19 febrero, 2026

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El Rito Sagrado de la Confirmación

Catequesis del abuelo: Un momento de gracia donde el Espíritu desciende, invitándonos a amar a Jesús con fuego nuevo en el corazón

El Rito Sagrado de la Confirmación

Reuníos alrededor, queridos niños, que este abuelo os narre el rito de la Confirmación, ese instante sagrado que aún resuena en mi alma como una melodía celestial. Comienza con la renovación de las promesas del Bautismo, renunciando al mal y profesando la fe. Luego, el obispo impone las manos y unge con el crisma, ese aceite perfumado que sella el Espíritu en nosotros. Es el clímax donde buscamos a Jesús y lo encontramos vivo en su gracia.

Imaginad la iglesia iluminada, el aroma del incienso, el silencio expectante. Cuando el obispo dice: «Recibid el Espíritu Santo», es como si un viento suave llenara el corazón. Yo lo sentí como un fuego amable que me impulsó a amar a Jesús con más pasión. Este rito nos marca como discípulos, nos incorpora plenamente a la Iglesia.

En mi experiencia, fue un momento de transformación: de niño a joven comprometido con la fe. Celebradlo en misa para unir al banquete eucarístico, donde Jesús se da por completo. Es positivo y profundo: nos da identidad cristiana, nos equipa para el testimonio.

El crisma simboliza la fuerza; nos hace soldados de Cristo, no para guerras, sino para amor. Entrañable cómo Dios nos toca así, invitándonos a quererlo en todo.

Vividlo con reverencia, orad antes y después. Es un abrazo divino que dura para siempre.

Y para finalizar, consejos de este viejo amigo: Preparaos renovando vuestras promesas con sinceridad. Vivid el rito con atención, sintiendo cada palabra. Después, celebrad con la familia, dando gracias. Buscad a Jesús en la Eucaristía frecuente para avivar el fuego. Servid como testigos alegres, y amadlo en lo diario. Estos pasos os ayudarán a quererlo con un corazón ardiente.

Miguel Morales Gabriel

Soy un jubilado empresario católico, esposo devoto, padre esforzado, abuelo cariñoso y amigo leal; fundador de su empresa familiar donde lideró con integridad durante décadas generando empleo y desarrollo local, siempre guiado por su fe, la solidaridad comunitaria y el amor incondicional a su esposa, hijos y nietos, viviendo con el lema de servir con humildad.