03 abril, 2025

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Cómo dominar los deseos desordenados y alcanzar la santidad

Contra la carne: vencer las pasiones y caminar en el Espíritu

Cómo dominar los deseos desordenados y alcanzar la santidad
Rod Long en Unsplash

San Juan de la Cruz nos recuerda que la carne es el enemigo más persistente del alma, pues sus acometidas duran toda la vida. No se trata solo del cuerpo, sino de todas las inclinaciones desordenadas que nos alejan de Dios: la pereza, la gula, la lujuria, la búsqueda del placer egoísta. Para vencer estas pasiones, el santo nos ofrece tres cautelas esenciales.

  1. Dejarse moldear por los demás. En vez de buscar la comodidad y el orgullo de nuestra propia opinión, San Juan de la Cruz nos exhorta a aceptar las correcciones y dificultades que vienen de los demás como un medio para nuestra purificación. Al igual que una estatua es labrada por el escultor, nosotros debemos permitir que Dios nos moldee a través de las relaciones y experiencias de la vida.

  2. Jamás dejar de hacer el bien, aunque no sintamos ganas. La carne busca siempre el camino fácil, evitando el esfuerzo y la disciplina. Por ello, el santo nos advierte que nunca debemos abandonar las obras buenas solo porque no nos resulten placenteras. La constancia en la oración, el servicio a los demás y la renuncia al pecado nos fortalece contra las tentaciones.

  3. Cuidar la oración como el alimento del alma. La carne tiende a distraerse con los placeres sensoriales y a olvidar la dimensión espiritual. San Juan de la Cruz nos recuerda que la oración es el medio por excelencia para elevarnos por encima de nuestros deseos desordenados y encontrar en Dios la verdadera paz.

El dominio de la carne no es una tarea fácil, pero con la gracia de Dios y la práctica de estas cautelas podemos vivir con mayor libertad interior, abandonando lo efímero para abrazar lo eterno. La verdadera felicidad no está en los placeres pasajeros, sino en la vida del Espíritu, donde el alma encuentra su verdadero descanso en Dios.

San Juan de la Cruz habla de nueve cautelas, divididas en tres grupos según los enemigos del alma:

  1. Tres cautelas contra el mundo
  2. Tres cautelas contra el demonio
  3. Tres cautelas contra la carne

 

Javier Ferrer García

Soy un apasionado de la vida. Filósofo y economista. Mi carrera profesional se ha enriquecido con el constante deseo de aprender y crecer tanto en el ámbito académico como en el personal. Me considero un ferviente lector y amante del cine, lo cual me permite tener una perspectiva amplia y diversa sobre el mundo que nos rodea. Como católico comprometido, busco integrar mis valores en cada aspecto de mi vida, desde mi carrera profesional hasta mi rol como esposo y padre de familia