{"id":7933,"date":"2021-03-25T12:16:46","date_gmt":"2021-03-25T11:16:46","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=7933"},"modified":"2021-03-26T14:25:39","modified_gmt":"2021-03-26T13:25:39","slug":"vii-centenario-muerte-dante-carta-apostolica-papa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/vii-centenario-muerte-dante-carta-apostolica-papa\/","title":{"rendered":"VII Centenario de la muerte de Dante: Carta Apost\u00f3lica del Papa"},"content":{"rendered":"<p>Con motivo del VII centenario de la muerte de Dante Alighieri, el Papa Francisco ofrece la <a href=\"https:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/es\/bollettino\/pubblico\/2021\/03\/25\/carta.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Carta Apost\u00f3lica <\/a><em>Candor Lucis Aeternae, <\/em>difundida hoy, 25 de marzo de 2021, <a href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/solemnidad-de-la-encarnacion-2021\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">solemnidad de la Encarnaci\u00f3n<\/a>.<\/p>\n<p>En ella, el Santo Padre define a este poeta como<em> \u201c<\/em>profeta de esperanza y testigo de la sed de infinito \u00ednsita en el coraz\u00f3n del hombre\u201d, cuya <em>Divina Comedia<\/em> recuerda precisamente el acontecimiento de la Encarnaci\u00f3n \u201ccon estos c\u00e9lebres versos: \u2018En tu vientre se encendi\u00f3 el amor, \/ por cuyo calor, en la eterna paz \/ esta flor germin\u00f3\u2019 (<em>Par<\/em>. XXXIII, 7-9)<sup>\u201d<\/sup>. Anteriormente, resalta tambi\u00e9n, en el <em>Purgatorio<\/em>, \u201cDante representaba la escena de la Anunciaci\u00f3n esculpida en un barranco de piedra (X, 34-37.40-45)\u201d.<\/p>\n<h4><strong>La voz de la Iglesia<\/strong><\/h4>\n<p>Por todo ello, explica Francisco, \u201cen esta circunstancia no puede faltar la voz de la Iglesia que se asocia a la un\u00e1nime conmemoraci\u00f3n del hombre y del poeta Dante Alighieri. Mucho mejor que tantos otros, \u00e9l supo expresar, con la belleza de la poes\u00eda, la profundidad del misterio de Dios y del amor. Su poema, alt\u00edsima expresi\u00f3n del genio humano es fruto de una inspiraci\u00f3n nueva y profunda, de la que el poeta es consciente cuando habla de \u00e9l como del \u2018poema sagrado \/ en el cual han puesto mano el cielo y la tierra\u2019 (<em>Par<\/em>. XXV, 1-2)\u201d.<\/p>\n<p>Con esta Carta Apost\u00f3lica desea unir su voz \u201ca las de mis Predecesores que han honrado y celebrado al poeta, particularmente en los aniversarios de su nacimiento o de su muerte, para proponerlo nuevamente a la atenci\u00f3n de la Iglesia, a la universalidad de los fieles, a los estudiosos de literatura, a los te\u00f3logos y a los artistas\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, a lo largo de nueve apartados, el Papa expone \u201cLas palabras de los Pont\u00edfices Romanos del \u00faltimo siglo sobre Dante Alighieri\u201c; \u201cLa vida de Dante Alighieri, paradigma de la condici\u00f3n humana\u201d; \u201cLa misi\u00f3n del poeta, profeta de esperanza\u201d; \u201cDante cantor del deseo humano\u201d; \u201cPoeta de la misericordia de Dios y de la libertad humana\u201d y \u201cLa imagen del hombre en la visi\u00f3n de Dios\u201d<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se refiere a \u201cLas tres mujeres de la Comedia: Mar\u00eda, Beatriz y Luc\u00eda\u201d y a la figura de san Francisco en la obra del poeta, \u201cFrancisco, esposo de la Dama Pobreza\u201d.<\/p>\n<h4><strong>Dante en la actualidad<\/strong><\/h4>\n<p>Por \u00faltimo, el Pont\u00edfice habla de \u201cAcoger el testimonio de Dante Alighieri\u201d: \u201cAl finalizar esta breve mirada a la obra de Dante Alighieri, un fil\u00f3n casi infinito de conocimientos, experiencias y consideraciones en cada \u00e1mbito de la b\u00fasqueda humana, se impone una reflexi\u00f3n. La riqueza de figuras, narraciones, s\u00edmbolos e im\u00e1genes sugestivas y atrayentes que Dante nos propone suscita ciertamente admiraci\u00f3n, maravilla y gratitud\u201d.<\/p>\n<p>En este artista, remarca, \u201cpodemos vislumbrar a un precursor de nuestra cultura multimedia, en la que palabras e im\u00e1genes, s\u00edmbolos y sonidos, poes\u00eda y danza se funden en un \u00fanico mensaje\u201d.<\/p>\n<p>Dante hoy, contin\u00faa, \u201cno nos pide que sea solamente le\u00eddo, comentado, estudiado y analizado. Nos pide m\u00e1s bien ser escuchado, en cierto modo ser imitado, que nos hagamos sus compa\u00f1eros de viaje, porque tambi\u00e9n hoy quiere mostrarnos cu\u00e1l es el itinerario hacia la felicidad, el camino recto para vivir plenamente nuestra humanidad, dejando atr\u00e1s las selvas oscuras donde perdemos la orientaci\u00f3n y la dignidad\u201d. \u201cEl viaje de Dante y su visi\u00f3n de la vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte no son simplemente el objeto de una narraci\u00f3n, no constituyen un mero evento personal, por m\u00e1s que sea extraordinario\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>El mensaje de este poeta \u201cpuede y debe hacernos plenamente conscientes de lo que somos y de lo que vivimos d\u00eda tras d\u00eda en tensi\u00f3n interior y continua hacia la felicidad, hacia la plenitud de la existencia, hacia la patria \u00faltima donde estaremos en plena comuni\u00f3n con Dios, Amor infinito y eterno\u201d. Aunque Dante sea un hombre de otra \u00e9poca, \u201csu humanismo a\u00fan es v\u00e1lido y actual y, ciertamente, puede ser un punto de referencia para lo que queremos construir en nuestro tiempo\u201d.<\/p>\n<h4><strong>Conocer m\u00e1s y mejor su obra<\/strong><\/h4>\n<p>Por todo ello, el Obispo de Roma remarca la importancia de dar a conocer a\u00fan m\u00e1s su obra \u201cde la mejor manera, es decir, que se presente de modo accesible y atrayente no s\u00f3lo a estudiantes y estudiosos, sino tambi\u00e9n a todos los que, ansiosos de responder a los interrogantes interiores, deseosos de realizar la propia existencia en plenitud, quieren vivir su itinerario de vida y de fe de manera consciente, acogiendo y viviendo con gratitud el don y el compromiso de la libertad\u201d.<\/p>\n<p>Para el Sucesor de Pedro, en este particular momento hist\u00f3rico, \u201cmarcado por tantas sombras, por situaciones que degradan a la humanidad, por una falta de confianza y de perspectivas para el futuro, la figura de Dante, profeta de esperanza y testigo del deseo humano de felicidad, todav\u00eda puede ofrecernos palabras y ejemplos que dan impulso a nuestro camino\u201d y \u201cnos puede ayudar a avanzar con serenidad y valent\u00eda en la peregrinaci\u00f3n de la vida y de la fe que todos estamos llamados a realizar, hasta que nuestro coraz\u00f3n encuentre la verdadera paz y la verdadera alegr\u00eda, hasta que lleguemos al fin \u00faltimo de toda la humanidad, \u2018el amor que mueve el sol y las dem\u00e1s estrellas\u2019 (<em>Par.<\/em> XXXIII, 145)\u201d.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, sigue el texto completo de la Carta Apost\u00f3lica <em>Candor Lucis Aeternae<\/em> de Francisco.<\/p>\n<p><em>***<\/em><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center\"><strong>CARTA APOST\u00d3LICA<\/strong><br \/>\n<strong><i>CANDOR LUCIS AETERNAE<br \/>\n<\/i>DEL SANTO PADRE<\/strong><br \/>\n<strong>FRANCISCO<\/strong><br \/>\n<strong>EN EL VII CENTENARIO DE LA MUERTE<\/strong><br \/>\n<strong>DE DANTE ALIGHIERI<\/strong><\/h4>\n<p><i>Resplandor de la Luz eterna<\/i>, el Verbo de Dios se encarn\u00f3 de la Virgen Mar\u00eda cuando ella respondi\u00f3 \u201caqu\u00ed estoy\u201d al anuncio del \u00e1ngel (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a01,38). El d\u00eda en que la liturgia celebra este inefable misterio es tambi\u00e9n particularmente significativo en las vicisitudes hist\u00f3ricas y literarias del sumo poeta Dante Alighieri, profeta de esperanza y testigo de la sed de infinito \u00ednsita en el coraz\u00f3n del hombre. Por tanto, en esta ocasi\u00f3n tambi\u00e9n deseo unirme al numeroso coro de los que quieren honrar su memoria en el VII Centenario de su muerte.