{"id":91486,"date":"2024-01-05T12:33:40","date_gmt":"2024-01-05T11:33:40","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=91486"},"modified":"2024-01-06T21:23:59","modified_gmt":"2024-01-06T20:23:59","slug":"con-el-papa-siempre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/con-el-papa-siempre\/","title":{"rendered":"Con el Papa siempre"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-91486-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Con-el-Papa-siempre.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Con-el-Papa-siempre.mp3\">https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Con-el-Papa-siempre.mp3<\/a><\/audio>\n<p><strong>Introducci\u00f3n: el dolor que causa que un padre sea lastimado<\/strong><\/p>\n<p>Ha sido muy doloroso constatar, en las \u00faltimas semanas, numerosos ataques, cr\u00edticas y suspicacias contra el Papa Francisco, contra el cardenal Victor Manuel Fern\u00e1ndez, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la fe, y contra el magisterio ordinario. Es doloroso porque el Papa, sea quien sea, es verdadero sucesor de san Pedro, y por ello, \u00a0\u201cprincipio y fundamento perpetuo y visible de unidad\u201d.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> El cardenal Fern\u00e1ndez, por su parte, es nada m\u00e1s y nada menos que el responsable del Dicasterio m\u00e1s directamente involucrado en promover y tutelar la integridad de la doctrina sobre la fe y la moral, sobre la base del dep\u00f3sito de la fe y buscando una comprensi\u00f3n de esta ante los nuevos interrogantes que ofrece la cultura contempor\u00e9na.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>As\u00ed mismo, es doloroso mirar los ataques contra Francisco porque m\u00e1s all\u00e1 de definiciones, cuando un hijo ve que su padre es herido, humillado, agredido, no puede m\u00e1s que sentir dolor. Esta expresi\u00f3n no pretende ser una mera pose ret\u00f3rica o un sentimentalismo m\u00e1s o menos c\u00e1ndido. El Papa Francisco ha mostrado al mundo una paternidad extraordinaria, mostrando con la palabra y con su ejemplo, que la misericordia de Jes\u00fas es infinita y no debe ser condicionada por aduanas, sino facilitada por pastores, que sin claudicar a la verdad, sepan bien que, as\u00ed como la caridad sin verdad se vuelve sentimentalismo, la verdad sin caridad, repugna y destruye. Una paternidad as\u00ed, que abre realmente un camino de sanaci\u00f3n para muchas personas heridas, no puede m\u00e1s que ser agradecida, querida y cuidada con afecto.<\/p>\n<p>La circunstancia de la reciente animadversi\u00f3n que fluye en diversos medios de comunicaci\u00f3n y en diversas redes sociales ha sido la publicaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n \u201cFiducia supplicans\u201d que versa sobre el sentido pastoral de las bendiciones, y en particular, sobre la posibilidad de bendecir parejas en situaciones irregulares y parejas conformadas por personas del mismo sexo.<\/p>\n<p>Las reacciones cr\u00edticas a este documento son muy diversas. No poseen el mismo acento la reacci\u00f3n de un obispo cism\u00e1tico que ya no acepta el Concilio Vaticano II, que la de un Prefecto em\u00e9rito que ve contradicciones internas en la Declaraci\u00f3n; la de un obispo que afirma que la \u201cFiducia supplicans\u201d no es her\u00e9tica pero s\u00ed ca\u00f3tica, que la de otro que afirma que el documento est\u00e1 contra la ley natural. Si nos sumergimos en los ambientes de las agrupaciones laicales, las reacciones cr\u00edticas tambi\u00e9n abrazan un arco muy amplio: algunos grupos presentan dudas y perplejidades leg\u00edtimas, a causa de la falta de formaci\u00f3n y\/o informaci\u00f3n en algunos temas, que, con paciencia y buena voluntad, eventualmente podr\u00e1n ser resueltas. Otros, al contrario, son grupos que ya hab\u00edan presentado resistencia y cr\u00edtica a algunos aspectos del magisterio pontificio, por ejemplo, en materia de moral matrimonial (\u201cAmoris laetitia\u201d), de pastoral ind\u00edgena (\u201cQuerida Amazonia\u201d), o de pastoral social (\u201cFratelli tutti\u201d, \u201cLaudato si\u2019 \u201c, \u201cLaudate Deum\u201d). Respecto de estos \u00faltimos grupos, algunos de los colectivos m\u00e1s activos en el rechazo de la Declaraci\u00f3n \u201cFiducia supplicans\u201d, son precisamente los ambientes que se han dejado seducir por alguna forma de teolog\u00eda pol\u00edtica ultraconservadora, y en los que el distanciamiento con la ense\u00f1anza social del Papa fue incub\u00e1ndose para ahora eclosionar de maneras bastante m\u00e1s visibles en el momento presente.