{"id":5800,"date":"2021-03-12T14:30:34","date_gmt":"2021-03-12T13:30:34","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=5800"},"modified":"2021-12-16T10:18:16","modified_gmt":"2021-12-16T09:18:16","slug":"cuaresma-2021-tercera-predicacion-cardenal-cantalamessa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/cuaresma-2021-tercera-predicacion-cardenal-cantalamessa\/","title":{"rendered":"Cuaresma 2021: Tercera predicaci\u00f3n del cardenal Cantalamessa"},"content":{"rendered":"<p>Esta ma\u00f1ana el cardenal Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, ha pronunciado su tercera predicaci\u00f3n de\u00a0<a href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/mensaje-papa-francisco-cuaresma-2021\/\">Cuaresma 2021<\/a>. El tema de este a\u00f1o es: \u201cY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u201d.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, el sacerdote franciscano se ha centrado en el tema Jesucristo \u201cDios verdadero\u201d. A continuaci\u00f3n, sigue el texto completo del serm\u00f3n del predicador de la Casa Pontificia, ofrecido por su <a href=\"http:\/\/www.cantalamessa.org\/?lang=es\">p\u00e1gina web oficial<\/a>.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Recordemos brevemente el tema y el esp\u00edritu de estas meditaciones cuaresmales. Nos propusimos reaccionar a la tendencia generalizada a hablar de la Iglesia \u201cetsi Christus non daretur\u201d, como si Cristo no existiera, como si pudi\u00e9ramos entender todo sobre ella, prescindiendo de \u00e9l. Sin embargo, nos propusimos reaccionar a esto de una manera diferente a la habitual: no tratando de convencer de error al mundo y a sus medios de comunicaci\u00f3n, sino renovando e intensificando nuestra fe en Cristo. No en clave apolog\u00e9tica, sino espiritual.<\/p>\n<p>Para hablar de Cristo hemos elegido el camino m\u00e1s seguro que es el del dogma: Cristo hombre verdadero, Cristo verdadero Dios, Cristo una sola persona. La del dogma no es una v\u00eda antigua ni anticuada. \u201cLa terminolog\u00eda dogm\u00e1tica de la Iglesia primitiva \u2014escribi\u00f3 Kierkegaard, uno de los mayores representantes del pensamiento existencial moderno\u2014 es como un castillo de hadas, donde los pr\u00edncipes y princesas m\u00e1s encantadores descansan en un sue\u00f1o profundo. Basta solo despertarlos, para que brinquen de pie en toda su gloria\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Se trata precisamente de esto: de despertar los dogmas, infundir vida en ellos, como cuando el Esp\u00edritu entr\u00f3 en los huesos secos que Ezequiel vio y \u201cvolvieron a la vida y se pusieron en pie\u201d (Ez 37,10). La \u00faltima vez tratamos de hacer esto, con respecto al dogma de Jes\u00fas \u201cverdadero hombre\u201d; hoy queremos hacerlo con el dogma de Cristo \u201cDios verdadero\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>El dogma de Cristo \u201cDios verdadero\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En el a\u00f1o 111 o 112 d.C., Plinio el Joven, gobernador de Bitinia y del Ponto, escribi\u00f3 una carta al emperador Trajano, pidi\u00e9ndole indicaciones sobre c\u00f3mo comportarse en los procesos seguidos contra los cristianos. Seg\u00fan las informaciones tomadas \u2014escribe al emperador\u2014, \u201ctoda su culpa o error consist\u00eda en que habitualmente se reun\u00edan en un d\u00eda establecido, antes del amanecer, para cantar, en coros alternos, un himno a Cristo tomado como Dios\u201d: <em>carmen Christo quasi Deo dicere<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><em>.<\/em> Estamos en Asia Menor, a pocos a\u00f1os de la muerte del \u00faltimo Ap\u00f3stol, Juan, \u00a1y los cristianos ya proclaman en su liturgia la divinidad de Cristo! La fe en la divinidad de Cristo nace con el nacimiento de la Iglesia.