17 marzo, 2026

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Los graves riesgos de la Reproducción Médicamente Asistida

Los niños 'in vitro' pagan un alto precio en salud: defectos congénitos, cáncer y enfermedades graves por técnicas manipuladoras

Los graves riesgos de la Reproducción Médicamente Asistida

“Los niños concebidos por RMA (Reproducción Médicamente Asistida), ya sea por IsA (Inseminación Artificial), FIV (Fecundación In Vitro) o ICSI (Inyección Intracitoplasmática) tienen, desde su concepción, un aumento de riesgo de padecer defectos en el desarrollo y de sufrir enfermedades graves. Y los riesgos para la salud observados aumentan conforme más invasiva es la técnica”.

Esto dice el Dr. Francisco Güell en su libro “El último in vitro” recientemente publicado. El Dr. Güell, biólogo y doctor en filosofía, es autor de un importante trabajo sobre fertilidad (B2-InF: Be Better Informed  about Fertility) financiado por la Unión Europea, a través del que ha podido conocer relevante información sobre el tema en 8 países europeos.

El libro que ahora publica revela la verdadera realidad de la Reproducción Médicamente Asistida (RMA). En él describe de forma accesible, a manera de ensayo divulgativo, el incremento de riesgo, tanto para las mujeres que se someten al tratamiento como para los seres humanos concebidos mediante RMA.

Antes de pasar a enumerar las diferentes anomalías que se producen debido a la RMA, hay que recordar que los procesos de estas técnicas se realizan durante el tiempo de regulación y reprogramación de los gametos (ovocito y espermatozoide) y del embrión. Esto se denomina regulación epigenética. En esta fase de desarrollo, las manipulaciones físicas y químicas que conllevan estas técnicas reemplazan el contexto natural en unas circunstancias en que los gametos y embriones son especialmente susceptibles a la influencia del ambiente.

Al producirse mutaciones epigenéticas se puede ocasionar problemas de salud en los niños, afectando la construcción del cuerpo, el metabolismo o el funcionamiento de los órganos del recién concebido. La afectación será más grave cuanto más temprano es el estadio de desarrollo.

Cuando Güell trata sobre la salud de los seres humanos concebidos in vitro describe 3 tipos de riesgos de acuerdo al tiempo de su aparición: 1) los defectos congénitos; 2) los que se manifiestan en los primeros días de vida; 3) los que aparecen a mediano y largo plazo.

Los defectos congénitos afectan al sistema respiratorio, al esquelético, al sistema nervioso central, al aparato digestivo, al sistema cardiovascular y al genitourinario. También se comprueba un aumento relativo de riesgo muy significativo para los llamados “desórdenes de imprinting” como el Espectro Beckwith-Wiedemann 480% y los síndromes de Russel- Silver 1030%, de Angelman 370% y de Prader Willy 120%.

En cuanto a la prematuridad y a los problemas relacionados, cuya manifestación se da en los primeros días tras el nacimiento, podemos constatar un aumento de riesgo elevado de bajo peso al nacer (menor a 1,500 g) 200%, de muerte perinatal 120%, una mayor necesidad de cuidados intensivos 100% y mayor incidencia de convulsiones neonatales 880%.

En lo que se refiere al incremento de riesgo de padecer enfermedades a largo y mediano plazo, destaca el retinoblastoma 680%, el linfoma de Hodgkin 263% y la parálisis cerebral 160%. En general podemos señalar un aumento de incidencia en algunos cánceres como leucemias, cáncer hepático, tumores renales y del sistema nervioso central. Así como epilepsia, trastornos del espectro autista, hipertensión, disfunción ventricular y el asma.

Por supuesto, los procesos de congelación llevan consigo un incremento de riesgo adicional de un alto número de enfermedades graves como el cáncer pediátrico, la diabetes 1, problemas cardiovasculares, trastornos del lenguaje, alergias, síndrome de Treacher Collins y espina bífida.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llega el autor, avaladas por numerosas citas de artículos científicos publicados, lo que confiere una rigurosidad a sus afirmaciones fuera de toda duda razonable.

