Tusk hace ocupar el Tribunal Constitucional
El intento de ocupar el Tribunal Constitucional es una nueva etapa en la toma del poder absoluto por parte del “gobierno eurocrático” de Donald Tusk
El viernes por la noche, 30 de octubre, un grupo de individuos, acompañados por las fuerzas de seguridad, irrumpió en el edificio del Tribunal Constitucional. Entre ellos figuraban también candidatos al cargo de juez del Tribunal Constitucional, seleccionados por el Sejm (la cámara baja del Parlamento polaco), que no habían prestado juramento ante el Presidente de la República de Polonia. El Tribunal Constitucional fue ocupado por la fuerza y Anna Korwin-Piotrowska usurpó su presidencia. Ni el presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Święczkowski, ni el vicepresidente, Bartłomiej Sochański, fueron autorizados a acceder a la sede del Tribunal Constitucional.
Es otra etapa del golpe de Estado continuo de Tusk, que comenzó inmediatamente después de la formación del gobierno del 13 de diciembre con la ocupación de la televisión pública y de todos los medios gubernamentales. Ya entonces, el momento elegido no fue casual: la víspera de Navidad, cuando la gente está ocupada en los preparativos de las fiestas, viaja y podía estar distraída. Pero para Tusk tener a los medios a su servicio ha sido una cuestión de primordial importancia para manipular a la opinión pública, atacar a la oposición, justificar la violación de la Constitución y de la ley, y encubrir los continuos escándalos relacionados con los políticos en el poder y la desastrosa situación de la deuda pública.
Después de los medios llegó el turno de la judicatura y de las empresas estatales. Tusk repetía siempre que debe tener en todas partes «sus jueces», incluso en el Tribunal Constitucional, que desde hace años está en su punto de mira. Hizo suspender el pago de fondos para el funcionamiento del Tribunal Constitucional o del Consejo Nacional de la Judicatura, no reconocía las sentencias del Tribunal Constitucional, es decir, no las publicaba en el Diario Oficial. Además, no se sustituía a sus miembros que poco a poco iban jubilándose hasta que al Tribunal le faltaron seis miembros. Solo entonces el gobierno y el Sejm (la cámara baja del Parlamento), violando su propio reglamento e ignorando las reservas del Presidente, prepararon a sus candidatos para tomar el control del Tribunal. Lamentablemente, el gobierno eligió a personas sin tener en cuenta los requisitos exigidos para dicho cargo: la competencia profesional y no el compromiso político. Por este motivo, solo dos de ellos prestaron juramento ante el presidente Karol Nawrocki. El presidente no invitó a los otros cuatro a prestar juramento, señalando errores durante su selección.
Pero la situación se agravó cuando el Parlamento eligió a otro candidato, el estrecho colaborador de Tusk y ministro de su gobierno, Zbigniew Berek. Berek ni siquiera debía haber sido tomado en consideración como candidato, teniendo en cuenta su compromiso político y el hecho de que no había presentado pruebas de haber ejercido como asesor legal durante al menos 10 años. El 14 de octubre, en el Sejm, en presencia, entre otros, del presidente del Sejm, el comunista Włodzimierz Czarzasty, y de la presidenta del Senado, Małgorzata Kidawa-Błońska, Maciej Berek prestó juramento pronunciando la frase «ante el Presidente», a pesar de que el presidente Karol Nawrocki no estaba presente. Zbigniew Bogucki, jefe de la Cancillería presidencial, calificó el evento de «tragicomedia», añadiendo que Berek «se ha convertido en el símbolo de la acción política allí donde la política no debería existir».
Cuando Berek y los demás jueces, elegidos por el Sejm pero que no habían jurado ante el Presidente, se dirigieron al palacio del Tribunal, encontraron a un grupo de manifestantes que los recibieron al grito de: «¡Usurpadores!», «¡Golpe de Estado!». El presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Święczkowski, que habló con Berek en el Tribunal, informó después a los manifestantes y a los periodistas que a Maciej Berek no se le había permitido presidir hasta que recibiera una respuesta del presidente Nawrocki que confirmara que el juramento había sido «prestado en su presencia».
Y entonces comenzaron las amenazas de Tusk contra Nawrocki. Tusk declaró que «al negarse a “acoger” el juramento, el presidente Karol Nawrocki elude los deberes que le impone la Constitución». Asimismo, anunció que el gobierno restablecería el orden legal «utilizando todos los medios a disposición del Estado».
Esta vez, para llevar a cabo otra acción con tintes de golpe de Estado, Tusk eligió la víspera de otras fiestas importantes: Todos los Santos y el Día de los Muertos. Además, esperó a que el presidente Karol Nawrocki saliera del país rumbo a una importante reunión en África antes de ordenar la ocupación por parte de la policía. Nawrocki estaba a medio camino hacia Senegal cuando de repente invirtió el rumbo de su avión y se precipitó de regreso a Polonia para hacer frente a la crisis en curso. «En un momento como este, el presidente debe estar en Polonia. Cancelo mi vuelo a Senegal. Vuelvo atrás» – escribió Karol Nawrocki.
