{"id":78818,"date":"2023-06-20T14:30:58","date_gmt":"2023-06-20T12:30:58","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=78818"},"modified":"2023-06-20T11:26:42","modified_gmt":"2023-06-20T09:26:42","slug":"instrumentum-laboris-de-la-xvi-asamblea-general-ordinaria-del-sinodo-de-los-obispos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/instrumentum-laboris-de-la-xvi-asamblea-general-ordinaria-del-sinodo-de-los-obispos\/","title":{"rendered":"\u00abInstrumentum laboris\u00bb de la XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos"},"content":{"rendered":"<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-78818-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Instrumentum-laboris-de-la-XVI-Asamblea-General.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Instrumentum-laboris-de-la-XVI-Asamblea-General.mp3\">https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Instrumentum-laboris-de-la-XVI-Asamblea-General.mp3<\/a><\/audio>\n<p style=\"text-align: center\">XVI ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA<br \/>\nDEL S\u00cdNODO DE LOS OBISPOS<br \/>\nPOR UNA IGLESIA SINODAL:<br \/>\nCOMUNI\u00d3N, PARTICIPACI\u00d3N, MISI\u00d3N<br \/>\n<strong>INSTRUMENTUM LABORIS<\/strong><br \/>\n<strong>Para la Primera Sesi\u00f3n<\/strong><br \/>\n<strong>(octubre de 2023)<\/strong><br \/>\n<strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n<h1>Pr\u00f3logo<\/h1>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El viaje hasta ahora<\/p>\n<p>Una herramienta de trabajo para la segunda fase del proceso sinodal La estructura del texto<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>A.\u00a0 Por una Iglesia sinodal. Una experiencia integral<\/h1>\n<p>A 1. Signos caracter\u00edsticos de una Iglesia sinodal<\/p>\n<p>A 2. Un camino para la Iglesia sinodal: conversar en el Esp\u00edritu<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>B.\u00a0 Comuni\u00f3n, misi\u00f3n, participaci\u00f3n. Tres temas prioritarios para la Iglesia sinodal<\/h1>\n<p>B 1. Una comuni\u00f3n que se irradia. \u00bfC\u00f3mo podemos ser m\u00e1s plenamente signo e instrumento de la uni\u00f3n con Dios y de la unidad del g\u00e9nero humano?<\/p>\n<p>B 2. Corresponsables en la misi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo podemos compartir dones y tareas al servicio del Evangelio?<\/p>\n<p>B 3. Participaci\u00f3n, responsabilidad y autoridad. \u00bfQu\u00e9 procesos, estructuras e instituciones son necesarios en una Iglesia sinodal misionera?<\/p>\n<h1>FICHAS DE TRABAJO PARA LA ASAMBLEA SINODAL<\/h1>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h1>Fichas para B 1. Una comuni\u00f3n que se irradia<\/h1>\n<p>B 1.1 \u00bfC\u00f3mo alimentan la comuni\u00f3n en una Iglesia sinodal el servicio de la caridad, el compromiso por la justicia y el cuidado de la casa com\u00fan?<\/p>\n<p>B 1.2 \u00bfC\u00f3mo puede una Iglesia sinodal hacer cre\u00edble la promesa de que \u201cel amor y la verdad se encontrar\u00e1n\u201d (Sal 85,11)?<\/p>\n<p>B 1.3 \u00bfC\u00f3mo puede crecer una relaci\u00f3n din\u00e1mica de intercambio de dones entre las Iglesias? B 1.4 \u00bfC\u00f3mo puede una Iglesia sinodal cumplir mejor su misi\u00f3n mediante un compromiso ecum\u00e9nico renovado?<\/p>\n<p>B 1.5 \u00bfC\u00f3mo reconocer y aprovechar la riqueza de las culturas y desarrollar el di\u00e1logo con las religiones a la luz del Evangelio?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>Fichas para B 2. Corresponsables en la misi\u00f3n.<\/h1>\n<p>B 2.1 \u00bfC\u00f3mo podemos caminar juntos hacia una conciencia compartida del significado y el contenido de la misi\u00f3n?<\/p>\n<p>B 2.2 \u00bfQu\u00e9 hacer para que una Iglesia sinodal sea tambi\u00e9n una Iglesia misionera \u201ctotalmente ministerial\u201d?<\/p>\n<p>B 2.3 \u00bfC\u00f3mo puede la Iglesia de nuestro tiempo cumplir mejor su misi\u00f3n mediante un mayor reconocimiento y promoci\u00f3n de la dignidad bautismal de las mujeres?<\/p>\n<p>B 2.4 \u00bfC\u00f3mo puede valorarse el ministerio ordenado, en su relaci\u00f3n con los ministerios bautismales, en una perspectiva misionera?<\/p>\n<p>B 2.5 \u00bfC\u00f3mo renovar y promover el ministerio del obispo en una perspectiva sinodal misionera?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>Fichas para B 3. Participaci\u00f3n, responsabilidad y autoridad.<\/h1>\n<p>B 3.1 \u00bfC\u00f3mo renovar el servicio de la autoridad y el ejercicio de la responsabilidad en una Iglesia sinodal misionera?<\/p>\n<p>B 3.2 \u00bfC\u00f3mo podemos hacer evolucionar las pr\u00e1cticas de discernimiento y los procesos de toma de decisiones de una manera aut\u00e9nticamente sinodal, realizando el protagonismo del Esp\u00edritu?<\/p>\n<p>B 3.3. \u00bfQu\u00e9 estructuras se pueden desarrollar para consolidar una Iglesia sinodal misionera? B 3.4 \u00bfC\u00f3mo configurar instancias de sinodalidad y colegialidad que impliquen a agrupaciones de Iglesias locales?<\/p>\n<p>B 3.5 \u00bfC\u00f3mo reforzar la instituci\u00f3n del S\u00ednodo para que sea expresi\u00f3n de la colegialidad episcopal en una Iglesia sinodal?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>SIGLAS<\/h1>\n<p>AA\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Concilio Vaticano II, Decreto <em>Apostolicam actuositatem <\/em>(18 de noviembre de 1965) AG\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Concilio Vaticano II, Decreto <em>Ad gentes <\/em>(7 de diciembre de 1965)<\/p>\n<p>CA\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 San Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica <em>Centesimus annus <\/em>(1 de mayo de 1991)<\/p>\n<p>CL\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 San Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal <em>Christifideles laici <\/em>(30 de diciembre de 1988)<\/p>\n<p>CV\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Francisco, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal <em>Christus vivit <\/em>(25 de marzo de 2019)<\/p>\n<p>DP\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Secretar\u00eda General del S\u00ednodo, <em>Por una Iglesia sinodal. Comuni\u00f3n, participaci\u00f3n, misi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Documento Preparatorio <\/em>(2021)<\/p>\n<p>DEC Secretar\u00eda General del S\u00ednodo, <em>Por una Iglesia sinodal. Comuni\u00f3n, participaci\u00f3n, misi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEnsancha el espacio de tu tienda\u00bb (Is 54,2). Documento de Trabajo para la Etapa Continental <\/em>(2022)<\/p>\n<p>DV Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Dei Verbum <\/em>(18 de noviembre de 1965) EC Francisco, Constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Episcopalis communio <\/em>(15 de septiembre de 2018) EG Francisco, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii gaudium <\/em>(24 de noviembre de 2013)<\/p>\n<p>FT\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Francisco, Carta enc\u00edclica <em>Fratelli tutti <\/em>(3 de octubre de 2020)<\/p>\n<p>GS\u00a0\u00a0 \u00a0Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n pastoral <em>Gaudium et spes <\/em>(7 de diciembre de 1965) IL <em>Instrumentum Laboris<\/em><\/p>\n<p>LG Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Lumen gentium <\/em>(21 de noviembre 1964) PE Francisco, Constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Praedicate Evangelium <\/em>(19 de marzo de 2022)<\/p>\n<p>SC Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n <em>Sacrosanctum Concilium <\/em>(4 de diciembre de 1963) UR Concilio Vaticano II, Decreto <em>Unitatis redintegratio <\/em>(21 de noviembre de 1964)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>INSTRUMENTUM LABORIS<\/h1>\n<p><strong>Pr\u00f3logo<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abQue el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener entre vosotros los mismos sentimientos, seg\u00fan Cristo Jes\u00fas; de este modo, un\u00e1nimes, a una voz, glorificar\u00e9is al Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Rom 15, 5-6).<\/em><\/p>\n<h1>El viaje hasta ahora<\/h1>\n<ol>\n<li>El Pueblo de Dios se ha puesto en camino desde que el Papa Francisco convoc\u00f3 a toda la Iglesia en S\u00ednodo el 10 de octubre de 2021. Partiendo de los contextos y \u00e1mbitos vitales, las Iglesias locales de todo el mundo pusieron en marcha la consulta al Pueblo de Dios, a partir de la pregunta b\u00e1sica formulada en el 2 del DP: \u00ab<strong>\u00bfc\u00f3mo se realiza hoy, a diversos niveles (desde el local al universal), ese \u201ccaminar juntos\u201d que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio, de acuerdo con la misi\u00f3n que le fue confiada; y qu\u00e9 pasos el Esp\u00edritu nos invita a dar para crecer como Iglesia sinodal?<\/strong>\u00bb. Los frutos de la consulta se recogieron a nivel diocesano y despu\u00e9s se resumieron y enviaron a los S\u00ednodos de las Iglesias Orientales Cat\u00f3licas y a las Conferencias episcopales. Estas, a su vez, redactaron una s\u00edntesis que se remiti\u00f3 a la Secretar\u00eda General del S\u00ednodo.<\/li>\n<li>A partir de la lectura y el an\u00e1lisis de los documentos as\u00ed recogidos, se redact\u00f3 el DEC, al servicio de una etapa que representa una novedad en el proceso sinodal en curso. El DEC se restituy\u00f3 a las Iglesias locales de todo el mundo, invit\u00e1ndolas a cotejarlo, para despu\u00e9s reunirse y dialogar en las siete Asambleas continentales, mientras prosegu\u00edan tambi\u00e9n los trabajos del S\u00ednodo Digital. El objetivo era centrarse en las intuiciones y tensiones que resuenan con m\u00e1s fuerza en la experiencia de la Iglesia en cada continente, e identificar aquellas que, desde la perspectiva de cada continente, representan las prioridades que deben abordarse en la Primera Sesi\u00f3n de la Asamblea sinodal (octubre de 2023).<\/li>\n<li>Sobre la <strong>base de todo el material recogido durante la fase de escucha, y en particular de los Documentos finales de las Asambleas continentales<\/strong>, <strong>se ha redactado el presente <\/strong>Su publicaci\u00f3n cierra la primera fase del S\u00ednodo \u00abPor una Iglesia sinodal: comuni\u00f3n, participaci\u00f3n, misi\u00f3n\u00bb, y abre la segunda, articulada en las dos sesiones<sup>[1]<\/sup> en las que tendr\u00e1 lugar la XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos (octubre de 2023 y de 2024). Su objetivo ser\u00e1 impulsar el proceso y encarnarlo en la vida ordinaria de la Iglesia, identificando las l\u00edneas sobre las que el Esp\u00edritu nos invita a caminar con mayor decisi\u00f3n como Pueblo de Dios. Caminar juntos como Pueblo de Dios, en fidelidad a la misi\u00f3n que el Se\u00f1or ha confiado a la Iglesia, es el don y el fruto que pedimos para la pr\u00f3xima Asamblea. En efecto, la finalidad del proceso sinodal \u00abno es producir documentos, sino abrir horizontes de esperanza para el cumplimiento de la misi\u00f3n de la Iglesia\u00bb (DEC n. 6).<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong>El camino recorrido hasta ahora, y en particular la etapa continental, ha permitido tambi\u00e9n identificar y compartir las peculiaridades de las situaciones que vive la Iglesia en las diferentes regiones del mundo<\/strong>: de las excesivas guerras que ti\u00f1en de sangre nuestro planeta y exigen un renovado compromiso para la construcci\u00f3n de una paz justa, a la amenaza que representa el cambio clim\u00e1tico con la consiguiente prioridad del cuidado de la casa com\u00fan; de un sistema econ\u00f3mico que produce explotaci\u00f3n, desigualdad y \u201cdescarte\u201d, a la presi\u00f3n uniformadora del colonialismo cultural que aplasta a las minor\u00edas; de la experiencia de sufrir persecuci\u00f3n hasta el martirio, a una emigraci\u00f3n que vac\u00eda progresivamente las comunidades, amenazando su propia supervivencia; del creciente pluralismo cultural que marca hoy todo el planeta, a la experiencia de comunidades cristianas que representan minor\u00edas dispersas dentro del pa\u00eds en el que viven, hasta la experiencia de enfrentarse a una secularizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa, y a veces agresiva, que parece considerar irrelevante la experiencia religiosa, pero que no deja de tener sed de la Buena Nueva del Evangelio. En muchas regiones, las Iglesias est\u00e1n profundamente afectadas por la crisis de los abusos sexuales, de poder y de conciencia, econ\u00f3micos e Se trata de heridas abiertas, cuyas consecuencias a\u00fan no se han abordado plenamente. Adem\u00e1s de pedir perd\u00f3n a las v\u00edctimas del sufrimiento causado, la Iglesia debe unirse al creciente compromiso de conversi\u00f3n y reforma para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.<\/li>\n<li>En este contexto, variado, pero con rasgos comunes a nivel mundial, se ha desarrollado todo el proceso Tambi\u00e9n a la Asamblea sinodal se le pedir\u00e1 una escucha profunda de las situaciones en las que la Iglesia vive y realiza su misi\u00f3n: s\u00f3lo cuando resuena en un contexto espec\u00edfico se concreta la cuesti\u00f3n de fondo antes recordada y se hace evidente la urgencia misionera. Lo que est\u00e1 en juego es la capacidad de anunciar el Evangelio caminando junto a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, all\u00ed donde se encuentren, y la pr\u00e1ctica de la catolicidad vivida caminando junto a las Iglesias que viven en condiciones de particular sufrimiento (cf. LG 23).<\/li>\n<li>Llegamos a la Asamblea sinodal cargados con los frutos recogidos durante la fase de escucha. En primer lugar, hemos experimentado que <strong>el encuentro sincero y cordial entre hermanos y hermanas en la fe es fuente de alegr\u00eda: \u00a1encontrarnos es encontrar al Se\u00f1or que est\u00e1 en medio de nosotros! <\/strong>Luego hemos podido tocar con nuestras propias manos la catolicidad de la Iglesia, que, en las diferencias de edad, sexo y condici\u00f3n social, manifiesta una extraordinaria riqueza de carismas y vocaciones eclesiales, y guarda un tesoro de diversidad de lenguas, culturas, expresiones lit\u00fargicas y tradiciones teol\u00f3gicas. Representan el don que cada Iglesia local ofrece a todas las dem\u00e1s (cf. LG 13) y el dinamismo sinodal es un modo de relacionarlas y potenciarlas sin anularlas en la uniformidad. Del mismo modo, hemos descubierto que, incluso en la variedad de formas en que se experimenta y se entiende la sinodalidad en las distintas partes del mundo, a partir de la herencia com\u00fan de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, hay cuestiones compartidas: discernir cu\u00e1l es el nivel m\u00e1s apropiado para abordar cada una de ellas es parte del desaf\u00edo. Igualmente se comparten ciertas No debemos asustarnos de ellas, ni tratar de resolverlas a toda costa, sino comprometernos en un discernimiento sinodal constante: s\u00f3lo as\u00ed las tensiones podr\u00e1n convertirse en fuentes de energ\u00eda y no caer en polarizaciones destructivas.<\/li>\n<li>La primera fase ha renovado nuestra conciencia de que llegar a ser <strong>una Iglesia cada vez m\u00e1s sinodal manifiesta nuestra identidad y vocaci\u00f3n<\/strong>: caminar juntos, es decir, hacer s\u00ednodo, es el modo para llegar a ser verdaderamente disc\u00edpulos y amigos de aquel Maestro y Se\u00f1or que dijo de s\u00ed mismo \u00abYo soy el camino\u00bb (Jn 14, 6). Esto constituye tambi\u00e9n hoy un deseo profundo: habi\u00e9ndolo experimentado como un don, <strong>queremos seguir haci\u00e9ndolo, conscientes de que este camino culminar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda, <\/strong>cuando, por la gracia de Dios, entraremos a formar parte de esa muchedumbre que el libro del Apocalipsis describe as\u00ed: \u00abDespu\u00e9s de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podr\u00eda contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente: \u201c\u00a1La victoria es de nuestro Dios, que est\u00e1 sentado en el trono, y del Cordero!\u201d\u00bb (Ap 7, 9-10). Este texto nos ofrece la imagen de una Iglesia en la que reina una comuni\u00f3n perfecta entre todas las diferencias que la componen, que se mantienen y se unen en la \u00fanica misi\u00f3n que quedar\u00e1 por cumplir: participar en la liturgia de alabanza que todas las criaturas elevan al Padre por medio de Cristo en la unidad del Esp\u00edritu Santo.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"8\">\n<li>A la intercesi\u00f3n de estas hermanas y estos hermanos, que viven ya la plena comuni\u00f3n de los santos (cf. LG 50), y especialmente a la de Aquella que es primicia de ellos (cf. LG 63), Mar\u00eda Madre de la Iglesia, confiamos los trabajos de la Asamblea y la continuaci\u00f3n de nuestro empe\u00f1o por una Iglesia Pedimos que la Asamblea sea un momento de efusi\u00f3n del Esp\u00edritu, pero, m\u00e1s a\u00fan, que <strong>la gracia nos acompa\u00f1e cuando llegue el momento de actualizar sus frutos en la vida cotidiana de las comunidades cristianas del mundo entero<\/strong>.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Una herramienta de trabajo para la segunda fase del proceso sinodal<\/h1>\n<ol start=\"9\">\n<li>Las novedades que marcan el S\u00ednodo 2021-2024 no pueden sino reflejarse tambi\u00e9n en el valor y la din\u00e1mica de la Asamblea sinodal y, por tanto, en la estructura del IL que est\u00e1 a su servicio. En particular, la larga y articulada fase de escucha ha llevado ya a la preparaci\u00f3n de una multiplicidad de documentos, que han establecido una circulaci\u00f3n comunicativa entre las Iglesias locales y entre estas y la Secretar\u00eda General del S\u00ednodo: DP, s\u00edntesis de las Iglesias locales, DEC y Documentos finales de las Asambleas El presente IL no anula ni absorbe toda esta riqueza, sino que se enra\u00edza en ella y remite continuamente a ella: tambi\u00e9n en la preparaci\u00f3n de la Asamblea, <strong>se invita a los miembros del S\u00ednodo a tener presentes los documentos anteriores, especialmente el DEC y los Documentos finales de las Asambleas continentales, as\u00ed como el del S\u00ednodo Digital, como instrumentos para su discernimiento. <\/strong>En particular, los Documentos finales de las Asambleas continentales resultan preciosos para no perder la concreci\u00f3n de los diferentes contextos y los desaf\u00edos que cada uno de ellos plantea: el trabajo com\u00fan de la Asamblea sinodal no puede prescindir de ellos. Tambi\u00e9n pueden ser de ayuda los numerosos recursos recogidos en la secci\u00f3n especial de la web del S\u00ednodo 2021-2024, &lt;<a href=\"http:\/\/www.synod.va\/\">www.synod.va<\/a>&gt;, en particular la constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Episcopalis communio <\/em>y los dos documentos de la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional, <em>La sinodalidad en la vida y en la misi\u00f3n de la Iglesia <\/em>(2018) y <em>El <\/em>sensus fidei <em>en la vida de la Iglesia <\/em>(2014).<\/li>\n<li>Dada la abundancia de material ya disponible, el IL pretende ser una ayuda pr\u00e1ctica para el desarrollo de la Asamblea Sinodal de octubre de 2023 y, por tanto, para su preparaci\u00f3n. Con m\u00e1s raz\u00f3n vale para el IL aquello que ya describ\u00eda la naturaleza de la DEC: \u00abno es un documento del Magisterio de la Iglesia, ni el informe de una encuesta sociol\u00f3gica; no ofrece la formulaci\u00f3n de indicaciones operativas, de metas y objetivos, ni la elaboraci\u00f3n completa de una visi\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb (n. 8). No podr\u00eda ser de otro modo, ya que el IL forma parte de un proceso que a\u00fan no ha terminado. En comparaci\u00f3n con el DEC, da un paso m\u00e1s: partiendo de las percepciones recogidas durante la primera fase y especialmente del trabajo de las Asambleas continentales, <strong>articula algunas de las prioridades surgidas de la escucha al Pueblo de Dios<\/strong>, pero no como afirmaciones o toma de posturas. Por el contrario, las expresa <strong>como preguntas dirigidas a la Asamblea sinodal<\/strong>, que tendr\u00e1 la tarea de discernir e identificar algunos pasos concretos para seguir creciendo como Iglesia sinodal, pasos que luego someter\u00e1 al Santo S\u00f3lo entonces se completar\u00e1 esa particular din\u00e1mica de escucha en la que \u00abcada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, Colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Esp\u00edritu Santo, el \u201cEsp\u00edritu de verdad\u201d (Jn 14, 17), para saber lo que \u00c9l \u201cdice a las Iglesias\u201d (Ap 2,7)\u00bb <sup>[2]<\/sup>. Desde este punto de vista, est\u00e1 claro por qu\u00e9 el IL no puede entenderse como un primer borrador del Documento Final de la Asamblea sinodal, que habr\u00e1 de ser corregido o enmendado, aunque esboza una primera comprensi\u00f3n del car\u00e1cter sinodal de la Iglesia a partir de la cual se puede hacer un discernimiento ulterior. De igual forma, resulta evidente que los principales destinatarios del IL son los miembros de la Asamblea sinodal y que se hace p\u00fablico no s\u00f3lo en aras de la transparencia, sino tambi\u00e9n como subsidio para la puesta en marcha de iniciativas eclesiales. En particular, puede favorecer la participaci\u00f3n en la din\u00e1mica sinodal a nivel local y regional, a la espera de que los resultados de la Asamblea de octubre aporten posteriores elementos de autoridad sobre los que las Iglesias locales ser\u00e1n llamadas a orar, reflexionar, actuar y contribuir con sus propias aportaciones.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"11\">\n<li>Las preguntas que plantea el IL son expresi\u00f3n de la riqueza del proceso del que han surgido: est\u00e1n cargadas con los nombres y rostros de los que han participado, testimonian la experiencia de fe del Pueblo de Dios y llevan, por tanto, la impronta de un significado trascendente. Desde este punto de vista, indican un horizonte e invitan a dar confiadamente nuevos pasos para profundizar en la pr\u00e1ctica de la dimensi\u00f3n sinodal de la Iglesia. <strong>De la primera fase surge la conciencia de la necesidad de tomar la Iglesia local como punto de referencia privilegiado<sup>[3]<\/sup>, como lugar teol\u00f3gico donde los bautizados experimentan concretamente el caminar juntos<\/strong>. Esto, sin embargo, no conduce a un repliegue: ninguna Iglesia local, en efecto, puede vivir al margen de las relaciones que la unen a todas las dem\u00e1s, incluidas aquellas, muy especiales, con la Iglesia de Roma, a la que se conf\u00eda el servicio de la unidad a trav\u00e9s del ministerio de su Pastor, que ha convocado a toda la Iglesia en S\u00ednodo.<\/li>\n<li>Esta atenci\u00f3n a las Iglesias locales exige tener en cuenta su variedad y diversidad de culturas, lenguas y modos de expresi\u00f3n. En particular, las mismas palabras -se puede pensar, por ejemplo, en autoridad o liderazgo- pueden tener resonancias y connotaciones muy diferentes en las distintas \u00e1reas ling\u00fc\u00edsticas y culturales, sobre todo cuando, en algunos lugares, un t\u00e9rmino se asocia a planteamientos te\u00f3ricos o ideol\u00f3gicos precisos. El IL se esfuerza por evitar el lenguaje divisivo con la esperanza de ayudar a un mejor entendimiento entre los miembros de la Asamblea del S\u00ednodo, que proceden de diferentes regiones o tradiciones. La referencia compartida no puede ser otra que la visi\u00f3n del Vaticano II, a partir de la catolicidad del Pueblo de Dios, en virtud de la cual \u00abcada una de las partes colabora con sus dones propios con las restantes partes y con toda la Iglesia, de tal modo que el todo y cada una de las partes aumentan a causa de todos los que mutuamente se comunican y tienden a la plenitud en la unidad, [&#8230;] permaneciendo inmutable el primado de la c\u00e1tedra de Pedro, que preside la asamblea universal de la caridad, protege las diferencias leg\u00edtimas y simult\u00e1neamente vela para que las divergencias sirvan a la unidad en vez de da\u00f1arla \u00bb (LG 13). Esta catolicidad se realiza en la relaci\u00f3n de mutua interioridad entre la Iglesia universal y las Iglesias locales, en las cuales y de las cuales \u00abse constituye la Iglesia cat\u00f3lica, una y \u00fanica\u00bb (LG 23). El proceso sinodal, que en la primera fase tuvo lugar en las Iglesias locales, llega ahora a su segunda fase, con el desarrollo de las dos sesiones de la XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>La estructura del texto<\/h1>\n<ol start=\"13\">\n<li>Este IL se divide en dos secciones que corresponden a la articulaci\u00f3n de las tareas de las Asambleas continentales (y, por tanto, a los contenidos de los correspondientes Documentos finales): en primer lugar proceder a una relectura del camino recorrido durante la primera fase, con el fin de identificar lo que la Iglesia de cada continente hab\u00eda aprendido de la experiencia de vivir la dimensi\u00f3n sinodal al servicio de la misi\u00f3n; despu\u00e9s, hacer un discernimiento de las resonancias producidas en las Iglesias locales del continente al contrastar con el DEC, con el fin de identificar las prioridades sobre las que continuar el discernimiento durante la Asamblea sinodal de octubre de 2023.<\/li>\n<li><strong>La secci\u00f3n A del IL<\/strong>, titulada \u00abPor una Iglesia sinodal \u00bb, intenta recoger los frutos de la relectura del camino recorrido. En primer lugar, <strong>enumera una serie de caracter\u00edsticas fundamentales o se\u00f1as de identidad de una Iglesia A continuaci\u00f3n, invita a ser conscientes de que una <\/strong><strong>Iglesia sinodal tambi\u00e9n se distingue por un modo de proceder<\/strong>, que la experiencia de la primera fase identifica con la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu. Se invitar\u00e1 a la Asamblea a reaccionar sobre los frutos de esta relectura para precisarlos y afinarlos. <strong>La secci\u00f3n B<\/strong>, titulada \u00abComuni\u00f3n, Misi\u00f3n, Participaci\u00f3n \u00bb<sup>[4]<\/sup>, <strong>expresa en forma de preguntas las tres prioridades que surgen con m\u00e1s fuerza del trabajo en todos los continentes<\/strong>, someti\u00e9ndolas al discernimiento de la Asamblea. Al servicio de la din\u00e1mica de la Asamblea, en particular del trabajo en grupo (<em>Circuli Minores<\/em>), se proponen cinco fichas de trabajo para cada una de estas tres prioridades, lo que permite abordarlas desde diferentes perspectivas.