<\/p>\n<p>El 25 de marzo, en efecto, comenzaba en Florencia el a\u00f1o seg\u00fan el c\u00f3mputo\u00a0<i>ab Incarnatione<\/i>. Dicha fecha, cercana al equinoccio de primavera y en perspectiva pascual, estaba asociada tanto a la creaci\u00f3n del mundo como a la redenci\u00f3n realizada por Cristo en la cruz, inicio de la nueva creaci\u00f3n. Esta fecha, por lo tanto, a la luz del Verbo encarnado, invita a contemplar el proyecto de amor que es el n\u00facleo mismo y la fuente inspiradora de la obra m\u00e1s c\u00e9lebre del poeta, la\u00a0<i>Divina Comedia<\/i>, en cuyo \u00faltimo c\u00e1ntico san Bernardo recuerda el acontecimiento de la Encarnaci\u00f3n con estos c\u00e9lebres versos: \u00abEn tu vientre se encendi\u00f3 el amor, \/ por cuyo calor, en la eterna paz \/ esta flor germin\u00f3\u00bb (<i>Par<\/i>. XXXIII, 7-9).<sup>[1]<\/sup><\/p>\n<p>Anteriormente, en el\u00a0<i>Purgatorio<\/i>, Dante representaba la escena de la Anunciaci\u00f3n esculpida en un barranco de piedra (X, 34-37.40-45).<\/p>\n<p>Por eso, en esta circunstancia no puede faltar la voz de la Iglesia que se asocia a la un\u00e1nime conmemoraci\u00f3n del hombre y del poeta Dante Alighieri. Mucho mejor que tantos otros, \u00e9l supo expresar, con la belleza de la poes\u00eda, la profundidad del misterio de Dios y del amor. Su poema, alt\u00edsima expresi\u00f3n del genio humano es fruto de una inspiraci\u00f3n nueva y profunda, de la que el poeta es consciente cuando habla de \u00e9l como del \u00abpoema sagrado \/ en el cual han puesto mano el cielo y la tierra\u00bb (<i>Par<\/i>. XXV, 1-2).<\/p>\n<p>Con esta Carta apost\u00f3lica deseo unir mi voz a las de mis Predecesores que han honrado y celebrado al poeta, particularmente en los aniversarios de su nacimiento o de su muerte, para proponerlo nuevamente a la atenci\u00f3n de la Iglesia, a la universalidad de los fieles, a los estudiosos de literatura, a los te\u00f3logos y a los artistas. Recordar\u00e9 brevemente estas intervenciones considerando principalmente a los Pont\u00edfices del \u00faltimo siglo y sus documentos de mayor relieve.<\/p>\n<p><b>1.<i>\u00a0Las palabras de los Pont\u00edfices Romanos del \u00faltimo siglo sobre Dante Alighieri<\/i><\/b><\/p>\n<p>Con motivo del VI Centenario de la muerte del poeta en 1921, hace un siglo, Benedicto XV, recogiendo las ideas surgidas en los pontificados precedentes, particularmente de Le\u00f3n XIII y san P\u00edo X, conmemor\u00f3 el aniversario dantesco con una Carta enc\u00edclica<sup>[2]<\/sup>\u00a0y el impulso a los trabajos de restauraci\u00f3n de la Iglesia de San Pedro Mayor, de R\u00e1vena, llamada popularmente de San Francisco, donde se celebr\u00f3 el funeral de Alighieri y en cuyo cementerio fue sepultado. El Papa, considerando las numerosas iniciativas dirigidas a solemnizar la efem\u00e9ride, reivindicaba el derecho de la Iglesia, \u00abque le fue madre\u00bb, a ser protagonista en tales conmemoraciones, honrando a \u00absu\u00bb Dante.<sup>[3]<\/sup>\u00a0En la Carta al arzobispo de R\u00e1vena, Mons. Pasquale Morganti, con la que aprob\u00f3 el programa de las celebraciones centenarias, Benedicto XV motivaba as\u00ed su adhesi\u00f3n: \u00abPor otra parte (y esto es m\u00e1s importante) se agrega una cierta y particular raz\u00f3n por la que consideramos que su aniversario solemne se celebre con memoria agradecida y gran participaci\u00f3n del pueblo, por el hecho de que Alighieri es nuestro.\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>\u00a0\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 negar, en efecto, que nuestro Dante haya alimentado e intensificado la llama del ingenio y la virtud po\u00e9tica obteniendo inspiraci\u00f3n de la fe cat\u00f3lica, a tal punto que cant\u00f3 en un poema casi divino los misterios sublimes de la religi\u00f3n?\u00bb.<sup>[4]<\/sup><\/p>\n<p>En un momento hist\u00f3rico marcado por sentimientos de hostilidad a la Iglesia, en la enc\u00edclica citada el Pont\u00edfice reiteraba la pertenencia del poeta a la Iglesia, \u00abla \u00edntima uni\u00f3n de Dante con esta C\u00e1tedra de Pedro\u00bb; es m\u00e1s, afirmaba que su obra, aun siendo expresi\u00f3n de la \u00abprodigiosa amplitud y agudeza de su ingenio\u00bb, obten\u00eda un \u00abpoderoso impulso de inspiraci\u00f3n\u00bb precisamente de la fe cristiana. Por eso, continuaba diciendo Benedicto XV, \u00aben \u00e9l no s\u00f3lo se admira la gran altura del ingenio, sino tambi\u00e9n la vastedad del argumento que la religi\u00f3n divina ofreci\u00f3 a su canto\u00bb. Y en su elogio respond\u00eda indirectamente a los que negaban o criticaban la matriz religiosa de su obra: \u00abEs la misma piedad que hay en nosotros la que inspira a Alighieri; su fe tiene los mismos sentimientos.\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>\u00a0Este es su principal elogio, ser un poeta cristiano y haber cantado con acentos casi divinos los ideales cristianos de los que, con toda el alma, contemplaba la belleza y el esplendor\u00bb. La obra de Dante \u2014prosegu\u00eda el Pont\u00edfice\u2014 es un ejemplo elocuente y v\u00e1lido para \u00abdemostrar cu\u00e1nto sea falso que la conformidad de la mente y del coraz\u00f3n a Dios corte las alas al ingenio, mientras que en realidad lo motiva y lo eleva\u00bb. Por eso, segu\u00eda afirmando el Papa, \u00ablas ense\u00f1anzas que nos dej\u00f3 Dante en todas sus obras, pero especialmente en su triple poema\u00bb pueden servir \u00abcomo una gu\u00eda muy valiosa para los hombres de nuestro tiempo\u00bb y particularmente para los estudiosos y los estudiantes, porque \u00abal componer su poema, no tuvo otro prop\u00f3sito que sacar a los mortales del estado de miseria, es decir, de pecado, y conducirlos al estado de bienaventuranza, es decir, de gracia divina\u00bb.<\/p>\n<p>Por otra parte, las diversas intervenciones de san Pablo VI est\u00e1n vinculadas al VII Centenario de su nacimiento en 1965. El 19 de septiembre don\u00f3 una cruz dorada para enriquecer el templete raven\u00e9s donde se encuentra la tumba de Dante, hasta ese momento \u00abdesprovista de tal signo de religi\u00f3n y esperanza\u00bb.<sup>[5]<\/sup>\u00a0El 14 de noviembre envi\u00f3 a Florencia una corona de laureles dorada, para que fuera colocada en el Baptisterio de San Juan. Por \u00faltimo, al finalizar los trabajos del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, quiso regalar a los Padres conciliares una edici\u00f3n art\u00edstica de la\u00a0<i>Divina Comedia<\/i>. Pero, sobre todo, honr\u00f3 la memoria del sumo poeta con la Carta apost\u00f3lica\u00a0<i>Altissimi cantus<\/i>,<sup>[6]<\/sup>\u00a0en la que reiteraba el fuerte v\u00ednculo entre la Iglesia y Dante Alighieri: \u00abSi alguno quisiera preguntarse por qu\u00e9 la Iglesia cat\u00f3lica, por deseo de su Cabeza visible, se preocupa de cultivar la memoria y celebrar la gloria del poeta florentino, f\u00e1cil es nuestra respuesta: porque, por un derecho particular, Dante es nuestro. Nuestro, es decir de la fe cat\u00f3lica, porque todo inspira amor a Cristo; nuestro porque am\u00f3 mucho a la Iglesia, de la que cant\u00f3 sus glorias; y nuestro porque reconoci\u00f3 y vener\u00f3 en el Romano Pont\u00edfice al Vicario de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero ese derecho, continuaba el Papa, lejos de permitir actitudes triunfalistas, representa tambi\u00e9n un compromiso: \u00abDante es nuestro, es justo repetirlo; y no lo afirmamos por hacer de \u00e9l un ambicioso trofeo de gloria ego\u00edsta, sino m\u00e1s bien para recordarnos a nosotros mismos el deber de reconocerlo como tal, y de explorar en su obra tesoros inestimables del pensamiento y del sentimiento cristiano, convencidos como estamos de que s\u00f3lo quien penetra en el alma religiosa del soberano poeta puede comprender a fondo y gustar sus maravillosas riquezas espirituales\u00bb. Y ese compromiso no exime a la Iglesia de acoger tambi\u00e9n las palabras de cr\u00edtica prof\u00e9tica pronunciadas por el poeta respecto a quienes deb\u00edan anunciar el Evangelio y no representarse a s\u00ed mismos, sino a Cristo: \u00abTampoco lamentamos recordar que la voz de Dante se levant\u00f3 impetuosa y severa contra m\u00e1s de un Pont\u00edfice Romano, y que reprendi\u00f3 con acritud instituciones eclesi\u00e1sticas y personas que fueron ministros y representantes de la Iglesia\u00bb. Sin embargo, es evidente que \u00abesas actitudes provocadoras nunca sacudieron su firme fe cat\u00f3lica ni su filial afecto a la santa Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Por consiguiente, Pablo VI ilustraba las caracter\u00edsticas que hacen del poema dantesco una fuente de riquezas espirituales al alcance de todos: \u00abEl poema de Dante es universal, en su gran amplitud abraza cielo y tierra, eternidad y tiempo, los misterios de Dios y las vicisitudes humanas, la doctrina sagrada y la extra\u00edda de la luz de la raz\u00f3n, los datos de la experiencia personal y los recuerdos de la historia\u00bb. Pero, sobre todo, identificaba la finalidad intr\u00ednseca de la obra dantesca y particularmente de la\u00a0<i>Divina Comedia<\/i>, finalidad no siempre apreciada y considerada expl\u00edcitamente: \u00abEl objetivo de la\u00a0<i>Divina Comedia<\/i>\u00a0es fundamentalmente pr\u00e1ctico y transformante. No s\u00f3lo se propone ser po\u00e9ticamente bella y moralmente buena, sino capaz de cambiar radicalmente al hombre y llevarlo del desorden a la sabidur\u00eda, del pecado a la santidad, de la miseria a la felicidad, de la contemplaci\u00f3n aterradora del infierno a la contemplaci\u00f3n beat\u00edfica del para\u00edso\u00bb.<\/p>\n<p>En un momento hist\u00f3rico cargado de tensiones entre los pueblos, al Papa le preocupaba el ideal de la paz, y encontraba en la obra del poeta una reflexi\u00f3n valiosa para promoverla y suscitarla: \u00abEsta paz de las personas, de las familias, de las naciones, de la familia humana, paz interior y exterior, paz individual y p\u00fablica, tranquilidad del orden, est\u00e1 alterada y sacudida, porque la piedad y la justicia est\u00e1n oprimidas. Y para restaurar el orden y la salvaci\u00f3n, la fe y la raz\u00f3n est\u00e1n llamadas a obrar en armon\u00eda, Beatriz y Virgilio, la Cruz y el \u00c1guila, la Iglesia y el Imperio\u00bb. En esta l\u00ednea defin\u00eda la obra po\u00e9tica en la perspectiva de la paz: \u00abLa\u00a0<i>Divina Comedia<\/i>\u00a0es un poema de la paz; l\u00fagubre canto de la paz perdida para siempre es el\u00a0<i>Infierno<\/i>, dulce canto de la paz que se espera es el\u00a0<i>Purgatorio<\/i>, canto de victoria triunfal de paz que se posee eterna y plenamente es el\u00a0<i>Para\u00edso<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p>En ese sentido, continuaba el Pont\u00edfice, la\u00a0<i>Comedia<\/i>\u00a0\u00abes el poema de la mejora social en la conquista de una libertad que es rescate de la esclavitud del mal, y que nos conduce a encontrar y a amar a Dios\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>\u00a0profesando un humanismo, cuyas caracter\u00edsticas consideramos muy claras\u00bb. Pero Pablo VI destacaba adem\u00e1s cu\u00e1les eran las caracter\u00edsticas del humanismo dantesco: \u00abEn Dante todos los valores humanos (intelectuales, morales, afectivos, culturales, civiles) son reconocidos, exaltados; y es muy importante se\u00f1alar que este reconocimiento y honra se produce mientras \u00e9l se sumerge en lo divino, cuando la contemplaci\u00f3n hubiera podido anular los elementos terrenales\u00bb. De aqu\u00ed nace, afirmaba el Papa, con raz\u00f3n, el apelativo de sumo poeta y la definici\u00f3n de\u00a0<i>divina\u00a0<\/i>atribuida a la\u00a0<i>Comedia<\/i>, como tambi\u00e9n la proclamaci\u00f3n de Dante como \u00abse\u00f1or del alt\u00edsimo canto\u00bb, en el\u00a0<i>incipit<\/i>\u00a0de la misma Carta apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, valorando las extraordinarias cualidades art\u00edsticas y literarias de Dante, Pablo VI reiteraba un principio que hab\u00eda afirmado muchas veces: \u00abLa teolog\u00eda y la filosof\u00eda tienen con la belleza otra relaci\u00f3n, y consiste en que, prestando la belleza a la doctrina su apariencia y ornamento, con la dulzura del canto y la visibilidad del arte figurativo y pl\u00e1stico, abre el camino para que sus preciosas ense\u00f1anzas se comuniquen a muchos. Las altas disquisiciones y los sutiles razonamientos son inaccesibles a los humildes, que son una multitud, y adem\u00e1s hambrientos del pan de la verdad; no obstante, tambi\u00e9n ellos advierten, sienten y valoran el influjo de la belleza, y por este medio la verdad brilla y los sacia con mayor facilidad. Es lo que comprendi\u00f3 y realiz\u00f3 el se\u00f1or del alt\u00edsimo canto, en el que la belleza se convirti\u00f3 en sierva de la bondad y la verdad, y la bondad materia de belleza\u00bb. Pablo VI, citando la\u00a0<i>Comedia<\/i>\u00a0para concluir, exhortaba a todos: \u00abHonrad al alt\u00edsimo poeta\u00bb (<i>Inf<\/i>. IV, 80).<\/p>\n<p>De san Juan Pablo II, que tantas veces en sus discursos retom\u00f3 las obras del sumo poeta, quiero recordar \u00fanicamente la intervenci\u00f3n del 30 de mayo de 1985 en la inauguraci\u00f3n de la muestra\u00a0<i>Dante en el Vaticano<\/i>. Tambi\u00e9n \u00e9l, como Pablo VI, subrayaba su genialidad art\u00edstica. La obra de Dante es interpretada como \u00abuna realidad visualizada que habla de la vida de ultratumba y del misterio de Dios con la fuerza propia del pensamiento teol\u00f3gico transfigurado por el esplendor del arte y de la poes\u00eda ensamblados\u00bb. Despu\u00e9s, el Pont\u00edfice se deten\u00eda a examinar una palabra clave de la obra dantesca: \u00ab\u201cTranshumanizar\u201d. Este fue el esfuerzo supremo de Dante, conseguir que el peso de lo humano no destruyese lo divino que hay en nosotros, ni tampoco que la grandeza de lo divino anulase el valor de lo humano. Por ello, este poeta ley\u00f3 con acierto su existencia personal y la de la humanidad entera en clave teol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>Benedicto XVI sigui\u00f3 proponiendo con frecuencia el itinerario dantesco, sacando de sus obras puntos de reflexi\u00f3n y meditaci\u00f3n. Por ejemplo, hablando acerca de su primera enc\u00edclica,\u00a0<i>Deus caritas est<\/i>, part\u00eda justamente de la visi\u00f3n dantesca de Dios, en la que \u00abluz y amor son una sola cosa\u00bb para volver a proponer una reflexi\u00f3n sobre la novedad de la obra de Dante: \u00abLa mirada de Dante vislumbra algo totalmente nuevo\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>. La Luz eterna se presenta en tres c\u00edrculos a los que \u00e9l se dirige con los densos versos que conocemos: \u201cOh Luz eterna, que en ti solamente resides, \/ que sola te comprendes, y que siendo por ti, \/ a la vez inteligente y entendida, te amas y te complaces en ti misma\u201d (<i>Par.<\/i>\u00a0XXXIII, 124-126). En realidad, m\u00e1s conmovedora a\u00fan que esta revelaci\u00f3n de Dios como c\u00edrculo trinitario de conocimiento y amor es la percepci\u00f3n de un rostro humano, el rostro de Jesucristo, que se le presenta a Dante en el c\u00edrculo central de la Luz.\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>\u00a0Este Dios tiene un rostro humano y \u2014podemos a\u00f1adir\u2014 un coraz\u00f3n humano\u00bb.<sup>[7]<\/sup>\u00a0El Papa destacaba la originalidad de la visi\u00f3n dantesca en la que se comunica po\u00e9ticamente la novedad de la experiencia cristiana, que se deriva del misterio de la Encarnaci\u00f3n: \u00abLa novedad de un amor que ha impulsado a Dios a asumir un rostro humano, m\u00e1s a\u00fan, a asumir carne y sangre, el ser humano entero\u00bb.<sup>[8]<\/sup><\/p>\n<p>Por mi parte, en mi primera enc\u00edclica,\u00a0<i>Lumen fidei<\/i>,<sup>[9]<\/sup>\u00a0me refer\u00ed a Dante para expresar la luz de la fe, citando un verso del\u00a0<i>Para\u00edso<\/i>\u00a0donde esta se describe como \u00abchispa, \/ que se convierte en una llama cada vez m\u00e1s ardiente \/ y centellea en m\u00ed, cual estrella en el cielo\u00bb (<i>Par.