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es hoy de esa fe? En primer lugar, hagamos sint\u00e9ticamente una reconstrucci\u00f3n de la historia del dogma de la divinidad de Cristo. Fue solemnemente sancionado en el Concilio de Nicea en el a\u00f1o 325 con las palabras que repetimos en el Credo: \u201cCreo en un solo Se\u00f1or Jesucristo&#8230; Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma sustancia del Padre\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de los t\u00e9rminos utilizados, el significado profundo de la definici\u00f3n de Nicea \u2014como se deduce de san Atanasio, que fue su testigo e int\u00e9rprete m\u00e1s autorizado\u2014 fue que en todos los idiomas y en todas las \u00e9pocas Cristo debe ser reconocido como Dios en el sentido m\u00e1s fuerte y m\u00e1s alto que la palabra Dios tiene en esa lengua y cultura, y no en alg\u00fan otro sentido derivado y secundario.<\/p>\n<p>Se necesit\u00f3 casi un siglo de ajuste antes de que esta verdad fuera recibida, en su radicalidad, por toda la cristiandad. Una vez superados los arrebatos del arrianismo debidos a la llegada de pueblos b\u00e1rbaros que hab\u00edan recibido la primera evangelizaci\u00f3n de los herejes (godos, visigodos y longobardos), el dogma se convirti\u00f3 en patrimonio pac\u00edfico de todos los cristianos, tanto orientales como occidentales.<\/p>\n<p>La Reforma protestante lo mantuvo intacto y, m\u00e1s a\u00fan, aument\u00f3 su centralidad; sin embargo, incluy\u00f3 un elemento que m\u00e1s tarde dar\u00eda lugar a desarrollos negativos. Para reaccionar contra el formalismo y el nominalismo que reduc\u00edan los dogmas a ejercicios de virtuosismo especulativo, los reformadores protestantes afirman: \u201cConocer a Cristo significa reconocer sus beneficios, no investigar sus naturalezas y los modos de la Encarnaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Cristo \u201cpara m\u00ed\u201d se hace m\u00e1s importante que Cristo \u201cen s\u00ed\u201d. Al conocimiento objetivo, dogm\u00e1tico, se opone un conocimiento subjetivo, \u00edntimo; al testimonio externo de la Iglesia y de las propias Escrituras sobre Jes\u00fas, se somete al \u201ctestimonio interno\u201d que el Esp\u00edritu Santo da de Jes\u00fas en el coraz\u00f3n de todo creyente.<\/p>\n<p>La ilustraci\u00f3n y el racionalismo encontraron en todo esto el terreno adecuado para la demolici\u00f3n del dogma. Para Kant, lo que cuenta es el ideal moral propuesto por Cristo, m\u00e1s que su persona. La teolog\u00eda liberal del siglo XIX reduce pr\u00e1cticamente el cristianismo a la sola dimensi\u00f3n \u00e9tica y, en particular, a la experiencia de la paternidad de Dios. El Evangelio est\u00e1 despojado de todo lo sobrenatural: milagros, visiones, resurrecci\u00f3n de Cristo. El cristianismo se convierte solo en un sublime ideal \u00e9tico que puede prescindir de la divinidad de Cristo e incluso de su existencia hist\u00f3rica. Gandhi, que, por desgracia, hab\u00eda conocido el cristianismo en esta versi\u00f3n reductiva, escribi\u00f3: \u201cNi siquiera me importar\u00eda si alguien demostrara que el hombre Jes\u00fas nunca vivi\u00f3 realmente y que lo que se lee en los evangelios no es m\u00e1s que el resultado de la imaginaci\u00f3n del autor. Porque el serm\u00f3n de la monta\u00f1a seguir\u00eda siendo verdadero a mis ojos\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n m\u00e1s cercana a nosotros de esta tendencia reductiva del cristianismo es la popularizada por Bultmann, en el nombre, esta vez, de la desmitologizaci\u00f3n: \u201cLa f\u00f3rmula \u2018Cristo es Dios\u2019 \u2014escribe\u2014 \u201ces falsa en todos los sentidos, cuando \u2018Dios\u2019 se considera como un ser objetivable, ya sea como lo entiende Arrio o seg\u00fan Nicea, en sentido ortodoxo o liberal. Es correcta si \u2018Dios\u2019 se entiende como el acontecimiento de la actuaci\u00f3n divina\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. En palabras menos veladas: Cristo no <em>es<\/em> Dios, pero en Cristo <em>est\u00e1<\/em> (o <em>se manifiesta)<\/em> Dios. Estamos muy lejos, como se ve, del dogma definido en Nicea. Se dice que, de esta manera, se quiere interpretar el dogma antiguo con categor\u00edas modernas, pero en realidad s\u00f3lo se proponen de nuevo, a veces en los mismos t\u00e9rminos, soluciones arcaicas (Pablo di Samosata, Marcelo de Ancira, Fotino) ya evaluadas y rechazadas por la conciencia de la Iglesia.