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"15\">\n<li>Las tres prioridades de la secci\u00f3n B, desarrolladas a trav\u00e9s de las respectivas fichas de trabajo, abarcan temas amplios y de gran relevancia: muchos podr\u00edan ser objeto de un S\u00ednodo, o ya lo han Sobre varios de ellos las intervenciones del Magisterio han sido tambi\u00e9n numerosas e incisivas. Durante los trabajos de la Asamblea no pueden tratarse extensamente y, sobre todo, independientemente unos de otros. Por el contrario, deben abordarse partiendo de su relaci\u00f3n con el verdadero tema de los trabajos, es decir, la Iglesia sinodal. Por ejemplo, las referencias a la urgencia de dedicar una atenci\u00f3n adecuada a las familias y a los j\u00f3venes no pretenden estimular un nuevo tratamiento de la pastoral familiar o juvenil. Su prop\u00f3sito es ayudar a enfocar c\u00f3mo la puesta en pr\u00e1ctica de las conclusiones de las dos Asambleas sinodales de 2015 y 2018 y de las indicaciones de las sucesivas exhortaciones apost\u00f3licas postsinodales <em>Amoris laetitiae <\/em>e <em>Christus vivit<\/em>, representa una oportunidad para caminar juntos como Iglesia capaz de acoger y acompa\u00f1ar, aceptando los cambios necesarios en normas, estructuras y procedimientos. Lo mismo se aplica a muchos otros temas que subyacen.<\/li>\n<li>El compromiso que se pide a la Asamblea y a sus miembros ser\u00e1 el de <strong>mantener la tensi\u00f3n entre la visi\u00f3n de conjunto<\/strong>, que caracteriza el trabajo a partir de la secci\u00f3n A, <strong>y la identificaci\u00f3n de los pasos a dar, <\/strong>necesariamente concretos, a los que apunta en cambio el trabajo a partir de la secci\u00f3n<\/li>\n<li>En ello se jugar\u00e1 la fecundidad del discernimiento de la Asamblea sinodal, cuya tarea ser\u00e1 abrir toda la Iglesia a la acogida de la voz del Esp\u00edritu Santo. La articulaci\u00f3n de la constituci\u00f3n pastoral <em>Gaudium et spes, <\/em>que \u00abconsta de dos partes \u00bb, diferentes en car\u00e1cter y enfoque, \u00abpero es un todo unificado\u00bb (GS, nota 1), puede ser, desde este punto de vista, una inspiraci\u00f3n para el trabajo de la Asamblea.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>A.\u00a0\u00a0 Por una Iglesia sinoda Una experiencia integral<\/h1>\n<p><em>\u00abHay diversidad de carismas, pero un mismo Esp\u00edritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Se\u00f1or; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu para el bien com\u00fan\u00bb (1 Co 12, 4-7).<\/em><\/p>\n<ol start=\"17\">\n<li>Un rasgo une los relatos de las etapas de la primera fase: es la sorpresa expresada por los participantes, que se encontraron ante algo inesperado, m\u00e1s grande de lo Para los participantes, <strong>el proceso sinodal ofrece una oportunidad de encuentro en la fe que hace crecer el v\u00ednculo con el Se\u00f1or, la fraternidad entre las personas y el amor a la Iglesia<\/strong>, no s\u00f3lo a nivel individual, sino implicando y dinamizando a toda la comunidad. La experiencia es la de recibir un horizonte de esperanza que se abre para la Iglesia, signo claro de la presencia y de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu que la gu\u00eda en la historia en su camino hacia el Reino (cf. LG 5): \u00ab<strong>el protagonista del S\u00ednodo es el Esp\u00edritu Santo<\/strong>\u00bb<sup>[5]<\/sup>. De este modo, cuanto m\u00e1s intensamente se ha acogido la invitaci\u00f3n a caminar juntos, tanto m\u00e1s el S\u00ednodo se ha convertido en el camino por el que el Pueblo de Dios avanza con entusiasmo, pero sin ingenuidad. De hecho, los problemas, las resistencias, las dificultades y las tensiones no se ocultan ni se esconden, sino que se identifican y se nombran gracias a un di\u00e1logo aut\u00e9ntico que permite hablar y escuchar con libertad y sinceridad. El proceso sinodal constituye el espacio en el que se hace practicable el modo evang\u00e9lico de tratar las cuestiones que a menudo se plantean de forma reivindicativa o para las que falta un lugar de acogida y discernimiento en la vida de la Iglesia actual.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"18\">\n<li>Un t\u00e9rmino tan abstracto o te\u00f3rico como la sinodalidad ha comenzado as\u00ed a encarnarse en una experiencia De la escucha del Pueblo de Dios surge una progresiva apropiaci\u00f3n y comprensi\u00f3n de la sinodalidad \u00abdesde dentro\u00bb, que no deriva de la enunciaci\u00f3n de un principio, una teor\u00eda o una f\u00f3rmula, sino que se mueve a partir de la disposici\u00f3n a entrar en un proceso din\u00e1mico de palabra constructiva, respetuosa y orante, de escucha y di\u00e1logo. En la ra\u00edz de este proceso est\u00e1 la aceptaci\u00f3n, personal y comunitaria, de algo que es a la vez un don y un desaf\u00edo: ser una Iglesia de hermanas y hermanos en Cristo que se escuchan mutuamente y que, al hacerlo, son transformados gradualmente por el Esp\u00edritu.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>A 1. Signos caracter\u00edsticos de una Iglesia sinodal<\/h1>\n<ol start=\"19\">\n<li>Dentro de esta comprensi\u00f3n integral, surge la conciencia de algunas caracter\u00edsticas o signos distintivos de una Iglesia sinodal. Se trata de convicciones compartidas sobre las que detenerse y reflexionar juntos con vistas a la continuaci\u00f3n de un camino que las afinar\u00e1 y clarificar\u00e1 ulteriormente, a partir de los trabajos que emprender\u00e1 la Asamblea sinodal de octubre de 2023.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"20\">\n<li>De todos los continentes surge con fuerza la conciencia de que <strong>una Iglesia sinodal se funda en el reconocimiento de la dignidad com\u00fan que deriva del Bautismo, que hace de quienes lo reciben hijos e hijas de Dios, miembros de su familia y, por tanto, hermanos y hermanas en Cristo, habitados por el \u00fanico Esp\u00edritu y enviados a cumplir una misi\u00f3n com\u00fan. <\/strong>En el lenguaje de Pablo, \u00abtodos nosotros, jud\u00edos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Esp\u00edritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Esp\u00edritu\u00bb (1 Co 12,13). El Bautismo crea as\u00ed una verdadera corresponsabilidad entre los miembros de la Iglesia, que se manifiesta en la participaci\u00f3n de todos, con los carismas de cada uno, en la misi\u00f3n y edificaci\u00f3n de la comunidad eclesial. <strong>No se puede entender una Iglesia sinodal si no es en el horizonte de la comuni\u00f3n, que es siempre tambi\u00e9n misi\u00f3n <\/strong>para anunciar y encarnar el Evangelio en todas las dimensiones de la existencia humana. Comuni\u00f3n y misi\u00f3n se alimentan en la participaci\u00f3n com\u00fan en la Eucarist\u00eda, que hace de la Iglesia un cuerpo \u00abbien ajustado y unido\u00bb (Ef 4,16) en Cristo, capaz de caminar juntos hacia el Reino.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"21\">\n<li>Enraizado en esta conciencia est\u00e1 el deseo de <strong>una Iglesia cada vez m\u00e1s sinodal tambi\u00e9n en sus instituciones, estructuras y procedimientos<\/strong>, para constituir un espacio en el que la com\u00fan dignidad bautismal y la corresponsabilidad en la misi\u00f3n no s\u00f3lo se afirmen, sino que se ejerzan y practiquen. En este espacio, el ejercicio de la autoridad en la Iglesia se aprecia como un don y se configura cada vez m\u00e1s como \u00abun verdadero servicio, que la Sagrada Escritura llama muy significativamente \u201c<em>diakon\u00eda<\/em>\u201d o sea ministerio\u00bb (LG 24), seg\u00fan el modelo de Jes\u00fas, que se inclin\u00f3 para lavar los pies a sus disc\u00edpulos (cf. Jn 13, 1-11).<\/li>\n<li>\u00ab<strong>Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha<\/strong>\u00bb <sup>[6]<\/sup>: esta toma de conciencia es fruto de la experiencia del camino sinodal, que es una escucha del Esp\u00edritu por medio de la escucha de la Palabra, de la escucha de los acontecimientos de la historia y de la escucha rec\u00edproca entre los individuos y entre las Comunidades eclesiales, desde el nivel local hasta el continental y universal. Para muchos, la gran sorpresa fue precisamente la experiencia de ser escuchados por la comunidad, en algunos casos por primera vez, recibiendo as\u00ed un reconocimiento del propio valor, que testimonia el amor del Padre por cada uno de sus hijos e La escucha dada y recibida tiene una profundidad teol\u00f3gica y eclesial, y no s\u00f3lo funcional, siguiendo el ejemplo de c\u00f3mo Jes\u00fas escuchaba a las personas con las que se encontraba. Este estilo de escucha est\u00e1 llamado a marcar y transformar todas las relaciones que la comunidad cristiana establece entre sus miembros, con otras comunidades de fe y con la sociedad en su conjunto, especialmente con aquellos cuya voz se ignora m\u00e1s a menudo.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"23\">\n<li>Como Iglesia de la escucha, <strong>una<\/strong> <strong>Iglesia<\/strong> <strong>sinodal desea ser humilde, sabe que debe pedir perd\u00f3n y que tiene mucho que aprender<\/strong>. Algunos de los documentos recogidos durante la primera fase se\u00f1alaban que el camino sinodal es necesariamente penitencial, reconociendo que no siempre hemos vivido la dimensi\u00f3n sinodal constitutiva de la comunidad El rostro de la Iglesia muestra hoy los signos de graves crisis de confianza y credibilidad. En muchos contextos, las crisis relacionadas con abusos sexuales, econ\u00f3micos, de poder y de conciencia han empujado a la Iglesia a un exigente examen de conciencia \u00abpara que, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, no cese de renovarse\u00bb (LG 9), en un camino de arrepentimiento y conversi\u00f3n que abra caminos de reconciliaci\u00f3n, sanaci\u00f3n y justicia.<\/li>\n<li><strong>Una Iglesia sinodal es una Iglesia de encuentro y di\u00e1logo<\/strong>. En el camino que hemos recorrido, esto concierne con particular fuerza a las relaciones con las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, a las que estamos unidos por el v\u00ednculo de un mismo Bautismo. El Esp\u00edritu, que es \u00abprincipio de unidad de la Iglesia\u00bb (UR 2), act\u00faa en estas Iglesias y Comunidades eclesiales y nos invita a emprender caminos de conocimiento mutuo, de compartir y de construir una vida com\u00fan. A nivel local, emerge con fuerza la importancia de lo que ya se est\u00e1 haciendo junto a miembros de otras Iglesias y Comunidades eclesiales, especialmente como testimonio com\u00fan en contextos socioculturales hostiles hasta la persecuci\u00f3n -es el ecumenismo del martirio- y ante la emergencia ecol\u00f3gica. En todas partes, en sinton\u00eda con el Magisterio del Concilio Vaticano II, surge el deseo de profundizar en el camino ecum\u00e9nico: una Iglesia aut\u00e9nticamente sinodal no puede dejar de implicar a todos los que comparten el \u00fanico Bautismo.<\/li>\n<li><strong>Una<\/strong> <strong>Iglesia<\/strong> <strong>sinodal <\/strong>est\u00e1 llamada a practicar la cultura del encuentro y el di\u00e1logo con los creyentes de otras religiones y con las culturas y sociedades en las cuales se inserta, pero sobre todo entre las m\u00faltiples diferencias que atraviesan a la Iglesia misma. Esta Iglesia <strong>no teme la variedad de la que es portadora, sino que la valora sin forzarla a la uniformidad<\/strong>. El proceso sinodal ha sido una oportunidad para empezar a aprender lo que significa vivir la unidad en la diversidad, una realidad que hay que seguir explorando, en la confianza de que el camino se ir\u00e1 aclarando a medida que Por lo tanto, <strong>una Iglesia sinodal promueve el paso del <\/strong>\u00ab<strong>yo<\/strong>\u00bb <strong>al <\/strong>\u00ab<strong>nosotros<\/strong>\u00bb, porque constituye un espacio en el que resuena la llamada a ser miembros de un cuerpo que valora la diversidad, pero que es hecho uno por el \u00fanico Esp\u00edritu. Es el Esp\u00edritu el que nos impulsa a escuchar al Se\u00f1or y a responderle como pueblo al servicio de la \u00fanica misi\u00f3n de anunciar a todos los pueblos la salvaci\u00f3n ofrecida por Dios en Cristo Jes\u00fas. Esto sucede en una gran diversidad de contextos: a nadie se le pide que abandone el suyo, sino m\u00e1s bien que lo comprenda y se encarne en \u00e9l con mayor profundidad. Volviendo a esta visi\u00f3n tras la experiencia de la primera fase, la sinodalidad aparece en primer lugar como un dinamismo que anima las comunidades locales concretas. Pasando al plano m\u00e1s universal, este impulso abarca todas las dimensiones y realidades de la Iglesia, en un movimiento de aut\u00e9ntica catolicidad.<\/li>\n<li>Vivida en una diversidad de contextos y culturas, la sinodalidad se revela como una dimensi\u00f3n constitutiva de la Iglesia desde sus or\u00edgenes, aunque todav\u00eda est\u00e9 en proceso de realizaci\u00f3n. De hecho, presiona para ser implementada cada vez m\u00e1s plenamente, expresando una llamada radical a la conversi\u00f3n, al cambio, a la oraci\u00f3n y a la acci\u00f3n dirigida a En este sentido, <strong>una Iglesia sinodal es abierta, acogedora y abraza a todos<\/strong>. No hay frontera que este movimiento del Esp\u00edritu no sienta que debe cruzar, para atraer a todos a su dinamismo. La radicalidad del cristianismo no es la prerrogativa de algunas vocaciones espec\u00edficas, sino la llamada a construir una comunidad que viva y testimonie una manera diferente de entender la relaci\u00f3n entre las hijas y los hijos de Dios, que encarne la verdad del amor, fundada en el don y la gratuidad. La llamada radical es, pues, a construir juntos, sinodalmente, una Iglesia atractiva y concreta: una Iglesia en salida, en la que todos se sientan acogidos.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"27\">\n<li>Al mismo tiempo, <strong>una Iglesia sinodal afronta con honestidad y valent\u00eda la llamada a una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la relaci\u00f3n entre amor y verdad<\/strong>, seg\u00fan la invitaci\u00f3n de san Pablo: \u00abrealizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia \u00e9l, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a trav\u00e9s de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcci\u00f3n de s\u00ed mismo en el amor\u00bb (Ef 4,15-16). Por tanto, para incluir aut\u00e9nticamente a todos, es necesario entrar en el misterio de Cristo, dej\u00e1ndose formar y transformar por el modo en que \u00e9l vivi\u00f3 la relaci\u00f3n entre amor y verdad.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"28\">\n<li><strong>Caracter\u00edstica de una Iglesia sinodal es la capacidad de gestionar las tensiones sin dejarse destruir por ellas<\/strong>, vivi\u00e9ndolas como impulso para profundizar en el modo de entender y vivir la comuni\u00f3n, la misi\u00f3n y la participaci\u00f3n. La sinodalidad es un camino privilegiado de conversi\u00f3n, porque reconstituye a la Iglesia en la unidad: cura sus heridas y reconcilia su memoria, acoge las diferencias de las que es portadora y la redime de divisiones infecundas, permiti\u00e9ndole as\u00ed encarnar m\u00e1s plenamente su vocaci\u00f3n de ser \u00aben Cristo, como sacramento, es decir, signo e instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1). La escucha aut\u00e9ntica y la capacidad de encontrar modos para seguir caminando juntos m\u00e1s all\u00e1 de la fragmentaci\u00f3n y la polarizaci\u00f3n son indispensables para que la Iglesia permanezca viva y vital y sea un signo poderoso para las culturas de nuestro tiempo.<\/li>\n<li><strong>Tratar de caminar juntos tambi\u00e9n nos pone en contacto con la sana inquietud de lo incompleto<\/strong>, con la conciencia de que todav\u00eda hay muchas cosas cuyo peso no somos capaces de soportar (cf. Jn 16,12). No se trata de un problema que resolver, sino de un don que cultivar: estamos ante el misterio inagotable y santo de Dios y debemos permanecer abiertos a sus sorpresas mientras peregrinamos hacia el Reino (cf. LG 8). Esto vale tambi\u00e9n para las cuestiones que el proceso sinodal ha sacado a la luz: como primer paso requieren escucha y atenci\u00f3n, sin apresurarse a ofrecer soluciones<\/li>\n<li>Llevar el peso de estos interrogantes no es una carga personal de quienes ocupan determinadas funciones, con el riesgo de ser aplastados por ellos, sino una tarea de toda la comunidad, cuya vida relacional y sacramental es a menudo la respuesta inmediata m\u00e1s Por eso, <strong>una Iglesia sinodal se alimenta incesantemente del misterio que celebra en la liturgia<\/strong>, \u00abcumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y [&#8230;] fuente de donde mana toda su fuerza\u00bb (SC 10), y en particular de la Eucarist\u00eda<strong>.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"31\">\n<li>Una vez superada la angustia del l\u00edmite, el inevitable car\u00e1cter incompleto de una Iglesia sinodal y la disponibilidad de sus miembros a aceptar las propias vulnerabilidades se convierten en el espacio para la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, que nos invita a reconocer los signos de su Por eso, <strong>una Iglesia sinodal es tambi\u00e9n una Iglesia del discernimiento<\/strong>, en la riqueza de significados que adquiere este t\u00e9rmino y al que dan relieve las distintas tradiciones espirituales. La primera fase permiti\u00f3 al Pueblo de Dios comenzar a experimentar el gusto por el discernimiento mediante la pr\u00e1ctica de la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu. Escuchando atentamente la experiencia vivida por los dem\u00e1s, crecemos en el respeto mutuo y comenzamos a discernir las mociones del Esp\u00edritu de Dios en la vida de los otros y en la nuestra. De este modo, empezamos a prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a \u00ablo que el Esp\u00edritu dice a las Iglesias\u00bb (Ap 2,7), con el compromiso y la esperanza de convertirnos en una Iglesia cada vez m\u00e1s capaz de tomar decisiones prof\u00e9ticas que sean fruto de la gu\u00eda del Esp\u00edritu.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>A 2. Un camino para la Iglesia sinodal: conversar en el Esp\u00edritu<\/h1>\n<ol start=\"32\">\n<li>Atraviesa todos los continentes el reconocimiento de lo fruct\u00edfero que ha sido el m\u00e9todo aqu\u00ed llamado \u00abconversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu\u00bb, adoptado durante la primera fase y denominado en algunos documentos \u00abconversaci\u00f3n espiritual\u00bb o \u00abm\u00e9todo sinodal\u00bb (cf. figura a la p\u00e1g. 16).<\/li>\n<li>En su sentido etimol\u00f3gico, el t\u00e9rmino \u00abconversaci\u00f3n\u00bb no indica un intercambio gen\u00e9rico de ideas, sino aquella din\u00e1mica en la que la palabra pronunciada y escuchada genera familiaridad, permitiendo a los participantes intimar entre s\u00ed. La especificaci\u00f3n \u00aben el Esp\u00edritu\u00bb identifica al aut\u00e9ntico protagonista: el deseo de los que conversan tiende a escuchar su voz, que en la oraci\u00f3n se abre a la libre acci\u00f3n de Aquel que, como el viento, sopla donde quiere (cf. Jn 3,8). Poco a poco, la conversaci\u00f3n entre hermanos y hermanas en la fe abre el espacio para un con-sentimiento, es decir, para escuchar juntos la voz del Esp\u00edritu. No es conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu si no hay un paso adelante en una direcci\u00f3n precisa, a menudo inesperada, que apunta a una acci\u00f3n<\/li>\n<li>En las Iglesias locales que la practicaron durante la primera fase, <strong>la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu fue <\/strong>\u00ab<strong>descubierta<\/strong>\u00bb <strong>como el ambiente que permite compartir experiencias de vida y como el espacio de discernimiento en una Iglesia sinodal<\/strong>. En los Documentos finales de las Asambleas continentales, se describe como un momento pentecostal, como una oportunidad para experimentar el ser Iglesia y pasar de escuchar a nuestros hermanos y hermanas en Cristo a escuchar al Esp\u00edritu, que es el aut\u00e9ntico protagonista, y recibir de \u00c9l una misi\u00f3n. Al mismo tiempo, a trav\u00e9s de este m\u00e9todo, la gracia de la Palabra y de los Sacramentos se convierte en una realidad sentida y transformadora, actualizada, que atestigua y realiza la iniciativa por la que el Se\u00f1or Jes\u00fas se hace presente y activo en la Iglesia: Cristo nos env\u00eda en misi\u00f3n y nos re\u00fane en torno a s\u00ed para dar gracias y gloria al Padre en el Esp\u00edritu Santo. De ah\u00ed que desde todos los continentes llegue la petici\u00f3n de que este m\u00e9todo anime e informe cada vez m\u00e1s la vida cotidiana de las<\/li>\n<li>La conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu se inscribe en la larga tradici\u00f3n del discernimiento eclesial, que ha expresado una pluralidad de m\u00e9todos y Conviene subrayar su valor exquisitamente misionero. Esta pr\u00e1ctica espiritual permite pasar del \u00abyo\u00bb al \u00abnosotros\u00bb: no pierde de vista ni borra la dimensi\u00f3n personal del \u00abyo\u00bb, sino que la reconoce y la inserta en la dimensi\u00f3n comunitaria. De este modo, tomar la palabra y escuchar a los participantes se convierten en liturgia y oraci\u00f3n, en las que el Se\u00f1or se hace presente y nos atrae hacia formas cada vez m\u00e1s aut\u00e9nticas de comuni\u00f3n y discernimiento.<\/li>\n<li>En el Nuevo Testamento hay numerosos ejemplos de este modo de conversaci\u00f3n. <strong>Es paradigm\u00e1tico el relato del encuentro del Se\u00f1or resucitado con los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas <\/strong>(cf. Lc 24, 13-35 y la explicaci\u00f3n dada en CV 237). Como bien demuestra su experiencia, la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu construye comuni\u00f3n y aporta dinamismo misionero: los dos, en efecto, vuelven a la comunidad que hab\u00edan dejado para compartir el anuncio pascual de que el Se\u00f1or ha resucitado.<\/li>\n<li>En su concreci\u00f3n, <strong>la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu puede describirse como una oraci\u00f3n compartida con vistas a un discernimiento en com\u00fan<\/strong>, para el que los participantes se preparan mediante la reflexi\u00f3n y la meditaci\u00f3n personales. Se regalan mutuamente una palabra meditada y alimentada por la oraci\u00f3n, no una opini\u00f3n improvisada sobre la marcha. <strong>La din\u00e1mica entre los participantes articula tres etapas fundamentales. La primera est\u00e1 dedicada a que cada uno tome la palabra <\/strong>a partir de su propia experiencia rele\u00edda en la oraci\u00f3n durante el tiempo de preparaci\u00f3n. Los dem\u00e1s escuchan sabiendo que cada uno tiene una valiosa aportaci\u00f3n que ofrecer, sin entrar en debates ni discusiones.<\/li>\n<li>El silencio y la oraci\u00f3n ayudan a preparar <strong>el siguiente paso, en el que se invita a cada persona a abrir en s\u00ed misma un espacio para los dem\u00e1s y para el Otro<\/strong>. De nuevo, cada uno toma la palabra: no para reaccionar y contrarrestar lo que se ha escuchado, reafirmando su propia posici\u00f3n, sino para expresar lo que durante la escucha le ha conmovido m\u00e1s profundamente y por lo que se siente interpelado con m\u00e1s fuerza. Las <strong>huellas que la escucha de las hermanas y hermanos producen en la interioridad de cada uno son el lenguaje con el que el Esp\u00edritu Santo hace resonar su propia voz<\/strong>: cuanto m\u00e1s se haya alimentado cada uno de la meditaci\u00f3n de la Palabra y de los Sacramentos, creciendo en la familiaridad con el Se\u00f1or, tanto m\u00e1s podr\u00e1 reconocer el sonido de su voz (cf. Jn 10, 14.27), gracias tambi\u00e9n al acompa\u00f1amiento del Magisterio y de la teolog\u00eda. Del mismo modo, cuanto m\u00e1s capaces sean los participantes de prestar atenci\u00f3n a lo que dice el Esp\u00edritu, m\u00e1s crecer\u00e1n en un sentimiento compartido y abierto a la misi\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"39\">\n<li><strong>El tercer paso, <\/strong>de nuevo en un clima de oraci\u00f3n y bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, es <strong>identificar los puntos clave que han surgido y construir un consenso sobre los frutos del trabajo com\u00fan<\/strong>, que cada uno sienta fiel al proceso y en el que, por tanto, pueda sentirse representado. No basta con elaborar un informe en el que se enumeren los puntos m\u00e1s citados, sino que es necesario un discernimiento que preste atenci\u00f3n tambi\u00e9n a las voces marginales y prof\u00e9ticas y no pase por alto la importancia de los puntos en los que surgen El Se\u00f1or es la piedra angular que permitir\u00e1 que la \u00abconstrucci\u00f3n\u00bb se mantenga en pie, y el Esp\u00edritu, maestro de armon\u00eda, ayudar\u00e1 a pasar de la confusi\u00f3n a la sinfon\u00eda.<\/li>\n<li>El proceso culmina con una oraci\u00f3n de alabanza a Dios y gratitud por la experiencia. \u00abCuando vivimos la m\u00edstica de acercarnos a los dem\u00e1s y de buscar su bien, ampliamos nuestro interior para recibir los m\u00e1s hermosos regalos del Se\u00f1or. <strong>Cada vez que nos encontramos con un ser humano en el amor, quedamos capacitados para descubrir algo nuevo de Dios. <\/strong>Cada vez que se nos abren los ojos para reconocer al otro, se nos ilumina m\u00e1s la fe para reconocer a Dios (EG 272). Este es, en pocas palabras, el don que recibe quien se deja implicar en una conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu.