04 mayo, 2026

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La hospitalaria que eligió vivir siempre en misión

Con el corazón abierto, así eligió vivir su vocación la misionera Sezinanda Luísa da Cunha, Franciscana Hospitalaria de la Inmaculada Concepción. El deseo de servir a Jesús en “mil rostros” apareció en su camino, como un imperativo de su labor

La hospitalaria que eligió vivir siempre en misión

Este dinamismo de su misión hacia los desposeídos es el impulso que mueve el corazón de una Franciscana Hospitalaria, hacia el bien. “¡Donde haya bien que hacer, que se haga!”, reza el principal lema de su carisma, motor de inspiración de los fundadores de esta congregación; Padre Raimundo dos Anjos Beirão, y la Hermana María Clara del Niño Jesús, beatificada en 2011 por el cardenal Ángelo Amato, en representación del papa Benedicto XVI.

Con su amplia sonrisa que ilumina su hábito de color gris, la religiosa de nacionalidad guineense, compartió su testimonio, tras concluir su formación en el “Máster de discernimiento vocacional, y acompañamiento espiritual”, durante el verano de los últimos tres años en España.

Vivir siempre en “misión”

En cualquier lugar es posible hacer misión, cuando se vive al servicio de los más necesitados. Servir con humildad es una forma de amar, de liderar, de potenciar a los demás como lo hizo Jesús. Este es el sentido de la acción apostólica, que mueve su corazón desde los 16 años.

Con 12 años de misión en Angola, África, Sezinanda Luísa revive su vocación cada día. Ahora en el archipiélago de Azores, en Portugal, país donde realizó su noviciado. Lleva adelante su tarea en la Isla Tercera asistiendo a más de 80 niños, de entre 9 a 12 años en la catequesis, y a los más pequeños, de 4 a 5 los conduce en el despertar a la fe con el desarrollo de temas de iniciación cristiana.

Servir en las tareas más pequeñas como Franciscana Hospitalaria es una fuente constante de crecimiento humano, espiritual y de sentido para su vida. Con 27 años de profesión religiosa, la misionera recuerda su “sí” al confesar el significado de vivir la vida con esperanza en la eternidad, y mantener vivo el espíritu de las Bienaventuranzas.

Servir en la “hospitalidad”

Vivir su vocación con sentido de misión, alegría y entrega enriquece cada día este don precioso que recibió de Dios, “la vida religiosa”. Servir manteniendo viva la llama de la hospitalidad expresada, en el servicio constante se convierte en una oportunidad para amar, y dar testimonio de la fe en Dios.

Lo importante es estar donde Dios llame. Pues, cuando se vive con el corazón abierto al Evangelio, la misión no tiene fronteras. Siempre se puede hacer el bien especialmente a los más necesitados (de bienes espirituales o corporales), como lo hizo el buen samaritano.

Servir a los demás con alegría, sencillez, presencia fraterna, escucha empática y dedicación es su principal motivación. A través del acompañamiento espiritual, la formación, el trabajo pastoral, o acciones concretas de solidaridad “quiero ser un canal de la ternura, y de la misericordia de Dios, en la vida de las personas”.

Constante camino de formación

La hermana Sezinanda decidió vivir dando testimonio de lo que le hace feliz: “ser de Jesús, y seguirlo en la alegría y en la hora de la cruz”. “Siento que puedo ser un signo del amor de Dios y un instrumento para ayudar a otros a descubrir y profundizar en su fe, y en su llamado”.

La hospitalidad, que se traduce en la acogida a los hermanos, en una Iglesia en salida es el carisma que sigue su misión. La Franciscana Hospitalaria espera seguir creciendo en fidelidad a su vocación vivenciando la oración en fraternidad con sus hermanas de comunidad.

Y es que su principal interés es acompañar a los demás desarrollando aun más sus capacidades de escucha, empatía, y entrega. Al concluir su formación en España la misionera espera seguir formándose en autoconocimiento emocional, libertad interior y fe, para potenciar su misión.

Esther Núñez

Lima, Perú Periodista colegiada con ejercicio de la profesión desde 2001. Licenciada en periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, de Lima. Estudios complementarios en Teología, Filosofía, Comunicación Digital; así como en Conducción de noticieros y producción audiovisual. Con preparación adicional en doctrina social de la Iglesia, comunicación institucional en el sector público y eclesial. Ha ejercido tareas como imagen institucional en la Oficina de Educación de la Conferencia Episcopal Peruana. Asimismo, Jefa de prensa de un canal y editora de dos revistas impresas. Experiencia en la realización de talleres de redacción, así como en corresponsalías de agencias y portales web, dirección, producción y conducción de programas de radio y televisión. Desde 2020 colabora como periodista en el Instituto de Radio y Televisión del Perú.