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>\u00bfEs leg\u00edtimo, para un cat\u00f3lico, externar p\u00fablicamente oposici\u00f3n al magisterio ordinario? \u00bfLa fidelidad al Papa debe estar condicionada por lo que yo alcanzo a entender sobre el dep\u00f3sito de la fe y la Tradici\u00f3n eclesial? \u00bfDebo de claudicar al uso de mi propia raz\u00f3n al momento de acoger con fe la ense\u00f1anza del magisterio o alguna disposici\u00f3n pastoral al interior de la Iglesia?\u00a0 Todas estas preguntas son del todo leg\u00edtimas. No s\u00f3lo porque responden a una sensibilidad contempor\u00e1nea respecto a los derechos de la conciencia sino porque muestran la necesidad de profundizar en un conjunto de contenidos que se encuentran m\u00e1s all\u00e1 de los clich\u00e9s convencionales sobre lo que es \u201ccorrecto\u201d o \u201cincorrecto\u201d en la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>En las siguientes l\u00edneas, lamentablemente, no podemos afrontar estas cuestiones <em>in extenso. <\/em>Para ello, ser\u00e1 preciso estudiar con cierta pausa, esos cap\u00edtulos sobre el ministerio apost\u00f3lico, y en particular, sobre el ministerio de Pedro, que aparecen normalmente en los estudios robustos de eclesiolog\u00eda. As\u00ed mismo, no estar\u00e1 de m\u00e1s, familiarizarse con las bases de la Teolog\u00eda fundamental, para que la articulaci\u00f3n entre las exigencias de la raz\u00f3n y la experiencia de la fe, sean entendidas con rigor y sin simplificaciones.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Nuestra tarea, en esta ocasi\u00f3n, es bastante m\u00e1s modesta: ofrecer a modo de opini\u00f3n, algunos elementos m\u00ednimos que vale la pena tener en cuenta al momento de mirar el penoso escenario de disidencia y encono contra el Papa y contra el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la fe. Estos elementos m\u00ednimos simplemente trazan una ruta que exigir\u00e1, sin dudas, ulteriores profundizaciones. Sin embargo, en opini\u00f3n del que aqu\u00ed escribe, los elementos que a continuaci\u00f3n anoto no pueden ser obviados o puestos \u201centre par\u00e9ntesis\u201d como si fueran de cumplimiento obligatorio para unos y no para otros. En otras palabras, el magisterio de la Iglesia ya ha ense\u00f1ado c\u00f3mo debe ser acogido el propio magisterio.<\/p>\n<h3><strong>1. Juan XXIII: una m\u00e1s anal\u00edtica y diferenciada lectura teol\u00f3gica de los signos de los tiempos<\/strong><\/h3>\n<p>El Concilio Vaticano II fue un verdadero \u201cKair\u00f3s\u201d eclesial. Las discusiones apasionadas, las diversas tendencias eclesiales que participaron y debatieron, no obstaron para que el Esp\u00edritu Santo, obrara e impulsara a la Iglesia a un proceso de renovaci\u00f3n, que a\u00fan no culmina. El Concilio Vaticano II no busc\u00f3 que la Iglesia se pusiera \u201ca la moda\u201d sino que refrescara su rostro volviendo a las fuentes m\u00e1s originarias para su adecuada reforma.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> No faltaron, en aquella \u00e9poca, los sectores que miraban cualquier innovaci\u00f3n como una claudicaci\u00f3n de la Iglesia ante los poderes del mundo. El Papa san Juan XXIII fue muy consciente de la existencia de toda una mentalidad ultraconservadora, antimoderna, \u201ccontrarevolucionaria\u201d, llena de diagn\u00f3sticos fatales que profetizaban fracturas eclesiales y crisis sin fin. Sin embargo, tanto \u00e9l, como el resto de los pont\u00edfices postconciliares, lograron una lectura teol\u00f3gica de la historia m\u00e1s anal\u00edtica y diferenciada que la antimoderna. De esta manera, entre otras cosas, se evit\u00f3 caer en f\u00e1ciles simplificaciones neo-maniqueas, que en el fondo eran parte de la polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica que caracteriz\u00f3 parcialmente al siglo veinte. Miremos, por ejemplo, c\u00f3mo en el discurso de apertura del Concilio, san Juan XXIII afirmaba con contundencia:<\/p>\n<p>\u201cEn el cotidiano ejercicio de Nuestro ministerio pastoral llegan, a veces, a nuestros o\u00eddos, hiri\u00e9ndolos, ciertas insinuaciones de algunas personas que, aun en su celo ardiente, carecen del sentido de la discreci\u00f3n y de la medida. Ellas no ven en los tiempos modernos sino prevaricaci\u00f3n y ruina; van diciendo que nuestra \u00e9poca, comparada con las pasadas, ha ido empeorando; y se comportan como si nada hubieran aprendido de la historia, que sigue siendo maestra de la vida.