<\/p>\n<p>Si pasamos de las discusiones de los te\u00f3logos a lo que piensa, seg\u00fan diversas encuestas, la gente com\u00fan en los pa\u00edses cristianos, nos quedamos sin palabras. A continuaci\u00f3n de un Concilio local dominado por los opositores de Nicea (R\u00edmini, a\u00f1o 359), san Jer\u00f3nimo escribi\u00f3: \u201cEl mundo entero gimi\u00f3 y se sorprendi\u00f3 de encontrarse arriano\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Nosotros tendr\u00edamos muchas m\u00e1s razones que \u00e9l para gemir y hacer nuestra su exclamaci\u00f3n de asombro.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Cristo \u201cDios verdadero\u201d en los Evangelios<\/strong><\/p>\n<p>Pero ahora debemos tener fe para nuestro prop\u00f3sito. Por eso, dejemos a un lado lo que el mundo piensa y tratemos de despertar en nosotros la fe en la divinidad de Cristo. Una fe luminosa, no borrosa, objetiva y subjetiva, es decir, no s\u00f3lo cre\u00edda, sino tambi\u00e9n vivida. Incluso hoy en d\u00eda, Jes\u00fas no est\u00e1 tan interesado en lo que dice\u201dla gente\u201d de \u00e9l, sino lo que sus disc\u00edpulos dicen de \u00e9l. La pregunta est\u00e1 perennemente en el aire: \u201cPero vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy?\u201d (Mt 16,15). Es a ella a la que queremos tratar de responder en esta meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Empecemos con los evangelios. En los sin\u00f3pticos, la divinidad de Cristo nunca es <em>declarada<\/em> abiertamente, pero es continuamente <em>sobrentendida<\/em>. Recordemos algunos de los dichos de Jes\u00fas: \u201cEl Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados\u201d (Mt 9,6); \u201cNadie conoce al Hijo sino el Padre y nadie conoce al Padre sino el Hijo\u201d (Mt 11,27); \u201cLos cielos y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n\u201d (un dicho, este, presente id\u00e9nticamente en los tres sin\u00f3pticos)<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. \u201cEl Hijo del hombre tambi\u00e9n es se\u00f1or\u00a0del s\u00e1bado\u201d (Mc 2,28); \u201cCuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los \u00e1ngeles con \u00e9l, se sentar\u00e1 en el trono de su gloria.\u00a0Todos los pueblos ser\u00e1n reunidos antes que \u00e9l. \u00c9l separar\u00e1 a uno de otro, como el pastor separa las ovejas de las cabras\u201d (Mt 25,31-32). \u00bfQui\u00e9n, si no Dios, puede perdonar los pecados en su propio nombre y proclamarse juez final de la humanidad y de la historia?<\/p>\n<p>Como un pelo o una gota de saliva es suficiente para reconstruir el ADN de una persona, as\u00ed basta una sola l\u00ednea del Evangelio, le\u00edda sin preconcepciones, para reconstruir el ADN de Jes\u00fas, para descubrir lo que pensaba de s\u00ed mismo, pero no pod\u00eda decir abiertamente para no ser malinterpretado. La trascendencia divina de Cristo transpira literalmente en cada p\u00e1gina del Evangelio.<\/p>\n<p>Pero es sobre todo Juan quien ha hecho de la divinidad de Cristo el prop\u00f3sito principal de su evangelio, el tema que unifica todo. Concluye su evangelio diciendo: \u201cEstas [se\u00f1ales] fueron escritas para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre\u201d (Jn 20,31), y concluye su Primera Carta casi con las mismas palabras: \u201cEsto os he escrito para que sep\u00e1is que pose\u00e9is la vida eterna, vosotros que cre\u00e9is en el nombre del Hijo de Dios\u201d (Jn 5,13).