{"id":55324,"date":"2022-03-29T15:23:41","date_gmt":"2022-03-29T13:23:41","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=55324"},"modified":"2022-03-29T15:24:09","modified_gmt":"2022-03-29T13:24:09","slug":"la-identidad-de-las-escuelas-catolicas-para-una-cultura-del-dialogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/la-identidad-de-las-escuelas-catolicas-para-una-cultura-del-dialogo\/","title":{"rendered":"\u201cLa identidad de las escuelas cat\u00f3licas para una cultura del di\u00e1logo\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, 29 de marzo de 2022, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha difundido la instrucci\u00f3n de la <a href=\"http:\/\/www.educatio.va\/content\/cec\/it.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/a>: \u201cLa identidad de las escuelas cat\u00f3licas para una cultura del di\u00e1logo\u201d.<\/p>\n<p>De acuerdo a Vatican News, se trata de una herramienta sint\u00e9tica y pr\u00e1ctica basada en dos motivaciones: \u201cLa necesidad de una mayor conciencia y coherencia de la identidad cat\u00f3lica de las instituciones educativas de la Iglesia en todo el mundo\u201d y la prevenci\u00f3n de \u201cconflictos y divisiones en el sector esencial de la educaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El documento, dividido en 3 partes analiza la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia como madre y maestra; se detiene en los distintos sujetos que trabajan en el mundo escolar y analiza algunos puntos cr\u00edticos en el contexto del mundo globalizado y multicultural de hoy.<\/p>\n<p>La importancia de un Pacto Educativo Global, el di\u00e1logo entre raz\u00f3n y fe, la colaboraci\u00f3n entre escuela y familia son algunos de los asuntos tratados.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, sigue el texto completo de esta instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center\"><strong>Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/strong><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center\"><strong>(de los Institutos de estudios)<\/strong><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center\"><strong>LA IDENTIDAD DE LA ESCUELA CAT\u00d3LICA<\/strong><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center\"><strong>PARA UNA CULTURA DEL DI\u00c1LOGO<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: center\"><em>Instrucci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong>Ciudad del Vaticano 2022<\/strong><\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>En el Congreso Mundial titulado\u00a0<em>Educar hoy y ma\u00f1ana. Una pasi\u00f3n que se renueva<\/em>, organizado en 2015 por la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica en Castel Gandolfo, al que asistieron representantes de escuelas cat\u00f3licas de todos los niveles y procedencias, uno de los puntos m\u00e1s destacados y considerados de actualidad en el debate general fue la necesidad de una mayor conciencia y consistencia de la\u00a0<em>identidad cat\u00f3lica<\/em>de las instituciones educativas de la Iglesia en todo el mundo. Esta misma preocupaci\u00f3n ha sido recordada en las \u00faltimas Asambleas Plenarias de la Congregaci\u00f3n, as\u00ed como en los encuentros con los Obispos durante las <a href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/francia-visita-ad-limina-covid-19\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">visitas\u00a0<em>ad limina<\/em><\/a>. Al mismo tiempo, la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica se ha visto confrontada con casos de conflictos y recursos causados por diferentes interpretaciones del concepto tradicional de\u00a0<em>identidad cat\u00f3lica<\/em>de las instituciones educativas ante los r\u00e1pidos cambios de los \u00faltimos a\u00f1os, en los que se ha desarrollado el proceso de globalizaci\u00f3n junto con el crecimiento del di\u00e1logo interreligioso e intercultural.<\/li>\n<li>Ha parecido oportuno, por tanto, ofrecer, dentro de la competencia de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, una reflexi\u00f3n y unas orientaciones m\u00e1s profundas y actualizadas sobre el valor de la\u00a0<em>identidad cat\u00f3lica <\/em>de las instituciones educativas en la Iglesia, para ofrecer unos criterios adaptados a los retos de nuestro tiempo, en continuidad con los criterios que siempre han sido v\u00e1lidos. Adem\u00e1s, como dijo el Papa Francisco, \u201cno podemos construir una cultura del di\u00e1logo si no tenemos identidad\u201d<sup>[1]<\/sup>.<\/li>\n<li>La presente Instrucci\u00f3n, fruto de la reflexi\u00f3n y la consulta en los distintos niveles institucionales, pretende ser una contribuci\u00f3n que la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica ofrece a todos los que trabajan en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n escolar, empezando por las Conferencias Episcopales, el S\u00ednodo de los Obispos o el Consejo de Jerarcas, hasta los Ordinarios, los Superiores de los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost\u00f3lica, as\u00ed como los Movimientos, las Asociaciones de Fieles, otros organismos y personas que tienen en com\u00fan la solicitud pastoral por la educaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Al tratarse de criterios generales, destinados a toda la Iglesia para salvaguardar la unidad y la comuni\u00f3n eclesial, deber\u00e1n ir actualiz\u00e1ndose en los distintos contextos de las Iglesias locales dispersas por el mundo, seg\u00fan el principio de subsidiariedad y el camino sinodal, dependiendo de las distintas competencias institucionales.<\/li>\n<li>La Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica espera que esta contribuci\u00f3n sea acogida como una oportunidad para reflexionar y profundizar en este importante tema que se refiere a la esencia misma y a la raz\u00f3n de ser de la presencia hist\u00f3rica de la Iglesia en el campo de la educaci\u00f3n y de la escuela, en obediencia a su misi\u00f3n de anunciar el Evangelio ense\u00f1ando a todas las naciones (cfr.\u00a0<em>Mt<\/em>28, 19-20).<\/li>\n<li>La primera parte de la\u00a0<em>Instrucci\u00f3n<\/em>enmarca el discurso de la presencia de la Iglesia en el mundo escolar en el contexto general de su misi\u00f3n evangelizadora: la Iglesia como madre y maestra en su desarrollo hist\u00f3rico con los diferentes \u00e9nfasis que han enriquecido su labor en el tiempo y el espacio hasta nuestros d\u00edas. El segundo cap\u00edtulo trata de los diversos sujetos que operan en el mundo escolar con diferentes roles asignados y organizados, seg\u00fan las normas can\u00f3nicas en una Iglesia con sus m\u00faltiples carismas donados por el Esp\u00edritu Santo, pero tambi\u00e9n de acuerdo con su naturaleza jer\u00e1rquica. El \u00faltimo cap\u00edtulo est\u00e1 dedicado a algunos puntos cr\u00edticos que pueden surgir en la integraci\u00f3n de todos los diferentes aspectos de la educaci\u00f3n escolar en la vida concreta de la Iglesia, tal como resulta de la experiencia de esta Congregaci\u00f3n al tratar los problemas que le llegan de las Iglesias particulares.<\/li>\n<li>Como se ve, no se trata de un tratado general y menos a\u00fan de un texto completo sobre el tema de la\u00a0<em>identidad cat\u00f3lica<\/em>, sino de una herramienta deliberadamente sint\u00e9tica y pr\u00e1ctica que puede servir para aclarar algunos puntos de actualidad y, sobre todo, para evitar conflictos y divisiones en el \u00e1mbito esencial de la educaci\u00f3n. De hecho, como observ\u00f3 el papa Francisco al relanzar el evento de un\u00a0<em>Pacto educativo global<\/em>, \u201ceducar es apostar y dar al presente la esperanza que rompe los determinismos y fatalismos con los que el ego\u00edsmo de los fuertes, el conformismo de los d\u00e9biles y la ideolog\u00eda de los ut\u00f3picos quieren imponerse tantas veces como el \u00fanico camino posible\u201d<sup>[2]<\/sup>. S\u00f3lo una acci\u00f3n fuerte y solidaria de la Iglesia en el campo de la educaci\u00f3n en un mundo cada vez m\u00e1s fragmentado y conflictivo puede contribuir tanto a la misi\u00f3n evangelizadora que le encomend\u00f3 Jes\u00fas como a la construcci\u00f3n de un mundo en el que los hombres se sientan hermanos, porque \u201cestamos convencidos de que s\u00f3lo con esta conciencia de hijos que no son hu\u00e9rfanos podemos vivir en paz entre nosotros\u201d<sup>[3]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO I:<br \/>\nLAS ESCUELAS CAT\u00d3LICAS EN LA MISI\u00d3N DE LA IGLESIA<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La Iglesia madre y maestra<\/em><\/strong><\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li>El Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II recuper\u00f3 de los Padres, entre otros, la imagen maternal de la Iglesia, como icono expresivo de su naturaleza y misi\u00f3n. La Iglesia es madre generadora de creyentes, porque es la esposa de Cristo. Casi todos los documentos conciliares se basan en la maternidad de la Iglesia para desvelar su misterio y su acci\u00f3n pastoral, as\u00ed como para extender su amor en un abrazo ecum\u00e9nico hacia sus \u201chijos separados\u201d y creyentes de otras religiones, hasta alcanzar a todos los hombres de buena voluntad. El Papa Juan XXIII abri\u00f3 el Concilio liberando la irreprimible alegr\u00eda de la Iglesia por ser madre universal: \u201cgaudet mater Ecclesia\u201d.<\/li>\n<li>El icono de la Iglesia Madre no s\u00f3lo expresa ternura y caridad, sino tambi\u00e9n el poder de gu\u00eda y maestra. El mismo Papa ha asociado el t\u00e9rmino \u201cmadre\u201d con el de \u201cmaestra\u201d, porque \u201ca esta Iglesia, columna y fundamento de la verdad (cfr.\u00a0<em>1 Tim<\/em>3,15), confi\u00f3 su divino fundador una doble misi\u00f3n, la de engendrar hijos para s\u00ed, y la de educarlos y dirigirlos, velando con maternal solicitud por la vida de los individuos y de los pueblos, cuya superior dignidad mir\u00f3 siempre la Iglesia con el m\u00e1ximo respeto y defendi\u00f3 con la mayor vigilancia\u201d<sup>[4]<\/sup>.<\/li>\n<li>Por lo tanto, el Concilio afirm\u00f3 que \u201cdebiendo la Santa Madre Iglesia atender toda la vida del hombre, incluso la material en cuanto est\u00e1 unida con la vocaci\u00f3n celeste para cumplir el mandamiento recibido de su divino Fundador, a saber, el anunciar a todos los hombres el misterio de la salvaci\u00f3n e instaurar todas las cosas en Cristo, le toca tambi\u00e9n una parte en el progreso y en la extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n. Por eso el Sagrado Concilio expone algunos principios fundamentales sobre la educaci\u00f3n cristiana, m\u00e1xime en las escuelas\u201d<sup>[5]<\/sup>. De este modo, resulta evidente que la acci\u00f3n educativa llevada a cabo a trav\u00e9s de las escuelas no es una obra filantr\u00f3pica de la Iglesia para responder a una necesidad social, sino una parte esencial de su identidad y misi\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><em>Los \u201cprincipios fundamentales\u201d de la educaci\u00f3n cristiana en las escuelas<\/em><\/strong><\/p>\n<ol start=\"11\">\n<li>En su declaraci\u00f3n\u00a0<em>Gravissimum educationis<\/em>, el Concilio ofreci\u00f3 algunos \u201cprincipios fundamentales\u201d sobre la educaci\u00f3n cristiana, especialmente en las escuelas. En primer lugar, la educaci\u00f3n, como formaci\u00f3n de la persona humana, es un\u00a0<em>derecho universal<\/em>: \u201cTodos los hombres, de cualquier raza, condici\u00f3n y edad, en cuanto participantes de la dignidad de la persona, tienen el derecho inalienable de una educaci\u00f3n, que responda al propio fin, al propio car\u00e1cter, al diferente sexo, y que sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias, y, al mismo tiempo, est\u00e9 abierta a las relaciones fraternas con otros pueblos a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz. Mas la verdadera educaci\u00f3n se propone la formaci\u00f3n de la persona humana en orden a su fin \u00faltimo y al bien de las varias sociedades, de las que el hombre es miembro y de cuyas responsabilidades deber\u00e1 tomar parte una vez llegado a la madurez\u201d<sup>[6]<\/sup>.<\/li>\n<li>Siendo la educaci\u00f3n un derecho de todos, el Concilio apel\u00f3 a la\u00a0<em>responsabilidad de todos<\/em>. En el primer lugar se sit\u00faa la responsabilidad de los\u00a0<em>padres<\/em>y su derecho prioritario en las elecciones educativas. La elecci\u00f3n de la escuela debe hacerse libremente y seg\u00fan conciencia; de ah\u00ed el deber de las autoridades civiles de posibilitar diferentes opciones dentro de la ley. El\u00a0<em>Estado<\/em>tiene la responsabilidad de apoyar a las familias en su derecho a elegir la escuela y su proyecto educativo.<\/li>\n<li>Por su parte,\u00a0<em>la Iglesia<\/em>tiene el deber de educar \u201csobre todo, porque tiene el deber de anunciar a todos los hombres el camino de la salvaci\u00f3n, de comunicar a los creyentes la vida de Cristo y de ayudarles con atenci\u00f3n constante para que puedan lograr la plenitud de esta vida. La Iglesia, como Madre, est\u00e1 obligada a dar a sus hijos una educaci\u00f3n que llene su vida del esp\u00edritu de Cristo.\u201d<sup>[7]<\/sup>En este sentido, la educaci\u00f3n que la Iglesia persigue es la evangelizaci\u00f3n y el cuidado del crecimiento de los que ya caminan hacia la plenitud de la vida de Cristo. Pero la propuesta educativa de la Iglesia no se dirige s\u00f3lo a sus hijos, sino tambi\u00e9n a todos los pueblos para \u201cpromover la perfecci\u00f3n cabal de la persona humana, incluso para el bien de la sociedad terrestre y para configurar m\u00e1s humanamente la edificaci\u00f3n del mundo\u201d<sup>[8]<\/sup>. La evangelizaci\u00f3n y la promoci\u00f3n humana integral se entrelazan en la labor educativa de la Iglesia, \u201cla cual no persigue solamente la madurez de la persona humana, sino que busca, sobre todo, que los bautizados se hagan m\u00e1s conscientes cada d\u00eda del don de la fe mientras son iniciados gradualmente en el conocimiento del misterio de la salvaci\u00f3n\u201d<sup>[9]<\/sup>.