04 abril, 2026

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Rutina, monotonía, aburrimiento

Cuando el amor se apaga: cómo vencer la rutina que adormece el corazón

Rutina, monotonía, aburrimiento

No es difícil encontrar parejas que, después de un tiempo casados, te dicen que lo suyo es un aburrimiento. Es como compartir piso, sin ninguna motivación, ni expectativa de cambio a mejor.

Efectivamente, así es. La rutina, el aburrimiento, es una desidia que va colándose en el corazón poco a poco. Uno va perdiendo las ilusiones que lo llevaron a compartir la vida con esa persona.

Los eremitas de hace 2000 años lo llamaban el sol del mediodía en el desierto.

Esto no solo se da en el amor humano, también se da en el trabajo y aparece el famoso burn out y en la vida espiritual, donde se le llama tibieza o desidia.

Se da en todos aquellos amores que se pueden perder si no los cuidamos, estos amores, como sabemos, son en esencia, el amor a Dios, el amor a la pareja y el amor al trabajo.

El amor a Dios se sustituye por alguna otra creencia menos exigente, que palia la necesidad que tiene la persona humana de creer. Pueden ser los echadores de cartas, horóscopos videntes etc

El amor a la pareja se sustituye por otra persona y así rehacer la vida. Lo cual es engañarse.

La vida hay que rehacerla cada día con el que uno está.

Y el amor al trabajo se sustituye, en muchas ocasiones, por cumplir mínimos y así evitar la posibilidad de ser sancionado o expulsado de la empresa en la que se trabaja.

Evitar esta situación o corregirla, si ya se ha llegado a ella, es empezar a querer de nuevo, comenzando por pequeños actos de amor, pensar en el otro, mas delicadeza, cosas pequeñas agradables, todo esto ayudará a que la relación vaya adquiriendo algo de fortaleza, sobre todo si se hace en el tiempo, con paciencia, sin prisa, pero también sin pausas.

Es una crisis, pero esta palabra no tiene que asustarnos, quiere decir que hemos llegado a una situación en la cual nuestro amor tiene que ser más profundo de lo que era. Lo que había ya no nos sirve. Tenemos que ahondar en el amor. Si no se coge a tiempo puede uno llegar al aburrimiento del que venimos hablando. Pero tenemos que saber que el aburrimiento, en el fondo, es no querer, no amar. Cuando uno se esfuerza por querer ya está queriendo. Aunque no lo note.

Hay que procurar ponerle remedio cuando se sospeche que estamos en esa situación. Salir no es fácil, pero si uno, o mejor los dos, lo intentan, se puede. Es una cuestión de querer y poner los medios.

La trampa es que en esa situación aunque parezca mentira se puede encontrar cierto confort, se llega a crear un sentimiento de víctima, que en el fondo tiene una cierta recompensa, ante la admiración o lástima que percibimos en los demás hacia nosotros y esa recompensa es suficiente para seguir hacia delante sin hacer nada por mejorar.

Mi experiencia de muchos años es que, antes o después, el que se cree victima fracasa y hace fracasar.

No olvidemos, que cuando uno quiere querer ya está queriendo. Tener deseos de querer ya es querer.

José María Contreras

José María Contreras es formador de directivos y asesor personal y familiar. Ha sido director de formación y desarrollo de GSK ha impartido más de 2000 talleres y conferencias. Tiene más de una quincena de libros escritos sobre Familia. Participa habitualmente en la radio y en prensa. Asesor familiar. Disponible en [email protected]