10 octubre, 2026

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En busca de la verdad

La búsqueda incansable de la verdad a través de la razón, la conciencia y la fe

En busca de la verdad

Unas pinceladas sobre un gran autor, J.H. Newman, motor de cambio en la sociedad inglesa, que dejó un gran legado para todos los tiempos… Fue una figura muy relevante en el Movimiento de Oxford, que pretendía revitalizar la Iglesia anglicana, tan subordinada al poder de la Corona desde el siglo XVI.

H. Newman nace en 1801 en Inglaterra, y vivirá en la época victoriana de este país, con sus prejuicios bien anclados.

Surge como una figura luminosa, que parte de la razón, el pensamiento y el estudio, con mucho esfuerzo y dedicación, en busca de la verdad. Pero en esa búsqueda encuentra algo que no esperaba…

Uno de sus lemas es: «De la sombras y las imágenes hacia la verdad». Está escrita en su epitafio, y trasluce y condensa un poco su vida. Es un ejemplo de fidelidad a la luz interior, que le va guiando hacia la verdad…

* Un poco de su vida

Nace en Londres en una familia anglicana de su tiempo, aunque su madre era de origen francés, y calvinista.

A los 15 años se propone vivir con seriedad su fe en Dios y advierte que quiere vivir célibe: es lo que cree que quiere Dios para él. En ese momento se mueve en el ámbito del evangelismo y la «Low Church» de Inglaterra, la más «suave» del anglicanismo.

Más tarde descubrirá a Dios como una presencia luminosa en su interior que le anima a una investigación honda. Y esa luz le guiará a lo largo de su vida en busca de lo correcto, de la verdad… con mucho estudio y cultivo del intelecto, en la Universidad de Oxford. Ahí se va acercando a la «High Church», la versión anglicana de la iglesia de Inglaterra más cercana al catolicismo.

Se prepara bien, y por concurso llegará ser «felow» en Oxford, lo cual le permite entrar en contacto con profesores y eclesiásticos prestigiosos de esa Universidad. Es muy afable y hace muchos amigos, que mantiene toda su vida.

A los 24 años, como él presentía, se ordena sacerdote anglicano de la High Church. En ese momento tiene muchas actividades académicas en el campus universitario de Oxford, y también pastorales en la Iglesia Sta. María Virgen del campus, unida a la Universidad. Pronuncia sermones a alumnos y profesores, que les sirven tanto a los anglicanos como a católicos, con cosas muy bien pensadas a la vez que prácticas.

Será nombrado rector de dicha iglesia en 1828, y escribirá tratados teológicos en ese ámbito académico tan especial. Además, lo que va estudiando lo hace vida: lo reza y lo expone en sus sermones, incluso lo imprimen y se difunde por toda Inglaterra. No se queda sólo en bonitas ideas.

En 1832 emprende un viaje por el Mediterráneo con un amigo enfermo, en busca de un clima mejor para él. Ahí conoce paisajes de la antigüedad clásica y la primitiva cristiandad en Roma, que le atrae desde su estudio hondo de los primeros Padres de la Iglesia. Posteriormente se despide de ellos, y retorna a Sicilia, que tanto le gustó. Allí se pone muy enfermo. Y tiene la sensación de percibir algo luminoso en su interior que le deja una huella indeleble, y un anhelo. Una luz que lo ilumina portentosamente, y le hace ver que Dios tiene una misión singular para él.

No sale de su asombro, y lo cuenta de este modo: «Estoy llamado a ser o a hacer algo para lo que no esta llamado nadie más. Ocupo un lugar en el plan de Dios sobre la tierra que no ocupa ningún otro. Ya sea rico o pobre, despreciado o alabado por los hombres, Dios me conoce y me llama por mi nombre.»  

Vuelve a Inglaterra a su ambiente de Oxford…

Su portentoso trabajo académico, sus grandes pensamientos, que trata de hacer vida y los da a conocer en sermones y folletos que se imprimen y llegan a muchos… Es decir, pensamiento, corazón, y acción.

Quiere organizar una revitalización de la Iglesia de Inglaterra, que está sometida al poder político del Estado desde siglo XVI, y atacada por el liberalismo y relativismo de la época. Y en 1833 se constituye el «Movimiento de Oxford», del que será una figura prominente, junto con otros intelectuales, entre los que se encuentra su amigo a quien llevó por el Meditarráneo: R. Froude.

En 1834 publica algo más de sus sermones en los folletos o «Tracts of the Times». En ellos trata aspectos que él ve que deben ser cambiados, tanto de teología, como en la relación con el estado. Todo esto conlleva una actividad un tanto polemista… Pronto muere su gran amigo Froude, y él mismo publicará sus memorias.