\u201d (\u2026) \u201cNos parece justo disentir de tales profetas de calamidades, avezados a anunciar siempre infaustos acontecimientos, como si el fin de los tiempos estuviese inminente. En el presente momento hist\u00f3rico, la Providencia nos est\u00e1 llevando a un nuevo orden de relaciones humanas que, por obra misma de los hombres pero m\u00e1s a\u00fan por encima de sus mismas intenciones, se encaminan al cumplimiento de planes superiores e inesperados; pues todo, aun las humanas adversidades, aqu\u00e9lla lo dispone para mayor bien de la Iglesia.\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>Este apretado texto, evidentemente no se alinea a la lectura modernista de la historia, que busca sumar acr\u00edticamente a la Iglesia al mito del progreso indefinido. Tampoco, el texto cae en la tentaci\u00f3n de la lectura antimoderna, tan t\u00edpica de los grupitos que llenos de temor, y afincados a una falsa idea de \u201cTradici\u00f3n\u201d, buscaban que la Iglesia se mantuviera dentro de la zona de \u201cseguridad\u201d definida por el pensamiento ultraconservador e integrista.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> El \u201cPapa bueno\u201d, con gran agudeza, y sin ingenuidad alguna, sabe que la Providencia es la que conduce la Historia y nos lleva a un nuevo orden de cosas, a nivel personal, social y eclesial.<\/p>\n<p>La Iglesia no ha claudicado a afirmar la verdad y corregir el error. De hecho, los errores tambi\u00e9n pululaban al interior de los debates\u00a0conciliares. No faltaron voces que sugirieron al Papa asumir una actitud de combate y de condena al error para no caer en la \u201cambig\u00fcedad\u201d, en la \u201cconfusi\u00f3n\u201d y mantener una doctrina \u201cclara\u201d. San Juan XXIII, sin embargo, estaba convencido que la mejor manera de corregir el error y el pecado no es bajo la forma del combate o la condena. El Concilio Vaticano II no deber\u00eda ser una s\u00edntesis de condenas, sino una afirmaci\u00f3n gozosa de la misericordia de Dios dentro de la historia:<\/p>\n<p>\u201cSiempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los conden\u00f3 con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia m\u00e1s que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina m\u00e1s bien que renovando condenas\u201d.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a><\/p>\n<p><strong>2. El Concilio Vaticano II: los obispos \u201ccuando ense\u00f1an en comuni\u00f3n con el Romano Pont\u00edfice\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Teniendo estas convicciones bien asentadas en la mente y en el coraz\u00f3n, san Juan XXIII y, posteriormente, san Paulo VI, condujeron el Concilio Vaticano II, discernieron su doctrina, y eventualmente se lleg\u00f3 al momento de promulgar sus documentos. De entre todos ellos, quiero destacar la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia, mejor conocida como \u201cLumen gentium\u201d. En este importante texto, entre otras cosas, se colocan las bases esenciales, para acoger de modo adecuado, verdaderamente eclesial, el Magisterio pontificio. Para acogerlo cuando me gusta, y tambi\u00e9n cuando no me gusta:<\/p>\n<p>\u201cLos Obispos, cuando ense\u00f1an en comuni\u00f3n con el Romano Pont\u00edfice, deben ser respetados por todos como testigos de la verdad divina y cat\u00f3lica; los fieles, por su parte, en materia de fe y costumbres, deben aceptar el juicio de su Obispo, dado en nombre de Cristo, y deben adherirse a \u00e9l con religioso respeto. Este obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento de modo particular ha de ser prestado al magisterio aut\u00e9ntico del Romano Pont\u00edfice aun cuando no hable\u00a0<em>ex cathedra<\/em>; de tal manera que se reconozca con reverencia su magisterio supremo y con sinceridad se preste adhesi\u00f3n al parecer expresado por \u00e9l, seg\u00fan su manifiesta mente y voluntad, que se colige principalmente ya sea por la \u00edndole de los documentos, ya sea por la frecuente proposici\u00f3n de la misma doctrina, ya sea por la forma de decirlo.\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>En efecto, el Concilio Vaticano II es clar\u00edsimo: los obispos deben ser respetados como testigos de la verdad cat\u00f3lica cuando ense\u00f1an en comuni\u00f3n con el Papa. Los fieles, por nuestra parte, somos convocados a una adhesi\u00f3n interior, al \u201cobsequio religioso de la voluntad y del entendimiento\u201d frente al magisterio. Esta expresi\u00f3n no significa claudicar a la vocaci\u00f3n de la raz\u00f3n o cosa parecida. Significa aprender a vivir en esp\u00edritu de fe, &#8211; que es un asentimiento racional de una verdad revelada movido por la gracia -, la ense\u00f1anza de la Iglesia.