21 mayo, 2026

Síguenos en

Reflexión de Monseñor Enrique Díaz: Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya

21 de mayo San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires

Reflexión de Monseñor Enrique Díaz: Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya
© Pixabay

Monseñor Enrique Díaz Díaz comparte con los lectores de Exaudi su reflexión sobre el Evangelio de este jueves 21 de mayo de 2026,  fiesta de San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires, titulado: “Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya”.

***

Hechos 22, 30; 23, 6-11: “Tendrás que dar testimonio de mí en Roma”

Salmo 15: “Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya”

San Juan 17, 20-26: “Que su unidad sea perfecta”

En diferentes épocas y en diferentes lugares ha habido intentos de hacer de toda una nación o incluso de varios países una uniformidad. Se buscan bases económicas, de poder o de protección para mantenerse unidos. Pero la experiencia dura poco tiempo y generalmente ha terminado con la imposición arbitraria de unos cuantos o con la manipulación por intereses y objetivos personales. Cuando Cristo habla de unidad, no pretende imponer uniformidad. Su propuesta no está basada en intereses económicos ni políticos, sino en la raíz misma del hombre: parecerse a Dios que es uno y trino. Es muy diferente cuando por encima de las personas están las ideologías, se imponen criterios y valores externos, y se olvida de los derechos y la dignidad de las personas. Cristo habla de unidad y con su vida nos mostró a cuál unidad se refería: una unidad que tome muy en serio que todos somos hijos de Dios; una unidad que se base en el respeto a la dignidad de las personas; una unidad que restaure heridas, que sane el pecado, que reintegre comunidades; una unidad que dé prioridad a quien sufre y que supere las ambiciones y los egoísmos. Es la misma unidad que buscaban con sus limitaciones e imperfecciones los primeros cristianos. A esta misma unidad estamos llamados hoy todos los discípulos de Jesús. Nunca nos cansaremos de insistir en la propuesta que Jesús llama Reino de Dios y que podemos hacer realidad en nuestros días. No se trata de monopolios o de exclusiones, no se buscan poderes ni ventajas, se trata de que todos los seres humanos puedan vivir como hijos de Dios. Hay quien dice que la globalización podría lograr esta unidad, pero la globalización no tiene corazón y en sus entrañas sólo se busca ganancia y comercialización, nos llevará a peores fracasos y a situaciones terribles. Hoy Cristo en su oración pide al Padre que todos seamos uno como Él con su Padre son uno. Miremos de cerca, a nuestro lado, cómo estamos fortaleciendo la verdadera unidad en la familia, en la sociedad, en la colonia. Miremos cómo construimos unidad con los diversos, con los de diferentes partidos, razas o condición. ¿Estamos construyendo la unidad que pide Jesús?

 

Enrique Díaz

Nació en Huandacareo, Michoacán, México, en 1952. Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario de Morelia. Ordenado diácono el 22 de mayo de 1977, y presbítero el 23 de octubre del mismo año. Obtuvo la Licenciatura en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico en Roma. Ha desarrollado múltiples encargos pastorales como el de capellán de la rectoría de las Tres Aves Marías; responsable de la Pastoral Bíblica Diocesana y director de la Escuela Bíblica en Morelia; maestro de Biblia en el Seminario Conciliar de Morelia, párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Col. Guadalupe, Morelia; o vicario episcopal para la Zona de Nuestra Señora de la Luz, Pátzcuaro. Ordenado obispo auxiliar de san Cristóbal de las Casas en 2003. En la Conferencia Episcopal formó parte de las Comisiones de Biblia, Diaconado y Ministerios Laicales. Fue responsable de las Dimensiones de Ministerios Laicales, de Educación y Cultura. Ha participado en encuentros latinoamericanos y mundiales sobre el Diaconado Permanente. Actualmente es el responsable de la Dimensión de Pastoral de la Cultura. Participó como Miembro del Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios en la Vida y Misión de la Iglesia en Roma, en 2008. Recibió el nombramiento de obispo coadjutor de San Cristóbal de las Casas en 2014. Nombrado II obispo de Irapuato el día 11 de marzo, tomó posesión el 19 de Mayo. Colabora en varias revistas y publicaciones sobre todo con la reflexión diaria y dominical tanto en audio como escrita.