<\/li>\n<li>Otro elemento fundamental es la\u00a0<em>formaci\u00f3n inicial y continua de los maestros<\/em><sup>[10]<\/sup>. \u201cDe ellos depende, sobre todo, el que la escuela cat\u00f3lica pueda llevar a efecto sus prop\u00f3sitos y sus principios. Esfu\u00e9rcense con exquisita diligencia en conseguir la ciencia profana y religiosa avalada por los t\u00edtulos convenientes y procuren prepararse debidamente en el arte de educar conforme a los descubrimientos del tiempo que va evolucionando. Unidos entre s\u00ed y con los alumnos por la caridad, y llenos del esp\u00edritu apost\u00f3lico, den testimonio, tanto con su vida como con su doctrina, del \u00fanico Maestro Cristo\u201d. Su \u201cfunci\u00f3n es verdadero apostolado\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>constituyendo a la vez un verdadero servicio prestado a la sociedad\u201d\u00a0<sup>[11]<\/sup>.<\/li>\n<li>El \u00e9xito del itinerario pedag\u00f3gico se basa principalmente en un principio de\u00a0<em>colaboraci\u00f3n mutua<\/em>, sobre todo entre padres y maestros. En particular, \u00e9stos \u00faltimos deben ser un punto de referencia para la acci\u00f3n personal de sus alumnos, siendo deseable que \u201cterminados los estudios, sigan atendi\u00e9ndolos con sus consejos, con su amistad e incluso con la instituci\u00f3n de asociaciones especiales, llenas de esp\u00edritu eclesial\u201d<sup>[12]<\/sup>. A partir de estas premisas, es deseable que exista una sana cooperaci\u00f3n -a nivel diocesano, nacional e internacional- para fomentar entre las escuelas cat\u00f3licas y no cat\u00f3licas la colaboraci\u00f3n necesaria para el bien de la comunidad humana universal.<sup>[13]<\/sup><\/li>\n<li>En lo que respecta a las escuelas cat\u00f3licas, la declaraci\u00f3n conciliar marca un hito importante, ya que, en consonancia con la eclesiolog\u00eda de la\u00a0<em>Lumen gentium<\/em><sup>[14]<\/sup>, concibe las escuelas no tanto como instituciones sino como \u201c<em>comunidades<\/em>\u201d. El elemento caracter\u00edstico de la escuela cat\u00f3lica no es solo perseguir \u201clos fines culturales y la formaci\u00f3n humana de la juventud\u201d, sino tambi\u00e9n \u201ccrear un ambiente comunitario escolar, animado por el esp\u00edritu evang\u00e9lico de libertad y de caridad\u201d. Por ello, la escuela cat\u00f3lica tiene como fin \u201cayudar a los adolescentes para que en el desarrollo de la propia persona crezcan a un tiempo seg\u00fan la nueva criatura que han sido hechos por el bautismo\u201d, y \u201cordenar \u00faltimamente toda la cultura humana seg\u00fan el mensaje de salvaci\u00f3n, de suerte que quede iluminado por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo del mundo, de la vida y del hombre\u201d<sup>[15]<\/sup>. De este modo, la escuela cat\u00f3lica prepara a los alumnos para que ejerzan su libertad de forma responsable, form\u00e1ndoles en una actitud de apertura y solidaridad.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Desarrollos posteriores<\/em><\/p>\n<ol start=\"17\">\n<li>La declaraci\u00f3n conciliar\u00a0<em>Gravissimum educationis<\/em>se propuso exponer solo \u201calgunos principios fundamentales sobre la educaci\u00f3n cristiana, m\u00e1xime en las escuelas\u201d, confiando a \u201cuna Comisi\u00f3n especial, una vez terminado el Concilio,\u201d<sup>[16]<\/sup>la tarea de desarrollarlos m\u00e1s ampliamente. Este es uno de los compromisos de la Oficina Escuelas de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, que dedic\u00f3 varios documentos a profundizar en aspectos importantes de la educaci\u00f3n,<sup>[17]<\/sup>\u00a0en particular, el perfil permanente de la identidad cat\u00f3lica en un mundo cambiante; la responsabilidad del testimonio de los profesores y directivos laicos y consagrados; el enfoque dial\u00f3gico de un mundo multicultural y multirreligioso. Adem\u00e1s, las escuelas cat\u00f3licas no pueden ignorar que los alumnos deben tambi\u00e9n ser iniciados \u201cconforme avanza su edad, en una positiva y prudente educaci\u00f3n sexual\u201d<sup>[18]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>El perfil din\u00e1mico de la identidad de la escuela cat\u00f3lica<\/em><\/p>\n<ol start=\"18\">\n<li>La escuela cat\u00f3lica vive en el curso de la historia humana. Por ello, est\u00e1 continuamente llamada a seguir su flujo para ofrecer un servicio educativo adecuado a su presente. Las instituciones educativas cat\u00f3licas testimonian una gran capacidad de respuesta a la diversidad de situaciones socioculturales y asunci\u00f3n de nuevos m\u00e9todos de ense\u00f1anza, permaneciendo fieles a su propia identidad (<em>idem esse<\/em>). Por identidad se entiende su referencia a la concepci\u00f3n cristiana de la vida<sup>[19]<\/sup>. La declaraci\u00f3n conciliar\u00a0<em>Gravissimum educationis<\/em>y los documentos de profundizaci\u00f3n que le siguieron trazaron el perfil din\u00e1mico de las instituciones educativas en los dos t\u00e9rminos \u201cescuela\u201d y \u201ccat\u00f3lica\u201d.<\/li>\n<li><em>Como escuela<\/em>, posee esencialmente las caracter\u00edsticas de los institutos escolares de todo el mundo, que, a trav\u00e9s de una actividad educativa organizada y sistematizada, ofrecen una cultura orientada a la educaci\u00f3n integral de las personas<sup>[20]<\/sup>. De hecho, la escuela como tal, \u201ca la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa \u00edndole y condici\u00f3n, contribuyendo a la mutua comprensi\u00f3n\u201d<sup>[21]<\/sup>. Por lo tanto, para poderse definir escuela, una instituci\u00f3n debe saber integrar la transmisi\u00f3n del patrimonio cultural y cient\u00edfico ya adquirido con la finalidad educativa primaria de los individuos, a los que hay que acompa\u00f1ar hacia un desarrollo integral respetando su libertad y vocaci\u00f3n individual. La escuela debe ser el primer \u00e1mbito social, despu\u00e9s del familiar, en el que el individuo tenga una experiencia positiva de relaciones sociales y fraternales como condici\u00f3n para convertirse en personas capaces de construir una sociedad basada en la justicia y la solidaridad, que son requisitos para una vida pac\u00edfica entre los individuos y los pueblos. Esto es posible a trav\u00e9s de la b\u00fasqueda de la verdad que es accesible a todos los seres humanos dotados de racionalidad y libertad de conciencia como herramientas que sirven tanto en el estudio como en las relaciones interpersonales.<\/li>\n<li><em>Como cat\u00f3lica<\/em>, adem\u00e1s de tener las caracter\u00edsticas mencionadas que la diferencia de otras instituciones eclesiales como parroquias, asociaciones, institutos religiosos, etc., la escuela tiene una cualidad que determina su identidad espec\u00edfica: se trata de \u201csu referencia a la concepci\u00f3n cristiana de la realidad.\u00a0<em>Jesucristo es el centro<\/em>de tal concepci\u00f3n\u201d<sup>[22]<\/sup>. La relaci\u00f3n personal con Cristo permite al creyente proyectar una mirada radicalmente nueva sobre toda la realidad, asegurando a la Iglesia una identidad siempre renovada, para fomentar en las comunidades escolares respuestas adecuadas a las cuestiones fundamentales de toda mujer y todo hombre. Por tanto, para todos los miembros de la comunidad escolar \u201clos principios evang\u00e9licos se convierten en normas educativas, motivaciones interiores y al mismo tiempo metas finales\u201d<sup>[23]<\/sup>. En otras palabras, se puede decir que, en la escuela cat\u00f3lica, adem\u00e1s de las herramientas comunes a otras escuelas, la raz\u00f3n entra en di\u00e1logo con la fe, que permite acceder tambi\u00e9n a verdades que trascienden los datos de las ciencias emp\u00edricas y racionales por s\u00ed solas, para abrirse a la totalidad de la verdad con el fin de responder a las preguntas m\u00e1s profundas del alma humana que no se refieren solo a la realidad inmanente. Este di\u00e1logo entre la raz\u00f3n y la fe no constituye una contradicci\u00f3n, porque, en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, a las instituciones cat\u00f3licas les corresponde \u201cunificar existencialmente en el trabajo intelectual dos \u00f3rdenes de realidades que muy a menudo se tiende a oponer como si fuesen antit\u00e9ticas: la b\u00fasqueda de la verdad y la certeza de conocer ya la fuente de la verdad\u201d<sup>[24]<\/sup>.<\/li>\n<li>La identidad cat\u00f3lica de las escuelas justifica su inserci\u00f3n en la vida de la Iglesia, teniendo en cuenta su especificidad institucional. De hecho, la pertenencia de la escuela cat\u00f3lica a la\u00a0<em>misi\u00f3n de la Iglesia<\/em>\u201ces cualidad propia y espec\u00edfica, car\u00e1cter distintivo que impregna y anima cada momento de su acci\u00f3n educativa, parte fundamental de su misma identidad y punto central de su misi\u00f3n\u201d<sup>[25]<\/sup>. En consecuencia, la escuela cat\u00f3lica \u201cse sit\u00faa dentro de una pastoral org\u00e1nica de la comunidad cristiana\u201d<sup>[26]<\/sup>.<\/li>\n<li>Car\u00e1cter distintivo de su naturaleza eclesial es su ser\u00a0<em>escuela para todos<\/em>, especialmente para los m\u00e1s d\u00e9biles. As\u00ed lo atestigua la historia que ha visto surgir \u201cla mayor parte de las instituciones educativas escolares cat\u00f3licas como respuesta a las necesidades de los sectores menos favorecidos desde el punto de vista social y econ\u00f3mico. No es una novedad afirmar que las escuelas cat\u00f3licas nacieron de una profunda caridad educativa hacia los ni\u00f1os y j\u00f3venes abandonados a s\u00ed mismos y privados de cualquier forma de educaci\u00f3n. En muchas partes del mundo, todav\u00eda hoy, es la pobreza material la que impide que muchos ni\u00f1os y j\u00f3venes sean instruidos y que reciban una adecuada formaci\u00f3n humana y cristiana. En otras, son nuevas pobrezas las que interpelan a la escuela cat\u00f3lica, la que, como en tiempos pasados, puede encontrarse con incomprensiones, recelos y carente de medios\u201d<sup>[27]<\/sup>. Esta solicitud se ha manifestado tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la fundaci\u00f3n de escuelas profesionales, que han sido un baluarte para la formaci\u00f3n t\u00e9cnica basada en los par\u00e1metros de la inteligencia manual, as\u00ed como a trav\u00e9s de una oferta formativa adaptada a las cualidades de personas con capacidades diferentes.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>El testimonio de los educadores laicos y consagrados<\/em><\/p>\n<ol start=\"23\">\n<li>Otro aspecto importante, cada vez m\u00e1s relevante para lograr la formaci\u00f3n integral de los escolares, es el testimonio de los educadores laicos y consagrados. En efecto, \u201cen el proyecto educativo de la escuela cat\u00f3lica no existe, por tanto, separaci\u00f3n entre momentos de aprendizaje y momentos de educaci\u00f3n, entre momentos del concepto y momentos de la sabidur\u00eda. Cada disciplina no presenta s\u00f3lo un saber que adquirir, sino tambi\u00e9n valores que asimilar y verdades que descubrir. Todo esto, exige un ambiente caracterizado por la b\u00fasqueda de la verdad, en el que los educadores, competentes, convencidos y coherentes, maestros de saber y de vida, sean im\u00e1genes, imperfectas desde luego, pero no desva\u00eddas del \u00fanico Maestro\u201d<sup>[28]<\/sup>.<\/li>\n<li><em>El educador laico<\/em><em>cat\u00f3lico\u00a0<\/em>en las escuelas y en particular en las cat\u00f3licas \u201crealiza una tarea que encierra una insoslayable profesionalidad, pero no puede reducirse a \u00e9sta. Est\u00e1 enmarcada y asumida en su sobrenatural vocaci\u00f3n cristiana. Debe, pues, vivirla efectivamente como una vocaci\u00f3n\u201d<sup>[29]<\/sup>.<\/li>\n<li>Para las<em>personas consagradas<\/em>\u201cel compromiso educativo, tanto en escuelas cat\u00f3licas como en otros tipos de escuelas, es\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>\u00a0vocaci\u00f3n y opci\u00f3n de vida, un camino de santidad, una exigencia de justicia y solidaridad especialmente con las j\u00f3venes y los j\u00f3venes m\u00e1s pobres, amenazados por diversas formas de desv\u00edo y riesgo. Al dedicarse a la misi\u00f3n educativa en la escuela, las personas consagradas contribuyen a hacer llegar al m\u00e1s necesitado el pan de la cultura\u201d<sup>[30]<\/sup>. \u201cEn comuni\u00f3n con los Pastores, desempe\u00f1an una misi\u00f3n eclesial de importancia vital en cuanto que, educando, colaboran en la evangelizaci\u00f3n\u201d<sup>[31]<\/sup>.<\/li>\n<li>El car\u00e1cter especifico de los fieles laicos y de las personas consagradas se ve reforzado por el hecho de\u00a0<em>compartir la misi\u00f3n educativa com\u00fan<\/em>, que no se limita a la escuela cat\u00f3lica, sino que \u201cpuede y debe abrirse a un intercambio enriquecedor en un \u00e1mbito mayor de comuni\u00f3n con la parroquia, la di\u00f3cesis, los movimientos eclesiales y la Iglesia universal\u201d<sup>[32]<\/sup>. Para educar juntos hace falta tambi\u00e9n un camino de formaci\u00f3n com\u00fan, \u201cinicial y permanente, capaz de captar los desaf\u00edos educativos del momento presente y de aportar los instrumentos m\u00e1s eficaces para poder afrontarlos\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>. Esto implica, en relaci\u00f3n a los educadores, una disponibilidad al aprendizaje y al desarrollo de los conocimientos, a la renovaci\u00f3n y a la puesta al d\u00eda de las metodolog\u00edas, pero tambi\u00e9n a la formaci\u00f3n espiritual, religiosa y a la misi\u00f3n compartida\u201d<sup>[33]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Educar al di\u00e1logo<\/em><\/p>\n<ol start=\"27\">\n<li>Las sociedades actuales se caracterizan por su composici\u00f3n multicultural y multirreligiosa. En este contexto, \u201cla educaci\u00f3n se encuentra hoy ante un desaf\u00edo que es central para el futuro: hacer posible la convivencia entre las distintas expresiones culturales y promover un di\u00e1logo que favorezca una sociedad pac\u00edfica\u201d. La historia de las escuelas cat\u00f3licas se caracteriza por la acogida de escolares de diferentes or\u00edgenes culturales y pertenencias religiosas. \u201cSe requiere, en este \u00e1mbito, una fidelidad valiente e innovadora al propio proyecto educativo\u201d\u00a0<sup>[34]<\/sup>, que se expresa a trav\u00e9s de la capacidad de\u00a0<em>testimonio<\/em>, de\u00a0<em>conocimiento<\/em>y de\u00a0<em>di\u00e1logo<\/em>con las diversidades.