<\/p>\n<p>Un d\u00eda, hace muchos a\u00f1os, estaba celebrando la Misa en un monasterio de clausura. El pasaje evang\u00e9lico de la liturgia era la p\u00e1gina de Juan en la que Jes\u00fas pronuncia repetidamente su \u201cYo soy\u201d: \u201dSi no cre\u00e9is que soy yo, morir\u00e9is en vuestros pecados&#8230; Cuando hayas elevado al Hijo del hombre, entonces sabr\u00e9is que Yo soy&#8230; Antes de que Abraham fuera, Yo soy\u201d (Jn 8,24.28.58). El hecho de que las palabras \u201cYo soy\u201d, contrariamente a cualquier regla gramatical, en el leccionario fueron escritas con dos may\u00fasculas, unido ciertamente a alguna otra causa m\u00e1s misteriosa, hizo que saltara una chispa. Esa palabra \u201dexplot\u00f3\u201d dentro de m\u00ed.<\/p>\n<p>Sab\u00eda, por mis estudios, que en el evangelio de Juan hab\u00eda numerosos \u201cYo soy\u201d, <em>ego eimi<\/em>, pronunciados por Jes\u00fas. Sab\u00eda que esto era un hecho importante para su cristolog\u00eda; que, con ellos, Jes\u00fas se atribuye el nombre que, en Isa\u00edas, Dios reclama para s\u00ed: \u201cPara que me conozc\u00e1is y cre\u00e1is en m\u00ed y entend\u00e1is que Yo soy\u201d (Is 43,10). Pero mi conocimiento era libresco e inerte y no suscitaba emociones particulares. Ese d\u00eda fue otra cosa. Est\u00e1bamos en el tiempo pascual y parec\u00eda que el Resucitado mismo proclamara su nombre divino ante el cielo y la tierra. Su \u201c\u00a1Yo soy!\u201d iluminaba y llenaba el universo. Me sent\u00ed peque\u00f1o, peque\u00f1o, como alguien que asiste, por casualidad y al margen, a una escena repentina y extraordinaria, o a un grandioso espect\u00e1culo de la naturaleza. Fue solo una simple emoci\u00f3n de fe, nada m\u00e1s, pero de las que, al pasar, dejan una impronta imborrable en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Debemos quedar asombrados ante la empresa que el Esp\u00edritu de Jes\u00fas ha permitido que Juan llevara a cabo. Abraz\u00f3 los temas, los s\u00edmbolos, las expectativas, todo esto, en definitiva, que era religiosamente vivo, tanto en el mundo jud\u00edo como en el helen\u00edstico, haciendo que todo esto sirviera a una sola idea, mejor, a una sola persona: Jesucristo es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. Aprendi\u00f3 el lenguaje de los hombres de su tiempo, para gritar en \u00e9l, con todas sus fuerzas, la \u00fanica verdad que salva, la Palabra por excelencia, \u201cel Verbo\u201d.<\/p>\n<p>Solo una certeza revelada, que tiene detr\u00e1s de s\u00ed la autoridad y la fuerza misma de Dios y de su Esp\u00edritu, pod\u00eda desplegarse en un libro con tanta insistencia y coherencia, viniendo, de mil puntos diferentes, siempre a la misma conclusi\u00f3n: es decir, a la identidad total de la naturaleza entre el Padre y el Hijo, \u201cYo y el Padre somos una cosa\u201d (Jn 10,30). Pr\u00e9stese atenci\u00f3n: \u00a1una \u201csola cosa\u201d, es decir una misma naturaleza (neutro <em>unum<\/em>), no una sola persona (masculino <em>unus<\/em>)!<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong><em>\u201cCorde creditur<\/em>: se cree con el coraz\u00f3n\u201d <\/strong><\/p>\n<p>Al igual que con la humanidad, tambi\u00e9n con respecto a la divinidad de Cristo, podemos mostrar ahora c\u00f3mo el dogma antiguo, objetivo y ontol\u00f3gico, es capaz de acoger y valorar el dato moderno subjetivo y funcional, mientras que, hemos visto, lo contrario fue tan dif\u00edcil. A la l\u00f3gica dial\u00e9ctica <em>\u201caut \u2013 aut\u201d<\/em>, oponemos la l\u00f3gica cat\u00f3lica \u201c<em>et \u2013 et\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Ninguna de las llamadas \u201ccristolog\u00edas desde