{"id":54682,"date":"2022-03-18T14:00:38","date_gmt":"2022-03-18T13:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=54682"},"modified":"2022-03-18T14:08:36","modified_gmt":"2022-03-18T13:08:36","slug":"el-cardenal-cantalamessa-reflexiona-sobre-la-plegaria-eucaristica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/el-cardenal-cantalamessa-reflexiona-sobre-la-plegaria-eucaristica\/","title":{"rendered":"El cardenal Cantalamessa reflexiona sobre la Plegaria eucar\u00edstica"},"content":{"rendered":"<p>El <a href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/author\/ranierocantalamessa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">cardenal Cantalamessa<\/a> ha dedicado su segunda predicaci\u00f3n de Cuaresma, centrada en la Eucarist\u00eda, en la parte central de la Misa, la Plegaria eucar\u00edstica, que contiene en su centro la consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>De acuerdo a la Oficina de Prensa de la Santa Sede, a las 9 horas de esta ma\u00f1ana, en el Aula Pablo VI, el cardenal Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, pronunci\u00f3 el segundo Serm\u00f3n de Cuaresma.<\/p>\n<p>El tema de las <a href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/cardenal-cantalamessa-redescubrir-el-asombro-eucaristico\/\">meditaciones cuaresmales<\/a> de este a\u00f1o es \u201cTomad, comed: esto es mi cuerpo\u201d, una catequesis mistag\u00f3gica sobre la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, sigue el texto completo de la 1\u00aa predicaci\u00f3n de Cuaresma de 2022, tomada de la <a href=\"http:\/\/www.cantalamessa.org\/?p=3994&amp;lang=es\">p\u00e1gina <em>web<\/em> oficial<\/a> del cardenal Cantalamessa.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El objeto de nuestra catequesis mistag\u00f3gica de hoy es la parte central de la Misa, la Plegaria eucar\u00edstica, o An\u00e1fora, que tiene en su centro la consagraci\u00f3n. Hacemos dos tipos de consideraci\u00f3n sobre ella: una lit\u00fargica y ritual, la otra teol\u00f3gica y existencial.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista ritual y lit\u00fargico, tenemos hoy un nuevo recurso que no ten\u00edan los Padres de la Iglesia y los doctores medievales. El nuevo recurso del que disponemos hoy es el acercamiento entre cristianos y jud\u00edos. Desde los primeros d\u00edas de la Iglesia, diversos factores hist\u00f3ricos llevaron a acentuar la diferencia entre cristianismo y juda\u00edsmo, hasta el punto de contraponerlos entre s\u00ed, como ya hace Ignacio de Antioqu\u00eda . Distinguirse de los jud\u00edos \u2014en la fecha de la Pascua, en los d\u00edas de ayuno y en muchas otras cosas\u2014, se convierte en una especie de consigna. Una acusaci\u00f3n dirigida a menudo a los propios adversarios y a los herejes es la de \u201cjudaizar\u201d.<\/p>\n<p>La tragedia del pueblo jud\u00edo y el nuevo clima de di\u00e1logo con el juda\u00edsmo, iniciado por el Concilio Vaticano II, han hecho posible un mejor conocimiento de la matriz jud\u00eda de la Eucarist\u00eda. Igual que no se entiende la Pascua cristiana si no se la considera como el cumplimiento de lo que preanunciaba la Pascua, tampoco se entiende a fondo la Eucarist\u00eda si no se la ve como el cumplimiento de lo que hicieron y dijeron los jud\u00edos durante su comida ritual. Un primer resultado importante de este punto de inflexi\u00f3n ha sido que hoy ning\u00fan estudioso serio plantea la hip\u00f3tesis de que la Eucarist\u00eda cristiana se explique a la luz de la cena en boga entre algunos cultos mist\u00e9ricos del helenismo, como se ha intentado hacer durante m\u00e1s de un siglo.