<\/li>\n<li>Una gran responsabilidad de la escuela cat\u00f3lica es el\u00a0<em>testimonio<\/em>. \u201cLa presencia cristiana en la realidad multiforme de las distintas culturas debe ser mostrada y demostrada, es decir, debe hacerse visible, susceptible de ser encontrada, y debe ser actitud consciente. Hoy d\u00eda, a causa del avanzado proceso de secularizaci\u00f3n, la escuela cat\u00f3lica se halla en situaci\u00f3n misionera, incluso en pa\u00edses de antigua tradici\u00f3n cristiana\u201d<sup>[35]<\/sup>. Est\u00e1 llamada a un compromiso de testimonio a trav\u00e9s de un proyecto educativo claramente inspirado en el Evangelio. \u201cLa escuela, incluida la cat\u00f3lica, no pide la adhesi\u00f3n a la fe; pero puede prepararla. Mediante el proyecto educativo es posible crear las condiciones para que la persona desarrolle la aptitud de la b\u00fasqueda y se la oriente a descubrir el misterio del propio ser y de la realidad que la rodea, hasta llegar al umbral de la fe. Luego, a cuantos deciden traspasarlo, se les ofrece los medios necesarios para seguir profundizando la experiencia de la fe\u201d<sup>[36]<\/sup>.<\/li>\n<li>Adem\u00e1s del testimonio, otro elemento educativo de la escuela es el\u00a0<em>conocimiento<\/em>. Tiene el importante fin de poner en contacto a las personas con el rico patrimonio cultural y cient\u00edfico, prepararlas para la vida profesional y favorecer el entendimiento mutuo. Ante las continuas transformaciones tecnol\u00f3gicas y la omnipresencia de la cultura digital, la competencia profesional debe adquirir siempre nuevas habilidades a lo largo de la vida para responder a las exigencias de los tiempos \u201csin perder esa s\u00edntesis entre fe, cultura y vida, que es la clave peculiar de la misi\u00f3n educativa\u201d.<sup>[37]<\/sup>El conocimiento debe apoyarse en una s\u00f3lida\u00a0<em>formaci\u00f3n permanente<\/em>que permita a los profesores y directivos caracterizarse por una gran \u201ccapacidad de crear, de inventar y de gestionar ambientes de aprendizaje ricos en oportunidades\u201d, as\u00ed como \u201cde respetar las diversidades de las \u2018inteligencias\u2019 de los estudiantes y de conducirlos a un aprendizaje significativo y profundo\u201d<sup>[38]<\/sup>.<strong>\u00a0<\/strong>De hecho, acompa\u00f1ar a los escolares en el conocimiento de s\u00ed mismos, de sus aptitudes y recursos interiores para que puedan vivir conscientes de sus opciones de vida no es algo secundario.<\/li>\n<li>La escuela cat\u00f3lica es sujeto eclesial. Como tal, \u201ccomparte la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, y es lugar privilegiado en el que se realiza la educaci\u00f3n cristiana\u201d<sup>[39]<\/sup>. Adem\u00e1s, el di\u00e1logo es su dimensi\u00f3n constitutiva ya que la misma encuentra su desarrollo precisamente en la din\u00e1mica dial\u00f3gica trinitaria, en el di\u00e1logo entre Dios y el hombre y en el di\u00e1logo entre los hombres. Por su naturaleza eclesial, la escuela cat\u00f3lica comparte este elemento como constitutivo de su identidad. Por tanto, \u201cdebe practicar la \u2018la gram\u00e1tica del\u00a0<em>di\u00e1logo<\/em>\u2019, no como un expediente tecnicista, sino como modalidad profunda de relaci\u00f3n\u201d<sup>[40]<\/sup>. El di\u00e1logo combina la atenci\u00f3n a la propia identidad con la comprensi\u00f3n de los dem\u00e1s y el respeto a la diversidad. De este modo, la escuela cat\u00f3lica se convierte en \u201cuna comunidad educativa en la que la persona se exprese y crezca humanamente en un proceso de relaci\u00f3n dial\u00f3gica, interactuando de manera constructiva, ejercitando la tolerancia, comprendiendo los diferentes puntos de vista, creando confianza en un ambiente de aut\u00e9ntica armon\u00eda. Se establece as\u00ed la verdadera \u2018comunidad educativa\u2019, espacio ag\u00e1pico de las diferencias\u201d<sup>[41]<\/sup>. El papa Francisco ha dado tres indicaciones fundamentales para favorecer el di\u00e1logo, \u201c<em>el deber de la identidad<\/em>,\u00a0<em>la valent\u00eda de la alteridad\u00a0<\/em>y\u00a0<em>la sinceridad de las intenciones<\/em>.\u00a0<em>El deber de la identidad<\/em>, porque no se puede entablar un di\u00e1logo real sobre la base de la ambig\u00fcedad o de sacrificar el bien para complacer al otro.\u00a0<em>La valent\u00eda de la alteridad<\/em>, porque al que es diferente, cultural o religiosamente, no se le ve ni se le trata como a un enemigo, sino que se le acoge como a un compa\u00f1ero de ruta, con la genuina convicci\u00f3n de que el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos.\u00a0<em>La sinceridad de las intenciones<\/em>, porque el di\u00e1logo, en cuanto expresi\u00f3n aut\u00e9ntica de lo humano, no es una estrategia para lograr segundas intenciones, sino el camino de la verdad, que merece ser recorrido pacientemente para transformar la competici\u00f3n en cooperaci\u00f3n\u201d<sup>[42]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Una educaci\u00f3n en salida<\/em><\/p>\n<ol start=\"31\">\n<li>El papa Francisco, dando resonancia al Concilio Vaticano II, ante los desaf\u00edos contempor\u00e1neos, reconoce el valor central de la educaci\u00f3n, que forma parte del amplio proyecto pastoral de una \u201cIglesia en salida\u201d que \u201cacompa\u00f1a a la humanidad en todos sus procesos\u201d, haci\u00e9ndose presente en una educaci\u00f3n \u201cque ense\u00f1e a pensar cr\u00edticamente y que ofrezca un camino de maduraci\u00f3n en valores\u201d<sup>[43]<\/sup>. Con pasi\u00f3n educativa, el Papa llama la atenci\u00f3n sobre algunos elementos b\u00e1sicos.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>La educaci\u00f3n es \u201cmovimiento\u201d<\/strong><\/p>\n<ol start=\"32\">\n<li>La educaci\u00f3n es una polifon\u00eda de movimientos. En primer lugar, parte de un\u00a0<em>movimiento de equipo<\/em>. Cada uno colabora seg\u00fan sus talentos personales y asume sus responsabilidades, contribuyendo a la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones y a la construcci\u00f3n del bien com\u00fan. Al mismo tiempo, la educaci\u00f3n desencadena un\u00a0<em>movimiento ecol\u00f3gico<\/em>, ya que contribuye a la recuperaci\u00f3n de diferentes niveles de equilibrio: el equilibrio interior con uno mismo, el equilibrio solidario con los dem\u00e1s, el equilibrio natural con todos los seres vivos, el equilibrio espiritual con Dios. Tambi\u00e9n da lugar a un importante\u00a0<em>movimiento inclusivo<\/em>. La inclusi\u00f3n, que \u201ces una parte integral del mensaje salv\u00edfico cristiano\u201d<sup>[44]<\/sup>, no es s\u00f3lo una propiedad, sino tambi\u00e9n un m\u00e9todo de educaci\u00f3n que acerca a los excluidos y vulnerables. A trav\u00e9s de ella, la educaci\u00f3n alimenta un\u00a0<em>movimiento pacificador<\/em>, que genera armon\u00eda y paz<sup>[45]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Un pacto educativo global<\/p>\n<ol start=\"33\">\n<li>Estos movimientos convergen para contrarrestar una\u00a0<em>emergencia educativa<\/em>generalizada<sup>[46]<\/sup>cuyo origen reside en la ruptura del \u201cpacto educativo\u201d entre instituciones, familias y personas. Estas tensiones reflejan tambi\u00e9n una crisis en las relaciones y en la comunicaci\u00f3n entre generaciones, una fragmentaci\u00f3n social que se hace a\u00fan m\u00e1s evidente por la primac\u00eda de la indiferencia. En este contexto de cambio de \u00e9poca, el papa Francisco propone un\u00a0<em>pacto educativo global<\/em>\u00a0que sepa encontrar respuestas convincentes a la actual \u201cmetamorfosis no s\u00f3lo cultural sino tambi\u00e9n antropol\u00f3gica que genera nuevos lenguajes y descarta, sin discernimiento, los paradigmas que la historia nos ha dado\u201d<sup>[47]<\/sup>.<\/li>\n<li>El camino del pacto educativo global tiende a favorecer las relaciones interpersonales, reales, vivas y solidarias. De este modo, inicia un proyecto a largo plazo destinado a formar personas dispuestas a ponerse al servicio educativo de su comunidad. Una pedagog\u00eda concreta -basada en el testimonio, el conocimiento y el di\u00e1logo- es un punto de partida para el cambio personal, social y medioambiental. Por ello, se necesita un \u201cpacto educativo amplio y capaz de transmitir no s\u00f3lo el conocimiento de contenidos t\u00e9cnicos, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, una sabidur\u00eda humana y espiritual, hecha de justicia\u201d y comportamientos virtuosos \u201ccapaces de ser realizados en la pr\u00e1ctica\u201d<sup>[48]<\/sup>.<\/li>\n<li>Una alianza educativa global se hace concreta tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la armon\u00eda de la coparticipaci\u00f3n. Esta tiene su origen en un profundo sentido de la implicaci\u00f3n, entendido como una \u201cplataforma que permita que todos se comprometan activamente en esta labor educativa, cada uno desde su especificidad y responsabilidad\u201d<sup>[49]<\/sup>. Esta invitaci\u00f3n adquiere un gran valor para las familias religiosas con carisma educativo, que a lo largo de los tiempos han dado vida a tantas instituciones educativas y formativas. La dif\u00edcil situaci\u00f3n vocacional puede vivirse como una oportunidad para trabajar juntos, compartiendo experiencias y abri\u00e9ndose al reconocimiento mutuo. De este modo no se pierde de vista el objetivo com\u00fan ni se dispersan las energ\u00edas positivas para \u201cacomodarse a las necesidades y desaf\u00edos de cada tiempo y lugar\u201d<sup>[50]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Educar a la cultura del cuidado<\/p>\n<ol start=\"36\">\n<li>Esta capacidad de adaptaci\u00f3n encuentra su raz\u00f3n de ser en la cultura del cuidado, que nace en la \u201c<em>familia<\/em>, n\u00facleo natural y fundamental de la sociedad, donde se aprende a vivir en relaci\u00f3n y en respeto mutuo.\u201d<sup>[51]<\/sup>La relaci\u00f3n familiar se extiende a las instituciones educativas, que est\u00e1n llamadas \u201ca transmitir un sistema de valores basado en el reconocimiento de la dignidad de cada persona, de cada comunidad ling\u00fc\u00edstica, \u00e9tnica y religiosa, de cada pueblo y de los derechos fundamentales que derivan de estos. La educaci\u00f3n constituye uno de los pilares m\u00e1s justos y solidarios de la sociedad\u201d<sup>[52]<\/sup>. La cultura del cuidado se convierte en la br\u00fajula a nivel local e internacional para formar personas dedicadas a la escucha paciente, al di\u00e1logo constructivo y al entendimiento mutuo<sup>[53]<\/sup>. As\u00ed se crea el \u201ctejido de las relaciones a favor de una humanidad capaz de hablar el lenguaje de la fraternidad\u201d<sup>[54]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO II:<br \/>\nLOS SUJETOS RESPONSABLES DE PROMOVER<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y VERIFICAR LA IDENTIDAD CAT\u00d3LICA<\/strong><\/p>\n<ol start=\"37\">\n<li>\u201cLa misi\u00f3n educativa se pone en pr\u00e1ctica con la colaboraci\u00f3n entre varios sujetos \u2013 alumnos\/as, padres de familia, ense\u00f1antes, personal no docente y entidad gestora \u2013 que forman la comunidad educativa\u201d<sup>[55]<\/sup>. Estos y otros sujetos responsables<sup>[56]<\/sup>, que con su trabajo promueven y verifican los proyectos educativos, inspirados en la doctrina de la Iglesia sobre la educaci\u00f3n, act\u00faan respectivamente a varios niveles: a nivel de la propia escuela, a nivel de las iniciativas carism\u00e1ticas en el Pueblo de Dios, a nivel de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><em>La comunidad escolar educativa<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Los miembros de la comunidad escolar<\/em><\/p>\n<ol start=\"38\">\n<li>Toda la comunidad escolar es responsable de la realizaci\u00f3n del proyecto educativo cat\u00f3lico de la escuela, como expresi\u00f3n de su eclesialidad y de su inserci\u00f3n en la comunidad de la Iglesia. \u201cPrecisamente por la referencia expl\u00edcita, y compartida por\u00a0<em>todos los miembros de la comunidad escolar<\/em>, a la visi\u00f3n cristiana\u2014aunque sea en grado diverso\u2014 es por lo que la escuela es \u00abcat\u00f3lica\u00bb, porque los principios evang\u00e9licos se convierten para ella en normas educativas, motivaciones interiores y al mismo tiempo metas finales\u201d<sup>[57]<\/sup>.<\/li>\n<li>Todos tienen la obligaci\u00f3n de reconocer, respetar y testimoniar la identidad cat\u00f3lica de la escuela, oficialmente expuesta en el\u00a0<em>proyecto educativo<\/em>. Esto se aplica al personal docente, al personal no docente, a los alumnos y a sus familias. En el momento de la inscripci\u00f3n, tanto los padres como los escolares deben conocer el proyecto educativo de la escuela cat\u00f3lica<sup>[58]<\/sup>.