<\/i>\u00a0XXIV, 145-147). Con motivo de los 750 a\u00f1os del nacimiento del poeta, quise honrar su memoria con un mensaje, deseando que \u00abla figura de Alighieri y su obra sean nuevamente comprendidas y valoradas\u00bb; y propon\u00eda leer la\u00a0<i>Comedia\u00a0<\/i>\u00abcomo un gran itinerario, es m\u00e1s, como una aut\u00e9ntica peregrinaci\u00f3n, tanto personal e interior como comunitaria, eclesial, social e hist\u00f3rica\u00bb; en efecto, \u00abella representa el paradigma de todo aut\u00e9ntico viaje en el que la humanidad est\u00e1 llamada a abandonar lo que Dante define \u201cla peque\u00f1a tierra que nos hace tan feroces\u201d (<i>Par<\/i>. XXII, 151) para alcanzar una nueva condici\u00f3n, marcada por la armon\u00eda, la paz, la felicidad\u00bb.<sup>[10]<\/sup>\u00a0Por tanto, se\u00f1al\u00e9 la figura del gran poeta a nuestros contempor\u00e1neos, proponi\u00e9ndolo como \u00abprofeta de esperanza, anunciador de la posibilidad del rescate, de la liberaci\u00f3n, del cambio profundo de cada hombre y mujer, de toda la humanidad\u00bb.<sup>[11]<\/sup><\/p>\n<p>Finalmente, recibiendo a la delegaci\u00f3n de la archidi\u00f3cesis de R\u00e1vena con ocasi\u00f3n de la apertura del A\u00f1o dantesco, el 10 de octubre de 2020, y anunciando este documento, se\u00f1alaba c\u00f3mo la obra de Dante pueda tambi\u00e9n hoy enriquecer la mente y el coraz\u00f3n de muchos, sobre todo de los j\u00f3venes, que acerc\u00e1ndose a su poes\u00eda \u00abde una manera que les sea accesible, inevitablemente constatan, por un lado, toda la distancia del autor y su mundo; y no obstante, por otro, sienten una resonancia sorprendente\u00bb.<sup>[12]<\/sup><\/p>\n<p><b>2.<i>\u00a0La vida de Dante Alighieri, paradigma de la condici\u00f3n humana<\/i><\/b><\/p>\n<p>Con esta Carta apost\u00f3lica yo tambi\u00e9n deseo acercarme a la vida y a la obra de este ilustre poeta para percibir precisamente dicha resonancia, manifestando tanto la actualidad como la perennidad, y para aprovechar las advertencias y reflexiones que hoy contin\u00faan siendo esenciales para toda la humanidad, no s\u00f3lo para los creyentes. La obra de Dante, en efecto, es parte integrante de nuestra cultura, nos remite a las ra\u00edces cristianas de Europa y de Occidente, representa el patrimonio de ideales y valores que tambi\u00e9n hoy la Iglesia y la sociedad civil proponen como base de la convivencia humana, en la que todos podemos y debemos reconocernos como hermanos. Sin adentrarme en la compleja historia personal, pol\u00edtica y jur\u00eddica de Alighieri, quisiera recordar s\u00f3lo algunos momentos y acontecimientos de su existencia, en los que \u00e9l aparece extraordinariamente cercano a muchos de nuestros contempor\u00e1neos, y que son esenciales para comprender su obra.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en 1265 en la ciudad de Florencia, donde se cas\u00f3 con Gemma Donati y procrearon cuatro hijos. Al principio estuvo vinculado a su ciudad natal por un fuerte sentido de pertenencia que, sin embargo, a causa de desacuerdos pol\u00edticos, con el tiempo se convirti\u00f3 en una abierta oposici\u00f3n. Aun as\u00ed, el deseo de regresar all\u00ed nunca lo abandon\u00f3, no s\u00f3lo por el afecto que, no obstante, sigui\u00f3 teniendo por su ciudad, sino sobre todo por haber sido coronado poeta en el lugar donde hab\u00eda recibido el bautismo y la fe (cf.\u00a0<i>Par<\/i>. XXV, 1-9). En el encabezado de algunas de sus Cartas (III, V, VI y VII) Dante se define \u00ab<i>florentinus et exul inmeritus<\/i>\u00bb, mientras que en la XIII, dirigida a Cangrande della Scala, precisa \u00ab<i>florentinus natione non moribus<\/i>\u00bb. \u00c9l, g\u00fcelfo de la parte blanca, se encontr\u00f3 implicado en el conflicto entre los g\u00fcelfos y los gibelinos, entre los g\u00fcelfos blancos y los negros y, despu\u00e9s de haber ocupado cargos p\u00fablicos cada vez m\u00e1s importantes, hasta convertirse en Prior, por una serie de acontecimientos pol\u00edticos adversos fue exiliado por dos a\u00f1os en 1302, inhabilitado para ejercer cargos p\u00fablicos y condenado a pagar una multa. Dante rechaz\u00f3 la sentencia, que consideraba injusta, y el juicio contra \u00e9l se hizo a\u00fan m\u00e1s severo: exilio perpetuo, incautaci\u00f3n de los bienes y condena a muerte en caso de que regresara a su patria. Comenz\u00f3 as\u00ed la parte m\u00e1s dolorosa de la historia de Dante, que en vano intent\u00f3 regresar a su amada Florencia, por la que hab\u00eda combatido con vehemencia.<\/p>\n<p>Se convirti\u00f3 as\u00ed en el exiliado, el \u201cperegrino pensativo\u201d, ca\u00eddo en una condici\u00f3n de \u00abdolorosa pobreza\u00bb (<i>El convite<\/i>, I, III, 5) que lo llev\u00f3 a buscar refugio y protecci\u00f3n con algunos se\u00f1ores de la regi\u00f3n, como los Scaligeri de Verona y los Malaspina en Lunigiana. En las palabras de Cacciaguida, antepasado del poeta, se percibe la amargura y la desolaci\u00f3n de esta nueva condici\u00f3n: \u00abT\u00fa dejar\u00e1s las cosas \/ m\u00e1s dilectamente amadas, que es el primer dolor \/ que produce la primera saeta del arco del exilio. \/ T\u00fa probar\u00e1s c\u00f3mo sabe amargo \/ el pan ajeno y qu\u00e9 duro camino \/ es el de bajar y subir por las escaleras de los dem\u00e1s\u00bb (<i>Par.<\/i>\u00a0XVII, 55-60).<\/p>\n<p>Posteriormente, no aceptando las condiciones humillantes de una amnist\u00eda que le hubiera permitido regresar a Florencia, en 1315 fue condenado a muerte nuevamente, esta vez junto con sus hijos adolescentes. La \u00faltima etapa de su exilio fue R\u00e1vena, donde lo acogi\u00f3 Guido Novello da Polenta y donde muri\u00f3 la noche del 13 al 14 de septiembre de 1321, al volver de una misi\u00f3n en Venecia, a la edad de 56 a\u00f1os. Su sepultura, en San Pedro el Mayor, en un arca situada cerca del muro externo del antiguo claustro franciscano, fue trasladada posteriormente al contiguo templete del setecientos donde, despu\u00e9s de convulsas vicisitudes, en 1865 fueron depositados sus restos mortales. El lugar es todav\u00eda hoy destino de numerosos visitantes y admiradores del sumo poeta, padre de la lengua y la literatura italiana.<\/p>\n<p>En el exilio, el amor por su ciudad, traicionado por los \u00abmuy infames florentinos\u00bb (<i>Carta<\/i>\u00a0VI, 1), se transform\u00f3 en triste nostalgia. La desilusi\u00f3n profunda por la ca\u00edda de sus ideales pol\u00edticos y civiles, junto con la dolorosa peregrinaci\u00f3n de una ciudad a otra en busca de refugio y apoyo, no son ajenos a su obra literaria y po\u00e9tica, sino que constituyen su ra\u00edz esencial y su motivaci\u00f3n de fondo. Cuando Dante describe a los peregrinos que se ponen en camino para visitar los lugares santos, representa de alg\u00fan modo su condici\u00f3n existencial y manifiesta sus sentimientos m\u00e1s \u00edntimos: \u00ab\u00a1Oh peregrinos!, que pensando vais\u2026\u00bb (<i>Vida Nueva<\/i>, 29 [XL (XLI), 9], v. 1). El tema vuelve m\u00e1s veces, como en el verso del\u00a0<i>Purgatorio<\/i>: \u00abComo los peregrinos pensativos hacen \/ al encontrar por el camino gente desconocida, \/ que se vuelven a mirarla sin pararse\u00bb (XXIII, 16-18). La angustiosa melancol\u00eda de Dante peregrino y exiliado se percibe tambi\u00e9n en los c\u00e9lebres versos del canto VIII del\u00a0<i>Purgatorio<\/i>: \u00abEra ya la hora en que renace el deseo \/ y se enternece el coraz\u00f3n de los navegantes \/ el d\u00eda que han dicho adi\u00f3s a sus queridos amigos\u00bb (VIII, 1-3).<\/p>\n<p>Dante, reflexionando profundamente sobre su situaci\u00f3n personal de exilio, de incertidumbre radical, de fragilidad y de constante desplazamiento, la transforma, sublim\u00e1ndola, en un paradigma de la condici\u00f3n humana, que se presenta como un camino, interior antes que exterior, que nunca se detiene hasta que no llega a la meta. Nos encontramos as\u00ed con dos temas fundamentales de toda la obra dantesca: el punto de partida de todo itinerario existencial, que es el deseo, \u00ednsito en el alma humana, y el punto de llegada, que es la felicidad, dada por la visi\u00f3n del Amor que es Dios.