<\/p>\n<h3><strong>3. Cuestionamiento leg\u00edtimo y detractores del Papa<\/strong><\/h3>\n<p>Si habiendo hecho esto, a\u00fan subsisten dudas y reservas, el cuestionamiento del magisterio es leg\u00edtimo cuando se realiza de manera privada, buscando discipularmente encontrar la verdad, cuidando la comuni\u00f3n y evitando el esc\u00e1ndalo. Por el contrario, buscar objetar al magisterio fuera de este cauce conduce de manera r\u00e1pida a creer que el magisterio s\u00f3lo merece respeto cuando coincide con la propia opini\u00f3n, que se eleva, muchas veces sin darse cuenta a criterio supremo de interpretaci\u00f3n de la fe. M\u00e1s a\u00fan, no es extra\u00f1o encontrar en las redes sociales discusiones sobre el magisterio del Papa Francisco que buscan terminar cuando alguien cita a Chesterton (\u201ccuando entro en la Iglesia, me quito el sombrero, no la cabeza\u201d) o a san John Henry Newman, que en su carta al Duque de Norfolk brinda primero por la conciencia y luego por el Papa. En ambos casos, las citas suelen prescindir de sus contextos verdaderos, y buscan desacreditar el valor del Magisterio contempor\u00e1neo, cuando no coincide con la propia cosmovisi\u00f3n, muchas veces lastrada por una mezcla de fragmentos de pensamiento cat\u00f3lico e ideolog\u00edas conservadoras o neoconservadoras de diversa estirpe.<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 posible salir de este atolladero? \u00bfHabr\u00e1 alguna pista en el magisterio de la Iglesia proveniente de fuentes que sean aceptadas por los principales cr\u00edticos del Papa Francisco que permita iluminar estas cuestiones? Desde nuestro punto de vista, bastar\u00eda estudiar a profundidad la Constituci\u00f3n \u201cLumen Gentium\u201d en el apartado antes citado, para reubicar las cosas en sus coordenadas fundamentales. Ahora bien, es un hecho que el estudio ordenado y bien fundamentado de la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, suele ser muy escaso entre los detractores del Papa. Los pocos que han estudiado esta doctrina, lo hacen muchas veces prescindiendo de sus antecedentes completos y de sus desarrollos posteriores. No es aqu\u00ed el lugar para desarrollar esta cuesti\u00f3n, que nos llevar\u00eda a consideraciones que exceden por mucho esta breve reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, puede ser \u00fatil, al menos de manera did\u00e1ctica observar c\u00f3mo los cr\u00edticos de la Declaraci\u00f3n \u201cFiducia supplicans\u201d, y en general, varios de los sectores que se sienten inc\u00f3modos con el Papa Francisco, y que suelen a\u00f1orar la \u201cclaridad\u201d y \u201cprecisi\u00f3n\u201d del magisterio, por ejemplo, de Benedicto XVI, suelen olvidar que el propio cardenal Ratzinger, como Prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la fe, con la autorizaci\u00f3n formal de san Juan Pablo II, ya hab\u00eda sentado las bases para iluminar los arduos momentos de contestaci\u00f3n y cuestionamiento al Magisterio ordinario, tal y como los que est\u00e1n sucediendo en la actualidad.<\/p>\n<h3><strong>4. La Instrucci\u00f3n \u201cDonum veritatis\u201d tambi\u00e9n aplica a los cr\u00edticos \u201cno-progresistas\u201d<\/strong><\/h3>\n<p>En efecto, la Instrucci\u00f3n \u201cDonum veritatis\u201d, de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la fe, presidida por el cardenal Joseph Ratzigner, y que fue utilizada en el pasado por algunos como ariete para para llamar al orden al pensamiento teol\u00f3gico \u201cprogresista\u201d, aplica tambi\u00e9n para la actual contestaci\u00f3n \u201cultraconservadora\u201d. No hay motivo para pensar que este documento del Magisterio ordinario de la Iglesia, no aplica en lo esencial, cuando quien objeta, proviene de una posici\u00f3n \u201cno-progresista\u201d.<\/p>\n<p>Miremos con atenci\u00f3n al menos algunos par\u00e1grafos decisivos. En primer lugar, \u201cFiducia supplicans\u201d, en tanto que Magisterio de la Iglesia, no es una ense\u00f1anza extr\u00ednseca a la verdad cristiana ni algo sobrepuesto a la fe:<\/p>\n<p>\u201cLa funci\u00f3n del Magisterio no es algo extr\u00ednseco a la verdad cristiana ni algo sobrepuesto a la fe; m\u00e1s bien, es algo que nace de la econom\u00eda de la fe misma, por cuanto el Magisterio en su servicio a la palabra de Dios, es una instituci\u00f3n querida positivamente por Cristo como elemento constitutivo de la iglesia. El servicio que el Magisterio presta a la verdad cristiana se realiza en favor de todo el pueblo de Dios, llamado a ser introducido en la libertad de la verdad que Dios ha revelado en Cristo.