¡Deténganse! En nombre de Dios, no manchen más sus manos con sangre
Desde la Basílica de Guadalupe, la Iglesia católica rompe el silencio, denuncia las "cinco llagas" que desangran al estado y lanza un contundente ultimátum al crimen organizado y al Gobierno
En lo que ya se perfila como uno de los pronunciamientos eclesiásticos más severos y valientes de los últimos años, los obispos de la Provincia Eclesiástica de Chiapas han alzado un grito unánime de fe, justicia y esperanza desde el altar de la Virgen de Guadalupe. Los líderes de las diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez aprovecharon su peregrinaje al corazón espiritual del país para sacudir la conciencia nacional a través del documento “mensaje de los obispos en la Basilica de Guadalupe 31 de mayo 2026”.
«Traemos en nuestros pies el polvo de los caminos… y en nuestro corazón, el clamor de una tierra bendecida por Dios, pero herida por la mano egoísta del ser humano», expresaron los prelados, dejando claro que una Iglesia viva no puede permanecer indiferente ante el miedo y el dolor de su pueblo.
Las «cinco llagas» que desangran el estado
Evocando la histórica e indígena tilma de Juan Diego, los obispos diagnosticaron que la realidad de Chiapas está hoy «rasgada» por cinco heridas estructurales que las autoridades no han querido o no han podido sanar:
- La llaga de la violencia y la inseguridad: Denunciaron abiertamente que los grupos criminales mantienen un control territorial absoluto, imponiendo una «cultura de muerte» mediante extorsiones y el despojo de la libertad. Advirtieron que el drama del desplazamiento forzado sigue destruyendo familias.
- La llaga de la desaparición forzada: Un dolor que calificaron de eterno para las familias y los colectivos de madres buscadoras, quienes resisten al pie de la cruz ante «el silencio y la complicidad de algunas autoridades y la crueldad de los victimarios».
- La llaga de la pobreza ancestral: Recordaron que Chiapas sigue siendo el rostro de la miseria en México, aclarando que no es por falta de recursos, sino por un sistema de exclusión que niega salud, educación digna y desarrollo integral.
- El drama migratorio: La región se ha convertido en un calvario tanto para los refugiados extranjeros como para los jóvenes chiapanecos, quienes al huir de la falta de oportunidades terminan siendo carne de cañón para las redes de trata y explotación laboral o sexual.
- El daño a la «Casa Común»: Calificaron de «pecados ecológicos» el saqueo indiscriminado de minerales, la contaminación de ríos y la deforestación consentida en favor del lucro de unos cuantos.
Un ultimátum al crimen y una exigencia al poder
El manifiesto de la Provincia Eclesiástica de Chiapas abandona las tibiezas diplomáticas y pasa a la acción directa. En un mensaje inédito por su firmeza, miraron de frente a los generadores de violencia: «En nombre de Dios, les pedimos: ¡Deténganse! No manchen más sus manos con la sangre de sus hermanos», advirtiéndoles que, aunque el juicio divino es inevitable, la misericordia exige reparar el daño.
«El poder es para servir, no para servirse. Es hora de saldar la deuda histórica con Chiapas mediante acciones que respeten la dignidad de los pueblos y no solo con programas asistencialistas que no tocan la raíz de la miseria».
Asimismo, los obispos llamaron a la juventud a convertirse en «artesanos de paz» y rechazar el dinero fácil de la delincuencia organizada, al tiempo que ordenaron a sus parroquias actuar como «hospitales de campaña» para dar refugio y pastoral de la escucha a todas las víctimas.
El histórico documento concluye con un llamado a la insurgencia pacífica y espiritual bajo el lema: «¡Chiapas, levántate y camina en verdad, con solidaridad y justicia!». El manifiesto cuenta con la firma de los obispos S.E. Mons. Rodrigo Aguilar Martínez, S.E. Mons. José Francisco González González, S.E. Mons. Luís Manuel López Alfaro y S.E. Mons. José Luis Mendoza Corzo.
Lea el documento completo aquí.

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