El mes del Santo Rosario
La oración que transforma corazones y trae paz al mundo
La congregación religiosa de los dominicos, también conocida como orden de predicadores, nació como un grupo muy intelectual. Se obligaron a estar muchas horas estudiando, para una excelencia, estar muy bien preparados para la predicación, … Ya en sus primeros tiempos tuvieron figuras distinguidísimas en el campo del pensamiento, como san Alberto Magno y, sobre todo, santo Tomás de Aquino. Es indudable que con la buena predicación se hace mucho bien. Sin embargo, llegaron a darse cuenta de que se salvaban más almas por el rezo del Santo Rosario que por sus grandes predicaciones. Se entiende pues que una de sus grandes tareas fuera ser grandes promotores de esta devoción. Precisamente un gran dominico, y gran Papa, san Pío V, atribuyó al rezo del Santo Rosario la victoria de Lepanto, la cual, como es sabido, fue trascendental para la historia de Occidente, que peligraba caer en manos ajenas. Este mismo Sumo Pontífice, con ocasión de esta victoria, instituyó la fiesta litúrgica de Nuestra Señora del Rosario, que, obviamente, invita al rezo del Santo Rosario.
En los últimos siglos, la Virgen Santísima, viendo las contingencias por las que atraviesan sus hijos, se ha aparecido, ha venido a ayudarles, a darles los remedios y las medicinas que necesitan. En Lourdes la Virgen Santísima ha pedido el rezo del Santo Rosario. Así mismo, la beatísima Virgen María, en las célebres apariciones de Fátima, se ha presentado como Nuestra Señora del Rosario y ha pedido que se recen rosarios por la paz del mundo. También el Papa san Juan XXIII pidió que se rezaran Rosarios por la paz en el mundo. Se entiende pues que el Santo Padre León XIV haya decidido convocar que se rece en la plaza de San Pedro el Santo Rosario por la Paz, y ello, en un día especialmente importante y significativo, el 11 de octubre de 2025.
Ahora bien, pocas cosas hay tan incandescentes, y tan palpitantemente actuales, como la paz en el mundo. Bastaría, pues, ser consciente del nexo que hay entre Santo Rosario y paz mundial, para motivarse a rezarlo.
Muchos documentos del Magisterio de la Iglesia han recomendado esta devoción tan importante. Así, por ejemplo, el Papa León XIII dedicó varias encíclicas al Santo Rosario. San Juan Pablo II, en su carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae” (El Rosario de la Virgen Maria) invitó a que se rezara el Santo Rosario en clave de oración contemplativa. Documento, este, excelente para crecer en esta devoción, y que, como todos los grandes documentos de los Papas, puede leerse y descargarse gratuitamente de la página web del vaticano, http://www.vatican.va. San Juan Pablo II completó y enriqueció el Santo Rosario añadiéndole los misterios de luz.
La piedad popular, correspondiendo sabiamente a las peticiones de la Santísima Virgen, y a la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, dedica un mes especial, el de octubre, a la devoción del Santo Rosario, haciendo de ese un mes especialmente importante del año.
Sabemos, además, que esta devoción es una de las que a ella más le gustan. Rezar el Santo Rosario es regalarle una corona de rosas, cosa esta muy propia de los enamorados, que miran más a lo que gusta a la enamorada que a lo que les gusta a ellos mismos.
En octubre renovamos nuestro amor a nuestra madre amantísima, la Virgen Santísima. El cristiano es un imitador de Cristo. Vivir en cristiano es vivir como vivió Cristo. Pero, Cristo se sentía hijo de María Santísima y la amaba con locura. Luego, hemos de amarla como la amó Jesús. Tengamos pues experiencia, vivencia, de que somos hijos de María, y querámosla a imitación de cómo la quiso Jesús. Como decía el padre José Mª Solé Romá, todos nosotros podemos hacer nuestro lo siguiente: ¡Aquí tienes a tu hijo!, ¡Aquí tienes a tu Jesús!, ¡Aquí tienes a tu hijo, a tu Jesús, que te quiere y que te ama!
La devoción al Santo Rosario, pero, no se limita al mes de octubre. Es muy bonito rezarlo cada día. En ese mes sí que es frecuente que se tenga algún detalle especial en relación con el Santo Rosario, como, por ejemplo, el siguiente, aconsejado por un santo muy enamorado de María, san Josemaría Escrivà de Balaguer: ir a un santuario mariano, rezando una parte del rosario al ir; otro, ya dentro del santuario; y, otro, al volverse.
A veces no se percibe toda la belleza del Santo Rosario porque se reza mal, apresuradamente, muy distraídos, etc. Pero, si se mira objetivamente, se ve que el Santo Rosario es una preciosidad. Todos los elementos de que se compone son excelentes. Ha sido delicia de innumerables santos y sabios. Rezarlo bien tiene mucha potencia santificadora y apostólica.
Es claro que importa mucho rezarlo bien. Pero, también es importante tener en cuenta la siguiente aguda observación del Papa san Juan XXIII: el peor rosario es el que no se reza.
Otra excusa para no rezar el Santo Rosario es que hay tantas otras cosas que hacer. Pero, uno de los Sumos Pontífices más importantes de toda la historia de la Iglesia, san Juan Pablo II, el Magno, decía refiriéndose a sí mismo: el Santo Rosario es la oración del Papa. Si el Papa tiene tiempo para rezar el Santo Rosario, teniendo muchísimas más cosas que hacer que nosotros, habremos de buscar tiempo para poder rezarlo.
En suma, por María a Jesús, con Pedro. El Santo Rosario es algo muy importante para temas tan trascendentales como la paz mundial, la santificación, el apostolado, complacer a nuestra amantísima madre, … El mes de octubre es una buena invitación para renovar nuestra devoción al Santo Rosario y así amar más a la Virgen Santísima, atajo hacia Jesús, y dar un paso adelante muy importante en nuestra vida espiritual ¡Adelante! ¡Mar adentro! El amor pone alas, rumbo al Sol verdadero, Cristo Jesús, ¡que tanto nos ama!

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