<\/li>\n<li>La comunidad educativa es responsable de velar por el respeto a la vida, la dignidad y la libertad de los escolares y dem\u00e1s miembros de la escuela, poniendo en marcha todos los procedimientos necesarios para la promoci\u00f3n y protecci\u00f3n de los menores y los m\u00e1s vulnerables. En efecto, forma parte integrante de la identidad de la escuela cat\u00f3lica el desarrollo de principios y valores para la protecci\u00f3n de los alumnos y de los dem\u00e1s miembros con la sanci\u00f3n consecuente de eventuales transgresiones y delitos, aplicando estrictamente las normas del derecho can\u00f3nico y del derecho civil<sup>[59]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Alumnos y padres<\/em><\/p>\n<ol start=\"41\">\n<li>Los\u00a0<em>alumnos<\/em>participan activamente en el proceso educativo. A medida que crecen, se convierten cada vez m\u00e1s en los protagonistas de su propia educaci\u00f3n. Por lo tanto, no s\u00f3lo hay que responsabilizarlos para que sigan el programa educativo desarrollado con competencia cient\u00edfica, sino que tambi\u00e9n hay que guiarlos para que miren m\u00e1s all\u00e1 del limitado horizonte de las realidades humanas<sup>[60]<\/sup>. De hecho, toda escuela cat\u00f3lica promueve entre \u201clos alumnos la s\u00edntesis entre fe y cultura\u201d<sup>[61]<\/sup>.<\/li>\n<li>Los primeros responsables de la educaci\u00f3n son los\u00a0<em>padres<\/em>, que tienen el derecho y la obligaci\u00f3n\u00a0<em>natural<\/em>de educar a la prole: se deben, por tanto, considerar como los principales educadores de sus hijos. Tienen el derecho de elegir aquellos medios e instituciones mediante los cuales puedan proveer a la educaci\u00f3n cat\u00f3lica de sus hijos (cfr. can. 793 \u00a7 1 CIC y can. 627 \u00a7 2 CCEO). Los padres cat\u00f3licos tambi\u00e9n tienen el deber de velar por la educaci\u00f3n cat\u00f3lica de sus hijos.<\/li>\n<li>En este sentido, las escuelas son una ayuda primordial para los padres en el cumplimiento de su deber de educar (cfr. can. 796 \u00a7 1 CIC y can. 631 \u00a7 1 CCEO). Aunque los padres son libres en su elecci\u00f3n de confiar la educaci\u00f3n de sus hijos a cualquier escuela (cfr. can. 797 CIC y can. 627 \u00a7 3 CCEO), la Iglesia recomienda a todos los fieles que fomenten las escuelas cat\u00f3licas y tambi\u00e9n cooperen ayudando en la medida de sus posibilidades a crearlas y sostenerlas (cfr. can. 800 \u00a7 2 CIC y can. 631 \u00a7 1 CCEO).<\/li>\n<li>Es necesario que los padres cooperen estrechamente con los profesores, involucr\u00e1ndose en los procesos de toma de decisiones que conciernen a la comunidad escolar y a sus hijos, participando en las reuniones o asociaciones de la escuela (cfr. can. 796 \u00a7 2 CIC y can. 631 \u00a7 1 CCEO). De este modo, los padres no s\u00f3lo cumplen con su vocaci\u00f3n educativa natural, sino que contribuyen con su fe personal al proyecto educativo, especialmente si se trata de una escuela cat\u00f3lica.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Los profesores y el personal administrativo<\/em><\/p>\n<ol start=\"45\">\n<li>Entre todos los miembros de la comunidad escolar, destacan<em>los profesores<\/em>que tienen una especial responsabilidad en la educaci\u00f3n. Por su capacidad did\u00e1ctico-pedag\u00f3gica, as\u00ed como por el testimonio de su vida, son los que aseguran que la escuela cat\u00f3lica cumpla su proyecto educativo. En una escuela cat\u00f3lica, de hecho, el servicio del profesor es\u00a0<em>munus\u00a0<\/em>y oficio eclesi\u00e1stico (cfr. can. 145 CIC y can. 936 \u00a7\u00a7 1 y 2 CCEO).<\/li>\n<li>Por consiguiente, hace falta que la escuela misma, siguiendo la doctrina de la Iglesia, interprete y establezca los par\u00e1metros necesarios para la contrataci\u00f3n de los profesores. Este criterio se aplica a todas las contrataciones, incluidas las del personal administrativo. La autoridad competente, por tanto, est\u00e1 obligada a informar a quienes va a contratar de la identidad cat\u00f3lica de la escuela y de sus implicaciones, as\u00ed como de su responsabilidad de promover dicha identidad. Si la persona contratada no cumple con las condiciones de la escuela cat\u00f3lica y su pertenencia a la comunidad eclesi\u00e1stica, la escuela tomar\u00e1 las medidas oportunas. Tambi\u00e9n podr\u00e1 decidirse la dimisi\u00f3n, teniendo en cuenta todas las circunstancias de cada caso.<\/li>\n<li>Los profesores y maestros han de destacar por su recta doctrina e integridad de vida (cfr. can. 803 \u00a7 2 CIC y can. 639 CCEO) en la formaci\u00f3n de las j\u00f3venes generaciones\u00a0<sup>[62]<\/sup>. Los profesores y el personal administrativo que pertenecen a otras Iglesias, comunidades eclesiales o religiones, as\u00ed como los que no profesan ninguna creencia religiosa, una vez contratados, est\u00e1n obligados a reconocer y respetar el car\u00e1cter cat\u00f3lico de la escuela. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la presencia predominante de un grupo de profesores cat\u00f3licos puede garantizar el \u00e9xito de la aplicaci\u00f3n del proyecto educativo correspondiente a la identidad cat\u00f3lica de los centros escolares.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Los directivos<\/em><\/p>\n<ol start=\"48\">\n<li>A la funci\u00f3n educativa de los profesores est\u00e1 asociada la de los directivos escolares. \u201cEl dirigente escolar, m\u00e1s que manager de una organizaci\u00f3n, es un l\u00edder educativo cuando sabe ser el primero en asumirse esta responsabilidad, que se configura incluso como misi\u00f3n eclesial y pastoral fundada en la relaci\u00f3n con los pastores de la Iglesia\u201d<sup>[63]<\/sup>.<\/li>\n<li>De acuerdo con las normas can\u00f3nicas relativas a las escuelas cat\u00f3licas, corresponde a la direcci\u00f3n de la escuela colaborar con toda la comunidad escolar y en estrecho di\u00e1logo con los pastores de la Iglesia, con el fin de explicitar las orientaciones de la misi\u00f3n educativa de la escuela a trav\u00e9s de su proyecto educativo oficial<sup>[64]<\/sup>. De hecho, todo acto oficial de la escuela debe ser acorde con su identidad cat\u00f3lica, respetando plenamente la libertad de conciencia de cada persona\u00a0<sup>[65]<\/sup>. Esto tambi\u00e9n se aplica al curr\u00edculo de la escuela, que \u201crepresenta el instrumento a trav\u00e9s del cual la comunidad escolar explicita las finalidades, los objetivos, los contenidos, las modalidades, para conseguirlos en manera eficaz. En el curr\u00edculo se manifiesta la identidad cultural y pedag\u00f3gica de la escuela\u201d<sup>[66]<\/sup>.<\/li>\n<li>Otra responsabilidad de la direcci\u00f3n es la promoci\u00f3n y protecci\u00f3n del v\u00ednculo con la comunidad cat\u00f3lica, que se realiza a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n con la jerarqu\u00eda de la Iglesia. En efecto, \u201cla eclesialidad de la escuela cat\u00f3lica, que est\u00e1 escrita en el coraz\u00f3n mismo de su identidad escolar, es la raz\u00f3n del \u00abv\u00ednculo institucional que mantiene con la jerarqu\u00eda de la Iglesia, la cual garantiza que la ense\u00f1anza y la educaci\u00f3n est\u00e9n fundadas en los principios de la fe cat\u00f3lica y que sean transmitidas por profesores de doctrina recta y vida honesta (cfr. can. 803 CIC; cann. 632 y 639 CCEO)\u00bb\u201d<sup>[67]<\/sup>.<\/li>\n<li>Por tanto, la direcci\u00f3n tiene el derecho y el deber de intervenir, siempre con medidas adecuadas, necesarias y proporcionadas, cuando los profesores o los alumnos no cumplan con los criterios exigidos por el derecho universal, particular o propio de las escuelas cat\u00f3licas.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><em>Los carismas educativos en la Iglesia<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Expresi\u00f3n institucional del carisma<\/em><\/p>\n<ol start=\"52\">\n<li>A lo largo de la historia de la Iglesia, diversas realidades han contribuido a la creaci\u00f3n de escuelas cat\u00f3licas. De manera particular, las\u00a0<em>personas consagradas<\/em>, en los diversos Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apost\u00f3lica, inspiradas por sus fundadores, han creado escuelas cat\u00f3licas y siguen estando presentes con eficacia en el sector educativo.<\/li>\n<li>M\u00e1s recientemente, tambi\u00e9n los\u00a0<em>fieles laicos<\/em>, en virtud de su vocaci\u00f3n bautismal, individualmente o unidos en\u00a0<em>asociaciones<\/em>de fieles, tanto\u00a0<em>privadas<\/em>(cfr. cann. 321-329 CIC y can. 573 \u00a7 2 CCEO) como\u00a0<em>p\u00fablicas<\/em>\u00a0(cfr. cann. 312-320 CIC y cann. 573-583 CCEO), han tomado la iniciativa de fundar y dirigir escuelas cat\u00f3licas. Tambi\u00e9n existen instituciones educativas fundadas y dirigidas conjuntamente por fieles laicos, personas consagradas y cl\u00e9rigos. El Esp\u00edritu de Dios no cesa de hacer nacer diversos dones en la Iglesia y de suscitar vocaciones en el Pueblo de Dios para ejercer el apostolado de la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>El nombre de escuela \u201ccat\u00f3lica\u201d<\/em><\/p>\n<ol start=\"54\">\n<li>El apostolado de los fieles laicos, de las personas consagradas y de los cl\u00e9rigos en las escuelas es un aut\u00e9ntico apostolado eclesial. Se trata de un servicio que requiere unidad y comuni\u00f3n con la Iglesia para cualificar a la escuela como \u201ccat\u00f3lica\u201d a todos los niveles, desde el organismo de gesti\u00f3n hasta la direcci\u00f3n y los profesores.<\/li>\n<li>La unidad y la comuni\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica existen de facto cuando la escuela es dirigida por una\u00a0<em>persona jur\u00eddica p\u00fablica<\/em>, como por ejemplo en el caso de un Instituto de Vida Consagrada, y en consecuencia la escuela es considerada\u00a0<em>ipso iure<\/em>una \u201cescuela cat\u00f3lica\u201d (cfr. can. 803 \u00a7 1 CIC).<\/li>\n<li>Cuando una escuela es dirigida por\u00a0<em>un fiel<\/em>o por\u00a0<em>una asociaci\u00f3n privada de fieles<\/em>, para que se pueda entender como \u201cescuela cat\u00f3lica\u201d se requiere el reconocimiento de la autoridad eclesi\u00e1stica, es decir, por regla general, del Obispo diocesano\/eparquial competente, del Patriarca, del Arzobispo Mayor y de la Iglesia Metropolitana\u00a0<em>sui iuris<\/em>o de la Santa Sede (cfr. can. 803 \u00a7 1; 3 CIC y can. 632 CCEO). Todo apostolado de los fieles debe ejercerse siempre en comuni\u00f3n con la Iglesia, manifestada por los v\u00ednculos de la profesi\u00f3n de fe, los sacramentos y el gobierno eclesi\u00e1stico (cfr. can. 205 CIC y can. 8 CCEO). Por tanto, es necesario que todo apostolado educativo de inspiraci\u00f3n cristiana obtenga este reconocimiento concreto por parte de la autoridad eclesi\u00e1stica competente. De este modo, se garantiza a los fieles la certeza de que se trata de una escuela que ofrece una educaci\u00f3n cat\u00f3lica (cfr. cann. 794 \u00a7 2; 800 \u00a7 2 CIC y cann. 628 \u00a7 2; 631 \u00a7 1 CCEO). Al respecto, el canon 803 \u00a7 3 CIC y el canon 632 CCEO establecen tambi\u00e9n que ning\u00fan Instituto, aunque sea efectivamente cat\u00f3lico, puede adoptar el nombre de \u201cescuela cat\u00f3lica\u201d, sin el consentimiento de la autoridad eclesi\u00e1stica competente. Adem\u00e1s, el canon 216 CIC y el canon 19 CCEO recuerdan que ninguna iniciativa puede atribuirse el nombre de \u201ccat\u00f3lica\u201d sin contar con el consentimiento de la autoridad eclesi\u00e1stica competente.<\/li>\n<li>El apostolado educativo debe entenderse tambi\u00e9n en el sentido de que ninguna escuela puede presentarse como escuela de hecho cat\u00f3lica, sin tener formalmente este t\u00edtulo, para evitar un procedimiento de reconocimiento oficial seg\u00fan el canon 803 CIC y el canon 632 CCEO. Esto impedir\u00eda verificar si cumple con los criterios objetivos. Por lo tanto, ser\u00e1 deber del obispo diocesano\/eparquial seguir tales iniciativas y, si se trata efectivamente de una instituci\u00f3n cat\u00f3lica, invitarla a solicitar su reconocimiento como tal, en cuanto expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n visible con la Iglesia.<\/li>\n<li>En los casos en los que se utilice ileg\u00edtimamente el nombre de \u201ccat\u00f3lica\u201d o se quiera dar la impresi\u00f3n de que se trata de una escuela en comuni\u00f3n con la Iglesia, corresponde al obispo diocesano\/eparquial competente, tras escuchar a la entidad que gestiona y a la direcci\u00f3n de la escuela, y examinar el caso concreto, manifestar por escrito y, si lo considera oportuno para avisar a los fieles, tambi\u00e9n de forma p\u00fablica, que no se trata de una escuela cat\u00f3lica, reconocida y recomendada por la Iglesia.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong><em>El servicio de la autoridad eclesi\u00e1stica<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El Obispo diocesano\/eparquial<\/p>\n<ol start=\"59\">\n<li>El\u00a0<em>Obispo diocesano\/eparquial<\/em>desempe\u00f1a un papel central en el discernimiento de la identidad \u201ccat\u00f3lica\u201d de una escuela. Como ense\u00f1a Juan Pablo II: \u201cEl Obispo es padre y pastor de toda la Iglesia particular. A \u00e9l compete reconocer y respetar cada uno de los carismas, promoverlos y coordinarlos\u201d<sup>[68]<\/sup>. Esta competencia para ordenar los diversos carismas en la Iglesia particular se manifiesta, entre otras cosas, en ciertas acciones espec\u00edficas.<\/li>\n<li>a) Corresponde al obispo diocesano\/eparquial\u00a0<em>discernir y dar el necesario reconocimiento<\/em>a las instituciones educativas fundadas por los fieles (cfr. can. 803 \u00a7 1; 3 CIC y can. 632 CCEO).<\/li>\n<li>b) Corresponde al obispo diocesano\/eparquial\u00a0<em>discernir y reconocer eclesialmente el carisma<\/em>del apostolado educativo en relaci\u00f3n con el acto de erecci\u00f3n de una persona jur\u00eddica p\u00fablica de derecho diocesano\/eparquial (cfr. cann. 312 \u00a7 1, 3\u00b0; 313; 579; 634 \u00a7 1 CIC y cann. 575 \u00a7 1, 1\u00b0; 573 \u00a7 1; 423; 435; 506; 556 y 566 CCEO), por lo que una escuela dirigida por ella es\u00a0<em>ipso iure<\/em>una \u201cescuela cat\u00f3lica\u201d (cfr. can. 803 \u00a7 1 CIC).