19 de octubre de 1984: La última Misa y Rosario del mártir del comunismo
Rezar el rosario con el Beato Jerzy Popiełuszko
Hace 42 años, el padre Jerzy Popiełuszko celebró en Bydgoszcz una Misa y dirigió la oración del Rosario. Nadie podía imaginar que esa sería su última Misa y su última oración en público; por ello, sus reflexiones sobre los misterios del Rosario adquieren un significado particular, una especie de testamento espiritual del mártir del comunismo.
En los años ochenta, el padre Jerzy Popiełuszko era una de las figuras más odiadas y perseguidas por el régimen comunista en Polonia. El régimen comunista no soportaba a este sacerdote que infundía valor a una sociedad devastada por la dictadura, demostrando firmeza y determinación.
Todos querían acogerlo, aunque él mismo era reacio a viajar. Sin embargo, aceptó la invitación de visitar la ciudad de Bydgoszcz el viernes 19 de octubre.
El padre Jerzy, acompañado por su chófer, llegó a la iglesia de los Santos Hermanos Mártires Polacos a primera hora de la tarde y a las 18:00 horas comenzó la Misa oficiada por cuatro sacerdotes. El párroco, el padre Romuald Biniak, no permitió al invitado pronunciar la homilía durante la Misa, temiendo que esto pudiera provocar represalias por parte de las autoridades. Solo accedió a que el padre Jerzy ofreciera sus reflexiones durante la recitación del rosario, al término de la Misa.
Uno de los sacerdotes, el padre Osiński, para introducir la oración del rosario, pronunció una súplica a la Virgen para pedir su ayuda: “¡A nosotros, que estamos humillados, privados más de una vez de los derechos y de la dignidad humana, concédenos valor y perseverancia! A nosotros, que hacemos todo lo posible por renovar el rostro de esta tierra, de nuestra tierra polaca, en el espíritu del Evangelio, ¡muestra tu protección materna, oh María! A nosotros, que con dificultad y fatiga luchamos por la verdad, la justicia, el amor, la paz y la libertad en nuestra Patria, ¡tiéndenos la mano!”.
En cambio, el padre Popiełuszko presentó sus reflexiones relativas a cada uno de los cinco misterios dolorosos del rosario. En la primera, abordó el tema de la libertad y la dignidad humana. Citó las palabras de Juan Pablo II dirigidas a la Virgen de Jasna Góra: “Te doy gracias, oh Madre, por todos los que permanecen fieles a su propia conciencia, que luchan contra su propia debilidad y fortalecen a los demás. Te doy gracias, oh Madre, por todos los que no se dejan vencer por el mal, sino que vencen al mal con el bien”, añadiendo que “¡la vida es preciso vivirla con dignidad, puesto que solo hay una! Conservar la dignidad para poder acrecentar el bien y vencer al mal es permanecer interiormente libres, incluso en condiciones de opresión externa, y seguir siendo uno mismo en cada situación de la vida”.
En la reflexión sobre el segundo misterio, el padre Jerzy se concentró en la injusticia: “Conservar la dignidad para poder acrecentar el bien y vencer al mal significa dejarse guiar en la vida por la justicia. La justicia brota de la verdad y del amor. Cuanto más hay en el hombre verdad y amor, tanto mayor es también la justicia (…) Es importante para el cristiano darse cuenta de que el origen de la justicia es Dios mismo. Es difícil, por tanto, hablar de justicia allí donde no hay sitio para Dios y para sus mandamientos, donde la palabra Dios es eliminada de oficio de la vida de la Nación. Hay que darse cuenta entonces de la injusticia y del daño que se inflige a nuestra Nación, en su neta mayoría cristiana, cuando oficialmente se la ateíza con dinero obtenido también de los cristianos: cuando se destruyen en las almas de los niños y de los jóvenes esos valores cristianos que les fueron inculcados por sus padres desde la cuna, valores que han superado múltiples pruebas en los mil años de nuestra historia. Hacer justicia e invocar la justicia es obligación de todos sin excepción, porque, como dijo ya un antiguo pensador, ‘malos son aquellos tiempos en los que la justicia calla’”.

En la siguiente reflexión, el sacerdote abordó la cuestión de la verdad y la mentira, afirmando que son muchas menos las personas que dicen la verdad en comparación con las que mienten. Hizo también referencia a la censura en la Polonia del régimen militar-comunista de Jaruzelski, subrayando que incluso los discursos del Primado Wyszyński y del Papa Juan Pablo II fueron objeto de interferencias. “Debemos aprender a distinguir la mentira de la verdad. Esto no es fácil en los tiempos en que vivimos (…) No es fácil hoy, cuando la censura borra, especialmente en los escritos católicos, las palabras verdaderas y las ideas valientes, cuando borra incluso las palabras del Primado, del Santo Padre. No es fácil cuando al católico no solo se le prohíbe combatir opiniones enemigas, sino que incluso se le prohíbe defender sus propias convicciones (…) No es fácil cuando en las últimas décadas se ha sembrado en la patria la semilla de la mentira y del ateísmo. El deber cristiano es atenerse a la verdad, aunque ello tuviera que costar mucho. Porque por la verdad se paga”.
