25 octubre, 2026

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En Varsovia, las conmemoraciones por el 42.° aniversario del martirio del beato Jerzy Popiełuszko  

Arzobispo Galbas: ¡No debemos tener miedo de defender la libertad!

En Varsovia, las conmemoraciones por el 42.° aniversario del martirio del beato Jerzy Popiełuszko  
Foto Arcidiocesi di Varsavia .

El 19 de octubre de 1984, el padre Jerzy Popiełuszko, al regresar de Bydgoszcz, donde había celebrado la Misa por los trabajadores, fue secuestrado cerca del pueblo de Górsk por tres oficiales del IV Departamento del Ministerio del Interior (SB), responsable de la lucha contra la Iglesia católica. Probablemente murió ese mismo día como consecuencia de las brutales torturas, antes de que la policía secreta arrojara su cuerpo al río Vístula, cerca de la presa de Włocławek.

Para recordar el martirio del beato Popiełuszko en el 42.° aniversario de aquel trágico día, el metropolitano de Varsovia, el arzobispo Adrian Galbas, celebró una solemne Misa en la iglesia de San Estanislao Kostka en Varsovia, donde el padre Jerzy trabajaba y donde hoy se encuentra su tumba.

Jerzy Popiełuszko nació el 14 de septiembre de 1947 en el pueblo de Okopy, cerca de Suchowola, en la región de Białystok. Fue ordenado sacerdote en 1972 y ejerció en varias parroquias cercanas a Varsovia. Fue capellán nacional de los trabajadores y de los profesionales de la salud y, tras la fundación de Solidarność, se convirtió en su guía espiritual. Desde abril de 1982, el último domingo de mes, celebraba Misas por la patria, atrayendo a multitudes de fieles y reuniendo a los miembros del movimiento Solidarność, reprimido por la ley marcial introducida por el general Jaruzelski. Las liturgias se convirtieron en símbolo y manifestación de libertad. Las homilías pronunciadas durante la Eucaristía se difundían clandestinamente por toda Polonia.

Cabe destacar que el padre Jerzy no era un activista político, sino un sacerdote católico fiel al Evangelio, que se basaba en la doctrina social de la Iglesia a través de las enseñanzas de Juan Pablo II y del difunto primado polaco, hoy beato, el cardenal Stefan Wyszyński. Por un lado, el padre Popiełuszko desenmascaraba toda la falsedad e hipocresía del sistema comunista, «la dictadura del pueblo», y por otro, indicaba a los cristianos cómo afrontar el totalitarismo: «Combate el mal con el bien». Todo sistema totalitario se sostiene sobre el miedo y la intimidación; en cambio, el padre Jerzy liberaba a la gente del miedo a los comunistas, razón por la cual el régimen lo consideraba un enemigo mortal y fue condenado a muerte. Su asesinato no fue casual, sino parte del modo de obrar del sistema totalitario comunista, que combatía y eliminaba, incluso físicamente, a cualquier opositor.

Las autoridades comunistas organizaron la «recuperación» pública del cuerpo maltrecho del padre Jerzy el 30 de octubre de 1984. Su funeral se celebró el 3 de noviembre y contó con la participación de cerca de un millón de personas. Fue beatificado durante el pontificado del papa Benedicto XVI, el 6 de junio de 2010.

Este año, en el 42.° aniversario de la muerte del mártir del comunismo, la Santa Misa fue celebrada en la iglesia de San Estanislao Kostka, en el barrio de Żoliborz, por el arzobispo metropolitano de Varsovia, Adrian Galbas. A la liturgia asistieron, entre otros, la familia del padre Popiełuszko, Beata Kempa, representante del presidente de la República de Polonia; los líderes del partido Ley y Justicia (PiS): Jarosław Kaczyński, Mariusz Błaszczak y Antoni Macierewicz; representantes del sindicato Solidarność, el clero de la archidiócesis de Varsovia y numerosos fieles.

En su homilía, el arzobispo de Varsovia hizo alusión a la actual situación política en Polonia, surgida con la llegada al poder de la coalición encabezada por Donald Tusk. El presidente del Tribunal Constitucional habló abiertamente de la criptodictadura de las fuerzas gobernantes, las cuales han ocupado los medios públicos y la judicatura, pretenden colocar a sus propios jueces en el Tribunal Constitucional y preparan un «asalto» al Banco Nacional Polaco para situar allí a personas al servicio del gobierno. Lo hacen violando las leyes y la Constitución, así como el principio fundamental de la democracia: la separación de poderes.

A esta situación se refirió monseñor Galbas al señalar que «el sistema de frenos y contrapesos del poder crea garantías para nuestra libertad, para que nadie pueda adueñarse del poder absoluto, es decir, del poder total, que no está lejos del régimen totalitario». Y añadió: «Para esto sirven la separación constitucional de poderes y los diferentes plazos de los mandatos de los distintos cargos estatales».

Recordó que el sistema democrático vigente en Polonia significa que «el poder está disperso; no se concentra en las manos de un único grupo o partido político» y que «nadie detenta el poder absoluto».

Foto Arcidiocesi di Varsavia .

