{"id":45814,"date":"2021-12-10T14:00:33","date_gmt":"2021-12-10T13:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=45814"},"modified":"2021-12-16T10:16:46","modified_gmt":"2021-12-16T09:16:46","slug":"adviento-2021-2a-predicacion-del-cardenal-cantalamessa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/adviento-2021-2a-predicacion-del-cardenal-cantalamessa\/","title":{"rendered":"Adviento 2021: 2\u00aa predicaci\u00f3n del cardenal Cantalamessa"},"content":{"rendered":"<p>En la ma\u00f1ana de de hoy, 10 de diciembre de 2021, el cardenal <a href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/cuaresma-2021-cuarta-predicacion-cardenal-cantalamessa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Raniero Cantalamessa<\/a>, predicador de la Casa Pontificia ha pronunciado su 2\u00aa predicaci\u00f3n de Adviento.<\/p>\n<p>El tema de este a\u00f1o es: \u201cCuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo\u201d, Cantalamessa invit\u00f3 a escuchar al Esp\u00edritu \u201cque abre caminos nuevos, sin contradecir nunca los antiguos\u201d.<\/p>\n<p>Basar todo en el Esp\u00edritu Santo, fue la invitaci\u00f3n que ha resonado durante la segunda predicaci\u00f3n de Adviento pronunciada por el cardenal Raniero Cantalamessa, sobre el tema: \u201cDios envi\u00f3 el Esp\u00edritu de su Hijo a nuestros corazones\u201d, celebrada hoy viernes 10 de diciembre por la ma\u00f1ana, en el Aula Pablo VI del Vaticano, en presencia del Papa Francisco.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, sigue el texto completo del serm\u00f3n del predicador de la Casa Pontificia, ofrecida por su <a href=\"http:\/\/www.cantalamessa.org\/?lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">p\u00e1gina web oficial<\/a>.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>En 1882 el arque\u00f3logo William M. Ramsay descubri\u00f3 en Hier\u00f3polis, en Frigia, una antigua inscripci\u00f3n griega. El hallazgo fue donado por el sult\u00e1n Abdul Hamid al papa Le\u00f3n XIII en 1892, con ocasi\u00f3n de su jubileo. Desde el Museo de Letr\u00e1n pas\u00f3 a continuaci\u00f3n al Museo P\u00edo Cristiano. El epitafio \u2014definido por los historiadores como \u201cla reina de las inscripciones cristianas\u201d\u2014, contiene el testamento espiritual de un obispo llamado Abercio que vivi\u00f3 hacia finales del siglo II. En \u00e9l, el autor resume toda su experiencia de la fe cristiana. Lo hace en el lenguaje impuesto en ese momento por la \u201cdisciplina de lo arcano\u201d, es decir, utilizando met\u00e1foras y expresiones, cuyo significado solo los cristianos pod\u00edan entender, sin exponerse a s\u00ed mismos y a los dem\u00e1s a la burla y a la persecuci\u00f3n. Escuch\u00e9mosla de cerca en la parte que m\u00e1s nos interesa:<\/p>\n<p>\u201cYo, de nombre Abercio, [soy] disc\u00edpulo del pastor casto con ojos grandes que apacienta reba\u00f1os de ovejas por montes y llanuras\u2026 \u00c9l me ense\u00f1\u00f3 las escrituras dignas de fe; me envi\u00f3 a Roma para contemplar el palacio y ver a una reina con t\u00fanicas y zapatos de oro; vi all\u00ed a un pueblo con un sello brillante. Tambi\u00e9n visit\u00e9 la llanura de Siria y todas sus ciudades y, m\u00e1s all\u00e1 del \u00c9ufrates, Nisibi. En todas partes encontr\u00e9 hermanos\u2026, ten\u00eda a Pablo conmigo, y la Fe me gui\u00f3 en todas partes y me di\u00f3 de comer un Pez muy grande y puro, que la casta Virgen concibi\u00f3 y que [la Fe] suele dar de comer todos los d\u00edas a sus fieles amigos, teniendo un excelente vino que hace para dar junto con el pan\u201d .<\/p>\n<p>El pastor \u201cde ojos grandes\u201d es Jes\u00fas, las escrituras son la Biblia, la reina con las t\u00fanicas doradas (alusi\u00f3n al Salmo 45,10) es la Iglesia, el sello es el bautismo; Pablo es, naturalmente, el ap\u00f3stol; el pez, como en muchos mosaicos antiguos, indica a Cristo; la casta Virgen es Mar\u00eda; el pan y el vino, la Eucarist\u00eda. A los ojos de Abercio, Roma no es tanto la capital del imperio (que incluso en ese momento est\u00e1 en el apogeo de su poder), sino \u201cel palacio\u201d de otro reino, el centro espiritual de la Iglesia. Lo que llama la atenci\u00f3n en este testamento es la frescura, el entusiasmo y el asombro con que Abercio mira el nuevo mundo que la fe ha abierto de par en par ante \u00e9l. \u00a1Para \u00e9l todo esto no es verdaderamente algo que deba darse por descontado! Es la verdadera novedad del mundo y de la historia. Precisamente lo he recordado por esta raz\u00f3n: porque es el sentimiento que los cristianos de hoy m\u00e1s necesitamos redescubrir. Se trata, una vez m\u00e1s, de mirar las vidrieras de la catedral desde su interior, m\u00e1s que desde la v\u00eda p\u00fablica.