<\/li>\n<li>c) Es necesario solicitar el expl\u00edcito\u00a0<em>consentimiento escrito<\/em>del obispo diocesano\/eparquial\u00a0<em>para la fundaci\u00f3n<\/em>de escuelas cat\u00f3licas en su territorio por parte de Institutos de Vida Consagrada o Sociedades de Vida Apost\u00f3lica, ya sean de derecho diocesano\/eparquial, patriarcal o pontificio (cfr. can. 801 CIC y cann. 437 \u00a7 2; 509 \u00a7 2; 556; 566 CCEO). Este consentimiento escrito tambi\u00e9n es necesario para cualquier otra persona jur\u00eddica p\u00fablica que desee fundar una escuela cat\u00f3lica.<\/li>\n<li>d) El obispo diocesano\/eparquial tiene el derecho y el deber de\u00a0<em>velar<\/em>por la aplicaci\u00f3n de las normas del derecho universal y particular sobre las escuelas cat\u00f3licas.<\/li>\n<li>e) El obispo diocesano\/eparquial tiene el derecho y el deber de\u00a0<em>dar disposiciones<\/em>relativas a la organizaci\u00f3n general de las escuelas cat\u00f3licas en su di\u00f3cesis. Estas normas, que se inspiran en el Magisterio y en la disciplina de la Iglesia, deben respetar la autonom\u00eda interna de la gesti\u00f3n de la escuela y son v\u00e1lidas tambi\u00e9n para las escuelas dirigidas por personas jur\u00eddicas p\u00fablicas, sobre todo por religiosos\/as, o tambi\u00e9n gestionadas por fieles laicos (cfr. can. 806 \u00a7 1 CIC y can. 638 \u00a7 1 CCEO). El Obispo diocesano\/eparquial tambi\u00e9n puede establecer en estas normas que los estatutos o curr\u00edculos de las escuelas cat\u00f3licas est\u00e9n sujetos a su aprobaci\u00f3n, teniendo en cuenta las leyes civiles vinculantes<sup>[69]<\/sup>. Si el obispo diocesano\/eparquial constata alguna violaci\u00f3n de la doctrina o de la disciplina eclesi\u00e1stica, debe pedir a las autoridades de gobierno del colegio &#8211; como por ejemplo el Superior Mayor del Instituto de Vida Consagrada que dirige ese centro o la direcci\u00f3n del mismo, que las corrijan. Despu\u00e9s de llamar al superior religioso sin resultado, puede \u00e9l mismo, por su propia autoridad, tomar las medidas oportunas (cfr. can. 683 \u00a7 2 CIC y can. 415 \u00a7 4 CCEO).<\/li>\n<li>f) El obispo diocesano\/eparquial tiene el derecho y el deber de\u00a0<em>visitar\u00a0<\/em>todas las escuelas cat\u00f3licas de su di\u00f3cesis, incluidas las fundadas o dirigidas por Institutos de Vida Consagrada, Sociedades de Vida Apost\u00f3lica u otras asociaciones p\u00fablicas o privadas, ya sean de derecho diocesano\/eparquial o de derecho patriarcal o pontificio (cfr. can. 806 \u00a7 1 CIC y can. 638 \u00a7 1 CCEO). El Obispo tiene la obligaci\u00f3n de visitarlas al menos cada cinco a\u00f1os, personalmente o, si se encuentra leg\u00edtimamente impedido, por medio del Obispo coadjutor, o del auxiliar, o del Vicario general o episcopal\/Protosincello o Sincello, o de otro presb\u00edtero (cfr. can. 396 \u00a7 1 CIC e can. 205 \u00a7 1 CCEO). Es oportuno que el visitador lleve como acompa\u00f1antes tanto a cl\u00e9rigos como a laicos, personas verdaderamente expertas en los diversos aspectos de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica. La visita debe referirse a diferentes \u00e1mbitos: la calidad de la oferta educativa, para que \u201cla formaci\u00f3n\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>sea de la misma categor\u00eda al menos que en las dem\u00e1s escuelas de la regi\u00f3n\u201d (can. 806 \u00a7 2 CIC); la eclesialidad de la escuela que se manifiesta en su comuni\u00f3n con la Iglesia particular y universal; la actividad pastoral de la escuela y su relaci\u00f3n con la parroquia; la conformidad del proyecto educativo de la escuela con la doctrina y la disciplina de la Iglesia; la administraci\u00f3n de los bienes temporales de la escuela (cfr. cann. 305; 323; 325; 1276 \u00a7 1 CIC y cann. 577 y 1022 \u00a7 1 CCEO). La visita puede dividirse en tres fases: la fase preparatoria, en la que el visitador pide a la escuela que redacte un informe sobre su estado actual; la visita propiamente dicha, tras la cual el visitador describe en un informe el estado encontrado durante la visita y emite, de forma autorizada, eventuales indicaciones o recomendaciones; la tercera fase, en la que la escuela pone en pr\u00e1ctica eventuales indicaciones o recomendaciones sobre la base del informe del visitador.<\/li>\n<li>g) El obispo diocesano\/eparquial tiene el derecho y el deber de\u00a0<em>vigilar\u00a0<\/em>todas las escuelas cat\u00f3licas de su di\u00f3cesis\/eparqu\u00eda, incluso las fundadas o dirigidas por Institutos de Vida Consagrada, Sociedades de Vida Apost\u00f3lica u otras asociaciones p\u00fablicas o privadas, ya sean de derecho diocesano\/eparquial o de derecho pontificio\/patriarcal (cfr. can. 806 \u00a7 1 CIC y can. 638 \u00a7 1 CCEO). Aunque el lugar privilegiado donde el obispo diocesano\/eparquial ejerce su derecho de vigilancia es durante la visita can\u00f3nica, puede intervenir siempre que lo considere oportuno, y debe hacerlo cuando se produzcan transgresiones graves de la identidad cat\u00f3lica de una escuela situada en su di\u00f3cesis\/eparqu\u00eda. Si la escuela depende de una persona jur\u00eddica p\u00fablica de derecho pontificio\/patriarcal, el obispo diocesano\/eparquial, responsable de la vida pastoral en su di\u00f3cesis\/eparqu\u00eda, si tiene conocimiento de que en la escuela se producen hechos contrarios a la doctrina, a la moral o a la disciplina eclesial, debe comunicarlo al Moderador<sup>[70]<\/sup>competente para que tome medidas. Si la autoridad competente no lo hace, el obispo diocesano\/eparquial puede recurrir a la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, salvo en los casos m\u00e1s graves o urgentes en los que se vea obligado a actuar directamente.<\/li>\n<li>h) El obispo eparquial\/eparquial del lugar, dentro de su di\u00f3cesis\/eparqu\u00eda, tiene el derecho a\u00a0<em>nombrar\u00a0<\/em>o, al menos,\u00a0<em>aprobar<\/em>a los\u00a0<em>profesores de religi\u00f3n,<\/em>as\u00ed como remover o exigir que sean removidos cuando as\u00ed lo requiera una raz\u00f3n de religi\u00f3n o moral (cfr. can. 805 CIC y can. 636 \u00a7 2 CCEO).<\/li>\n<li>i) Teniendo en cuenta que todos los profesores participan en la misi\u00f3n eclesial, el obispo diocesano\/eparquial tambi\u00e9n puede\u00a0<em>remover a un profesor<\/em>, cuando se trata de una escuela cat\u00f3lica gestionada por la di\u00f3cesis\/eparqu\u00eda. En los otros casos, puede exigir que un profesor sea removido cuando ya no se cumplan las condiciones para su nombramiento. El obispo debe explicitar las razones y las pruebas decisivas que justifican una posible remoci\u00f3n (cfr. cann. 50; 51 CIC y cann. 1517 \u00a7 1; 1519 \u00a7 2 CCEO), respetando siempre el derecho de defensa del profesor y d\u00e1ndole la posibilidad de defenderse por escrito, tambi\u00e9n con la ayuda de un abogado formado en derecho can\u00f3nico (cfr. can. 1483 CIC y can. 1141 CCEO). El obispo diocesano\/eparquial debe demostrar tambi\u00e9n en el acto de su decisi\u00f3n que no se dispone de otros medios adecuados, necesarios y proporcionados para permitirle continuar su servicio de acuerdo con la misi\u00f3n eclesial de la escuela.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Las parroquias y el p\u00e1rroco<\/em><\/p>\n<ol start=\"60\">\n<li>A nivel de la Iglesia particular, es frecuente que las escuelas cat\u00f3licas est\u00e9n bajo la gesti\u00f3n directa de la di\u00f3cesis\/eparqu\u00eda o de las\u00a0<em>parroquias<\/em>como personas jur\u00eddicas p\u00fablicas, representadas por sus\u00a0<em>p\u00e1rrocos<\/em>. En este caso, la jerarqu\u00eda de la Iglesia no s\u00f3lo ejerce su deber de vigilancia sobre las escuelas cat\u00f3licas, sino que puede participar directamente en su fundaci\u00f3n y gesti\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>El di\u00e1logo entre obispo, consagrados\/as y laicos<\/em><\/p>\n<ol start=\"61\">\n<li>Adem\u00e1s de los aspectos puramente jur\u00eddicos, el Obispo diocesano\/eparquial no debe rehuir el di\u00e1logo, como pastor de la Iglesia particular, con todos los que colaboran en la misi\u00f3n educativa de las escuelas cat\u00f3licas. Para ello, el Concilio Vaticano II recomend\u00f3 que \u201cprocuren los Obispos y superiores religiosos reunirse en tiempos determinados, y siempre que parezca oportuno, para tratar los asuntos que se refieren, en general, al apostolado en el territorio\u201d<sup>[71]<\/sup>. \u201cPara promover el conocimiento rec\u00edproco, que es requisito obligado de una eficaz cooperaci\u00f3n, sobre todo en el \u00e1mbito pastoral, es siempre oportuno un constante di\u00e1logo de los Superiores y Superioras de los Institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apost\u00f3lica con los Obispos. Gracias a estos contactos habituales, los Superiores y Superioras podr\u00e1n informar a los Obispos sobre las iniciativas apost\u00f3licas que desean emprender en sus di\u00f3cesis, para llegar con ellos a los necesarios acuerdos operativos\u201d<sup>[72]<\/sup>.<\/li>\n<li>En el intercambio mutuo y la conversaci\u00f3n confiada se pueden resolver muchos problemas sin que el obispo tenga que intervenir formalmente. Este intercambio regular, del que es responsable el Obispo diocesano\/eparquial, debe tener lugar tambi\u00e9n con todos los dem\u00e1s que tienen responsabilidad sobre las escuelas cat\u00f3licas en una Iglesia particular, como los moderadores de las personas jur\u00eddicas p\u00fablicas o los fieles que, como apostolado, dirigen una escuela cat\u00f3lica. Asimismo, el obispo est\u00e1 obligado a mantener un di\u00e1logo constante con las escuelas, especialmente con los directores, los profesores y los alumnos.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>La Conferencia Episcopal, el S\u00ednodo de los Obispos o el Consejo de Jerarcas<\/em><\/p>\n<ol start=\"63\">\n<li>La\u00a0<em>Conferencia Episcopal, el S\u00ednodo de los Obispos o el Consejo de Jerarcas<\/em>tienen competencia en materia de escuelas cat\u00f3licas y, en general, en materia de educaci\u00f3n en todo tipo de centros, especialmente en la ense\u00f1anza religiosa. En particular, corresponde a la Conferencia Episcopal, al S\u00ednodo de los Obispos o al Consejo de Jerarcas dictar\u00a0<em>normas generales<\/em>al respecto (cfr. can. 804 \u00a7 1 CIC). Se recomienda especialmente a las Conferencias Episcopales que apliquen al contexto local, mediante un decreto general,<sup>[73]<\/sup>\u00a0los principios de promoci\u00f3n y verificaci\u00f3n de la identidad de las escuelas cat\u00f3licas, expuestos en t\u00e9rminos generales en esta\u00a0<em>Instrucci\u00f3n<\/em>. Adem\u00e1s, hace falta concretar la aplicaci\u00f3n de las normas can\u00f3nicas a la luz del respectivo ordenamiento jur\u00eddico estatal.<\/li>\n<li>Las Conferencias Episcopales, el S\u00ednodo de los Obispos o el Consejo de Jerarcas deben tambi\u00e9n velar por la planificaci\u00f3n de las escuelas cat\u00f3licas en el territorio, con el fin de prever tanto su conservaci\u00f3n como su progreso. Adem\u00e1s, las Conferencias Episcopales, el S\u00ednodo de los Obispos o el Consejo de Jerarcas tratar\u00e1n de animar a las di\u00f3cesis\/eparqu\u00edas con medios econ\u00f3micos para que ayuden a las m\u00e1s necesitadas, con vistas al mantenimiento y desarrollo de las escuelas cat\u00f3licas. Tambi\u00e9n se podr\u00eda crear un fondo econ\u00f3mico com\u00fan en la Conferencia Episcopal, el S\u00ednodo de Obispos o el Consejo de Jerarcas. Con este fin, se recomienda que la Conferencia Episcopal, el S\u00ednodo de los Obispos o el Consejo de Jerarcas establezcan una Comisi\u00f3n para las Escuelas y la Educaci\u00f3n, asistida por una Comisi\u00f3n de expertos.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>La Sede Apost\u00f3lica<\/em><\/p>\n<ol start=\"65\">\n<li>La\u00a0<em>Santa Sede<\/em>tiene una responsabilidad subsidiaria sobre las escuelas cat\u00f3licas. De manera general, el\u00a0<em>Romano Pont\u00edfice<\/em>ha confiado a la\u00a0<em>Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/em>\u00a0la tarea de procurar que \u201clos principios fundamentales de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica, tal como los propone el Magisterio de la Iglesia, se profundicen cada vez m\u00e1s, se defiendan y los conozca el Pueblo de Dios\u201d<sup>\u00a0[74]<\/sup>. Esta Congregaci\u00f3n ha publicado numerosos documentos con el fin de guiar a las escuelas cat\u00f3licas en el cumplimiento de su misi\u00f3n\u00a0<sup>[75]<\/sup>.<\/li>\n<li>Adem\u00e1s, la Congregaci\u00f3n \u201cestablece las normas seg\u00fan las cuales ha de regirse la escuela cat\u00f3lica; asiste a los obispos diocesanos para que se establezcan, donde sea posible, escuelas cat\u00f3licas y se apoyen con el mayor af\u00e1n, y para que en todas las escuelas se ofrezcan, mediante oportunas iniciativas, la educaci\u00f3n catequ\u00e9tica y la atenci\u00f3n pastoral a los alumnos cristianos\u201d<sup>[76]<\/sup>. Esta competencia jur\u00eddica para las escuelas cat\u00f3licas incluye tambi\u00e9n, de manera subsidiaria, el ejercicio de la suprema moderaci\u00f3n sobre ellas, en nombre del Sumo Pont\u00edfice. Esto se manifiesta en concreto cuando se remiten peticiones y solicitudes a la Sede Apost\u00f3lica, que la Congregaci\u00f3n examina<sup>[77]<\/sup>. Tambi\u00e9n examina los recursos presentados de acuerdo con las normas para reclamar derechos e intereses leg\u00edtimos (cfr. cann. 1732-1739 CIC y 996-1006 CCEO). Esta competencia se manifiesta tambi\u00e9n cuando la Congregaci\u00f3n ejerce su poder directamente sobre una escuela, lo que puede ocurrir de manera particular cuando la misma est\u00e1 bajo la direcci\u00f3n de una persona jur\u00eddica p\u00fablica de derecho pontificio.