<\/p>\n<p>Los Padres de la Iglesia consideraban las Escrituras del pueblo jud\u00edo, pero no su liturgia, a la que ya no ten\u00edan acceso, despu\u00e9s de la separaci\u00f3n de la Iglesia de la Sinagoga. Por eso, utilizaron las figuras contenidas en las Escrituras \u2014el cordero pascual, el sacrificio de Isaac, el de Melquisedec, el man\u00e1\u2014, pero no el contexto lit\u00fargico concreto en el que el pueblo jud\u00edo celebraba todos estos recuerdos, es decir, la comida ritual celebrada una vez al a\u00f1o en la cena pascual (el S\u00e9der) y semanalmente en el culto de la sinagoga. El primer nombre con el que Pablo designa la Eucarist\u00eda en el Nuevo Testamento es el de \u201ccomida del Se\u00f1or\u201d (<em>kuriakon deipnon<\/em>) (1 Cor 11,20), con evidente referencia a la comida jud\u00eda de la que ahora difiere por la fe en Jes\u00fas. La Eucarist\u00eda es el sacramento de la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre el juda\u00edsmo y el cristianismo.<\/p>\n<h2><strong>La Eucarist\u00eda y la Beraka jud\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p>Esta es la perspectiva en la que se sit\u00faa Benedicto XVI en el cap\u00edtulo dedicado a la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda en su segundo volumen sobre Jes\u00fas de Nazaret. Siguiendo la opini\u00f3n de los eruditos prevaleciente ahora, acepta la cronolog\u00eda jo\u00e1nica seg\u00fan la cual la \u00daltima Cena de Jes\u00fas no fue una Cena de Pascua, sino que fue una solemne comida de despedida (\u00a1la \u201c\u00daltima Cena\u201d!) y mantiene que es posible \u201ctrazar el desarrollo de la eucarist\u00eda cristiana, es decir, del canon, de la Berakah jud\u00eda\u201d .<\/p>\n<p>Por diversas razones culturales e hist\u00f3ricas, desde la Escol\u00e1stica en adelante, se ha intentado explicar la Eucarist\u00eda a la luz de la filosof\u00eda, en particular de las nociones aristot\u00e9licas de sustancia y accidentes. Esto tambi\u00e9n era poner al servicio de la fe el nuevo conocimiento del momento y, por lo tanto, imitar el m\u00e9todo de los Padres. En nuestros d\u00edas, debemos hacer lo mismo con los nuevos conocimientos de orden, esta vez, hist\u00f3rico y lit\u00fargico m\u00e1s que filos\u00f3fico. Tienen la ventaja de ser las categor\u00edas con las que Jes\u00fas pensaba y hablaba, que ciertamente no eran los conceptos aristot\u00e9licos de materia y forma, sustancia y accidentes, sino los de signo y realidad y de memorial.<\/p>\n<p>Siguiendo algunos estudios recientes, especialmente el de L. Bouyer , me gustar\u00eda tratar de mostrar la luz brillante que cae sobre la Eucarist\u00eda cristiana cuando colocamos los relatos evang\u00e9licos de la instituci\u00f3n en el trasfondo de lo que sabemos sobre la comida ritual jud\u00eda. La novedad del gesto de Jes\u00fas no disminuir\u00e1, sino que ser\u00e1 exaltada al m\u00e1ximo.