20 abril, 2026

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Dos tipos duros que encontraron a Dios: tatuajes, gimnasio y la rebeldía más valiente

Javier Portela y Bruno Toral, ex “quemaiglesias” y culturistas, cuentan en Rebeldes Podcast cómo el encuentro con Cristo transformó su violencia, su vacío existencial y su culto al cuerpo en una vida de alabanza, disciplina y entrega radical

Dos tipos duros que encontraron a Dios: tatuajes, gimnasio y la rebeldía más valiente

En un mundo que premia la comodidad inmediata, la gratificación instantánea y el culto a la imagen, hay quienes eligen el camino contrario: ser auténticamente rebeldes. No contra la sociedad por postureo, sino contra la pereza interior, el ego desbocado y el pecado que esclaviza. Eso es exactamente lo que defienden Javier Portela y Bruno Toral, dos hombres de aspecto imponente —tatuajes, barba, pendientes, físico trabajado en el gimnasio— que recientemente fueron invitados al podcast Rebeldes de un sacerdote católico.

Muchos podrían pensar que el encuentro sería un choque de titanes: “dos tipos duros contra un sacerdote”. Sin embargo, la conversación giró en torno al tema más buscado y más importante de la existencia humana: Dios.

La rebeldía auténtica: acoger a Jesús en un mundo de fotocopias

Para Javier, ser rebelde hoy significa precisamente lo opuesto a lo que la cultura dominante vende: acoger a Jesús y vivir radicalmente conforme a lo que Dios quiere hacer en uno mismo. “Todos nacemos originales y morimos como fotocopias”, recuerda citando a Carlo Acutis. Por eso, dejarse moldear por el Evangelio, que toca todas las dimensiones de la vida (lo que ves, lees, escuchas), es el mayor acto de rebeldía posible.

Bruno lo resume con una frase contundente: “Ser cristiano, católico y auténtico a ti mismo es lo más valiente que puedes hacer hoy en día”. En una sociedad de presión grupal y miedo a salirse del guion, la autenticidad cristiana se convierte en el verdadero desafío.

Tatuajes: ¿pecado o discernimiento?

Una de las preguntas más repetidas en redes al sacerdote fue: ¿Es pecado tatuarse? La respuesta de Javier y Bruno es clara: no en sí mismo. La Iglesia no lo ha prohibido explícitamente y el famoso versículo de Levítico 19:28 debe leerse en su contexto histórico (prácticas idolátricas del pueblo de Israel). Lo importante es el discernimiento:

  • ¿Qué me tatúo? (¿edifica o es demoníaco/irreverente?)
  • ¿Dónde? (intimidad vs. visibilidad)
  • ¿Con qué intención?
  • ¿Cuántos? (moderación vs. exceso)

Ambos coinciden: los tatuajes pueden ser un medio de evangelización y recordatorio permanente de la fe (el León de Judá con cruz resucitada de Javier, las manos de los hijos o la espalda entera con escenas de Cristo y María que se está haciendo Bruno). Pero también reconocen errores pasados: tatuajes “estúpidos” de adolescencia de los que algunos se arrepienten y piensan quitarse.

El gimnasio como medio, no como fin

Otro tema central: el cuidado del cuerpo. Ambos van al gimnasio a diario (Javier combina musculación con muay thai; Bruno es dueño de un gimnasio y ex-culturista). Sin embargo, insisten en que el deporte debe ser medio, no fin:

  • Para tener más energía y vencer la pereza (“no me pesa el culo”)
  • Para servir mejor a Dios y a los demás
  • Para estar sanos y poder disfrutar de hijos y (ojalá) nietos
  • Para entrenar la fortaleza y la lucha contra uno mismo

La línea roja aparece cuando el gimnasio se convierte en culto al cuerpo, vanidad o autoexigencia enfermiza. Bruno vivió esa etapa extrema (todo giraba alrededor del entrenamiento y la estética) y reconoce que era psicológicamente insano. Hoy busca salud y longevidad, no batir récords personales a costa de articulaciones.

Del vacío al encuentro: las conversiones

Javier venía de una familia católica, pero cargaba con mucha violencia interior (nudillos ensangrentados constantemente). Un gesto de su entonces novia (hoy esposa) —besar uno a uno sus nudillos heridos— fue el detonante de una sanación profunda. Años después, una conversación que le devolvió esperanza en la nueva evangelización desencadenó un encuentro radical con Cristo: temblores, fiebre interior, necesidad física de componer para Dios. Dejó una oposición y en una semana compuso un disco entero de alabanza que hoy se canta en varios países.

Bruno, por su parte, creció en un entorno ateo y llegó a prohibir hablar de Dios a sus hijos. Tenía “todo”: negocios prósperos, una esposa excepcional, hijos maravillosos… y sin embargo no era feliz. La pregunta “¿por qué yo no?” lo llevó a bautizar a sus hijos y, poco a poco, a abrirse a la fe. La alabanza en comunidad fue el punto de inflexión: ver a gente feliz a pesar de dramas impresionantes le hizo desear lo mismo.

Alabanza: el arma más poderosa

Ambos coinciden en que la oración de alabanza es transformadora. No es solo cantar: es una oración cristocéntrica que pone a Dios en el centro, niega el yo y genera paz, alegría y esperanza incluso en el sufrimiento. Javier la descubrió como una liberación; Bruno, siendo muy dinámico y poco amigo de estar quieto, encontró en las alabanzas dominicales su “domingo perfecto”.

Mensaje final

Hoy Javier y Bruno son rebeldes con causa: rebeldes contra la flojera espiritual, contra el culto al yo, contra el conformismo. Viven con disciplina (gimnasio, oración, sacramentos), pero sabiendo que la gracia de Dios es la que verdaderamente transforma. Como resume el sacerdote anfitrión: “Dios te quiere y te quiere feliz”. No una felicidad superficial, sino esa alegría profunda que brota de saberse amado y de entregarse por amor.

Porque, al final, la rebeldía más valiente no es llevar tatuajes o pesas: es atreverse a ser católico auténtico en el siglo XXI.

Se Buscan Rebeldes

“Se Buscan Rebeldes” es un canal de evangelización católico que busca saciar la sed que tienes de felicidad y responder a tus preguntas con el poder transformador del amor de Dios revelado en Jesucristo.