{"id":90624,"date":"2023-12-18T16:58:22","date_gmt":"2023-12-18T15:58:22","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=90624"},"modified":"2023-12-20T17:38:11","modified_gmt":"2023-12-20T16:38:11","slug":"fiducia-supplicans","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/fiducia-supplicans\/","title":{"rendered":"Fiducia supplicans"},"content":{"rendered":"<table id=\"corpo_bollettino\" border=\"0\" width=\"98%\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"5\">\n<tbody>\n<tr>\n<td align=\"left\" valign=\"top\" width=\"99%\" height=\"50\">\n<div class=\"notizia\">\n<div class=\"notizie bullnews\">\n<p><b>Presentaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La presente Declaraci\u00f3n ha tomado en consideraci\u00f3n varias cuestiones que han llegado a este Dicasterio tanto en a\u00f1os pasados como m\u00e1s recientemente. Para su redacci\u00f3n, como es pr\u00e1ctica habitual, se consult\u00f3 a expertos, se llev\u00f3 a cabo un amplio proceso de elaboraci\u00f3n y el borrador se debati\u00f3 en el Congreso de la Secci\u00f3n Doctrinal del Dicasterio. Durante este tiempo de elaboraci\u00f3n del documento, no faltaron las conversaciones con el Santo Padre. Finalmente, la Declaraci\u00f3n fue presentada al Santo Padre, que la aprob\u00f3 con su firma.<\/p>\n<p>Durante el estudio de la materia objeto de este documento, se dio a conocer la respuesta del Santo Padre a los\u00a0<i>Dubia<\/i>\u00a0de algunos Cardenales, que aport\u00f3 importantes precisiones para la reflexi\u00f3n que ahora se ofrece aqu\u00ed, y que representa un elemento decisivo para el trabajo del Dicasterio. Dado que \u00abla Curia Romana es, en primer lugar, un instrumento de servicio para el sucesor de Pedro\u00bb (Const. Ap.\u00a0<i>Praedicate Evangelium<\/i>, II, 1), nuestro trabajo debe favorecer, junto a la comprensi\u00f3n de la doctrina perenne de la Iglesia, la recepci\u00f3n de la ense\u00f1anza del Santo Padre.<\/p>\n<p>Como en la ya citada respuesta del Santo Padre a los\u00a0<i>Dubia<\/i>\u00a0de dos Cardenales, la presente Declaraci\u00f3n se mantiene firme en la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, no permitiendo ning\u00fan tipo de rito lit\u00fargico o bendici\u00f3n similar a un rito lit\u00fargico que pueda causar confusi\u00f3n. No obstante, el valor de este documento es ofrecer una contribuci\u00f3n espec\u00edfica e innovadora\u00a0<i>al significado pastoral de las bendiciones<\/i>, que permite ampliar y enriquecer la comprensi\u00f3n cl\u00e1sica de las bendiciones estrechamente vinculada a una perspectiva lit\u00fargica. Tal reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, basada en la visi\u00f3n pastoral del Papa Francisco, implica un verdadero desarrollo de lo que se ha dicho sobre las bendiciones en el Magisterio y en los textos oficiales de la Iglesia. Esto explica que el texto haya adoptado la forma de una \u201cDeclaraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Y es precisamente en este contexto en el que se puede entender la posibilidad de bendecir a las parejas en situaciones irregulares y a las parejas del mismo sexo, sin convalidar oficialmente su\u00a0<i>status\u00a0<\/i>ni alterar en modo alguno la ense\u00f1anza perenne de la Iglesia sobre el Matrimonio.<\/p>\n<p>La presente Declaraci\u00f3n quiere ser tambi\u00e9n un homenaje al Pueblo fiel de Dios, que adora al Se\u00f1or con tantos gestos de profunda confianza en su misericordia y que, con esta actitud, viene constantemente a pedir a la madre Iglesia una bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Card. V\u00edctor Manuel FERN\u00c1NDEZ<\/p>\n<p><i>Prefecto<\/i><\/p>\n<p><b>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. La confianza suplicante del Pueblo fiel de Dios recibe el don de la bendici\u00f3n que brota del coraz\u00f3n de Cristo a trav\u00e9s de su Iglesia. Como recuerda puntualmente el Papa Francisco, \u00abla gran bendici\u00f3n de Dios es Jesucristo, es el gran don de Dios, su Hijo. Es una bendici\u00f3n para toda la humanidad, es una bendici\u00f3n que nos ha salvado a todos. \u00c9l es la Palabra eterna con la que el Padre nos ha bendecido \u201csiendo nosotros todav\u00eda pecadores\u201d (<i>Rm<\/i>\u00a05,8) dice san Pablo: Palabra hecha carne y ofrecida por nosotros en la cruz\u00bb.<sup>[1]<\/sup><\/p>\n<p>2. Sostenido por una verdad tan grande y consoladora, este Dicasterio ha tomado en consideraci\u00f3n algunas preguntas, tanto formales como informales, sobre la posibilidad de bendecir parejas del mismo sexo y sobre la posibilidad de ofrecer nuevas precisiones, a la luz de la actitud paterna y pastoral del Papa Francisco, sobre el\u00a0<i>Responsum ad dubium<\/i>\u00a0<sup>[2]<\/sup><i>\u00a0<\/i>formulado por la entonces Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe y publicado el 22 de febrero de 2021.<\/p>\n<p>3. Dicho\u00a0<i>Responsum<\/i>\u00a0ha suscitado no pocas y diferentes reacciones: algunos han acogido con benepl\u00e1cito la claridad de este documento y su coherencia con la constante ense\u00f1anza de la Iglesia; otros no han compartido la respuesta negativa a la pregunta o no la han considerado suficientemente clara en su formulaci\u00f3n o en las motivaciones expuestas en la\u00a0<i>Nota explicativa<\/i>\u00a0adjunta. Para salir al encuentro, con caridad fraterna, a estos \u00faltimos, parece oportuno retomar el tema y ofrecer una visi\u00f3n que componga con coherencia los aspectos doctrinales con aquellos pastorales, porque \u00abtodo adoctrinamiento ha de situarse en la actitud evangelizadora que despierte la adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n con la cercan\u00eda, el amor y el testimonio\u00bb.