20 abril, 2026

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El triunfo pascual de Cristo sobre todas las inteligencias

La victoria de la verdad de Cristo sobre todas las filosofías humanas: la Pascua como triunfo de la sabiduría divina frente a la ignorancia y el error

El triunfo pascual de Cristo sobre todas las inteligencias

El peor enemigo de la religión es la ignorancia. De aquí que sea muy importante cuidar de la formación doctrinal para poder llegar a conocer la verdad. Esto se hace más urgente en el momento presente, ya que pululan muchas doctrinas contrarias, que están sembrando la desorientación en las almas.

La Pascua nos pone ante los ojos la victoria de Cristo, su divinidad. De este triunfo se derivan importantes consecuencias relativas a lo intelectual. Es lo que vamos a considerar ahora.

Cristo es Dios. Y, por tanto, es sabiduría infinita. En consecuencia, su conocimiento supera inmensamente a todos los conocimientos que puedan llegar a poseer las personas humanas e incluso toda la humanidad junta.

Así, por ejemplo, su conocimiento de la divinidad es tan perfecto que cualquier conocimiento del ser infinito, obtenido por la mente finita de una persona humana mortal, comparado con aquel es nada.

Así como los soldados que custodiaban el sepulcro de Cristo, se quedaron como muertos ante Cristo resucitado triunfante, así también las afirmaciones de Cristo triunfan sobre todas las afirmaciones que le son adversas. Las sentencias contrarias a la doctrina de Cristo quedan derrotadas, caen por el suelo, destrozadas, temblorosas, como muertas, al encontrarse ante el resplandor incomparable de la verdad de la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo.

Ante la presencia gloriosa de Cristo, caen por el suelo el antropocentrismo renacentista, los excesos del racionalismo y del empirismo, la ilustración anticristiana, el idealismo de Kant, el idealismo panteísta de Hegel, el materialismo y el ateísmo de Marx, el existencialismo ateo de Sartre, el positivismo, los neopositivismos, el pensamiento postmoderno, etc.

La altura del pensamiento de Cristo, mar ilimitado de la pura verdad, es tan grande que, en comparación con él, todos los sistemas de los filósofos, con sus aciertos y errores, no son más que un juguete.

Siendo Cristo la cumbre de la sabiduría, se comprende que las grandes cabezas, y grandes corazones, que se han dejado iluminar por él, han participado grandemente de su luz, y, en consecuencia, han alcanzado alturas inmensas. Así, por ejemplo, la filosofía cristiana es la filosofía que ha llegado a un nivel intelectual más alto. Ejemplo de gran filósofo es santo Tomás de Aquino, gran seguidor de Cristo, que es el más sabio de los sabios, que nada tiene que envidiar a ningún otro intelectual desde el tiempo de la creación del mundo. Quien tiene la luz de Cristo tiene una luz superior a todos los otros modos de pensamiento. El cristianismo ha elevado la civilización a un grandísimo nivel también en lo que respecta al elemento intelectual.

En la tierra destacan las tres personas de la Sagrada Familia, Jesús, María y José. El pensamiento que Cristo, que es el hombre más perfecto, nos ha transmitido, está lleno de sencillez y de humanidad. La Virgen Santísima, no habiendo tenido pecado original ni siquiera en el momento de su concepción, y siendo la excelsa madre de Dios, y santísima, ha sido enriquecida con grandísimos dones intelectuales. En esas tres personas se observa un común denominador: ser personas de vida sencilla, y de pensamiento sencillo, según el querer de Cristo. ¡Es que las almas más grandes son las más sencillas! La sencillez es la verdad. El camino acertado está en ser humanísimo. En esto vence también el cristianismo a todos aquellos que, para ser filósofos, dejan de ser hombres. Esto es, que se convierten en personas raras que se ponen en contradicción con la naturaleza humana. Cristo nos enseña la sencillez, el sentido común, el realismo, el pensamiento sano. El modo de ser del cristiano rompe con la complicación, con las doctrinas raras y poco humanas. El cristiano, seguidor de Cristo, que es el hombre más perfecto, tiene la gran liberación de ser muy humano, muy sencillo.

En suma, el mundo actual, en el que pululan tantas voces desorientadoras, que pervierten las inteligencias, necesita una liberación. Esta la tiene en la doctrina de Cristo que eleva maravillosamente a la inteligencia humana, y en comparación de la cual todo lo demás es casi inexistente.

José María Montiu de Nuix

Nacido en Cervera, Lérida, España, en 1960 y bautizado ese mismo año. Ordenado sacerdote en 1992. Doctor en Filosofía. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona (UB). Licenciado (especialidad: Matemática Fundamental), cursos de doctorado y suficiencia investigadora en Ciencias Exactas por la UB. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra. Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer, Valencia. Docente e investigador con más de medio millar de publicaciones. Académico de la Academia Hispanoamericana de Doctores.