<\/p>\n<p>El v\u00ednculo entre el rito antiguo y el nuevo lo da la Didach\u00e8, un escrito de la era apost\u00f3lica que podemos considerar como el primer borrador de la an\u00e1fora eucar\u00edstica. El rito de la sinagoga estaba compuesto por una serie de oraciones llamadas \u201cberakah\u201d que en griego se traduce como \u201cEucarist\u00eda\u201d. Al comienzo de la comida, cada uno,por turno, tomaba una copa de vino en la mano y, antes de llev\u00e1rsela a los labios, repet\u00eda una bendici\u00f3n que la liturgia actual nos hace repetir casi literalmente en el momento del ofertorio: \u201cBendito seas, Se\u00f1or, Dios nuestro, Rey de los siglos, que nos has dado este fruto de la vid\u201d.<\/p>\n<p>Pero la comida comenzaba oficialmente solo cuando el padre de familia, o el jefe de la comunidad, hab\u00eda partido el pan que se deb\u00eda distribuir entre los comensales. Y, de hecho, Jes\u00fas toma el pan, recita la bendici\u00f3n, lo parte y lo distribuye diciendo: \u201cEsto es mi cuerpo\u2026\u201d Y aqu\u00ed el rito \u2014que era s\u00f3lo una preparaci\u00f3n\u2014, se convierte en realidad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la bendici\u00f3n del pan, se serv\u00edan los platos habituales. Cuando el almuerzo est\u00e1 a punto de terminar, los comensales est\u00e1n listos para el gran acto ritual que concluye la celebraci\u00f3n y le da el significado m\u00e1s profundo. Todos se lavan las manos, como al principio. Habiendo terminado esto, teniendo ante s\u00ed una copa de vino mezclada con agua, invita a hacer las tres oraciones de acci\u00f3n de gracias: la primera por Dios Creador, la segunda por la liberaci\u00f3n de Egipto, la tercera para que contin\u00fae su obra en el presente. Terminada la oraci\u00f3n, la copa pasaba de mano en mano y todos beb\u00edan. Este es el antiguo rito realizado tantas veces por Jes\u00fas durante su vida.<\/p>\n<p>Lucas dice que, despu\u00e9s de la cena, Jes\u00fas tom\u00f3 la copa diciendo: \u201cEste c\u00e1liz es la nueva Alianza en mi Sangre que se derrama por vosotros\u201d. Algo decisivo sucede cuando Jes\u00fas a\u00f1ade estas palabras a la f\u00f3rmula de las oraciones de acci\u00f3n de gracias, es decir, a la Berakah jud\u00eda. Ese rito era un banquete sagrado en el que se celebraba y agradec\u00eda a un Dios salvador, que hab\u00eda redimido a su pueblo para estrechar una alianza de amor con \u00e9l, concluida en la sangre de un cordero. La comida diaria bendec\u00eda a Dios por esa Alianza, pero ahora, es decir, en el momento en que Jes\u00fas decide dar su vida por los suyos como el verdadero cordero, declar\u00f3 concluida esa antigua Alianza que todos juntos estaban celebrando lit\u00fargicamente.<\/p>\n<p>En ese momento, con pocas y sencillas palabras, estrecha con sus seguidores la nueva y eterna Alianza en su Sangre. Al agregar las palabras \u201chaced esto en memoria m\u00eda\u201d, Jes\u00fas da un alcance duradero a su don. Desde el pasado, la mirada se proyecta hacia el futuro. Todo lo que ha hecho hasta ahora en la cena es puesto en nuestras manos. Al repetir lo que hizo, se renueva ese acto central de la historia humana que es su muerte para el mundo. La figura del cordero pascualque en la cruz se convierte en acontecimiento, en la cena se nos da como sacramento, es decir, como un memorial perenne del acontecimiento.<\/p>\n<h2><strong>Sacerdote y v\u00edctima<\/strong><\/h2>\n<p>Esto, dec\u00eda, por lo que se refiere al aspecto lit\u00fargico y ritual. Pasemos ahora a la otra consideraci\u00f3n, la de tipo personal y existencial, en otras palabras, al papel que nosotros, sacerdotes y fieles, desempe\u00f1amos en dicho momento de la Misa. Para comprender el papel del sacerdote en la consagraci\u00f3n es de vital importancia conocer la naturaleza del sacrificio y del sacerdocio de Cristo, porque de ellos deriva el sacerdocio cristiano, tanto el sacerdocio bautismal com\u00fan a todos, como el de los ministros ordenados.