abajo\u201d, aquellas, para entendernos, que parten de Jes\u00fas \u201cprofeta escatol\u00f3gico y revelador supremo del Padre\u201d, o de Jes\u00fas \u201cel hombre en el que la conciencia de Dios ha sacado su m\u00e1s alto nivel\u201d (F. Schleiermacher), o de Cristo \u201cpersona humana en la que existe la naturaleza divina\u201d (\u00a1no persona divina que subsiste en una naturaleza humana!): ninguna, repito, de estas cristolog\u00edas ha logrado elevarse hasta abrazar el verdadero misterio de la fe cristiana y salvaguardar la plena divinidad de Cristo. La raz\u00f3n del fracaso es explicada por Jes\u00fas y fue bien entendida por Juan quien la refiere: \u201cNadie ha subido al cielo, sino el que baj\u00f3 del cielo\u201d (Jn 3,13). De hecho, es posible que Dios, si as\u00ed lo desea, se haga hombre, \u00a1pero no es posible que el hombre se haga Dios!<\/p>\n<p>Con estas premisas podemos volver a valorar toda la dimensi\u00f3n subjetiva y personalista del dogma: el Cristo \u201cpara m\u00ed\u201d puesto en primer plano por los Reformadores, el Cristo conocido por sus beneficios y por el testimonio interior del Esp\u00edritu. Este es el mejor fruto del ecumenismo, el de las \u201cdiferencias reconciliadas\u201d, no contrapuestas, como dice nuestro Santo Padre. No es una concesi\u00f3n \u201cpro bono pacis\u201d, sino una necesidad y un enriquecimiento mutuos. Todos necesitamos dar a nuestra fe esta dimensi\u00f3n personal e \u00edntima, para que no sea una repetici\u00f3n muerta de f\u00f3rmulas antiguas o modernas. En este punto, todos estamos implicados de la misma manera: cat\u00f3licos, ortodoxos y protestantes.<\/p>\n<p>San Pablo dice que \u201dcon el coraz\u00f3n se cree para obtener la justicia y con la boca se hace la profesi\u00f3n de fe para tener la salvaci\u00f3n\u201d (Rom 10,10).\u201dDesde las ra\u00edces del coraz\u00f3n brota la fe \u00a0, comenta Agust\u00edn<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. En la visi\u00f3n cat\u00f3lica, como en la ortodoxa y tambi\u00e9n, m\u00e1s tarde, en la protestante, la <em>profesi\u00f3n<\/em> de la recta fe, es decir, el segundo momento de este proceso, ha tomado a menudo tanto protagonismo que ha dejado en la sombra a ese primer momento que se desarrolla en las profundidades ocultas del coraz\u00f3n. Todos los tratados <em>De fide, <\/em>escritos despu\u00e9s de Nicea, tratan de la ortodoxia de la fe; hoy se dir\u00eda de la <em>fides quae<\/em>, no de la <em>fides qua<\/em>, de las cosas que hay que creer, no del acto personal de creer.<\/p>\n<p>Este primer acto de fe, precisamente porque se desarrolla en el coraz\u00f3n, es un acto singular\u201d, que s\u00f3lo lo puede hacer el individuo, en total soledad con Dios. En el evangelio de Juan o\u00edmos que plantea repetidamente la pregunta: \u201d\u00bfCrees?\u201d (Jn 9,35; (Jn 11,26); y, cada vez, esta pregunta despierta en el coraz\u00f3n el grito de fe: \u201d\u00a1S\u00ed, Se\u00f1or, creo!\u201d Incluso el s\u00edmbolo de fe de la Iglesia comienza de esta manera, en singular:\u201d Creo, no: \u201dCreemos\u201d.<\/p>\n<p>Nosotros tambi\u00e9n debemos pasar por este momento, someternos a este examen. Si a la pregunta de Jes\u00fas: \u201d\u00bfCrees?\u201d, uno responde inmediatamente, sin siquiera pensar en ello:\u201d!Por supuesto que creo!\u201d e incluso encuentra extra\u00f1o que tal pregunta se le haga a un creyente, a un sacerdote o a un obispo, probablemente signifique que a\u00fan no ha descubierto lo que realmente significa creer, nunca ha experimentado el gran v\u00e9rtigo de la raz\u00f3n que precede al acto de fe. La divinidad de Cristo es la cima m\u00e1s alta, el Everest, de la fe. \u00a1Creer en un Dios nacido en un establo y muerto en una cruz! Esto es mucho m\u00e1s exigente que creer en un Dios distante que todo el mundo puede representarse seg\u00fan su propio gusto.