<\/p>\n<p>El sumo poeta, aun viviendo sucesos dram\u00e1ticos, tristes y angustiantes, nunca se resign\u00f3, no sucumbi\u00f3, no acept\u00f3 que se suprimiera el anhelo de plenitud y de felicidad presente en su coraz\u00f3n, ni mucho menos se resign\u00f3 a ceder a la injusticia, a la hipocres\u00eda, a la arrogancia del poder y al ego\u00edsmo que convierte a nuestro mundo en \u00abla peque\u00f1a tierra que nos hace tan feroces\u00bb (<i>Par.<\/i>\u00a0XXII, 151).<\/p>\n<p><b>3.<i>\u00a0La misi\u00f3n del poeta, profeta de esperanza<\/i><\/b><\/p>\n<p>Dante, por consiguiente, releyendo la propia vida sobre todo a la luz de la fe, descubri\u00f3 tambi\u00e9n la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n que le hab\u00edan sido confiadas, y mediante las cuales, parad\u00f3jicamente, de hombre aparentemente fracasado y decepcionado, pecador y desalentado, se transform\u00f3 en profeta de esperanza. En la Carta a Cangrande della Scala aclara, con extraordinaria transparencia, la finalidad de su obra, que no se realiza y explica a trav\u00e9s de acciones pol\u00edticas o militares sino gracias a la poes\u00eda, al arte de la palabra que, dirigida a todos, a todos puede cambiar: \u00abHemos de afirmar brevemente que la finalidad del todo y de la parte es la misma; apartar a los mortales, mientras viven aqu\u00ed abajo, del estado de miseria y llevarlos al estado de felicidad\u00bb (XIII, 39\u00a0<sup>[15]<\/sup>). Dicha finalidad pone en movimiento un camino de liberaci\u00f3n de cualquier tipo de miseria y degradaci\u00f3n humana (la \u201cselva oscura\u201d) y, al mismo tiempo, se\u00f1ala la meta final, que es la felicidad, entendida sea como plenitud de vida en la historia que como bienaventuranza eterna en Dios.<\/p>\n<p>Dante es mensajero, profeta y testigo de este doble fin, de este audaz programa de vida, y Beatriz lo confirma en su misi\u00f3n: \u00abEn pro del mundo que vive mal, \/ fija tus ojos en el carro, y lo que veas \/ escr\u00edbelo una vez vuelto all\u00e1\u00bb (<i>Purg<\/i>. XXXII, 103-105). Tambi\u00e9n Cacciaguida, su antepasado, lo exhorta a no desfallecer en su misi\u00f3n. Al poeta, que recuerda brevemente su camino en los tres reinos del m\u00e1s all\u00e1 y que hace presente la dificultad para comunicar las verdades que lastiman, que son inc\u00f3modas, su ilustre ancestro le replica: \u00abLa conciencia, turbada \/ por la propia verg\u00fcenza o la ajena \/ ser\u00e1 la que sienta la rudeza de tus palabras; \/ pero, sin embargo, aparta toda mentira, \/ manifiesta totalmente tu visi\u00f3n \/ y deja que quien tiene sarna se rasque\u00bb (<i>Par<\/i>. XVII, 124-129). Una exhortaci\u00f3n similar a que viva con valent\u00eda su misi\u00f3n prof\u00e9tica le dirige san Pedro a Dante en el\u00a0<i>Para\u00edso<\/i>, all\u00e1 donde el ap\u00f3stol, despu\u00e9s de una diatriba terrible contra Bonifacio VIII, se dirige as\u00ed al poeta: \u00abY t\u00fa, hijo, que, por el peso de lo mortal \/ aun volver\u00e1s all\u00e1 abajo, abre la boca \/ y no escondas lo que yo no escondo\u00bb (XXVII, 64-66).<\/p>\n<p>De este modo, en la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Dante se incluye tambi\u00e9n la denuncia y la cr\u00edtica dirigida a los creyentes, sean Pont\u00edfices o simples fieles, que traicionan la adhesi\u00f3n a Cristo y transforman a la Iglesia en un medio para sus propios beneficios, olvidando el esp\u00edritu de las Bienaventuranzas y la caridad hacia los peque\u00f1os y los pobres, e idolatrando el poder y la riqueza: \u00abpues todo lo que la Iglesia guarda \/ pertenece a la gente que pide por Dios, \/ y no a los parientes o a otros m\u00e1s indignos\u00bb (<i>Par.<\/i>\u00a0XXII, 82-84). Pero el poeta, por medio de las palabras de san Pedro Dami\u00e1n, san Benito y san Pedro, a la vez que denuncia la corrupci\u00f3n de algunos sectores de la Iglesia, se hace portavoz de una renovaci\u00f3n profunda, e invoca a la Providencia para que la impulse y la haga posible: \u00abPero la alta providencia, que con Escipi\u00f3n \/ defendi\u00f3 en Roma la gloria del mundo, \/ la socorrer\u00e1 pronto, seg\u00fan pienso\u00bb (<i>Par<\/i>. XXVII, 61-63).<\/p>\n<p>Dante exiliado, peregrino, fr\u00e1gil, pero ahora fortalecido por la profunda e \u00edntima experiencia que lo transform\u00f3, renacido gracias a la visi\u00f3n que, desde la profundidad del infierno, desde la condici\u00f3n humana m\u00e1s degradada, lo elev\u00f3 a la misma visi\u00f3n de Dios, se yergue ahora como mensajero de una nueva existencia, como profeta de una humanidad nueva que anhela la paz y la felicidad.<\/p>\n<p><b>4.<i>\u00a0Dante cantor del deseo humano<\/i><\/b><\/p>\n<p>Dante sabe leer el coraz\u00f3n humano en profundidad y en todos, aun en las figuras m\u00e1s abyectas e inquietantes, sabe descubrir una chispa de deseo por alcanzar cierta felicidad, una plenitud de vida. Se detiene a escuchar a las almas que encuentra, dialoga con ellas, las interroga para identificarse y participar en sus tormentos o en su bienaventuranza. El poeta, partiendo de su propia condici\u00f3n personal, se convierte as\u00ed en int\u00e9rprete del deseo de todo ser humano de proseguir el camino hasta llegar a la meta final, hasta encontrar la verdad, la respuesta a los porqu\u00e9s de la existencia, hasta que, como ya afirmaba san Agust\u00edn,<sup>[13]<\/sup>\u00a0el coraz\u00f3n encuentre descanso y paz en Dios.<\/p>\n<p>En\u00a0<i>El convite<\/i>\u00a0analiza precisamente el dinamismo del deseo: \u00abEl sumo deseo de toda cosa, dado en primer lugar por la misma naturaleza, es el retorno a su principio. Y como Dios es el principio de nuestras almas\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>, el deseo principal de esa alma es retornar a Dios. Y as\u00ed como el peregrino que va por un camino que nunca ha recorrido, cree que toda casa que ve desde lejos es un albergue, y, viendo que no es tal, dirige su esperanza a otra, y as\u00ed de casa en casa hasta que llega al albergue, de la misma manera nuestra alma, tan pronto entra en el nuevo y nunca recorrido camino de esta vida, dirige su vista al t\u00e9rmino del sumo bien suyo, y por eso cualquier cosa que ve y que parece tener en s\u00ed misma alg\u00fan bien, cree que es aquel bien sumo\u00bb (IV, XII, 14-15).<\/p>\n<p>El itinerario de Dante, particularmente el que se ilustra en la\u00a0<i>Divina Comedia<\/i>, es realmente el camino del deseo, de la necesidad profunda e interior de cambiar la propia vida para poder alcanzar la felicidad y de esta manera mostrarle el camino a quien se encuentra, como \u00e9l, en una \u201cselva oscura\u201d y ha perdido \u201cla recta v\u00eda\u201d. Adem\u00e1s, resulta significativo que su gu\u00eda, el gran poeta latino Virgilio, desde la primera etapa de este recorrido, le indique la meta que debe alcanzar, anim\u00e1ndolo a que no se rinda ante el miedo y el cansancio: \u00abPero t\u00fa, \u00bfpor qu\u00e9 vuelves a tanta pena? \/ \u00bfPor qu\u00e9 no subes al deleitoso monte \/ que es causa y principio de toda alegr\u00eda?\u00bb (<i>Inf.<\/i>\u00a0I, 76-78).<\/p>\n<p><b>5<i>. Poeta de la misericordia de Dios y de la libertad humana<\/i><\/b><\/p>\n<p>No se trata de un camino ilusorio o ut\u00f3pico sino real y posible, del que todos pueden formar parte, porque la misericordia de Dios ofrece siempre la posibilidad de cambiar, de convertirse, de encontrarse y encontrar el camino hacia la felicidad. A este respecto, son significativos algunos episodios y personajes de la\u00a0<i>Comedia<\/i>\u00a0que manifiestan que ninguno en la tierra es excluido de dicho camino. Como por ejemplo el emperador Trajano, pagano y sin embargo situado en el Para\u00edso. Dante justifica as\u00ed esta presencia: \u00ab<i>Regnum coelorum<\/i>\u00a0sufre violencia \/ del c\u00e1lido amor y de la viva esperanza, \/ que vence a la divina voluntad \/ no a la manera que el hombre sobrepuja al hombre, \/ sino que la vence porque ella quiere ser vencida, \/ y al serlo vence, a su vez, con su benignidad\u00bb (<i>Par<\/i>. XX, 94-99). El gesto de caridad de Trajano hacia una \u00abpobre viuda\u00bb (45), o la \u00ablagrimita\u00bb de arrepentimiento derramada en el momento de la muerte por Buonconte de Montefeltro (<i>Purg.