\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>Evidentemente existen diversos grados y niveles en la ense\u00f1anza de la Iglesia. \u201cFiducia supplicans\u201d no incorpora ninguna novedad en materia dogm\u00e1tica o moral sino, en todo caso, su \u00e1mbito es pastoral, al introducir una relativa novedad disciplinar en materia de bendiciones. Ante esto, es preciso decir:<\/p>\n<p>\u201cLas decisiones magisteriales en materia de disciplina, aunque no est\u00e9n garantizadas por el carisma de la infalibilidad, no est\u00e1n desprovistas de la asistencia divina y requieren la adhesi\u00f3n de los fieles.\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a><\/p>\n<h3><strong>5. La importancia de la aprobaci\u00f3n pontificia y de la comuni\u00f3n con el Sucesor de Pedro<\/strong><\/h3>\n<p>La Declaraci\u00f3n \u201cFiducia supplicans\u201d no es de \u201cTucho Fern\u00e1ndez\u201d, tal y como algunos quisieran trivializarla. Es una verdadera Declaraci\u00f3n del Dicasterio, firmada por el cardenal Prefecto, y con expl\u00edcita aprobaci\u00f3n pontificia:<\/p>\n<p>\u201cEl Romano Pont\u00edfice cumple su misi\u00f3n universal con la ayuda de los organismos de la Curia Romana, y en particular de la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe por lo que respecta a la doctrina acerca de la fe y de la moral. De donde se sigue que los documentos de esta Congregaci\u00f3n, aprobados expresamente por el Papa, participan del magisterio ordinario del sucesor de Pedro\u201d.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a><\/p>\n<p>Los obispos que cuestionan la dimensi\u00f3n vinculante de la Declaraci\u00f3n afirmando que contradice de un modo o de otro la doctrina de la Iglesia, parecen olvidar que una condici\u00f3n de la autenticidad de la ense\u00f1anza episcopal es ejercerla siempre en comuni\u00f3n con el Sucesor de Pedro:<\/p>\n<p>\u201cLa ense\u00f1anza de cada obispo, tomada individualmente, se ejercita en comuni\u00f3n con la del Pont\u00edfice Romano Pastor de la iglesia universal y con los otros obispos dispersos por el mundo o reunidos en Concilio ecum\u00e9nico. Esta comuni\u00f3n es condici\u00f3n de su autenticidad.\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a><\/p>\n<h3><strong>6. Las intervenciones de orden prudencial en el Magisterio no est\u00e1n privadas de asistencia divina<\/strong><\/h3>\n<p>No es extra\u00f1o reconocer que al interior del magisterio pontificio no todas las sentencias versan sobre principios inmutables, sino que muchas de ellas se refieren a cuestiones de \u00f3rden \u201cpr\u00e1ctico-pr\u00e1ctico\u201d sobre las que es necesario decidir y eventualmente arriesgar. Este tipo de intervenciones pueden madurar y modificarse con el tiempo, ya sea por una mayor comprensi\u00f3n del dep\u00f3sito de la fe, ya sea por una renovada comprensi\u00f3n del contexto social o pastoral que es preciso entender y atender. Sin embargo, en todos los casos, siendo conscientes de la imperfecci\u00f3n de algunas valoraciones y apreciaciones, y tomando muy en cuenta lo contingente de algunas decisiones pastorales y disciplinares, la asistencia divina al Papa y a la Iglesia, no desaparece o se vuelve intermitente:<\/p>\n<p>\u201cEn este \u00e1mbito de las intervenciones de orden prudencial, ha podido suceder que algunos documentos magisteriales no estuvieran exentos de carencias. Los pastores no siempre han percibido de inmediato todos los aspectos o toda la complejidad de un problema. Pero ser\u00eda algo contrario a la verdad si, a partir de algunos determinados casos, se concluyera que el Magisterio de la Iglesia se puede enga\u00f1ar habitualmente en sus juicios prudenciales, o no goza de la asistencia divina en el ejercicio integral de su misi\u00f3n.\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>Vale la pena insistir y redundar un poco: las \u201cintervenciones de orden prudencial\u201d para el buen gobierno pastoral de la Iglesia, podr\u00e1n ser m\u00e1s o menos perfectas. Todos los obispos del mundo lo saben. Son el tipo de decisiones m\u00e1s comunes. Estas decisiones, adem\u00e1s, en algunos casos, admiten eventualmente diversos tipos de implementaci\u00f3n contextual: un mismo criterio puede aplicarse de modo diferenciado, de acuerdo a la cultura-ambiente de cada comunidad.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> Estas decisiones, perfectibles del todo, no est\u00e1n fuera de la asistencia prometida por Dios a los sucesores de los ap\u00f3stoles, y en especial, al Sucesor de Pedro.