<\/p>\n<p>Ya no somos, en realidad, \u201csacerdotes seg\u00fan el orden de Melquisedec\u201d; somos sacerdotes \u201cseg\u00fan el orden de Jesucristo\u201d; en el altar actuamos \u201cin persona Christi\u201d, es decir, representamos al Sumo Sacerdote que es Cristo. El Simposio sobre el sacerdocio, celebrado en este mismo lugar el mes pasado, dijo infinitamente m\u00e1s sobre este tema de lo que puedo decir en mi breve reflexi\u00f3n (preparada, entre otras cosas, antes de esa fecha), pero tambi\u00e9n es necesario decir algo para la comprensi\u00f3n de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>La Carta a los Hebreos explica en qu\u00e9 consiste la novedad y unicidad del sacerdocio de Cristo: \u201c\u00c9l entr\u00f3 en el santuario de una vez por todas, no mediante la sangre de cabritos y toros, sino en virtud de su propia sangre, obteniendo as\u00ed una redenci\u00f3n eterna\u201d (Heb 9,12). Todo sacerdote ofrece algo externo a s\u00ed mismo, Cristo se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo; cualquier otro sacerdote ofrece v\u00edctimas, \u00a1Cristo se ofreci\u00f3 como v\u00edctima! San Agust\u00edn resumi\u00f3 en pocas palabras la naturaleza de este nuevo tipo de sacerdocio en el que sacerdote y v\u00edctima son la misma persona: \u201c<em>Ideo sacerdos quia sacrificium<\/em>\u201d, sacerdote porque v\u00edctima . Un conocido estudioso defini\u00f3 esta novedad del sacrificio de Cristo como \u201cel hecho central de la historia religiosa de la humanidad\u201d, que puso fin para siempre a la alianza intr\u00ednseca entre lo sagrado y la violencia.<\/p>\n<p>En Cristo es Dios quien se hace v\u00edctima. Ya no son los seres humanos los que ofrecen sacrificios a Dios para aplacarlo y hacerlo favorable; es Dios quien se sacrifica a s\u00ed mismo por la humanidad, entregando a la muerte por nosotros a su Hijo unig\u00e9nito (cf. Jn 3,16). Jes\u00fas no vino con la sangre de otros, sino con su propia sangre; no puso sus pecados sobre los hombros de otros \u2014animales o criaturas humanas\u2014 sino que puso los pecados de los dem\u00e1s sobre sus hombros: \u201c\u00c9l llev\u00f3 nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero de la cruz\u201d (1 Pe 2,24). Todo esto significa que en la Misa debemos ser al mismo tiempo sacerdotes y v\u00edctimas.<\/p>\n<p>A la luz de esto, reflexionemos sobre las palabras de la consagraci\u00f3n: \u201cTomad, comed: esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros\u201d. Quiero decir, a este prop\u00f3sito, mi peque\u00f1a experiencia, es decir, c\u00f3mo llegu\u00e9 a descubrir el alcance eclesial y personal de la consagraci\u00f3n eucar\u00edstica. As\u00ed viv\u00eda el momento de la consagraci\u00f3n en la Santa Misa los primeros a\u00f1os de mi sacerdocio: cerraba los ojos, inclinaba la cabeza, trataba de alejarme de todo lo que me rodeaba para identificarme con Jes\u00fas que, en el Cen\u00e1culo, pronunci\u00f3 esas palabras por primera vez: \u201cAccipite et manducate: Tomad, comed\u2026\u201d. La liturgia misma inculcaba esta actitud, haciendo pronunciar las palabras de la consagraci\u00f3n en voz baja y en lat\u00edn, inclinados sobre las especies.