REDWEEK. Una campaña para cambiar actitudes
Descubre cómo la iluminación en rojo y el marketing con valores pueden romper la indiferencia global y dar voz a millones de personas perseguidas por su fe
Una campaña para hacer visible la persecución de los cristianos y despertar nuestra conciencia ante el sufrimiento de los demás.
Hay realidades que, aunque ocurren todos los días, apenas encuentran espacio en nuestras conversaciones y preocupaciones. Una de ellas es la persecución que sufren millones de cristianos en diferentes lugares del mundo por vivir y manifestar su fe.
Nos hemos acostumbrado a recibir noticias de guerras, violencia, atentados y vulneraciones de los derechos humanos. Sin embargo, existe el riesgo de que la repetición de estas informaciones termine provocando indiferencia. Lo que debería interpelarnos acaba convirtiéndose en una noticia más.
Precisamente frente a esa indiferencia surge REDWEEK, una iniciativa internacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) que pretende dar visibilidad a los cristianos perseguidos y promover la oración, la solidaridad y el compromiso.
En España, la edición de 2026 se celebrará del 16 al 22 de noviembre, con la colaboración especial de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
El poder de una imagen para despertar conciencias
La propuesta de REDWEEK tiene una característica visual especialmente significativa: iluminar de rojo iglesias, monumentos y edificios emblemáticos.
El rojo recuerda la sangre de Cristo y la de tantos cristianos que han dado su vida por su fe. Pero también representa una llamada de atención. Una iglesia iluminada de rojo deja de ser, durante unos días, solamente un edificio: se convierte en un mensaje dirigido a toda la sociedad.
La campaña utiliza así un recurso de comunicación sencillo, reconocible y con gran capacidad de difusión. Pero su verdadero valor no está en la espectacularidad de la iluminación, sino en la realidad humana que pretende mostrar.
Detrás de cada cifra hay personas, familias, comunidades y proyectos de vida que se ven amenazados por la violencia, la discriminación o la falta de libertad religiosa.
La propia campaña nos acerca al testimonio de Janada Marcus, una joven nigeriana que sufrió la violencia de Boko Haram y que, después de ser liberada, encontró en la oración y en su fe la fuerza para perdonar.
Son historias que nos ayudan a comprender que no hablamos de estadísticas abstractas, sino de personas concretas.
Marketing con valores: comunicar para cambiar actitudes
Desde la perspectiva del marketing, REDWEEK permite reflexionar sobre una cuestión que considero fundamental: ¿para qué comunicamos?
Con demasiada frecuencia identificamos la eficacia de una campaña con su capacidad para conseguir notoriedad, generar interacciones o alcanzar determinados resultados económicos. Son indicadores que pueden ser útiles, pero no siempre reflejan el verdadero impacto de la comunicación.
Una campaña también puede evaluarse por su capacidad para despertar conciencias, modificar actitudes y promover comportamientos solidarios.
Esta es una de las ideas centrales del marketing con valores: los valores no deben utilizarse simplemente como un recurso para mejorar la imagen de una organización. Deben orientar sus decisiones y determinar la finalidad de sus actuaciones.
En REDWEEK encontramos una comunicación que pretende ir más allá de informar. Busca que las personas conozcan una realidad, se sientan interpeladas y decidan hacer algo.
La secuencia es importante:
- Informar, porque no podemos comprometernos con una realidad que desconocemos.
- Sensibilizar, porque conocer los hechos no significa necesariamente sentirse responsable ante ellos.
- Movilizar, porque la solidaridad necesita traducirse en acciones concretas.
La persona, en el centro de la comunicación
En otros artículos de este blog he defendido que el marketing debe estar centrado en la persona y que la empresa ha de ponerse al servicio de las personas.
Esta reflexión también resulta aplicable a las organizaciones sociales y a las campañas de sensibilización.
El protagonista no debe ser la organización que comunica, ni siquiera la campaña que consigue notoriedad. El protagonista debe ser la persona cuya dignidad y cuyos derechos necesitan ser reconocidos y protegidos.
En este sentido, REDWEEK nos recuerda algo esencial: la libertad religiosa no es un privilegio concedido por los gobiernos ni una concesión de las mayorías. Es un derecho fundamental de toda persona.
Defender la libertad religiosa significa defender la dignidad humana y el derecho de cada persona a vivir sus convicciones sin amenazas, discriminación o violencia.
Y esta defensa debe ser compatible con el respeto a todas las personas, cualquiera que sea su religión o sus creencias.
De la comunicación a la acción
Una de las fortalezas de REDWEEK es que propone formas concretas de participar. No se limita a pedir que conozcamos el problema.
La iniciativa invita a:
- Participar en la iluminación de rojo de iglesias y edificios.
- Organizar celebraciones eucarísticas y momentos de oración.
- Difundir testimonios y contenidos para que esta realidad no caiga en el olvido.
- Colaborar con Ayuda a la Iglesia Necesitada para sostener a las comunidades que sufren persecución.
Son actuaciones diferentes, pero todas responden a una misma idea: no permanecer indiferentes.
La campaña también ofrece una oportunidad para que parroquias, colegios, hermandades y otras instituciones se incorporen a una iniciativa compartida.
La comunicación alcanza así su verdadero sentido cuando consigue conectar el conocimiento con la responsabilidad y la responsabilidad con el compromiso.
No acostumbrarnos al sufrimiento ajeno
Hay una pregunta que deberíamos hacernos ante tantas noticias de persecución, violencia e injusticia: ¿hemos llegado a acostumbrarnos al sufrimiento de los demás?
La indiferencia es una de las formas más preocupantes de insensibilidad social. No siempre nace de la falta de buenos sentimientos. A veces es consecuencia de no conocer suficientemente los problemas, de sentirnos incapaces de resolverlos o de pensar que lo que sucede lejos de nosotros no nos afecta.
REDWEEK nos invita a romper esa distancia.
No podemos solucionar todas las injusticias, pero sí podemos contribuir a que no permanezcan ocultas. Podemos informarnos, compartir testimonios, rezar, colaborar y apoyar a quienes trabajan directamente con las comunidades perseguidas.
En definitiva, podemos recuperar una actitud que debería estar presente en cualquier sociedad verdaderamente humana: preocuparnos por los demás.
Una comunicación que deja huella
En Marketing y Servicios hemos defendido en diferentes ocasiones que el marketing no debe limitarse a vender productos o servicios, sino que puede contribuir a mejorar la vida de las personas.
REDWEEK constituye un ejemplo interesante de cómo la comunicación puede ponerse al servicio de una causa que trasciende los intereses particulares de una organización.
Su éxito no debería medirse únicamente por el número de edificios iluminados, las publicaciones compartidas o la repercusión obtenida. También habría que preguntarse cuántas personas han conocido una realidad que desconocían, cuántas han comprendido mejor el valor de la libertad religiosa y cuántas han decidido comprometerse.
Porque comunicar con valores significa reconocer que detrás de cada mensaje hay personas y que nuestras decisiones de comunicación pueden contribuir a construir una sociedad más sensible, solidaria y respetuosa con la dignidad humana.
Del 16 al 22 de noviembre, hagamos visible lo que demasiadas veces permanece oculto. Que ninguna persona perseguida por vivir su fe se sienta olvidada.
La comunicación puede despertar conciencias. La solidaridad puede transformar realidades. Y el compromiso con las personas es, también, una forma de cambiar vidas.
Más información y participación, ver la web de la campaña completa de arriba abajo hasta el final.

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