<\/i>\u00a0V, 107) no s\u00f3lo muestran la infinita misericordia de Dios, sino que confirman que el ser humano siempre puede elegir, con su libertad, el camino a seguir y el destino que ha de merecer.<\/p>\n<p>En esta perspectiva, es significativo c\u00f3mo el rey Manfredi, ubicado por Dante en el Purgatorio, evoca su fin y el juicio divino: \u00abDespu\u00e9s de tener mi cuerpo herido \/ por dos golpes mortales, me volv\u00ed \/ llorando hacia Aquel que se complace en perdonar. \/ Horribles fueron mis pecados, \/ pero la bondad infinita tiene brazos tan largos \/ que toma en ellos a quien a ella se vuelve\u00bb (<i>Purg<\/i>. III, 118-123). Pareciera divisarse la figura del padre de la par\u00e1bola evang\u00e9lica, con los brazos abiertos, dispuesto a acoger al hijo pr\u00f3digo que vuelve a \u00e9l (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a015,11-32).<\/p>\n<p>Dante se convierte en palad\u00edn de la dignidad de todo ser humano y de la libertad como condici\u00f3n fundamental tanto de las opciones de vida como de la misma fe. El destino eterno del hombre \u2014sugiere Dante narr\u00e1ndonos las historias de tantos personajes, ilustres o poco conocidos\u2014 depende de sus elecciones, de su libertad. Incluso los gestos cotidianos y aparentemente insignificantes tienen un alcance que va m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, se proyectan en la dimensi\u00f3n eterna. El mayor don que Dios ha dado al hombre para que pueda alcanzar su destino final es precisamente la libertad, como afirma Beatriz: \u00abEl mayor don que Dios, en su liberalidad, \/ nos hizo al crearnos, el que est\u00e1 con la bondad \/ m\u00e1s conforme y el que m\u00e1s estima, \/ fue el del libre albedr\u00edo\u00bb (<i>Par.<\/i>\u00a0V, 19-22). No son afirmaciones ret\u00f3ricas y vagas, porque surgen de la existencia de quien conoce el precio de la libertad: \u00abVa buscando la libertad, que es tan amada \/ como sabe el que desprecia la vida por ella\u00bb (<i>Purg.<\/i>\u00a0I, 71-72).<\/p>\n<p>Pero la libertad, nos recuerda Alighieri, no es un fin en s\u00ed misma, es condici\u00f3n para ascender continuamente, y el recorrido a trav\u00e9s de los tres reinos nos ilustra pl\u00e1sticamente precisamente este ascenso hasta tocar el Cielo, hasta alcanzar la plena felicidad. El \u00abalto deseo\u00bb (<i>Par<\/i>. XXII, 61) que suscita la libertad s\u00f3lo puede extinguirse cuando se llega a la meta, a la visi\u00f3n \u00faltima y a la bienaventuranza: \u00abY yo, que al fin de todos los deseos \/ me aproximaba, puse t\u00e9rmino como deb\u00eda \/ a la vehemencia de mi ardor\u00bb (<i>Par<\/i>. XXXIII, 46-48). El deseo tambi\u00e9n se hace oraci\u00f3n, s\u00faplica, intercesi\u00f3n y canto que acompa\u00f1a y marca el itinerario dantesco, del mismo modo que la oraci\u00f3n lit\u00fargica marca las horas y los momentos de la jornada. La par\u00e1frasis del\u00a0<i>Padrenuestro<\/i>\u00a0que propone el poeta (cf.\u00a0<i>Purg.<\/i>\u00a0XI, 1-21) entrelaza el texto evang\u00e9lico con la vivencia personal, con sus dificultades y sufrimientos: \u00abVenga a nos la paz de tu reino, \/ porque no podemos alcanzarla por nosotros mismos si ella no viene.\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>\u00a0El pan nuestro de cada d\u00eda d\u00e1nosle hoy, \/ porque sin \u00e9l, en este \u00e1spero desierto, \/ hacia atr\u00e1s camina quien m\u00e1s adelante se afana por ir\u00bb (7-8.13-15). La libertad de quien cree en Dios como Padre misericordioso, no puede m\u00e1s que confiarse a \u00c9l en la oraci\u00f3n, y esto no la perjudica en absoluto, por el contrario, la fortalece.<\/p>\n<p><b>6.<i>\u00a0La imagen del hombre en la visi\u00f3n de Dios<\/i><\/b><\/p>\n<p>En el itinerario de la\u00a0<i>Comedia<\/i>, como ya se\u00f1al\u00f3 el Papa Benedicto XVI, el camino de la libertad y del deseo no lleva consigo, como tal vez se podr\u00eda imaginar, una reducci\u00f3n de lo humano en su realidad concreta, no saca fuera de s\u00ed a la persona, no anula ni omite lo que ha constituido su existencia hist\u00f3rica. De hecho, incluso en el\u00a0<i>Para\u00edso<\/i>\u00a0Dante presenta a los bienaventurados \u2014\u00ablas blancas vestiduras\u00bb (XXX, 129)\u2014 con su aspecto corp\u00f3reo, recuerda sus afectos y sus emociones, sus miradas y sus gestos. En definitiva, nos muestra a la humanidad en su realizaci\u00f3n perfecta de alma y cuerpo, prefigurando la resurrecci\u00f3n de la carne. San Bernardo, que acompa\u00f1a a Dante en el \u00faltimo tramo del camino, le muestra al poeta los ni\u00f1os presentes en la rosa de los bienaventurados y lo invita a observarlos y escucharlos: \u00abBien te puedes dar cuenta, por los rostros \/ y tambi\u00e9n por las voces pueriles, \/ si los miras atentamente y los escuchas\u00bb (XXXII, 46-48). Resulta conmovedora esta revelaci\u00f3n de los bienaventurados en su luminosa humanidad completa que no s\u00f3lo est\u00e1 motivada por sentimientos de afecto hacia los propios seres queridos, sino sobre todo por el deseo expl\u00edcito de volver a ver los cuerpos, los semblantes terrenales: \u00abque bien mostraron el deseo de recobrar sus cuerpos mortales, \/ tal vez no por ellos mismos, sino por sus madres, \/ sus padres y otros seres que les fueron queridos \/ antes de convertirse en llamas sempiternas\u00bb (XIV, 63-66).<\/p>\n<p>Y finalmente, en el centro de la \u00faltima visi\u00f3n, en el encuentro con el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad, Dante distingue precisamente un Rostro humano, el de Cristo, el de la Palabra eterna hecha carne en el seno de Mar\u00eda: \u00abEn la profunda y clara substancia \/ de la alta luz se me aparecieron tres c\u00edrculos \/ de tres colores y una dimensi\u00f3n\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>. Aquel c\u00edrculo, \/ que me parec\u00eda en ti como luz reflejada, \/ cuando con mis ojos la contempl\u00e9 en torno, \/ dentro de m\u00ed, con su color mismo, \/ me pareci\u00f3 representada nuestra efigie\u00bb (XXXIII, 115-117.127-131). S\u00f3lo en la\u00a0<i>visio Dei<\/i>\u00a0se sacia el deseo del hombre y su fatigoso camino termina completamente: \u00abmi mente iluminada \/ por un fulgor que satisfizo su deseo. \/ A la alta fantas\u00eda le faltaron aqu\u00ed las fuerzas\u00bb (140-142).<\/p>\n<p>El misterio de la Encarnaci\u00f3n, que hoy celebramos, es el verdadero centro inspirador y el n\u00facleo esencial de todo el poema. En este se realiza lo que los Padres de la Iglesia llamaban \u201cdivinizaci\u00f3n\u201d, el\u00a0<i>admirabile commercium<\/i>, el intercambio prodigioso mediante el cual, mientras Dios entra en nuestra historia haci\u00e9ndose carne, el ser humano, con su carne, puede entrar en la realidad divina, simbolizada por la rosa de los bienaventurados. La humanidad, en su realidad concreta, con los gestos y las palabras cotidianas, con su inteligencia y sus afectos, con el cuerpo y las emociones, es elevada a Dios, en quien encuentra la verdadera felicidad y la realizaci\u00f3n plena y \u00faltima, meta de todo su camino. Dante hab\u00eda deseado y previsto esta meta al comienzo del\u00a0<i>Para\u00edso<\/i>: \u00abesto deber\u00eda encender m\u00e1s el deseo \/ de ver aquella esencia en la cual se sabe \/ que nuestra naturaleza y la de Dios se unieron. \/ All\u00ed se ver\u00e1 lo que creemos por fe, \/ sin estar demostrado, pero que se nos hace tan evidente \/ como los primeros axiomas que el hombre admite\u00bb (II, 40-45).<\/p>\n<p><b>7.