21 octubre, 2026

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¿El infierno está vacio?

El peligro de vaciar el infierno: cuando la misericordia se disfraza de coartada

¿El infierno está vacio?

El padre Ángel Espinosa de los Monteros advierte, citando al cardenal Robert Sarah, contra el peligro de difundir la idea de una salvación automática y universal que anula el arrepentimiento.

Existe una tentación moderna, sutil y profundamente anestésica que suele repetirse en círculos teológicos y salones bienintencionados: «Al final de los tiempos, nuestra gran sorpresa será encontrarnos con que el infierno está vacío». La frase es bellísima, poética y desborda una supuesta esperanza universal. Sin embargo, para el padre Ángel Espinosa de los Monteros, se trata de un peligroso espejismo.

Haciéndose eco de una reciente y rotunda reflexión del cardenal Robert Sarah, el sacerdote mexicano advierte con contundencia: «No engañen a la gente con la palabra misericordia». La razón es elemental y dogmática: Dios perdona los pecados, sí, pero exclusivamente bajo una condición innegociable que hoy muchos prefieren silenciar: el arrepentimiento.

La tesis de que la misericordia divina es un cheque en blanco que exime al ser humano de su responsabilidad moral no es solo una ilusión; es, en palabras del propio Espinosa de los Monteros, «un crimen contra la verdad y contra la realidad». Afirmar que uno puede portarse como le dé la gana porque de todas maneras Dios perdona todo vacía de contenido la libertad humana y trivializa el dolor causado por el mal.

Durante su reflexión, el sacerdote aborda las distintas dimensiones del arrepentimiento, desde el profundo quebranto interior —como el que experimentan quienes arrastran heridas profundas o culpas graves— hasta el mero remordimiento superficial. Recuerda que el Evangelio no escatima advertencias sobre el rumbo de las decisiones humanas y las consecuencias del egoísmo, citando parábolas como la del rico Epulón y Lázaro, donde se subraya que la verdad revelada y los cauces de conversión ya han sido dados al hombre.

Aunque en el horizonte humano late siempre el deseo piadoso de la salvación universal —incluso para las grandes figuras históricas del horror —, el criterio último no depende de nuestros deseos ni de optimismos infundados, sino de la justicia y la verdad de un Dios que conoce los recovecos de cada conciencia.

El mensaje final entronca con la más clásica tradición espiritual: desterrar el cinismo moral, no banalizar el pecado y entender que la auténtica misericordia y el arrepentimiento caminan siempre de la mano. No se trata de infundir pánico, sino de rescatar la seriedad de la vida moral: no hacer el mal, y si se ha hecho, arrepentirse y reparar.

P Angel Espinosa de los Monteros

El Padre Ángel Espinosa de los Monteros ha impartido más de 4,000 conferencias sobre matrimonio, valores familiares y espiritualidad en diferentes ciudades de México, Estados Unidos, Francia, Italia, España y Sudamérica. Ha atendido a cientos de matrimonios ofreciendo consejos y programas de crecimiento conyugal y familiar. Es autor del libro «El anillo es para siempre», traducido a diferentes lenguas y a partir de las cuales ha dictado más de 20 títulos de conferencias. Actualmente se dedica de tiempo completo a impartir conferencias y renovaciones matrimoniales en 20 países del mundo.