Señala que el anglicanismo es una vía media entre dos concepciones: el protestantismo, amalgamado con el liberalismo de moda, el relativismo y un sentimentalismo exacerbado, y el catolicismo romano. Y cree que éste es el que conserva la auténtica fe de los apóstoles, pero quizá está un tanto «empolvado» o degradado por el paso del tiempo…

Sabe que la verdadera fe está en la Iglesia primitiva de los Padres y los primeros Concilios, pues en ellos está recogida la doctrina apostólica.

Y se plantea muchas dudas, que van creciendo, respecto al anglicanismo… Llega a la conclusión de que si es una «farsa», caerá por su propio peso…

En 1841, después de mucho estudio, reflexión e investigación, hace una crítica de los fundamentos de la Iglesia de Inglaterra y los 39 «artículos de fe» que propuso la Reina Isabel I de Inglaterra en 1563, por su falta de principios coherentes y su ambigüedad, para que a todos les gustara y nadie quedara fuera de ellos.

Los Obispos reaccionan y se suspenden los Tracts, y los miembros del Movimiento de Oxford son mal vistos en ambientes académicos, y además atacados en la prensa.

Ve claro que el ansia de poder no es bueno para una Iglesia, incluso quieren dar el salto a cargos en Jerusalem… para la Iglesia protestante.

De esta suerte va distanciándose de Oxford… y en el 1843 predica su ultimo sermón allí. Se va a Littlemore, y se organiza en otra iglesia pequeña que dependía de Santa María de Oxford. Publica más sermones antiguos, y se relaciona con jóvenes y estudiantes, para los que pone a su disposición habitaciones… Y se centra en un escrito para explicar el desarrollo de la fe cristiana.

Partiendo de ese trabajo intelectual y del estudio profundo desde los orígenes del cristianismo, escribe el ensayo: «El Desarrollo de la Doctrina Cristiana». En él, expone ideas sobre la doctrina, como algo vivo que va creciendo y desarrollándose a lo largo de la historia. No estático e inamovible, sino vivo. Con unas reflexiones para distinguir entre genuino desarrollo y corrupción.

Para él, la auténtica religión tiene que ser dogmática, porque está basada en principios firmes que la sustentan. El liberalismo, o el relativismo, no se sostienen, todo es opinable…

Y llegará a su conversión a la Iglesia Católica, al descubrir esa verdad nítida, espiritual, como un todo unitario, que le llega al corazón. Y esa luz interior que le guía e ilumina, que nunca se extinguirá…, muy relacionada con la conciencia. Será en el año 1845, en Littlemore, y le acoge un padre italiano pasionista: Domenico Barbieri.

En ese ensayo sobre el desarrollo de la Doctrina la compara a una «semilla» que germina en la Iglesia adaptándose a nuevas épocas, pero sin alterar su esencia. Con un principio interno que lo impulsa al cambio y desarrollo: paulatino, gradual, desde dentro. Es algo que debe cambiar, para crecer y desarrollarse, sin perder su esencia ni alterar sus principios.

En este sentido, un pensamiento suyo que trasluce esta idea: «Vivir es cambiar, y ser perfecto es haber cambiado frecuentemente.» El crecimiento de esa semilla en cada persona, le da vitalidad, anhelos de búsqueda de belleza e infinito, y coherencia con la fe: una fe abrazada con el corazón, hecha vida.

Tras su conversión abandona con dolor esos ambientes: en 1846 se va a Oscott, y algo más tarde a Roma.

Sabe que la verdad nos hace libres, y esa verdad hay que conocerla con el intelecto, y además aprehenderla con el corazón, pues es algo espiritual, como Dios mismo lo es. Por tanto, fe y razón no se contraponen, sino que se sostienen la una a la otra.

Continuará…

María José Calvo

Soy Mª José, Médico de familia. Estudié en la Universidad de Navarra, y allí conocí a mi marido. Pronto la familia suscitó un gran interés en mi. Tuve la suerte de conocer y formarme con grandes pedagogos, entre ellos el Profesor Oliveros F. Otero, uno de los fundadores del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra. También hice diplomados en Orientación Familiar en Madrid, en IPAO, con grandes profesionales y amigos, y un Asesoramiento familiar con Edufamilia. Hace tiempo comencé la aventura de escribir para compartir tantas cosas que tenía en mi cabeza y en mi corazón, e iba haciendo vida en mi propia familia, a la vez que escribía en la Revista Hacer Familia, de Palabra. Pinceladas sobre la familia, el amor de pareja, y el arte de educar, con una mirada antropológica humanística, basada en la ciencia, la biología, la medicina… Asimismo, colaboro con otras revistas y diversas webs. En familia creamos un ambiente de confianza y libertad, donde se construye y re-construye cada persona, y donde se quiere a los demás de forma natural. Y ese ambiente va humanizando nuestro entorno. Aquí me tienes: optimistaseducando.blogspot.com.es