16 mayo, 2026

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La Ascensión del Señor: Comentario del P. Jorge Miró

Domingo, 17 de mayo de 2026

La Ascensión del Señor: Comentario del P. Jorge Miró
© Pixabay

El P. Jorge Miró comparte con los lectores de Exaudi su comentario al Evangelio del domingo 17 de mayo de 2026 titulado, “La Ascensión del Señor”

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Celebramos hoy la solemnidad de la ASCENSIÓN DEL SEÑOR, fiesta que tiene un significado profundo para nuestra fe: cuarenta días después de la Resurrección fue elevado al cielo en presencia de los discípulos, sentándose a la derecha del Padre, hasta que venga en su gloria a juzgar a vivos y muertos.

Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos (cf, Rm 14, 9). La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: posee todo poder en los cielos y en la tierra… Es el Señor del cosmos y de la historia. Él intercede por nosotros como mediador que nos asegura la perenne efusión del Espíritu.

Como Señor, Cristo es también la cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo (cf. Ef 1, 22). Elevado al cielo y glorificado, habiendo cumplido así su misión, permanece en la tierra en su Iglesia (cf. Catecismo 668s).

El Señor está presente en la Palabra que escuchamos, que es una Palabra viva que nos dirige a cada uno de nosotros; el Señor está presente en los sacramentos; el Señor está presente en la asamblea, en el Cuerpo de Cristo que está aquí reunido en su nombre, celebrando la Eucaristía.

Jesucristo es el primogénito de la nueva creación. Él es el primero, y detrás de Él también vamos todos nosotros, porque estamos llamados a ser santos e irreprochables en el amor. Estamos llamados a ir al cielo. La meta de nuestra vida y de nuestra fe no es llegar a viejos, sino llegar al cielo.

La Ascensión de Jesucristo es ya nuestra victoria, y te recuerda que la meta de tu vida es el cielo, la vida eterna. Y, por tanto, te invita a trabajar por el alimento que perdura.

Para poder recibir el don del Espíritu Santo te invita a abrir el corazón y a que proclames a Jesucristo Señor de tu vida, de toda tu vida. ¡Que no haya ningún “rincón” de tu vida sin iluminar por la luz de Cristo!

Proclamar a Jesucristo Señor de tu vida quiere decir que cada día a la hora de vivir vives no según los criterios que salen de tu corazón herido por el pecado original, ni vives siguiendo las modas del mundo. Sino que cada día a la hora de vivir te pones a los pies del Señor y le preguntas, Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Cómo quieres que viva? ¿Qué quieres que haga hoy en las cosas concretas que tengo que hacer?

El Señor te invita a vivir en la confianza. Los apóstoles le preguntaron a Jesús: Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel? Que es como si tú y yo le preguntáramos: “Señor, ¿es ahora cuando vas a resolver todos mis problemas?”.

Y Jesús nos responde como a los Apóstoles: No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos… hasta el confín de la tierra.

Ahora va a comenzar el tiempo del Espíritu. El domingo que viene celebramos Pentecostés. El Espíritu es el que hará la obra de la nueva creación. Lo renovará todo… Si tú le dejas.

Y mientras Jesús los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo.

Jesús te bendice, habla bien de ti. Te ama. No dejará de amarte nunca… Y estará contigo todos los días hasta el fin del mundo. Este es el fundamento de nuestra esperanza: la certeza de que no hay nada ni nadie que te pueda separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús.

Cada día hemos de pedir el Espíritu Santo para poder ver esta presencia del Señor en la vida y en los problemas de cada día.

¡Ánimo! ¡No tengas miedo! El Señor está contigo.

¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven Espíritu Santo!

Jorge Miró

Sacerdote de la archidiócesis de Valencia y profesor en la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales de la Universidad Católica de Valencia