La verdadera categoría
Más allá del marcador, son las personas quienes nos hacen grandes: en la vida, en el colegio… y también en las gradas
No soy forofa del fútbol. No sabría explicarte bien qué es un fuera de juego. Pero sí puedo presumir de algo: tengo el corazón verde. El Racing de Ferrol nos conquistó a todos, y sigue conquistándonos desde la segunda o tercera división, nos da igual.
Este verano, el club me ha dado un motivo especial de orgullo. Han lanzado una promoción preciosa para animar a la gente a abonarse que me ha hecho pensar: «La categoría nos la pones tú».
Y es que en este equipo han entendido que la grandeza no está solo en los tantos o en el puesto en la liga. La categoría está en las personas que se acompañan, que se cuidan domingo tras domingo; que siguen al equipo tanto en casa como fuera; que se animan entre ellos en las gradas y en la vida.
Qué bueno sería que todos nos diésemos cuenta de la categoría que nos dan las personas que tenemos alrededor.
Qué bueno sería que colegios e instituciones comprendiesen que son sus alumnos y sus familias los que les dan categoría. Porque, como digo en *Adolescencia en clave de Dios*, no podemos medir la valía de las personas únicamente por la excelencia académica. No podemos valorar a las familias que aportan a un colegio solo por las notas de la EBAU.
Tenemos que aprender a mirar las acciones invisibles: esas manos que se alargan para ayudar, ese compañero que da buen ambiente en el comedor, ese alumno que acompaña a quien está solo en el recreo. Tenemos que cuidar a los nuestros, a los que nos hacen mejores… aunque el marcador no esté a su favor.
Porque lo importante de una fotografía no son los likes, sino las personas que aparecen en ella contigo. Como dice la última canción de Félix Arriazu: «No es la canción: es con quién la cantas». Porque esto, en el fondo, es vivir la caridad cristiana. La caridad cristiana, a lo largo de la historia, muchas veces se ha confundido con dar lo que nos sobra. No se entiende, no se acaba de entender, que es una caridad que pide algo más: que valora el darse, no el regalar objetos. Que mira de una manera diferente, porque tiene una balanza que pesa, que cuenta, que reconoce lo que este mundo no valora… esa categoría de la que habla el Racing de Ferrol.
Valoremos a las personas
Valoremos a quienes nos acompañan en la familia, en el colegio, en la vida… y sí, también en nuestro club de fútbol. Porque, al final, eso es lo que nos da la verdadera categoría. Why not?
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