18 marzo, 2026

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Alfons Gea

Voces

16 febrero, 2026

5 min

Cuaresma 0 Ramadán 0

18 de febrero de 2026: el mismo día inicia Cuaresma y Ramadán… ¿y si el verdadero rival es el laicismo?

Cuaresma 0 Ramadán 0

Podría parecer un partido de fútbol o cualquier otra competición. Este año coincide el inicio de la cuaresma con el inicio del Ramadán.

Es posible que socialmente, aunque estamos en un país de tradición cristiana, la cuaresma pase desapercibida. ¿Quién hace en nuestro país, el ayuno del miércoles de ceniza con la abstinencia de este día y la de los viernes posteriores? ¿A los comedores laborales o escolares ofrecerán un menú cuaresmal, sobre todo en viernes?

Más que competir con el Ramadán, podemos aprovechar para mirarnos a los hermanos musulmanes y profundizar en nuestra fe, y explicarla mejor a quienes no la entienden, que son ya mayoría, y no precisamente por los venidos de fuera.

En este año jubilar franciscano, con motivo del octavo centenario de su muerte, el santo de Asís, nos debe inspirar en la relación con los hermanos del libro. En plena cruzada, se atreve a presentarse al Sultán buscando la paz.

La conversión que el santo mostró fue la de no considerar al sultán como un enemigo. Un gran cambio.   Es la estrategia primera para una verdadera comunicación. El sultán cuando le capturó quedó desmontado por su simplicidad.

Una mirada real y pacificadora nos puede llevar a descubrir la riqueza del ramadán y a valorar más y mejor nuestra fe.

¿Qué nos aporta el ramadán? En primer lugar, poner de antemano, la fe, Dios (Alá), la oración, la comunidad, el sacrificio y la fiesta. Nuestro mundo occidental vive la fe de forma vergonzosa, como pidiendo perdón por creer.  En segundo lugar, la gran diferencia está entre un camino de perfección para llegar al Paraíso (Corán) y un Dios crucificado que quiere hacerse comunión con nosotros para liberarnos del pecado y la muerte.

Si preguntamos a la Inteligencia Artificial, nos dirá los aspectos externos del ramadán y la cuaresma. Nada que ver con el significado real.

El hecho de que se visualice el ramadán nos debe ayudar a estar presentes y hacernos visibles en nuestros ámbitos como cristianos. Fuera bueno, que el mismo miércoles de ceniza llevásemos el signo todo el día, por ejemplo.

Y cuando ellos acaben y lo celebren, nosotros continuaremos hasta la Pascua.

Las diferencias entre el ramadán y la cuaresma son grandes y no se pueden comparar ambas cosas. Ramadán es el mes de celebración por la revelación del Corán. Nosotros no hacemos una fiesta de cumpleaños, renovamos el camino de encuentro con Jesús que muere y resucita con cada uno de nosotros, por la fe y los sacramentos que surgen de la Pascua.

El musulmán hace un esfuerzo por ser mejor fiel para conseguir el premio. El cristiano depende de la misericordia de Dios que debe ser acogida, a través de la oración penitencial y el sacramento de la reconciliación.

El otro día, un buen vecino musulmán al que admiro por su fidelidad a su fe – se levanta temprano para rezar antes de ir al trabajo, coincidió con la hora del paseo de mi perra. La bestia, de poco, no se le acerca amigablemente. El vecino dio un salto alejándose. Si le tocaba le impedía asistir a la mezquita, la perra le contaminaría de impureza. Hubiera requerido realizar de nuevo los ejercicios de purificación, como ducharse nuevamente. Para nosotros, cuaresma significa conversión interna, de corazón. Aunque también podemos quedarnos sólo con los gestos externos.

Pero, volviendo a la “competición” entre cuaresma y ramadán, el contrincante mayor y más poderoso, para las dos religiones, es el laicismo, o mejor dicho la irrelevancia de Dios y lo divino en nuestra sociedad.

Cuando hacia el final de la cuaresma, pregunto a los niños de catequesis, qué es la semana santa, la mayoría responden que vacaciones, y si sigo preguntando qué hacemos en ese periodo me siguen con ir a la nieve, o a la casa de campo. Alguno, que viaja a lugares de procesiones, hace referencia a la conmemoración de la muerte y resurrección del Señor.

Y cuando preparamos el domingo de Ramos, algunos preguntan si es obligatorio asistir.

Es evidente que más que los niños son las familias que se han alejado de la vida de la iglesia.

No hay una aversión a la fe, pero aun es peor la banalización de la misma.

Tanto el ramadán como la cuaresma llaman a la conversión, poniendo a Dios en la meta.

Quizás nuestro mundo crea que no necesita a Dios. Pero sí busca con ansia una felicidad que no encuentra, una paz familiar, social i mundial, que tampoco sabe encontrar.

El papa León en el saludo a los influencers y misioneros digitales en julio del año pasado, afirmaba: “esta es la misión de la Iglesia: anunciar la paz al mundo. La paz que viene del Señor, que venció a la muerte, que nos trae el perdón de Dios, que nos da la vida del Padre, que nos indica el camino del Amor. La paz necesita ser buscada, anunciada, compartida en todos los lugares; tanto en los dramáticos escenarios de guerra, como en los corazones vacíos de quienes han perdido el sentido de la existencia y el gusto por la interioridad, el gusto por la vida espiritual. Y hoy, quizás más que nunca, necesitamos discípulos misioneros que lleven al mundo el don del Resucitado; que den voz a la esperanza que nos da Jesús vivo, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,3-8); que lleguen a dondequiera que haya un corazón que espera, un corazón que busca, un corazón que necesita. Sí, hasta los confines de la tierra, hasta los confines existenciales donde no hay esperanza”

La cuaresma no garantiza la paz, pero sí nos muestra el camino. Será una buena ocasión para predicarlo con nuestra vida.  Feliz cuaresma.

Alfons Gea

Licenciado en Teología en Facultad de Teología de Barcelona (1988). Diplomado en Magisterio – profesor EGB. Universidad de Barcelona (1990). Licenciado en Psicopedagogia. Universidad Ramón Llull, (1994). Responsable del Servicio de Atención al Duelo de Funeraria Municipal de Terrassa (2001-2022). Terapeuta en Gabinete Gedi - Psicología aplicada (2022). Párroco de St. Viucente de Jonquereas, de Sabadell (2012). Articulista en revistas especializadas y prensa comarcal. Formador en atención al duelo de profesionales sanitarios y sociosanitarios: Trabajadoras sociales, psicólogas/os, médicas, enfermería, maestras (1995). Ha participado en varios programas de opinión y debate de televisiones y radios nacionales. Anteriormente ejerció como asistente espiritual de los hospitales en Terrassa: San Lázaro, Mutua, y Hospital de Terrassa (1997-2018. Fue párroco de la parroquia Virgen de Montserrat de Terrassa (1997-2013) y responsable de Formación de la Delegación de Pastoral de la Salud de la diócesis de Barcelona (1995-2005). Delegado episcopal de Pastoral de la salud de la diócesis de Terrassa (2005-2012). Coordinador de la Pastoral de la Salud de la Conferencia episcopal catalana. Maestro de EGB, Coordinador de secundaria, subdirector de escuela, jefe de gabinete psicopedagógico, fundador y director del Centro Sara – casa de acogida para enfermos de SIDA, educador en situaciones de riesgo social, Fundador del Taller Solidario – centro de inserción laboral.