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos sesenta a\u00f1os de predicar en todo el mundo, podr\u00eda hacer m\u00edo el testamento de Abercio, sin tener necesidad siquiera de usar su lenguaje velado. Yo tambi\u00e9n, dentro de mis posibilidades, he conocido en todas partes este nuevo pueblo a quien la Lumen Gentium del Vaticano II define como el pueblo mesi\u00e1nico que \u201ctienen a Cristo como cabeza, como condici\u00f3n la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, por ley el nuevo precepto del amor y como fin el reino de Dios\u201d (cf. LG 9). El mismo Concilio recuerda que la Iglesia est\u00e1 formada por santos y pecadores; m\u00e1s a\u00fan, que ella misma \u2014como realidad concreta e hist\u00f3rica\u2014, es santa y pecadora, \u201ccasta meretrix\u201d, como la llaman algunos Padres , y que las dos cosas \u2014 pecado y santidad\u2014 est\u00e1n presentes en cada miembro suyo, no s\u00f3lo entre una categor\u00eda y otra de ellas. Es correcto, por lo tanto, que nos entristezcamos y lloremos por los pecados de la Iglesia, pero tambi\u00e9n es correcto y apropiado alegrarnos por su santidad y su belleza. Por una vez elegimos hacer esta segunda cosa, que es quiz\u00e1s la m\u00e1s dif\u00edcil y descuidada hoy en d\u00eda.<\/p>\n<h2><strong>La prueba de que somos hijos de Dios<\/strong><\/h2>\n<p>Volvamos al texto de G\u00e1latas que estamos comentando: Cuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibi\u00e9ramos la adopci\u00f3n filial. Y que sois hijos se demuestra por el hecho de que Dios envi\u00f3 a nuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo, que clama: \u201c\u00a1Abb\u00e1! \u00a1Padre!\u201d As\u00ed que ya no eres esclavo, sino hijo, y si eres hijo, tambi\u00e9n eres heredero por la gracia de Dios. La \u00faltima vez meditamos en la primera parte sobre nuestro ser hijos de Dios; meditemos ahora sobre la segunda parte, sobre el papel desempe\u00f1ado por el Esp\u00edritu Santo en todo esto. Debemos tener en cuenta el pasaje casi gemelo de Romanos 8,15-16:<\/p>\n<p>No hab\u00e9is recibido un esp\u00edritu de esclavos para volver a caer en el miedo, sino que hab\u00e9is recibido el Esp\u00edritu que hace hijos adoptivos, a trav\u00e9s del cual clamamos: \u201c\u00a1Abb\u00e1! \u00a1Padre!\u201d El Esp\u00edritu mismo, junto con nuestro esp\u00edritu, testifica que somos hijos de Dios. La \u00faltima vez habl\u00e9 de la importancia de la Palabra de Dios para saborear la dulzura de saberse hijos de Dios y experimentar a Dios como Padre bueno. San Pablo nos dice ahora que hay otro medio sin el cual, incluso la Palabra de Dios, es insuficiente: \u00a1el Esp\u00edritu Santo! San Buenaventura termina su tratado Itinerario de la mente a Dios con una frase alusiva y misteriosa; dice: \u201cNadie conoce esta sabidur\u00eda m\u00edstica secret\u00edsima, excepto quien la recibe; nadie la recibe excepto quien lo desea; nadie la desea excepto quien est\u00e1 inflamado en las profundidades del Esp\u00edritu Santo enviado por Cristo a la tierra\u201d . En otras palabras, podemos desear tener un conocimiento vivo de ser hijos de Dios y experimentarlo, pero obtener esto es obra solo del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>\u00bfEl Esp\u00edritu \u201ctestifica\u201d que somos hijos de Dios? \u00bfQu\u00e9 significan estas palabras? No se puede tratar de una especie de atestado externo y jur\u00eddico como en las adopciones naturales, o como lo es el certificado de bautismo. Si el Esp\u00edritu es \u201cprueba\u201d de que somos hijos de Dios, si \u00c9l lo \u201ctestifica\u201d a nuestro esp\u00edritu, no puede ser algo que sucede en alguna parte, pero de lo que no