Feliz Año Nuevo
Gracias de nuevo por tanto, y danos un feliz año, enseñándonos a repartir alegría y felicidad
Querido Dios, al terminar este año queremos darte gracias por todo: aquello que recibimos de Ti, la familia y los amigos, lo que luchamos por lograr…
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas se construyó.
Te presento a las personas que amé, las amistades de los más cercanos, y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría. A veces sin conocerlos mucho…, pero ahí estaban esperando una ayuda.
También quiero pedirte perdón: por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil o hiriente, por el amor y las oportunidades desperdiciados. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin pensar en los demás y sin alegría y entusiasmo.
También por olvidarme de ti, por la oración que fui aplazando y que ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón. Y sé que me ayudarás más a llevarte en el corazón…
Detengo mi vida ante este año aún sin estrenar, para presentarte esos días que sólo Tú sabes qué retos me presentarán. Sin embargo, con tu ayuda confío en superarlos.
Hoy te pido para nosotros la paz y la alegría, la fortaleza, la claridad y la sabiduría. Y un corazón que descubra lo bello, y lo mejor de los demás.
Queremos vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes ese corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda maldad y mis labios a palabras falsas, egoístas, mordaces o hirientes.
Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de Ti. Como decía J. H. Newman, ayúdame a esparcir tu gracia donde quiera que yo vaya… quédate en mi corazón, y que mi vida sea una irradiación de la tuya.
Gracias de nuevo por tanto, y danos un feliz año, enseñándonos a repartir alegría y felicidad. Pues la Felicia des directamente proporcional al amor que repartimos.
Os deseamos ¡Feliz año lleno de optimismo y esperanza!

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