<sup>[3]<\/sup><\/p>\n<p><b>I. La bendici\u00f3n en el sacramento del matrimonio<\/b><\/p>\n<p>4. La reciente respuesta del Santo Padre Francisco a la segunda de las cinco preguntas propuestas por dos Cardenales<sup>[4]<\/sup>\u00a0ofrece la posibilidad de profundizar m\u00e1s en el tema, sobre todo en sus consecuencias de orden pastoral. Se trata de evitar que \u00abse reconoce como matrimonio algo que no lo es\u00bb.<sup>[5]<\/sup>\u00a0Por lo tanto son inadmisibles ritos y oraciones que puedan crear confusi\u00f3n entre lo que es constitutivo del matrimonio, como \u00abuni\u00f3n exclusiva, estable e indisoluble entre un var\u00f3n y una mujer, naturalmente abierta a engendrar hijos\u00bb,<sup>[6]<\/sup>\u00a0y lo que lo contradice. Esta convicci\u00f3n est\u00e1 fundada sobre la perenne doctrina cat\u00f3lica del matrimonio. Solo en este contexto las relaciones sexuales encuentran su sentido natural, adecuado y plenamente humano. La doctrina de la Iglesia sobre este punto se mantiene firme.<\/p>\n<p>5. Esta es tambi\u00e9n la comprensi\u00f3n del matrimonio ofrecida por el Evangelio. Por este motivo, a prop\u00f3sito de las bendiciones, la Iglesia tiene el derecho y el deber de evitar cualquier tipo de rito que pueda contradecir esta convicci\u00f3n o llevar a cualquier confusi\u00f3n. Tal es tambi\u00e9n el sentido del\u00a0<i>Responsum<\/i>\u00a0de la entonces Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe donde se afirma que la Iglesia no tiene el poder de impartir la bendici\u00f3n a uniones entre personas del mismo sexo.<\/p>\n<p>6. Hay que subrayar que, precisamente en el caso del rito del sacramento del matrimonio, no se trata de una bendici\u00f3n cualquiera, sino del gesto reservado al ministro ordenado. En este caso, la bendici\u00f3n del ministro ordenado est\u00e1 directamente conectada a la uni\u00f3n espec\u00edfica de un hombre y de una mujer que, con su consentimiento establecen una alianza exclusiva e indisoluble. Esto nos permite evidenciar mejor el riesgo de confundir una bendici\u00f3n, dada a cualquier otra uni\u00f3n, con el rito propio del sacramento del matrimonio.<\/p>\n<p><b>II. El sentido de las distintas bendiciones<\/b><\/p>\n<p>7. Por otra parte, la respuesta del Santo Padre, anteriormente mencionada, nos invita a hacer el esfuerzo de ampliar y enriquecer el sentido de las bendiciones.<\/p>\n<p>8. Las bendiciones pueden considerarse entre los sacramentales m\u00e1s difundidos y en continua evoluci\u00f3n. Ellas, de hecho, nos llevan a captar la presencia de Dios en todos los acontecimientos de la vida y recuerdan que, incluso cuando utiliza las cosas creadas, el ser humano est\u00e1 invitado a buscar a Dios, a amarle y a servirle fielmente.<sup>[7]<\/sup>\u00a0Por este motivo, las bendiciones tienen por destinatarios las personas, los objetos de culto y de devoci\u00f3n, las im\u00e1genes sagradas, los lugares de vida, de trabajo y de sufrimiento, los frutos de la tierra y del trabajo humano, y todas las realidades creadas que remiten al Creador y que, con su belleza, lo alaban y bendicen.<\/p>\n<p><i>El sentido lit\u00fargico de los ritos de bendici\u00f3n<\/i><\/p>\n<p>9. Desde un punto de vista estrictamente lit\u00fargico, la bendici\u00f3n requiere que aquello que se bendice sea conforme a la voluntad de Dios manifestada en las ense\u00f1anzas de la Iglesia.<\/p>\n<p>10. Las bendiciones se celebran, de hecho, en virtud de la fe y se ordenan a la alabanza de Dios y al provecho espiritual de su pueblo. Como explica el Ritual Romano, \u00abpara que esto se vea m\u00e1s claro, las f\u00f3rmulas de bendici\u00f3n, seg\u00fan la antigua tradici\u00f3n, tienden como objetivo principal a glorificar a Dios por sus dones, impetrar sus beneficios y alejar del mundo el poder del maligno\u00bb.<sup>[8]\u00a0<\/sup>Por ello, se invita a quienes invocan la bendici\u00f3n de Dios a trav\u00e9s de la Iglesia a intensificar \u00absus disposiciones internas en aquella fe para la cual nada hay imposible\u00bb y a confiar en \u00abaquella caridad que apremia a guardar los mandamientos de Dios\u00bb.\u00a0<sup>[9]<\/sup>\u00a0Por eso, mientras que por un lado \u00absiempre y en todo lugar se nos ofrece la ocasi\u00f3n de alabar a Dios por Cristo en el Esp\u00edritu Santo, de invocarlo y darle gracias\u00bb, por otra parte la preocupaci\u00f3n es \u00abque se trate de cosas, lugares o circunstancias que no contradigan la norma o el esp\u00edritu del Evangelio\u00bb.<sup>[10]<\/sup>\u00a0Esta es una comprensi\u00f3n lit\u00fargica de las bendiciones, en cuanto se convierten en ritos propuestos oficialmente por la Iglesia.<\/p>\n<p>11. Bas\u00e1ndose en estas consideraciones, la\u00a0<i>Nota explicativa<\/i>\u00a0del citado\u00a0<i>Responsum\u00a0<\/i>de la entonces Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe recuerda que cuando, con un rito lit\u00fargico adecuado, se invoca una bendici\u00f3n sobre algunas relaciones humanas, lo que se bendice debe poder corresponder a los designios de Dios inscritos en la Creaci\u00f3n y plenamente revelados por Cristo el Se\u00f1or. Por ello, dado que la Iglesia siempre ha considerado moralmente l\u00edcitas s\u00f3lo las relaciones sexuales que se viven dentro del matrimonio, no tiene potestad para conferir su bendici\u00f3n lit\u00fargica cuando \u00e9sta, de alguna manera, puede ofrecer una forma de legitimidad moral a una uni\u00f3n que presume de ser un matrimonio o a una pr\u00e1ctica sexual extramatrimonial. La sustancia de este pronunciamiento fue reiterada por el Santo Padre en su\u00a0<i>Respuestas\u00a0<\/i>a los\u00a0<i>Dubia<\/i>\u00a0de dos Cardenales.