<\/p>\n<p>Luego vino la reforma lit\u00fargica del Vaticano II. La misa comenz\u00f3 a celebrarse mirando a la asamblea; ya no en lat\u00edn, sino en el idioma del pueblo. Esto me ayud\u00f3 a entender que mi actitud, por s\u00ed sola, no expresaba todo el significado de mi participaci\u00f3n en la consagraci\u00f3n. \u00a1Ese Jes\u00fas del Cen\u00e1culo ya no existe! Ahora existe el Cristo resucitado: para ser exactos, el Cristo que estaba muerto, pero ahora vive para siempre (cf. Ap 1,18). Pero este Jes\u00fas es el \u201cCristo total\u201d, Cabeza y Cuerpo inseparablemente unidos. Por lo tanto, si es este Cristo total quien pronuncia las palabras de consagraci\u00f3n, yo tambi\u00e9n las pronuncio con \u00e9l. Las pronuncio, s\u00ed, \u201cin persona Christi\u201d, en nombre de Cristo, pero tambi\u00e9n \u201cen primera persona\u201d, es decir, en mi nombre.<\/p>\n<p>A partir de ese d\u00eda en que entend\u00ed esto, comenc\u00e9 a dejar de cerrar los ojos en el momento de la consagraci\u00f3n, y a mirar \u2014al menos alguna vez\u2014 a los hermanos frente a m\u00ed, o, si celebro solo, pienso en aquellos a quienes debo encontrarme durante el d\u00eda y a quienes debo dedicar mi tiempo, o incluso pienso en toda la Iglesia y, dirigi\u00e9ndome a ellos, les digo con Jes\u00fas: \u201cTomad, comed todos de \u00e9l: esto es mi cuerpo que quiero dar por vosotros\u2026 Tomad, bebed: esta es mi sangre que quiero derramar por vosotros\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde vino san Agust\u00edn a quitarme todas las dudas. \u201cEn lo que ofrece, la Iglesia se ofrece a s\u00ed misma\u201d , \u201cIn ea re quam offert, ipsa [Ecclesia] offertur\u201d, escribe en un famoso pasaje del De civitate Dei. M\u00e0s cerca de nosotros es la m\u00edstica mexicana Concepci\u00f3n Cabrera de Armida, llamada Conchita, quien muri\u00f3 en 1937 y fue beatificada en 2015. A su hijo jesuita, a punto de ser ordenado sacerdote, ella escrib\u00eda: \u201cAcu\u00e9rdate hijo m\u00edo, que al tener a Jes\u00fas en tus manos en la sagrada forma no dir\u00e1s: \u2018Este es el Cuerpo de Jes\u00fas, esta es la Sangre\u2019, sino que dir\u00e1s: \u2018Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre\u2019, es decir que debe existir una total trasformaci\u00f3n, t\u00fa perdido en El: otro Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Todo esto se aplica no s\u00f3lo a los obispos y sacerdotes ordenados, sino a todos los bautizados. Un famoso texto del Concilio se expresa as\u00ed:<br \/>\nLos fieles, en virtud de su sacerdocio regio, concurren a la oblaci\u00f3n de la Eucarist\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Participando del sacrificio eucar\u00edstico, fuente y cumbre de toda la vida cristiana, ofrecen a Dios la V\u00edctima divina y se ofrecen a s\u00ed mismos juntamente con ella. Y as\u00ed, sea por la oblaci\u00f3n o sea por la sagrada comuni\u00f3n, todos tienen en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica una parte propia, no confusamente, sino cada uno de modo distinto .<\/p>\n<p>Hay dos cuerpos de Cristo en el altar: est\u00e1 su cuerpo real (el cuerpo \u201cnacido de la Virgen Mar\u00eda\u201d, muerto, resucitado y ascendido al cielo) y est\u00e1 su cuerpo m\u00edstico que es la Iglesia. Pues bien, en el altar est\u00e1 presente realmente su cuerpo real y est\u00e1 presente m\u00edsticamente su cuerpo m\u00edstico, donde \u201cm\u00edsticamente\u201d significa: en virtud de su uni\u00f3n inseparable con la Cabeza. No hay confusi\u00f3n entre las dos presencias, que son distintas pero inseparables.