<\/p>\n<p>Debemos comenzar demoliendo en nosotros los creyentes, y en nosotros hombres de la Iglesia, la falsa persuasi\u00f3n de que en lo que respecta a la fe estamos bien y que, si acaso, todav\u00eda debemos trabajar en la caridad. \u00a1Qui\u00e9n sabe si no es bueno, durante un poco de tiempo, no querer demostrar nada a nadie, sino interiorizar la fe, redescubrir sus ra\u00edces en el coraz\u00f3n!<\/p>\n<p>Debemos recrear las condiciones para una reanudaci\u00f3n de la fe en la divinidad de Cristo. Reproducir el impulso de fe del que naci\u00f3 el dogma de Nicea. El cuerpo de la Iglesia produjo una vez un esfuerzo supremo, con el que se elev\u00f3, en la fe, por encima de todos los sistemas humanos y todas las resistencias de la raz\u00f3n. La marea de fe subi\u00f3 una vez a un nivel m\u00e1ximo y qued\u00f3 la marca en la roca. Sin embargo, el levantamiento debe repetirse, el signo no basta. No basta con repetir el Credo de Nicea; es necesario renovar el impulso de fe que se tuvo entonces en la divinidad de Cristo y de la que no ha habido ya comparaci\u00f3n a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>La praxis de la Iglesia (\u00a1y no s\u00f3lo de la Iglesia Cat\u00f3lica!) prev\u00e9 una profesi\u00f3n de fe por parte del candidato, antes de recibir el mandato de ense\u00f1ar teolog\u00eda. Esta profesi\u00f3n de fe ha implicado a menudo, m\u00e1s all\u00e1 de la recitaci\u00f3n del credo, el compromiso de ense\u00f1ar algunas cosas precisas \u2014y de no ense\u00f1ar otras igualmente precisas\u2014 que en ese momento de la historia eran temas particularmente sensibles. Pi\u00e9nsese en el juramento antimodernista.<\/p>\n<p>Me parece que hay que comprobar una cosa, sobre todo: que quien ense\u00f1a teolog\u00eda a los futuros ministros del Evangelio crea firmemente en la divinidad de Cristo. Comprobar esto a trav\u00e9s de discernimiento franco y fraterno, mejor que por un juramento. Hubo toda una generaci\u00f3n de sacerdotes despu\u00e9s del Concilio (\u00a1ciertamente no <em>debido al<\/em> Concilio!) que dej\u00f3 el seminario y se present\u00f3 a la ordenaci\u00f3n con ideas bastante confusas y borrosas sobre qui\u00e9n es el Jes\u00fas que deb\u00edan anunciar al pueblo y hacer presente sobre el altar en la Misa. Muchas crisis sacerdotales, estoy convencido, han empezado y comienzan desde aqu\u00ed.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Ecumenismo y evangelizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Lo que hemos subrayado tambi\u00e9n tiene importantes consecuencias para el ecumenismo cristiano. De hecho, existen dos posibles ecumenismos: el de la fe y el de la incredulidad; uno que re\u00fane a todos los que creen que Jes\u00fas es el Hijo de Dios y que Dios es Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, y uno que re\u00fane a todos aquellos que se limitan a\u201dinterpretar\u201d estas cosas, cada uno a su manera y seg\u00fan su propio sistema filos\u00f3fico. Un ecumenismo en el que, al final, todos creen las mismas cosas porque ya nadie cree en nada, en sentido m\u00e1s fuerte de la palabra \u201dcreer\u201d.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n fundamental de los esp\u00edritus, en el \u00e1mbito de la fe, no es la que distingue entre s\u00ed a cat\u00f3licos, ortodoxos y protestantes, sino la que distingue a los que creen en Cristo Hijo de Dios y a los que no creen en \u00e9l; seg\u00fan san Pablo \u201dTodos los que invocan el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, nuestro Se\u00f1or y ellos\u201d (1 Cor 1,2) y los que no lo invocan.<\/p>\n<p>Hay una unidad nueva e invisible que se va formando y que pasa por las diferentes Iglesias. Esta unidad invisible y espiritual necesita vitalmente a su vez el discernimiento de la teolog\u00eda y del magisterio, para no caer en el peligro del fundamentalismo o de un subjetivismo desordenado. Pero una vez vislumbrada y superada esta tentaci\u00f3n, se trata de un hecho que ya no podemos permitirnos ignorar.