<\/p>\n<h3><strong>7. El uso de los medios de comunicaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Ahora bien, como hemos comenzado a decir m\u00e1s arriba, el cuestionamiento, en conciencia, de un documento del Magisterio ordinario, ya sea en parte, ya sea en su totalidad, es posible. Este cuestionamiento u objeci\u00f3n debe expresarse formalmente a la autoridad competente, sin hacer escarnio p\u00fablico del Papa o buscando ingresar a un juego de presiones directas o indirectas. A nadie se le pide la claudicaci\u00f3n al uso de la raz\u00f3n. Sin embargo, el cardenal Joseph Ratzinger afirma:<\/p>\n<p>\u201cAunque la doctrina de la fe no est\u00e9 en tela de juicio, el te\u00f3logo no debe presentar sus opiniones o sus hip\u00f3tesis divergentes como si se tratara de conclusiones indiscutibles. Esta discreci\u00f3n est\u00e1 exigida por el respeto a la verdad, como tambi\u00e9n por el respeto al pueblo de Dios (cf. Rm 14, 1-15; 1 Co 8, 10. 23-33). Por esos mismos motivos ha de renunciar a una intempestiva expresi\u00f3n p\u00fablica de ellas.\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>\u201cEl te\u00f3logo evitar\u00e1 recurrir a los medios de comunicaci\u00f3n en lugar de dirigirse a la autoridad responsable, porque no es ejerciendo una presi\u00f3n sobre la opini\u00f3n p\u00fablica como se contribuye a la clarificaci\u00f3n de los problemas doctrinales y se sirve a la verdad.\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n<h3><strong>8. El disenso respecto del Magisterio no tiene un significado meramente \u201cpol\u00edtico\u201d<\/strong><\/h3>\n<p>En el fondo estas y otras indicaciones buscan cuidar la comuni\u00f3n como m\u00e9todo para el ser y el quehacer eclesial. Lastimar la comuni\u00f3n con el Santo Padre ya sea con desaf\u00edos directos a su ense\u00f1anza, o con agresivas cr\u00edticas al Prefecto encargado de hacer una Declaraci\u00f3n magisterial, es algo grav\u00edsimo, que debe ser evitado. Y debe ser evitado por las razones correctas, es decir, por una vivencia profunda de la comuni\u00f3n eclesial. Es preciso no confundir la comuni\u00f3n con una suerte de \u201ccomplicidad\u201d, de \u201clamebotismo\u201d o con un mero \u201cagruparse\u201d para proteger a un \u201cfactor de poder\u201d. La comuni\u00f3n eclesial madura en la caridad, no en una interpretaci\u00f3n politizada de un ejercicio magisterial. Creer que la cuesti\u00f3n, por ejemplo, en la Declaraci\u00f3n \u201cFiducia supplicans\u201d es de mero poder, creer que el asunto de fondo es \u201cqui\u00e9n es el que manda aqu\u00ed\u201d al momento de ampliar la noci\u00f3n de \u201cbendici\u00f3n\u201d, y afirmarlo p\u00fablicamente, es un grave extrav\u00edo.<\/p>\n<p>De inmediato recuerdo un n\u00famero monogr\u00e1fico que hace 20 a\u00f1os public\u00f3 la Revista \u201cIxtus\u201d con el t\u00edtulo \u201cLa vocaci\u00f3n de Pedro\u201d. En \u00e9l aparece un texto de Hans Urs von Balthasar que vale la pena recordar:<\/p>\n<p>Pedro fue llevado a donde no quer\u00eda (\u2026) Hoy tambi\u00e9n el papado es llevado a donde no quiere. Pero, subrayo, este camino perfecciona la promesa hecha a Pedro y, m\u00e1s all\u00e1 de darle la bendici\u00f3n final, pone en evidencia el significado fundamental de \u201cautoridad\u201d en este ministerio y la perspectiva en la que se puede ejercer: la del \u00faltimo lugar, en donde el \u201cservus servorum\u201d se encuentra por su definici\u00f3n misma; el lugar del desprecio y de la burla extrema, donde se descargan los desperdicios, en donde uno es \u201cun gusano y no un hombre\u201d; este lugar, que se acepta siempre contra la propia voluntad, es el lugar de la credibilidad del ministerio, la mayor credibilidad posible y, finalmente, reconquistada.\u201d<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>Estoy convencido que el ministerio de Pedro es primariamente una realidad dada en el modo de la gracia, no en el modo de l\u00f3gica del poder.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> A trav\u00e9s de la fragilidad del Sucesor de Pedro, y no a pesar de ella, la gracia act\u00faa y hace del ministerio petrino un verdadero misterio y fundamento para la comuni\u00f3n eclesial. Por ello, el disenso respecto del Magisterio tiene un significado distinto al de un mero \u201cdisenso pol\u00edtico\u201d. El cardenal Ratzinger se\u00f1ala a este respecto:<\/p>\n<p>\u201cLa Iglesia es \u00abcomo un sacramento o se\u00f1al e instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb. Por consiguiente, buscar la concordia y la comuni\u00f3n significa aumentar la fuerza de su testimonio y credibilidad; ceder, en cambio, a la tentaci\u00f3n del disenso es dejar que se desarrollen \u00abfermentos de infidelidad al Esp\u00edritu Santo\u00bb.