<\/li>\n<li>En situaciones concretas, nunca es posible seguir ciegamente este esquema, sino que es necesario adaptarlo siempre. A veces es preciso dar prioridad a que cada uno tome la palabra y escuche a los dem\u00e1s; en otras circunstancias, a poner de relieve los v\u00ednculos entre las distintas perspectivas, buscando lo que \u00abhace arder el coraz\u00f3n en el pecho\u00bb (cf. Lc 24,32); en otras, a\u00fan, a explicitar un consenso y trabajar juntos para identificar la direcci\u00f3n en la que uno se siente llamado por el Esp\u00edritu a ponerse en movimiento. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de las oportunas adaptaciones concretas, la intenci\u00f3n y el dinamismo que unen los tres pasajes son y siguen siendo caracter\u00edsticos del modo de proceder de una Iglesia<\/li>\n<li>Teniendo en cuenta la importancia de la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu para animar la experiencia vivida por la Iglesia sinodal, la <strong>formaci\u00f3n en este m\u00e9todo, en particular de animadores capaces de acompa\u00f1ar a las comunidades a practicarlo, se percibe como una prioridad en todos los niveles de la vida eclesial <\/strong>y para todos los bautizados, comenzando por los ministros ordenados, y en un esp\u00edritu de corresponsabilidad y apertura a las diferentes vocaciones eclesiales. <strong>La formaci\u00f3n para la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu es la formaci\u00f3n para ser una Iglesia sinodal.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-78835 aligncenter\" src=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02.png\" alt=\"\" width=\"2177\" height=\"3147\" srcset=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02.png 2177w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-208x300.png 208w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-708x1024.png 708w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-770x1113.png 770w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-1063x1536.png 1063w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-1417x2048.png 1417w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-500x723.png 500w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-293x424.png 293w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-1400x2024.png 1400w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/02-390x564.png 390w\" sizes=\"auto, (max-width: 2177px) 100vw, 2177px\" \/><\/p>\n<h1>B.\u00a0 Comuni\u00f3n, misi\u00f3n, participaci\u00f3n<\/h1>\n<p>Tres temas prioritarios para la Iglesia sinodal<\/p>\n<p><em>\u00abComo en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, y no todos los miembros cumplen la misma funci\u00f3n, as\u00ed nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada cual existe en relaci\u00f3n con los otros miembros\u00bb (Rm 12, 4-5).<\/em><\/p>\n<ol start=\"43\">\n<li>Entre los frutos de la primera fase, y en particular de las Asambleas continentales, obtenidos tambi\u00e9n gracias al modo de proceder apenas esbozado, est\u00e1 la identificaci\u00f3n de las tres prioridades que ahora se proponen al discernimiento de la Asamblea sinodal de octubre de 2023. Se trata de desaf\u00edos con los que toda la Iglesia debe medirse para dar un paso adelante y crecer en su ser sinodal a todos los niveles y desde una pluralidad de perspectivas: piden ser abordados desde el punto de vista de la Teolog\u00eda y del Derecho can\u00f3nico, as\u00ed como desde el de la pastoral y la espiritualidad. Cuestionan la planificaci\u00f3n de las di\u00f3cesis, as\u00ed como las opciones cotidianas y el estilo de vida de cada miembro del Pueblo de Dios. Son tambi\u00e9n aut\u00e9nticamente sinodales porque abordarlas exige caminar juntos como pueblo, con todos sus Las tres prioridades se ilustrar\u00e1n en relaci\u00f3n con las tres palabras clave del S\u00ednodo: comuni\u00f3n, misi\u00f3n, participaci\u00f3n. Es una elecci\u00f3n motivada por la b\u00fasqueda de sencillez expositiva, pero que se expone a un riesgo: el de presentarlas como tres \u00abpilares\u00bb independientes entre s\u00ed. En cambio, en la vida de la Iglesia sinodal, comuni\u00f3n, misi\u00f3n y participaci\u00f3n se articulan, aliment\u00e1ndose y apoy\u00e1ndose mutuamente. Deben pensarse y presentarse siempre en esta clave de integraci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"44\">\n<li>El cambio en el orden en que aparecen los tres t\u00e9rminos, con la misi\u00f3n en el lugar central, tiene su origen en la conciencia de los v\u00ednculos que los unen, madurada durante la primera fase. En particular, comuni\u00f3n <strong>y misi\u00f3n se entrelazan y se reflejan mutuamente<\/strong>, como ya ense\u00f1aba san Juan Pablo II: \u00abLa comuni\u00f3n y la misi\u00f3n est\u00e1n profundamente unidas entre s\u00ed, se compenetran y se implican mutuamente, hasta tal punto que la comuni\u00f3n representa a la vez la fuente y el fruto de la misi\u00f3n: la comuni\u00f3n es misionera y la misi\u00f3n es para la comuni\u00f3n\u00bb (CL 32, citado en PE I,4). Se nos invita a superar una concepci\u00f3n dualista en la que las relaciones dentro de la comunidad eclesial son el \u00e1mbito de la comuni\u00f3n, mientras que la misi\u00f3n concierne al impulso <em>ad extra<\/em>. La primera fase ha puesto de relieve, en cambio, c\u00f3mo la comuni\u00f3n es la condici\u00f3n de la credibilidad del anuncio, recuperando en esto una intuici\u00f3n de la XV Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos sobre <em>Los j\u00f3venes, la fe y el discernimiento vocacional<\/em><sup>[7]<\/sup>. Al mismo tiempo, crece la conciencia de que la orientaci\u00f3n a la misi\u00f3n es el \u00fanico criterio evang\u00e9licamente fundado para la organizaci\u00f3n interna de la comunidad cristiana, la distribuci\u00f3n de funciones y tareas y la gesti\u00f3n de sus instituciones y <strong>Es en la relaci\u00f3n con la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n como puede entenderse la participaci\u00f3n y por eso s\u00f3lo puede abordarse despu\u00e9s de las otras dos<\/strong>. Por un lado, les presta el servicio de la concreci\u00f3n: la atenci\u00f3n a los procedimientos, normas, estructuras e instituciones permite consolidar la misi\u00f3n en el tiempo y aleja a la comuni\u00f3n de la extemporaneidad emocional. Por otro, recibe una orientaci\u00f3n finalista y un dinamismo que le permiten escapar al riesgo de convertirse en un frenes\u00ed de reivindicaciones de derechos individuales, que inevitablemente acaban fragmentando m\u00e1s que uniendo.<\/li>\n<li>Para acompa\u00f1ar la preparaci\u00f3n y estructuraci\u00f3n de los trabajos de la Asamblea, se han elaborado cinco fichas de trabajo para cada prioridad, que se presentan al final de esta secci\u00f3n. Cada una de ellas constituye una puerta de entrada para tratar la prioridad a la que est\u00e1 asociada, que de este modo puede abordarse desde perspectivas diferentes pero complementarias, en conexi\u00f3n con distintos aspectos de la vida de la Iglesia, que han surgido a trav\u00e9s de los trabajos de las Asambleas En cualquier caso, los tres p\u00e1rrafos siguientes, a los que corresponden los tres grupos de fichas, no pueden leerse como columnas paralelas e incomunicadas. Son, m\u00e1s bien, haces de luz que, desde distintos puntos, iluminan la misma realidad, es decir, la vida sinodal de la Iglesia, entrelaz\u00e1ndose y refiri\u00e9ndose continuamente unos a otros, invitando a crecer en ella.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>B 1. Una comuni\u00f3n que se irradia. \u00bfC\u00f3mo podemos ser m\u00e1s plenamente signo e instrumento de la uni\u00f3n con Dios y de la unidad del g\u00e9nero humano?<\/h1>\n<ol start=\"46\">\n<li>La comuni\u00f3n no es una reuni\u00f3n sociol\u00f3gica como miembros de un grupo identitario, sino que es ante todo un don del Dios Trino y, al mismo tiempo, una tarea, nunca agotada, de construcci\u00f3n del \u00abnosotros\u00bb del Pueblo de Dios. Como las mismas Asambleas continentales han experimentado, entrelaza una dimensi\u00f3n vertical, que <em>Lumen gentium <\/em>llama \u00abuni\u00f3n con Dios\u00bb, y otra horizontal, \u00abla unidad del g\u00e9nero humano\u00bb, en un fuerte dinamismo escatol\u00f3gico: la comuni\u00f3n es un camino en el que estamos llamados a crecer, \u00abhasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud\u00bb (Ef 4,13).<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"47\">\n<li>De ese momento nos anticipa la liturgia, lugar donde la Iglesia, en su camino terreno, experimenta la comuni\u00f3n, la alimenta y la construye. Si, en efecto, \u00abcontribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los dem\u00e1s, el misterio de Cristo y la naturaleza aut\u00e9ntica de la verdadera Iglesia\u00bb (SC 2), es precisamente a ella a la que debemos mirar para comprender qu\u00e9 es la vida sinodal de la Iglesia. En primer lugar, <strong>es en la acci\u00f3n lit\u00fargica, y en particular en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, donde la Iglesia experimenta cada d\u00eda la unidad radical en la misma oraci\u00f3n<\/strong>, pero en la diversidad de lenguas y ritos: un elemento fundamental en clave sinodal. Desde este punto de vista, la multiplicidad de ritos en la \u00fanica Iglesia cat\u00f3lica es una aut\u00e9ntica bendici\u00f3n, que hay que proteger y promover, como tambi\u00e9n se experiment\u00f3 en varias ocasiones durante las Asambleas continentales.<\/li>\n<li>La Asamblea sinodal no puede entenderse como representativa y legislativa, en analog\u00eda a un organismo parlamentario, con su din\u00e1mica de construcci\u00f3n de mayor\u00edas. M\u00e1s bien, estamos llamados a entenderla por analog\u00eda con la lit\u00fargica. La tradici\u00f3n antigua nos dice que el S\u00ednodo se celebra de este modo: comienza con la invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo, contin\u00faa con la profesi\u00f3n de fe y llega a determinaciones compartidas para garantizar o restablecer la comuni\u00f3n eclesial. En una asamblea sinodal Cristo se hace presente y act\u00faa, transforma la historia y los acontecimientos cotidianos, dona el Esp\u00edritu para guiar a la Iglesia a encontrar un consenso sobre c\u00f3mo caminar juntos hacia el Reino y ayudar a la humanidad a proceder en la direcci\u00f3n de la unidad. Caminar juntos en la escucha de la Palabra y de los hermanos, es decir, en la b\u00fasqueda de la voluntad de Dios y en la concordia, conduce a la acci\u00f3n de gracias al Padre por el Hijo en el \u00fanico Esp\u00edritu. En la asamblea sinodal, los que se re\u00fanen en nombre de Cristo escuchan su Palabra, se escuchan mutuamente, disciernen en docilidad al Esp\u00edritu, proclaman lo que han escuchado y lo reconocen como luz para el camino de la<\/li>\n<li>En esta perspectiva, la vida sinodal no es una estrategia para organizar la Iglesia, sino la experiencia de poder encontrar una unidad que abraza la diversidad sin cancelarla, porque esta fundamentada en la uni\u00f3n con Dios en la confesi\u00f3n de una misma fe. Este dinamismo posee una fuerza propulsora que empuja a ampliar continuamente el \u00e1mbito de la comuni\u00f3n, pero que debe asumir las contradicciones, los l\u00edmites y las heridas de la historia.<\/li>\n<li>El primer tema prioritario que surgi\u00f3 del proceso sinodal tiene su ra\u00edz en este punto: en la concreci\u00f3n de nuestra realidad hist\u00f3rica, preservar y promover la comuni\u00f3n exige asumir lo incompleto de lograr vivir la unidad en la diversidad (cf. 1Cor 12). La historia produce divisiones, que provocan heridas que hay que curar y exigen poner en marcha caminos de reconciliaci\u00f3n. En este contexto, <strong>en nombre del Evangelio, \u00bfqu\u00e9 v\u00ednculos hay que desarrollar, superando trincheras y muros, y qu\u00e9 refugios y protecciones hay que construir, y para proteger a qui\u00e9n? \u00bfQu\u00e9 divisiones son infecundas? \u00bfCu\u00e1ndo la gradualidad hace posible el camino hacia la comuni\u00f3n <\/strong><strong>consumada? <\/strong>Parecen preguntas te\u00f3ricas, pero su concreci\u00f3n est\u00e1 arraigada en la vida cotidiana de las comunidades cristianas consultadas en la primera fase: se refieren a la cuesti\u00f3n de si existen l\u00edmites a la voluntad de acoger a personas y grupos, a c\u00f3mo entablar un di\u00e1logo con las culturas y las religiones sin comprometer nuestra identidad, o a la determinaci\u00f3n de ser la voz de los marginados y reafirmar que nadie debe quedarse atr\u00e1s. Las cinco fichas de trabajo relacionadas con esta prioridad intentan explorar estas cuestiones desde cinco perspectivas complementarias.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>B 2. Corresponsables en la misi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo compartir dones y tareas al servicio del Evangelio?<\/h1>\n<ol start=\"51\">\n<li>\u00abLa Iglesia, durante su peregrinaci\u00f3n en la tierra, es por naturaleza misionera\u00bb (AG 2). La misi\u00f3n constituye el horizonte din\u00e1mico desde el que pensar la Iglesia sinodal, a la que imparte un impulso hacia el \u00ab\u00e9xtasis\u00bb, \u00abque consiste en salir [&#8230; de s\u00ed] para buscar el bien de los dem\u00e1s, hasta dar la vida\u00bb (CV 163; tambi\u00e9n FT 88). En otras palabras, la misi\u00f3n permite revivir la experiencia de Pentecost\u00e9s: habiendo recibido el Esp\u00edritu Santo, Pedro con los Once se levanta y toma la palabra para anunciar a Jes\u00fas muerto y resucitado a cuantos se encuentran en Jerusal\u00e9n (cf. Hch 2,14-36). La vida sinodal hunde sus ra\u00edces en el mismo dinamismo: son numerosos los testimonios que describen en estos t\u00e9rminos la experiencia vivida en la primera fase y a\u00fan m\u00e1s numerosos son los que vinculan de manera inseparable sinodalidad y misi\u00f3n.<\/li>\n<li>En una Iglesia que se define a s\u00ed misma como signo e instrumento de la uni\u00f3n con Dios y de la unidad del g\u00e9nero humano (cf. LG 1), el discurso sobre la misi\u00f3n se centra en la transparencia del signo y en la eficacia del instrumento, sin las cuales cualquier anuncio tropezar\u00e1 con problemas de La misi\u00f3n no consiste en comercializar un producto religioso, sino en construir una comunidad en la que las relaciones sean transparencia del amor de Dios y, de este modo, la vida misma se convierta en anuncio. En los <em>Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/em>, el discurso de Pedro va seguido inmediatamente de un relato de la vida de la comunidad primitiva, en la que todo se convert\u00eda en ocasi\u00f3n de comuni\u00f3n (cf. 2,42-47): esto le confer\u00eda capacidad de atracci\u00f3n.<\/li>\n<li>En esta l\u00ednea, <strong>la primera pregunta sobre la misi\u00f3n se refiere precisamente a lo que los miembros de la comunidad cristiana est\u00e1n dispuestos a poner en com\u00fan, partiendo de la irreductible originalidad de cada uno<\/strong>, en virtud de su relaci\u00f3n directa con Cristo en el Bautismo y de su ser habitado por el Esp\u00edritu. Esto hace que la aportaci\u00f3n de cada bautizado sea preciosa e Una de las razones del sentimiento de asombro que se registr\u00f3 durante la primera fase est\u00e1 precisamente ligada a la posibilidad de contribuir: \u00ab\u00bfPuedo realmente hacer algo?\u00bb. Al mismo tiempo, se invita a cada persona a que asuma su propio car\u00e1cter incompleto, es decir, la conciencia de que para llevar a cabo la misi\u00f3n, todos son necesarios o, dicho de otro modo, que la misi\u00f3n tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n constitutivamente sinodal.<\/li>\n<li>Por eso, la segunda prioridad identificada por una Iglesia que se descubre como sinodal misionera se refiere al modo en que consigue realmente solicitar la contribuci\u00f3n de todos, cada uno con sus dones y tareas, valorando la diversidad de los carismas e integrando la relaci\u00f3n entre dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos<sup>[8]<\/sup>. La perspectiva de la misi\u00f3n sit\u00faa los carismas y los ministerios en el horizonte de lo com\u00fan y, de este modo, salvaguarda su fecundidad, que, en cambio, resulta comprometida cuando se convierten en prerrogativas que legitiman l\u00f3gicas de exclusi\u00f3n. <strong>Una Iglesia sinodal misionera tiene el deber de preguntarse c\u00f3mo puede reconocer y valorar la aportaci\u00f3n que cada bautizado puede ofrecer a la misi\u00f3n<\/strong>, saliendo de s\u00ed mismo y participando junto con otros en algo m\u00e1s \u00abContribuir activamente al bien com\u00fan de la humanidad\u00bb (CA 34) es un componente inalienable de la dignidad de la persona, incluso dentro de la comunidad cristiana. La primera contribuci\u00f3n que cada uno puede hacer es discernir los signos de los tiempos (cf. GS 4), para mantener la conciencia de la misi\u00f3n en sinton\u00eda con el soplo del Esp\u00edritu. Todos los puntos de vista tienen algo que aportar a este discernimiento, empezando por el de los pobres y excluidos: caminar junto a ellos no significa s\u00f3lo asumir sus necesidades y sufrimientos, sino tambi\u00e9n aprender de ellos. Este es el modo de reconocer su igual dignidad, escapando a las trampas del asistencialismo y anticipando, en la medida de lo posible, la l\u00f3gica de los cielos nuevos y de la tierra nueva hacia la que nos encaminamos.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"55\">\n<li>Las fichas de trabajo relativas a esta prioridad intentan concretar esta cuesti\u00f3n de fondo en relaci\u00f3n con temas como el reconocimiento de la variedad de vocaciones, carismas y ministerios, la promoci\u00f3n de la dignidad bautismal de las mujeres, el papel del ministerio ordenado y, en particular, el ministerio del obispo en el seno de la Iglesia sinodal misionera.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>B 3. Participaci\u00f3n, responsabilidad y autoridad. \u00bfQu\u00e9 procesos, estructuras e instituciones son necesarios en una Iglesia sinodal misionera?<\/h1>\n<ol start=\"56\">\n<li>\u00abSi no se cultiva una praxis eclesial que exprese <em>la sinodalidad de manera concreta <\/em>a cada paso del camino y del obrar, promoviendo la implicaci\u00f3n real de todos y cada uno, la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n corren el peligro de quedarse como t\u00e9rminos un poco abstractos\u00bb<sup>[9]<\/sup>. Estas palabras del Santo Padre nos ayudan a situar la participaci\u00f3n en relaci\u00f3n con los otros dos t\u00e9rminos. A la dimensi\u00f3n de procedimiento, que no debe subestimarse como instancia de concreci\u00f3n, la participaci\u00f3n a\u00f1ade una densidad antropol\u00f3gica de gran relevancia: de hecho, expresa la preocupaci\u00f3n por el florecimiento de lo humano, es decir, la humanizaci\u00f3n de las relaciones en el coraz\u00f3n del proyecto de comuni\u00f3n y del compromiso de misi\u00f3n. Salvaguarda la singularidad del rostro de cada uno, empujando para que el paso al \u00abnosotros\u00bb no absorba al \u00abyo\u00bb en el anonimato de una colectividad indistinta, en la abstracci\u00f3n de los derechos o en el servilismo al rendimiento de la organizaci\u00f3n. La participaci\u00f3n es esencialmente una expresi\u00f3n de creatividad y cultivo de relaciones de hospitalidad, acogida y promoci\u00f3n humana en el coraz\u00f3n de la misi\u00f3n y la comuni\u00f3n.<\/li>\n<li>De la preocupaci\u00f3n por la participaci\u00f3n en el sentido integral aqu\u00ed mencionado se deriva la tercera prioridad surgida de la etapa continental: <strong>la cuesti\u00f3n de la autoridad, su significado y el estilo de su ejercicio dentro de una Iglesia sinodal. En particular, \u00bfse plantea esta en la l\u00ednea de los par\u00e1metros derivados del mundo, o en la del servicio? <\/strong>\u00abNo ser\u00e1 as\u00ed entre vosotros\u00bb (Mt 20,26; Mc 10,43), dice el Se\u00f1or, que despu\u00e9s de lavar los pies a los disc\u00edpulos los amonesta: \u00abOs he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros tambi\u00e9n lo hag\u00e1is\u00bb (Jn 13,15). En su origen, el t\u00e9rmino \u00abautoridad\u00bb indica la capacidad de hacer crecer y, por tanto, el servicio a la originalidad personal de cada uno, el apoyo a la creatividad y no un control que la bloquea, el servicio a la construcci\u00f3n de la libertad de la persona y no un cord\u00f3n que la mantiene atada. Ligada a esta pregunta hay una segunda, cargada de preocupaci\u00f3n por la concreci\u00f3n y la continuidad en el tiempo:<\/li>\n<\/ol>\n<h1>\u00bfc\u00f3mo imprimir a nuestras estructuras e instituciones el dinamismo de la Iglesia sinodal misionera?<\/h1>\n<ol start=\"58\">\n<li>De esta atenci\u00f3n deriva otra instancia, igualmente concreta, que apunta precisamente a sostener la din\u00e1mica de la participaci\u00f3n en el tiempo: se trata de la formaci\u00f3n, que aparece transversalmente en todos los documentos de la primera fase. <strong>Instituciones y estructuras, en efecto, no bastan para hacer sinodal a la Iglesia: son necesarias una cultura y una espiritualidad sinodales, animadas por un deseo de conversi\u00f3n y sostenidas por una adecuada formaci\u00f3n<\/strong>, como no han dejado de subrayar las Asambleas continentales y, antes que ellas, las s\u00edntesis de las Iglesias locales. La necesidad de formaci\u00f3n no se limita a la actualizaci\u00f3n de contenidos, sino que tiene un alcance integral, afectando a todas las capacidades y disposiciones de la persona: orientaci\u00f3n misionera, capacidad de relacionarse y de construir comunidad, disposici\u00f3n a la escucha espiritual y familiaridad con el discernimiento personal y comunitario, paciencia, perseverancia y <em>parres\u00eda<\/em>.<\/li>\n<li>La formaci\u00f3n es el medio indispensable para hacer del modo de proceder sinodal un modelo pastoral para la vida y la acci\u00f3n de la <strong>Necesitamos una formaci\u00f3n integral, inicial y <\/strong><strong>permanente, para todos los miembros del Pueblo de Dios<\/strong>. Ning\u00fan bautizado puede sentirse ajeno a este compromiso y, por tanto, es necesario estructurar propuestas adecuadas de formaci\u00f3n en el camino sinodal dirigidas a todos los fieles. En particular, pues, cuanto m\u00e1s se est\u00e1 llamado a servir a la Iglesia, tanto m\u00e1s se debe sentir la urgencia de la formaci\u00f3n: obispos, presb\u00edteros, di\u00e1conos, consagrados y consagradas, y todos los que ejercen un ministerio necesitan formaci\u00f3n para renovar los modos de ejercer la autoridad y los procesos de toma de decisiones en clave sinodal, y para aprender c\u00f3mo acompa\u00f1ar el discernimiento comunitario y la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu. Los candidatos al ministerio ordenado deben formarse en un estilo y mentalidad sinodales. La promoci\u00f3n de una cultura de la sinodalidad implica la renovaci\u00f3n del actual curr\u00edculo de los seminarios y de la formaci\u00f3n de los formadores y de los profesores de teolog\u00eda, de manera que exista una orientaci\u00f3n m\u00e1s clara y decidida hacia la formaci\u00f3n a una vida de comuni\u00f3n, misi\u00f3n y participaci\u00f3n. La formaci\u00f3n para una espiritualidad sinodal est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la renovaci\u00f3n de la Iglesia.<\/li>\n<\/ol>\n<ol start=\"60\">\n<li>Numerosas aportaciones ponen de relieve la necesidad de un esfuerzo similar para <strong>renovar el lenguaje utilizado por la Iglesia<\/strong>: en la liturgia, en la predicaci\u00f3n, en la catequesis, en el arte sacro, as\u00ed como en todas las formas de comunicaci\u00f3n dirigidas tanto a los fieles como al p\u00fablico en general, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n nuevos y antiguos. Sin mortificar ni degradar la profundidad del misterio que la Iglesia anuncia ni la riqueza de su tradici\u00f3n, la renovaci\u00f3n del lenguaje debe orientarse a hacerlos accesibles y atractivos a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sin representar un obst\u00e1culo que mantenga alejados. La inspiraci\u00f3n de la frescura del lenguaje evang\u00e9lico, la capacidad de inculturaci\u00f3n que exhibe la historia de la Iglesia y las prometedoras experiencias ya en marcha, tambi\u00e9n en el entorno digital, nos invitan a proceder con confianza y decisi\u00f3n en una tarea de crucial importancia para la eficacia del anuncio del Evangelio, que es la meta a la que aspira una Iglesia sinodal misionera.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Roma, 29 de mayo de 2023 Memoria de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda Madre de la Iglesia<\/em><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">XVI ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL S\u00cdNODO DE LOS OBISPOS<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>POR UNA IGLESIA SINODAL: COMUNI\u00d3N, PARTICIPACI\u00d3N, MISI\u00d3N<\/em><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center\">FICHAS DE TRABAJO PARA LA ASAMBLEA SINODAL<\/h1>\n<p>(Primera Sesi\u00f3n &#8211; octubre 2023)<\/p>\n<h1>Introducci\u00f3n<\/h1>\n<p>Si todo el IL \u00abpretende ser una ayuda pr\u00e1ctica para el desarrollo de la Asamblea Sinodal de octubre de 2023 y, por tanto, para su preparaci\u00f3n\u00bb (n. 10), esto es particularmente cierto para las fichas de trabajo que aqu\u00ed se presentan. Han sido preparadas para facilitar el discernimiento sobre las<\/p>\n<p>\u00abtres prioridades que emergen con m\u00e1s fuerza de los trabajos de todos los continentes\u00bb (n. 14), con vistas a identificar los pasos concretos a los que nos sentimos llamados por el Esp\u00edritu Santo para crecer como Iglesia sinodal. La presentaci\u00f3n de las fichas, la explicaci\u00f3n de su estructura y las\u00a0indicaciones sobre c\u00f3mo utilizarlas requieren, por tanto, ante todo situarlas en la din\u00e1mica de trabajo de la Asamblea.<\/p>\n<h1>La din\u00e1mica de la Asamblea<\/h1>\n<p>La Asamblea tratar\u00e1 las cuestiones planteadas por el IL alternando convocatorias plenarias (<em>Congregationes Generales<\/em>) y trabajo en grupo (sesiones de los <em>Circuli Minores<\/em>), tal y como prev\u00e9 el art. 14 de la CE.