<\/p>\n<p>12. Se debe tambi\u00e9n evitar el riesgo de reducir el sentido de las bendiciones solo a este punto de vista, porque nos llevar\u00eda a pretender, para una simple bendici\u00f3n, las mismas condiciones morales que se piden para la recepci\u00f3n de los sacramentos. Este riesgo exige que se ampl\u00ede m\u00e1s esta perspectiva. De hecho, existe el peligro que un gesto pastoral, tan querido y difundido, se someta a demasiados requisitos morales previos que, bajo la pretensi\u00f3n de control, podr\u00edan eclipsar la fuerza incondicional del amor de Dios en la que se basa el gesto de la bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>13. Precisamente a este respecto, el Papa Francisco nos inst\u00f3 a no \u00abperder la caridad pastoral, que debe atravesar todas nuestras decisiones y actitudes\u00bb y a evitar ser \u00abjueces que s\u00f3lo niegan, rechazan, excluyen\u00bb.<sup>[11]\u00a0<\/sup>A continuaci\u00f3n respondemos a su propuesta desarrollando una comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia de las bendiciones.<\/p>\n<p><i>Las bendiciones en la Sagrada Escritura<\/i><\/p>\n<p>14. Para reflexionar sobre las bendiciones, recogiendo distintos puntos de vista, necesitamos dejarnos iluminar ante todo por la voz de la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>15. \u00abEl Se\u00f1or te bendiga y te proteja,<sup>\u00a0<\/sup>ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Se\u00f1or te muestre su rostro y te conceda la paz\u00bb (<i>Nm<\/i>\u00a06, 24-26). Esta \u201cbendici\u00f3n sacerdotal\u201d que encontramos en el Antiguo Testamento, precisamente en el libro de los N\u00fameros, tiene un car\u00e1cter \u201cdescendente\u201d porque representa la invocaci\u00f3n de la bendici\u00f3n que desde Dios desciende sobre el hombre: esta constituye uno de los textos m\u00e1s antiguos de bendici\u00f3n divina. Existe adem\u00e1s un segundo tipo de bendici\u00f3n que encontramos en las p\u00e1ginas b\u00edblicas, aquella que \u201csube\u201d desde la tierra al cielo, hacia Dios. Bendecir equivale a alabar, celebrar, agradecer a Dios por su misericordia y fidelidad, por las maravillas que ha creado y por todo aquello que sucedi\u00f3 por su voluntad: \u00abBendice, alma m\u00eda, al Se\u00f1or, y todo mi ser a su santo nombre\u00bb (<i>Sal<\/i>\u00a0103, 1).<\/p>\n<p>16. A Dios que bendice, tambi\u00e9n nosotros respondemos bendiciendo. Melquisedec, rey de Salem, bendice a Abr\u00e1n (cfr.\u00a0<i>Gen<\/i>\u00a014, 19); Rebecca es bendecida por sus familiares, poco antes de convertirse en la esposa de Isaac (cfr.\u00a0<i>Gen<\/i>\u00a024, 60), el cu\u00e1l, a su vez, bendice su hijo Jacob (cfr.\u00a0<i>Gen<\/i>\u00a027, 27). Jacob bendice al fara\u00f3n (cfr.\u00a0<i>Gen<\/i>\u00a047, 10), a sus nietos Efra\u00edn y Manas\u00e9s (cfr.\u00a0<i>Gen\u00a0<\/i>48, 20) y a todos sus doce hijos (cfr.\u00a0<i>Gen\u00a0<\/i>49, 28). Mois\u00e9s y Aar\u00f3n bendicen a la comunidad (cfr.\u00a0<i>Ex<\/i>\u00a039, 43;\u00a0<i>Lev<\/i>\u00a09, 22). Los cabeza de familia bendicen los hijos con ocasi\u00f3n de los matrimonios, antes de emprender un viaje, en la cercan\u00eda de la muerte. Estas bendiciones aparecen como un don sobreabundante e incondicionado.<\/p>\n<p>17. La bendici\u00f3n presente en el Nuevo Testamento conserva, sustancialmente, el mismo significado veterotestamentario. Encontramos el don divino que \u201cdesciende\u201d, el agradecimiento del hombre que \u201casciende\u201d y la bendici\u00f3n impartida del hombre que \u201cse extiende\u201d hacia sus iguales. Zacar\u00edas, tras haber recuperado el uso de la palabra, bendice al Se\u00f1or por sus admirables obras (cfr.\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>1, 64). El anciano Sime\u00f3n, mientras tiene entre los brazos a Jes\u00fas reci\u00e9n nacido, bendice a Dios por haberle concedido la gracia de contemplar al Mes\u00edas salvador y luego bendice a sus padres Mar\u00eda y Jos\u00e9 (cfr.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a02, 34). Jes\u00fas bendice al Padre, en el celebre himno de alabanza y de j\u00fabilo a \u00c9l dirigido: \u00abTe doy gracias, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a011, 25).<\/p>\n<p>18. En continuidad con el Antiguo Testamento, la bendici\u00f3n en Jes\u00fas no es solo ascendente, en referencia al Padre, sino tambi\u00e9n descendente, vertida sobre los otros como gesto de gracia, protecci\u00f3n y bondad. El propio Jes\u00fas llev\u00f3 a cabo y promovi\u00f3 esta pr\u00e1ctica. Por ejemplo, bendice a los ni\u00f1os: \u00abY tom\u00e1ndolos en brazos los bendec\u00eda imponi\u00e9ndoles las manos\u00bb (<i>Mc\u00a0<\/i>10, 16). Y la historia terrenal de Jes\u00fas terminar\u00e1 precisamente con una bendici\u00f3n final reservada a los Once, poco antes de subir al Padre: \u00aby, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendec\u00eda, se separ\u00f3 de ellos, y fue llevado hacia el cielo\u00bb. La \u00faltima imagen de Jes\u00fas en la tierra son sus manos alzadas, en el acto de bendecir.<\/p>\n<p>19. En su misterio de amor, a trav\u00e9s de Cristo, Dios comunica a su Iglesia el poder de bendecir. Concedida por Dios al ser humano y otorgada por estos al pr\u00f3jimo, la bendici\u00f3n se transforma en inclusi\u00f3n, solidaridad y pacificaci\u00f3n. Es un mensaje positivo de consuelo, atenci\u00f3n y aliento. La bendici\u00f3n expresa el abrazo misericordioso de Dios y la maternidad de la Iglesia que invita al fiel a tener los mismos sentimientos de Dios hacia sus propios hermanos y hermanas.