<\/p>\n<p>El verdadero \u201decumenismo espiritual\u201d consiste no s\u00f3lo en orar por la unidad cristiana, sino en compartir la misma experiencia del Esp\u00edritu Santo. Consiste en la que Agust\u00edn llama \u201dla <em>societas sanctorum<\/em>\u201d, la comuni\u00f3n de los santos, que a veces, dolorosamente, puede no coincidir con la \u201d<em>communio sacramentorum<\/em>\u201d, es decir, con el compartir los mismos signos sacramentales.<\/p>\n<p>La fe en la divinidad de Cristo es importante sobre todo en vista de la <em>evangelizaci\u00f3n<\/em>. Hay edificios o estructuras met\u00e1licas hechas de tal modo que si se toca un cierto punto, o se levanta una cierta piedra, todo se derrumba. Tal es la construcci\u00f3n de la fe cristiana, y su \u201dpiedra angular\u201d es la divinidad de Cristo. Quitada esta, todo se desmorona y se derrumba, empezando por la fe en la Trinidad. \u00bfPor qui\u00e9n se forma la Trinidad si Cristo no es Dios? No en vano, tan pronto como se pone entre par\u00e9ntesis la divinidad de Cristo, tambi\u00e9n se pone a la Trinidad entre par\u00e9ntesis.<\/p>\n<p>San Agust\u00edn dec\u00eda: \u201dNo es mucho creer que Jes\u00fas ha muerto; esto lo creen tambi\u00e9n los paganos y los r\u00e9probos; todo el mundo lo cree. Pero es realmente grande creer que ha resucitado\u201d. Y conclu\u00eda: \u201dLa fe de los cristianos es la resurrecci\u00f3n de Cristo\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Lo mismo debe decirse de la humanidad y la divinidad de Cristo, de quienes muerte y resurrecci\u00f3n son las respectivas manifestaciones. Todos creen que Jes\u00fas es un hombre; lo que marca la diferencia entre creyentes y no creyentes es creer que \u00e9l tambi\u00e9n es Dios. \u00a1La fe de los cristianos es la divinidad de Cristo!.<\/p>\n<p><strong>\u201cConocer a Cristo es reconocer sus beneficios\u201d<\/strong><\/p>\n<p>\u201cConocer a Cristo es reconocer sus beneficios\u201d, dec\u00edan los primeros te\u00f3logos protestantes. Terminamos recordando dos de estos beneficios que son los m\u00e1s capaces de responder a las necesidades profundas del hombre de hoy y de siempre: la necesidad de sentido y la necesidad de vida.<\/p>\n<p>No es cierto que el hombre moderno haya dejado de plantearse la pregunta sobre el significado de la vida. Hace unos a\u00f1os, un intelectual muy conocido escribi\u00f3:\u201dLa religi\u00f3n morir\u00e1. No es un deseo, y mucho menos una profec\u00eda. Ya es un hecho que est\u00e1 esperando a que se complete&#8230; Despu\u00e9s de nuestra generaci\u00f3n y tal vez la de nuestros hijos, nadie considerar\u00e1 ya la necesidad de dar un sentido a la vida un problema verdaderamente fundamental&#8230; La t\u00e9cnica llev\u00f3 la religi\u00f3n a su crep\u00fasculo\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Por supuesto, no se pregunta sobre el sentido \u00faltimo de la vida quien se ha dado otros&#8230; Pero cuando estos, uno detr\u00e1s de otro, desaparecen \u2014juventud, salud, fama\u2014 muchos vuelven a plantearse esa pregunta. Se la plantean m\u00e1s a\u00fan en este tiempo de pandemia en el que, a menudo encerrados en casa, hombres y mujeres finalmente han tenido tiempo de reflexionar y cuestionarse.<\/p>\n<p>Hay una pintura, entre las m\u00e1s famosas del arte moderno, que representa visualmente adonde lleva la convicci\u00f3n de que la vida no tiene sentido. Sobre un fondo rojizo que inspira angustia, un hombre cruza corriendo un puente, adelantando a dos individuos que parecen ajenos e indiferentes a todo; sus ojos est\u00e1n bloqueados; con las manos alrededor de su boca lanza un grito y se entiende que es un grito de desesperaci\u00f3n. Hablo por supuesto del cuadro \u201cEl Grito\u201d de Edvard Munch.