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO III:<br \/>\nALGUNOS PUNTOS CR\u00cdTICOS<\/strong><\/p>\n<ol start=\"67\">\n<li>La Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica constata que, en muchos casos, en los recursos presentados se da una percepci\u00f3n contrastante de la identidad cat\u00f3lica de las instituciones educativas. Esto se debe a menudo a una interpretaci\u00f3n no siempre correcta del t\u00e9rmino \u201ccat\u00f3lico\u201d y a la falta de claridad con respecto a competencias y legislaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Divergencias en la interpretaci\u00f3n del calificativo \u201ccat\u00f3lico\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<ol start=\"68\">\n<li>El problema de fondo radica en la aplicaci\u00f3n concreta del t\u00e9rmino \u201ccat\u00f3lico\u201d, un t\u00e9rmino complejo que no es f\u00e1cil de expresar con criterios exclusivamente jur\u00eddicos, formales y doctrinales. Las causas de la tensi\u00f3n se deben principalmente, por un lado, a una interpretaci\u00f3n reductora o meramente formal y, por otro, a una visi\u00f3n vaga o cerrada de la identidad cat\u00f3lica.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Una visi\u00f3n reductora<\/em><\/p>\n<ol start=\"69\">\n<li>La particularidad carism\u00e1tica con la que se vive la identidad cat\u00f3lica no justifica una\u00a0<em>interpretaci\u00f3n reductora<\/em>de la catolicidad que excluya expl\u00edcitamente o\u00a0<em>de facto<\/em>principios, dimensiones y exigencias esenciales de la fe cat\u00f3lica. Adem\u00e1s, la catolicidad no puede atribuirse s\u00f3lo a ciertos \u00e1mbitos o a ciertas personas, como los momentos lit\u00fargicos, espirituales o sociales, o a la funci\u00f3n del capell\u00e1n, de los profesores de religi\u00f3n o del director de la escuela. Esto contradir\u00eda la responsabilidad de la comunidad escolar en su conjunto y de cada uno de sus miembros<sup>[78]<\/sup>. Por otra parte, la afirmaci\u00f3n de esta responsabilidad no pretende introducir una \u201csociedad perfectamente igualitaria\u201d, ni ning\u00fan perfeccionismo moral o disciplinario dif\u00edcil de evaluar.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Una interpretaci\u00f3n formal o carism\u00e1tica<\/em><\/p>\n<ol start=\"70\">\n<li>Seg\u00fan una\u00a0<em>interpretaci\u00f3n formal<\/em>, la identidad cat\u00f3lica se expresar\u00eda mediante un \u201cDecreto\u201d de la autoridad eclesi\u00e1stica competente, que otorga la personalidad jur\u00eddica, reconoce el patrimonio y el gobierno seg\u00fan las normas can\u00f3nicas, al tiempo que da la posibilidad de una personalidad jur\u00eddica civil en el Estado en el que se encuentra la instituci\u00f3n. Esta identidad se garantiza mediante el control y la certificaci\u00f3n por parte de la autoridad eclesi\u00e1stica competente, conservando siempre la posibilidad de recurrir a la Santa Sede en caso de conflicto.<\/li>\n<li>Adem\u00e1s de las definiciones exclusivamente jur\u00eddicas, hay otras seg\u00fan las cuales lo que cuenta sobre todo es el \u201cesp\u00edritu cat\u00f3lico\u201d, la \u201cinspiraci\u00f3n cristiana\u201d o la\u00a0<em>realizaci\u00f3n \u201ccarism\u00e1tica\u201d<\/em>, expresiones poco definidas, concretas y verificables en la realidad. Seg\u00fan estas interpretaciones, no se consideran necesarias ni la aplicaci\u00f3n de las normas can\u00f3nicas ni el reconocimiento de la autoridad jer\u00e1rquica leg\u00edtima. Si as\u00ed fuera, tendr\u00eda un valor \u201csimb\u00f3lico\u201d y, por tanto, poco eficaz. A veces, en el caso de instituciones educativas fundadas y\/o gestionadas por \u00d3rdenes Religiosas, Institutos de Vida Consagrada, Sociedades de Vida Apost\u00f3lica o grupos carism\u00e1ticos, se da un desequilibrio entre el carisma y la pertenencia eclesial. En algunas situaciones, se evita cualquier referencia al calificativo \u201ccat\u00f3lico\u201d, optando por denominaciones jur\u00eddicas alternativas.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Consideraci\u00f3n \u201ccerrada\u201d<\/p>\n<ol start=\"72\">\n<li>Las divergencias de interpretaci\u00f3n se deben tambi\u00e9n a un\u00a0<em>modelo \u201ccerrado\u201d<\/em>de escuelas cat\u00f3licas. En ellas no hay lugar para los que no son \u201ctotalmente\u201d cat\u00f3licos. Este modelo contradice la visi\u00f3n de una escuela cat\u00f3lica \u201cabierta\u201d que pretende trasladar al \u00e1mbito educativo el modelo de la \u201cIglesia en salida\u201d<sup>[79]<\/sup>, en di\u00e1logo con todos. No se debe perder el impulso misionero y encerrarse en una isla, y, al mismo tiempo, hace falta el valor de testimoniar una \u201ccultura\u201d cat\u00f3lica, es decir, universal, cultivando una sana conciencia de la propia identidad cristiana.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Claridad en cuanto a competencias y legislaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<ol start=\"73\">\n<li>A veces, se crean situaciones cr\u00edticas con respecto a la identidad cat\u00f3lica por falta de claridad en cuanto a competencias y legislaci\u00f3n. En estos casos, es necesario sobre todo mantener un adecuado equilibrio entre competencias, de acuerdo con el\u00a0<em>principio de subsidiariedad<\/em>. Este se basa en la responsabilidad de cada individuo ante Dios y distingue la diversidad y complementariedad de las competencias. La responsabilidad de cada uno tambi\u00e9n est\u00e1 respaldada por instrumentos adecuados que -mediante el ejercicio de la autoevaluaci\u00f3n y el posterior intercambio con \u201cexpertos externos\u201d- ayudan a cada persona a ser protagonista del proyecto educativo. Estos instrumentos permiten adem\u00e1s establecer, vivir y promover la unidad eclesial, as\u00ed como diversas formas de asociaciones y organismos a nivel regional, nacional e internacional, capaces de crear comunidad en el \u00e1mbito educativo cat\u00f3lico. Por otra parte, no debe faltar la confianza mutua entre los diferentes responsables, para crear una colaboraci\u00f3n m\u00e1s tranquila y serena en favor de la misi\u00f3n educativa. A ello contribuyen sin duda una actitud de di\u00e1logo y la disponibilidad a caminar en comuni\u00f3n.<\/li>\n<li>Los\u00a0<em>Estatutos<\/em>desempe\u00f1an un papel importante a la hora de aportar la claridad necesaria. A veces no est\u00e1n actualizados; no delimitan claramente las competencias o los nuevos procedimientos; est\u00e1n dise\u00f1ados de forma demasiado r\u00edgida hasta el punto de regular situaciones contingentes sin dejar espacio para el discernimiento o las posibles soluciones que s\u00f3lo pueden encontrarse a nivel local.<\/li>\n<li>Los problemas jur\u00eddicos y de competencia de las instituciones educativas cat\u00f3licas surgen tambi\u00e9n por el\u00a0<em>doble marco normativo<\/em>: can\u00f3nico y estatal-civil. Como resultado de los diferentes objetivos de la legislaci\u00f3n correspondiente, puede ocurrir que el Estado imponga a las instituciones cat\u00f3licas, que operan en la esfera p\u00fablica, comportamientos inadecuados que pongan en duda la credibilidad doctrinal y disciplinaria de la Iglesia. A veces, la opini\u00f3n p\u00fablica tambi\u00e9n hace casi imposibles las soluciones acordes con los principios de la moral cat\u00f3lica.<\/li>\n<li>A trav\u00e9s de los Reglamentos a nivel nacional (dictados por las Conferencias Episcopales, el S\u00ednodo de los Obispos o el Consejo de Jerarcas) y los Estatutos aplicativos elaborados desde una perspectiva can\u00f3nica y civil, conviene prever todos los elementos necesarios para superar conflictos de interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de los dos sistemas legislativos. Por su parte, el Derecho Can\u00f3nico, ordenado por el principio fundamental de la salvaci\u00f3n de las almas (can.1752 CIC), prev\u00e9 diversas formas de garantizar la comuni\u00f3n entre las partes implicadas en la misi\u00f3n educativa y act\u00faa como barrera ante el\u00a0<em>esc\u00e1ndalo de la ruptura de la unidad interna de la Iglesia<\/em>, la incapacidad de di\u00e1logo entre sus miembros y la exposici\u00f3n de los conflictos en los tribunales estatales y en los medios de comunicaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Adem\u00e1s, en aras de la claridad, las escuelas cat\u00f3licas deben tener una\u00a0<em>declaraci\u00f3n de misi\u00f3n<\/em>o un c\u00f3digo de conducta. Se trata de instrumentos de garant\u00eda de calidad institucional y profesional que, por ende, deben reforzarse legalmente mediante contratos de trabajo u otras declaraciones contractuales que tengan un claro valor jur\u00eddico por parte de los sujetos involucrados. Se reconoce que en muchos pa\u00edses el derecho civil excluye la \u201cdiscriminaci\u00f3n\u201d por motivos de religi\u00f3n, orientaci\u00f3n sexual y otros aspectos de la vida privada. Al mismo tiempo, los centros educativos tienen la oportunidad de elaborar un perfil de valores y un c\u00f3digo de conducta que debe respetarse. Cuando estos valores y comportamientos no son respetados por los sujetos interesados, los mismos pueden ser sancionados como expresi\u00f3n de una falta de honestidad profesional al no cumplir las cl\u00e1usulas definidas en los contratos y directrices institucionales correspondientes.<\/li>\n<li>Por otra parte, m\u00e1s all\u00e1 de las normas exclusivamente jur\u00eddicas, a menudo se revelan eficaces otros\u00a0<em>instrumentos m\u00e1s adecuados<\/em>para promover la responsabilidad individual de la identidad de la instituci\u00f3n. Por ejemplo, los procedimientos de autoevaluaci\u00f3n individual y colectiva dentro de la instituci\u00f3n, los acuerdos de orientaci\u00f3n sobre los niveles de calidad deseados, los programas de formaci\u00f3n continua y de promoci\u00f3n y refuerzo de la profesionalidad, los incentivos y recompensas, as\u00ed como la recopilaci\u00f3n, documentaci\u00f3n y estudio de buenas pr\u00e1cticas. Por parte de quienes ejercen la responsabilidad en la Iglesia, ser\u00e1 m\u00e1s eficaz que cualquier otra actitud y medida, generar un clima y comportamientos que expresen la benevolencia y la confianza hacia todos los miembros de la comunidad educativa como expresi\u00f3n de las virtudes cristianas.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Algunos temas y \u00e1mbitos sensibles<\/p>\n<ol start=\"79\">\n<li>En la vida educativa se dan situaciones que requieren gran atenci\u00f3n y sensibilidad para resolver posibles tensiones y conflictos: en primer lugar,\u00a0<em>la selecci\u00f3n del personal docente, no docente y de gobierno<\/em>. Teniendo en cuenta los diferentes contextos y posibilidades, es necesario establecer criterios claros de discernimiento de las cualidades profesionales, de la adhesi\u00f3n a la doctrina de la Iglesia y de la coherencia de vida cristiana de los candidatos.<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n se producen\u00a0<em>conflictos en el \u00e1mbito disciplinario y\/o doctrinal<\/em>. Estas situaciones pueden provocar el descr\u00e9dito de la instituci\u00f3n cat\u00f3lica y el esc\u00e1ndalo en la comunidad. Por lo tanto, no se pueden subestimar, tanto con respecto a la naturaleza del conflicto como por lo que ata\u00f1e las repercusiones dentro y fuera de la escuela. El discernimiento debe comenzar en el contexto de la iglesia local, teniendo en cuenta los principios can\u00f3nicos de gradualidad y proporcionalidad de las medidas que se adopten. El despido debe ser la \u00faltima opci\u00f3n, leg\u00edtimamente tomada despu\u00e9s de que todos los dem\u00e1s intentos de resoluci\u00f3n hayan fracasado.<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n se dan casos en los que las\u00a0<em>leyes estatales<\/em>imponen opciones en contraste con la libertad religiosa y la propia identidad cat\u00f3lica de un colegio. Respetando los diferentes \u00e1mbitos, se impone una razonable defensa de los derechos de los cat\u00f3licos y de sus escuelas, tanto mediante el di\u00e1logo con las autoridades del Estado como recurriendo a los tribunales competentes.<\/li>\n<li>Pueden surgir problemas en el seno de la Iglesia local como consecuencia de la\u00a0<em>diversidad de evaluaci\u00f3n<\/em>entre los miembros de la comunidad (obispo, p\u00e1rroco, personas consagradas, padres, directivos escolares, asociaciones, etc.) en cuanto a la viabilidad de la escuela, su sostenibilidad econ\u00f3mica y su orientaci\u00f3n ante los nuevos retos educativos. Una vez m\u00e1s, el di\u00e1logo y el caminar juntos son la mejor manera de resolver estos problemas, teniendo en cuenta tambi\u00e9n la naturaleza jer\u00e1rquica de la Iglesia y respetando las diferentes competencias.<\/li>\n<li>Un problema que siempre provoca reacciones contrastantes es el\u00a0<em>cierre<\/em>o el cambio de la configuraci\u00f3n jur\u00eddica de una escuela cat\u00f3lica por dificultades de gesti\u00f3n. Este problema no debe resolverse en primera instancia considerando el valor financiero de los edificios y propiedades con vistas a su venta, o transfiriendo la gesti\u00f3n a organismos alejados de los principios de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica para crear una fuente de beneficios econ\u00f3micos. En efecto, los bienes temporales de la Iglesia tienen entre sus fines propios las obras de apostolado y de caridad, especialmente al servicio de los pobres (cfr. can. 1254 \u00a7 2 CIC y can. 1007 CCEO). Por lo tanto, en el caso de una escuela diocesana\/eparquial o parroquial, corresponde al obispo consultar a todas las partes interesadas con el fin de evaluar todas las soluciones posibles para salvaguardar la continuidad del servicio educativo. En el caso de las instituciones educativas dirigidas por religiosos o laicos, antes de su cierre o alienaci\u00f3n, es muy conveniente consultar al Obispo y encontrar, junto con la comunidad educativa, formas viables de seguir ofreciendo su valiosa misi\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Formas de encuentro y convergencia para consolidar la identidad cat\u00f3lica<\/em><\/p>\n<ol start=\"84\">\n<li>La identidad cat\u00f3lica deber\u00eda ser un\u00a0<em>terreno de encuentro<\/em>, un instrumento de convergencia de ideas y acciones. De este modo, las diferentes perspectivas se convierten en un recurso y un principio fundamental para el desarrollo de metodolog\u00edas adecuadas para resolver posibles cuestiones cr\u00edticas y encontrar soluciones compartidas.