<\/p>\n<p>Puesto que hay dos \u201cofrendas\u201d y dos \u201cdones\u201d en el altar \u2014el que debe convertirse en el Cuerpo y la Sangre de Cristo (el pan y el vino) y el que debe convertirse en el cuerpo m\u00edstico de Cristo\u2014, tambi\u00e9n hay dos \u201cepiclesis\u201d en la Misa, es decir, dos invocaciones del Esp\u00edritu Santo. En la primera dice: \u201cTe suplicamos que santifiques por el mismo Esp\u00edritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo\u201d; en la segundo, que se recita despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n, se dice: \u201ccon el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Esp\u00edritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo esp\u00edritu. Que \u00e9l nos transforme en ofrenda permanente\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed es como la Eucarist\u00eda hace a la Iglesia: \u00a1la Eucarist\u00eda hace a la Iglesia, haciendo de la Iglesia una Eucarist\u00eda! La Eucarist\u00eda no es s\u00f3lo, gen\u00e9ricamente, la fuente o causa de la santidad de la Iglesia; es tambi\u00e9n su \u201cforma\u201d, es decir, el modelo. La santidad del cristiano debe realizarse seg\u00fan la \u201cforma\u201d de la Eucarist\u00eda; debe ser una santidad eucar\u00edstica. El cristiano no puede limitarse a celebrar la Eucarist\u00eda, debe ser Eucarist\u00eda con Jes\u00fas.<\/p>\n<h2><strong>El cuerpo y la sangre<\/strong><\/h2>\n<p>Ahora podemos sacar las consecuencias pr\u00e1cticas de esta doctrina para nuestra vida diaria. Si en la consagraci\u00f3n somos tambi\u00e9n nosotros quienes, dirigi\u00e9ndonos a los hermanos, decimos: \u201cTomad, comed: esto es mi cuerpo. Tomad, bebed: esta es mi sangre\u201d, debemos saber qu\u00e9 significan \u201ccuerpo\u201d y \u201csangre\u201d, para saber lo que ofrecemos.<\/p>\n<p>La palabra \u201ccuerpo\u201d no indica, en la Biblia, un componente, o una parte, del hombre que, unida a los dem\u00e1s componentes que son el alma y el esp\u00edritu, forman el hombre completo. En el lenguaje b\u00edblico, y por lo tanto en el de Jes\u00fas y Pablo, \u201ccuerpo\u201d indica todo el hombre, en la medida en que vive su vida en un cuerpo, en una condici\u00f3n corp\u00f3rea y mortal. Por lo tanto, \u201ccuerpo\u201d indica toda la vida. Jes\u00fas, al instituir la Eucarist\u00eda, nos dej\u00f3 toda su vida como don, desde el primer instante de la Encarnaci\u00f3n hasta el \u00faltimo momento, con todo lo que hab\u00eda llenado concretamente dicha vida: silencio, sudor, fatigas, oraci\u00f3n, luchas, humillaciones\u2026<\/p>\n<p>Luego Jes\u00fas dice: \u201cEsta es mi sangre\u201d. \u00bfQu\u00e9 a\u00f1ade con la palabra \u201csangre\u201d si ya nos ha dado toda su vida en su cuerpo? \u00a1A\u00f1ade la muerte! Despu\u00e9s de habernos dado la vida, tambi\u00e9n nos da la parte m\u00e1s preciosa de ella, su muerte. El t\u00e9rmino \u201csangre\u201d en la Biblia no indica, de hecho, una parte del cuerpo, es decir, una parte de una parte del hombre; indica un acontecimiento: la muerte. Si la sangre es la sede de la vida (as\u00ed se pensaba entonces), su \u201cderramamiento\u201d es el signo pl\u00e1stico de la muerte. \u00a1La Eucarist\u00eda es el misterio del Cuerpo y de la Sangre del Se\u00f1or, es decir, de la vida y de la muerte del Se\u00f1or!