<\/p>\n<p>En concreto, la Asamblea proceder\u00e1 abordando los distintos temas, en el orden en que el IL los proponga. Comenzar\u00e1 trabajando en la Secci\u00f3n A, \u00abPor una Iglesia sinodal. Una experiencia integral\u00bb (nn. 17-42), con el fin de enfocar mejor las caracter\u00edsticas fundamentales de una Iglesia sinodal, a partir de la experiencia de caminar juntos vivida por el Pueblo de Dios en estos dos a\u00f1os y recogida en los documentos elaborados durante la primera fase gracias al discernimiento de los Pastores. Se pide a la Asamblea que se mueva en una perspectiva integral, considerando la experiencia del Pueblo de Dios en su conjunto y con su complejidad.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, la Asamblea pasar\u00e1 a abordar los tres temas prioritarios surgidos de la fase de consulta y presentados en la Secci\u00f3n B del IL (nn. 43-60). A cada uno de ellos se dedica una de las tres partes en que se articula dicha Secci\u00f3n, \u00aben relaci\u00f3n con las tres palabras clave del S\u00ednodo: comuni\u00f3n, misi\u00f3n, participaci\u00f3n\u00bb (n. 43), con una inversi\u00f3n del orden en que aparecen los tres t\u00e9rminos que se explica en el n. 44. Esta articulaci\u00f3n corresponde a la de las fichas de trabajo, tambi\u00e9n divididas en tres partes, cada una de las cuales retoma el t\u00edtulo de la parte correspondiente de la Secci\u00f3n B, subrayando as\u00ed el v\u00ednculo que las une:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abB Una comuni\u00f3n que se irradia. \u00bfC\u00f3mo podemos m\u00e1s plenamente signo e instrumento de la uni\u00f3n con Dios y de la unidad del g\u00e9nero humano?\u00bb (nn. 46-50);<\/li>\n<li>\u00abB Corresponsables en la misi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo podemos compartir dones y tareas al servicio del Evangelio?\u00bb (nn. 51-55);<\/li>\n<li>\u00abB Participaci\u00f3n, responsabilidad y autoridad. \u00bfQu\u00e9 procesos, estructuras e instituciones son necesarias en una Iglesia sinodal misionera?\u00bb (nn. 56-60).<\/li>\n<\/ul>\n<p>En particular, cinco fichas de trabajo corresponden a cada una de las tres prioridades: cada una \u00abconstituye una puerta de entrada para tratar la prioridad a la que est\u00e1 asociada, que de este modo puede abordarse desde perspectivas diferentes pero complementarias, en relaci\u00f3n con distintos aspectos de la vida de la Iglesia que han surgido a trav\u00e9s de los trabajos de las Asambleas continentales\u00bb (n. 45).<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n de los trabajos en etapas sucesivas no elimina el dinamismo que une a las dos Secciones: la experiencia del Pueblo de Dios abordada desde la \u00f3ptica integral de la Secci\u00f3n A sigue representando el horizonte en el que situar el tratamiento de las distintas cuestiones planteadas en la Secci\u00f3n B, que hunden sus ra\u00edces en dicha experiencia. El esfuerzo exigido a la Asamblea consistir\u00e1 precisamente en \u00abmantener la tensi\u00f3n entre la visi\u00f3n de conjunto [&#8230;] y la identificaci\u00f3n de los pasos a dar\u00bb (n. 16): estos \u00faltimos dan concreci\u00f3n y profundidad a los primeros, y reciben a cambio una visi\u00f3n prospectiva y una cohesi\u00f3n frente al riesgo de dispersi\u00f3n en el detalle.<\/p>\n<p>Finalmente, el \u00faltimo segmento de los trabajos de la Asamblea estar\u00e1 dedicado a la recogida de los frutos, es decir, concretamente a la elaboraci\u00f3n de caminos por los que seguir caminando juntos, continuando la relectura de la experiencia del Pueblo de Dios y promoviendo las necesarias profundizaciones, ante todo teol\u00f3gicas y can\u00f3nicas, con vistas a la segunda sesi\u00f3n de la Asamblea sinodal de octubre de 2024.<\/p>\n<p>A lo largo de todo el camino, la Asamblea proceder\u00e1 seg\u00fan el m\u00e9todo de la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu (cf. nn. 32-42), convenientemente adaptado. Mantendr\u00e1 as\u00ed una conexi\u00f3n con el modo de proceder que ha caracterizado todo el proceso sinodal (cf. figura a la p\u00e1g. 26) pero, sobre todo, al experimentarlo directamente, podr\u00e1 enfocar mejor c\u00f3mo puede convertirse en parte de la vida ordinaria de la Iglesia y en un modo de proceder compartido para discernir la voluntad de Dios.<\/p>\n<h1>C\u00f3mo utilizar las fichas de trabajo<\/h1>\n<p>Las fichas de trabajo est\u00e1n concebidas como una herramienta de trabajo para abordar las tres cuestiones prioritarias expuestas en la Secci\u00f3n B durante la Asamblea de octubre de 2023. Por lo tanto, no son cap\u00edtulos de un libro que deban leerse sucesivamente, ni ensayos breves, m\u00e1s o menos completos, sobre un tema. Son \u00abpara hacer\u00bb y no \u00abpara leer\u00bb, en el sentido de que ofrecen un esquema para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n personal como preparaci\u00f3n para el intercambio en grupo y en plenaria. Del mismo modo, pueden utilizarse para reuniones tem\u00e1ticas en profundidad al estilo sinodal en todos los niveles de la vida eclesial. No est\u00e1n pensadas para ser tratadas sucesivamente: cada una debe mantenerse junto con la parte de la Secci\u00f3n B del IL a la que corresponde, pero pueden ser tratadas independientemente de todas las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Todas las fichas tienen la misma estructura: comienzan con una r\u00e1pida contextualizaci\u00f3n de la cuesti\u00f3n expresada por el t\u00edtulo a partir de lo surgido en la primera fase. A continuaci\u00f3n, formulan una pregunta para el discernimiento. Por \u00faltimo, ofrecen algunas intuiciones, que articulan diversas perspectivas (teol\u00f3gica, pastoral, can\u00f3nica, etc.), dimensiones y niveles (parroquia, di\u00f3cesis, etc.), pero, sobre todo, recuperan la concreci\u00f3n de los rostros de los miembros del Pueblo de Dios, de sus carismas y ministerios, de las preguntas que expresaron durante la fase de escucha. La abundancia de los est\u00edmulos propuestos en cada Ficha responde a una necesidad de fidelidad a la riqueza y variedad de lo recogido en la consulta, sin convertirla en un cuestionario en el que sea necesario formular una respuesta a cada pregunta. Algunos est\u00edmulos ser\u00e1n especialmente estimulantes en determinadas regiones del mundo, otros en regiones diferentes. Cada uno est\u00e1 invitado a privilegiar aqu\u00e9l o aqu\u00e9llos sobre los que considere que la experiencia de \u00absu\u00bb Iglesia tiene mayor riqueza para compartir con los dem\u00e1s: \u00e9sta ser\u00e1 su contribuci\u00f3n a la obra com\u00fan.<\/p>\n<p>Cada ficha se centra en el tema indicado por el t\u00edtulo, tomando como base el marco de referencia representado por el IL, cuyo contenido no se repite ni se cita expl\u00edcitamente. Sin embargo, representan la base del trabajo, junto con todos los documentos relativos a la fase de consulta:<\/p>\n<p>\u00abincluso en la preparaci\u00f3n de la Asamblea, se invita a los miembros del S\u00ednodo a tener presentes los documentos anteriores, especialmente el DEC y los Documentos finales de las Asambleas continentales, as\u00ed como el del S\u00ednodo Digital, como instrumentos para su discernimiento\u00bb (n. 9). No se trata, pues, de partir de cero, sino de continuar un camino ya iniciado. Por este motivo, as\u00ed como por obvias razones de espacio, las fichas no ofrecen un tratamiento sistem\u00e1tico de los distintos temas, ni profundizan en todo: el hecho de que el proceso sinodal haya destacado algunos puntos como prioritarios no significa que otros temas sean menos importantes. Sobre la base de la consulta al Pueblo de Dios, las cuestiones propuestas en las fichas representan pasarelas para abordar concretamente la pregunta b\u00e1sica que impulsa y gu\u00eda todo el proceso: \u00ab\u00bfc\u00f3mo se realiza hoy, en los distintos niveles (desde el local al universal), ese \u201ccaminar juntos\u201d que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio, de acuerdo con la misi\u00f3n que se le ha confiado? y \u00bfqu\u00e9 pasos nos invita a dar el Esp\u00edritu para crecer como Iglesia sinodal?\u00bb (DP 2).<\/p>\n<p>Existen evidentes puntos de contacto, e incluso solapamientos, entre las fichas, incluso entre partes diferentes. Sin embargo, no se trata de una repetici\u00f3n, ya que en la edici\u00f3n se ha tenido en cuenta el hecho de que las fichas est\u00e1n concebidas para ser utilizadas independientemente unas de otras. Adem\u00e1s, esto pone de relieve la rica red de interconexiones entre los temas tratados.<\/p>\n<p>Algunas de las cuestiones surgidas de la consulta al Pueblo de Dios se refieren a temas sobre los que ya existe un desarrollo magisterial y teol\u00f3gico al que remitirse: por poner s\u00f3lo dos ejemplos, basta pensar en la aceptaci\u00f3n de los divorciados vueltos a casar, tema tratado en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Amoris laetitia<\/em>, o la inculturaci\u00f3n de la liturgia, objeto de la Instrucci\u00f3n <em>Varietates legitimae <\/em>(1994) de la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. El hecho de que sigan surgiendo interrogantes sobre puntos de este tipo no puede descartarse precipitadamente, sino que debe ser objeto de discernimiento, y la Asamblea sinodal es un foro privilegiado para hacerlo. En particular, deben investigarse los obst\u00e1culos, reales o percibidos, que han impedido dar los pasos indicados y lo que hay que hacer para eliminarlos. Por ejemplo, si el bloqueo se deriva de una falta general de informaci\u00f3n, ser\u00e1 necesario un mejor esfuerzo de comunicaci\u00f3n. Si, por el contrario, se debe a la dificultad de captar las implicaciones de los documentos para situaciones concretas o de reconocerse en lo que proponen, un camino sinodal de apropiaci\u00f3n efectiva de los contenidos por parte del Pueblo de Dios podr\u00eda ser la respuesta adecuada. Otro caso ser\u00eda cuando la reaparici\u00f3n de una cuesti\u00f3n es signo de un cambio en la realidad o de la necesidad de un \u00abdesbordamiento\u00bb de la Gracia, lo que exige volver a cuestionar el Dep\u00f3sito de la Fe y la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 dif\u00edcil que los trabajos de la primera sesi\u00f3n de la XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos lleguen a formular orientaciones concluyentes sobre muchos de estos temas: por eso el Santo Padre ha decidido que la Asamblea sinodal se celebre en dos sesiones. El objetivo de la primera sesi\u00f3n ser\u00e1, ante todo, delinear los caminos de profundizaci\u00f3n que se han de llevar a cabo en estilo sinodal, indicando los temas que se han de tratar y los modos de recoger los frutos, para permitir que el discernimiento se complete en la segunda sesi\u00f3n, en octubre de 2024, elaborando las propuestas concretas para crecer como Iglesia sinodal que se presentar\u00e1n al Santo Padre.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-78832 aligncenter\" src=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01.png\" alt=\"\" width=\"1471\" height=\"1468\" srcset=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01.png 1471w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-300x300.png 300w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-1024x1022.png 1024w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-100x100.png?crop=1 100w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-770x768.png 770w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-500x499.png 500w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-293x292.png 293w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-390x389.png 390w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-585x585.png 585w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/01-1400x1397.png 1400w\" sizes=\"auto, (max-width: 1471px) 100vw, 1471px\" \/><\/p>\n<h1>B 1. UNA COMUNI\u00d3N que se irradia<\/h1>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo podemos ser m\u00e1s plenamente signo e instrumento de la uni\u00f3n con Dios y de la unidad del g\u00e9nero humano?<\/em><\/p>\n<h1>B 1.1 \u00bfC\u00f3mo alimentan la comuni\u00f3n en una Iglesia sinodal el servicio de la caridad, el compromiso por la justicia y el cuidado de la casa com\u00fan?<\/h1>\n<p>Las Asambleas continentales indican varias direcciones para crecer como Iglesia sinodal misionera:<\/p>\n<ol>\n<li>En una Iglesia sinodal, los pobres, en el sentido original de los que viven en condiciones de indigencia y de exclusi\u00f3n social, ocupan un lugar central. Son destinatarios de los cuidados, pero sobre todo son portadores de una Buena Noticia que toda la comunidad necesita escuchar: la Iglesia tiene ante todo algo que aprender de ellos (cf. Lc 6,20; EG 198). Una Iglesia sinodal reconoce y valora su protagonismo.<\/li>\n<li>El cuidado de la casa com\u00fan exige una acci\u00f3n compartida: la soluci\u00f3n de muchos problemas, como el cambio clim\u00e1tico, requiere el compromiso de toda la familia humana. El cuidado de la casa com\u00fan es ya un lugar de intensas experiencias de encuentro y colaboraci\u00f3n con los miembros de otras Iglesias y Comunidades eclesiales, con los creyentes de otras religiones y con los hombres y mujeres de buena Este compromiso exige la capacidad de actuar coherentemente en una pluralidad de niveles: catequesis y animaci\u00f3n pastoral, promoci\u00f3n de estilos de vida, gesti\u00f3n de los bienes (patrimoniales y financieros) de la Iglesia.<\/li>\n<li>Los movimientos migratorios son un signo de nuestro tiempo y \u00ablos migrantes son un \u201cparadigma\u201d capaz de iluminar nuestro tiempo\u00bb<sup>[10]<\/sup>. Su presencia constituye una llamada a caminar juntos, especialmente cuando se trata de fieles cat\u00f3licos. Invita a crear v\u00ednculos con las Iglesias de los pa\u00edses de origen y representa una oportunidad para experimentar la variedad de la Iglesia, por ejemplo, a trav\u00e9s de la di\u00e1spora de las Iglesias orientales cat\u00f3licas.<\/li>\n<li>Una Iglesia sinodal puede desempe\u00f1ar un papel de testimonio prof\u00e9tico en un mundo fragmentado y polarizado, especialmente cuando sus miembros se comprometen a caminar juntos con los dem\u00e1s ciudadanos para la construcci\u00f3n del bien com\u00fan. En lugares marcados por profundos conflictos, esto requiere la capacidad de ser agentes de reconciliaci\u00f3n y artesanos de<\/li>\n<li>\u00abTodo cristiano y toda comunidad est\u00e1n llamados a ser instrumento de Dios para la liberaci\u00f3n y promoci\u00f3n de los pobres\u00bb (EG 187). Esto implica tambi\u00e9n la disponibilidad para tomar partido en favor de ellos en el debate p\u00fablico, prestar voz a sus causas, denunciar las situaciones de injusticia y discriminaci\u00f3n, sin complicidad con los responsables de las mismas.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para el discernimiento<\/h1>\n<p><strong>Caminar juntos significa no dejar a nadie atr\u00e1s y ser capaces de seguir el ritmo de los que m\u00e1s les cuesta \u00bfC\u00f3mo podemos crecer en nuestra capacidad de promover el protagonismo de los \u00faltimos en la Iglesia y en la sociedad?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>Las obras de justicia y misericordia son una forma de participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de Cristo. Por tanto, todo bautizado est\u00e1 llamado a comprometerse en este \u00e1mbito. \u00bfC\u00f3mo despertar, cultivar y reforzar esta conciencia en las comunidades cristianas?<\/li>\n<li>Las desigualdades que marcan el mundo contempor\u00e1neo atraviesan tambi\u00e9n el cuerpo de la Iglesia, separando, por ejemplo, las Iglesias de los pa\u00edses ricos y pobres, o las comunidades de las zonas m\u00e1sricas y m\u00e1s pobres de un mismo pa\u00eds. \u00bfQu\u00e9 herramientas se necesitan para poder caminar juntos entre las Iglesias m\u00e1s all\u00e1 de estas desigualdades, experimentando un aut\u00e9ntico intercambio de dones?<\/li>\n<li>A lo largo del camino sinodal, \u00bfqu\u00e9 esfuerzos se han hecho para dar espacio a la voz de los m\u00e1s pobres e integrar su aportaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 experiencias han madurado nuestras Iglesias en el apoyo al protagonismo de los pobres? \u00bfQu\u00e9 debemos hacer para implicarlos cada vez m\u00e1s en nuestro caminar juntos, dejando que su voz cuestione nuestro modo de hacer cuando este no es suficientemente inclusivo?<\/li>\n<li>\u00bfLa acogida a los emigrantes se convierte en una oportunidad para caminar juntos con personas de otras culturas, especialmente cuando compartimos la misma fe? \u00bfQu\u00e9 espacio tienen las comunidades de emigrantes en la pastoral ordinaria? \u00bfC\u00f3mo se valora la di\u00e1spora de las Iglesias orientales cat\u00f3licas como una oportunidad para experimentar la unidad en la diversidad? \u00bfQu\u00e9 v\u00ednculos se crean entre las Iglesias de los pa\u00edses de partida y las de los pa\u00edses de llegada?<\/li>\n<li>\u00bfSabe la comunidad cristiana caminar con la sociedad en su conjunto en la construcci\u00f3n del bien com\u00fan o se presenta como un sujeto interesado en defender sus propios intereses partidistas?<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfConsigue dar testimonio de la posibilidad de concordia m\u00e1s all\u00e1 de las polarizaciones pol\u00edticas?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 herramientas se da para capacitarse para estas tareas? Trabajar por el bien com\u00fan requiere formar alianzas y coaliciones: \u00bfqu\u00e9 criterios de discernimiento nos damos al respecto? \u00bfC\u00f3mo acompa\u00f1a la comunidad a sus miembros comprometidos en pol\u00edtica?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 experiencias de caminar juntos por el cuidado de la casa com\u00fan hemos tenido con personas, grupos y movimientos que no forman parte de la Iglesia cat\u00f3lica? \u00bfQu\u00e9 hemos aprendido? \u00bfEn qu\u00e9 punto nos encontramos en la construcci\u00f3n de la coherencia entre los diferentes niveles en los que el cuidado de la casa com\u00fan nos exige actuar?<\/li>\n<li>El encuentro con los pobres y marginados y la posibilidad de caminar junto a ellos comienza a menudo por la disposici\u00f3n a escuchar sus vidas. \u00bfTiene sentido pensar en reconocer un ministerio espec\u00edfico de escucha y acompa\u00f1amiento para quienes asumen este servicio? \u00bfC\u00f3mo puede una Iglesia sinodal formarlos y apoyarlos? \u00bfC\u00f3mo pensar en reconocer eclesialmente formas de compromiso con la construcci\u00f3n de una sociedad justa y con el cuidado de la casa com\u00fan que se viven como respuesta a una vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica y como opci\u00f3n tambi\u00e9n profesional?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 1.2 \u00bfC\u00f3mo puede una Iglesia sinodal hacer cre\u00edble la promesa de que \u00abel amor y la verdad se encontrar\u00e1n\u00bb (Sal 85,11)?<\/h1>\n<p>Intentar comprender qu\u00e9 significan concretamente la acogida y el acompa\u00f1amiento para la comunidad cristiana fue un n\u00facleo central en las distintas etapas de la primera fase.<\/p>\n<p>El DEC eligi\u00f3 la imagen b\u00edblica de la tienda que se extiende (cf. Is 54,2) para expresar la llamada a ser una comunidad bien arraigada y, por tanto, capaz de abrirse. Las Asambleas continentales, partiendo de sus diferentes sensibilidades, han propuesto otras im\u00e1genes para articular la dimensi\u00f3n de acogida que forma parte de la misi\u00f3n de la Iglesia: Asia ha ofrecido la imagen de la persona que se quita los zapatos para cruzar el umbral, como signo de humildad para estar preparada al encuentro con el otro y con Dios; Ocean\u00eda ha propuesto la imagen de la barca; \u00c1frica ha insistido en la imagen de la Iglesia como familia de Dios, capaz de ofrecer pertenencia y acogida a todos sus miembros, en toda su variedad.<\/p>\n<p>Bajo esta diversidad de im\u00e1genes podemos rastrear una unidad de prop\u00f3sito: en todas partes la Iglesia est\u00e1 buscando c\u00f3mo renovar la propia misi\u00f3n para ser una comunidad acogedora y hospitalaria, para encontrar a Cristo en aquellos a quienes acoge y ser signo de su presencia y anuncio cre\u00edble de la verdad del Evangelio en la vida de todos. Se trata de la profunda necesidad de imitar al Maestro y Se\u00f1or tambi\u00e9n en la capacidad de vivir una aparente paradoja: \u00abproclamar con audacia la propia ense\u00f1anza aut\u00e9ntica y, al mismo tiempo, ofrecer un testimonio de inclusi\u00f3n y aceptaci\u00f3n radicales\u00bb (DEC 30).<\/p>\n<p>En este punto, el camino sinodal fue una oportunidad para establecer una contraposici\u00f3n profunda, con humildad y sinceridad. La sorpresa es descubrir que el modo de proceder sinodal permite situar las cuestiones que surgen de esta contraposici\u00f3n en la perspectiva de la misi\u00f3n, sin quedarse paralizado, alimentando la esperanza de que el S\u00ednodo sea un catalizador de esta renovaci\u00f3n de la misi\u00f3n y empuje a reparar el tejido relacional de la Iglesia.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n por ser capaz de una aut\u00e9ntica aceptaci\u00f3n se expresa en una pluralidad de direcciones, muy diferentes entre s\u00ed y no convergentes:<\/p>\n<ol>\n<li>Los Documentos finales de las Asambleas continentales mencionan a menudo a quienes no se sienten aceptados en la Iglesia, como los divorciados vueltos a casar, las personas en matrimonios pol\u00edgamos o las personas LGBTQ+.<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n se\u00f1alan c\u00f3mo formas de discriminaci\u00f3n racial, tribal, \u00e9tnica, de clase o de casta, tambi\u00e9n presentes en el Pueblo de Dios, llevan a algunos a sentirse menos importantes o menos bienvenidos dentro de la comunidad.<\/li>\n<li>Muy generalizada es la indicaci\u00f3n de c\u00f3mo una pluralidad de barreras, desde las que son f\u00edsicas a los aquellas que brotan de prejuicios culturales, generan formas de exclusi\u00f3n de las personas con discapacidad y requieren que sean<\/li>\n<li>Surge tambi\u00e9n la preocupaci\u00f3n de que los pobres, a quienes se dirige principalmente la Buena Nueva, queden con demasiada frecuencia en los m\u00e1rgenes de las comunidades cristianas (por ejemplo, pr\u00f3fugos, migrantes y refugiados, ni\u00f1os de la calle, personas sin hogar, v\u00edctimas de la trata de seres humanos, etc.).<\/li>\n<li>Por \u00faltimo, los documentos de las Asambleas continentales se\u00f1alan que es necesario mantener el v\u00ednculo entre la conversi\u00f3n sinodal y la atenci\u00f3n a las v\u00edctimas y marginados dentro de la Iglesia; en particular, hacen mucho hincapi\u00e9 en la necesidad de aprender a ejercer la justicia como forma de acoger a quienes han sido heridos por miembros de la Iglesia, especialmente las v\u00edctimas y supervivientes de todas las formas de abuso;<\/li>\n<li>la escucha de las voces m\u00e1s frecuentemente desatendidas se indica como el camino para crecer en el amor y la justicia de los que da testimonio el Evangelio.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para el discernimiento<\/h1>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 pasos puede dar una Iglesia sinodal para imitar cada vez m\u00e1s a su Maestro y Se\u00f1or, que camina con todos con amor incondicional y anuncia la plenitud de la verdad del Evangelio?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>\u00bfCon qu\u00e9 actitud nos acercamos al mundo? \u00bfReconocemos lo bueno que hay en \u00e9l y al mismo tiempo nos comprometemos a denunciar prof\u00e9ticamente todo lo que atenta contra la dignidad de las personas, de las comunidades humanas y de la creaci\u00f3n?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos hacer resonar una voz prof\u00e9tica para desvelar las causas del mal sin fragmentar posteriormente nuestras comunidades? \u00bfC\u00f3mo podemos convertirnos en una Iglesia que no oculta los conflictos y no teme salvaguardar los espacios para el desacuerdo?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos restaurar la proximidad y las relaciones afectuosas como n\u00facleo de la misi\u00f3n de la Iglesia, caminando con la gente en lugar de hablar de ellos o a ellos?<\/li>\n<li>En l\u00ednea con la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal <em>Christus vivit<\/em>, \u00bfc\u00f3mo podemos caminar junto a los j\u00f3venes? \u00bfC\u00f3mo puede la \u00abopci\u00f3n preferencial por los j\u00f3venes\u00bb estar en el centro de nuestras estrategias pastorales en clave sinodal?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos seguir dando pasos concretos para ofrecer justicia a v\u00edctimas y supervivientes de los abusos sexuales, espirituales, econ\u00f3micos, de poder y de conciencia perpetrados por personas que desempe\u00f1aban un ministerio o una misi\u00f3n eclesi\u00e1stica?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos crear espacios en los que aquellos que se sienten heridos por la Iglesia y rechazados por la comunidad puedan sentirse reconocidos, acogidos, no juzgados y libres para hacer preguntas? A la luz de la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal <em>Amoris laetitia<\/em>, \u00bfqu\u00e9 medidas concretas son necesarias para llegar a las personas que se sienten excluidas de la Iglesia a causa de su afectividad y sexualidad (por ejemplo, divorciados vueltos a casar, personas en matrimonios pol\u00edgamos, personas LGBTQ+, )?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos ser m\u00e1s abiertos y acogedores con los inmigrantes y refugiados, las minor\u00edas \u00e9tnicas y culturales, las comunidades ind\u00edgenas que forman parte de la Iglesia desde hace mucho tiempo, pero que a menudo se encuentran al margen? \u00bfC\u00f3mo podemos dar testimonio de que su presencia es un don?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 barreras f\u00edsicas y culturales debemos derribar para que las personas con discapacidad puedan sentirse miembros de pleno derecho de la comunidad?