tengamos percepci\u00f3n ni confirmaci\u00f3n. Desgraciadamente, as\u00ed es como se nos lleva a pensar. S\u00ed, en el bautismo nos hemos convertido en hijos de Dios, miembros de Cristo, el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones\u2026, pero todo esto por fe, sin que nada se mueva dentro de nosotros. Cre\u00eddo con la mente, pero no vivido con el coraz\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo cambiar esta situaci\u00f3n? El Ap\u00f3stol nos dio la respuesta: \u00a1El Esp\u00edritu Santo! No s\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo que hemos recibido en el bautismo, sino el que debemos pedir y recibir siempre de manera nueva. El Esp\u00edritu \u201ctestimonia\u201d que somos hijos de Dios; ahora testimonia, no \u201ctestimoni\u00f3\u201d, se entiende de una vez por todas en el bautismo.<\/p>\n<p>Por lo tanto tratemos de entender c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo obra este milagro de abrir nuestros ojos a la realidad que llevamos dentro. La mejor descripci\u00f3n de c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo lleva a cabo esta operaci\u00f3n en el creyente la he encontrado en un discurso para el Pentecost\u00e9s de Lutero. (Seguimos, con \u00e9l, el criterio paulino de \u201cexaminarlo todo y quedarnos con lo bueno\u201d). Mientras el hombre viva en el r\u00e9gimen del pecado, bajo la ley, Dios se le aparece como un due\u00f1o severo, uno que opone a la satisfacci\u00f3n de sus deseos terrenales con eso perentorios suyos: \u201cDebes\u2026, no debes\u201d. No tienes que desear las cosas de los dem\u00e1s, la mujer de los dem\u00e1s\u2026 En este estado, el hombre acumula en lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n un resentimiento sordo contra Dios, lo ve como un adversario de su felicidad, hasta el punto de que, si dependiera de \u00e9l, ser\u00eda muy feliz si no existiera.<\/p>\n<p>Si todo esto nos parece una reconstrucci\u00f3n exagerada, como grandes pecadores, que no nos concierne de cerca, miremos dentro de nosotros mismos y observemos lo que sale del fondo oscuro de nuestro coraz\u00f3n ante una voluntad de Dios, o una obediencia que atraviesa nuestros planes. En las tandas de Ejercicios Espirituales que tengo ocasi\u00f3n de predicar suelo proponer a los participantes que se sometan a una prueba psicol\u00f3gica por su cuenta para descubrir qu\u00e9 idea de Dios prevalece en ellos.<\/p>\n<p>Invito a que se pregunten: \u00bfqu\u00e9 sentimientos, qu\u00e9 asociaciones de ideas surgen espont\u00e1neamente en m\u00ed, antes de cualquier reflexi\u00f3n, cuando, recitando el Padre Nuestro, llego a las palabras: \u201cH\u00e1gase tu voluntad\u201d? No es dif\u00edcil darse cuenta de que inconscientemente la voluntad de Dios est\u00e1 conectada con todo lo que es desagradable, doloroso y todo lo que constituye una prueba, una exigencia de renuncia, un sacrificio de todo aquello, resumidaente, que puede verse como que mutilan nuestra libertad y desarrollo individual. Pensamos en Dios como si fuera esencialmente el enemigo de toda fiesta, alegr\u00eda, placer. Si en ese momento pudi\u00e9ramos mirar nuestra alma como en el espejo, nos ver\u00edamos como personas que inclinan la cabeza, resignadas, murmurando entre los dientes: \u201cSi realmente no se puede prescindir\u2026 pues bien, h\u00e1gase tu voluntad\u201d.<\/p>\n<p>Veamos qu\u00e9 hace el Esp\u00edritu Santo para sanarnos de este terrible enga\u00f1o heredado de Ad\u00e1n. Al entrar en nosotros, en el bautismo y luego en todos los dem\u00e1s medios de santificaci\u00f3n, comienza mostr\u00e1ndonos un rostro diferente de Dios, el rostro que Jes\u00fas nos revel\u00f3 en el Evangelio. Nos lo descubre como un aliado de nuestra alegr\u00eda, como aquel que por nosotros \u201cahorr\u00f3 a su propio Hijo\u201d (Rom 8,32). Poco a poco florece el sentimiento filial, que se traduce espont\u00e1neamente en el grito:\u00a1Abba, Padre! Estamos listos a decir como Job al final de su historia: \u201cDe o\u00eddas hab\u00eda o\u00eddo hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos. (Jb 42,5). El hijo ha tomado el lugar del esclavo y el amor el del miedo! El hombre deja de ser el antagonista de Dios y se convierte en su aliado. El pacto con Dios ya no es solo una estructura religiosa en la que se nace, sino un descubrimiento, una elecci\u00f3n, una fuente de seguridad inquebrantable: \u201cSi Dios est\u00e1 con nosotros, es nuestro aliado, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 en contra de nosotros?