30 marzo, 2026

Síguenos en

Jaime Millás

Voces

09 enero, 2026

5 min

Más cerca de curar la diabetes

Células modificadas de donante producen insulina sin ser rechazadas

Más cerca de curar la diabetes

En lo que representa un hito de la medicina, investigadores han implantado células pancreáticas de un donante fallecido en una persona con diabetes tipo 1. Estas células han producido insulina durante meses sin necesidad de que al receptor se le administren medicamentos inmunosupresores, gracias a las modificaciones genéticas realizadas con el sistema CRISPR.

Esto representa la posibilidad de curación de esta enfermedad autoinmune que afecta a millones de personas sometidas a constantes inyecciones de insulina. La firma Sana Biotechnology de Seattle, Washington, ha llevado a cabo el estudio y Aaron Kowalski, director ejecutivo de Breakthrough T1D, organización líder a nivel mundial en investigación y defensa de la diabetes tipo 1 (DT1), ha comentado: «Los datos preliminares sin duda han animado a nuestra comunidad, y es un enfoque realmente elegante».

En último término, lo que se pretende es realizar modificaciones genéticas a células madre, para evadir al sistema inmune, y orientar posteriormente su desarrollo hacia células secretoras de insulina, pues ya anteriormente ese tipo de células sin editar habían demostrado su eficacia.

Por otro lado, grupos independientes de investigadores no han conseguido corroborar esta posibilidad de eludir al sistema inmunitario referida por Sana en un trabajo que sólo incluyó a una persona a la que se le administró una baja dosis de células en un tiempo breve: esto no basta para evitar la dependencia de la insulina. Por lo tanto, no se ha llegado a demostrar su eficacia clínica, según afirma Tim Kieffer, endocrinólogo molecular de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá.

Sin embargo, para Kieffer, que fue director científico de la empresa de biotecnología ViaCyte, dedicada al desarrollo de terapias celulares para diabetes tipo 1, el ocultamiento inmunitario le parece «convincente» y «un hito importante hacia el objetivo de una terapia celular eficaz sin inmunosupresión crónica».

Como es conocido, en la actualidad se podría evitar la administración de insulina en personas con diabetes tipo 1 si se trasplanta células de islotes de Langerhans procedentes de cadáver. Con este sistema se puede recuperar la obtención de insulina por varios años. Sin embargo, esta alternativa no se suele emplear por falta de donantes de páncreas, así como porque requiere inmunosupresión permanente, lo que trae aparejado efectos secundarios y peligro de cáncer e infección.

Para superar la falta de donantes, algunas compañías han utilizado técnicas de células madre y así obtener islotes pancreáticos en el laboratorio en forma ilimitada. La empresa Vertex obtuvo células pancreáticas a partir de células madre embrionarias y las trasladó a 12 pacientes con diabetes tipo 1. Pasado un año, estas personas ya no requerían inyecciones de insulina, por lo que la empresa proyecta solicitar en breve la aprobación para este tratamiento. Por su lado, la empresa Reprogenix Bioscience en Hangzhou, China está fabricando islotes de Langerhans a partir de células madre reprogramadas procedentes del tejido adiposo del propio paciente receptor. En los dos casos el tratamiento exige la administración de inmunosupresores, bien para proteger las células del donante del ataque del sistema inmunológico, bien para paliar el ataque autoinmune que agrede incluso a las propias células.

El estudio realizado por Sana, intenta evitar el uso de medicamentos inmunosupresores. Para ello, utilizaron la donación de islotes pancreáticos de una persona que no sufría esta enfermedad y desactivaron dos genes con el sistema CRISPR. De esta manera, las células T no identificaban como extrañas a las células de los islotes. Además, mediante un virus, lograron la expresión de la proteína CD47 que las protege de las células “asesinas naturales”. Luego de inyectar unos 80 millones de células editadas en una persona con diabetes 1 (lo que representa una dosis baja por seguridad) comprobaron que las células que carecían de alguna de las modificaciones genéticas eran eliminadas por el sistema inmunitario. En cambio, las que portaban todos los cambios quedaron incólumes secretando insulina durante 12 semanas sin que el sistema inmunitario actuara sobre ellas. Informes de seguimiento aseguran que esta protección ha continuado por seis meses. Sonja Schrepfer, fundadora científica de Sana e inmunóloga de trasplantes actualmente en el Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, California, codirectora del estudio, asegura que estas células “superan realmente la barrera del trasplante”.

