Condenado por defender la iglesia del asalto de las abortistas
El proceso político de Robert Bakiewicz
El 15 de mayo de 2020, en vísperas del centenario del nacimiento de Karol Wojtyla, la Dra. Poltawska lanzó un llamamiento desde las páginas de L’Osservatore Romano: «Si realmente se quiere honrar ahora el centenario de su nacimiento (de Juan Pablo II, n. de la r.) y su memoria, solo veo una forma: convertir a las personas para que entiendan que cada niño y cada persona tienen derecho a la vida (…) Estoy segura de que una ley internacional que prohíba matar a los niños no nacidos podría ser un «regalo» de la humanidad para este gran hombre». Este «regalo» llegó desde Polonia, donde el 22 de octubre, día de la memoria litúrgica de San Juan Pablo II, el Tribunal Constitucional polaco dictaminó que el derecho a la vida, protegido por la Constitución, se le otorga al hombre en cada fase de su desarrollo, en la cual tiene derecho a la protección de la dignidad humana, y por tanto también en el periodo prenatal. De este modo, el Tribunal sancionó la inconstitucionalidad del aborto eugenésico, quedando libre y legal únicamente en los casos de incesto, violación y peligro para la vida y la salud de la madre.
Fue una gran victoria de la cultura de la vida en un mundo donde en tantos países se querría incluir el «derecho al aborto» en las Constituciones. Desafortunadamente, los poderosísimos lobbies proaborto desataron en Polonia una brutal protesta con un eslogan inequívoco: «Esta es la guerra». Detrás de este movimiento de protesta estaban también los partidos entonces en la oposición, que querían aprovechar la ocasión para atacar al gobierno conservador del partido Ley y Justicia. Según los manifestantes, el veredicto del Tribunal Constitucional estuvo condicionado por las presuntas presiones de la Iglesia católica. Por este motivo, además de los ataques a las sedes del partido de gobierno PiS, fueron precisamente las iglesias y los símbolos religiosos los que terminaron bajo ataque. El domingo 25 octubre de 2020, los manifestantes perturbaron el desarrollo de las Misas, agredieron a los fieles e hicieron pintadas en los edificios sagrados con inscripciones ofensivas y blasfemas.
Los fieles tuvieron que organizarse para defender las iglesias y los monumentos sagrados de las profanaciones. Robert Bakiewicz había lanzado la idea de establecer una nueva organización cuyos objetivos incluían la defensa de las iglesias (hoy Bakiewicz es el líder del Movimiento de Defensa de las Fronteras). Y un grupo encabezado precisamente por Bakiewicz protegió del asalto de las feministas la entrada a la histórica iglesia de Varsovia, la Iglesia de la Santa Cruz, en el centro de la capital polaca. Una de ellas, que había forzado el cordón policial y quería manifestarse en la iglesia, fue acompañada por Bakiewicz escaleras abajo, obviamente por la fuerza, porque se resistía.
Y precisamente esta mujer acusó a Bakiewicz de agresión y de haberle provocado «leves daños físicos», entablando un juicio contra él. Seis años después de estos hechos, el 28 de mayo llegó el veredicto: la jueza Pilsnik condenó al líder del Movimiento para la Defensa de las Fronteras a diez meses de libertad vigilada, consistentes en trabajos socialmente útiles no remunerados. El tribunal también le ordenó pagar una indemnización de 5.000 eslotis al ministerio público.
«Lo que ha sucedido hoy es una farsa absoluta y un escándalo. La jueza Marta Pilsnik ha dictado el veredicto de culpabilidad, eludiendo descaradamente la verdad. ¡Cuando reclamé mi derechos, fui escoltado fuera de la sala por la policía por segunda vez en este proceso! Nos encontramos ante una total ilegalidad: el tribunal no admitió a mis testigos; el tribunal no examinó las grabaciones de video que muestran claramente lo que sucedió. ¿El resultado? Las agresoras de la huelga de las mujeres, como Andzelika Domanska, que atacó las iglesias, son consideradas «víctimas». Y las personas que defendieron los valores, la fe y los lugares de culto son condenadas. Los criminales en este sistema pueden sentirse seguros, mientras que las personas decentes sufren las consecuencias».
La hija de Bakiewicz, Blanka, después de haber sido escoltada ella también fuera de la sala por la policía, escribió en la plataforma X: «Lo que le han hecho hoy a mi padre no es un veredicto justo. Esto es una pura y brutal venganza política del sistema contra un hombre que tuvo el valor de defender las iglesias y los valores polacos. Quieren intimidarnos y vengarse de nuestra familia, pero no lo conseguirán. Estoy profundamente conmocionada por este escándalo, pero prometo una cosa: no renunciaremos a esta lucha».
A la sentencia también reaccionó el exministro de Justicia, Zbigniew Ziobro. Esto es lo que escribió en X acerca de la jueza Pilsnik, que dictó esta escandalosa sentencia: «La jueza Marta Pilsnik es una acérrima defensora de las injerencias ilegítimas de Bruselas en el sistema judicial polaco. Ahora resulta que es una defensora igualmente acérrima de las interrupciones ilegítimas del culto en los lugares de culto. La suspendí por motivos disciplinarios en 2021 cuando liberó a un fiscal que había aceptado un soborno de un millón de eslotis para obstaculizar una investigación por homicidio. ¡Sí, homicidio! Y a pesar de la naturaleza escandalosa del caso y de las pruebas de corrupción, Pilsnik archivó el proceso penal contra el fiscal sospechoso de corrupción. Y ahora ha condenado a Robert Bakiewicz por haber defendido el derecho de los fieles a practicar pacíficamente su propia religión frente a un vulgar y ruidoso ataque por parte de activistas proaborto. Al mismo tiempo, defendió la iglesia de actos vandálicos. Cualquiera que entre en las instalaciones de una iglesia y perturbe la tranquilidad de las personas entregadas a prácticas religiosas, incluso en oración, viola su libertad religiosa constitucionalmente garantizada y comete una infracción. Esto se aplica a todas las iglesias en Polonia, independientemente de la confesión religiosa. La jueza lo sabía perfectamente. Sabía también que la legítima defensa incluye la protección de todo derecho legalmente protegido, incluido el derecho a la libertad religiosa y a la oración pacífica».
Aquí está el video que la jueza no quiso analizar durante el juicio, el cual muestra claramente que Domanska, que quería entrar en la iglesia para perturbar la Misa, fue tomada del brazo y acompañada escaleras abajo. La policía presente en el lugar no quiso intervenir. Este video muestra que no Bakiewicz, sino la mujer abortista debería haber sido condenada por el intento de perturbar el desarrollo de las funciones religiosas. https://x.com/RBakiewicz/status/2060419010869485890
Pero se ve que en la Polonia de Tusk y de su ministro de Justicia Zurek la defensa de los derechos de los fieles garantizados constitucionalmente no cuenta; cuentan las venganzas políticas a través de juicios farsa.
El artículo en italiano está publicado en La Nuova Bussola Quotidiana
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