<\/li>\n<\/ol>\n<p>85.El eco de esta actitud aparece ya en la primera enc\u00edclica de Juan XXIII, donde se afirma que \u201chay\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>\u00a0no pocos puntos en los que la Iglesia cat\u00f3lica deja que libremente disputen entre s\u00ed los te\u00f3logos\u201d<sup>[80]<\/sup>. En este sentido, hay que valorar si un caso requiere necesariamente la intervenci\u00f3n directa de la autoridad eclesi\u00e1stica, ya que \u201csin embargo, hay que retener el dicho que, expresado unas veces de un modo y otras de otro, se atribuye a diversos autores:\u00a0<em>en las cosas necesarias, unidad; en las dudosas, libertad; en todas, caridad<\/em>\u201d<sup>[81]<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Ser constructores de unidad<\/em><\/p>\n<ol start=\"86\">\n<li>En este horizonte, el Papa Francisco relanza, para la Iglesia de hoy, algunos principios de la doctrina social e invita a encontrar caminos viables en el campo de la educaci\u00f3n, haciendo prevalecer, ante posibles tensiones, la voluntad de lograr mejores resultados<sup>[82]<\/sup>. Ante ciertas actitudes que no llevan a la resoluci\u00f3n de los conflictos, el Papa propone el camino de\u00a0<em>la unidad por encima del conflicto<\/em>: \u201cAnte el conflicto, algunos simplemente lo miran y siguen adelante como si nada pasara, se lavan las manos para poder continuar con su vida. Otros entran de tal manera en el conflicto que quedan prisioneros, pierden horizontes, proyectan en las instituciones las propias confusiones e insatisfacciones y as\u00ed la unidad se vuelve imposible. Pero hay una tercera manera, la m\u00e1s adecuada, de situarse ante el conflicto. Es aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslab\u00f3n de un nuevo proceso. \u00ab\u00a1Felices los que trabajan por la paz!\u00bb (<em>Mt<\/em>5,9)\u201d<sup>[83]<\/sup>.<\/li>\n<li>Incluso en los conflictos m\u00e1s graves, la unidad de la fe vivida y basada en el Evangelio sigue siendo la br\u00fajula que nos gu\u00eda. En este marco se abren las puertas a una verdadera cultura del di\u00e1logo a trav\u00e9s de una\u00a0<em>comunicaci\u00f3n inclusiva y constante<\/em>. En la comunidad educativa de la Iglesia local y universal, las pr\u00e1cticas de di\u00e1logo y comunicaci\u00f3n deben establecerse, promoverse y practicarse ya antes de que surjan tensiones. Hay que protegerlas y cultivarlas tambi\u00e9n durante los conflictos, y restaurarlas, si es necesario. El papel de la\u00a0<em>comunicaci\u00f3n directa e interna<\/em>no puede ser sustituido por personas, instituciones, medios de comunicaci\u00f3n extra\u00f1os, y a\u00fan menos por la opini\u00f3n p\u00fablica. Se necesita una estrategia de comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n para no correr el riesgo de que, en caso de conflicto, otras personas, a menudo no competentes y no bien informadas, decidan la l\u00ednea de comunicaci\u00f3n y acci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Generar procesos de desarrollo<\/em><\/p>\n<ol start=\"88\">\n<li>En l\u00ednea con otro principio, o sea \u201c<em>el tiempo es superior al espacio<\/em>\u201d, el Papa sugiere \u201ciniciar procesos\u201d en lugar de intentar defender posiciones y espacios de poder\u00a0<sup>[84]<\/sup>. De hecho, quienes buscan soluciones perfectas y luchan apasionadamente por su realizaci\u00f3n, \u2013 a menudo poco realista \u2013 corren el riesgo de acabar perjudicando a\u00fan m\u00e1s la resoluci\u00f3n del conflicto con sus intentos.<\/li>\n<li>Cuando se intenta resolver un problema, hace falta preguntarse si las soluciones propuestas y elaboradas sirven principalmente para defender la propia posici\u00f3n o si pueden iniciar una din\u00e1mica positiva que genere nuevos procesos de desarrollo. En este sentido, el derecho can\u00f3nico prev\u00e9 un itinerario orientado a la\u00a0<em>aplicaci\u00f3n progresiva<\/em>de las normas disciplinarias y penales, como la amonestaci\u00f3n previa, la proporcionalidad de las penas y una cierta gradualidad ante las limitaciones personales objetivas, salvaguardando siempre la prioridad de la salvaci\u00f3n de las almas.<\/li>\n<li>Para iniciar procesos fruct\u00edferos, tambi\u00e9n es necesario un\u00a0<em>profundo discernimiento<\/em>que re\u00fana las dimensiones humana, espiritual, jur\u00eddica, subjetiva y pragm\u00e1tica. Sin perjuicio de la obligaci\u00f3n y el derecho del obispo de \u201cvigilar y de visitar las escuelas cat\u00f3licas establecidas en su territorio, aun las fundadas o dirigidas por miembros de institutos religiosos\u201d (can. 806 \u00a7 1 CIC y can. 638 \u00a7 1 CCEO), las declaraciones apresuradas sobre problemas relativos a la identidad cat\u00f3lica no ayudan a resolver los conflictos. Posibles medidas relativas a una supuesta desviaci\u00f3n de la catolicidad de una instituci\u00f3n educativa, que tambi\u00e9n pueden llegar a ser necesarias adem\u00e1s de leg\u00edtimas, conviene que sigan siendo una\u00a0<em>\u00faltima ratio<\/em>s\u00f3lo en los casos en los que no hay absolutamente ninguna posibilidad de evitar un gran da\u00f1o objetivo a toda la Iglesia y su misi\u00f3n.<\/li>\n<li>No hay que subestimar que, en un mundo cada vez m\u00e1s globalizado, incluso las decisiones particulares, vinculadas a un contexto local, tienen repercusiones para la Iglesia universal. Si la autoridad competente no encuentra ninguna soluci\u00f3n viable, debe abrirse un\u00a0<em>proceso ordinario<\/em>con la consulta de todas las partes implicadas, la consideraci\u00f3n de todos los aspectos can\u00f3nicos y civiles, los posibles derechos de terceros que puedan coincidir o entrar en conflicto con la propia decisi\u00f3n, as\u00ed como los efectos que dicha decisi\u00f3n pueda tener sobre otras iniciativas de la Iglesia en el \u00e1mbito educativo y sobre la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Elaborar soluciones reales y duraderas<\/em><\/p>\n<p>92.En los conflictos, a veces, los aspectos de un problema concreto se llevan al nivel de una discusi\u00f3n de principios e ideales. Para no caer en este error, el principio de que\u00a0<em>la realidad es m\u00e1s importante que la idea<\/em><sup>[85]<\/sup><em>\u00a0<\/em>es de valiosa ayuda. En este sentido, es conveniente elaborar las soluciones al nivel m\u00e1s inmediato posible, con la participaci\u00f3n de quienes est\u00e1n directamente integrados en la realidad local y la conocen en todos sus elementos. Por lo tanto, es bueno evitar delegar conflictos internos de la Iglesia en otras instituciones jur\u00eddicas, a menos que la ley lo exija expresamente. Tambi\u00e9n debe evitarse el recurso inmediato a las autoridades eclesi\u00e1sticas superiores, ya que una soluci\u00f3n local es m\u00e1s inmediata y sostenible. Sin embargo, todo fiel de la Iglesia tiene derecho a remitir asuntos a la Sede Apost\u00f3lica<sup>[86]<\/sup>.<\/p>\n<ol start=\"93\">\n<li>Por \u00faltimo, seg\u00fan el principio de que\u00a0<em>el todo es superior a la parte<\/em><sup>[87]<\/sup>, quienes trabajan para resolver las tensiones naturales dentro de la Iglesia deben considerar las consecuencias que un solo conflicto puede tener para otros \u00e1mbitos y niveles de la Iglesia. El ejercicio de la prudencia es por tanto prioritario y fiable. Cualquier posible soluci\u00f3n que se decida y aplique debe considerarse en una perspectiva a largo plazo para no deteriorar la posibilidad de colaboraci\u00f3n fruct\u00edfera y confiada entre personas e instituciones. Estas est\u00e1n llamadas a caminar juntas para que la Iglesia pueda prestar al mundo su servicio educativo.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<ol start=\"94\">\n<li>La Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, al dictar esta\u00a0<em>Instrucci\u00f3n\u00a0<\/em>sobre la identidad cat\u00f3lica de las instituciones educativas, pretende ofrecer, con esp\u00edritu de servicio, una contribuci\u00f3n a la reflexi\u00f3n y algunas orientaciones para ayudar a compartir la transformaci\u00f3n misionera de la Iglesia, porque \u201ces vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo\u201d<sup>[88]<\/sup>.<\/li>\n<li>El papa Francisco, al tratar el encuentro entre la fe, la raz\u00f3n y la ciencia, subraya que \u201clas escuelas cat\u00f3licas, que intentan siempre conjugar la tarea educativa con el anuncio expl\u00edcito del Evangelio, constituyen un aporte muy valioso a la evangelizaci\u00f3n de la cultura, aun en los pa\u00edses y ciudades donde una situaci\u00f3n adversa nos estimule a usar nuestra creatividad para encontrar los caminos adecuados\u201d<sup>[89]<\/sup>.<\/li>\n<li>A la luz de estas exhortaciones, la presente\u00a0<em>Instrucci\u00f3n<\/em>, partiendo de los criterios esenciales de la identidad cat\u00f3lica de las escuelas, pretende acompa\u00f1ar su renovaci\u00f3n para responder a los nuevos retos que, en el cambio de \u00e9poca, el mundo plantea a la Iglesia, madre y maestra. La respuesta ser\u00e1 eficaz con la adquisici\u00f3n de la plena identidad en la obediencia a una verdad trascendente, como record\u00f3 el papa Francisco, citando un texto memorable del papa Juan Pablo II: \u201c\u00abSi no existe una verdad trascendente, con cuya obediencia el hombre conquista su plena identidad, tampoco existe ning\u00fan principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de clase, grupo o naci\u00f3n, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente, triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio inter\u00e9s o la propia opini\u00f3n, sin respetar los derechos de los dem\u00e1s.\u00a0<sup>[\u2026]<\/sup>La ra\u00edz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negaci\u00f3n de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la naci\u00f3n o el Estado. No puede hacerlo tampoco la mayor\u00eda de un cuerpo social, poni\u00e9ndose en contra de la minor\u00eda\u00bb\u201d<sup>[90]<\/sup>.<\/li>\n<li>La Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica expresa su profunda gratitud por el cuidado y el esfuerzo de todas las personas implicadas en las instituciones educativas y espera que el perfil de identidad cat\u00f3lica del proyecto educativo contribuya a la realizaci\u00f3n de un pacto educativo global \u201cpara reavivar el compromiso por y con las j\u00f3venes generaciones, renovando la pasi\u00f3n por una educaci\u00f3n m\u00e1s abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del di\u00e1logo constructivo y de la mutua comprensi\u00f3n\u201d<sup>[91]<\/sup>.<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Ciudad del Vaticano, 25 de enero de 2022, fiesta de la conversi\u00f3n de San Pablo Ap\u00f3stol.<\/em><\/p>\n<p>Giuseppe Cardenal Versaldi<\/p>\n<p>Prefecto<\/p>\n<p>Arzobispo Angelo Vincenzo Zani<\/p>\n<p>Secretario<\/p>\n<p>________________<\/p>\n<p><sup>[1]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Discurso a los profesores y estudiantes del \u201cCollegio San Carlo\u201d de Mil\u00e1n<\/em>, 6 de abril de 2019.<\/p>\n<p><sup>[2]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Videomensaje con ocasi\u00f3n del encuentro promovido y organizado por la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, \u201cGlobal Compact Education\u201d<\/em>\u00a0en la Pontificia Universidad Lateranense, 15 de octubre de 2020.<\/p>\n<p><sup>[3]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Homilia durante la Misa<\/em>,\u00a0<em>Domus Sanctae Marthae<\/em>, 17 de mayo 2020.<\/p>\n<p><sup>[4]<\/sup>\u00a0Papa Juan XXIII, Carta enc\u00edclica\u00a0<em>Mater et magistra<\/em>, 15 de mayo de 1961, 1.<\/p>\n<p><sup>[5]<\/sup>\u00a0Concilio Vaticano II, Declaraci\u00f3n sobre la educaci\u00f3n cristiana\u00a0<em>Gravissimum<\/em>\u00a0<em>educationis<\/em>, 28 de octubre de 1965, Proemio.<\/p>\n<p><sup>[6]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.,<\/em>\u00a01.<\/p>\n<p><sup>[7]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 3.<\/p>\n<p><sup>[8]<\/sup>\u00a0<em>Idem<\/em>.<\/p>\n<p><sup>[9]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 2.<\/p>\n<p><sup>[10]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 9.<\/p>\n<p><sup>[11]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 8.<\/p>\n<p><sup>[12]<\/sup>\u00a0<em>Idem.<\/em><\/p>\n<p><sup>[13]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 12.<\/p>\n<p><sup>[14]<\/sup>\u00a0Cfr. Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia\u00a0<em>Lumen gentium<\/em>, 21 de noviembre de 1964.<\/p>\n<p><sup>[15]<\/sup>\u00a0<em>Gravissimum<\/em>\u00a0<em>educationis<\/em>, 8.<\/p>\n<p><sup>[16]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, Proemio.