23 febrero, 2026

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La “Tarea” de Ser Amantes

La identidad de Amantes

La “Tarea” de Ser Amantes
Stephen Scarboro . Unsplash

En el Catecismo de la Iglesia Católica  se afirma que “El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí.” (CIC 27). Y si como dice el evangelista Juan, Dios es amor, entonces venimos del amor y nos dirigimos hacia el amor.

De esta manera, nuestra identidad está en ser amantes, por lo que solo seremos verdaderamente felices cuando cumplamos a plenitud esa identidad de amor. Ya lo expresaba Viktor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido: “El amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre… la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor”, y Von Hildebrand, a su vez consideraba que “El mayor fracaso en la vida no es sufrir… sino no amar.”

Añadiría que peor que eso mismo, es sufrir en una relación en la que se supone que nos amamos… ¿Qué significa Ser amantes en una relación de pareja?

Muchas parejas viven sus relaciones de manera automática, “aguantando” como dicen algunos. Si el amor es lo más grande a lo que puede aspirar una persona, no tiene sentido que el amor se identifique con aguantar, con tener que estar ahí porque el costo (material, espiritual, afectivo, social, físico) de la separación sea más alto que el costo de aguantar.

Ser Amantes como esposos

Ser Amantes dentro del matrimonio tiene una belleza y una responsabilidad únicas. El matrimonio no es simplemente una convivencia o una decisión social: nace de un amor libre y consciente entre dos personas que, en un proceso de crecimiento y maduración, deciden entregarse completamente el uno al otro, sin reservas, para siempre.

Cuando decimos entregarlo TODO, no hablamos en sentido figurado ni como un recurso poético. Es una verdad concreta y total: implica entregar el cuerpo, la historia, el alma, las emociones, y también la fertilidad. Es precisamente en esa entrega radical donde el amor conyugal revela su grandeza. La sexualidad matrimonial no es solo un lenguaje de placer o afecto, es el lenguaje total del amor, que integra la unidad de la persona, el deseo de comunión y la apertura al don de la vida.

Y lo que distingue al matrimonio de cualquier otra relación interpersonal es precisamente esta entrega sexual total, que tiene un doble fin inseparable: el amor que es unión íntima y profunda de los esposos, y los frutos de ese amor, es decir, la fecundidad. Pero esta fecundidad no se reduce a la capacidad biológica de procrear. La verdadera fecundidad del amor conyugal es mucho más amplia y rica: es la capacidad de generar vida y dar frutos del amor en todas sus formas. De engendrar proyectos comunes, de sostenerse en el dolor, de dar esperanza al mundo, de amar más allá del cansancio, de educar, de sanar heridas… de crear algo nuevo que no existía antes del encuentro.

Por eso, no puede haber una sexualidad matrimonial sana sin un amor que sea fecundo. Incluso cuando no hay hijos, incluso en la infertilidad biológica no voluntaria, la entrega total sigue dando fruto. Porque cuando dos personas se aman de verdad, algo en el mundo cambia: se construye un hogar, se fortalece una comunidad, se enriquece la historia de otros… se refleja el amor de Dios en el mundo.

Para que esta fecundidad se haga realidad, se requiere una conexión profunda con la propia fertilidad, especialmente de la mujer. Conocer, aceptar y abrazar la fertilidad no como un problema, sino como un don, permite vivir la sexualidad con libertad, consciencia y apertura. La fertilidad es mucho más que una función biológica: es una forma de participar del amor creador de Dios.

Lo que sana, lo que transforma, lo que fecunda verdaderamente, es volver a elegir el amor cada día. Ser esposos es un llamado, y ser amantes dentro del matrimonio es una elección cotidiana, una vocación a amar de forma plena, libre, fiel y fecunda. Y desde ahí, construir una vida que tenga sabor a eternidad.

Andres Mauricio Cano

Coach personal, de pareja y familia Especialista en acompañamiento emocional y desarrollo humano. Con más de 28 años de experiencia, Andrés Cano ayuda a personas, parejas y familias a construir vínculos sólidos y relaciones auténticas. Es autor de los libros ¿Cómo ser un buen amante?, Ser padre, cuestión de poder? y Libérate del rol de víctima, y creador de programas de formación y talleres vivenciales de alto impacto. https://seramantes.com/