\u201d<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a><\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil fue aplicar estos y otros textos similares a quienes desde una postura \u201cprogresista\u201d disent\u00edan del Magisterio, por ejemplo, en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX! Los sectores ultraconservadores no dudaban en aplaudir que se se\u00f1alara \u201ccon toda claridad\u201d la importancia de la debida fidelidad al santo Padre y del debido respeto a la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la fe. No dudaban en afirmar con singular entusiasmo que la adhesi\u00f3n al Magisterio era necesaria y pertinente.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, entonces, esta ense\u00f1anza magisterial sobre la debida acogida del Magisterio no es asumida por los actuales cr\u00edticos del Santo Padre? No puedo m\u00e1s que pensar que en algunos de ellos parece prevalecer una lectura parcial y tendenciosa del Magisterio de Benedicto XVI, un poco similar a la que tambi\u00e9n sucedi\u00f3 en su momento con la ense\u00f1anza de san Juan Pablo II. Dicho de otro modo, algunos, al parecer, gustan \u201caprender\u201d del Magisterio del cardenal Ratzinger y\/o de Benedicto XVI, como si fuese un \u201cmen\u00fa a la carta\u201d y no en su debida comprensi\u00f3n org\u00e1nica.<\/p>\n<p>Por otra parte, a esto se le suma, una cuesti\u00f3n sutil pero no menos importante: en muchas ocasiones, de manera impl\u00edcita o expl\u00edcita, las indicaciones del Magisterio, se piensan que son \u201cpara otros\u201d pero no \u201cpara nosotros\u201d.<\/p>\n<h3><strong>9. A modo de conclusi\u00f3n: con el Papa siempre<\/strong><\/h3>\n<p>Desde el a\u00f1o 2002 comenc\u00e9 a participar en el grupo de acompa\u00f1amiento teol\u00f3gico que, de tiempo en tiempo, convocaba la presidencia del CELAM. Cuando, despu\u00e9s de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Aparecida), se restableci\u00f3 formalmente el \u201cEquipo de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica\u201d continu\u00e9 participando de manera constante hasta el a\u00f1o 2021. Durante todo este tiempo tuve la oportunidad de trabajar con te\u00f3logos de las m\u00e1s diversas sensibilidades. Algunos de ellos, se encontraban profundamente heridos por la Instrucci\u00f3n \u201cDonum veritatis\u201d de 1990. El cardenal Ratzinger, con todo el respaldo de san Juan Pablo II, les ped\u00eda ser eclesiales, no generar esc\u00e1ndalo y pensar en comuni\u00f3n. No fue f\u00e1cil acoger aquel documento. Para algunos, representaba una restricci\u00f3n para la libertad acad\u00e9mica y de conciencia.<\/p>\n<p>Con admiraci\u00f3n sincera, puedo dar testimonio que, pr\u00e1cticamente en todos los integrantes del \u201cEquipo de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica\u201d a trav\u00e9s de los a\u00f1os, se privilegi\u00f3 la comuni\u00f3n, el respeto, y el no hacer p\u00fablicamente declaraciones que lastimaran la unidad eclesial. Los te\u00f3logos que no se sent\u00edan c\u00f3modos con alg\u00fan aspecto del Magisterio, poco a poco, descubrieron la <em>via caritatis<\/em> para seguir exponiendo sus investigaciones con gran rigor acad\u00e9mico, en los espacios creados <em>ad hoc<\/em> para ello, pero sin desafiar pretensiosamente a la Sede de Pedro y\/o a la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la fe. Quiera Dios que, en las actuales controversias y desencuentros, tambi\u00e9n los sectores \u201cno-progresistas\u201d que se sienten afectados por el Magisterio contempor\u00e1neo, aprendan a acoger con la misma disponibilidad y sencillez, el camino educativo al que nos introduce providencialmente el Papa Francisco.<\/p>\n<p>Esto es importante, no s\u00f3lo de cara a la presente coyuntura, que eventualmente, pasar\u00e1. Sino de cara a los pontificados del futuro. Una dimensi\u00f3n constitutiva de la fe cat\u00f3lica consiste en mirar en cada Papa el gesto providencial con el que Dios cuida a su Iglesia. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil es intentar corregir al Papa en esto o en aquello! \u00a1Qu\u00e9 arduo es dejarse corregir y educar por \u00e9l! Esto \u00faltimo s\u00f3lo es posible, cuando uno reconoce que las propias ideas, las propias convicciones, requieren ser ayudadas, purificadas, matizadas o corregidas por otro que me haga crecer. La palabra \u201cautoridad\u201d, precisamente proviene del verbo latino \u201caugere\u201d, que significa \u201ccrecer\u201d. Quiera Dios que redescubriendo la \u201cautoridad\u201d del Magisterio del Papa, como un servicio a nuestra peque\u00f1ez y miseria, todos podamos crecer y aprender a caminar juntos, fieles a Cristo, a trav\u00e9s de Mar\u00eda, en la Iglesia, y con el Papa, siempre.