<\/p>\n<p><i>Una comprensi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral de las bendiciones<\/i><\/p>\n<p>20. Quien pide una bendici\u00f3n se muestra necesitado de la presencia salv\u00edfica de Dios en su historia, y quien pide una bendici\u00f3n a la Iglesia reconoce a esta \u00faltima como sacramento de la salvaci\u00f3n que Dios ofrece. Buscar la bendici\u00f3n en la Iglesia es admitir que la vida eclesial brota de las entra\u00f1as de la misericordia de Dios y nos ayuda a seguir adelante, a vivir mejor, a responder a la voluntad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>21. Para ayudarnos a comprender el valor de un enfoque mayormente pastoral de las bendiciones, el Papa Francisco nos inst\u00f3 a contemplar, con actitud de fe y paternal misericordia, el hecho que \u00abcuando se pide una bendici\u00f3n se est\u00e1 expresando un pedido de auxilio a Dios, un ruego para poder vivir mejor, una confianza en un Padre que puede ayudarnos a vivir mejor\u00bb.<sup>[12]\u00a0<\/sup>Esta petici\u00f3n debe ser, en todos los sentidos, valorada, acompa\u00f1ada y recibida con gratitud. Las personas que vienen espont\u00e1neamente a pedir una bendici\u00f3n muestran con esta petici\u00f3n su sincera apertura a la trascendencia, la confianza de su coraz\u00f3n que no se f\u00eda solo de sus propias fuerzas, su necesidad de Dios y el deseo de salir de las estrechas medidas de este mundo encerrado en sus l\u00edmites.<\/p>\n<p>22. Como nos ense\u00f1a santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, m\u00e1s all\u00e1 de esta confianza \u00abno hay otro camino por donde podamos ser conducidos al Amor que todo lo da. Con la confianza, el manantial de la gracia desborda en nuestras vidas [\u2026]. La actitud m\u00e1s adecuada es depositar la confianza del coraz\u00f3n fuera de nosotros mismos: en la infinita misericordia de un Dios que ama sin l\u00edmites [\u2026]. El pecado del mundo es inmenso, pero no es infinito. En cambio, el amor misericordioso del Redentor, este s\u00ed es infinito\u00bb.<sup>[13]<\/sup><\/p>\n<p>23. Cuando estas expresiones de fe vienen consideradas fuera de un marco lit\u00fargico, uno se encuentra en un \u00e1mbito de mayor espontaneidad y libertad, pero \u00abla libertad frente a los ejercicios de piedad, no debe significar, por lo tanto, escasa consideraci\u00f3n ni desprecio de los mismos. La v\u00eda a seguir es la de valorar correcta y sabiamente las no escasas riquezas de la piedad popular, las potencialidades que encierra\u00bb.<sup>[14]<\/sup>\u00a0Las bendiciones se convierten as\u00ed en un recurso pastoral a valorar en lugar de un riesgo o un problema.<\/p>\n<p>24. Consideradas desde el punto de vista de la pastoral popular, las bendiciones son valoradas como actos de devoci\u00f3n que \u00abencuentran su lugar propio fuera de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda y de los otros sacramentos [\u2026]. El lenguaje, el ritmo, el desarrollo y los acentos teol\u00f3gicos de la piedad popular se diferencian de los correspondientes de las acciones lit\u00fargicas\u00bb. Por \u00e9sa misma raz\u00f3n \u00abhay que evitar a\u00f1adir modos propios de la \u201ccelebraci\u00f3n lit\u00fargica\u201d a los ejercicios de piedad, que deben conservar su estilo, su simplicidad y su lenguaje caracter\u00edstico\u00bb.<sup>[15]<\/sup><\/p>\n<p>25. La Iglesia, tambi\u00e9n, debe evitar el apoyar su praxis pastoral en la rigidez de algunos esquemas doctrinales o disciplinares, sobre todo cuando dan \u00ablugar a un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los dem\u00e1s, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energ\u00edas en controlar\u00bb.<sup>[16]<\/sup>\u00a0Por lo tanto, cuando las personas invocan una bendici\u00f3n no se deber\u00eda someter a un an\u00e1lisis moral exhaustivo como condici\u00f3n previa para poderla conferir. No se les debe pedir una perfecci\u00f3n moral previa.<\/p>\n<p>26. En esta perspectiva, la\u00a0<i>Respuestas<\/i>\u00a0del Santo Padre ayudan a profundizar mejor, desde el punto de vista pastoral, el pronunciamiento formulado por la entonces Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe en el 2021, porqu\u00e9 invitan de hecho a un discernimiento en relaci\u00f3n con la posibilidad de \u00abformas de bendici\u00f3n, solicitadas por una o por varias personas, que no transmitan una concepci\u00f3n equivocada del matrimonio\u00bb<sup>[17]<\/sup>\u00a0y que tambi\u00e9n tengan en cuenta el hecho que en situaciones moralmente inaceptables desde un punto de vista objetivo, \u00abla misma caridad pastoral nos exige no tratar sin m\u00e1s de \u201cpecadores\u201d a otras personas cuya culpabilidad o responsabilidad pueden estar atenuadas por diversos factores que influyen en la imputabilidad subjetiva\u00bb.<sup>[18]<\/sup><\/p>\n<p>27. En la catequesis citada al inicio de esta Declaraci\u00f3n, el Papa Francisco propuso una descripci\u00f3n de este tipo de bendiciones que se ofrecen a todos, sin pedir nada. Vale la pena leer con coraz\u00f3n abierto estas palabras que nos ayudan a acoger el sentido pastoral de las bendiciones ofrecidas sin condiciones: \u00abEs Dios que bendice. En las primeras p\u00e1ginas de la Biblia es un continuo repetirse de bendiciones. Dios bendice, pero tambi\u00e9n los hombres bendicen, y pronto se descubre que la bendici\u00f3n posee una fuerza especial, que acompa\u00f1a para toda la vida a quien la recibe, y dispone el coraz\u00f3n del hombre a dejarse cambiar por Dios [\u2026]. As\u00ed nosotros para Dios somos m\u00e1s importantes que todos los pecados que nosotros podamos hacer, porque \u00c9l es padre, es madre, es amor puro, \u00c9l nos ha bendecido para siempre. Y no dejar\u00e1 nunca de bendecirnos. Una experiencia intensa es la de leer estos textos b\u00edblicos de bendici\u00f3n en una prisi\u00f3n, o en un centro de desintoxicaci\u00f3n. Hacer sentir a esas personas que permanecen bendecidas no obstante sus graves errores, que el Padre celeste sigue queriendo su bien y esperando que se abran finalmente al bien. Si incluso sus parientes m\u00e1s cercanos les han abandonado, porque ya les juzgan como irrecuperables, para Dios son siempre hijos\u00bb.