En una reciente edición del New England Journal of Medicine, Kevan Herold, inmunólogo de la Facultad de Medicina de Yale en New Haven, Connecticut, expresa que estamos ante los primeros hitos de un tratamiento que siempre han deseado los pacientes de diabetes 1. Sería algo realmente único, que estaría a disposición del que lo requiera para restituir la fabricación de insulina sin necesidad de inmunosupresores ni agujas. La modificación genética que protege del sistema inmunológico unida a la obtención de células beta pancreáticas a partir de células madre producirán los mejores resultados, asegura.

Tanto Vertex como Sana van por esa ruta y proyectan realizar ensayos clínicos en el año próximo. Sin embargo, la técnica de ocultamiento que proponen mediante CD47 para evitar el ataque de las células asesinas naturales ha recibido críticas, ya que varios grupos independientes han tenido problemas para replicar la supuesta protección. “Muchos de nosotros lo hemos intentado y hemos fracasado” relata Deepta Bhattacharya, inmunólogo de la Universidad de Arizona en Tucson. Al mismo tiempo declara: “si realmente comienzan a curar a las personas con diabetes tipo 1, entonces me callaré y diré: ‘ Mea culpa ‘”.

El uso de células madre para la obtención de islotes pancreáticos sería excelente y nos permitiría contar con una fuente prácticamente inagotable. Como hemos visto, podemos utilizar células madre embrionarias o bien células madre reprogramadas a partir de otros tejidos de nuestro organismo.

Desde el punto de vista ético, sería mejor recurrir al uso de células reprogramadas. De esta manera se evita el uso y destrucción del embrión humano que, como está fehacientemente comprobado desde la biología, es un auténtico ser vivo al que sólo le falta continuar su desarrollo para llegar a adulto y, por lo tanto, merece todo nuestro respeto desde el primer instante de su existencia.

Jaime Millás

Licenciado en Ciencias Biológicas, por la Universidad de Valencia (España), ciudad donde nació en 1953, es licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Piura (Perú) y Máster en Dirección de Instituciones Educativas por el Centro Universitario Villanueva, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid. También es Máster en Bioética por la Universidad de Murcia (España) y Doctor en Bioética por la Universidad Católica de Valencia (España) con una tesis sobre “Reflexión bioética sobre la opinión de los médicos peruanos acerca de la aplicación de la terapia con células madre en clínicas de Latinoamérica” (Sobresaliente Cum Laude). En Valencia fue subdirector del Colegio Mayor “Albalat” y, tras fijar su residencia en el Perú, en 1977, director de varios Centros Culturales de Lima y del Colegio Alpamayo desde 1988 hasta 2004. Ha sido vicepresidente del Centro de Orientación Familiar (COFAM) y trabajó en la oficina de proyectos de la Asociación para el Desarrollo de la Enseñanza Universitaria (ADEU), entidad promotora de la Universidad de Piura. Asimismo ha sido secretario de la Asociación Civil “Piura 450”, promotora de colegios en Chiclayo y Piura. También ha sido director del Colegio “Turicará” de Piura entre los años 2005 y 2012. Actualmente se desempeña como presidente del Comité Institucional de Ética en Investigación de la Universidad de Piura. Director del Departamento de Ciencias Básicas y Bioética, y director de Estudios de la Facultad de Medicina de la Universidad de Piura. Coautor del libro “Bioética en Investigación. Fundamentos, principios, aplicaciones”. Y autor de otros libros de Bioética y educación, así como artículos de Bioética en revistas indexadas.