07 noviembre, 2026

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Las sombras alemanas sobre Polonia

Cuando la sombra exterior manipula la democracia: El pulso oculto de la prensa alemana en el futuro político de Polonia

Las sombras alemanas sobre Polonia

En este momento tan delicado de la historia de Polonia, debido a la ocupación del Tribunal Constitucional por parte de jueces usurpadores, continúa el ataque masivo contra el presidente Karol Nawrocki y contra la oposición conservadora polaca llevado a cabo por los medios alemanes. Los periodistas locales intentan de nuevo influir fuertemente en la vida política polaca apoyando abiertamente las acciones del gobierno de Donald Tusk.

«Tusk debe violar la ley para restablecer el Estado de derecho» —escribe Die Welt, justificando las acciones ilegales del actual gobierno. Süddeutsche Zeitung explica que el gobierno de Tusk está tratando de restablecer la independencia del Tribunal Constitucional, una medida a la que se opone la oposición de derecha. Frankfurter Allgemeine Zeitung, a su vez, escribe abiertamente que Donald Tusk está intentando impedir una situación en la que la derecha pudiera gobernar sin restricciones tras las elecciones del próximo año. Las publicaciones de la prensa alemana también contienen un lenguaje ofensivo hacia el jefe del Estado polaco. La prensa alemana describió al presidente Nawrocki como un «matón» con el que sería imposible colaborar.

La cobertura mediática de los hechos relacionados con la ocupación del Tribunal Constitucional por parte de los periódicos alemanes es parcial y agresiva, y muestra claramente que los alemanes son una parte activa en los asuntos políticos. Por lo tanto, es necesario recordar algunos hechos.

Durante el congreso del Partido Popular Europeo en 2022, un año antes de las elecciones en Polonia, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, agradeciéndole a Tusk su trabajo como líder del grupo, afirmó: «Cuando nos volvamos a encontrar, lo veré como primer ministro». No era un deseo, era una certeza corroborada por el hecho de que las oligarquías de Bruselas llevaban años trabajando para atacar y desestabilizar a la Polonia gobernada por el ejecutivo conservador, ante todo retirando los fondos europeos con el pretexto del incumplimiento del Estado de derecho. Manfred Weber, jefe del Partido Popular Europeo (PPE), en una entrevista concedida a Frankfurter Allgemeine Zeitung a finales de junio de 2023, declaró que el PPE estaba construyendo un «muro de fuego contra el PiS (Ley y Justicia)». Y añadió: «Somos la única fuerza capaz de sustituir al PiS en Polonia y de devolver este país a Europa». Este alemán, otro más después de Von der Leyen, declaró abiertamente que había involucrado a fuerzas ajenas a Polonia —todo el PPE— en la injerencia en el proceso electoral polaco. Y gracias a estas presiones e injerencias, Tusk logró formar un gobierno de amplísima coalición, a pesar de que el PiS, el partido de Kaczyński, ganó las elecciones con el 35% de los votos.

Inmediatamente después de la formación del gobierno del agrado de Bruselas, se desbloquearon los fondos europeos, aunque Tusk no llevó a cabo ninguna reforma del sistema judicial. La única «reforma» consistió en la sustitución de los jueces por «sus» propios jueces. Y así, tras meter mano en los medios estatales, ocupó la Fiscalía Nacional, ejerciendo también presión sobre el Consejo Nacional de la Magistratura y el Banco Nacional de Polonia. Tusk repetía que lo suyo es la «democracia combativa» (es decir, la no democracia), añadiendo que «aplicaremos la ley según nuestra interpretación». En la práctica, comenzó a violar las leyes y la Constitución.

No todo el mundo sabe que todo esto que sucede en Polonia desde la investidura del gobierno de Tusk refleja los dictados de un profesor alemán que vive en Varsovia: en resumen, Tusk tiene un asesor.

En el otoño de 2023, el comentarista alemán Klaus Bachmann escribió en Berliner Zeitung que «solo el autoritarismo conducirá al cambio» en Polonia. En un artículo posterior, subrayó que en Polonia estaba comenzando un experimento único que podría servir de lección para muchos otros países: una coalición de partidos demócratas, elegida democráticamente, intentaba volver a hacer democrático el país utilizando métodos antidemocráticos. El académico alemán sugirió que la coalición del gobierno de Tusk debía desatar toda la fuerza del Estado policial contra el partido Ley y Justicia (PiS) y el entonces presidente Andrzej Duda.

Un «experimento», anunciado incluso antes de la juramentación del gobierno de Donald Tusk, se lleva desarrollando ante nuestros ojos desde hace tres años. Toda la operación va acompañada de una flagrante inversión de conceptos. Los políticos en el poder en Polonia se presentan como defensores del Estado de derecho, mientras que sus acciones contradicen precisamente este principio y constituyen un paso más hacia la extinción de las instituciones democráticas.

