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Wlodzimierz Redzioch

13 octubre, 2026

4 min

Polonia: Quieren silenciar las campanas

Tribunales y normativas ambientales amenazan una tradición milenaria en Polonia, mientras la Iglesia y el Parlamento promueven reformas para defender el sonido de las campanas como parte del culto y la identidad cultural

Polonia: Quieren silenciar las campanas
Campana de Bydgoszcz

La lucha contra la Iglesia católica adopta diversas formas. Una de ellas consiste en la pretensión de hacer desaparecer de los espacios públicos todo elemento religioso o cualquier referencia a la religión católica. Un caso flagrante son los intentos de retirar los crucifijos de las escuelas y de los edificios públicos. Pero en la última década, las campanas de las iglesias, que desde hace más de mil años forman parte integrante de la identidad cultural polaca, se han convertido en el blanco de sentimientos antireligiosos. Las campanas que siempre han marcado el ritmo del día, advertido de las amenazas e invitado a la gente a la oración son silenciadas por sentencias judiciales.

Los casos se multiplican: Bielsko-Biała, Bydgoszcz, Chorzów, Mielec, Goczałkowice, Rudzki Most, Pszczyna, Rybnik, Bytom, Dąbrówka Wielka, Hałcnów; en todas partes las campanas de las iglesias, que tras muchos siglos molestan de repente porque suenan «demasiado fuerte».

Cuando se trataba de casos aislados, se podía pensar que era una coincidencia o la sensibilidad excesiva de alguien. Sin embargo, hoy contamos con numerosas sentencias que ordenan el silencio de las campanas, lo que hace pensar que detrás hay un intento premeditado de acallarlas.

Un ejemplo flagrante de las últimas semanas es el caso de la parroquia de la Santísima Trinidad en Bydgoszcz. Las campanas centenarias de dicha iglesia, que invitaban a los fieles a la Misa durante la ocupación alemana y en los años del régimen comunista, corren ahora el riesgo de ser silenciadas debido a la protesta de un residente y a una ley de «protección ambiental» interpretada de forma sesgada (las iglesias son tratadas como instalaciones industriales).

El caso de Bydgoszcz fue presentado inicialmente como una reclamación ante la Inspección General de Protección Ambiental. La Inspección remitió la carta al Ayuntamiento, y las autoridades municipales pidieron a la parroquia que ajustara el volumen de las campanas a los límites previstos por la Ley de Protección Ambiental.

«Constato la falta de soluciones jurídicas adecuadas que reconozcan la naturaleza única del patrimonio de las campanas y su significado religioso y cultural. Deseo subrayar claramente que el repique de las campanas sigue siendo una parte integrante de los ritos religiosos y una invitación directa a la Santa Misa, y por lo tanto permanece conectado al culto público», declara el obispo de Bydgoszcz, y añade que las campanas, en cuanto invitación a la Eucaristía, no pueden considerarse ajenas al culto.

Un problema similar afecta al Santuario de la Virgen de los Dolores en Hałcnów, en Silesia. El sonido de las campanas molesta solo a dos familias, mientras que más de 2.000 feligreses han firmado una petición en defensa de las campanas. En muchas zonas de Polonia, casos aislados de residentes indignados obligan a la mayoría a renunciar a lo que ha guiado su vida cotidiana y religiosa durante generaciones.

Obviamente, todo esto es posible gracias a la interpretación sesgada de la ley vigente por parte de los tribunales y los funcionarios. Aunque la ley establece que la prohibición de superar los límites de ruido «no se aplica a las ceremonias y celebraciones ocasionales y a los acontecimientos relacionados con el culto religioso», algunos jueces consideran que las iglesias solo pueden tocar las campanas ocasionalmente, durante las festividades principales. Y los veredictos de los jueces entran en contradicción con la interpretación completamente distinta adoptada por el Tribunal Supremo, que considera el uso de las campanas como un método secular para reunir a los fieles, el cual no puede considerarse automáticamente como un acto ruidoso que perturba la tranquilidad pública.

Para frenar estos abusos por parte de jueces y funcionarios, se ha presentado en el Parlamento polaco un proyecto de enmienda a la ley de protección ambiental. Como explica Przemysław Drabek, autor del proyecto de ley: «la enmienda pretende garantizar que las campanas de las iglesias y los sistemas de audio asociados al culto religioso no estén sujetos a las mismas normativas sobre ruido que se aplican a las instalaciones industriales ordinarias».

En defensa de las campanas se ha movilizado también la Acción Católica polaca, que ha preparado una petición dirigida al Presidente del Parlamento y al Ministro de Clima y Medio Ambiente: «La Iglesia no realiza ninguna actividad manufacturera o industrial. Las campanas de la iglesia no se utilizan con fines lucrativos o comerciales. Son una parte integrante del culto religioso y de una tradición secular que contribuye a la historia de las ciudades y pueblos polacos. A nuestro juicio, está por tanto justificado crear soluciones legales que tengan en cuenta esta especificidad, respetando al mismo tiempo los derechos de los residentes y los principios de protección ambiental», se lee en la petición.

Hay que tener la esperanza de que en Polonia las campanas sigan sonando como lo hacen desde hace siglos.

Wlodzimierz Redzioch

Wlodzimierz Redzioch è nato a Czestochowa (Polonia), si è laureato in Ingegneria nel Politecnico. Dopo aver continuato gli studi nell’Università di Varsavia, presso l’Istituto degli Studi africani, nel 1980 ha lavorato presso il Centro per i pellegrini polacchi a Roma. Dal 1981 al 2012 ha lavorato presso L’Osservatore romano. Dal 1995 collabora con il settimanale cattolico polacco Niedziela come corrispondente dal Vaticano e dall’Italia. Per la sua attività di vaticanista il 23 settembre 2000 ha ricevuto in Polonia il premio cattolico per il giornalismo «Mater Verbi»; mentre il 14 luglio 2006 Sua Santità Benedetto XVI gli ha conferito il titolo di commendatore dell’Ordine di San Silvestro papa. Autore prolifico, ha scritto diversi volumi sul Vaticano e guide ai due principali santuari mariani: Lourdes e Fatima. Promotore in Polonia del pellegrinaggio a Santiago de Compostela. In occasione della canonizzazione di Giovanni Paolo II ha pubblicato il libro “Accanto a Giovanni Paolo II. Gli amici e i collaboratori raccontano” (Edizioni Ares, Milano 2014), con 22 interviste, compresa la testimonianza d’eccezione di Papa emerito Benedetto XVI. Nel 2024, per commemorare il 40mo anniversario dell’assassinio di don Jerzy Popiełuszko, ha pubblicato la sua biografia “Jerzy Popiełuszko. Martire del comunismo” (Edizioni Ares Milano 2024).