<sup>[19]<\/sup><\/p>\n<p>28. Existen diversas ocasiones en las cuales las personas se acercan espont\u00e1neamente a pedir una bendici\u00f3n, tanto en las peregrinaciones, en los santuarios y tambi\u00e9n en la calle cuando se encuentran con un sacerdote. Como ejemplo, podemos recurrir al libro lit\u00fargico\u00a0<i>De Benedictionibus<\/i>\u00a0que prev\u00e9 una serie de ritos de bendici\u00f3n para las personas: ancianos, enfermos, participantes en la catequesis o en un encuentro de oraci\u00f3n, peregrinos, aquellos que inician un camino, grupos y asociaciones de voluntarios, etc. Tales bendiciones se dirigen a todos, ninguno puede ser excluido. En los pre\u00e1mbulos del\u00a0<i>Rito de bendici\u00f3n de los ancianos<\/i>, por ejemplo, se afirma que el objetivo de esta bendici\u00f3n es \u00abque los ancianos reciban de los hermanos un testimonio de respeto y de agradecimiento. Al mismo tiempo nosotros, junto con ellos, damos gracias a Dios por los beneficios que de e\u0301l han recibido y por las buenas obras que han realizado con su ayuda\u00bb.<sup>[20]<\/sup>\u00a0En este caso, el objeto de la bendici\u00f3n es la persona del anciano, por quien y con quien se da gracias a Dios por el bien por \u00e9l realizado y por los beneficios recibidos. A ninguno se puede impedir esta acci\u00f3n de gracias y cada uno, incluso si vive en situaciones no ordenadas al designio del Creador, posee elementos positivos por los cuales alabar al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>29. Desde la perspectiva de la dimensi\u00f3n ascendente, cuando se toma conciencia de los dones del Se\u00f1or y de su amor incondicional, incluso en situaciones de pecado, sobre todo cuando se escucha una oraci\u00f3n, el coraz\u00f3n creyente eleva su alabanza y bendici\u00f3n a Dios. Esta forma de bendici\u00f3n no se impide a nadie. Todos \u2013 individualmente o en uni\u00f3n con otros \u2013 pueden elevar a Dios su alabanza y su gratitud.<\/p>\n<p>30. Pero el sentido popular de las bendiciones incluye tambi\u00e9n el valor de la bendici\u00f3n descendente. Si \u00abno es conveniente que una Di\u00f3cesis, una Conferencia Episcopal o cualquier otra estructura eclesial habiliten constantemente y de modo oficial procedimientos o ritos para todo tipo de asuntos\u00bb,<sup>[21]\u00a0<\/sup>la prudencia y la sabidur\u00eda pastoral pueden sugerir que, evitando formas graves de esc\u00e1ndalo o confusi\u00f3n entre los fieles, el ministro ordenado se una a la oraci\u00f3n de aquellas personas que, aunque est\u00e9n en una uni\u00f3n que en modo alguno puede parangonarse al matrimonio, desean encomendarse al Se\u00f1or y a su misericordia, invocar su ayuda, dejarse guiar hacia una mayor comprensi\u00f3n de su designio de amor y de vida.<\/p>\n<p><b>III. Las bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo<\/b><\/p>\n<p>31. En el horizonte aqu\u00ed delineado se coloca la posibilidad de bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo, cuya forma no debe encontrar ninguna fijaci\u00f3n ritual por parte de las autoridades eclesi\u00e1sticas, para no producir confusi\u00f3n con la bendici\u00f3n propia del sacramento del matrimonio. En estos casos, se imparte una bendici\u00f3n que no s\u00f3lo tiene un valor ascendente, sino que es tambi\u00e9n la invocaci\u00f3n de una bendici\u00f3n descendente del mismo Dios sobre aquellos que, reconoci\u00e9ndose desamparados y necesitados de su ayuda, no pretenden la legitimidad de su propio\u00a0<i>status,<\/i>\u00a0sino que ruegan que todo lo que hay de verdadero, bueno y humanamente v\u00e1lido en sus vidas y relaciones, sea investido, santificado y elevado por la presencia del Esp\u00edritu Santo. Estas formas de bendici\u00f3n expresan una s\u00faplica a Dios para que conceda aquellas ayudas que provienen de los impulsos de su Esp\u00edritu \u2013 que la teolog\u00eda cl\u00e1sica llama \u201cgracias actuales\u201d \u2013 para que las relaciones humanas puedan madurar y crecer en la fidelidad al mensaje del Evangelio, liberarse de sus imperfecciones y fragilidades y expresarse en la dimensi\u00f3n siempre m\u00e1s grande del amor divino.<\/p>\n<p>32. La gracia de Dios, de hecho, act\u00faa en la vida de aquellos que no se consideran justos, sino que se reconocen humildemente pecadores como todos. Es capaz de dirigirlo todo seg\u00fan los designios misteriosos e imprevisibles de Dios. Por eso, con incansable sabidur\u00eda y maternidad, la Iglesia acoge a todos los que se acercan a Dios con coraz\u00f3n humilde, acompa\u00f1\u00e1ndolos con aquellos auxilios espirituales que permiten a todos comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su existencia.<sup>[22]<\/sup><\/p>\n<p>33. Es esta una bendici\u00f3n que, aunque no se incluya en un rito lit\u00fargico<sup>,[23]<\/sup>\u00a0une la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n a la invocaci\u00f3n de ayuda de Dios de aquellos que se dirigen humildemente a \u00c9l. \u00a1Dios no aleja nunca al que se acerca a \u00c9l! Al fin y al cabo, la bendici\u00f3n ofrece a las personas un medio para acrecentar su confianza en Dios. La petici\u00f3n de una bendici\u00f3n expresa y alimenta la apertura a la trascendencia, la piedad y la cercan\u00eda a Dios en mil circunstancias concretas de la vida, y esto no es poca cosa en el mundo en el que vivimos. Es una semilla del Esp\u00edritu Santo que hay que cuidar, no obstaculizar.