23 febrero, 2026

Síguenos en

Rosa Montenegro

Voces

13 octubre, 2025

4 min

De las cenizas al vuelo

“El verdadero liderazgo no se mide por los logros visibles, sino por la libertad conquistada en lo invisible”

De las cenizas al vuelo

Al líder, al que abre camino, se le respeta y se le valora en la medida en que hace cosas valiosas. Las personas a su alrededor sonríen con naturalidad cuando perciben una preocupación honesta por su bienestar personal y familiar, no como estrategia productiva, sino como fruto de una mirada humana y cercana.

La verdad de sus valores emerge, como la espuma del mar, incluso en medio de los temporales.

Al avión no se le pueden quebrar las alas en pleno vuelo: no serviría para volar. NO sería avión.

Éxito con Alma

Hablemos del éxito, ese concepto que muchos persiguen sin preguntarse si vale la pena alcanzarlo a cualquier precio. El éxito auténtico no se mide en dinero ni en fama; si así fuera, los traficantes de armas o de personas serían los más exitosos. La realidad, sin embargo, es terca en mostrar lo contrario. Pero sabemos que el éxito sin verdad es solo apariencia, y la apariencia, se desmorona ante la primera sacudida.

Quizá debamos reconciliar éxito y fracaso. Alguien dijo que el fracaso enseña lo que el éxito oculta…

El que se conoce no necesita demostrar su valía, ni oscurecer la ajena, para brillar. Hay una elegancia moral en quien se mide por dentro y no por la luz ajena que roba. Como recordaba Tagore el pudor protege la valoración de uno mismo.

Fortaleza en Movimiento

La resiliencia es esa capacidad humana de levantarse sobre las cenizas y mirar de nuevo el horizonte con esperanza. No es una virtud espontánea, sino un entrenamiento cotidiano del alma. En un mundo líquido, como dicen ahora, necesitamos aprender a fluir sin disolvernos, a dejar ir sin olvidar quiénes somos.

Las heridas no se borran con facilidad. La memoria es terca, “fija y da esplendor” como dice el slogan publicitario, incluso a lo que quisiéramos olvidar. Por eso la resiliencia no consiste en negar el pasado, sino en mirarlo con libertad, en impedir que la imaginación deforme los recuerdos y siga clavando la espada en la herida. Es perdonar y perdonarnos. Perdonar y olvidar es de carácter divino.

Escapar de las rejas del pasado exige valentía y gracia. Todos tenemos rincones donde habitan viejos temores o culpas, pero el ser humano está hecho para reconstruirse para hacer de las ruinas edificios con nuevas alturas.

“Mis recuerdos heridos lamen cada rincón buscando, como lobos hambrientos, sin soltar de sus fauces el hueso que roen sin parar”

Libertad Interior y Liderazgo

Podemos vivir cada tragedia con la intensidad que no le corresponde.

El sufrimiento es universal, pero el victimismo es una elección. La diferencia está en la libertad interior que impulsa a comprender dónde habita la felicidad que anhelamos y elegir el camino adecuado. Quien ha tocado fondo, mira con otros ojos: descubre que la luz no desaparece, solo cambia de ángulo.

Se puede morir de amor y de soledad. El aburrimiento puede matar o puede salvar

Ser libre no es olvidar, sino asumir la historia personal sin miedo ni maquillaje. La libertad se expresa en el coraje de desmantelar las rejas del alma, pieza a pieza, o de tejer con ellas un tapiz nuevo.

La resiliencia se entrena con la virtud de la fortaleza, en sus dos vertientes: resistir y acometer. Resistir el dolor sin rendirse y acometer el cambio con esperanza. Esa doble fuerza convierte la herida en vuelo y la experiencia en sabiduría.

Liderar con Fortaleza

El liderazgo auténtico nace de esa fortaleza interior. No se improvisa; se forja en la humildad de quien ha caído y ha vuelto a levantarse. La vida es un comenzar y recomenzar continuo.

En los equipos, en la familia o en la sociedad, liderar no es mandar: es servir desde la madurez de quien ya está levantando el vuelo. Quien está conquistando -siempre en gerundio- su libertad.

Liderar con fortaleza no es resistir sin heridas, sino caminar con ellas transformándolas en alas. Y cuando eso sucede, otros encuentran en nuestra sombra la luz suficiente para levantar el vuelo.

En la vida profesional amar a cada persona, con sus luces y sus sombras, tiene nombres variados: respeto, aprecio, agradecimiento, valoración…

El respeto se manifiesta en decir con claridad qué comportamiento está minando la relación profesional o la misión del proyecto común. Aportar claridad amable es siempre un buen comienzo.

la conducta madura se reconoce en quien no busca culpables sino soluciones. Los resultados son una variable inestable, con más de un protagonista. Luego vendrá la correspondencia nacida de la libertad. La lealtad no se compra, se merece.

“Dame un empleado (una persona) del montón, pero con una meta, y yo te daré un hombre que haga historia. Dame un hombre excepcional que no tenga metas y yo te daré un empleado del montón” (James Cash Penney)

Liderar con fortaleza es eso. “hacer de la herida una escuela, del pasado un trampolín y del alma un territorio en el que florece la libertad

Solo quien ha conocido las cenizas puede alzar el vuelo.

Rosa Montenegro

Pedagoga, orientadora familiar (UNAV) y autora del libro “El yo y sus metáforas” libro de antropología para gente sencilla. Con una extensa experiencia internacional en asesoramiento, formación y coaching, acompaña procesos de reconstrucción personal y promueve el fortalecimiento de la identidad desde un enfoque humanista y transformador.