La toma por la fuerza de los medios de comunicación y de la Fiscalía Nacional, así como el hostigamiento a instituciones como el Consejo Nacional de la Magistratura, el Banco Nacional de Polonia y el Consejo Nacional de Radiodifusión, ilustran perfectamente una política que ignora los principios fundamentales de un Estado democrático regido por el Estado de derecho. La Constitución prevé la separación de poderes, regulando las relaciones entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; en cambio, Tusk quiere controlarlo todo, como demuestra la ocupación del Tribunal Constitucional, donde envió a su colaborador más cercano, el político y ministro Berek.

Polonia se encuentra en una situación muy grave. Está amenazada tanto desde el exterior como desde el interior. La amenaza de guerra coincide con la excepcional debilidad interna del país, la discordia política, la fragmentación social, el colapso de las instituciones estatales y jurídicas, la quiebra financiera, una deuda catastrófica y la pérdida de la soberanía económica. Pero a Tusk estos graves problemas parecen no interesarle: está concentrado en la lucha contra la oposición y el nuevo presidente, Karol Nawrocki, ejecutando el escenario sugerido por Bachmann.

Pero Bachmann también le da a Tusk otro consejo: destituir al presidente del Banco Nacional de Polonia (BNP), Adam Glapiński, como solución al gigantesco agujero presupuestario creado por su gobierno. Según el alemán, Adam Glapiński está impidiendo que Tusk reciba los fondos que necesita, entre otras cosas para no perder las próximas elecciones.

Y Tusk intenta llevar a cabo dicha medida, aunque se esconda detrás del Parlamento: la Comisión de Responsabilidad Constitucional del Sejm (Cámara baja del Parlamento) acusa a Glapiński de haber violado la Constitución de la República de Polonia.

El profesor Glapiński recibió recientemente el Premio Lámfalussy, uno de los reconocimientos más prestigiosos en el ámbito de la banca central y la economía. Durante la ceremonia de entrega de premios, celebrada el 17 de mayo de 2026, se destacó el papel del profesor Glapiński en el fortalecimiento de la resiliencia de la economía polaca y en la conducción eficaz de la política monetaria durante un periodo de desafíos económicos y geopolíticos globales. Se le atribuye el gran mérito de haber gestionado con eficacia la política monetaria durante periodos de extrema turbulencia, incluida la pandemia de COVID-19, el estallido de la guerra en Ucrania y la crisis energética. ¡El Banco Nacional de Polonia dirigido por él implementó un histórico programa de compra de oro que incrementó las reservas de oro de Polonia desde las 103 toneladas hasta casi las 700 toneladas! De este modo, Polonia pasó a formar parte del top ten de los países con mayores reservas de oro del mundo.

Y ahora Tusk quiere atacar a este hombre, uno de los artífices del éxito económico de Polonia. Desde el punto de vista de Polonia, sería un gesto de autolesión que provocaría una drástica caída de la credibilidad de Polonia en los círculos financieros mundiales. Pero también aquí se ve que Tusk no presta atención a los intereses del país; tiene otras prioridades que sin duda agradan a Bruselas y Berlín. Porque este gran banquero central que es Glapiński es un firme opositor a la entrada de Polonia en la eurozona. Poniendo en su lugar a algún títere gubernamental se abriría el camino de Polonia hacia el euro y el Banco Central Europeo podría poner sus manos sobre las 700 toneladas de oro polaco.

Los próximos movimientos de Tusk mostrarán si actúa según los intereses del país del que es primer ministro o según el guion escrito por Bachmann por cuenta de los alemanes. Pero todo lo que sucede en Polonia plantea interrogantes sobre el papel cada vez más «incómodo» de Alemania en la Unión Europea, a la que ciertos polacos ya llaman el EuroReich.

El artículo en italiano fue publicado en La Nuova Bussola Quotidiana.

Wlodzimierz Redzioch

Wlodzimierz Redzioch è nato a Czestochowa (Polonia), si è laureato in Ingegneria nel Politecnico. Dopo aver continuato gli studi nell’Università di Varsavia, presso l’Istituto degli Studi africani, nel 1980 ha lavorato presso il Centro per i pellegrini polacchi a Roma. Dal 1981 al 2012 ha lavorato presso L’Osservatore romano. Dal 1995 collabora con il settimanale cattolico polacco Niedziela come corrispondente dal Vaticano e dall’Italia. Per la sua attività di vaticanista il 23 settembre 2000 ha ricevuto in Polonia il premio cattolico per il giornalismo «Mater Verbi»; mentre il 14 luglio 2006 Sua Santità Benedetto XVI gli ha conferito il titolo di commendatore dell’Ordine di San Silvestro papa. Autore prolifico, ha scritto diversi volumi sul Vaticano e guide ai due principali santuari mariani: Lourdes e Fatima. Promotore in Polonia del pellegrinaggio a Santiago de Compostela. In occasione della canonizzazione di Giovanni Paolo II ha pubblicato il libro “Accanto a Giovanni Paolo II. Gli amici e i collaboratori raccontano” (Edizioni Ares, Milano 2014), con 22 interviste, compresa la testimonianza d’eccezione di Papa emerito Benedetto XVI. Nel 2024, per commemorare il 40mo anniversario dell’assassinio di don Jerzy Popiełuszko, ha pubblicato la sua biografia “Jerzy Popiełuszko. Martire del comunismo” (Edizioni Ares Milano 2024).