<\/p>\n<p><sup>[17]<\/sup>\u00a0Sagrada Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica<em>, La escuela cat\u00f3lica,\u00a0<\/em>19 de marzo de 1977; Id.,\u00a0<em>El laico cat\u00f3lico testigo de la fe en la escuela,<\/em>\u00a015 de octubre de 1982;\u00a0<em>Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educaci\u00f3n sexual<\/em>, 1 de noviembre de 1983; Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica,\u00a0<em>Dimensi\u00f3n religiosa de la educaci\u00f3n en la escuela cat\u00f3lica<\/em>, 7<em>\u00a0<\/em>de abril de 1988; Id.,\u00a0<em>La escuela cat\u00f3lica en los umbrales del tercer milenio,\u00a0<\/em>28 de diciembre de 1997; Id.,<em>\u00a0Las personas consagradas y su misi\u00f3n en la escuela. Reflexiones y orientaciones,<\/em>\u00a028 de octubre de 2002; Id.,\u00a0<em>Educar juntos en la escuela cat\u00f3lica. Misi\u00f3n compartida de personas consagradas y fieles laicos,\u00a0<\/em>20 de noviembre de 2007; Id.,\u00a0<em>Educaci\u00f3n al di\u00e1logo intercultural en la escuela cat\u00f3lica. Vivir juntos para una \u201ccivilizaci\u00f3n del amor\u201d,\u00a0<\/em>19 de diciembre de 2013; Id.,\u00a0<em>Educar hoy y ma\u00f1ana. Una pasi\u00f3n que se renueva<\/em>, 2014; Id.,\u00a0<em>Educar al humanismo solidario. Para construir la civilizaci\u00f3n del amor 50 a\u00f1os despu\u00e9s de la\u00a0<\/em>Populorum progressio, 16 de abril de 2017; Id., \u201c<em>Var\u00f3n y mujer los cre\u00f3\u201d. Para una v\u00eda de dialogo sobre la cuesti\u00f3n de gender en la educaci\u00f3n,\u00a0<\/em>2 de febrero de 2019.<\/p>\n<p><sup>[18]<\/sup>\u00a0<em>Gravissimum<\/em>\u00a0<em>educationis<\/em>, 1.<\/p>\n<p><sup>[19]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>La escuela cat\u00f3lica,\u00a0<\/em>34.<\/p>\n<p><sup>[20]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 26.<\/p>\n<p><sup>[21]<\/sup>\u00a0<em>Gravissimum<\/em>\u00a0<em>educationis<\/em>, 5.<\/p>\n<p><sup>[22]<\/sup>\u00a0<em>La escuela cat\u00f3lica<\/em>, 33.<\/p>\n<p><sup>[23]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 34.<\/p>\n<p><sup>[24]<\/sup>\u00a0Juan Pablo II, Constituci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<em>Ex corde Ecclesiae<\/em>, 15 de agosto de 1990, 1.<\/p>\n<p><sup>[25]<\/sup>\u00a0<em>La escuela cat\u00f3lica en los umbrales del tercer milenio<\/em>, 11.<\/p>\n<p><sup>[26]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 12.<\/p>\n<p><sup>[27]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 15.<\/p>\n<p><sup>[28]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 14.<\/p>\n<p><sup>[29]<\/sup>\u00a0<em>El laico cat\u00f3lico testigo de la fe en la escuela<\/em>, 37.<\/p>\n<p><sup>[30]<\/sup>\u00a0<em>Las personas consagradas y su misi\u00f3n en la escuela<\/em>, 30.<\/p>\n<p><sup>[31]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 6.<\/p>\n<p><sup>[32]<\/sup>\u00a0<em>Educar juntos en la escuela cat\u00f3lica<\/em>, 50.<\/p>\n<p><sup>[33]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 20.<\/p>\n<p><sup>[34]<\/sup>\u00a0<em>Educar al di\u00e1logo intercultural en la escuela cat\u00f3lica<\/em>, Introducci\u00f3n.<\/p>\n<p><sup>[35]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 57.<\/p>\n<p><sup>[36]<\/sup>\u00a0<em>Las personas consagradas y su misi\u00f3n en la escuela<\/em>, 51.<\/p>\n<p><sup>[37]<\/sup>\u00a0Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica,\u00a0<em>Carta circular a las escuelas, universidades e instituciones educativas,\u00a0<\/em>10 de septiembre de 2020.<\/p>\n<p><sup>[38]<\/sup>\u00a0<em>Educar hoy y ma\u00f1ana. Una pasi\u00f3n que se renueva<\/em>, 7.<\/p>\n<p><sup>[39]<\/sup>\u00a0<em>La escuela cat\u00f3lica en los umbrales del tercer milenio<\/em>, 11.<\/p>\n<p><sup>[40]<\/sup>\u00a0<em>Educar al di\u00e1logo intercultural en la escuela cat\u00f3lica<\/em>, 57.<\/p>\n<p><sup>[41]<\/sup>\u00a0\u201c<em>Var\u00f3n y mujer los cre\u00f3\u201d<\/em>, 40.<\/p>\n<p><sup>[42]<\/sup>\u00a0Papa Francisco, Discurso\u00a0<em>a los participantes en la Conferencia Internacional para la Paz,<\/em>\u00a0Al-Azhar Conference Centre, El Cairo, 28 de abril de 2017.<\/p>\n<p><sup>[43]<\/sup>\u00a0Papa Francisco, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 24 de noviembre de 2013, 24 y 64.<\/p>\n<p><sup>[44]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/em>, 20 de febrero de 2020<\/p>\n<p><sup>[45]<\/sup>\u00a0Cfr. Papa Francisco, Carta enc\u00edclica\u00a0<em>Fratelli tutti<\/em>, 3 de octubre de 2020, 99-100.<\/p>\n<p><sup>[46]<\/sup>\u00a0Benedicto XVI<em>, Mensaje a la di<\/em>\u00f3<em>cesis de Roma sobre la tarea urgente de la educaci<\/em>\u00f3n, 21 de enero de 2008.<\/p>\n<p><sup>[47]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Mensaje para el lanzamiento del Pacto Educativo<\/em>, 12 de septiembre de 2019.<\/p>\n<p><sup>[48]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Discurso a la Pontificia Universidad Lateranense<\/em>, 31 de octubre de 2019.<\/p>\n<p><sup>[49]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Mensaje al Prep\u00f3sito General de los Escolapios con motivo del seminario online de la USG e la UISG sobre el Pacto Educativo Global (12-14 de noviembre de 2020)<\/em>, 15 de octubre de 2020.<\/p>\n<p><sup>[50]<\/sup>\u00a0<em>Idem.<\/em><\/p>\n<p><sup>[51]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Mensaje para la celebraci\u00f3n de la 54 Jornada Mundial de la Paz 2021<\/em>, 8 de diciembre de 2020, 8.<\/p>\n<p><sup>[52]<\/sup>\u00a0<em>Idem<\/em>.<\/p>\n<p><sup>[53]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Mensaje para el lanzamiento del Pacto Educativo<\/em>.<\/p>\n<p><sup>[54]<\/sup>\u00a0Papa Francisco,\u00a0<em>Videomensaje con ocasi\u00f3n del encuentro promovido y organizado por la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica, \u201cGlobal Compact Education\u201d<\/em>\u00a0en la Pontificia Universidad Lateranense, 15 de octubre de 2020.<\/p>\n<p><sup>[55]<\/sup>\u00a0<em>Las personas consagradas y su misi\u00f3n en la escuela. Reflexiones y orientaciones<\/em>, 41.<\/p>\n<p><sup>[56]<\/sup>\u00a0La escuela \u201cconstituye como un centro de cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar a un tiempo las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven la vida cultural, c\u00edvica y religiosa, la sociedad civil y toda la comunidad humana\u201d,\u00a0<em>Gravissimum educationis<\/em>, 5.<\/p>\n<p><sup>[57]<\/sup>\u00a0<em>La escuela cat\u00f3lica<\/em>, 34.<\/p>\n<p><sup>[58]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 59-60.<\/p>\n<p><sup>[59]<\/sup>\u00a0Cfr. CIC, Libro VI, Parte II, T\u00edtulo VI, De los delitos contra la vida, la dignidad y la libertad; CCEO T\u00edtulo XXVII, Cap. II, De las penas para cada uno de los delitos; Papa Francisco, Carta apost\u00f3lica en forma de \u201cmotu proprio\u201d\u00a0<em>Vos estis lux mundi<\/em>, 7 de mayo de 2019.<\/p>\n<p><sup>[60]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Dimensi\u00f3n religiosa de la educaci\u00f3n en la escuela cat\u00f3lica. Orientaciones para la reflexi\u00f3n y revisi\u00f3n<\/em>, 51.<\/p>\n<p><sup>[61]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>La escuela cat\u00f3lica<\/em>, 38.<\/p>\n<p><sup>[62]<\/sup>\u00a0Cfr. Concilio Vaticano II, Decreto\u00a0<em>Apostolicam actuositatem\u00a0<\/em>sobre el apostolado de los laicos, 18 de noviembre de 1965, 30.<\/p>\n<p><sup>[63]<\/sup>\u00a0<em>Educar al di\u00e1logo intercultural en la escuela cat\u00f3lica. Vivir juntos para una civilizaci\u00f3n del amor<\/em>, 85.<\/p>\n<p><sup>[64]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 39.<\/p>\n<p><sup>[65]<\/sup>\u00a0Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica\u00a0<em>Veritatis splendor<\/em>, 6 de agosto de 1993, 57-64, en particular: \u201cEl juicio de la conciencia no establece la ley, sino que afirma la autoridad de la ley natural y de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica con relaci\u00f3n al bien supremo\u201d (60); cfr.\u00a0<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 11 de octubre de 1992, 1776-1794.<\/p>\n<p><sup>[66]<\/sup>\u00a0<em>Educar al di\u00e1logo intercultural en la escuela cat\u00f3lica. Vivir juntos para una civilizaci\u00f3n del amor<\/em>, 64.<\/p>\n<p><sup>[67]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 86.<\/p>\n<p><sup>[68]<\/sup>\u00a0Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica post-sinodal\u00a0<em>Vita consecrata<\/em>, 25 de marzo de 1996, 49.<\/p>\n<p><sup>[69]<\/sup>\u00a0Si la escuela no est\u00e1 sometida directamente al poder del obispo diocesano\/eparquial, por ejemplo cuando se trata de una escuela de una persona jur\u00eddica p\u00fablica de derecho pontificio\/patriarcal, \u00e9ste, en el acto de aprobaci\u00f3n, s\u00f3lo verifica la legitimidad, en particular, la coherencia con el perfil cat\u00f3lico de la escuela.<\/p>\n<p><sup>[70]<\/sup>\u00a0Sin perjuicio del derecho propio, expresado sobre todo en los Estatutos, que puede prever otras denominaciones, el Moderador competente de un Instituto de Vida Consagrada o de una Sociedad de Vida Apost\u00f3lica puede ser el \u201cSuperior General\u201d o \u201cSuperior Provincial\u201d o \u201cSuperior Local\u201d y en una asociaci\u00f3n de fieles, el \u201cPresidente\u201d.<\/p>\n<p><sup>[71]<\/sup>\u00a0Concilio Vaticano II, Decreto\u00a0<em>Christus Dominus\u00a0<\/em>sobre el ministerio pastoral de los Obispos, 28 de octubre de 1965, 35.<\/p>\n<p><sup>[72]<\/sup>\u00a0<em>Vita consecrata<\/em>, 50.<\/p>\n<p><sup>[73]<\/sup>\u00a0El decreto general de la Conferencia Episcopal requiere el reconocimiento previo de la Congregaci\u00f3n para los Obispos para entrar en vigor: \u201cLa Congregaci\u00f3n se ocupa de lo referente a la celebraci\u00f3n de Concilios particulares, as\u00ed como a la constituci\u00f3n de las Conferencias Episcopales y a la revisi\u00f3n de sus estatutos: recibe las actas de esas asambleas y, consultando a los dicasterios interesados, otorga a sus decretos el reconocimiento necesario\u201d, Juan Pablo II, Constituci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<em>Pastor bonus<\/em>\u00a0sobre la Curia Romana, 28 de junio de 1988, 82.<\/p>\n<p><sup>[74]<\/sup>\u00a0<em>Pastor bonus<\/em>, 114.<\/p>\n<p><sup>[75]<\/sup>\u00a0Cfr. nota n. 17.<\/p>\n<p><sup>[76]<\/sup>\u00a0<em>Pastor bonus<\/em>, 115.<\/p>\n<p><sup>[77]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Ibid.,<\/em>\u00a013.<\/p>\n<p><sup>[78]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Gravissimum educationis<\/em>, 8.<\/p>\n<p><sup>[79]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 20-24.<\/p>\n<p><sup>[80]<\/sup>\u00a0Papa Juan XXIII, Carta enc\u00edclica\u00a0<em>Ad Petri cathedram<\/em>, 29 de junio de 1959, parte III.<\/p>\n<p><sup>[81]<\/sup>\u00a0<em>Idem<\/em>.<\/p>\n<p><sup>[82]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 217-237.<\/p>\n<p><sup>[83]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 227.<\/p>\n<p><sup>[84]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 222-225.<\/p>\n<p><sup>[85]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 231-233.<\/p>\n<p><sup>[86]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Pastor bonus<\/em>, 13.<\/p>\n<p><sup>[87]<\/sup>\u00a0Cfr.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 234-237.<\/p>\n<p><sup>[88]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 23.<\/p>\n<p><sup>[89]<\/sup>\u00a0<em>Ibid.<\/em>, 134.<\/p>\n<p><sup>[90]<\/sup>\u00a0<em>Fratelli tutti<\/em>, 273. La cita se ha tomado de Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica\u00a0<em>Centesimus annus<\/em>, 1 de mayo de 1991, 44.<\/p>\n<p><sup>[91]<\/sup>\u00a0<em>Mensaje del Santo Padre Francisco para el lanzamiento del Pacto Educativo Global<\/em>.<\/p>\n<p>[00466-ES.01] [Texto original: Italiano]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuevo documento de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":55325,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[138,132],"tags":[1976,1665,272],"class_list":["post-55324","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dicasterios","category-vaticano-es","tag-congregacion-para-la-educacion-catolica","tag-escuelas-catolicas","tag-vaticano-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>\u201cLa identidad de las escuelas cat\u00f3licas para una cultura del di\u00e1logo\u201d &#8211; 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Para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre c\u00f3mo colaborar, visita Exaudi.org\\\/es o cont\u00e1ctanos directamente: info@exaudi.org Exaudi: Informa, forma y transforma.\",\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/ExaudiNoticias\\\/\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/exaudi_noticias\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/Exaudi_noticias\",\"https:\\\/\\\/www.youtube.com\\\/@exaudicatholicnews\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/exaudi.org\\\/es\\\/author\\\/redaccionexaudi\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"\u201cLa identidad de las escuelas cat\u00f3licas para una cultura del di\u00e1logo\u201d &#8211; Exaudi","description":"\u201cLa identidad de las escuelas cat\u00f3licas para una cultura del di\u00e1logo\u201d, instrucci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/exaudi.org\/es\/la-identidad-de-las-escuelas-catolicas-para-una-cultura-del-dialogo\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"\u201cLa identidad de las escuelas cat\u00f3licas para una cultura del di\u00e1logo\u201d &#8211; 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Exaudi News es un medio de comunicaci\u00f3n cat\u00f3lico internacional que informa, forma y transforma, diariamente en espa\u00f1ol, ingl\u00e9s e italiano. A trav\u00e9s de noticias, art\u00edculos de an\u00e1lisis y transmisiones en directo de los eventos del Papa, Exaudi busca fortalecer la unidad de los cristianos y contribuir a la evangelizaci\u00f3n del mundo, siempre guiados por la doctrina social de la Iglesia. Trabajamos para acercar la verdad y los valores cristianos a cada rinc\u00f3n del planeta. \u00a1Ay\u00fadanos a transformar el mundo con Exaudi! En Exaudi creemos que la evangelizaci\u00f3n y la informaci\u00f3n de calidad pueden cambiar vidas. Para continuar con nuestra misi\u00f3n y expandir nuestro alcance, necesitamos tu ayuda. Adem\u00e1s, buscamos personas comprometidas que deseen unirse a nuestro equipo. 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