El milagro no es tocar y curar, sino sentarse 18 horas a escuchar pecados
Todo es un Milagro
En medio de la euforia por la canonización de Carlo Acutis, el sacerdote mexicano Ángel Espinosa de los Monteros invita a mirar más allá de los milagros espectaculares: “El verdadero prodigio está en la voluntad que se entrega día tras día al servicio de los demás”.
La reciente canonización del joven italiano ha vuelto a colocar el tema de los milagros en el centro del debate católico. San Francisco y sus estigmas, el Padre Pío con su don de leer almas y bilocación, el Cura de Ars y sus curaciones… todos son ejemplos que impresionan. Sin embargo, Espinosa de los Monteros plantea una pregunta provocadora: ¿qué tiene más mérito, que alguien toque un hombro y desaparezca un cáncer, o que un sacerdote pase 18 horas sentado en un confesionario oyendo “barbaridad y media”?
“¿Quién aguanta eso todos los días?”, se pregunta. “Un día son 12 horas, otro 10, otro 13… de ahí a misa, al panteón, a un entierro, a una primera comunión, bautizos, bodas. Y en medio, sentado, escuchando”. Para él, ese es el verdadero milagro: la voluntad que se ofrece sin esperar reconocimiento.
La Madre Teresa: el milagro de la constancia El sacerdote recuerda su visita a Calcuta durante la canonización de la Madre Teresa. “Entré a un dormitorio con 80 camas de moribundos. Monjitas dándoles arroz en la boca, cambiando pañales, limpiando bocas. Yo quiero un trabajo para ganar 10 mil dólares y tener mi coche del año… y ellas, sentadas en una silla, con la cabeza de un desconocido en el regazo”.
En otro hogar vio a 40 niños con discapacidades severas. “Unos no caminan, otros no ven, no controlan esfínteres. Y las monjitas todo el día: inyecciones, pastillas, comida. ¿No es eso un milagro más grande que tocar y curar?”
Una bendición y un bebé Espinosa relata un caso personal: una pareja de 35 años, diez sin hijos, le pidió una bendición. “Los bendije, les dije que rezaran la coronilla de la misericordia. Un año después los vi comulgando… con un bebé en brazos. ‘Padre, usted nos bendijo y aquí está Pepito’”.
Aclara rápido: “No vengan todos a formarse en mi parroquia. Yo bendigo todos los días, como cualquier sacerdote. Dios actúa según la fe de quien pide”.
Los milagros que no se ven El padre enumera prodigios eucarísticos —Orvieto, Lanciano, Casia— y apariciones —Guadalupe, Fátima, Medjugorje—. “Hay 100, 140, 200… pero ¿quién los vio? Los testigos ya murieron o es palabra contra palabra”.
Para quienes dicen “no creo porque no veo”, responde: “No crees porque no has abierto los ojos. La Iglesia es un milagro: tres pescadores, un recaudador, un traidor… y 2 mil años después está en todo el mundo, mártir, perseguida, santa y pecadora”.
El milagro cotidiano “Todos los días transformo pan y vino en Cuerpo y Sangre. A mí nunca se me hace carne visible, pero sé que ocurre. Implica fe”.
Millones de católicos, dice, curan vidas sin tocar: hospitales, colegios, canastas básicas, confesiones. “Yo te perdono pecados en nombre de Jesús. Eso es un milagro”.
Un matrimonio que dura 60 años, un acto de amor que genera vida en nueve meses, una operación exitosa que el médico no explica… “Dios hace milagros con médicos, abogados, políticos, laicos”.
El milagro ya está “A Santo Tomás le dejaron meter los dedos. A nosotros no. Jesús nos dice: ‘El milagro ya está, encuéntralo’”.
Pide compartir el mensaje: “Hagamos todo el bien que podamos. Que Dios los bendiga siempre”.

Related
El logos de la violencia y el Logos del amor
HM Televisión
08 mayo, 2026
6 min
Un Año de León XIV, el Papa que une mundos
Miguel Morales Gabriel
08 mayo, 2026
4 min
El tiempo: “Ilusión obstinada” para Einstein, “realidad en evolución” para George Ellis
Observatorio de Bioética UCV
07 mayo, 2026
8 min
La empresa como custodio de la casa común
Javier Ferrer García
06 mayo, 2026
2 min
(EN)
(ES)
(IT)