<\/p>\n<p>34. La misma liturgia de la Iglesia nos invita a esta actitud confiada, tambi\u00e9n en medio de nuestros pecados, falta de m\u00e9ritos, debilidades y confusiones como da testimonio esta bell\u00edsima oraci\u00f3n colecta tomada del Misal Romano: \u00abDios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los m\u00e9ritos y deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir\u00bb (XXVII\u00a0<i>Domingo<\/i>\u00a0del Tiempo Ordinario). Cuantas veces, de hecho, a trav\u00e9s de una simple bendici\u00f3n del pastor, que en este gesto no pretende sancionar ni legitimar nada, las personas pueden experimentar la cercan\u00eda del Padre que desborda \u201clos m\u00e9ritos y deseos\u201d.<\/p>\n<p>35. Por lo tanto, la sensibilidad pastoral de los ministros ordenados deber\u00eda educarse, tambi\u00e9n, para realizar espont\u00e1neamente bendiciones que no se encuentran en el Bendicional.<\/p>\n<p>36. En este sentido, es esencial acoger la preocupaci\u00f3n del Papa, para que estas bendiciones no ritualizadas no dejen de ser un simple gesto que proporciona un medio eficaz para hacer crecer la confianza en Dios en las personas que la piden, evitando que se conviertan en un acto lit\u00fargico o semi-lit\u00fargico, semejante a un sacramento. Esto constituir\u00eda un grave empobrecimiento, porque someter\u00eda un gesto de gran valor en la piedad popular a un control excesivo, que privar\u00eda a los ministros de libertad y espontaneidad en el acompa\u00f1amiento de la vida de las personas.<\/p>\n<p>37. A este respecto, vienen a la mente las siguientes palabras, en parte ya citadas, del Santo Padre: \u00abLas decisiones que, en determinadas circunstancias, pueden formar parte de la prudencia pastoral, no necesariamente deben convertirse en una norma. Es decir, no es conveniente que una Di\u00f3cesis, una Conferencia Episcopal o cualquier otra estructura eclesial habiliten constantemente y de modo oficial procedimientos o ritos para todo tipo de asuntos [\u2026] El Derecho Can\u00f3nico no debe ni puede abarcarlo todo, y tampoco deben pretenderlo las Conferencias Episcopales con sus documentos y protocolos variados, porque la vida de la Iglesia corre por muchos cauces adem\u00e1s de los normativos\u00bb.<sup>[24]<\/sup>\u00a0As\u00ed el Papa Francisco ha recordado que \u00abtodo aquello que forma parte de un discernimiento pr\u00e1ctico ante una situaci\u00f3n particular no puede ser elevado a la categor\u00eda de una norma\u00bb, porque esto \u00abdar\u00eda lugar a una casu\u00edstica insoportable\u00bb.<sup>[25]<\/sup><\/p>\n<p>38. Por esta raz\u00f3n, no se debe ni promover ni prever un ritual para las bendiciones de parejas en una situaci\u00f3n irregular, pero no se debe tampoco impedir o prohibir la cercan\u00eda de la Iglesia a cada situaci\u00f3n en la que se pida la ayuda de Dios a trav\u00e9s de una simple bendici\u00f3n. En la oraci\u00f3n breve que puede preceder esta bendici\u00f3n espontanea, el ministro ordenado podr\u00eda pedir para ellos la paz, la salud, un esp\u00edritu de paciencia, di\u00e1logo y ayuda mutuos, pero tambi\u00e9n la luz y la fuerza de Dios para poder cumplir plenamente su voluntad.<\/p>\n<p>39. De todos modos, precisamente para evitar cualquier forma de confusi\u00f3n o de esc\u00e1ndalo, cuando la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n la solicite una pareja en situaci\u00f3n irregular, aunque se confiera al margen de los ritos previstos por los libros lit\u00fargicos, esta bendici\u00f3n nunca se realizar\u00e1 al mismo tiempo que los ritos civiles de uni\u00f3n, ni tampoco en conexi\u00f3n con ellos. Ni siquiera con las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio. Esto mismo se aplica cuando la bendici\u00f3n es solicitada por una pareja del mismo sexo.<\/p>\n<p>40. En cambio, tal bendici\u00f3n puede encontrar su lugar en otros contextos, como la visita a un santuario, el encuentro con un sacerdote, la oraci\u00f3n recitada en un grupo o durante una peregrinaci\u00f3n. De hecho, mediante estas bendiciones, que se imparten no a trav\u00e9s de las formas rituales propias de la liturgia, sino como expresi\u00f3n del coraz\u00f3n materno de la Iglesia, an\u00e1logas a las que emanan del fondo de las entra\u00f1as de la piedad popular, no se pretende legitimar nada, sino s\u00f3lo abrir la propia vida a Dios, pedir su ayuda para vivir mejor e invocar tambi\u00e9n al Esp\u00edritu Santo para que se vivan con mayor fidelidad los valores del Evangelio.<\/p>\n<p>41. Lo que se ha dicho en la presente Declaraci\u00f3n sobre las bendiciones de parejas del mismo sexo, es suficiente para orientar el discernimiento prudente y paterno de los ministros ordenados a este respecto. Por tanto, adem\u00e1s de las indicaciones anteriores, no cabe esperar otras respuestas sobre c\u00f3mo regular los detalles o los aspectos pr\u00e1cticos relativos a este tipo de bendiciones.<sup>[26]<\/sup><\/p>\n<p><b>IV. La Iglesia es el sacramento del amor infinito de Dios<\/b><\/p>\n<p>42. La Iglesia contin\u00faa elevando aquellas oraciones y suplicas que Cristo mismo, con grandes gritos y l\u00e1grimas, ofreci\u00f3 en los d\u00edas de su vida terrena (cfr.\u00a0<i>Heb<\/i>\u00a05, 7) y que por esto mismo gozan de una eficacia particular. De este modo, \u00abla comunidad eclesial ejerce su verdadera funci\u00f3n de conducir las almas a Cristo no s\u00f3lo con la caridad, el ejemplo y los actos de penitencia, sino tambi\u00e9n con la oraci\u00f3n\u00bb.<sup>[27]<\/sup><\/p>\n<p>43. As\u00ed, la Iglesia es el sacramento del amor infinito de Dios. Por eso, cuando la relaci\u00f3n con Dios est\u00e1 enturbiada por el pecado, siempre se puede pedir una bendici\u00f3n, acudiendo a \u00c9l, como hizo Pedro en la tormenta cuando clam\u00f3 a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, s\u00e1lvame\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a014, 30). En algunas situaciones, desear y recibir una bendici\u00f3n puede ser el bien posible. El Papa Francisco nos recuerda que \u00abun peque\u00f1o paso, en medio de grandes l\u00edmites humanos, puede ser m\u00e1s agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus d\u00edas sin enfrentar importantes dificultades\u00bb.