<i>\u00a0Las tres mujeres de la Comedia: Mar\u00eda, Beatriz y Luc\u00eda<\/i><\/b><\/p>\n<p>Dante, cantando el misterio de la Encarnaci\u00f3n, fuente de salvaci\u00f3n y de alegr\u00eda para toda la humanidad, no puede dejar de entonar las alabanzas a Mar\u00eda, la Virgen Madre que con su \u201cs\u00ed\u201d, con su aceptaci\u00f3n plena y total del proyecto de Dios, hace posible que el Verbo se haga carne. En la obra de Dante encontramos un hermoso tratado de mariolog\u00eda. Con acentos l\u00edricos alt\u00edsimos, particularmente en la oraci\u00f3n pronunciada por san Bernardo, sintetiza toda la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Mar\u00eda y su participaci\u00f3n en el misterio de Dios: \u00abVirgen madre, hija de tu Hijo, \/ la m\u00e1s humilde y alta de las criaturas, \/ t\u00e9rmino fijo de la eterna voluntad, \/ t\u00fa eres quien la humana naturaleza \/ ennobleciste, de modo que su hacedor \/ no desde\u00f1\u00f3 convertirse en su hechura\u00bb (<i>Par<\/i>. XXXIII, 1-6). El ox\u00edmoron inicial y la sucesi\u00f3n de t\u00e9rminos antit\u00e9ticos resaltan la originalidad de la figura de Mar\u00eda, su belleza singular.<\/p>\n<p>San Bernardo, mostrando a los bienaventurados situados en la rosa m\u00edstica, invita a Dante a contemplar a Mar\u00eda, que dio los rasgos humanos al Verbo Encarnado: \u00abContempla ahora el rostro que a Cristo \/ se asemeje m\u00e1s, que s\u00f3lo su claridad \/ te puede disponer para ver a Cristo\u00bb (<i>Par<\/i>. XXXII, 85-87). Una vez m\u00e1s se evoca el misterio de la Encarnaci\u00f3n por la presencia del arc\u00e1ngel Gabriel. Dante pregunta a san Bernardo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es ese \u00e1ngel que con tanto gozo \/ mira a los ojos de nuestra reina, \/ de tal manera enamorado que parece de fuego?\u00bb (103-105); y este responde: \u00ab\u00c9l es el que llev\u00f3 la palma \/ a Mar\u00eda, cuando el Hijo de Dios \/ quiso cargar con nuestro cuerpo\u00bb (112-114). La referencia a Mar\u00eda es constante en toda la\u00a0<i>Divina Comedia<\/i>. En el camino del\u00a0<i>Purgatorio<\/i>, es el modelo de las virtudes que se contraponen a los vicios; es la estrella de la ma\u00f1ana que ayuda a salir de la selva oscura para encaminarse hacia el monte de Dios; es la presencia constante, por medio de su invocaci\u00f3n \u2014\u00abel nombre de la bella flor que siempre invoco, \/ ma\u00f1ana y noche\u00bb (<i>Par<\/i>. XXIII, 88-89)\u2014, que prepara al encuentro con Cristo y con el misterio de Dios.<\/p>\n<p>Dante, que nunca est\u00e1 solo en su camino, sino que se deja guiar primero por Virgilio, s\u00edmbolo de la raz\u00f3n humana, y despu\u00e9s por Beatriz y san Bernardo, ahora, gracias a la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda puede llegar a la patria y gustar la alegr\u00eda plena deseada en cada momento de la existencia: \u00aby a\u00fan destila \/ en mi coraz\u00f3n la dulzura que naci\u00f3 de ella\u00bb (<i>Par<\/i>. XXXIII, 62-63). No nos salvamos solos, parece repetirnos el poeta, consciente de la propia insuficiencia: \u00abNo vengo por m\u00ed mismo\u00bb (<i>Inf.<\/i>\u00a0X, 61); es necesario que hagamos el camino en compa\u00f1\u00eda de quien puede sostenernos y guiarnos con sabidur\u00eda y prudencia.<\/p>\n<p>En este contexto, la presencia femenina es significativa. Al comienzo del arduo itinerario, Virgilio, el primer gu\u00eda, conforta y anima a Dante para que siga adelante, porque tres mujeres interceden por \u00e9l y lo guiar\u00e1n: Mar\u00eda, la Madre de Dios, figura de la caridad; Beatriz, s\u00edmbolo de la esperanza y santa Luc\u00eda, imagen de la fe. Beatriz se presenta con estas conmovedoras palabras: \u00abSoy Beatriz la que te manda que vayas; \/ vengo del lugar a donde deseo volver \/ y es el amor quien me mueve y me hace hablar\u00bb (<i>Inf<\/i>. II, 70-72), afirmando que la \u00fanica fuente que nos puede dar la salvaci\u00f3n es el amor, el amor divino que transfigura el amor humano. Beatriz remite, adem\u00e1s, a la intercesi\u00f3n de otra mujer, la Virgen Mar\u00eda: \u00abUna mujer excelsa hay en el cielo que se compadece \/ de la situaci\u00f3n en que est\u00e1 aquel a quien te env\u00edo, \/ y ella mitiga all\u00ed todo juicio severo\u00bb (94-96). Luego, dirigi\u00e9ndose a Beatriz, interviene Luc\u00eda: \u00abBeatriz, alabanza de Dios verdadero, \/ \u00bfpor qu\u00e9 no socorres a quien tanto te am\u00f3, \/ que se alej\u00f3 por ti de la esfera vulgar?\u00bb (103-105). Dante reconoce que s\u00f3lo quien es movido por el amor puede verdaderamente sostenernos en el camino y llevarnos a la salvaci\u00f3n, a la renovaci\u00f3n de la vida y, por consiguiente, a la felicidad.<\/p>\n<p><b>8.<i>\u00a0Francisco, esposo de la Dama Pobreza<\/i><\/b><\/p>\n<p>En la rosa c\u00e1ndida de los bienaventurados, en cuyo centro brilla la figura de Mar\u00eda, Dante ubica tambi\u00e9n a numerosos santos, de los que traza la vida y la misi\u00f3n, para proponerlos como figuras que, en lo concreto de su existencia y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de muchas pruebas, alcanzaron el objetivo de su vida y de su vocaci\u00f3n. Recordar\u00e9 brevemente s\u00f3lo la de san Francisco de As\u00eds, que se ilustra en el canto XI del\u00a0<i>Para\u00edso<\/i>, donde se habla de los esp\u00edritus sabios.<\/p>\n<p>Hay una profunda sinton\u00eda entre san Francisco y Dante. El primero, sali\u00f3 del claustro junto con los suyos y anduvo entre la gente por los caminos de aldeas y ciudades, predicando al pueblo, qued\u00e1ndose en las casas; el segundo hizo la elecci\u00f3n, incomprensible en esa \u00e9poca, de usar la lengua de todos para el gran poema del m\u00e1s all\u00e1, poblando su narraci\u00f3n de personajes conocidos y menos conocidos, pero todos iguales en dignidad a los poderosos de la tierra. Los dos personajes tienen otro rasgo en com\u00fan: la apertura a la belleza y al valor del mundo de las criaturas, espejo y \u201cvestigio\u201d de su Creador. \u00bfC\u00f3mo no reconocer en aquel \u00abalabado sea tu nombre y tu poder \/ por toda criatura\u00bb de la par\u00e1frasis dantesca del\u00a0<i>Padrenuestro<\/i>\u00a0(<i>Purg<\/i>. XI, 4-5) una referencia al\u00a0<i>C\u00e1ntico de las criaturas<\/i>\u00a0de san Francisco?<\/p>\n<p>Dicha consonancia se presenta en el canto XI del\u00a0<i>Para\u00edso<\/i>\u00a0con un nuevo aspecto, que los asemeja a\u00fan m\u00e1s. La santidad y la sabidur\u00eda de Francisco sobresalen precisamente porque Dante, mirando nuestra tierra desde el cielo, puede percibir la mezquindad del que conf\u00eda en los bienes terrenales: \u00ab\u00a1Oh insensatos cuidados de los mortales! \/ \u00a1Cu\u00e1n d\u00e9biles son las razones \/ que os hacen volar a ras de tierra!\u00bb (1-3). Toda la historia o, mejor, la \u00abvida admirable\u00bb del santo se basa en su relaci\u00f3n privilegiada con la Dama Pobreza: \u00abMas para no proseguir en lenguaje demasiado herm\u00e9tico, \/ entiende que Francisco y la Pobreza son estos amantes \/ a los que me refiero en mi largo discurso\u00bb (73-75). En el canto de san Francisco se recuerdan los momentos m\u00e1s destacados de su vida, sus pruebas y, finalmente, el acontecimiento en el que su configuraci\u00f3n con Cristo, pobre y crucificado, encuentra la m\u00e1xima y divina confirmaci\u00f3n en la impresi\u00f3n de los estigmas: \u00abencontrando a aquella gente demasiado reacia a la conversi\u00f3n, \/ por no permanecer ocioso \/ volvi\u00f3se a recoger el fruto del huerto de Italia, \/ y en el \u00e1spero monte entre el T\u00edber y el Arno, \/ de Cristo recibi\u00f3 el \u00faltimo sello \/ que sus miembros llevaron durante dos a\u00f1os\u00bb (103-108).<\/p>\n<p><b>9.<i>\u00a0Acoger el testimonio de Dante Alighieri<\/i><\/b><\/p>\n<p>Al finalizar esta breve mirada a la obra de Dante Alighieri, un fil\u00f3n casi infinito de conocimientos, experiencias y consideraciones en cada \u00e1mbito de la b\u00fasqueda humana, se impone una reflexi\u00f3n. La riqueza de figuras, narraciones, s\u00edmbolos e im\u00e1genes sugestivas y atrayentes que Dante nos propone suscita ciertamente admiraci\u00f3n, maravilla y gratitud. En \u00e9l podemos vislumbrar a un precursor de nuestra cultura multimedia, en la que palabras e im\u00e1genes, s\u00edmbolos y sonidos, poes\u00eda y danza se funden en un \u00fanico mensaje. Se comprende, entonces, porqu\u00e9 su poema haya inspirado la creaci\u00f3n de innumerables obras de arte de todo tipo.