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede mejorarse la contribuci\u00f3n de las personas ancianas a la vida de la comunidad cristiana y de la sociedad?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 1.3 \u00bfC\u00f3mo puede crecer una relaci\u00f3n din\u00e1mica de intercambio de dones entre las Iglesias?<\/h1>\n<p>La comuni\u00f3n a la que est\u00e1 llamada la Iglesia es una relaci\u00f3n din\u00e1mica de intercambio de dones, que da testimonio de una unidad trascendente en la diversidad. Uno de los dones m\u00e1s significativos del proceso sinodal realizado hasta ahora es el redescubrimiento de la riqueza de la diversidad y la profundidad de nuestra interconexi\u00f3n. Esta diversidad e interconexi\u00f3n no amenazan, sino que proporcionan el contexto para una recepci\u00f3n m\u00e1s profunda de nuestra unidad de creaci\u00f3n, vocaci\u00f3n y destino.<\/p>\n<p>El proceso sinodal se vivi\u00f3 de forma apasionada y viva en el \u00e1mbito local de la Iglesia, especialmente cuando se dieron ocasiones de conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu. El DEC ha tratado de poner de relieve las diferentes formas de esta vitalidad, subrayando al mismo tiempo la extraordinaria convergencia sobre cuestiones y temas que han surgido en los diversos contextos. Durante las Asambleas continentales, despu\u00e9s, se descubrieron como un don precioso ciertos aspectos de la vida de la Iglesia en contextos muy diferentes. Al mismo tiempo, se entabl\u00f3 una relaci\u00f3n m\u00e1s profunda con la diversidad que caracteriza a las distintas regiones: diferencias entre Iglesias de un mismo continente, as\u00ed como diferencias en la expresi\u00f3n de la catolicidad, debidas a la presencia de comunidades cat\u00f3licas latinas y orientales en un mismo territorio, a menudo como resultado de oleadas migratorias y de la formaci\u00f3n de comunidades en di\u00e1spora. En realidad, como observ\u00f3 una Asamblea continental, nos hemos experimentado muy concretamente como \u00abcomunidades de comunidades\u00bb, constatando los dones que as\u00ed recibimos y las tensiones que pueden surgir.<\/p>\n<p>Estas reuniones dieron lugar a observaciones compartidas e incluso a peticiones expl\u00edcitas:<\/p>\n<ol>\n<li>Se desea que las diferentes tradiciones de regiones e Iglesias espec\u00edficas puedan ser escuchadas y participar en la conversaci\u00f3n eclesial y teol\u00f3gica, a menudo dominada por voces latinas\/occidentales. La dignidad de los bautizados se reconoce como un punto clave en muchos contextos; del mismo modo, en particular para muchos miembros de las Iglesias orientales cat\u00f3licas, el Misterio Pascual celebrado en los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana sigue siendo el centro de la reflexi\u00f3n sobre la identidad de los cristianos y de la Iglesia<\/li>\n<li>Las Iglesias orientales cat\u00f3licas tienen una larga y distinguida experiencia de sinodalidad, compartida con las Iglesias ortodoxas, una tradici\u00f3n a la que desean que se preste atenci\u00f3n en las discusiones y el discernimiento de este proceso<\/li>\n<li>Asimismo, existen realidades espec\u00edficas y particulares que los cristianos orientales en la di\u00e1spora afrontan en nuevos contextos, junto con sus hermanos y hermanas ortodoxos. Es deseable que las Iglesias orientales cat\u00f3licas en la di\u00e1spora puedan conservar su identidad y ser reconocidas como algo m\u00e1s que comunidades \u00e9tnicas, es decir, como Iglesias <em>sui iuris <\/em>con ricas tradiciones espirituales, teol\u00f3gicas y lit\u00fargicas que contribuyen a la misi\u00f3n de la Iglesia hoy, en un contexto global.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para el discernimiento<\/h1>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo puede cada Iglesia local, sujeto de misi\u00f3n en el contexto en el que vive, potenciar, promover e integrar el intercambio de dones con las otras Iglesias locales, en el horizonte de la \u00fanica Iglesia cat\u00f3lica? \u00bfC\u00f3mo pueden las Iglesias locales ayudar a promover la catolicidad de la Iglesia en una relaci\u00f3n armoniosa entre unidad y diversidad, preservando la especificidad de cada una?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>\u00bfC\u00f3mo concienciar de que la Iglesia una y cat\u00f3lica es ya, y desde el inicio, portadora de una rica y multiforme diversidad?<\/li>\n<li>\u00bfCon qu\u00e9 gestos podr\u00edan las distintas Iglesias locales donarse hospitalidad rec\u00edproca para beneficiarse de un intercambio de dones eclesiales y manifestar la comuni\u00f3n en la liturgia, la espiritualidad, la pastoral y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica? En particular, \u00bfc\u00f3mo activar un intercambio entre las experiencias y las visiones de la sinodalidad entre las Iglesias orientales cat\u00f3licas y la Iglesia Latina?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda la Iglesia latina desarrollar una mayor apertura a las tradiciones espirituales, teol\u00f3gicas y lit\u00fargicas de las Iglesias orientales cat\u00f3licas?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden las Iglesias orientales cat\u00f3licas en la di\u00e1spora preservar su identidad y ser reconocidas como algo m\u00e1s que comunidades \u00e9tnicas?<\/li>\n<li>Algunas Iglesias viven situaciones muy \u00bfC\u00f3mo pueden las dem\u00e1s Iglesias hacerse cargo de sus sufrimientos y proveer a sus necesidades, poniendo en pr\u00e1ctica las ense\u00f1anzas del ap\u00f3stol Pablo, que ped\u00eda a las comunidades de Grecia que apoyaran generosamente a la de Jerusal\u00e9n: \u00abEn este momento, vuestra abundancia remedia su carencia, para que la abundancia de ellos remedie vuestra carencia; as\u00ed habr\u00e1 igualdad\u00bb (2 Co 8,14)? \u00bfQu\u00e9 papel pueden desempe\u00f1ar a este respecto las instituciones mundiales y las de la Santa Sede dedicadas al servicio de la caridad?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden tenerse en cuenta y poner en valor las aportaciones y experiencias de las Iglesias locales en la elaboraci\u00f3n del Magisterio y de las normas eclesi\u00e1sticas a nivel universal?<\/li>\n<li>En un mundo cada vez m\u00e1s globalizado e interconectado, \u00bfc\u00f3mo podemos desarrollar el tejido de relaciones entre Iglesias locales de la misma regi\u00f3n y tambi\u00e9n de distintos continentes? \u00bfC\u00f3mo puede la creciente movilidad humana y, por tanto, la presencia de comunidades migrantes, convertirse en una oportunidad para establecer v\u00ednculos entre las Iglesias e intercambiar dones? \u00bfC\u00f3mo gestionar de forma constructiva las tensiones y los malentendidos que puedan surgir entre fieles de culturas y tradiciones diferentes?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden las instituciones globales de la Iglesia, empezando por las que dependen de la Santa Sede y los dicasterios de la Curia Romana, favorecer la circulaci\u00f3n de los dones entre las Iglesias?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo hacer activo y fecundo el intercambio de experiencias y dones no s\u00f3lo entre las diversas Iglesias locales, sino tambi\u00e9n entre las diversas vocaciones, carismas y espiritualidades dentro del Pueblo de Dios: institutos de vida consagrada y sociedades de vida apost\u00f3lica, asociaciones y movimientos laicales, nuevas comunidades? \u00bfC\u00f3mo asegurar la participaci\u00f3n de las comunidades de vida contemplativa en este intercambio?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 1.4 \u00bfC\u00f3mo puede una Iglesia sinodal cumplir mejor su misi\u00f3n mediante un compromiso ecum\u00e9nico renovado?<\/h1>\n<p>\u00abEl camino de la sinodalidad, que la Iglesia cat\u00f3lica est\u00e1 recorriendo, es y debe ser ecum\u00e9nico, del mismo modo que el camino ecum\u00e9nico es sinodal\u00bb<sup>[11]<\/sup>. La sinodalidad es un desaf\u00edo com\u00fan que concierne a todos los creyentes en Cristo, del mismo modo que el ecumenismo es, ante todo, un camino com\u00fan (<em>syn-odos<\/em>) recorrido junto con otros cristianos. Sinodalidad y ecumenismo son dos caminos que hay que recorrer juntos, con un objetivo com\u00fan: un mejor testimonio cristiano. Este puede tomar la forma de la convivencia en un \u00abecumenismo de la vida\u00bb a distintos niveles, incluidos los matrimonios interconfesionales, y tambi\u00e9n del acto supremo de donarla como testimonio de la fe en Cristo en el ecumenismo del martirio.<\/p>\n<p>El compromiso de construir una Iglesia sinodal tiene varias implicaciones ecum\u00e9nicas:<\/p>\n<ol>\n<li>En el \u00fanico Bautismo, todos los cristianos participan del <em>sensus fidei <\/em>o sentido sobrenatural de la fe (cf. LG 12) por lo que, en una Iglesia sinodal, todos son escuchados con atenci\u00f3n.<\/li>\n<li>El camino ecum\u00e9nico es un intercambio de dones y uno de los dones que los cat\u00f3licos pueden recibir de otros cristianos es precisamente su experiencia sinodal (cf. EG 246). El redescubrimiento de la sinodalidad como dimensi\u00f3n constitutiva de la Iglesia es fruto del di\u00e1logo ecum\u00e9nico, especialmente con los ortodoxos.<\/li>\n<li>El movimiento ecum\u00e9nico es un laboratorio de la sinodalidad, en particular la metodolog\u00eda de di\u00e1logo y de b\u00fasqueda de consenso experimentada a diversos niveles en su seno podr\u00eda ser una fuente de inspiraci\u00f3n.<\/li>\n<li>La sinodalidad forma parte de la \u00abreforma continua\u00bb de la Iglesia, sabiendo que es principalmente a trav\u00e9s de su reforma interna, en la que la sinodalidad desempe\u00f1a un papel esencial, como la Iglesia Cat\u00f3lica se acerca a los dem\u00e1s cristianos (cf. UR 6).<\/li>\n<li>Existe una relaci\u00f3n rec\u00edproca entre el ordenamiento sinodal de la Iglesia cat\u00f3lica y la credibilidad de su compromiso ecum\u00e9nico.<\/li>\n<li>Se experimenta una cierta sinodalidad entre las Iglesias cada vez que cristianos de diferentes tradiciones se re\u00fanen en el nombre de Jesucristo para la oraci\u00f3n, la acci\u00f3n y el testimonio comunes, as\u00ed como para las consultas regulares y la participaci\u00f3n en los respectivos procesos<\/li>\n<\/ol>\n<p>Todos los Documentos finales de las Asambleas continentales subrayan la estrecha relaci\u00f3n entre sinodalidad y ecumenismo, y algunos le dedican cap\u00edtulos enteros. En efecto, tanto la sinodalidad como el ecumenismo hunden sus ra\u00edces en la dignidad bautismal de todo el Pueblo de Dios; invitan a un compromiso renovado desde la visi\u00f3n de una Iglesia sinodal misionera; son procesos de escucha y di\u00e1logo y exhortan a crecer en una comuni\u00f3n que no es uniformidad, sino unidad en la leg\u00edtima diversidad; ponen de relieve la necesidad de un esp\u00edritu de corresponsabilidad, ya que nuestras decisiones y acciones a distintos niveles afectan a todos los miembros del Cuerpo de Cristo; son procesos espirituales de arrepentimiento, perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n en un di\u00e1logo de conversi\u00f3n que puede conducir a una sanaci\u00f3n de la memoria.<\/p>\n<h1>Pregunta para el discernimiento<\/h1>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo pueden la experiencia y los frutos del camino ecum\u00e9nico favorecer la construcci\u00f3n de una Iglesia Cat\u00f3lica m\u00e1s sinodal; c\u00f3mo puede la sinodalidad ayudar a la Iglesia Cat\u00f3lica a responder mejor a la oraci\u00f3n de Jes\u00fas: <\/strong>\u00ab<strong>que todos sean uno&#8230; para que el mundo crea<\/strong>\u00bb <strong>(Jn 17,21)?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>Este S\u00ednodo es una oportunidad para aprender de otras Iglesias y Comunidades eclesiales y para<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00abcosechar lo que el Esp\u00edritu ha sembrado en ellos como un don tambi\u00e9n para nosotros\u00bb (EG 246).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pueden (re)aprender los cat\u00f3licos de la experiencia sinodal de otros cristianos y del movimiento ecum\u00e9nico?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfC\u00f3mo promover la participaci\u00f3n activa de todo el Pueblo de Dios en el movimiento ecum\u00e9nico? En particular, \u00bfcu\u00e1l puede ser la contribuci\u00f3n de la vida consagrada, de las parejas y familias intereclesiales, de los j\u00f3venes, de los movimientos eclesiales y de las comunidades ecum\u00e9nicas?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 \u00e1mbitos es necesaria una sanaci\u00f3n de la memoria respecto a la relaci\u00f3n con otras Iglesias y Comunidades eclesiales? \u00bfC\u00f3mo podemos construir juntos una \u00abnueva memoria\u00bb?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo mejorar nuestra convivencia con los cristianos de todas las tradiciones? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda brindar una oportunidad, en este sentido, la conmemoraci\u00f3n com\u00fan del 1700 aniversario del Concilio de Nicea (325-2025)?<\/li>\n<li>\u00abEl ministerio episcopal de la unidad est\u00e1 estrechamente vinculado a la sinodalidad\u00bb<sup>[12]<\/sup> . \u00bfC\u00f3mo el obispo, en cuanto \u00abprincipio y fundamento visible de la unidad\u00bb (LG 23), est\u00e1 llamado a promover el ecumenismo de manera sinodal en su Iglesia local?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede contribuir el proceso sinodal en curso a \u00abencontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar en absoluto a lo esencial de su misi\u00f3n, se abra a una situaci\u00f3n nueva\u00bb<sup>[13]<\/sup>?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden las Iglesias orientales cat\u00f3licas ayudar, apoyar y estimular a la Iglesia latina en el compromiso sinodal y ecum\u00e9nico com\u00fan? \u00bfC\u00f3mo puede la Iglesia latina apoyar y promover la identidad de los fieles cat\u00f3licos orientales en la di\u00e1spora?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede el lema ecum\u00e9nico del Papa Francisco \u00abCaminar juntos, trabajar juntos, rezar juntos\u00bb<\/li>\n<\/ul>\n<p><sup>[14]<\/sup> inspirar un compromiso renovado con la unidad de los cristianos de manera sinodal?<\/p>\n<h1>B 1.5 \u00bfC\u00f3mo reconocer y aprovechar la riqueza de las culturas y desarrollar el di\u00e1logo con las religiones a la luz del Evangelio?<\/h1>\n<p>Escuchar a las personas exige saber escuchar las culturas en las que est\u00e1n insertas, sabiendo que toda cultura est\u00e1 en constante evoluci\u00f3n. Una Iglesia sinodal necesita aprender a articular mejor el Evangelio con las culturas y los contextos locales, a trav\u00e9s del discernimiento, partiendo de la confianza en que el Esp\u00edritu le da tal amplitud que puede acoger cualquier cultura, sin exclusi\u00f3n. Prueba de ello es el hecho de que las Iglesias locales ya se caracterizan por una gran diversidad, lo cual es una bendici\u00f3n: en ellas conviven diferentes nacionalidades y grupos \u00e9tnicos y creyentes de tradiciones orientales y occidentales. Esta riqueza, sin embargo, no siempre es f\u00e1cil de vivir y puede convertirse en fuente de divisiones y conflictos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, nuestro tiempo est\u00e1 marcado por la omnipresencia abrumadora de una nueva cultura, la de los entornos digitales y los nuevos medios de comunicaci\u00f3n. Como demuestra la iniciativa S\u00ednodo digital, la Iglesia ya est\u00e1 presente en ellos, sobre todo a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de numerosos cristianos, muchos de ellos j\u00f3venes. Sigue faltando una plena conciencia del potencial que este entorno ofrece para la evangelizaci\u00f3n y una reflexi\u00f3n sobre los retos que plantea, en particular en t\u00e9rminos antropol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>De los documentos de las Asambleas continentales se desprenden diversas tensiones que no hay que anular, sino valorizar como fuentes de dinamismo:<\/p>\n<ol>\n<li>En la relaci\u00f3n entre el Evangelio y las culturas locales, con experiencias y posiciones Algunos consideran la adopci\u00f3n de tradiciones de las Iglesias de otras regiones como una forma de colonialismo. Otros creen que el Esp\u00edritu act\u00faa en cada cultura, haci\u00e9ndola capaz de dar expresi\u00f3n a las verdades de la fe cristiana. Otros creen que los cristianos no pueden adoptar o adaptar pr\u00e1cticas culturales precristianas.<\/li>\n<li>En la relaci\u00f3n entre el cristianismo y otras religiones. Junto a experiencias fruct\u00edferas de di\u00e1logo y compromiso con los creyentes de otras religiones, surgen tambi\u00e9n luchas y limitaciones, signos de desconfianza, conflictos religiosos e incluso persecuciones, directas o La Iglesia desea tender puentes para la promoci\u00f3n de la paz, la reconciliaci\u00f3n, la justicia y la libertad, pero tambi\u00e9n hay situaciones que nos exigen una gran paciencia y la esperanza de que las cosas puedan cambiar.<\/li>\n<li>En la relaci\u00f3n entre la Iglesia, por una parte, y la cultura occidental y las formas de colonizaci\u00f3n cultural, por otra. En el mundo act\u00faan fuerzas que se oponen a la misi\u00f3n de la Iglesia, empezando por ideolog\u00edas filos\u00f3ficas, econ\u00f3micas y pol\u00edticas basadas en supuestos que se oponen a la fe. No todos perciben estas tensiones de la misma manera, por ejemplo en lo que se refiere al fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n, que algunos ven como una amenaza y otros como una oportunidad. A veces esta tensi\u00f3n se interpreta de forma reduccionista como un enfrentamiento entre quienes desean el cambio y quienes lo temen.<\/li>\n<li>En la relaci\u00f3n entre las comunidades ind\u00edgenas y los modelos occidentales de acci\u00f3n Muchos misioneros cat\u00f3licos han mostrado una gran dedicaci\u00f3n y generosidad al compartir su fe, pero en algunos casos su acci\u00f3n ha obstaculizado la posibilidad de que las culturas locales ofrezcan su contribuci\u00f3n original a la edificaci\u00f3n de la Iglesia.<\/li>\n<li>En la relaci\u00f3n entre la comunidad cristiana y los j\u00f3venes, no pocos de los cuales se sienten excluidos por el lenguaje adoptado en los ambientes eclesi\u00e1sticos, que les resulta<\/li>\n<\/ol>\n<p>Estas tensiones deben abordarse en primer lugar mediante el discernimiento a nivel local, ya que no existen recetas preconfeccionadas. Las Asambleas continentales han puesto de relieve las disposiciones personales y comunitarias que pueden ser de ayuda: una actitud de humildad y respeto, la capacidad de escuchar y promover una aut\u00e9ntica conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu, la disponibilidad para cambiar, para abrazar la din\u00e1mica pascual de muerte y resurrecci\u00f3n tambi\u00e9n con respecto a las formas concretas que adopta la vida de la Iglesia, la formaci\u00f3n en el discernimiento cultural, en la confrontaci\u00f3n entre sensibilidad y espiritualidad y en el acompa\u00f1amiento de personas de diferentes culturas.<\/p>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><strong>\u00bfDe qu\u00e9 manera podemos hacer comunicable y perceptible el anuncio del Evangelio en los diferentes contextos y culturas, para favorecer el encuentro con Cristo de los hombres y mujeres de nuestro tiempo? \u00bfQu\u00e9 v\u00ednculos podemos establecer con creyentes de otras religiones, desarrollando una cultura del encuentro y del di\u00e1logo?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>\u00bfCon qu\u00e9 instrumentos las Iglesias locales leen y disciernen las culturas en las que est\u00e1n insertas?<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pueden, a la luz del Evangelio, respetar y valorar las culturas de los diferentes contextos locales? \u00bfQu\u00e9 oportunidades pueden crear para releer de manera constructiva las ense\u00f1anzas de la Iglesia a la luz de las culturas locales?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 espacios existen para que las culturas de las minor\u00edas y de los migrantes encuentren expresi\u00f3n en las Iglesias locales?<\/li>\n<li>Varias di\u00f3cesis, Conferencias episcopales, Asambleas continentales han expresado el deseo de poder rearticular la vida comunitaria y especialmente la liturgia de acuerdo con las culturas locales, en un proceso de inculturaci\u00f3n permanente. \u00bfQu\u00e9 din\u00e1mica sinodal podemos poner en marcha para responder a este deseo?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo promover la formaci\u00f3n en el discernimiento cultural? \u00bfC\u00f3mo fomentar, educar y dar reconocimiento a los carismas y vocaciones de los \u00abtraductores\u00bb, es decir, de quienes ayudan a tender puentes entre religiones, culturas y personas?<\/li>\n<li>\u00bfA qu\u00e9 gestos de reconciliaci\u00f3n y paz con otras religiones nos sentimos llamados? \u00bfC\u00f3mo afrontar constructivamente los prejuicios, las tensiones y los conflictos? \u00bfC\u00f3mo dar testimonio del Evangelio en los pa\u00edses donde la Iglesia es minoritaria, sin debilitar el testimonio de fe, pero tambi\u00e9n sin exponer a la ligera a los cristianos a amenazas y persecuciones?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo tratar de forma franca, prof\u00e9tica y constructiva las relaciones entre la cultura occidental y otras culturas, tambi\u00e9n dentro de la Iglesia, evitando formas de colonialismo?<\/li>\n<li>Para algunos la sociedad secularizada es una amenaza a la que hay que oponerse, para otros un hecho que hay que aceptar, para otros una fuente de inspiraci\u00f3n y una oportunidad. \u00bfC\u00f3mo pueden las Iglesias dialogar con el mundo sin mundanizarse?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos crear oportunidades de discernimiento dentro de los ambientes digitales? \u00bfQu\u00e9 formas de colaboraci\u00f3n y qu\u00e9 estructuras necesitamos crear al servicio de la evangelizaci\u00f3n en un ambiente que va m\u00e1s all\u00e1 de la dimensi\u00f3n territorial?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 2. Corresponsables en la MISI\u00d3N<\/h1>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo podemos compartir dones y tareas al servicio del Evangelio?<\/em><\/p>\n<h1>B 2.1 \u00bfC\u00f3mo podemos caminar juntos hacia una conciencia compartida del significado y el contenido de la misi\u00f3n?<\/h1>\n<p>Es misi\u00f3n de la Iglesia anunciar el Evangelio y hacer presente a Cristo, mediante el don del Esp\u00edritu. Esta tarea pertenece a todos los bautizados (cf. EG 120): la sinodalidad es constitutivamente misionera y la misi\u00f3n misma es acci\u00f3n sinodal. Somos continuamente invitados a crecer en nuestra respuesta a esta llamada, renovando en clave sinodal el modo en que la Iglesia lleva a cabo su misi\u00f3n. En las reflexiones de las Asambleas continentales, esta misi\u00f3n articula una multiplicidad de dimensiones, que se han de armonizar y no contraponer, en la perspectiva integral promovida por <em>Evangelii nuntiandi <\/em>y retomada por <em>Evangelii gaudium<\/em>. Por ejemplo:<\/p>\n<ol>\n<li>Un llamamiento urgente a la renovaci\u00f3n de la vida lit\u00fargica de la Iglesia local como lugar de anuncio mediante la Palabra y los Sacramentos, haciendo hincapi\u00e9 en la calidad de la predicaci\u00f3n y en el lenguaje de la liturgia. Esto \u00faltimo requiere un adecuado equilibrio entre la unidad de la Iglesia, expresada tambi\u00e9n en la unidad del rito, y las leg\u00edtimas variedades que una adecuada inculturaci\u00f3n tiene debidamente en cuenta<sup>[15]<\/sup>.<\/li>\n<li>Se subraya el deseo de una Iglesia pobre y cercana a los que sufren, capaz de evangelizar mediante el ejercicio de la proximidad y la caridad, siguiendo las huellas del Se\u00f1or, y el testimonio de un compromiso que llega hasta el martirio: es la vocaci\u00f3n \u00absamaritana\u00bb de la Se recuerdan las situaciones en las que la Iglesia causa heridas y aquellas en las que las sufre: sin el cuidado de las personas implicadas, estas situaciones se convierten en obst\u00e1culos para testimoniar el amor de Dios y la verdad del Evangelio.<\/li>\n<li>Una clave para oponerse prof\u00e9ticamente a los nuevos y destructivos colonialismos es la apertura de lugares de servicio gratuito, inspirados en la imitaci\u00f3n de Cristo, que no vino a ser servido sino a servir (cf. Mc 10,45). Son lugares donde se pueden satisfacer las necesidades humanas b\u00e1sicas, donde las personas se sienten acogidas y no juzgadas, libres para hacer preguntas sobre las razones de nuestra esperanza (cf. 1Pe 3,15), libres de irse y volver. Para una Iglesia sinodal, la misi\u00f3n es siempre construir con los dem\u00e1s, no simplemente para los dem\u00e1s.<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n en el ambiente digital, que la Iglesia est\u00e1 descubriendo como una oportunidad para la evangelizaci\u00f3n, la construcci\u00f3n de redes de relaciones hace posible que las personas que lo frecuentan, especialmente los j\u00f3venes, experimenten nuevas formas de caminar juntos. La iniciativa del S\u00ednodo digital llama la atenci\u00f3n de la Iglesia sobre la realidad de la persona humana como ser que se comunica, incluso en los circuitos medi\u00e1ticos que configuran nuestro mundo contempor\u00e1neo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El deseo de crecer en el compromiso de la misi\u00f3n no se ve obstaculizado por la conciencia de las limitaciones de las comunidades cristianas y el reconocimiento de sus fracasos; al contrario, el movimiento de salir de s\u00ed mismo por el impulso de la fe, la esperanza y la caridad es un modo de afrontar este car\u00e1cter incompleto. Junto a la afirmaci\u00f3n de este deseo, las Asambleas continentales tambi\u00e9n dan voz a la falta de claridad y de una comprensi\u00f3n compartida del significado, alcance y contenido de la misi\u00f3n de la Iglesia, o de los criterios para articular el impulso a la acci\u00f3n en diferentes direcciones. Esto dificulta nuestro caminar juntos y nos divide; de ah\u00ed la demanda de m\u00e1s formaci\u00f3n y de lugares de confrontaci\u00f3n y di\u00e1logo, en clave sinodal, entre las diferentes perspectivas, espiritualidades y sensibilidades que conforman la riqueza de la Iglesia.