28 julio, 2026

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Bruselas y Kyiv quieren destruir la agricultura polaca

La Comisión Europea amenaza a Polonia si no abre las fronteras a los productos agrícolas ucranianos

Bruselas y Kyiv quieren destruir la agricultura polaca

La Comisión de Von der Leyen, en lugar de representar los intereses de un Estado miembro como Polonia, se posiciona completamente del lado de un país extra-UE y trata de chantajear a los polacos si no abren las fronteras a todos los productos agrícolas ucranianos. Un movimiento que dañaría en primer lugar a la agricultura polaca, pero también a los demás países. Alemania y Bruselas ya ni siquiera fingen actuar contra Polonia en nombre de los intereses ucranianos. Con el estallido del conflicto ruso-ucraniano, el gobierno de Morawiecki, con un gesto de gran solidaridad, abrió las fronteras a los productos agrícolas procedentes de Ucrania. Pero los productores del sector agroalimentario y los consumidores polacos sufrieron las consecuencias negativas.

¡Ahora, los eurocratas intentan imponer de nuevo a Polonia esta apertura del mercado a través de un ultrajante chantaje! Por desgracia, el primer ministro Tusk, sumiso a Von der Leyen y a las oligarquías de Bruselas, por un lado balbucea sobre haber tomado decisiones difíciles cuando era necesario para proteger a los agricultores polacos de las importaciones excesivas de mercancías de Ucrania, pero en la práctica ha aceptado un nuevo acuerdo comercial UE-Ucrania, ¡el cual ha aumentado las cuotas de importación exentas de aranceles para las mercancías ucranianas, las cuales no tendrán que respetar los estándares de la UE hasta 2028!

Cabe destacar que hasta entonces, Ucrania puede exportar productos agrícolas que contienen pesticidas y sustancias químicas prohibidas desde hace años en la UE. Por ello, los productos agrícolas pueden representar una amenaza para la salud de los ciudadanos de la UE. Hay que recordar que Ucrania no está sujeta a las normas de la UE. Mientras que los agricultores de la UE deben respetar las normas, a menudo draconianas, en Ucrania los productos pueden ser modificados genéticamente y se pueden utilizar también productos fitosanitarios prohibidos en la Unión: evidentemente la seguridad de los consumidores no es una prioridad para los productores ucranianos. Por no hablar de la ganadería: el “bienestar animal” en las explotaciones ganaderas es un concepto poco conocido.

De los datos de las autoridades polacas que realizaron en 2023 controles sobre la calidad del grano ucraniano resulta que en las muestras de cereales importados de Ucrania se encontraron pesticidas, OGM, micotoxinas; otros contenían también mercurio, cadmio, plomo y hierro. Por ejemplo, de enero a mayo de 2023 se detectó la presencia de sustancias dañinas en el 35% de las muestras recogidas.

Para entender la situación a la que se enfrentan los agricultores en Polonia, pero también en Europa en general, hay que explicar que en Polonia hay cerca de 1,3 millones de agricultores y cada uno de ellos cultiva de media unos 12 hectáreas de terreno agrícola. La superficie total cultivable del país es de 18,87 millones de hectáreas. Y estos campesinos que gestionan granjas familiares tienen que competir con la agricultura de un país, Ucrania, que posee la superficie agrícola más extensa de Europa (después de Rusia): 41,5 millones de hectáreas (cerca del 70% de la superficie del país), de las cuales más de 32 millones de hectáreas son cultivables. Las excelentes condiciones para los cultivos se deben al clima favorable y al suelo fértil. En el período comunista existían 12 mil joljóces, es decir, empresas agrarias colectivas del estado soviético. Con el nacimiento de la Ucrania independiente en 1991 comenzó una radical reforma de la agricultura con la privatización general. De este modo nacieron las empresas agrícolas (agroholdings), que gestionan desde decenas hasta cientos de miles de hectáreas alquiladas a los propietarios. Las diez mayores empresas agrícolas ucranianas alquilan un total de 2,8 millones de hectáreas de terreno. Los propietarios de estas empresas se convirtieron gradualmente en uno de los grupos de presión política más importantes del país, junto a los oligarcas que operan en la industria. UkrLandFarming (registrada en Chipre), que está en manos del oligarca Oleg Bakhmatyuk, controlaba más de 670.000 hectáreas. Kernel Holding es propiedad de Andriy Verevskyi y posee medio millón de hectáreas. Ya es el mayor exportador de cereales de Ucrania y tiene terminales en el Mar Negro. HarvEast Holding es propiedad de System Capital Management de Rinat Akhmetov y Smart Holding de Vadym Novynskyi: el grupo tiene una facturación de decenas de miles de millones de dólares.