<sup>[28]\u00a0<\/sup>De este modo, \u00ablo que resplandece es\u00a0<i>la belleza del amor salv\u00edfico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado<\/i>\u00bb.<sup>[29]<\/sup><\/p>\n<p>44. Toda bendici\u00f3n ser\u00e1 la ocasi\u00f3n para un renovado anuncio del\u00a0<i>kerygma,<\/i>\u00a0una invitaci\u00f3n a acercarse siempre m\u00e1s al amor de Cristo. El Papa Benedicto XVI ense\u00f1aba: \u00abLa Iglesia, al igual que Mar\u00eda, es mediadora de la bendici\u00f3n de Dios para el mundo: la recibe acogiendo a Jes\u00fas y la transmite llevando a Jes\u00fas. \u00c9l es la misericordia y la paz que el mundo por s\u00ed mismo no se puede dar y que necesita tanto o m\u00e1s que el pan\u00bb.<sup>[30]<\/sup><\/p>\n<p>45. Teniendo en cuenta todo lo afirmado anteriormente, siguiendo la ense\u00f1anza autorizada del Santo Padre Francisco, este Dicasterio quiere finalmente recordar que \u00abesta es la ra\u00edz de la mansedumbre cristiana, la capacidad de sentirse bendecidos y la capacidad de bendecir [\u2026]. Este mundo necesita bendici\u00f3n y nosotros podemos dar la bendici\u00f3n y recibir la bendici\u00f3n. El Padre nos ama. Y a nosotros nos queda tan solo la alegr\u00eda de bendecirlo y la alegr\u00eda de darle gracias, y de aprender de \u00c9l a no maldecir, sino bendecir\u00bb<sup>.[31]\u00a0<\/sup>De este modo, cada hermano y hermana podr\u00e1n sentirse en la Iglesia siempre peregrinos, siempre suplicantes, siempre amados y, a pesar de todo, siempre bendecidos.<\/p>\n<p>Card. V\u00edctor Manuel FERN\u00c1NDEZ<\/p>\n<p><i>Prefecto<\/i><\/p>\n<p>Mons. Armando MATTEO<\/p>\n<p><i>Secretario para la Secci\u00f3n Doctrinal<\/i><\/p>\n<p>Ex Audientia Die 18 diciembre 2023<\/p>\n<p>Francisco<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<p><sup>[1]<\/sup>\u00a0Francisco,\u00a0<i>Catequesis sobre la oraci\u00f3n: la bendici\u00f3n<\/i>\u00a0(2 diciembre 2020),<i>\u00a0L\u2019Osservatore Romano<\/i>, 2 diciembre 2020, p. 8.<\/p>\n<p><sup>[2]<\/sup>\u00a0Cfr. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe,\u00a0<i>\u00abResponsum\u00bb ad \u00abdubium\u00bb de benedictione unionem personarum eiusdem sexus et Nota esplicativa, AAS\u00a0<\/i>113 (2021), 431-434.<\/p>\n<p><sup>[3]<\/sup>\u00a0Francisco, Exhort. Ap.\u00a0<i>Evangelii gaudium<\/i>\u00a0(24 noviembre 2013), n. 42,\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1037-1038.<\/p>\n<p><sup>[4]<\/sup>\u00a0Cfr. Francisco,\u00a0<i>Respuestas del Santo Padre a los Dubia propuestos por dos Cardenales\u00a0<\/i>(11 julio 2023).<\/p>\n<p><sup>[5]<\/sup>\u00a0<i>Ibidem<\/i>, ad dubium 2, c.<\/p>\n<p><sup>[6]<\/sup>\u00a0<i>Ibidem<\/i>, ad dubium 2, a.<\/p>\n<p><sup>[7]<\/sup>\u00a0Cfr. Rituale Romanum\u00a0<i>ex decreto Sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani II instauratum auctoritate Ioannis Pauli PP. II promulgatum, De benedictionibus, Editio typica, Praenotanda,\u00a0<\/i>Typis Polyglottis Vatianis, Civitate Vaticana 1985, n. 12; en la edici\u00f3n espa\u00f1ola de la Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia,\u00a0<i>Bendicional,<\/i>\u00a0Coeditores lit\u00fargicos, Barcelona 1986, n. 12.<\/p>\n<p><sup>[8]<\/sup>\u00a0<i>Ibidem<\/i>, n. 11: \u201cQuo autem clarius hoc pateat, antiqua ex traditione, formulae benedictionum eo spectant ut imprimis Deum pro eius donis glorificent eiusque impetrent beneficia atque maligni potestatem in mundo compescant.\u201d<\/p>\n<p><sup>[9]<\/sup>\u00a0<i>Ibidem<\/i>, n. 15: \u201cQuare illi qui benedictionem Dei per Ecclesiam expostulant, dispositiones suas ea fide confirment, cui omnia sunt possibilia; spe innitantur, quae non confundit; caritate praesertim vivificentur, quae mandata Dei servanda urget.\u201d<\/p>\n<p><sup>[10]<\/sup>\u00a0<i>Ibidem<\/i>, n. 13: \u201cSemper ergo et ubique occasio praebetur Deum per Christum in Spiritu Sancto laudandi, invocandi eique gratias reddendi, dummodo agatur de rebus, locis, vel adiunctis quae normae vel spiritui Evangelii non contradicant.\u201d<\/p>\n<p><sup>[11]<\/sup>\u00a0Francisco,\u00a0<i>Respuestas del Santo Padre a los Dubia propuestos por dos Cardenales<\/i>, ad dubium 2, d.<\/p>\n<p><sup>[12]<\/sup>\u00a0<i>Ibidem<\/i>, ad dubium 2, e.<\/p>\n<p><sup>[13]<\/sup>\u00a0Francisco, Exhort. Ap.\u00a0<i>C\u2019est la confiance<\/i>\u00a0(15 octubre 2023), nn. 2, 20, 29.<\/p>\n<p><sup>[14]<\/sup>\u00a0Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos,\u00a0<i>Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones<\/i>, Librer\u00eda Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2002, n. 12.<\/p>\n<p><sup>[15]<\/sup>\u00a0<i>Ibidem,<\/i>\u00a0n. 13.<\/p>\n<p><sup>[16]<\/sup>\u00a0Francisco, Exhort. Ap.\u00a0<i>Evangelii gaudium<\/i>\u00a0(24 noviembre 2013), n. 94,\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1060.<\/p>\n<p><sup>[17]<\/sup>\u00a0Francisco,\u00a0<i>Respuestas del Santo Padre a los Dubia propuestos por dos Cardenales<\/i>, ad dubium 2, e.<\/p>\n<p><sup>[18]<\/sup>\u00a0<i>Ibidem,<\/i>\u00a0ad dubium 2, f.<\/p>\n<p><sup>[19]<\/sup>\u00a0Francisco,\u00a0<i>Catequesis sobre la oraci\u00f3n: la bendici\u00f3n<\/i>\u00a0(2 diciembre 2020),\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, 2 diciembre 2020, p. 8.<\/p>\n<p><sup>[20]\u00a0<\/sup><i>De Benedictionibus<\/i>, n. 258: \u201cHaec benedictio ad hoc tendit ut ipsi senes a fratribus testimonium accipiant reverentiae grataeque mentis, dum simul cum ipsis Domino gratias reddimus pro beneficiis ab eo acceptis et pro bonis operibus eo adiuvante peractis.