<\/p>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><strong>\u00bfHasta qu\u00e9 punto est\u00e1 preparada y equipada la Iglesia de hoy para la misi\u00f3n de anunciar el Evangelio con convicci\u00f3n, libertad de esp\u00edritu y eficacia? \u00bfDe qu\u00e9 manera la perspectiva de una Iglesia sinodal transforma la comprensi\u00f3n de la misi\u00f3n y permite articular sus diferentes dimensiones? \u00bfC\u00f3mo enriquece la comprensi\u00f3n de la sinodalidad la experiencia de realizar juntos la misi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>La vida lit\u00fargica de la comunidad es la fuente de la misi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo sostener su renovaci\u00f3n en una perspectiva sinodal de valoraci\u00f3n de los ministerios, carismas y vocaciones y de oferta de espacios de acogida y relaci\u00f3n?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden la predicaci\u00f3n, la catequesis y la pastoral promover una conciencia compartida del sentido y del contenido de la misi\u00f3n? \u00bfY del hecho de que constituye una llamada concreta y efectiva para todo bautizado?<\/li>\n<li>Las s\u00edntesis de las Conferencias episcopales y de las Asambleas continentales reclaman con fuerza una \u00abopci\u00f3n preferencial\u00bb por los j\u00f3venes y las familias, que los reconozca como sujetos y no objetos de atenci\u00f3n pastoral. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda concretarse esta renovaci\u00f3n sinodal misionera de la Iglesia, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la puesta en pr\u00e1ctica de las conclusiones de los S\u00ednodos 2014-2015 y 2018?<\/li>\n<li>Para una gran parte del Pueblo de Dios la misi\u00f3n se realiza \u00abocup\u00e1ndose de las cosas temporales y orden\u00e1ndolas seg\u00fan Dios\u00bb (LG 31; cf. tambi\u00e9n AA 2). \u00bfC\u00f3mo concienciar de que la profesi\u00f3n, el compromiso social y pol\u00edtico, el voluntariado son \u00e1mbitos en los que se ejerce la misi\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo acompa\u00f1ar y apoyar a quienes realizan esta misi\u00f3n en ambientes particularmente hostiles y desafiantes?<\/li>\n<li>A menudo se considera que la doctrina social de la Iglesia es patrimonio de expertos y te\u00f3logos y est\u00e1 desconectada de la vida cotidiana de las comunidades. \u00bfC\u00f3mo favorecer su reapropiaci\u00f3n por el Pueblo de Dios, como recurso para la misi\u00f3n?<\/li>\n<li>El ambiente digital determina actualmente la vida de la sociedad. \u00bfC\u00f3mo puede la Iglesia llevar a cabo su misi\u00f3n m\u00e1s eficazmente en \u00e9l? \u00bfC\u00f3mo reconfigurar el anuncio, el acompa\u00f1amiento y la atenci\u00f3n en este entorno? \u00bfC\u00f3mo reconocer adecuadamente en \u00e9l el compromiso misionero y ofrecer itinerarios adecuados de formaci\u00f3n a quienes lo llevan a cabo? \u00bfC\u00f3mo favorecer el protagonismo de los j\u00f3venes, corresponsables de la misi\u00f3n de la Iglesia en este espacio?<\/li>\n<li>En muchos \u00e1mbitos, llevar a cabo la misi\u00f3n nos exige colaborar con una pluralidad de personas y organizaciones de distintas inspiraciones: fieles de otras Iglesias y Comunidades eclesiales, creyentes de otras religiones, mujeres y hombres de buena voluntad. \u00bfQu\u00e9 aprendemos de \u00abcaminar juntos\u00bb con ellos y c\u00f3mo podemos equiparnos para hacerlo mejor?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 2.2 \u00bfQu\u00e9 hacer para que una Iglesia sinodal sea tambi\u00e9n una Iglesia misionera \u00abtotalmente ministerial\u00bb?<\/h1>\n<p>Todas las Asambleas continentales se refieren a los ministerios en la Iglesia, a menudo en t\u00e9rminos muy articulados. El proceso sinodal restablece una visi\u00f3n positiva de los ministerios, que lee el ministerio ordenado dentro del ministerio eclesial m\u00e1s amplio, sin contraposiciones. Surge tambi\u00e9n una cierta urgencia por discernir los carismas emergentes y las formas apropiadas de ejercer los Ministerios bautismales (instituidos, extraordinarios y de hecho) en el seno del Pueblo de Dios, part\u00edcipe de la funci\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real de Cristo. Esta ficha de trabajo se centra en estos, mientras que en otras encuentra espacio la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n con el ministerio ordenado y las tareas de los obispos en una Iglesia sinodal. En particular:<\/p>\n<ol>\n<li>Resulta evidente la llamada a superar una visi\u00f3n que reserva s\u00f3lo a los ministros ordenados (obispos, presb\u00edteros, di\u00e1conos) toda funci\u00f3n activa en la Iglesia, reduciendo la participaci\u00f3n de los bautizados a una colaboraci\u00f3n subordinada. Sin disminuir el aprecio por el don del sacramento del Orden, los ministerios se entienden desde una concepci\u00f3n ministerial de toda la Emerge una serena recepci\u00f3n del Concilio Vaticano II, con el reconocimiento de la dignidad bautismal como fundamento de la participaci\u00f3n de todos en la vida de la Iglesia. La dignidad bautismal se vincula f\u00e1cilmente al sacerdocio com\u00fan como ra\u00edz de los ministerios bautismales, y se reafirma la necesaria relaci\u00f3n entre el sacerdocio com\u00fan y el sacerdocio ministerial, que est\u00e1n \u00abordenados el uno al otro, puesto que ambos, cada uno a su manera, participan del \u00fanico sacerdocio de Cristo\u00bb (LG 10).<\/li>\n<li>Se subraya que el lugar m\u00e1s apropiado para hacer efectiva la participaci\u00f3n de todos en el Sacerdocio de Cristo, capaz de valorar el ministerio ordenado en su peculiaridad y al mismo tiempo promover los ministerios bautismales en su variedad, es la Iglesia local, llamada a discernir qu\u00e9 carismas y ministerios son \u00fatiles para el bien de todos en un determinado contexto social, cultural y Es necesario dar un nuevo impulso a la especial participaci\u00f3n de los laicos en la evangelizaci\u00f3n en los diversos \u00e1mbitos de la vida social, cultural, econ\u00f3mica y pol\u00edtica, as\u00ed como potenciar la aportaci\u00f3n de los consagrados y consagradas, con sus diversos carismas, dentro de la vida de la Iglesia local.<\/li>\n<li>La experiencia de caminar juntos en la Iglesia local permite imaginar nuevos ministerios al servicio de una Iglesia A menudo, refiri\u00e9ndose al texto, a la visi\u00f3n y al lenguaje de la LG 10-12, las Asambleas continentales piden un mayor reconocimiento de los ministerios bautismales y la posibilidad de realizarlo en el registro de la subsidiariedad entre los diferentes niveles de la Iglesia. En esta l\u00ednea, muchas de estas cuestiones podr\u00edan encontrar respuesta a trav\u00e9s de un trabajo sinodal m\u00e1s profundo en las Iglesias locales, donde, a partir del principio de la participaci\u00f3n diferenciada en los <em>tria munera <\/em>de Cristo, es m\u00e1s f\u00e1cil mantener clara la complementariedad entre sacerdocio com\u00fan y sacerdocio ministerial, identificando con discernimiento los ministerios bautismales necesarios para la comunidad.<\/li>\n<li>Una Iglesia \u00abtoda ministerial\u00bb no es necesariamente una Iglesia \u00abtoda de ministerios instituidos\u00bb. Hay leg\u00edtimamente muchos ministerios que brotan de la vocaci\u00f3n bautismal: ministerios espont\u00e1neos, algunos ministerios reconocidos que no est\u00e1n instituidos y otros que, a trav\u00e9s de la instituci\u00f3n, reciben una formaci\u00f3n, misi\u00f3n y estabilidad espec\u00edficas. Crecer como Iglesia sinodal implica el compromiso de discernir juntos qu\u00e9 ministerios han de crearse o promoverse a la luz de los signos de los tiempos, como respuesta al servicio del mundo.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo podemos avanzar en la Iglesia hacia una corresponsabilidad real y efectiva en clave misionera para una realizaci\u00f3n m\u00e1s plena de las vocaciones, carismas y ministerios de todos los bautizados? \u00bfC\u00f3mo conseguir que una Iglesia m\u00e1s sinodal sea tambi\u00e9n una \u00abIglesia de todos los ministerios\u00bb?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>\u00bfC\u00f3mo vivir la celebraci\u00f3n del Bautismo, la Confirmaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda para que sean ocasiones de testimoniar y promover la participaci\u00f3n y corresponsabilidad de todos como sujetos activos en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia? \u00bfQu\u00e9 caminos formativos deben ponerse en marcha para fomentar en la Iglesia una comprensi\u00f3n de la ministerialidad que no se reduzca al ministerio ordenado?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo discernir en una Iglesia local los ministerios bautismales, establecidos o no, necesarios para la misi\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 espacios est\u00e1n disponibles para la experimentaci\u00f3n a nivel local? \u00bfQu\u00e9 valor hay que atribuir a estos ministerios? \u00bfEn qu\u00e9 condiciones pueden ser asumidos por toda la Iglesia?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de otras Iglesias y Comunidades eclesiales en materia de ministerialidad y ministerios?<\/li>\n<li>La corresponsabilidad se manifiesta y realiza ante todo en la participaci\u00f3n de todos en la misi\u00f3n:<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfc\u00f3mo potenciar la aportaci\u00f3n espec\u00edfica de los diversos carismas y vocaciones (desde los vinculados a capacidades y competencias, incluso profesionales, de las personas hasta los que inspiran institutos de vida consagrada y sociedades de vida apost\u00f3lica, movimientos, asociaciones, etc.) al servicio de la armon\u00eda del empe\u00f1o comunitario y de la vida eclesial, especialmente en las Iglesias locales?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfC\u00f3mo crear espacios y momentos de participaci\u00f3n efectiva para la corresponsabilidad en la misi\u00f3n de los fieles que, por diversas razones, est\u00e1n al margen de la vida comunitaria, pero que, seg\u00fan la l\u00f3gica del Evangelio, pueden ofrecer una aportaci\u00f3n insustituible (ancianos y enfermos, personas con discapacidad, pobres, personas sin formaci\u00f3n cultural, etc.)?<\/li>\n<li>Muchas personas viven el compromiso con la construcci\u00f3n de una sociedad justa y el cuidado de la casa com\u00fan como una respuesta a una aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n y como una opci\u00f3n de vida, incluso a costa de alternativas profesionales m\u00e1s remuneradoras. \u00bfC\u00f3mo pensar en formas de reconocimiento de este compromiso, de modo que quede claro que no se trata de una opci\u00f3n personal, sino de una acci\u00f3n que hace tangible la preocupaci\u00f3n de la Iglesia?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 2.3 \u00bfC\u00f3mo puede la Iglesia de nuestro tiempo cumplir mejor su misi\u00f3n mediante un mayor reconocimiento y promoci\u00f3n de la dignidad bautismal de las mujeres?<\/h1>\n<p>En el Bautismo, el cristiano establece un nuevo v\u00ednculo con Cristo y, en \u00c9l y por \u00c9l, con todos los bautizados, con todo el g\u00e9nero humano y con toda la creaci\u00f3n. Hijas e hijos del \u00fanico Padre, ungidos por el mismo Esp\u00edritu, en virtud de compartir el mismo v\u00ednculo con Cristo, los bautizados se donan unos a otros como miembros de un \u00fanico cuerpo en el que gozan de igual dignidad (cf. Ga 3,26-28).<\/p>\n<p>La fase de escucha reafirm\u00f3 la conciencia de esta realidad, indicando que debe encontrar una realizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s concreta en la vida de la Iglesia tambi\u00e9n a trav\u00e9s de relaciones de mutualidad, reciprocidad y complementariedad entre hombres y mujeres:<\/p>\n<ol>\n<li>De manera sustancialmente un\u00e1nime, a pesar de las diferentes perspectivas de cada continente, todas las Asambleas continentales piden que se preste atenci\u00f3n a la experiencia, la condici\u00f3n y el papel de las Celebran la fe, la participaci\u00f3n y el testimonio de tantas mujeres en todo el mundo, laicas y consagradas, como evangelizadoras y a menudo primeras formadoras en la fe, destacando especialmente su contribuci\u00f3n a la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica, en lugares remotos y contextos sociales problem\u00e1ticos.<\/li>\n<li>Adem\u00e1s, las Asambleas continentales llaman a reflexionar m\u00e1s profundamente sobre la realidad de los fracasos relacionales, que son tambi\u00e9n fracasos estructurales que afectan a la vida de las mujeres en la Iglesia, invitando a un proceso de conversi\u00f3n continua para intentar llegar a ser m\u00e1s plenamente lo que ya somos en el Bautismo. Las prioridades de la Asamblea del S\u00ednodo incluyen abordar las alegr\u00edas y tensiones, as\u00ed como las oportunidades de conversi\u00f3n y renovaci\u00f3n en la forma en que vivimos las relaciones entre hombres y mujeres en la Iglesia, tambi\u00e9n en l a concreci\u00f3n de las relaciones entre ministros ordenados, consagrados y consagradas, laicos y laicas.<\/li>\n<li>Durante la primera fase del S\u00ednodo, los temas de la participaci\u00f3n de las mujeres, su reconocimiento, la relaci\u00f3n de apoyo mutuo entre hombres y mujeres y la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad y gobierno surgieron como elementos cruciales en la b\u00fasqueda de c\u00f3mo vivir la misi\u00f3n de la Iglesia de una manera m\u00e1s Las mujeres que participaron en la primera fase expresaron claramente un deseo: que la sociedad y la Iglesia sean un lugar de crecimiento, participaci\u00f3n activa y sana pertenencia para todas las mujeres. Piden a la Iglesia que est\u00e9 a su lado para acompa\u00f1ar y promover la realizaci\u00f3n de este deseo. En una Iglesia que quiere ser verdaderamente sinodal, estas cuestiones deben ser abordadas conjuntamente y deben construirse juntos respuestas concretas para un mayor reconocimiento de la dignidad bautismal de las mujeres y para la lucha contra todas las formas de discriminaci\u00f3n y exclusi\u00f3n de las que son v\u00edctimas en la comunidad eclesial y en la sociedad.<\/li>\n<li>Finalmente, las Asambleas continentales destacan la pluralidad de experiencias, puntos de vista y perspectivas de las mujeres y piden que esta diversidad sea reconocida en los trabajos de la Asamblea del S\u00ednodo, evitando tratar a las mujeres como un grupo homog\u00e9neo o un tema de discusi\u00f3n abstracto o ideol\u00f3gico.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para el discernimiento<\/h1>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 pasos concretos puede dar la Iglesia para renovar y reformar sus procedimientos, disposiciones institucionales y estructuras, de modo que permitan un mayor reconocimiento y participaci\u00f3n de las mujeres, incluso en los procesos de gobierno y toma de decisiones, en un esp\u00edritu de comuni\u00f3n y con vistas a la misi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>Las mujeres desempe\u00f1an un papel importante en la transmisi\u00f3n de la fe, en las familias, en las parroquias, en la vida consagrada, en las asociaciones y movimientos y en las instituciones laicales, y como profesoras y \u00bfC\u00f3mo reconocer, apoyar, acompa\u00f1ar su aportaci\u00f3n, ya considerable? \u00bfC\u00f3mo valorarla para aprender a ser una Iglesia cada vez m\u00e1s sinodal?<\/li>\n<li>Los carismas de las mujeres ya est\u00e1n presentes y actuando en la Iglesia hoy. \u00bfQu\u00e9 podemos hacer para discernirlos y apoyarlos y para aprender lo que el Esp\u00edritu quiere ense\u00f1arnos a trav\u00e9s de ellos?<\/li>\n<li>Todas las Asambleas continentales piden que se aborde la cuesti\u00f3n de la participaci\u00f3n de las mujeres en el gobierno, la toma de decisiones, la misi\u00f3n y los ministerios a todos los niveles de la Iglesia, con el apoyo de las estructuras adecuadas para que esto no se quede en una mera aspiraci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>\u00bfC\u00f3mo se puede incluir a las mujeres en cada uno de estos \u00e1mbitos en mayor n\u00famero y de nuevas formas?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden las mujeres de la vida consagrada estar mejor representadas en los procesos de gobierno y de toma de decisiones, mejor protegidas de los abusos y tambi\u00e9n m\u00e1s justamente remuneradas por su trabajo?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden contribuir las mujeres a la gobernanza, ayudando a promover una mayor responsabilidad y transparencia, y a reforzar la confianza en la Iglesia?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos profundizar la reflexi\u00f3n sobre la contribuci\u00f3n de las mujeres a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y al acompa\u00f1amiento de las comunidades? \u00bfC\u00f3mo dar espacio y reconocimiento a esta aportaci\u00f3n en los procesos formales de discernimiento en todos los niveles de la Iglesia?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 nuevos ministerios podr\u00edan crearse para proporcionar medios y oportunidades para la participaci\u00f3n efectiva de las mujeres en los \u00f3rganos de discernimiento y toma de decisiones?<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfC\u00f3mo aumentar la corresponsabilidad en los procesos de toma de decisiones en lugares remotos y en contextos sociales problem\u00e1ticos, donde las mujeres son a menudo las principales agentes de pastoral y evangelizaci\u00f3n? Las contribuciones recibidas durante la primera fase se\u00f1alan que las tensiones con los ministros ordenados surgen en ausencia de din\u00e1micas de corresponsabilidad y de procesos compartidos de toma de decisiones.<\/p>\n<ul>\n<li>La mayor parte de las Asambleas continentales y las s\u00edntesis de numerosas Conferencias episcopales piden que se considere de nuevo la cuesti\u00f3n del acceso de las mujeres al diaconado. \u00bfEs posible plantearlo y en qu\u00e9 modo?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden cooperar mejor los hombres y las mujeres en el desempe\u00f1o del ministerio pastoral y el ejercicio de las responsabilidades conexas?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 2.4 \u00bfC\u00f3mo puede valorarse el ministerio ordenado, en su relaci\u00f3n con los ministerios bautismales, en una perspectiva misionera?<\/h1>\n<p>Los Documentos finales de las Asambleas continentales expresan un fuerte deseo de que se aborde la reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre los ministerios ordenados y los Ministerios bautismales, subrayando la dificultad de hacerlo en la vida ordinaria de las comunidades. El proceso sinodal ofrece una valiosa oportunidad para centrarse, a la luz de la ense\u00f1anza del Vaticano II, en la correlaci\u00f3n entre la riqueza de vocaciones, carismas y ministerios enraizados en el Bautismo, por una parte, y el ministerio ordenado, por otra, considerado como un don y una tarea inalienable al servicio del Pueblo de Dios. En particular:<\/p>\n<ol>\n<li>En la perspectiva trazada por el Concilio Vaticano II, se reafirma la necesaria relaci\u00f3n entre el Sacerdocio com\u00fan y el Sacerdocio Entre ambos no hay oposici\u00f3n ni competencia, ni espacio para reivindicaciones: lo que se requiere es que se reconozca su complementariedad.<\/li>\n<li>Las Asambleas continentales expresan un claro aprecio por el don del sacerdocio ministerial y, al mismo tiempo, un profundo deseo de su renovaci\u00f3n en una perspectiva sinodal. Se\u00f1alan la dificultad de implicar a una parte de los Presb\u00edteros en el proceso sinodal y constatan la preocupaci\u00f3n generalizada por un ejercicio del Ministerio ordenado no adaptado a los desaf\u00edos de nuestro tiempo, alejado de la vida y de las necesidades del pueblo, a menudo confinado \u00fanicamente al \u00e1mbito lit\u00fargico-sacramental. Tambi\u00e9n expresan su preocupaci\u00f3n por la soledad en la que viven muchos presb\u00edteros y subrayan su necesidad de atenci\u00f3n, amistad y<\/li>\n<li>El Concilio Vaticano II ense\u00f1a que \u00abel ministerio eclesi\u00e1stico, de instituci\u00f3n divina, es ejercido en diversos \u00f3rdenes por aquellos que ya desde antiguo vienen llam\u00e1ndose obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos\u00bb (LG 28). De las Asambleas continentales surge la petici\u00f3n de que el ministerio ordenado, en la diferencia de tareas, sea para todos un testimonio vivo de comuni\u00f3n y servicio en la l\u00f3gica de la gratuidad evang\u00e9lica. Expresan tambi\u00e9n el deseo de que obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos ejerzan su ministerio con estilo sinodal, reconozcan y valoren los dones y carismas presentes en la comunidad, animen y acompa\u00f1en los procesos de asunci\u00f3n comunitaria de la misi\u00f3n, garanticen decisiones en l\u00ednea con el Evangelio y en escucha del Esp\u00edritu Tambi\u00e9n se pide una renovaci\u00f3n de los programas de los seminarios, para que tengan una orientaci\u00f3n m\u00e1s sinodal y est\u00e9n m\u00e1s en contacto con todo el Pueblo de Dios.<\/li>\n<li>En relaci\u00f3n con esta concepci\u00f3n del ministerio ordenado al servicio de la vida bautismal, se subraya que el clericalismo es una fuerza que a\u00edsla, separa y debilita una Iglesia sana y enteramente ministerial, y se indica la formaci\u00f3n como el camino privilegiado para superarlo Tambi\u00e9n se subraya c\u00f3mo el clericalismo no es prerrogativa exclusiva de los ministros ordenados, sino que act\u00faa de diferentes maneras en todos los componentes del Pueblo de Dios.<\/li>\n<li>En muchas regiones, la confianza en los ministros ordenados, en los que ocupan cargos eclesiales, en las instituciones eclesiales y en la Iglesia en su conjunto se ve minada por las consecuencias del \u00abesc\u00e1ndalo de los abusos cometidos por miembros del clero o por personas que ejercen cargos eclesiales: en primer lugar los abusos contra menores y personas vulnerables, pero tambi\u00e9n abusos de otro tipo (espirituales, sexuales, econ\u00f3micos, de autoridad, de conciencia). Es una herida abierta que sigue infligiendo dolor a las v\u00edctimas y a los supervivientes, a sus familias y a sus comunidades\u00bb (DEC 20).<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo promover en la Iglesia una mentalidad y unas formas concretas de corresponsabilidad en las que la relaci\u00f3n entre los ministerios bautismales y el ministerio ordenado sea fecunda? Si la Iglesia es toda ministerial, \u00bfc\u00f3mo podemos entender los dones espec\u00edficos de los ministros ordenados dentro del \u00fanico Pueblo de Dios en una perspectiva misionera?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tiene el ministerio de los presb\u00edteros, \u00abconsagrados para predicar el Evangelio, pastorear a los fieles y celebrar el culto divino\u00bb (LG 28) con los ministerios bautismales? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tiene este triple oficio de los ministros ordenados con la Iglesia como Pueblo prof\u00e9tico, sacerdotal y real?<\/li>\n<li>En la Iglesia local los presb\u00edteros \u00abforman, junto con su obispo, un \u00fanico presbiterio\u00bb (LG 28).<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede crecer esta unidad entre el obispo y su presbiterio para un servicio m\u00e1s eficaz al Pueblo de Dios confiado al cuidado del obispo?<\/p>\n<ul>\n<li>La Iglesia se enriquece con el ministerio de tantos presb\u00edteros que pertenecen a institutos de vida consagrada y sociedades de vida apost\u00f3lica. \u00bfC\u00f3mo puede su ministerio, caracterizado por el carisma del instituto al que pertenecen, promover una Iglesia m\u00e1s sinodal?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo entender el ministerio del di\u00e1cono permanente dentro de una Iglesia sinodal misionera?<\/li>\n<li>\u00bfCu\u00e1les pueden ser las directrices para una reforma de los curr\u00edculos de formaci\u00f3n en los seminarios y escuelas de teolog\u00eda en l\u00ednea con la figura sinodal de la Iglesia? \u00bfC\u00f3mo puede la formaci\u00f3n de los sacerdotes ponerlos en relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha con los procesos pastorales y la vida de la porci\u00f3n del Pueblo de Dios a la que est\u00e1n llamados a servir?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 v\u00edas de formaci\u00f3n deben ponerse en marcha para fomentar en la Iglesia una comprensi\u00f3n de la ministerialidad que no se reduzca al ministerio ordenado, sino que al mismo tiempo lo valorice?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos discernir juntos las formas en que el clericalismo, de ministros ordenados y de laicos, impide la plena expresi\u00f3n de la vocaci\u00f3n de los ministerios ordenados en la Iglesia, as\u00ed como de otros miembros del Pueblo de Dios? \u00bfC\u00f3mo podemos encontrar juntos formas para superarlo?<\/li>\n<li>\u00bfEs posible que, sobre todo en lugares donde el n\u00famero de ministros ordenados es muy reducido, los laicos puedan asumir el papel de responsables de la comunidad? \u00bfQu\u00e9 implicaciones tiene esto en la comprensi\u00f3n del ministerio ordenado?<\/li>\n<li>\u00bfEs posible, como proponen algunos continentes, abrir una reflexi\u00f3n sobre la posibilidad de revisar, al menos en algunas \u00e1reas, la disciplina sobre el acceso al presbiterado por parte de hombres casados?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede una concepci\u00f3n del ministerio ordenado y una formaci\u00f3n de los candidatos m\u00e1s enraizada en la visi\u00f3n de la Iglesia sinodal misionera contribuir a los esfuerzos para prevenir la repetici\u00f3n de abusos sexuales y de otro tipo?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 2.5 \u00bfC\u00f3mo renovar y promover el ministerio del obispo en una perspectiva sinodal misionera?