El metropolitano subrayó el papel fundamental de la Iglesia en el mantenimiento de la democracia en el país. «La Iglesia quiere contribuir a salvaguardar la libertad exterior de todos los ciudadanos, independientemente de su relación con la fe», afirmó. «Lo hace, entre otras cosas, desempeñando un papel crítico frente al poder estatal desde una posición de autoridad públicamente reconocida, recordándonos constantemente los principios que no están sujetos a consenso, que ninguna mayoría puede modificar», dijo el arzobispo de Varsovia, retomando las palabras del cardenal Joseph Ratzinger.

«Allí donde la Iglesia, como entidad pública y de relevancia pública, es abolida, la libertad desaparece», afirmó monseñor Galbas, quien agregó que «un Estado ideológico es totalitario, y un Estado se vuelve ideológico cuando no existe una autoridad de conciencia libre y públicamente reconocida que se le oponga».

Explicó que «ser libre significa ser responsable de nosotros mismos, de nuestras familias, de nuestra patria, de la Iglesia en nuestra patria, también hoy, en 2026, en el mundo en el que vivimos, en la Europa en la que vivimos y en la Polonia tal como es».

Como ejemplo de hombre libre, el metropolitano de Varsovia citó al beato padre Popiełuszko. «Imitando a Cristo, supo dominarse a sí mismo y gestionar con sabiduría, madurez, firmeza y perseverancia su propia vida y la de aquellos que le habían sido confiados», afirmó. Lamentablemente, la libertad exterior «no es un regalo definitivo» y hoy en día también «debe ser custodiada, defendida y protegida».

Durante las celebraciones principales con ocasión del 42.° aniversario del martirio del beato Popiełuszko, frente a la iglesia de San Estanislao Kostka, la consejera del presidente, Beata Kempa, leyó una carta del presidente Karol Nawrocki.

En su mensaje, el presidente escribe: «El sacerdote, que invocaba la victoria del bien sobre el mal, fue acusado de «organizar sesiones de odio» por el aparato propagandístico del brutal Estado comunista, que esclavizó a millones de personas y asesinó a los opositores. No fue el único en llevar el peso del martirio. Hoy, en el aniversario de la muerte del padre Jerzy, celebramos el Día Nacional de Memoria del Clero Indómito, una festividad pública en honor a todos los sacerdotes que dieron testimonio de fe y patriotismo en una época de totalitarismo criminal».

Cabe recordar que se conocen los nombres de 18 sacerdotes asesinados por el régimen comunista en Polonia. El padre Popiełuszko, hoy beato, es el más conocido, pero es necesario mencionar también a otros como Władysław Gurgacz, Stefan Niedzielak, Stanisław Suchowolec o Sylwester Zych.

El presidente subrayó que muchos quisieron «borrar o profanar la memoria de los sacerdotes asesinados. Sin embargo, la verdad sobre el heroísmo y el martirio de estos fieles eclesiásticos ha sobrevivido, custodiada en los corazones de nuestros compatriotas, transmitida de generación en generación, preservada para nosotros y para quienes vendrán después de nosotros».

Nawrocki concluyó su carta con un llamamiento: «Que los nombres y apellidos de estos maravillosos sacerdotes, el recuerdo de su perseverancia y sacrificio, y su legado espiritual sean transmitidos a las futuras generaciones. Para que la patria y la Iglesia por las que dieron la vida puedan perdurar. ¡Honremos su memoria!».

El artículo en italiano fue publicado originalmente en ACI Stampa: https://www.acistampa.com/story/37315/a-varsavia-le-commemorazioni-per-il-42-anniversario-del-martirio-del-beato-jerzy-popieluszko

Wlodzimierz Redzioch

Wlodzimierz Redzioch è nato a Czestochowa (Polonia), si è laureato in Ingegneria nel Politecnico. Dopo aver continuato gli studi nell’Università di Varsavia, presso l’Istituto degli Studi africani, nel 1980 ha lavorato presso il Centro per i pellegrini polacchi a Roma. Dal 1981 al 2012 ha lavorato presso L’Osservatore romano. Dal 1995 collabora con il settimanale cattolico polacco Niedziela come corrispondente dal Vaticano e dall’Italia. Per la sua attività di vaticanista il 23 settembre 2000 ha ricevuto in Polonia il premio cattolico per il giornalismo «Mater Verbi»; mentre il 14 luglio 2006 Sua Santità Benedetto XVI gli ha conferito il titolo di commendatore dell’Ordine di San Silvestro papa. Autore prolifico, ha scritto diversi volumi sul Vaticano e guide ai due principali santuari mariani: Lourdes e Fatima. Promotore in Polonia del pellegrinaggio a Santiago de Compostela. In occasione della canonizzazione di Giovanni Paolo II ha pubblicato il libro “Accanto a Giovanni Paolo II. Gli amici e i collaboratori raccontano” (Edizioni Ares, Milano 2014), con 22 interviste, compresa la testimonianza d’eccezione di Papa emerito Benedetto XVI. Nel 2024, per commemorare il 40mo anniversario dell’assassinio di don Jerzy Popiełuszko, ha pubblicato la sua biografia “Jerzy Popiełuszko. Martire del comunismo” (Edizioni Ares Milano 2024).