\u201d; en la edici\u00f3n espa\u00f1ola de la Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia,\u00a0<i>Bendicional,<\/i>\u00a0Coeditores lit\u00fargicos, Barcelona 1986, n. 260.<\/p>\n<p><sup>[21]\u00a0<\/sup>Francisco,\u00a0<i>Respuestas del Santo Padre a los Dubia propuestos por dos Cardenales<\/i>, ad dubium 2, g.<\/p>\n<p><sup>[22]<\/sup>\u00a0Cfr. Francisco, Exhort. Ap. Post-sinodal\u00a0<i>Amoris laetitia<\/i>\u00a0(19 marzo 2016), n. 250,\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>108 (2016), 412-413.<\/p>\n<p><sup>[23]<\/sup>\u00a0Cfr. Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos,\u00a0<i>Directorio sobre la piedad popular y la liturgia,<\/i>\u00a0n. 13: \u00abLa diferencia objetiva entre los ejercicios de piedad y las pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n respecto de la Liturgia debe hacerse visible en las expresiones cultuales [\u2026] los actos de piedad y de devoci\u00f3n encuentran su lugar propio fuera de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda y de los otros sacramentos\u00bb.<\/p>\n<p><sup>[24]<\/sup>\u00a0Francisco,\u00a0<i>Respuestas del Santo Padre a los Dubia propuestos por dos Cardenales<\/i>, ad dubium 2, g.<\/p>\n<p><sup>[25]<\/sup>\u00a0Francisco, Exhort. Ap. Post-sinodal\u00a0<i>Amoris laetitia<\/i>\u00a0(19 marzo 2016), n. 304,<i>\u00a0AAS<\/i>\u00a0108 (2016), 436.<\/p>\n<p><sup>[26]\u00a0<\/sup>Cfr.\u00a0<i>ibidem<\/i>.<\/p>\n<p><sup>[27]\u00a0<\/sup>Oficio Divino\u00a0<i>reformado seg\u00fan los decretos del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II y promulgado por su santidad el Papa Pablo VI<\/i>,\u00a0<i>Liturgia de las Horas seg\u00fan el Rito Romano, Principios y normas para la Liturgia de las Horas<\/i>, Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola, Coeditores Lit\u00fargicos, Barcelona 1979, n. 17.<\/p>\n<p><sup>[28]\u00a0<\/sup>Francesco, Exhort. Ap.\u00a0<i>Evangelii Gaudium<\/i>\u00a0(24 novembre 2013), n. 44,\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1038-1039.<\/p>\n<p><sup>[29]\u00a0<\/sup><i>Ibidem<\/i>, n. 36,\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a0105 (2013), 1035.<\/p>\n<p><sup>[30]\u00a0<\/sup>Benedicto XVII,\u00a0<i>Homil\u00eda de la Santa Misa en la Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios. XLV Jornada Mundial de la Paz,<\/i>\u00a0Bas\u00edlica Vaticana (1 enero 2012),\u00a0<i>Insegnamenti\u00a0<\/i>VIII, 1 (2012), 3.<\/p>\n<p><sup>[31]<\/sup>\u00a0Francisco,\u00a0<i>Catequesis sobre la oraci\u00f3n: la bendici\u00f3n<\/i>\u00a0(2 diciembre 2020),\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, 2 diciembre 2020, p. 8.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<hr \/>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre el sentido pastoral de las bendiciones<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":90625,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[102,106],"tags":[913,11732,158,11770],"class_list":["post-90624","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos","category-documentos-vaticano-completos-es","tag-bendiciones","tag-fiducia-supplicans","tag-papa-francisco","tag-victor-manuel-card-fernandez"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Fiducia supplicans &#8211; Exaudi<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/fiducia-supplicans\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fiducia supplicans &#8211; Exaudi\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Sobre el sentido pastoral de las bendiciones\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/fiducia-supplicans\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Exaudi\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/ExaudiNews\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/ExaudiNoticias\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2023-12-18T15:58:22+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-12-20T16:38:11+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/cq5dam.thumbnail.cropped.750.422-1-5.jpeg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"750\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"422\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Exaudi Redacci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Exaudi_noticias\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Exaudi_News\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Exaudi Redacci\u00f3n\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"30 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/exaudi.org\\\/es\\\/fiducia-supplicans\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/exaudi.org\\\/es\\\/fiducia-supplicans\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Exaudi Redacci\u00f3n\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/exaudi.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/f5fc8f063065e38742da7afe15f25df7\"},\"headline\":\"Fiducia supplicans\",\"datePublished\":\"2023-12-18T15:58:22+00:00\",\"dateModified\":\"2023-12-20T16:38:11+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/exaudi.org\\\/es\\\/fiducia-supplicans\\\/\"},\"wordCount\":6046,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/exaudi.org\\\/es\\\/fiducia-supplicans\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/exaudi.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/12\\\/cq5dam.thumbnail.cropped.750.422-1-5.jpeg\",\"keywords\":[\"bendiciones\",\"Fiducia supplicans\",\"papa francisco\",\"V\u00edctor Manuel Card. 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Con tu apoyo, lograremos llegar a m\u00e1s personas, difundir el mensaje de Cristo y reforzar la unidad de los cristianos. \u00bfTe unes a nuestra misi\u00f3n? 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