<\/h1>\n<p>El ministerio del obispo hunde sus ra\u00edces en la Escritura y se desarrolla en la Tradici\u00f3n en fidelidad a la voluntad de Cristo. Fiel a esta tradici\u00f3n, el Concilio Vaticano II propuso una doctrina muy rica sobre los obispos, \u00absucesores de los Ap\u00f3stoles, los cuales, junto con el sucesor de Pedro, Vicario de Cristo y Cabeza visible de toda la Iglesia, rigen la casa del Dios vivo\u00bb (LG 18). El cap\u00edtulo de la <em>Lumen Gentium <\/em>sobre la constituci\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia afirma la sacramentalidad del episcopado y sobre esta base desarrolla el tema de la colegialidad (LG 22-23) y del ministerio episcopal como ejercicio de los tres oficios (<em>tria munera<\/em>, LG 24-27) El S\u00ednodo de los Obispos se constituy\u00f3 entonces como un \u00f3rgano que permitiera a los obispos participar con el Obispo de Roma en la solicitud por toda la Iglesia. La invitaci\u00f3n a vivir con mayor intensidad la dimensi\u00f3n sinodal exige una renovada profundizaci\u00f3n del ministerio episcopal para situarlo m\u00e1s s\u00f3lidamente en un marco sinodal. En particular:<\/p>\n<ol>\n<li>El Colegio de los Obispos, sujeto, junto con el Romano Pont\u00edfice que es su cabeza y nunca sin \u00e9l, \u00abde la suprema y plena potestad sobre la Iglesia universal\u00bb (LG 22), participa en el proceso sinodal tanto cuando cada obispo inicia, gu\u00eda y concluye la consulta al Pueblo de Dios que le ha sido confiado como cuando los obispos reunidos ejercen juntos el carisma del discernimiento, en los S\u00ednodos o Concilios de Jerarcas de las Iglesias orientales cat\u00f3licas y en las Conferencias episcopales, en las Asambleas continentales y, de forma peculiar, en la Asamblea del S\u00ednodo de los Obispos.<\/li>\n<li>A los obispos, sucesores de los Ap\u00f3stoles, que han recibido \u00abel ministerio de la comunidad [&#8230;] presidiendo, en nombre de Dios, la grey de la que son pastores\u00bb (LG 20), el proceso sinodal les pide que vivan una confianza radical en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en sus comunidades, sin considerar la participaci\u00f3n de todos una amenaza a su ministerio de gu\u00edas. M\u00e1s bien, les insta a ser principio de unidad en su Iglesia, llamando a todos (presb\u00edteros y di\u00e1conos, consagrados y consagradas, fieles laicos y laicas) a caminar juntos como Pueblo de Dios, y promoviendo un estilo sinodal de Iglesia.<\/li>\n<li>La consulta al Pueblo de Dios ha puesto de relieve c\u00f3mo llegar a ser una Iglesia m\u00e1s sinodal implica tambi\u00e9n una participaci\u00f3n m\u00e1s amplia de todos en el discernimiento, lo que exige un replanteamiento de los procesos de toma de En consecuencia, existe una demanda de estructuras de gobierno adecuadas, inspiradas en una mayor transparencia y responsabilidad, que afecta tambi\u00e9n al modo en que se ejerce el ministerio del obispo. Esto suscita tambi\u00e9n resistencias, temores o un sentimiento de desorientaci\u00f3n. En particular, mientras algunos piden una mayor participaci\u00f3n de todos los fieles y, por tanto, un ejercicio\u00abmenos exclusivo\u00bb de la funci\u00f3n de los obispos, otros expresan dudas y temen el riesgo de una deriva inspirada en los mecanismos de la democracia pol\u00edtica.<\/li>\n<li>Igualmente fuerte es la conciencia de que toda autoridad en la Iglesia procede de Cristo y est\u00e1 guiada por el Esp\u00edritu Santo. La diversidad de carismas sin la autoridad se convierte en anarqu\u00eda, del mismo modo que el rigor de la autoridad sin la riqueza de los carismas, ministerios y vocaciones se convierte en dictadura. La Iglesia es al mismo tiempo sinodal y jer\u00e1rquica, por lo que el ejercicio sinodal de la autoridad episcopal tiene la connotaci\u00f3n de acompa\u00f1ar y salvaguardar la unidad. El camino para realizar la recomprensi\u00f3n del ministerio episcopal es la pr\u00e1ctica de la sinodalidad, que compone en la unidad las diferencias de dones, carismas, ministerios y vocaciones que el Esp\u00edritu suscita en la Iglesia.<\/li>\n<li>Para proceder a la renovaci\u00f3n del ministerio episcopal dentro de una Iglesia m\u00e1s plenamente sinodal son necesarios cambios culturales y estructurales, mucha confianza rec\u00edproca y, sobre todo, confianza en la gu\u00eda del Se\u00f1or. Por eso las Asambleas continentales esperan que la din\u00e1mica de la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu pueda entrar en la vida cotidiana de la Iglesia y animar las reuniones, los consejos, los \u00f3rganos de decisi\u00f3n, favoreciendo la construcci\u00f3n de un sentimiento de confianza mutua y la formaci\u00f3n de un consenso.<\/li>\n<li>El ministerio del obispo incluye tambi\u00e9n la pertenencia al Colegio Episcopal y, en consecuencia, el ejercicio de la corresponsabilidad para la Iglesia universal. Este ejercicio se inscribe tambi\u00e9n en la perspectiva de la Iglesia sinodal, \u00aben el esp\u00edritu de una \u201csana descentralizaci\u00f3n\u201d\u00bb, para \u00abdejar a la competencia de los pastores la facultad de resolver en el ejercicio de \u201csu propia tarea de maestros\u201d y de pastores aquellas cuestiones que conocen bien y que no tocan a la unidad de doctrina, de disciplina y comuni\u00f3n de la Iglesia, actuando siempre con esa corresponsabilidad que es fruto y expresi\u00f3n de ese espec\u00edfico <em>mysterium communionis <\/em>que es la Iglesia\u00bb (EP II,2; EG 16; DV 7) .<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para el discernimiento<\/h1>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo entender la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n del obispo en una perspectiva sinodal misionera? \u00bfQu\u00e9 renovaci\u00f3n de la visi\u00f3n y de las formas de ejercicio concreto del ministerio episcopal se requieren en una Iglesia sinodal caracterizada por la corresponsabilidad?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>\u00abLos obispos, de modo visible y eminente, hacen las veces del mismo Cristo, Maestro, Pastor y Pont\u00edfice\u00bb (LG 21). \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tiene este ministerio con el de los presb\u00edteros, consagrados \u00abpara predicar el Evangelio y apacentar a los fieles y para celebrar el culto divino \u00bb (LG 28)? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tiene este triple oficio de los ministros ordenados con la Iglesia como Pueblo prof\u00e9tico, sacerdotal y real?<\/li>\n<li>\u00bfDe qu\u00e9 modo el ejercicio del ministerio episcopal solicita la consulta, la colaboraci\u00f3n y la participaci\u00f3n en los procesos de toma de decisiones del Pueblo de Dios?<\/li>\n<li>\u00bfCon qu\u00e9 criterios puede un obispo evaluarse y ser evaluado en el desempe\u00f1o de su servicio en un estilo sinodal?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 casos podr\u00eda un obispo sentirse obligado a tomar una decisi\u00f3n que difiera del ponderado consejo ofrecido por los \u00f3rganos consultivos? \u00bfSobre qu\u00e9 base se fundamentar\u00eda tal obligaci\u00f3n?<\/li>\n<li>\u00bfCu\u00e1l es la naturaleza de la relaci\u00f3n entre el \u00absentido sobrenatural de la fe\u00bb (LG 12) y el servicio magisterial del obispo? \u00bfC\u00f3mo podemos comprender y articular mejor la relaci\u00f3n entre la Iglesia sinodal y el ministerio del obispo? \u00bfDeben los obispos discernir juntos o separadamente de los dem\u00e1s miembros del Pueblo de Dios? \u00bfTienen cabida ambas opciones (juntos y separadamente) en una Iglesia sinodal?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo garantizamos el cuidado y el equilibrio de los tres oficios (santificar, ense\u00f1ar, gobernar) en la vida y el ministerio del obispo? \u00bfEn qu\u00e9 medida los modelos actuales de vida y ministerio episcopal permiten al obispo ser una persona de oraci\u00f3n, un maestro de la fe y un administrador sabio y eficaz, y mantener los tres roles en tensi\u00f3n creativa y misionera? \u00bfC\u00f3mo revisar el perfil del obispo y el proceso de discernimiento para identificar candidatos al Episcopado en una perspectiva sinodal?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo deben evolucionar, en una Iglesia sinodal, el papel del obispo de Roma y el ejercicio del primado?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 3. Participaci\u00f3n, responsabilidad y autoridad<\/h1>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 procesos, estructuras e instituciones son necesarios en una Iglesia sinodal misionera?<\/em><\/p>\n<h1>B 3.1 \u00bfC\u00f3mo renovar el servicio de la autoridad y el ejercicio de la responsabilidad en una Iglesia sinodal misionera?<\/h1>\n<p>Una Iglesia constitutivamente sinodal est\u00e1 llamada a articular el derecho de todos a participar en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia en virtud del Bautismo con el servicio de la autoridad y el ejercicio de la responsabilidad que, de diversas formas, se conf\u00eda a algunos. El camino sinodal es una oportunidad para discernir cu\u00e1les son las v\u00edas adecuadas en nuestro tiempo para realizar esta articulaci\u00f3n. La primera fase ha permitido recoger algunas intuiciones al respecto:<\/p>\n<ol>\n<li>Las funciones de autoridad, responsabilidad y gobierno -a veces denominadas sint\u00e9ticamente con el t\u00e9rmino ingl\u00e9s <em>leadership<\/em>&#8211; adoptan diversas formas dentro de la Iglesia. La autoridad en la vida consagrada, en los movimientos y asociaciones, en las instituciones relacionadas con la Iglesia (como universidades, fundaciones, escuelas, etc.) es diferente de la que deriva del sacramento del Orden; as\u00ed como la autoridad espiritual vinculada a un carisma es diferente de la vinculada al servicio ministerial. Las diferencias entre estas formas de autoridad deben salvaguardarse, sin olvidar que todas tienen en com\u00fan el hecho de ser un servicio en la<\/li>\n<li>En particular, todas comparten la llamada a conformarse con el ejemplo del Maestro, que dijo de s\u00ed mismo: \u00abYo estoy entre vosotros como el que sirve\u00bb (Lc 22,27). \u00abPara los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, ayer, hoy y siempre, la \u00fanica autoridad es la autoridad del servicio\u00bb<sup>[16]<\/sup>. Estas son las coordenadas fundamentales para crecer en el ejercicio de la autoridad y de la responsabilidad, en todas sus formas y en todos los niveles de la vida de la Iglesia. Es la perspectiva de esa conversi\u00f3n misionera \u00abdestinada a renovar la Iglesia seg\u00fan la imagen de la propia misi\u00f3n de amor de Cristo\u00bb (PE I, 2).<\/li>\n<li>En esta l\u00ednea, los documentos de la primera fase expresan algunas caracter\u00edsticas del ejercicio de la autoridad y la responsabilidad en una Iglesia sinodal misionera: actitud de servicio y no de poder o control, transparencia, est\u00edmulo y promoci\u00f3n de las personas, competencia y capacidad de visi\u00f3n, discernimiento, inclusi\u00f3n, colaboraci\u00f3n y delegaci\u00f3n. Sobre todo, se hace hincapi\u00e9 en la actitud y la voluntad de escuchar. Por eso se insiste en la necesidad de una formaci\u00f3n espec\u00edfica en estas habilidades para quienes ocupan puestos de responsabilidad y autoridad, as\u00ed como en la activaci\u00f3n de procesos de selecci\u00f3n m\u00e1s participativos, especialmente para los obispos.<\/li>\n<li>La perspectiva de transparencia y rendici\u00f3n de cuentas es fundamental para un ejercicio aut\u00e9nticamente evang\u00e9lico de la autoridad y la Sin embargo, tambi\u00e9n suscita temores y resistencias. Por eso es importante afrontar seriamente, con actitud de discernimiento, los hallazgos m\u00e1s recientes de las ciencias de la gesti\u00f3n y el liderazgo. Adem\u00e1s, la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu se indica como una forma de gestionar los procesos de toma de decisiones y de construcci\u00f3n del consenso capaz de generar confianza y de favorecer un ejercicio de la autoridad propio de una Iglesia sinodal.<\/li>\n<li>Las Asambleas continentales se\u00f1alan tambi\u00e9n fen\u00f3menos de apropiaci\u00f3n del poder y de los procesos de toma de decisiones por parte de algunos que ocupan puestos de autoridad y A estos fen\u00f3menos vinculan la cultura del clericalismo y las diferentes formas de abuso (sexual, financiero, espiritual y de poder) que erosionan la credibilidad de la Iglesia y comprometen la eficacia de su misi\u00f3n, particularmente en aquellas culturas donde el respeto a la autoridad es un valor importante.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo entender y ejercer la autoridad y la responsabilidad al servicio de la participaci\u00f3n de todo el Pueblo de Dios? \u00bfQu\u00e9 necesitamos renovar en la comprensi\u00f3n y en las formas de ejercer la autoridad, la responsabilidad y el gobierno para crecer como Iglesia sinodal misionera?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>\u00bfLa ense\u00f1anza del Concilio Vaticano II sobre la participaci\u00f3n de todos en la vida y en la misi\u00f3n de la Iglesia est\u00e1 efectivamente incorporada en la conciencia y en la pr\u00e1ctica de las Iglesias locales, en particular por parte de los pastores y de quienes ejercen funciones de responsabilidad? \u00bfQu\u00e9 puede favorecer una mayor toma de conciencia y un aprecio m\u00e1s profundo de la misma en el cumplimiento de la misi\u00f3n de la Iglesia?<\/li>\n<li>En la Iglesia existen funciones de autoridad y responsabilidad no vinculadas al sacramento del Orden, que se ejercen al servicio de la comuni\u00f3n y de la misi\u00f3n en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apost\u00f3lica, en las asociaciones y grupos laicales, en los movimientos eclesiales y en las nuevas comunidades, etc. \u00bfC\u00f3mo promover un ejercicio de estas formas de autoridad propias de una Iglesia sinodal y c\u00f3mo vivir en ellas la relaci\u00f3n con la autoridad ministerial de los pastores?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 elementos deben ser parte de la formaci\u00f3n en la autoridad de todos los responsables eclesiales? \u00bfC\u00f3mo puede fomentarse la formaci\u00f3n en el m\u00e9todo de la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu y su aplicaci\u00f3n aut\u00e9ntica y profunda?<\/li>\n<li>\u00bfCu\u00e1les pueden ser las l\u00edneas de reforma de los seminarios y de las casas de formaci\u00f3n, para que estimulen a los candidatos al ministerio ordenado a crecer en un estilo de ejercicio de la autoridad propio de una Iglesia sinodal? \u00bfC\u00f3mo repensar a nivel nacional la <em>Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis <\/em>y sus documentos de aplicaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo reorientar los <em>planes de estudio <\/em>de las escuelas de teolog\u00eda?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 formas de clericalismo persisten en la comunidad cristiana? A\u00fan se percibe una distancia entre los fieles laicos y los pastores: \u00bfqu\u00e9 puede ayudar a superarla? \u00bfQu\u00e9 formas de ejercer la autoridad y la responsabilidad deben ser superadas por no ser propias de una Iglesia constitutivamente sinodal?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 medida la escasez de presb\u00edteros en algunas regiones ofrece un est\u00edmulo para interrogarse sobre la relaci\u00f3n entre ministerio ordenado, gobierno y asunci\u00f3n de responsabilidades en la comunidad cristiana?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender sobre el ejercicio de la autoridad y la responsabilidad de otras Iglesias y Comunidades eclesiales?<\/li>\n<li>En todas las \u00e9pocas, el ejercicio de la autoridad y de la responsabilidad en el seno de la Iglesia se ve influido por los modelos de gesti\u00f3n y los imaginarios de poder imperantes en la sociedad. \u00bfC\u00f3mo podemos tomar conciencia de ello y ejercer un discernimiento evang\u00e9lico sobre las pr\u00e1cticas en el ejercicio de la autoridad, vigentes en la Iglesia y en la sociedad?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 3.2 \u00bfC\u00f3mo podemos hacer evolucionar las pr\u00e1cticas de discernimiento y los procesos de toma de decisiones de una manera aut\u00e9nticamente sinodal, realzando el protagonismo del Esp\u00edritu?<\/h1>\n<p>Como Iglesia sinodal, estamos llamados a discernir juntos qu\u00e9 pasos dar para cumplir la misi\u00f3n de evangelizaci\u00f3n, subrayando el derecho de todos a participar en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia y urgiendo la insustituible contribuci\u00f3n de cada bautizado. En la base de todo discernimiento est\u00e1 el deseo de hacer la voluntad del Se\u00f1or y el crecimiento en la familiaridad con \u00c9l a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n de la Palabra y la vida sacramental, que nos permite elegir como \u00c9l elegir\u00eda. Por lo que respecta al puesto del discernimiento en una Iglesia sinodal misionera:<\/p>\n<ol>\n<li>De las Asambleas continentales emerge con fuerza el deseo de procesos de decisi\u00f3n m\u00e1s compartidos, capaces de integrar la aportaci\u00f3n de todo el Pueblo de Dios y la experiencia de que disponen algunos, y de implicar a quienes, por diversas razones, permanecen al margen de la vida comunitaria, como las mujeres, los j\u00f3venes, las minor\u00edas, los pobres y los Este deseo coincide con la insatisfacci\u00f3n que provocan formas de ejercer la autoridad en las que las decisiones se toman sin consultar.<\/li>\n<li>Las Asambleas continentales dan voz al temor de algunos que ven en competencia las dimensiones sinodal y jer\u00e1rquica, ambas constitutivas de la Iglesia. Sin embargo, tambi\u00e9n surgen rasgos que expresan lo contrario. Un primer ejemplo es la experiencia de que, cuando la autoridad toma decisiones en el marco de procesos sinodales, a la comunidad le resulta m\u00e1s f\u00e1cil reconocer su legitimidad y aceptarlas. Un segundo ejemplo es la creciente toma de conciencia de que la falta de intercambio con la comunidad debilita el papel de la autoridad, releg\u00e1ndolo a veces a un ejercicio de afirmaci\u00f3n del Un tercer ejemplo es la atribuci\u00f3n de responsabilidades eclesiales a fieles laicos, que las ejercen de forma constructiva y no en oposici\u00f3n, en regiones donde el n\u00famero de ministros ordenados es muy bajo.<\/li>\n<li>La adopci\u00f3n generalizada del m\u00e9todo de la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu durante la fase de consulta permiti\u00f3 a muchos experimentar algunos de los elementos de un proceso de discernimiento comunitario y de construcci\u00f3n participativa del consenso, sin ocultar conflictos ni crear polarizaciones.<\/li>\n<li>Quienes desempe\u00f1an tareas de gobierno y responsabilidad est\u00e1n llamados a impulsar, facilitar y acompa\u00f1ar procesos de discernimiento comunitario que incluyan la escucha del Pueblo de En particular, corresponde a la autoridad del obispo un servicio fundamental de animaci\u00f3n y validaci\u00f3n del car\u00e1cter sinodal de estos procesos y de confirmaci\u00f3n de la fidelidad de las conclusiones a cuanto ha surgido durante el proceso. En particular, corresponde a los pastores verificar la consonancia entre las aspiraciones de sus comunidades y el \u00abdep\u00f3sito sagrado de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia\u00bb (DV 10), consonancia que permite considerar esas aspiraciones como expresi\u00f3n genuina del sentido de fe del Pueblo de Dios.<\/li>\n<li>La perspectiva del discernimiento comunitario interpela a la Iglesia a todos los niveles y en todas sus articulaciones y formas organizativas. Adem\u00e1s de a las estructuras parroquiales y diocesanas, concierne tambi\u00e9n a los procesos de decisi\u00f3n de las asociaciones, movimientos y grupos laicales, donde afecta a los mecanismos institucionales que implican habitualmente el recurso a instrumentos como el Cuestiona el modo en que los \u00f3rganos de decisi\u00f3n de las instituciones relacionadas con la Iglesia (escuelas, universidades, fundaciones, hospitales, centros de acogida y de acci\u00f3n social, etc.) identifican y formulan las orientaciones operativas. Por \u00faltimo, interpela a los institutos de vida consagrada y a las sociedades de vida apost\u00f3lica sobre las modalidades que se entrelazan con las peculiaridades de sus carismas y su derecho particular (cf. DEC 81).<\/li>\n<li>Adoptar procesos de decisi\u00f3n que recurran de forma estable al discernimiento comunitario requiere una conversi\u00f3n personal, comunitaria, cultural e institucional, as\u00ed como una inversi\u00f3n en la formaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo pensar en procesos de decisi\u00f3n m\u00e1s participativos, que den espacio a la escucha y al discernimiento comunitario, apoyados en la autoridad como servicio de unidad?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 espacio tiene la escucha de la Palabra de Dios en nuestros procesos de toma de decisiones?<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos dar espacio al protagonismo del Esp\u00edritu Santo de forma concreta y no s\u00f3lo con palabras?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu, que abre el dinamismo del discernimiento comunitario, contribuir a la renovaci\u00f3n de los procesos de toma de decisiones en la Iglesia? \u00bfC\u00f3mo puede \u00abinstitucionalizarse\u00bb y convertirse en una pr\u00e1ctica ordinaria? \u00bfQu\u00e9 cambios son necesarios en el Derecho can\u00f3nico?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo podemos promover el ministerio del facilitador de procesos de discernimiento comunitario, asegurando que quienes lo ejerzan reciban la formaci\u00f3n y el acompa\u00f1amiento adecuados? \u00bfC\u00f3mo formar ministros ordenados para acompa\u00f1ar procesos de discernimiento comunitario?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo fomentar la participaci\u00f3n de las mujeres, los j\u00f3venes, las minor\u00edas y las voces marginales en los procesos de discernimiento y toma de decisiones?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede una articulaci\u00f3n m\u00e1s clara entre la totalidad del proceso de toma de decisiones y el momento concreto de la toma de decisiones ayudarnos a identificar mejor cu\u00e1l es la responsabilidad de los distintos protagonistas en cada etapa? \u00bfC\u00f3mo entendemos la relaci\u00f3n entre la toma de decisiones y el discernimiento en com\u00fan?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo pueden y deben participar los consagrados y consagradas en los procesos de toma de decisiones de las Iglesias locales? \u00bfQu\u00e9 podemos aprender de su experiencia y de sus diferentes espiritualidades en relaci\u00f3n con el discernimiento y los procesos de toma de decisiones? \u00bfQu\u00e9 podemos aprender de las asociaciones, movimientos y grupos laicales?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo se pueden tratar constructivamente los casos en los que la autoridad considere que no puede confirmar las conclusiones a las que se ha llegado en un proceso de discernimiento comunitario y tome una decisi\u00f3n en otro sentido? \u00bfQu\u00e9 tipo de restituci\u00f3n deber\u00eda ofrecer esa autoridad a quienes participaron en el proceso?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de la sociedad y de la cultura en lo que se refiere a la gesti\u00f3n de los procesos participativos? \u00bfQu\u00e9 modelos, por el contrario, pueden resultar un obst\u00e1culo para la construcci\u00f3n de una Iglesia m\u00e1s sinodal?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 aportaciones podemos recibir de la experiencia de otras Iglesias y Comunidades eclesiales?<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfY de la de otras religiones? \u00bfQu\u00e9 est\u00edmulos de las culturas ind\u00edgenas minoritarias y de los oprimidos pueden ayudarnos a repensar nuestros procesos de toma de decisiones? \u00bfQu\u00e9 percepciones nos aportan las experiencias que tienen lugar en el entorno digital?<\/p>\n<h1>B 3.3 \u00bfQu\u00e9 estructuras se pueden desarrollar para consolidar una Iglesia sinodal misionera?<\/h1>\n<p>Las Asambleas continentales expresan con fuerza el deseo de que el modo de proceder sinodal, experimentado en el camino actual, penetre en la vida cotidiana de la Iglesia a todos los niveles, renovando las estructuras existentes -empezando por los consejos pastorales diocesanos y parroquiales, los consejos de asuntos econ\u00f3micos, los S\u00ednodos diocesanos o eparquiales- o estableciendo otras nuevas. Sin restar importancia a la renovaci\u00f3n de las relaciones en el seno del Pueblo de Dios, la intervenci\u00f3n en las estructuras es indispensable para consolidar los cambios en el tiempo. En particular:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Para que no se quede solo en el papel o se conf\u00ede \u00fanicamente a la buena voluntad de los individuos, la corresponsabilidad en la misi\u00f3n derivada del Bautismo requiere concretarse en formas estructuradas. Se necesitan, por tanto, marcos institucionales adecuados, as\u00ed como espacios en los que se pueda practicar regularmente el discernimiento No se trata de una exigencia de redistribuci\u00f3n del poder, sino de la necesidad de un ejercicio efectivo de la corresponsabilidad derivada del Bautismo. Este confiere derechos y deberes a cada persona, que deben poder ejercerse seg\u00fan los carismas y ministerios de cada uno.