¿De quién vienes siendo?
De la Sagrada Familia a tu hogar: la mujer, pilar de la paz y el liderazgo
En mi tierra gallega lo preguntamos con naturalidad antigua, casi instintiva. No es curiosidad, es raíz. Es la manera más humana que tenemos de preguntar por la historia, por la sangre, por el linaje. No preguntamos solo el apellido, preguntamos quién te soñó quien te sostuvo, quién te enseñó a caminar y a querer.
Nadie llega al mundo solo. Llegamos como hijos; venimos de alguien y para alguien. Somos alteridad: un yo que se completa en un tú, y ese tú tiene nombre de familia.
De la Sagrada Familia a nuestras casas
Ser familia es el mejor regalo que Dios ha dado al ser humano.
Ayer celebrábamos la fiesta de la Sagrada Familia; el próximo 1 de enero llega Santa María, Madre de Dios. Entre ambas late un hilo conductor: la familia como cuna de humanidad, con la mujer como madre y protagonista en su centro.
Juan Antonio Pérez López, director general del IESE (1978-1984), lo profetizaba en 1995: «Si el siglo XXI funciona será porque la mujer tendrá una participación cada vez mayor en la organización de la sociedad; porque la mujer es el núcleo de la familia, y ésta, la base de la sociedad» [1].
Mujer, trabajo y unidad interior
Hoy las mujeres jóvenes acumulan títulos, másteres, idiomas y responsabilidad. Concilian —o lo intentan— múltiples tareas sin diluirse. Pero necesitan anclarse en la unidad interior: ser persona, ser mujer, ser y hacer familia.
- La mujer que trabaja fuera no se libera de la familia: la multiplica. Asume profesión y hogar con lucidez y alegría.
- La plenitud integra ambas esferas. La conciliación supone ordena prioridades; el trabajo no asfixia el amor, ni la familia queda en los márgenes.
Tensiones que exigen madurez, diálogo y valentía. Decisiones temporales o definitivas, siempre por el bien personal y familiar. Tom Peters lo vio claro en un capítulo de su libro Re-imagina la empresa titulada: «Vienen rugiendo las mujeres». El mercado lo sabe. Despierta anhelos, deseos, independencia económica. Las mujeres compran mucho, pero su verdadero poder radica en construir familia, futuro y vínculos [2].
La familia, escuela de liderazgo
La excelencia nace de la unidad interior, que resuena en lo personal, profesional y social. Cambiemos la sociedad fortaleciendo la empresa; si queremos cambiar la empresa, fortalezcamos la familia; y para cambiar la familia, cambiemos cada uno.
Un estudio internacional (2001) mostró competencias clave de líderes empresariales —trabajo en equipo, comunicación, negociación— que se aprenden, se ensayan y se heredan en casa. La familia es la primera escuela directiva [3].
Ejemplos cotidianos:
- Trabajo en equipo: Una familia funciona, o no, según la capacidad de repartir tareas, reconocer talentos; nadie sobra, todos reman juntos.
- Comunicación: Alrededor de una mesa, sobremesa, paseo; dialogar construye hogar; una empresa que dialoga construye futuro.
- Gestión del cambio: la relación familiar es un equilibrio inestable constante y fluido: con hijos que crecen; rutinas que se transforman, prioridades que rotan. El cambio es natural, fecundo y exige actualización sin perder raíces.
- Negociación: ¿luz encendida o apagada? ¿ventana abierta? ¿qué programa vemos? La convivencia educa. Ceder en lo pequeño educa en comprensión, en generosidad…
- Desarrollo de colaboradores: los hermanos mayores mentorizan a pequeños y, también, ayudan por contagio osmótico. Aprendizaje en cascada. No cuesta dinero y forma el carácter.
Las empresas invierten en cursos, pero la familia forja temple, paciencia, autoridad sin humillación. Genera capital humano, emocional y moral: amar, servir, cuidar al necesitado [4].
Por eso la familia es necesaria para la empresa, para la sociedad, para crecer en humanidad; necesaria para el mundo, hoy y siempre.
Mensajeros de paz desde el pesebre
El mundo parece una ciudad derruida y es necesario reconstruirla, ante el miedo y el dolor la Navidad nos llama a difundir:
¡la paz existe, está en medio de nosotros!
La familia enseña ese mensaje como primera escuela de ternura.
«A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que renunciemos a buscar esos cobertizos personales o comunitarios que nos permiten mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura» (Francisco, Evangelii gaudium, 270).
¿De quién vienes siendo?
Del Cielo y la tierra: de un Dios que se hace niño en la Sagrada Familia, y, de la que El mismo Dios me ha dado, con luces y sombras, que nos inicia en el amor trinitario.
Como en Nazaret —trabajo humilde, diálogo de oración, entrega fecunda—, sé mensajero de esa paz en 2026.
***
Referencias
[1] Pérez López, J. A. (1995). Citado en análisis de liderazgo empresarial y familia. IESE Business School.
[2] Peters, T. (1997). Re-imagina la empresa. Gestión 2000.
[3] Estudio internacional sobre competencias de liderazgo (2001). Análisis de adquisición de competencias en contextos familiares.
[4] Francisco. (2013). Evangelii gaudium, 270. Santa Sede.
Los videos incluidos en este artículo son gentileza de la familia Braña, en su celebración de Navidad 2025.
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