<\/p>\n<p>Pero la obra del sumo poeta tambi\u00e9n suscita algunos interrogantes para nuestros d\u00edas. \u00bfQu\u00e9 puede comunicarnos a nosotros, en nuestro tiempo? \u00bfTiene algo que decirnos, que ofrecernos? Su mensaje, \u00bftiene para nosotros alguna actualidad, alguna funci\u00f3n que desempe\u00f1ar? \u00bfTodav\u00eda nos puede interpelar?<\/p>\n<p>Dante hoy \u2014intentamos hacernos int\u00e9rpretes de su voz\u2014 no nos pide que sea solamente le\u00eddo, comentado, estudiado y analizado. Nos pide m\u00e1s bien ser escuchado, en cierto modo ser imitado, que nos hagamos sus compa\u00f1eros de viaje, porque tambi\u00e9n hoy quiere mostrarnos cu\u00e1l es el itinerario hacia la felicidad, el camino recto para vivir plenamente nuestra humanidad, dejando atr\u00e1s las selvas oscuras donde perdemos la orientaci\u00f3n y la dignidad. El viaje de Dante y su visi\u00f3n de la vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte no son simplemente el objeto de una narraci\u00f3n, no constituyen un mero evento personal, por m\u00e1s que sea extraordinario.<\/p>\n<p>Si Dante relata todo esto \u2014y lo hace de modo admirable\u2014 usando la lengua del pueblo, que todos pod\u00edan comprender, elev\u00e1ndola a lengua universal, es porque tiene un mensaje importante que transmitirnos, una palabra que quiere tocar nuestro coraz\u00f3n y nuestra mente, destinada a transformarnos y a cambiarnos ya desde ahora, en esta vida. Su mensaje puede y debe hacernos plenamente conscientes de lo que somos y de lo que vivimos d\u00eda tras d\u00eda en tensi\u00f3n interior y continua hacia la felicidad, hacia la plenitud de la existencia, hacia la patria \u00faltima donde estaremos en plena comuni\u00f3n con Dios, Amor infinito y eterno. Aunque Dante sea un hombre de su tiempo y tenga una sensibilidad distinta a la nuestra en algunos temas, su humanismo a\u00fan es v\u00e1lido y actual y, ciertamente, puede ser un punto de referencia para lo que queremos construir en nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Por eso es importante que la obra dantesca, aprovechando la ocasi\u00f3n propicia del Centenario, se d\u00e9 a conocer a\u00fan m\u00e1s y de la mejor manera, es decir, que se presente de modo accesible y atrayente no s\u00f3lo a estudiantes y estudiosos, sino tambi\u00e9n a todos los que, ansiosos de responder a los interrogantes interiores, deseosos de realizar la propia existencia en plenitud, quieren vivir su itinerario de vida y de fe de manera consciente, acogiendo y viviendo con gratitud el don y el compromiso de la libertad.<\/p>\n<p>Por este motivo, felicito a los docentes que son capaces de comunicar con pasi\u00f3n el mensaje de Dante, de presentar el tesoro cultural, religioso y moral contenido en sus obras. No obstante, es necesario que ese patrimonio sea accesible m\u00e1s all\u00e1 de las aulas de las escuelas y universidades.<\/p>\n<p>Exhorto a las comunidades cristianas, sobre todo a las que est\u00e1n presentes en las ciudades que conservan las memorias dantescas, a las instituciones acad\u00e9micas, las asociaciones y los movimientos culturales, a que promuevan iniciativas dirigidas al conocimiento y la difusi\u00f3n del mensaje dantesco en su totalidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n animo de manera especial a los artistas para que den voz, rostro y coraz\u00f3n, que otorguen forma, color y sonido a la poes\u00eda de Dante, siguiendo la v\u00eda de la belleza, que \u00e9l recorri\u00f3 magistralmente; y que as\u00ed se comuniquen las verdades m\u00e1s profundas y se difundan, con los lenguajes propios del arte, mensajes de paz, libertad y fraternidad.<\/p>\n<p>En este particular momento hist\u00f3rico, marcado por tantas sombras, por situaciones que degradan a la humanidad, por una falta de confianza y de perspectivas para el futuro, la figura de Dante, profeta de esperanza y testigo del deseo humano de felicidad, todav\u00eda puede ofrecernos palabras y ejemplos que dan impulso a nuestro camino. Nos puede ayudar a avanzar con serenidad y valent\u00eda en la peregrinaci\u00f3n de la vida y de la fe que todos estamos llamados a realizar, hasta que nuestro coraz\u00f3n encuentre la verdadera paz y la verdadera alegr\u00eda, hasta que lleguemos al fin \u00faltimo de toda la humanidad, \u00abel amor que mueve el sol y las dem\u00e1s estrellas\u00bb (<i>Par.<\/i>\u00a0XXXIII, 145).<\/p>\n<p>Vaticano, 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or, del a\u00f1o 2021, noveno de mi pontificado.<\/p>\n<p>FRANCISCO<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<p><sup>[1]<\/sup>\u00a0Cf. Dante Alighieri,\u00a0<i>Obras completas<\/i>, ed. Bac, Madrid 2015.<\/p>\n<p><sup>[2]<\/sup>\u00a0<i>In praeclara summorum<\/i>\u00a0(30 abril 1921):\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a013 (1921), 209-217.<\/p>\n<p><sup>[3]<\/sup>\u00a0Cf.\u00a0<i>ib\u00edd<\/i>.: 210.<\/p>\n<p><sup>[4]<\/sup>\u00a0Carta\u00a0<i>Nobis, ad Catholicam<\/i>\u00a0(28 octubre 1914):\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a06 (1914), 540.<\/p>\n<p><sup>[5]<\/sup>\u00a0<i>Discurso al Sacro Colegio y a la Prelatura Romana<\/i>\u00a0(23 diciembre 1965):\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a058 (1966), 80.<\/p>\n<p><sup>[6]<\/sup>\u00a0Cf.\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a058 (1966), 22-37.<\/p>\n<p><sup>[7]<\/sup>\u00a0<i>Discurso a los participantes en un congreso internacional organizado por el Consejo Pontificio \u201cCor Unum\u201d<\/i>\u00a0(23 enero 2006):\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (27 enero 2006), p. 13.<\/p>\n<p><sup>[8]<\/sup>\u00a0<i>Ib\u00edd<\/i>.<\/p>\n<p><sup>[9]<\/sup>\u00a0Cf. n. 4:\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a0105 (2013), 557.<\/p>\n<p><sup>[10]<\/sup>\u00a0<i>Mensaje al Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura\u00a0<\/i>(4 mayo 2015):<i>\u00a0AAS<\/i>\u00a0107 (2015), 551-552.<\/p>\n<p><sup>[11]<\/sup>\u00a0<i>Ib\u00edd<\/i>.: 552.<\/p>\n<p><sup>[12]<\/sup>\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (16 octubre 2020), p. 11.<\/p>\n<p><sup>[13]<\/sup>\u00a0Cf.\u00a0<i>Conf.<\/i>, I, I, 1:\u00a0<i>PL<\/i>\u00a032, 661.<\/p>\n<p><strong><sup>\u00a9 Librer\u00eda Editora Vaticana<\/sup><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto completo<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7936,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[102,104,298],"tags":[1206,1204,158,1205],"class_list":["post-7933","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos","category-documentos-papa-completos-es","category-ultimas-noticias","tag-carta-apostolica-candor-lucis-aeternae","tag-dante-alighieri","tag-papa-francisco","tag-vii-centenario-de-la-muerte-de-dante-alighieri"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>VII Centenario de la muerte de Dante: Carta Apost\u00f3lica del Papa &#8211; Exaudi<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Con motivo del VII centenario de la muerte de Dante Alighieri, el Papa ha escrito la Carta Apost\u00f3lica Candor Lucis Aeternae\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/vii-centenario-muerte-dante-carta-apostolica-papa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"VII Centenario de la muerte de Dante: Carta Apost\u00f3lica del Papa &#8211; Exaudi\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Con motivo del VII centenario de la muerte de Dante Alighieri, el Papa ha escrito la Carta Apost\u00f3lica Candor Lucis Aeternae\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/vii-centenario-muerte-dante-carta-apostolica-papa\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Exaudi\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/ExaudiNews\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2021-03-25T11:16:46+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2021-03-26T13:25:39+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Dante-Alighieri.jpeg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1500\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"844\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Larissa I. 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