11 mayo, 2026

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León XIV: Primer año de su pontificado

Suave en la forma, firme en el fondo

León XIV: Primer año de su pontificado

Con el recuerdo reciente y agradecido por lo mucho que significó, para la Iglesia y el mundo, el pontificado del Papa Francisco, los próximos 08 y 18 de mayo de este 2026, celebraremos el primer aniversario de la elección y de la eucaristía inaugural del pontificado de León XIV.

Y aunque, en la milenaria historia de la Iglesia, un año es muy poco tiempo para hacer inventario del ministerio del actual Papa, este breve recorrido nos permite vislumbrar la impronta de su pontificado, algo de su personalidad y temperamento y subrayar los énfasis que van apareciendo en la misión de guiar, en este momento de la historia, a la Iglesia Católica.

La elección de León XIV para suceder a Francisco en la Cátedra de Pedro significó una novedad desde distintos aspectos. En primer lugar, y en contra de lo que se pensaba podría ser contraproducente y de mal recibo: entregar el “poder” de guiar la Iglesia Católica, además del poder político, económico, militar, cultural etc., que ya ostentan, desde hace décadas, los Estados Unidos de Norteamérica, fue elegido Papa un ciudadano de origen estadounidense: Robert Prevost, nacido el 14 de septiembre en Chicago, Illinois.

Pero, además, León XIV es un religioso de la Orden de San Agustín, de la que, en dos periodos consecutivos, fue su Prior General, con muchos años de experiencia pastoral y misionera en América Latina, especialmente en el Perú, donde se desempeñó como obispo de la diócesis de Chiclayo.

Robert Prevost eligió como nombre para su pontificado el de “LEÓN XIV”. Dicho nombre lo entronca con el pontificado de León XIII, a quien debemos, en los tiempos modernos, la preocupación especial de la Iglesia por los temas sociales y por desarrollar la Doctrina Social de la Iglesia, que brota del evangelio de Jesús de Nazaret, especialmente con su encíclica RERUM NOVARUM, del 5 de mayo de 1891.

Este rasgo de un Papa preocupado por los asuntos sociales en la relación de la Iglesia con el mundo y en la tarea evangelizadora de iluminar la vida en sociedad con los criterios del Evangelio va asomándose, desde el primer día, en todas las intervenciones de León XIV. Así quedó demostrado en su primera Exhortación Apostólica del 04 de octubre de 2025, centrada en la atención a los pobres y en la crítica a las élites económicas, siguiendo – también – la línea del Papa Francisco.

Así, León XIV ha defendido la dignidad humana frente a la pobreza, a la desigualdad laboral, a la soledad. En muchas de sus intervenciones destacan sus exhortaciones a la paz, al tiempo que critica fuertemente las guerras; su interés por temas como la vivienda, la salud; su preocupación por la explotación de migrantes, refugiados y trabajadores, la familia, etc.

Otros aspectos que resaltan en este primer año de pontificado de León XIV y que van dibujando el perfil de lo que será su ministerio como cabeza de la Iglesia Católica son su estilo de “pastor académico” y su “serenidad institucional”, muestra de un carácter sobrio y estructurado, producto, quizá, de su formación como canonista y como agustiniano. Su personalidad ha dado muestras de una aproximación, cercanía y calidez humana sin aspavientos; sus apariciones son medidas y sus discursos profundamente teológicos.

León XIV ha ido, poco a poco, conformando el equipo de trabajo que lo acompañe en su pastoreo universal, con un estilo “suave en la forma, pero firme en el fondo” (“Suaviter in modo, fortiter in re”). Sin hacer ruptura con el gran pontificado de Francisco, León XIV ha buscado una consolidación de las reformas al interior de la Iglesia, centrándose en el aspecto jurídico de las mismas. La inauguración del AÑO FRANCISCANO ha sido una señal poderosa de comunión con los intereses de su antecesor y del énfasis en temas como la humildad y la pobreza.

Ha convocado y reunido a todos los cardenales de la Iglesia, como muestra de su empeño en la necesidad del diálogo y de la escucha para la tarea de la sinodalidad en la vida de la Iglesia. Su herencia norteamericana y latinoamericana, además del dominio de varios idiomas, le permite actuar como puente intercultural tanto en los conflictos mundiales como en el llamado a la unidad al interior de la Iglesia y en la relación ecuménica con otras iglesias o religiones, tal y como, por ejemplo, lo hizo al rezar en el Vaticano con el Rey de Inglaterra, Carlos III, cabeza de la Iglesia Anglicana.

En resumen, el pontificado de León XIV se perfila como un liderazgo reflexivo y de equilibrio entre la tradición y las necesarias reformas que los cambios históricos le van planteando —como enormes clamores y desafíos— a la tarea evangelizadora de la Iglesia en el mundo; un pontificado de firmeza en la fe y, al mismo tiempo, de serena cercanía humana.

Nos unimos en oración agradecida a Dios por este primer aniversario de este pontificado, rogamos al “dueño de la mies” que bendiga al Papa León XIV y anhelamos que sus años de pastoreo como cabeza de la Iglesia católica y líder espiritual de la humanidad sean de muchas bendiciones para todos. ¡Ad multos annos!

Mario J. Paredes es Presidente del Consejo Directivo de la Academia Internacional de Líderes Católicos. La Academia Internacional de Líderes Católicos tiene como misión formar líderes desde una perspectiva católica para transformar el mundo social, político y económico a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia. Contamos con 25 escuelas en el mundo de habla hispana y con un boletín que llega a más 40,000 personas.

Academia de Líderes Católicos

Es una fundación de derecho privado sin fines de lucro que busca formar católicos que a partir de la experiencia cristiana desarrollen su vocación política con la ayuda de la Doctrina Social de la Iglesia. La Academia Latinoamericana de Líderes Católicos tiene como misión, formar líderes desde una perspectiva católica, arraigados en la fe de la Iglesia, para transformar el mundo social, político y económico a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia. Formar una nueva generación de católicos latinoamericanos con responsabilidades políticas y sociales para que transformen el rostro del continente al servicio de sus pueblos, a la luz del Magisterio de la Iglesia y de cara a los Jubileos del V Centenario Guadalupano y de los dos mil años de la redención.