Durante días, previendo una posible ocupación de la sede del Tribunal Constitucional, una multitud de polacos se había manifestado pacíficamente frente al Tribunal. Había mucha gente también el viernes por la noche cuando la policía aisló el edificio e hizo entrar por la entrada lateral, colindante con la residencia del primer ministro, los coches con los jueces elegidos por Tusk. La policía justificó su intervención alegando «informaciones proporcionadas por un juez del Tribunal, que indicaban posibles amenazas a la vida o a la integridad de los jueces y del personal». El sitio web del Tribunal Constitucional fue hackeado ilegalmente por las personas que irrumpieron en el Tribunal y en él apareció, alrededor de las 18:00 horas, un comunicado relativo a la suspensión de sus funciones del presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Święczkowski, y del vicepresidente del Tribunal Constitucional, Bartłomiej Sochański. La persona que reivindicaba la autoridad sobre el Tribunal Constitucional era Anna Korwin-Piotrowska, quien no prestó juramento ante el Presidente. Y ahora, ella está usurpando el poder de controlar el Tribunal Constitucional. La Constitución polaca no confiere al primer ministro ni a su gobierno el poder de destituir a la cúpula del Tribunal Constitucional. El artículo 194 establece la composición del Tribunal y el procedimiento para el nombramiento de su presidente. El artículo 195 garantiza la independencia de sus jueces. El anuncio de suspensión se basa en el artículo 130 de la ley que regula los tribunales ordinarios, y no el Tribunal Constitucional. Invocar este artículo para suspender a la cúpula del Tribunal Constitucional es una distorsión de la ley que revela un desprecio por los principios constitucionales.
Ante el Tribunal también se presentaron políticos de la oposición, entre ellos Jarosław Kaczyński, quien exclamó: «Los policías de Tusk están entrando por la fuerza en el Tribunal Constitucional. Es el primer caso de este tipo en el mundo». «A partir de hoy —añadió—, Polonia se está convirtiendo en un Estado policial, y de ahí el camino es directo hacia el autoritarismo y luego hacia el totalitarismo». Kaczyński también hizo un llamamiento a protestar contra las acciones de las autoridades: «¡Los polacos no nos dejamos intimidar! ¡La protesta cívica, perfectamente legal, debe continuar! ¡El Tribunal es el garante de nuestra libertad y soberanía! ¡La violación de la ley por parte de Tusk no conoce límites!».
El Presidente logró entrar en el Tribunal alrededor de la una de la madrugada, aunque con dificultad para superar el cordón policial y a los jueces usurpadores que impedían su acceso con un ataque físico de Korwin-Piotrowska contra el Presidente. Los medios progubernamentales difundieron una versión falsa, desmentida por los vídeos, según la cual fue el Presidente quien irrumpió físicamente en el Tribunal.
«Ustedes no son jueces del Tribunal Constitucional» – subrayó el presidente Karol Nawrocki, dirigiéndose a aquellos que habían sido seleccionados por el Sejm como candidatos a jueces del Tribunal Constitucional y que no habían prestado juramento ante el Presidente. El jefe de la Cancillería presidencial, Zbigniew Bogucki, le recordó a Anna Korwin-Piotrowska: «Están orchestrando un golpe de Estado, no sé si son conscientes de ello».
Ayer por la noche, el portavoz del Presidente publicó una foto del Presidente y de sus colaboradores en X, en la que aparecían también el Primer Presidente del Tribunal Supremo y el vicepresidente del Tribunal, el juez Bartłomiej Sochański. El Presidente abandonó el edificio durante la noche y emitió una declaración: «He facilitado la entrada del vicepresidente del Tribunal Constitucional, el juez Bartłomiej Sochański, en la sede del Tribunal Constitucional» – anunció Karol Nawrocki.
Como subrayó el presidente, se ha producido una violación del orden constitucional y una ocupación forzosa de un órgano constitucional. Exigió el restablecimiento del orden legal y el desalojo de las instalaciones del Tribunal por parte de las fuerzas gubernamentales.
«Debido a la amenaza a la seguridad interna de la República de Polonia, convoco hoy consultas urgentes con los representantes de las fuerzas parlamentarias para estabilizar la situación política y restablecer el orden constitucional» – declaró Nawrocki en un comunicado.
Ya hace dos años, el presidente del Tribunal Constitucional presentó una denuncia ante la fiscalía sosteniendo que el gobierno —bajo la dirección del primer ministro Donald Tusk— había cometido el delito de golpe de Estado. Desafortunadamente, el proceso de consolidación autoritaria en Polonia continúa. El asalto al Tribunal Constitucional y los ataques contra el Presidente representan las fases finales de una toma de poder completa y antidemocrática. Aunque Tusk ya ha anunciado su próximo objetivo: la destitución del presidente del Banco Nacional de Polonia. Quiere controlar también el tesoro de Polonia.
Por su parte, tras la visita al Tribunal Constitucional, el Presidente convocó consultas con las fuerzas políticas: «Debido a la amenaza a la seguridad interna de la República de Polonia, pido consultas urgentes hoy mismo, con la participación de los representantes de las fuerzas parlamentarias, con el fin de estabilizar la situación política y restablecer el orden constitucional» – se lee en el comunicado. Lamentablemente, Tusk no quiso enviar a nadie al encuentro con Nawrocki; en su lugar, se presentó en televisión con un mensaje en el que rechazaba cualquier compromiso: «El Estado democrático debe ser fuerte y capaz de hacer cumplir la justicia». La concentración de poder en sus manos ya ha superado cualquier nivel de alarma, y el «mensaje» demostró que no tiene ninguna intención de dar marcha atrás. Además, se reportan movimientos de policías desde varias partes del país hacia la capital. ¿Quiere Tusk el derramamiento de sangre para conseguir poderes especiales? – se preguntan muchos en Polonia.
Una vez más en su historia, Polonia lucha contra el totalitarismo, esta vez un totalitarismo apoyado por la Unión Europea.
La foto de la jueza usurpadora del Tribunal Constitucional poniendo las manos encima al Presidente es el símbolo de la Polonia antidemocrática de Tusk.
El artículo fue publicado en italiano en La Nuova Bussola Quotidiana: https://lanuovabq.it/it/polonia-il-golpe-europeista-arriva-alla-corte-costituzionale
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