Hay que recordar que antes de la guerra con Rusia, Ucrania era uno de los mayores exportadores mundiales de trigo (6% de la exportación mundial) y de maíz (11% de la exportación mundial).

Los oligarcas ucranianos del grano, actuando en el mercado mundial, están obviamente vinculados a las grandes multinacionales como Cargill. Es más, cerca del 10% de las tierras cultivables en Ucrania está en manos de propietarios extranjeros. Se trata principalmente de empresas de los países de la Unión Europea, pero también de Estados Unidos, China y otros países. Poseen principalmente vastas áreas de terreno cultivable y sus actividades se concentran en la producción de cereales, semillas oleaginosas y hortalizas.

Según la información de la inspección veterinaria en la frontera polaco-ucraniana, las empresas que importaban cereales de Ucrania en el período comprendido entre principios de enero y mediados de febrero de 2023 fueron principalmente empresas que representan intereses occidentales: Cargill, Glencore Polska, Inter-Grain, Limagrain Polska, Louis Dreyfus Company Polska, Mars Polska, Pfeifer & Langen Polska.

Entonces cabe preguntarse si la guerra del grano que las autoridades de Ucrania han desatado contra los países vecinos, en primer lugar contra Polonia, no es una guerra subsidiaria, por cuenta de los oligarcas del sector agroalimentario y de las grandes empresas occidentales que cooperan con ellos.

La situación para los exportadores ucranianos se complicó tras los bombardeos de los puertos del Mar Negro —Odesa, Chornomorsk y Mykolaiv—, cuando Ucrania perdió parcialmente la vía más económica para la exportación de grano. Entonces, los loris agroalimentarios ucranianos harán con certeza todo lo posible para hacer transitar la exportación a través de los países de la UE, con el riesgo de que el grano acabe en el mercado europeo en lugar de llegar, por ejemplo, a los países de África.

Por desgracia, muchas duras medidas de la UE afectan a la agricultura polaca, que ya se ha visto debilitada por el acuerdo del Mercosur y por el anterior acuerdo UE-Ucrania. Pero el gobierno de Tusk no se opone lo suficiente a esta política de la Comisión Europea que claramente daña a la agricultura y a los consumidores polacos. Por si fuera poco, la UE toma medidas a favor de un país, Ucrania, que no pertenece a la Unión, en perjuicio de un país miembro y de los consumidores. Ahora, otros tres años de competencia desleal podrían provocar que los pequeños agricultores polacos, ya endeudados, entren en bancarrota y, probablemente, tengan que vender sus tierras y sus granjas. Y esto que sucede en Polonia debería alarmar a todos los agricultores de la UE.

Wlodzimierz Redzioch

Wlodzimierz Redzioch è nato a Czestochowa (Polonia), si è laureato in Ingegneria nel Politecnico. Dopo aver continuato gli studi nell’Università di Varsavia, presso l’Istituto degli Studi africani, nel 1980 ha lavorato presso il Centro per i pellegrini polacchi a Roma. Dal 1981 al 2012 ha lavorato presso L’Osservatore romano. Dal 1995 collabora con il settimanale cattolico polacco Niedziela come corrispondente dal Vaticano e dall’Italia. Per la sua attività di vaticanista il 23 settembre 2000 ha ricevuto in Polonia il premio cattolico per il giornalismo «Mater Verbi»; mentre il 14 luglio 2006 Sua Santità Benedetto XVI gli ha conferito il titolo di commendatore dell’Ordine di San Silvestro papa. Autore prolifico, ha scritto diversi volumi sul Vaticano e guide ai due principali santuari mariani: Lourdes e Fatima. Promotore in Polonia del pellegrinaggio a Santiago de Compostela. In occasione della canonizzazione di Giovanni Paolo II ha pubblicato il libro “Accanto a Giovanni Paolo II. Gli amici e i collaboratori raccontano” (Edizioni Ares, Milano 2014), con 22 interviste, compresa la testimonianza d’eccezione di Papa emerito Benedetto XVI. Nel 2024, per commemorare il 40mo anniversario dell’assassinio di don Jerzy Popiełuszko, ha pubblicato la sua biografia “Jerzy Popiełuszko. Martire del comunismo” (Edizioni Ares Milano 2024).