<\/p>\n<p>____<\/p>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Concilio Vaticano II, <em>Constituci\u00f3n \u201cLumen gentium\u201d,<\/em> n. 23.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. Francisco, <em>Constituci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cPraedicate evengelium\u201d,<\/em> art. 69.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Para una introducci\u00f3n a los problemas de las teolog\u00edas pol\u00edticas, v\u00e9anse: M. Borghesi, <em>Critica della teologia politica. Da Agostino a Peterson: la fine dell&#8217;era costantiniana,<\/em> Marietti, Roma 2013; Del mismo autor: <em>El desaf\u00edo Francisco: del neoconservadurismo al \u2018hospital de campa\u00f1a\u2019,<\/em> Encuentro, Madrid 2022.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> De entre la abundante literatura, v\u00e9ase a modo introductorio: E. Bueno de la Fuente, <em>Eclesiolog\u00eda<\/em>, BAC, Madrid 1998; S. Pi\u00e9-Ninot,\u00a0<em>Eclesiolog\u00eda. La sacramentalidad de la comunidad cristiana,<\/em><em>\u00a0<\/em>S\u00edgueme, Salamanca 2007; Del mismo autor:\u00a0<em>La Teolog\u00eda fundamental,<\/em><em>\u00a0<\/em>Secretariado Trinitario, Salamanca 2001.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. K. Wojtyla, <em>La renovaci\u00f3n en sus fuentes,<\/em> BAC, Madrid 1982.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> San Juan XXIII, Discurso de apertura del Concilio Vaticano II, 11 de octubre de 1962.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Para una introducci\u00f3n al \u201cintegrismo cat\u00f3lico\u201d, v\u00e9anse: E. Poulat, <em>Int\u00e9grisme et catholicisme int\u00e9gral,<\/em> Casterman, Par\u00eds 1969; Cf. G. Sale, <em>La Civilt\u00e0 Cattolica nella crisi modernista <\/em><em>(1900-1907) fra intransigentismo politico e integralismo dottrinale<\/em>, Jaca Book, Milano 2001; J. M. Laboa, <em>Integrismo e intolerancia en la Iglesia,<\/em> PPC, Madrid 2019.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> San Juan XXIII, op.cit.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Concilio Vaticano II, <em>Constituci\u00f3n \u201cLumen Gentium\u201d,<\/em> n. 25.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Card. J. Ratzinger, <em>Instrucci\u00f3n \u201cDonum veritatis\u201d<\/em>, n. 14.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Ibidem, n. 17.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ibidem, n. 18.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Ibidem, n. 19.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Ibidem, n. 24.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. Dicasterio para la Doctrina de la fe, Reacciones a la \u201cFiducia supplicans\u201d, 4 de enero 2023.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> J. Ratzinger, <em>Instrucci\u00f3n \u201cDonum veritatis\u201d,<\/em> n. 27.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Ibidem, n. 30.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> H. U. von Balthasar, \u201cEl Papa hoy\u201d, en <em>La vocaci\u00f3n de Pedro, <\/em>Ixtus, n. 47, 2004, p. 129.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cf. R. Guerra L\u00f3pez, \u201cReaprender la unidad\u201d, en <em>La vocaci\u00f3n de Pedro, <\/em>Ixtus, n. 47, 2004, p.p. 98-106.<\/h5>\n<h5><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> J. Ratzinger, <em>Instrucci\u00f3n \u201cDonum veritatis\u201d, <\/em>n. 40.<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una reflexi\u00f3n sobre la fidelidad a la ense\u00f1anza del sucesor de Pedro en tiempos de controversia y cuestionamiento<\/p>\n","protected":false},"author":98,"featured_media":91487,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[130,130],"tags":[4791,6165,158,158,158,158,158,2783],"class_list":{"0":"post-91486","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-voces","9":"tag-lealtad","10":"tag-padre","11":"tag-papa-francisco","16":"tag-unidad"},"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Con el Papa siempre &#8211; Exaudi<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/con-el-papa-siempre\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Con el Papa siempre &#8211; 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