<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo: \u201dYo soy la luz del mundo; quien me sigue, no caminar\u00e1 en las tinieblas\u201d (Jn 8,12). Quien cree en Cristo tiene la oportunidad de resistir la gran tentaci\u00f3n del no sentido de la vida que a menudo lleva al suicidio. Quien cree en Cristo no camina en las tinieblas: sabe de d\u00f3nde viene, sabe a d\u00f3nde va y qu\u00e9 debe hacer mientras tanto. \u00a1Sobre todo sabe que es amado por alguien y que este dio su vida para demostr\u00e1rselo!<\/p>\n<p>Jes\u00fas tambi\u00e9n dijo: \u201dYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; quien cree en m\u00ed,\u00a0aunque haya muerto, vivir\u00e1\u201d (Jn 11,25). Y el evangelista m\u00e1s tarde escribir\u00e1 a los cristianos: \u201dOs he escrito esto para que sep\u00e1is que pose\u00e9is\u00a0la vida eterna, vosotros que cre\u00e9is en el nombre del Hijo de Dios [&#8230;] \u00c9l es el verdadero Dios y\u00a0la vida eterna\u201d (1 Jn 5,13.20). Precisamente porque Cristo es \u201dverdadero Dios\u201d, tambi\u00e9n es \u201dvida eterna\u201d y da la vida eterna. Esto no nos quita necesariamente el miedo a la muerte, sino que da al creyente la certeza de que nuestra vida no termina con ella.<\/p>\n<p>Pensemos en algo de todo esto cuando, el domingo, proclamamos el segundo art\u00edculo del Credo que os invito a repetir ahora mentalmente conmigo:<\/p>\n<p>Creo en un solo Se\u00f1or, Jesucristo,<\/p>\n<p>Hijo \u00fanico de Dios<br \/>\nnacido del Padre antes de todos los siglos:<br \/>\nDios de Dios, Luz de Luz,<br \/>\nDios verdadero de Dios verdadero,<br \/>\nengendrado, no creado,<br \/>\nde la misma sustancia del Padre;<br \/>\npor quien todo fue hecho.<\/p>\n<p>\u00a9Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> S. Kierkegaard, <em>Diario<\/em>, II, A 110 (a\u00f1o 1837).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Plinio el Joven, <em>Epistularum liber<\/em>, X, 96.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Ph. Melanchthon, <em>Loci theologici, <\/em>en <em>Corpus Reformatorum<\/em> (Brunsvigae 1854) 85.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> \u00a0GANDHI, Buddismo, Cristianesimo, Islamismo, Newton Compton, Roma, 1993, p. 53.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> R. Bultmann, <em>Glauben und Verstehen<\/em>, II (Tubinga 1938) 258.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> San Jer\u00f3nimo, <em>Dialogus contra Luciferianos<\/em>, 19 (PL 23, 181):\u201dIngemuit totus orbis et arianum se esse miratus est\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Mc 1,31; Mt 24.35; Lc 21,33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> San Agust\u00edn, <em>Comentario al Evangelio de Juan<\/em>, 26,2: PL 35,1607.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> San Agust\u00edn, <em>Enarrationes in Psalmos <\/em>120, 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> En la revista <em>MicroMega<\/em> 2 (2000) 187s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jesucristo \u201cDios verdadero\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":88,"featured_media":5818,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[146,298,132],"tags":[872,873,874,272],"class_list":["post-5800","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudad-del-vaticano","category-ultimas-noticias","category-vaticano-es","tag-cardenal-raniero-cantalamessa","tag-cuaresma-2021","tag-tercera-predicacion","tag-vaticano-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Cuaresma 2021: Tercera predicaci\u00f3n del cardenal Cantalamessa &#8211; Exaudi<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"El cardenal Raniero Cantalamessa ha pronunciado su tercera predicaci\u00f3n de\u00a0Cuaresma 2021. 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