<\/p>\n<p>Ahora bien, viniendo a nosotros, \u00bfqu\u00e9 ofrecemos, ofreciendo nuestro cuerpo y nuestra sangre, junto con Jes\u00fas, en la Misa? Tambi\u00e9n ofrecemos lo que Jes\u00fas ofreci\u00f3: la vida y la muerte. Con la palabra \u201ccuerpo\u201d, damos todo lo que concretamente constituye la vida que llevamos en este mundo, nuestra vivencia: tiempo, salud, energ\u00edas, capacidades, afecto, tal vez solo una sonrisa. Con la palabra \u201csangre\u201d, tambi\u00e9n expresamos la ofrenda de nuestra muerte. No necesariamente la muerte definitiva, el martirio por Cristo o por nuestros hermanos. En nosotros es muerte todo lo que prepara y anticipa la muerte: humillaciones, fracasos, enfermedades que inmovilizan, limitaciones debidas a la edad, a la salud, en una palabra, todo lo que nos \u201cmortifica\u201d.<\/p>\n<p>Todo esto requiere, sin embargo, que, tan pronto como salgamos de la Misa, trabajemos para lograr lo que hemos dicho; que realmente nos esforzamos, con todas nuestras limitaciones, por ofrecer nuestro \u201ccuerpo\u201d a nuestros hermanos, es decir, el tiempo, las energ\u00edas, la atenci\u00f3n; en una palabra, nuestra vida. Es necesario, por tanto, que, despu\u00e9s de haber dicho a los hermanos: \u201cTomad, comed\u201d, nos dejemos realmente \u201ccomer\u201d y nos dejemos comer sobre todo por quien que no lo hace con toda la delicadeza y gracia que cabr\u00eda esperar. San Ignacio de Antioqu\u00eda, yendo a Roma a morir m\u00e1rtir, escrib\u00eda: \u201cYo soy trigo de Cristo: que sea molido por los dientes de las ferias, para convertirme en pan puro para el Se\u00f1or\u201d . Cada uno de nosotros, si miramos bien alrededor, tiene estos dientes afilados de fieras que lo muelen: son cr\u00edticas, conflictos, oposiciones ocultas o abiertas, divergencias de puntos de vista con quienes nos rodean, diversidad de car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Tratemos de imaginar lo que suceder\u00eda si celebr\u00e1ramos la Misa con esta participaci\u00f3n personal, si realmente dij\u00e9ramos todos, en el momento de la consagraci\u00f3n, algunos en voz alta y otros en silencio, seg\u00fan el ministerio de cada uno: \u201cTomad, comed\u201d. Un sacerdote, un p\u00e1rroco y, con mayor raz\u00f3n, un obispo, celebra as\u00ed su Misa, luego va: reza, predica, confiesa, recibe a la gente, visita a los enfermos, escucha\u2026 Su d\u00eda es tambi\u00e9n Eucarist\u00eda. Un gran maestro de esp\u00edritu franc\u00e9s, Pierre Olivaint (1816-1871), dec\u00eda: \u201cPor la ma\u00f1ana, en la Misa, soy sacerdote y Jes\u00fas es v\u00edctima; a lo largo del d\u00eda, Jes\u00fas es sacerdote y yo soy v\u00edctima\u201d. As\u00ed, un sacerdote imita al \u201cBuen Pastor\u201d, porque realmente da su vida por sus ovejas.<\/p>\n<h2><strong>Nuestra firma en el don<\/strong><\/h2>\n<p>Quisiera resumir, con la ayuda de un ejemplo humano, lo que sucede en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. Pensemos en una gran familia en la que hay un hijo, el primog\u00e9nito, que admira y ama sin medida a su padre. Para su cumplea\u00f1os quiere hacerle un regalo precioso. Pero antes de present\u00e1rselo, pide, en secreto, a todos sus hermanos y hermanas que pongan su firma en el regalo. Por lo tanto, esto llega a las manos del padre como signo del amor de todos sus hijos, sin distinci\u00f3n, incluso si, en realidad, solo uno ha pagado el precio de ello.