22 abril, 2026

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Haz un legado solidario y convierte tu herencia en formación integral para sacerdotes de todo el mundo

Testimonios de benefactores revelan cómo incluir a la Fundación CARF en un testamento sostiene seminaristas sin recursos y multiplica el impacto de la fe en países necesitados

Haz un legado solidario y convierte tu herencia en formación integral para sacerdotes de todo el mundo

Decidir qué ocurre con los bienes acumulados durante toda una vida es una de las reflexiones más profundas que afronta cualquier persona. Cada vez más españoles eligen transformar parte de esa herencia en un acto de esperanza duradera: un legado solidario a favor de la Fundación CARF. De esta forma, su patrimonio se convierte en formación integral para seminaristas y sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas procedentes de los lugares más pobres del planeta.

Álvaro y Ana vivieron esta experiencia hace quince años. Conocieron la Fundación a través de una tía soltera que, sin avisar a la familia, decidió incluirla en su testamento. La sorpresa inicial dio paso a la curiosidad y, después, a la admiración. “Pensar que puedes ayudar a que se formen sacerdotes que llevarán la fe y los sacramentos a tantos lugares… merece la pena”, explican en un vídeo testimonial. Para ellos, el legado no resta a los hijos ni a los familiares; al contrario, suma al futuro de la Iglesia y prepara “un hogar en el Cielo”.

El matrimonio G.P.M. y M.M., que descubrió la Fundación hace 25 años gracias a sacerdotes amigos, coincide plenamente. “Lo que más nos impacta es la labor de captación de fondos, sus dificultades y perseverancia y los milagros que Dios realiza cuando hace falta dinero para completar las ayudas al estudio”, afirman. Por eso decidieron incluir a CARF en su testamento: “Vemos la necesidad de sacerdotes en el mundo y para que no se pierda ninguna vocación por causas económicas”. El trámite, según cuentan, resultó “muy sencillo” y la Fundación facilitó todo el proceso.

También J.M., ingeniero jubilado, se sumó a esta iniciativa tras un viaje a Tierra Santa en 2014. “Me interesé por su labor al impactarme el entusiasmo de sus colaboradores”, relata. Destaca el alcance global de los sacerdotes formados en Pamplona y Roma: “Ayuda a que vocaciones al sacerdocio puedan estudiar en Europa y luego regresar a sus países y devolver esa formación recibida”. Incluso menciona que algunos benefactores más generosos donan viviendas a la Fundación.

Hacer un testamento solidario es un trámite accesible, económico y totalmente reversible mientras la persona viva. Cualquier ciudadano puede destinar una cantidad concreta, un porcentaje de la herencia, un inmueble o bienes muebles a una entidad sin ánimo de lucro. En el caso de la Fundación CARF, el 100 % del legado llega íntegro a su fin, ya que está exenta del impuesto de sucesiones. Los beneficiarios son seminaristas y sacerdotes de diócesis de África, Asia y América Latina que carecen de recursos suficientes para su formación intelectual, humana y espiritual.

La Fundación CARF nació el 14 de febrero de 1989 por inspiración de san Juan Pablo II e impulso del beato Álvaro del Portillo. Desde entonces ha financiado estudios a cerca de 30.000 alumnos de 130 países en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma) y en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra (Pamplona). Entre ellos figuran 129 que han sido ordenados obispos y cuatro creados cardenales.

Cada vocación acompañada repercute durante décadas en decenas de miles de personas: parroquias humildes, misiones aisladas, comunidades rurales. “No se trata de grandes fortunas, sino de grandes decisiones”, subrayan Álvaro y Ana. “¿Qué quiero que permanezca cuando ya no esté? ¿Qué huella deseo dejar?”.

La Fundación ofrece información personalizada y confidencial para resolver dudas jurídicas o recibir orientación práctica. Quienes deseen conocer más detalles pueden contactar con Marta Santín (teléfono +34 670 71 04 56, correo [email protected]) o visitar la web oficial.

Transformar una herencia en sacerdotes bien formados es, para quienes ya lo han hecho, una de las decisiones más serenas y conscientes de su vida. Como repiten los testigos: merece la pena.

Fundación CARF

Trabajamos para llevar la sonrisa de Dios a todos los rincones del mundo a través de los sacerdotes y ayudando a su formación. Gracias a nuestros benefactores, ayudamos a la formación de los sacerdotes, difundimos su buen nombre y rezamos por su fidelidad y las vocaciones. Trabajamos para servir a la Iglesia y que ninguna vocación se pierda y luego ellos puedan transmitir en su labor pastoral toda la luz, ciencia y doctrina recibida. Académico Las licenciaturas, programas de especialización o doctorados, otorgan a cada candidato una formación específica en Teología, Filosofía, Derecho Canónico o Comunicación Social Institucional. Espiritual Los seminaristas y sacerdotes complementan su formación académica y humana con la espiritual, ya que deben estar preparados para seguir su vocación y prestar su cuerpo y su espíritu al Señor. Humano A través del ambiente de familia y de preparación, se consigue el desarrollo de actitudes, capacidades y valores que impactan en el crecimiento personal y social de los sacerdotes.