Entonces, uno se pregunta: ¿Por qué esta información no aparece en los anuncios de las clínicas de fertilidad? Ciertamente, no se puede afirmar que dichas clínicas apliquen con seriedad un consentimiento verdaderamente informado a sus clientes. El autor del libro nos explica pormenorizadamente el trasfondo de la cuestión. Una de las cosas que advierte es el bloqueo informativo en los medios de comunicación sobre el incremento de riesgo de enfermedades, ya que los conflictos de interés influyen tanto en las conclusiones como en los titulares de las publicaciones, así como en las opiniones de los expertos que se destacan en la prensa. Los grandes lobbies de las empresas biotecnológicas e industrias relacionadas con la RMA, en la que han invertido miles de millones de dólares, consiguen situar a personal científico y académico en puestos claves para la organización de congresos, planificación de investigaciones y la realización de publicaciones, así como la adecuada presentación de resultados. Un ejemplo concreto sobre el valor de las empresas de fertilidad es la venta en 2023 del IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad) por 3,000 millones de euros a KKR, una firma global de inversión. Con este claro conflicto de interés, las noticias que se publican y las conclusiones de los congresos tienen un sesgo muy elevado que deforma la realidad. Se echa en falta una actuación imparcial de las autoridades de salud a nivel mundial para que se obligue a transmitir una información real sobre las bajas tasas de éxito de la RMA y sobre el incremento del riesgo de enfermedades atribuible a estas técnicas.

Es necesario dar a conocer que, tanto los médicos como los directivos de las clínicas de RMA, son miembros de asociaciones propietarias de las revistas científicas de más prestigio. A su vez, estos profesionales forman parte de las comisiones que regulan el ejercicio de la RMA.  A esto hay que añadir que farmacéuticas como Merck, Organon, Gedeon-Richter o IBSA financian a los investigadores que desarrollan los estudios sobre los posibles riesgos para los niños nacidos in vitro. También subvencionan a los expertos que difunden los resultados en congresos internacionales. En resumen, la industria privada, que abastece a las clínicas públicas y privadas, financia asociaciones científicas y lobbies con la finalidad de lograr el acceso global a la RMA. La expansión de esta industria pretende conseguir que sean también los estados quienes la financien. Actualmente, el gobierno francés está promoviendo este tipo de soluciones para el problema demográfico.

Es lamentable que una importante asociación como el ESHRE (Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología) haya eliminado de sus bases de datos cualquier forma de seguimiento de los niños nacidos por fecundación in vitro. Los gobiernos deberían ejercer su labor de control y vigilancia de la salud mediante alguna institución independiente.  Mientras no se demuestre con procedimientos científicos la inocuidad de estas técnicas, lo más prudente sería impedir la realización de la RMA.

Por otro lado, la industria de la RMA está creciendo gracias al cambio de legislación europea que va a permitir el comercio de óvulos y embriones sobrantes entre diferentes países. De tal manera que, en los lugares donde la legislación prohíbe este comercio entre sus ciudadanos, podrán abastecerse de los que otros países generen.

Con la RMA está pasando algo similar a lo que ocurrió con el tabaco. Desde comienzos del siglo XX se comenzaron a observar los problemas para la salud derivados de su uso. Sin embargo, tuvieron que pasar décadas para que las tabacaleras informaran de los efectos adversos y esto gracias a las demandas colectivas en los tribunales. Curiosamente, los pioneros de la RMA ya conocían de sus efectos dañinos y planteaban que alguien debería hacerse cargo de resarcir a las familias con niños afectados a causa de esas técnicas.

En cuanto a las tasas de éxito, la información que proporcionan las clínicas debería ser veraz; sin embargo, suelen presentar los datos basados en términos de embarazo y no de niño nacido vivo, lo que sería más útil para entender la probabilidad de éxito real. Es una información esencial. Una de las clínicas más importantes a nivel mundial informa que “nueve de cada diez parejas que consultan (…) por problemas de infertilidad consiguen su objetivo, ser padres”. Esto contrasta con las tasas de éxito informada por el gobierno francés en 2021para mujeres de 45 años: 1,6 %, así como las que publican asociaciones internacionales. En general se observa una falta de supervisión de los gobiernos y ausencia de estándares rigurosos. Además, las clínicas de RMA deberían informar sobre alternativas disponibles, entre las que se encuentra la llamada medicina restaurativa, que busca revertir la infertilidad averiguando sus causas y tratándolas. De esta forma se llega a conocer casi al 100% dónde está el problema. Y lo asombroso es que las tasas de éxito de la RMA, sin recurrir a ovodonación, y las de la medicina restaurativa son similares.