<\/p>\n<p>Esto es lo que sucede en el sacrificio eucar\u00edstico. Jes\u00fas admira y ama ilimitadamente al Padre celestial. A \u00e9l quiere darle cada d\u00eda, hasta el fin del mundo, el regalo m\u00e1s preciado que se puede pensar, el de su propia vida. En la Misa invita a todos sus \u201chermanos\u201d a poner su firma en el don, de manera que llega a Dios Padre como don indistinto de todos sus hijos, aunque s\u00f3lo uno ha pagado el precio de este don. \u00a1Y a qu\u00e9 precio!<\/p>\n<p>Nuestra firma son las pocas gotas de agua que se mezclan con el vino en la copa. Son nada m\u00e1s que agua, pero mezcladas en el vaso se convierten en una \u00fanica bebida. La firma de todos es el solemne Am\u00e9n que la asamblea pronuncia, o canta, al final de la doxolog\u00eda: \u201cPor Cristo, con \u00c9l y en \u00c9l, a ti Dios Padre omnipotente en la unidad del Esp\u00edritu Santo, todo honor y gloria por los siglos de los siglos\u2026 \u00a1AM\u00c9N!\u201d<br \/>\nSabemos que quien ha firmado un compromiso tiene el deber de honrar su propia firma. Esto significa que, al salir de la Misa, tambi\u00e9n nosotros debemos hacer de nuestra vida un don de amor al Padre y a nuestros hermanos. Repito, no s\u00f3lo estamos llamados a celebrar la Eucarist\u00eda, sino tambi\u00e9n a hacernos Eucarist\u00eda. \u00a1Que Dios nos ayude en esto!<\/p>\n<p>\u00a9 Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco<\/p>\n<p>1.IGNACIO DE ANTIOQU\u00cdA, Carta a los Magnesios, 10,3.<br \/>\n2.J. RATZINGER \u2013 BENEDICTO XVI, Ges\u00f9 di Nazaret, vol. II (LEV, Roma 2011) 132-163 [trad. esp. Jes\u00fas de Nazaret (BAC, Madrid 62021); Cf. L. BOUYER, Eucharistie. Th\u00e9ologie et spiritualit\u00e9 de la pri\u00e8re eucharistique (Descl\u00e9e, Tournai 1966) [trad. Esp. Eucarist\u00eda. Teolog\u00eda y espiritualidad de la plegaria eucar\u00edstica (Herder, Barcelona 1969)].<br \/>\n3.M\u00e1s all\u00e1 del libro citado de L. BOUYER, cf. A. BAUMSTARK, Liturgie compar\u00e9e (Chevetogne 1953); L. ALONSO SCHOEKEL, Meditaciones biblicas sobre la Eucaristia (Sal Terrae, Santander 1986); SEUNG AI YANG, \u201cLes repas sacr\u00e9s dans le Judaisme de l\u2019\u00e9poque hell\u00e9nistique\u201d, en Encyclopedie del\u2019Eucaristie (Cerf, Par\u00eds 2000) 55-59 [trad. esp. M. BROUARD (Ed.) Enciclopedia de la Eucarist\u00eda (Deslc\u00e9e de Brouwer, Bilbao 2004)].<br \/>\n4.AGUSTIN, Confesiones, X, 43.<br \/>\n5.REN\u00c9 GIRARD, Des choses cach\u00e9es depuis la fondation du monde, Grasset, Paris 1978.<br \/>\n6.AGUST\u00cdN, De civitate Dei, X, 6.<br \/>\n7.M.-M. Philipon, Una vida, un mensaje. Concepci\u00f3n Cabrera de Armida, Descree de Brouwer, 1974, p. 105.<br \/>\n8<em>.Lumen gentium<\/em>, 10-11.<br \/>\n9.IGNACIO DE ANTIOQU\u00cdA, A los romanos, 4, 1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2\u00aa predicaci\u00f3n de la Cuaresma 2022<\/p>\n","protected":false},"author":88,"featured_media":54686,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[132],"tags":[872,175,2002,6141,4953],"class_list":["post-54682","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vaticano-es","tag-cardenal-raniero-cantalamessa","tag-cuaresma","tag-eucaristia-es","tag-plegaria-eucaristica","tag-trending-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El cardenal Cantalamessa reflexiona sobre la Plegaria eucar\u00edstica &#8211; 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