07 abril, 2026

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La primera Semana Santa del Papa León XIV: un llamado a la luz, la esperanza y la paz en un mundo de tinieblas

La resurrección de Cristo como victoria de la luz sobre la indiferencia y la violencia, en una Pascua marcada por la preocupación por los conflictos y el recuerdo de Francisco

La primera Semana Santa del Papa León XIV: un llamado a la luz, la esperanza y la paz en un mundo de tinieblas

La Semana Santa culminó hoy con la solemne Misa de Pascua presidida por el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro, seguida del tradicional mensaje pascual desde la logia central de la Basílica y la bendición *Urbi et Orbi* a Roma y al mundo entero. Más de 50.000 fieles de todos los rincones del planeta se congregaron en la plaza y en la Vía de la Conciliación para acompañar al Pontífice en esta primera Pascua de su pontificado. Después, el Papa recorrió la plaza en el papamóvil, saludando con cercanía a la multitud bajo un espléndido día de primavera romana.

En su homilía durante la Misa y en el mensaje *Urbi et Orbi*, el Santo Padre centró su reflexión en el profundo significado actual de la resurrección de Cristo. En un mundo sumido en tinieblas —marcado por conflictos, prepotencia, autoritarismo, imperialismo, injusticias sociales, opresión de los pobres y los migrantes, y escasa atención a los más frágiles—, la Pascua anuncia la llegada de la luz y el inicio de una nueva era. León XIV recordó que nos hemos acostumbrado a la violencia, la guerra, las calamidades y las injusticias, cayendo en una “globalización de la indiferencia”, expresión querida por su predecesor Francisco. “No podemos permanecer indiferentes”, insistió. “Tenemos que reaccionar. No podemos tener la sensación de que al fondo del túnel no hay luz, porque la luz existe: es la resurrección de Cristo”.

El Papa subrayó que el triunfo del bien sobre el mal, de la luz sobre las tinieblas, no se logró con fuerza ni prepotencia, sino a través de la cruz. “Jesús tomó sobre sí todas las cruces de la humanidad”, afirmó, recordando cómo él mismo cargó las 14 estaciones del Viacrucis. Invitó especialmente a quienes tienen armas en sus manos y a quienes poseen el poder de decidir sobre la guerra a que elijan la paz, la reconciliación y el diálogo: “¡Que quienes tienen armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el encuentro y el diálogo; no con deseo de dominar, sino de encontrarse con el otro”.

A diferencia de mensajes pascuales anteriores, que solían reseñar conflictos regionales concretos (América, África, Asia, etc.), León XIV optó por una visión más amplia y elevada: una mirada general al mundo sumergido en la oscuridad, pero llamado a la transformación gracias al sacrificio de la cruz. Recordó con emoción que, exactamente un año antes, el Papa Francisco había aparecido por última vez en esa misma logia central, solo para desear felices Pascuas y dar una vuelta en el papamóvil; al día siguiente, el Vaticano anunció su fallecimiento.

Otra novedad fue la extensión de las felicitaciones pascuales: el Papa León XIV deseó “Feliz Pascua” en diez idiomas —italiano, español, portugués, francés, inglés, alemán, polaco, árabe, chino y latín—, un gesto más reducido que las decenas de lenguas usadas por Juan Pablo II, pero que buscó llegar de forma cercana a gran parte del mundo. En español, su saludo provocó una ovación especial entre los fieles.

La Vigilia Pascual del sábado por la noche fue especialmente simbólica: el Papa bautizó a diez catecúmenos adultos (cinco romanos, dos británicos, dos portugueses y uno coreano). La basílica, inicialmente en completa oscuridad, se iluminó progresivamente tras la bendición del fuego y el cirio pascual con el alfa y el omega, recordando que la resurrección trae luz y nueva creación. León XIV invitó a no dejarnos paralizar por el mal, sino a dar vida a “un mundo nuevo, de paz y unidad”.

La plaza de San Pedro lucía espectacular: un verdadero jardín primaveral con 65.000 tulipanes y cerca de 8.000 tipos de flores diferentes, donados por floricultores holandeses. Esta tradición cumple 40 años; comenzó en 1986 como regalo a Juan Pablo II tras su visita a los Países Bajos y se ha repetido cada Pascua, convirtiendo la explanada en un estallido de color y belleza que celebra la llegada de la primavera y la vida nueva.

Esta primera Semana Santa del Papa León XIV quedó marcada por su profunda preocupación ante los conflictos que ensangrientan el mundo —especialmente en Oriente Medio— y por sus insistentes llamados a la paz, a cambiar el corazón y a purificarse. Consciente de la fuerza de la oración frente al mal, el Pontífice anunció una Vigilia de oración por la paz que se celebrará el próximo sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro, invitando a los fieles de todo el mundo a unirse.

Mañana, lunes del Ángel (Pascueta en Italia), el Papa se asomará al balcón del Palacio Apostólico para rezar el *Regina Coeli* (ya no el Ángelus, pues hemos entrado en el tiempo pascual). Mientras Italia disfruta de un día festivo con picnics al aire libre, el mensaje central permanece: en medio de las sombras, la resurrección de Cristo nos invita a no ceder al pesimismo ni a la indiferencia, sino a trabajar con esperanza por un mundo de luz, justicia y paz.

¡Felices Pascuas a todos! Que el Señor Resucitado ilumine nuestros corazones y conceda su paz al mundo entero.

Valentina Alazraki

Corresponsal de N+ en El Vaticano e Italia desde 1974. A lo largo de estos 50 años me ha tocado vivir experiencias, vivencias, anécdotas impresionantes, que compartiré en este canal. También me gustaría de que me siguieran en mi vida diaria, para ver como vive una corresponsal fuera de México y puesto que yo vivo en Roma les compartiré los lugares más bonitos y también los menos conocidos de esa maravillosa ciudad, como si fuera su guía. Además, para los más golosos y los que se divierten en la cocina, me vendrán en mi calidad de cocinera que compartiré recetas típicas italianas.