En el cuarto misterio del rosario, el padre Jerzy se centró en el concepto de poder, subrayando que un gobierno que usa la fuerza es un gobierno que “reduce su propia autoridad, empobrece la vida nacional”, y que a fin de cuentas es débil: “Para vencer al mal con el bien, hay que pertrecharse de la virtud del valor. La virtud del valor consiste en superar la debilidad humana, especialmente la del temor y el miedo. El cristiano debe recordar que solo hay que temer traicionar a Cristo por un par de monedas de plata de vana tranquilidad. Al cristiano no le puede bastar solo la condena del mal, de la mentira, de la cobardía, de la violencia, del odio, de la opresión; sino que él mismo debe ser auténtico testigo, portavoz y defensor de la justicia, del bien, de la verdad, de la libertad y del amor”. Así comenzó el padre Jerzy, para citar posteriormente las palabras del cardenal Wyszyński: “Ay de la sociedad cuyos ciudadanos no se dejan guiar por el valor. Cesan entonces de ser ciudadanos, se convierten en meros esclavos. Si el ciudadano renuncia a la virtud del valor, se convierte en esclavo y provoca el mayor daño a sí mismo, a su persona, familia, grupo social, nación, estado e Iglesia”. “Por tanto –concluyó– la preocupación por el valor debería redundar en el interés tanto del poder como de los ciudadanos”.
La última reflexión del padre Jerzy se refería al sindicato Solidarność, en aquellos tiempos ilegalizado. El capellán del sindicato afirmó que la fuerza de este movimiento residía en el hecho de que se había formado sin derramamiento de sangre y que las personas habían sido unidas por la oración común del rosario: “Solidarność asombró tan rápidamente al mundo porque no luchó con la violencia, sino de rodillas, con el rosario en la mano. Ante los altares de campaña ha reivindicado la dignidad del trabajo humano, la dignidad y el respeto por el hombre. Ha reivindicado estos valores mucho más que el pan cotidiano”. Recordó de nuevo las palabras del cardenal Wyszyński, que hablaba de las diversas formas de opresión de los trabajadores. En el último año de su vida, el cardenal Wyszyński decía que “el mundo del trabajo en el espacio de las últimas décadas ha conocido muchas decepciones y restricciones. Los trabajadores y la sociedad entera han vivido en Polonia el sufrimiento del no respeto de los derechos fundamentales de la persona humana, la restricción de la libertad de pensamiento, de profesar a Dios, de educar a la joven generación. Todo esto ha sido reprimido (…) Cuando esta opresión ha exasperado a todos hasta el límite, ha surgido el anhelo de libertad, ha nacido Solidarność”; y esto ha demostrado que para la reconstrucción socioeconómica no es para nada necesario romper los lazos con Dios”. Y posteriormente el padre Jerzy pronunció la última frase que hoy puede considerarse su testamento espiritual: “Roguemos para que seamos libres del miedo, de la intimidación, pero ante todo del deseo de venganza y de violencia”.
Terminadas las oraciones, tras la cena hacia las 22:00 horas, el sacerdote y su chófer emprendieron el viaje de regreso. En la Misa estaban presentes también los ejecutores del asesinato del sacerdote, pertenecientes a los Servicios de Seguridad polacos: Grzegorz Piotrowski, Leszek Pękala y Waldemar Chmielewski. Fueron ellos quienes detuvieron su automóvil, lo golpearon severamente y, atado, lo metieron en el maletero de su coche. No sabemos exactamente a qué torturas fue sometido el padre Jerzy, pero se sabe por las autopsias que fue arrojado a las aguas del Vístula ya muerto.
Hoy, en el lugar del secuestro, en el bosque cercano a Górsk, se ha erigido un monumento de hormigón armado: tiene la forma de una cruz inclinada. Bajo la cruz se lee: “Quien quiera seguirme, que tome su cruz”. Junto a la cruz se encuentra una estatua de Jesucristo Doloroso.
Y precisamente en Górsk, la Congregación de San Miguel Arcángel, con el apoyo de la Oficina del Mariscal del Voivodato de Curyavia y Pomerania, ha organizado el museo y el Centro de Educación Juvenil que lleva el nombre del Padre Jerzy Popiełuszko. Es la mejor manera de recordar la figura del mártir y explicar a las jóvenes generaciones qué fue el régimen comunista.
El “camino del martirio” del padre Popiełuszko lleva a la presa sobre el Vístula en Włocławek, donde los buzos recuperaron el cuerpo del sacerdote asesinado. En el lugar donde ocurrió el último acto del martirio se han colocado una placa y una cruz. En cambio, tras el fin del régimen comunista en 1989, fue posible erigir en la orilla del Vístula una gran cruz de acero y cristal, obra del escultor Jerzy Kalina. De este modo el artista quiso mostrar, dentro de la cruz, el agua: los dos símbolos del martirio del padre Jerzy. Al lado se colocó una roca con la silueta de la mesa del altar y el cáliz de la Misa. Esta escultura del altar inconclusa debía –según el artista– simbolizar la interrupción repentina del ministerio pastoral del padre Jerzy.
Hoy, en el día del aniversario de su secuestro y martirio, vale la pena volver a leer las reflexiones del beato Popiełuszko sobre los misterios dolorosos del rosario, que siguen siendo actuales en un mundo donde tanta gente está privada de derechos, de la dignidad humana, perseguida y humillada por varios regímenes, incluidos los “regímenes democráticos”.

Related
San Simón y san Judas Tadeo, apóstoles del Señor
Israel Risquet
28 octubre, 2026
4 min
San Rodrigo Aguilar Alemán, 28 de octubre
Isabel Orellana
28 octubre, 2026
5 min
Beato Bartolomé de Vicenza, 27 de octubre
Isabel Orellana
27 octubre, 2026
5 min
«Sentimos que la visita del papa León tendrá muchos frutos»
Fundación CARF
26 octubre, 2026
6 min
(EN)
(ES)
(IT)