<\/li>\n<li>Esto requiere que las estructuras e instituciones funcionen con procedimientos adecuados: transparentes, centrados en la misi\u00f3n, abiertos a la participaci\u00f3n, capaces de dar espacio a las mujeres, a los j\u00f3venes, a las minor\u00edas y a los pobres y marginados. Esto vale para los organismos de participaci\u00f3n ya mencionados, cuyo papel debe ser reafirmado y consolidado, pero tambi\u00e9n para los \u00f3rganos de decisi\u00f3n de las asociaciones, movimientos y nuevas comunidades; para los \u00f3rganos de gobierno de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apost\u00f3lica (de manera adecuada al carisma particular de cada uno de ellos); para las numerosas y variadas instituciones, a menudo tambi\u00e9n sujetas al derecho civil, a trav\u00e9s de las cuales se realiza la acci\u00f3n misionera y el servicio de la comunidad cristiana: escuelas, hospitales, universidades, medios de comunicaci\u00f3n social, centros de acogida y de acci\u00f3n social, centros culturales, fundaciones,<\/li>\n<li>La exigencia de una reforma de las estructuras e instituciones y de los mecanismos de funcionamiento en ordena a una mayor transparencia es particularmente fuerte en los contextos m\u00e1s marcados por la crisis de los abusos (sexuales, econ\u00f3micos, espirituales, psicol\u00f3gicos, institucionales, de conciencia, de poder, de jurisdicci\u00f3n). Parte del problema suele ser el tratamiento inadecuado de los casos de abusos, lo que pone en tela de juicio los mecanismos y procedimientos de funcionamiento de las estructuras e instituciones, as\u00ed como la mentalidad de las personas que trabajan en ellas. La perspectiva de la transparencia y la corresponsabilidad tambi\u00e9n suscita temores y resistencias; por eso es necesario profundizar en el di\u00e1logo, creando oportunidades para compartir y confrontar a todos los<\/li>\n<li>El m\u00e9todo de la conversaci\u00f3n en el Esp\u00edritu se revela particularmente valioso para reconstruir la confianza en aquellos contextos en los que, por diversas razones, se ha desarrollado un clima de desconfianza entre los distintos componentes del Pueblo de Dios. Un camino de conversi\u00f3n y de reforma, a la escucha de la voz del Esp\u00edritu, exige estructuras e instituciones capaces de acompa\u00f1arlo y sostenerlo. Las Asambleas continentales expresan con fuerza la convicci\u00f3n de que las estructuras por s\u00ed solas no bastan, sino que es necesario tambi\u00e9n un cambio de mentalidad, de ah\u00ed la necesidad de invertir en la formaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Adem\u00e1s, parece oportuno intervenir tambi\u00e9n en el Derecho can\u00f3nico, reequilibrando la relaci\u00f3n entre el principio de autoridad, fuertemente afirmado en la actual legislaci\u00f3n, y el principio de participaci\u00f3n; reforzando la orientaci\u00f3n sinodal de los organismos ya existentes; creando nuevos organismos donde parezca necesario para las necesidades de la vida de la comunidad; supervisando la aplicaci\u00f3n efectiva de la legislaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><b>Una Iglesia sinodal necesita vivir la corresponsabilidad y la transparencia: \u00bfC\u00f3mo puede esta toma de conciencia servir de base para reformar las instituciones, las estructuras y los procedimientos, a fin de consolidar el cambio en el tiempo?<\/b><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>\u00bfC\u00f3mo cambiar las estructuras can\u00f3nicas y los procedimientos pastorales para fomentar la corresponsabilidad y la transparencia? \u00bfSon adecuadas las estructuras que tenemos para garantizar la participaci\u00f3n o necesitamos otras nuevas?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede contribuir el Derecho can\u00f3nico a la renovaci\u00f3n de las estructuras e instituciones?<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfQu\u00e9 cambios parecen necesarios u oportunos?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 obst\u00e1culos (mentales, teol\u00f3gicos, pr\u00e1cticos, organizativos, financieros, culturales) se oponen a la transformaci\u00f3n de los organismos de participaci\u00f3n actualmente previstos en el Derecho can\u00f3nico en \u00f3rganos de discernimiento comunitario eficaz? \u00bfQu\u00e9 reformas son necesarias para que puedan apoyar a la misi\u00f3n de manera eficaz, creativa y vibrante? \u00bfC\u00f3mo hacerlos m\u00e1s abiertos a la presencia y a la contribuci\u00f3n de las mujeres, los j\u00f3venes, los pobres, los emigrantes, los miembros de minor\u00edas y de aquellos que, por diversas razones, se encuentran al margen de la vida comunitaria?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo interpela la perspectiva de la Iglesia sinodal a las estructuras y procedimientos de la vida consagrada y a las diversas formas de movimientos laicales? \u00bfY el funcionamiento de las instituciones relacionadas con la Iglesia?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 aspectos de la vida de las instituciones es necesaria una mayor transparencia (informes econ\u00f3micos y financieros, selecci\u00f3n de candidatos a puestos de responsabilidad, nombramientos, )? \u00bfCon qu\u00e9 instrumentos podemos lograrlo?<\/li>\n<li>La perspectiva de transparencia y apertura a procesos conjuntos de consulta y discernimiento tambi\u00e9n suscita \u00bfC\u00f3mo se manifiestan? \u00bfA qu\u00e9 temen quienes expresan estos temores?<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se pueden abordar y superar estos temores?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfHasta qu\u00e9 punto es posible distinguir entre los miembros de una instituci\u00f3n y la propia instituci\u00f3n?<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfLas responsabilidades en el tratamiento de los casos de abuso son individuales o del sistema? \u00bfC\u00f3mo puede contribuir la perspectiva sinodal a crear una cultura de prevenci\u00f3n de todo tipo de abusos?<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de la forma en que las instituciones p\u00fablicas y el derecho p\u00fablico y civil intentan responder a la necesidad de transparencia y rendici\u00f3n de cuentas procedente de la sociedad (separaci\u00f3n de poderes, \u00f3rganos de supervisi\u00f3n independientes, obligaci\u00f3n de hacer p\u00fablicos determinados procedimientos, l\u00edmites en la duraci\u00f3n de los mandatos, etc.)?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de la experiencia de otras Iglesias y Comunidades eclesiales sobre el funcionamiento de las estructuras e instituciones al estilo sinodal?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 3.4 \u00bfC\u00f3mo configurar instancias de sinodalidad y colegialidad que impliquen a agrupaciones de Iglesias locales?<\/h1>\n<p>La primera etapa del proceso sinodal puso de relieve el papel de las instancias de sinodalidad y colegialidad que re\u00fanen a las diversas Iglesias locales: las estructuras jer\u00e1rquicas orientales y, en la Iglesia latina, las Conferencias episcopales (cf. EP I,7). Los documentos elaborados en las diversas etapas ponen de relieve c\u00f3mo la consulta al Pueblo de Dios en las Iglesias locales y las sucesivas etapas de discernimiento han sido una verdadera experiencia de escucha del Esp\u00edritu a trav\u00e9s de la escucha rec\u00edproca. De la riqueza de esta experiencia es posible extraer intuiciones para construir una Iglesia cada vez m\u00e1s sinodal:<\/p>\n<ol>\n<li>El proceso sinodal puede convertirse en \u00abun dinamismo de comuni\u00f3n que inspira todas las decisiones eclesiales\u00bb<sup>[17]<\/sup> , porque implica realmente a todos los sujetos -el Pueblo de Dios, el Colegio de los Obispos, el Obispo de Roma-, cada uno seg\u00fan su propia funci\u00f3n. El desarrollo ordenado de las etapas disip\u00f3 el temor de que la consulta al Pueblo de Dios condujera a un debilitamiento del ministerio de los pastores. Al contrario, la consulta era posible porque la iniciaba cada obispo, como \u00abprincipio y fundamento perpetuo y visible de la unidad\u00bb (LG 23) en su Iglesia. Posteriormente, en las Estructuras jer\u00e1rquicas orientales y en las Conferencias episcopales, los pastores realizaron un acto de discernimiento colegial sobre las aportaciones procedentes de las Iglesias locales. As\u00ed, el proceso sinodal ha propiciado un ejercicio real de colegialidad episcopal en una Iglesia plenamente sinodal.<\/li>\n<li>La cuesti\u00f3n del ejercicio de la sinodalidad y de la colegialidad en las instancias que implican a grupos de Iglesias locales unidas por tradiciones espirituales, lit\u00fargicas y disciplinares, cercan\u00eda geogr\u00e1fica y proximidad cultural, a partir de las Conferencias episcopales, necesita una renovada reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y can\u00f3nica. En ellas \u00abla <em>communio Episcoporum <\/em>se ha expresado al servicio de la <em>communio Ecclesiarum <\/em>basada en la <em>communio fidelium<\/em>\u00bb (PE I, 7).<\/li>\n<li>En la <em>Evangelii gaudium <\/em>surge una raz\u00f3n para abordar esta tarea<em>: <\/em>\u00abNo es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problem\u00e1ticas que se plantean en sus En este sentido, percibo la necesidad de avanzar en una saludable \u201cdescentralizaci\u00f3n\u201d\u00bb (n. 16). Con ocasi\u00f3n del 50 aniversario de la instituci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos, el Santo Padre ha recordado que la sinodalidad se ejerce no s\u00f3lo a nivel de las Iglesias locales y a nivel de la Iglesia universal, sino tambi\u00e9n a nivel de agrupaciones de Iglesias, como las Provincias y las Regiones eclesi\u00e1sticas, los Consejos particulares y, sobre todo, las Conferencias episcopales: \u00abDebemos reflexionar para realizar todav\u00eda m\u00e1s, a trav\u00e9s de estos organismos, las instancias intermedias de la colegialidad, quiz\u00e1s integrando y actualizando algunos aspectos del antiguo orden eclesi\u00e1stico \u00bb<sup>[18]<\/sup> .<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><strong>A la luz de la experiencia sinodal hasta la fecha, \u00bfc\u00f3mo puede la sinodalidad encontrar una mejor expresi\u00f3n en y a trav\u00e9s de instituciones que implican a grupos de Iglesias locales, como los S\u00ednodos de Obispos y los Consejos de Jerarcas de las Iglesias orientales cat\u00f3licas, las Conferencias episcopales y las Asambleas continentales, de modo que <\/strong>\u00ab<strong>las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo tambi\u00e9n alguna aut\u00e9ntica autoridad doctrinal<\/strong>\u00bb <strong>(EG 32), en una perspectiva misionera?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>La din\u00e1mica sinodal de la escucha del Esp\u00edritu a trav\u00e9s de la escucha rec\u00edproca se ofrece como el modo m\u00e1s adecuado para realizar la colegialidad episcopal en una Iglesia plenamente sinodal. Partiendo de la experiencia del proceso sinodal:<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>\u00bfC\u00f3mo hacer de la escucha del Pueblo de Dios la forma habitual en la toma de decisiones en la Iglesia a todos los niveles de su vida?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo poner en pr\u00e1ctica la escucha del Pueblo de Dios en las Iglesias locales? En particular,<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfc\u00f3mo potenciar los organismos de participaci\u00f3n para que sean \u00ablugares\u00bb eficaces de escucha y de discernimiento eclesial?<\/p>\n<ol>\n<li>\u00bfC\u00f3mo repensar los procesos de toma de decisiones a nivel de los organismos episcopales de las Iglesias orientales cat\u00f3licas y de las Conferencias episcopales a partir de la escucha del Pueblo de Dios en las Iglesias locales?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede integrarse la dimensi\u00f3n continental en el Derecho can\u00f3nico?<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>Puesto que la consulta en las Iglesias locales es la escucha efectiva del Pueblo de Dios, el discernimiento de los pastores adquiere el car\u00e1cter de un acto colegial que confirma de forma autorizada lo que el Esp\u00edritu ha dicho a la Iglesia a trav\u00e9s del sentido de fe del Pueblo de Dios:<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>\u00bfQu\u00e9 grado de autoridad doctrinal puede atribuirse al discernimiento de las Conferencias episcopales? \u00bfC\u00f3mo regulan las Iglesias orientales cat\u00f3licas sus organismos episcopales?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 grado de autoridad doctrinal puede atribuirse al discernimiento de una Asamblea continental? \u00bfO de los organismos que re\u00fanen a las Conferencias episcopales a escala continental o internacional?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 papel debe desempe\u00f1ar el Obispo de Roma respecto a estos procesos que implican agrupaciones de Iglesias? \u00bfDe qu\u00e9 manera lo puede ejercer?<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 elementos del antiguo orden eclesi\u00e1stico deben integrarse y actualizarse para que las Estructuras jer\u00e1rquicas orientales, las Conferencias episcopales y las Asambleas continentales sean efectivamente instancias intermedias de sinodalidad y colegialidad?<\/li>\n<li>El Concilio Vaticano II afirma que toda la Iglesia y todas sus partes se benefician de la comunicaci\u00f3n mutua de sus respectivos dones (cf. LG 13):<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>\u00bfQu\u00e9 valor pueden tener para otras Iglesias las deliberaciones de un Concilio plenario, un Concilio particular o un S\u00ednodo diocesano?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 ense\u00f1anzas podemos extraer de la rica experiencia sinodal de las Iglesias orientales cat\u00f3licas?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 medida la convergencia de varias agrupaciones de Iglesias locales (Concilios particulares, Conferencias episcopales, etc.) sobre una misma cuesti\u00f3n exige al Obispo de Roma que la asuma para la Iglesia universal?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo ejercer el servicio de la unidad confiado al Obispo de Roma cuando las autoridades locales adoptan orientaciones diferentes? \u00bfQu\u00e9 espacio hay para la variedad de orientaciones entre las distintas regiones?<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de la experiencia de otras Iglesias y Comunidades eclesiales en materia de agrupaciones de Iglesias locales para ejercer la colegialidad y la sinodalidad?<\/li>\n<\/ul>\n<h1>B 3.5 \u00bfC\u00f3mo reforzar la instituci\u00f3n del S\u00ednodo para que sea expresi\u00f3n de la colegialidad episcopal en una Iglesia sinodal?<\/h1>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Con el <em>motu proprio Apostolica sollicitudo <\/em>(15 de septiembre de 1965), san Pablo VI instituy\u00f3 el S\u00ednodo como \u00abconsejo permanente de los obispos para la Iglesia universal\u00bb. Acept\u00f3 as\u00ed la petici\u00f3n de la asamblea conciliar de asegurar la participaci\u00f3n de los obispos en la solicitud por toda la Iglesia, cuidando de precisar que \u00abeste S\u00ednodo, como toda instituci\u00f3n humana, puede perfeccionarse con el paso del tiempo\u00bb. Con la constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Episcopalis communio <\/em>(15 de septiembre de 2018) el papa Francisco dio cumplimiento a este esperado \u201cperfeccionamiento\u201d, transformando el S\u00ednodo de un evento circunscrito a una asamblea de obispos en un proceso de escucha articulado en etapas (cf. Art. 4), en el que toda la Iglesia y todos en la Iglesia -Pueblo de Dios, Colegio episcopal, Obispo de Roma- son realmente part\u00edcipes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>El S\u00ednodo 2021-2024 est\u00e1 demostrando claramente que el proceso sinodal es el contexto m\u00e1s adecuado para el ejercicio integrado del primado, la colegialidad y la sinodalidad como elementos inalienables de una Iglesia en la que cada sujeto desempe\u00f1a su funci\u00f3n peculiar de la mejor manera posible y en sinergia con los dem\u00e1s.<\/li>\n<li>Corresponde al Obispo de Roma convocar a la Iglesia en S\u00ednodo, convocando una Asamblea para la Iglesia universal, as\u00ed como iniciar, acompa\u00f1ar y concluir el correspondiente proceso Esta prerrogativa le pertenece en cuanto que \u00abes el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad as\u00ed de los obispos como de la multitud de los fieles\u00bb (LG 23).<\/li>\n<li>Puesto que \u00abpor su parte, los obispos son, individualmente, el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares [&#8230;] en las cuales y a base de las cuales se constituye la Iglesia cat\u00f3lica, una y \u00fanica\u00bb (LG 23), corresponde a cada obispo diocesano iniciar,acompa\u00f1ar y concluir la consulta del Pueblo de Dios en su Iglesia. A la luz de la solicitud que los obispos tienen por la Iglesia universal (cf. LG 23), les corresponde tambi\u00e9n cooperar en aquellos organismos supradiocesanos en los que tiene lugar el ejercicio de la sinodalidad y de la colegialidad, realizando la funci\u00f3n de discernimiento eclesial propia del ministerio episcopal.<\/li>\n<li>Aunque estos organismos no re\u00fanen a todo el Colegio episcopal, el discernimiento que los pastores realizan a trav\u00e9s de ellos adquiere un car\u00e1cter colegial, debido a la finalidad misma del acto. De hecho, las Asambleas de obispos, dentro del proceso sinodal, tienen la tarea de examinar los resultados de las consultas en las Iglesias locales, en las que se manifiesta el sentido de la fe del Pueblo de Dios. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda un acto no colegial discernir lo que el Esp\u00edritu dice a la Iglesia a trav\u00e9s de la consulta del Pueblo de Dios que \u00abno puede equivocarse cuando cree\u00bb (LG 12)?<\/li>\n<li>La experiencia sinodal hasta ahora ha mostrado tambi\u00e9n c\u00f3mo es posible desarrollar un ejercicio eficaz de colegialidad en una Iglesia sinodal: aunque el discernimiento es un acto que compete en primer lugar \u00aba quienes tienen la autoridad en la Iglesia\u00bb (LG 12), ha ganado en profundidad y adhesi\u00f3n a los temas que han sido examinados gracias a la aportaci\u00f3n de los dem\u00e1s miembros del Pueblo de Dios que han participado en las Asambleas<\/li>\n<\/ol>\n<h1>Pregunta para discernir<\/h1>\n<p><b>A la luz de la relaci\u00f3n din\u00e1mica y circular entre la sinodalidad de la Iglesia, la colegialidad episcopal y el primado petrino, \u00bfC\u00f3mo perfeccionar la instituci\u00f3n del S\u00ednodo para que se convierta en un espacio cierto y garantizado para el ejercicio de la sinodalidad, asegurando la plena participaci\u00f3n de todos -el Pueblo de Dios, el Colegio episcopal y el Obispo de Roma- respetando sus funciones espec\u00edficas? \u00bfC\u00f3mo valorar el experimento de extensi\u00f3n participativa a un grupo de \u00abno obispos<\/b>\u00bb <strong>en la primera sesi\u00f3n de la XVI Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos (octubre 2023)?<\/strong><\/p>\n<h1>Sugerencias para la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n preparatoria<\/h1>\n<ul>\n<li>El proceso sinodal introduce en la Iglesia \u00abun dinamismo de comuni\u00f3n que inspira todas las decisiones eclesiales\u00bb<sup>[19]<\/sup> :<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede convertirse ese dinamismo en el camino habitual que se ha de seguir en todos los niveles de la vida de la Iglesia?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo encaja el principio de autoridad?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo cambia la comprensi\u00f3n de la autoridad en la Iglesia a diferentes niveles, incluida la del Obispo de Roma?<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>La primera fase del camino sinodal realiza el paso de lo particular a lo universal, con la consulta al Pueblo de Dios en las Iglesias locales y los subsiguientes actos de discernimiento en las Estructuras jer\u00e1rquicas orientales y en las Conferencias episcopales, primero, y en las Asambleas continentales, despu\u00e9s:<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>\u00bfC\u00f3mo garantizar que la consulta capte realmente la manifestaci\u00f3n del sentido de la fe del Pueblo de Dios que vive en una Iglesia determinada?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo puede fortalecerse el \u00abv\u00ednculo fecundo entre el <em>sensus fidei del <\/em>Pueblo de Dios y la funci\u00f3n magisterial de los Pastores\u00bb (DP 14) en las Estructuras jer\u00e1rquicas orientales, las Conferencias episcopales y las Asambleas continentales?<\/li>\n<li>\u00bfHasta qu\u00e9 punto es deseable la presencia de miembros cualificados del Pueblo de Dios tambi\u00e9n en las Asambleas de las Conferencias episcopales, as\u00ed como en las Asambleas continentales?<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 funci\u00f3n pueden desempe\u00f1ar los organismos eclesiales permanentes integrados no solo por obispos, como la Conferencia eclesial recientemente instituida para la Regi\u00f3n Amaz\u00f3nica?<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>La segunda fase del camino sinodal expresa, en la Asamblea de Obispos convocada en Roma, la universalidad de la Iglesia que escucha lo que el Esp\u00edritu ha dicho al Pueblo de Dios:<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>\u00bfC\u00f3mo encaja esta Asamblea episcopal en el proceso sinodal?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo se consigue la continuidad con la primera fase del proceso sinodal? \u00bfEs suficiente la presencia de testigos cualificados para garantizarla?<\/li>\n<li>Si las Asambleas de las Conferencias episcopales y las Asambleas continentales son actos de discernimiento, \u00bfc\u00f3mo se caracteriza y qu\u00e9 valor tiene este posterior acto de discernimiento?<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>La tercera fase implica el movimiento para devolver los resultados de la Asamblea sinodal a las Iglesias locales y su aplicaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 puede ayudar a realizar plenamente la \u00abinterioridad mutua\u00bb entre la dimensi\u00f3n universal y la dimensi\u00f3n local de la \u00fanica Iglesia?<\/li>\n<\/ul>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-78823 aligncenter\" src=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1080\" height=\"1080\" srcset=\"https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2.jpg 1080w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-300x300.jpg 300w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-100x100.jpg?crop=1 100w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-770x770.jpg 770w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-500x500.jpg 500w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-293x293.jpg 293w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-390x390.jpg 390w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-585x585.jpg 585w, https:\/\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Voces-2-2-900x900.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px\" \/><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><sup>[1]<\/sup> A partir de ahora, para una mayor brevedad y salvo indicaci\u00f3n contraria, las expresiones \u00abAsamblea\u00bb y \u00abAsamblea sinodal\u00bb se refieren a la sesi\u00f3n de octubre de 2023, a cuyo servicio est\u00e1 el presente IL.<\/p>\n<p><sup>[2]<\/sup> Francisco, <em>Discurso para la conmemoraci\u00f3n del 50 aniversario de la instituci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos, <\/em>17 de octubre de 2015 (cf. DP 15).<\/p>\n<p><sup>[3]<\/sup> La expresi\u00f3n \u00abIglesia local\u00bb indica lo que el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico denomina \u00abIglesia particular\u00bb.<\/p>\n<p><sup>[4]<\/sup> La secci\u00f3n B ofrecer\u00e1 las razones de la inversi\u00f3n del orden con respecto al subt\u00edtulo del S\u00ednodo: cf. n. 44 <em>infra<\/em>.<\/p>\n<p><sup>[5]<\/sup> Francisco, <em>Momento de reflexi\u00f3n para el inicio del proceso sinodal<\/em>, 9 de octubre de 2021.<\/p>\n<p><sup>[6]<\/sup> Cf. Francisco, <em>Discurso para la conmemoraci\u00f3n del 50 aniversario de la constituci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos<\/em>, 17 de octubre de 2015.<\/p>\n<p><sup>[7]<\/sup> Por ejemplo, en el n\u00ba 128, el Documento Final afirma: \u00abNo basta, pues, con tener estructuras si en ellas no se desarrollan relaciones aut\u00e9nticas; es la calidad de estas relaciones, en efecto, lo que evangeliza\u00bb.<\/p>\n<p><sup>[8]<\/sup> Cf. Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, <em>Carta <\/em>Iuvenescit Ecclesia, 15 de mayo de 2016, 13-18.<\/p>\n<p><sup>[9]<\/sup> Francisco, <em>Momento de reflexi\u00f3n para el inicio del proceso sinodal<\/em>, 9 de octubre de 2021.<\/p>\n<p><sup>[10]<\/sup> XV Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, <em>Los j\u00f3venes, la fe y el discernimiento vocacional. Documento final<\/em>, 27 de octubre de 2018, 25.<\/p>\n<p><sup>[11]<\/sup> Francisco, <em>Discurso a Su Santidad Mar Awa III Catholicos-Patriarca de la Iglesia Asiria de Oriente<\/em>, 19 de noviembre de 2022.<\/p>\n<p><sup>[12]<\/sup> Pontificio Consejo para la Promoci\u00f3n de la Unidad de los Cristianos, <em>El obispo y la unidad de los cristianos: Vadem\u00e9cum ecum\u00e9nico<\/em>, 5 de junio de 2020, 4.<\/p>\n<p><sup>[13]<\/sup> San Juan Pablo II, Enc Lett. <em>Ut unum sint<\/em>, 25 de mayo de 1995, 95; texto citado en EG 32 y EC 10.<\/p>\n<p><sup>[14]<\/sup> Francisco, <em>Discurso a la oraci\u00f3n ecum\u00e9nica, <\/em>Centro Ecum\u00e9nico del CMI (Ginebra), 21 de junio de 2018.<\/p>\n<p><sup>[15]<\/sup> Cf. Congregaci\u00f3n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Instrucci\u00f3n <em>Varietates legitimae<\/em>, 25 de enero de 1994.<\/p>\n<p><sup>[16]<\/sup> Francisco, <em>Discurso para la conmemoraci\u00f3n del 50 aniversario de la constituci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos<\/em>, 17 de octubre de 2015.<\/p>\n<p><sup>[17]<\/sup> <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p><sup>[18]<\/sup> <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p><sup>[19]<\/sup> <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto completo<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":32070,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[102],"tags":[8858,595,4953,9483],"class_list":["post-78818","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos","tag-instrumentum-laboris","tag-sinodo-de-obispos","tag-trending-es","tag-xvi-asamblea-general-ordinaria"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>&quot;Instrumentum laboris&quot; 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