Lo deseable sería entonces que los gobiernos promuevan la medicina restaurativa, destinando fondos públicos para afrontar de la mejor manera los problemas de fertilidad. Esta opción es más saludable, su costo es menor, tanto para el paciente como para el sistema de salud, y, por añadidura, no conlleva riesgos para la salud del paciente ni tampoco produce un incremento de riesgo de graves enfermedades para los niños que nacerán. En definitiva, debiera ser la primera alternativa para toda persona que presenta un problema de infertilidad.

Por último, debemos recordar que las normas internacionales exigen la realización de un Consentimiento Informado (CI) que respete la autonomía del paciente. Si este consentimiento no se realiza adecuadamente, se podría incurrir en delito penal, además de las consiguientes responsabilidades civiles. El autor, luego de analizar diferentes CI de clínicas de RMA llega a la conclusión de que los pacientes no han podido consentir libremente la recepción del tratamiento al no ser debidamente informados sobre las tasas de éxito y el incremento de riesgos para la salud de los niños nacidos. Hay que señalar que los científicos sin conflicto de interés han señalado desde hace décadas que los CI deben incluir la información sobre el incremento de riesgos de enfermedades de la población in vitro.

Parece lógico que, si las autoridades de las diversas naciones no actúan en defensa de la salud de las personas más vulnerables y de la necesidad de que la información que reciben las familias sea completa y verdadera, habrá probablemente una movilización popular para la protección de sus derechos. En este sentido, ya se conoce una sentencia por la que una clínica española se ha visto obligada a pagar 400,000 euros a una familia por la falta de información en el CI sobre la probabilidad de que su niña, nacida por RMA y de donante de óvulo, naciera con una enfermedad.

Algo importante a resaltar es que cualquier vida humana, llegue por concepción natural o in vitro, es algo muy valioso, con una dignidad inconmensurable, que debe apreciarse absolutamente y que llena de alegría -con razón- a los que la acogen. Siempre es un don maravilloso. Por eso mismo debemos cuidar que esas nuevas personas no sufran las consecuencias de unas técnicas defectuosas, que incrementan de manera significativa el riesgo de múltiples y graves dolencias.

Jaime Millás

Licenciado en Ciencias Biológicas, por la Universidad de Valencia (España), ciudad donde nació en 1953, es licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Piura (Perú) y Máster en Dirección de Instituciones Educativas por el Centro Universitario Villanueva, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid. También es Máster en Bioética por la Universidad de Murcia (España) y Doctor en Bioética por la Universidad Católica de Valencia (España) con una tesis sobre “Reflexión bioética sobre la opinión de los médicos peruanos acerca de la aplicación de la terapia con células madre en clínicas de Latinoamérica” (Sobresaliente Cum Laude). En Valencia fue subdirector del Colegio Mayor “Albalat” y, tras fijar su residencia en el Perú, en 1977, director de varios Centros Culturales de Lima y del Colegio Alpamayo desde 1988 hasta 2004. Ha sido vicepresidente del Centro de Orientación Familiar (COFAM) y trabajó en la oficina de proyectos de la Asociación para el Desarrollo de la Enseñanza Universitaria (ADEU), entidad promotora de la Universidad de Piura. Asimismo ha sido secretario de la Asociación Civil “Piura 450”, promotora de colegios en Chiclayo y Piura. También ha sido director del Colegio “Turicará” de Piura entre los años 2005 y 2012. Actualmente se desempeña como presidente del Comité Institucional de Ética en Investigación de la Universidad de Piura. Director del Departamento de Ciencias Básicas y Bioética, y director de Estudios de la Facultad de Medicina de la Universidad de Piura. Coautor del libro “Bioética en Investigación. Fundamentos, principios, aplicaciones”. Y autor de otros libros de Bioética y educación, así como artículos de Bioética en revistas indexadas.