\u201d (cf. Rom 8,31).<\/p>\n<h2><strong>La oraci\u00f3n de los hijos<\/strong><\/h2>\n<p>El lugar privilegiado en el que el Esp\u00edritu Santo obra siempre de nuevo el milagro de hacernos sentir hijos de Dios es la oraci\u00f3n. El Esp\u00edritu no da un ley de oraci\u00f3n, sino una gracia de oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n no viene a nosotros, principalmente, por el aprendizaje externo y anal\u00edtico, sino que viene a nosotros por infusi\u00f3n, como don. \u00a1Esta es la \u201cbuena noticia\u201d sobre la oraci\u00f3n cristiana! La fuente misma de la oraci\u00f3n viene a nosotros y consiste en el hecho de que \u201cDios ha enviado a nuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo que clama: \u00a1Abb\u00e1, Padre!\u201d (G\u00e1l 4,6).<br \/>\nEl grito del creyente \u00a1Abba! muestra, por s\u00ed solo, que quien ora en nosotros, a trav\u00e9s del Esp\u00edritu, es Jes\u00fas, el Hijo unig\u00e9nito de Dios. Por s\u00ed mismo, de hecho, el Esp\u00edritu Santo no pod\u00eda dirigirse a Dios, llam\u00e1ndolo Abb\u00e1, porque no es \u201cengendrado\u201d, sino que solo \u201cprocede\u201d del Padre. Lo puede hacer porque es el Esp\u00edritu del Hijo unig\u00e9nito que contin\u00faa la oraci\u00f3n de la cabeza en los miembros.<\/p>\n<p>Por tanto, es el Esp\u00edritu Santo quien infunde, en el coraz\u00f3n, el sentimiento de la filiaci\u00f3n divina, que nos hace sentirnos (no s\u00f3lo \u00a1sabernos!) hijos de Dios. A veces esta operaci\u00f3n fundamental del Esp\u00edritu se lleva a cabo repentina e intensamente, en la vida de una persona, y entonces uno puede contemplar todo su esplendor. Con ocasi\u00f3n de un retiro, de un sacramento recibido con disposiciones especiales, de una palabra de Dios escuchada con un coraz\u00f3n dispuesto, o con ocasi\u00f3n de la oraci\u00f3n para la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu (el llamado \u201cbautismo en el Esp\u00edritu\u201d), el alma se inunda con una nueva luz, en la que Dios se revela a ella, de una manera nueva, como Padre.<\/p>\n<p>Experimentamos lo que realmente significa la paternidad de Dios; el coraz\u00f3n se enternece y la persona tiene la sensaci\u00f3n de renacer de esta experiencia. Dentro de ella aparece una gran confianza y un sentido nunca experimentado de la condescendencia de Dios. En otras ocasiones, sin embargo, esta revelaci\u00f3n del Padre va acompa\u00f1ada de tal sentimiento de la majestad y trascendencia de Dios que el alma est\u00e1 como abrumada y se calla. (\u00a1No estoy describiendo mis experiencias, sino las de los santos!) Se entiende por qu\u00e9 algunos santos empezaban el \u201cPadre Nuestro\u201d y, despu\u00e9s de horas, todav\u00eda estaban parados en estas primeras palabras. De santa Catalina de Siena, su confesor y bi\u00f3grafo, el beato Raimundo de Capua, escribe que \u201cdif\u00edcilmente terminaba el \u201cPadre Nuestro\u201d, sin estar ya en \u00e9xtasis\u201d.<\/p>\n<p>Esta forma v\u00edvida de conocer al Padre generalmente no dura mucho, ni siquiera en los santos. Vuelve pronto el momento en que el creyente dice \u201c\u00a1Abba!\u201d, sin sentir nada, y contin\u00faa repiti\u00e9ndolo solo en la palabra de Jes\u00fas. Es el momento, entonces, de recordar que cuanto menos feliz hace ese clamor a quien lo pronuncia, tanto m\u00e1s feliz es el Padre que lo escucha, porque est\u00e1 hecho de pura fe y abandono. Somos, entonces, como aquel famoso m\u00fasico (hablo de Beethoven) que, habi\u00e9ndose quedado sordo, sigui\u00f3 componiendo e interpretando espl\u00e9ndidas sinfon\u00edas para deleite de quien escuchaba, sin que \u00e9l pudiera saborear una sola nota. Hasta el punto de que cuando el p\u00fablico, tras escuchar una de sus obras (la famosa Novena Sinfon\u00eda) explot\u00f3 en un hurac\u00e1n de aplausos, tuvieron que tirar de la solapa de su traje para que se diera cuenta de ello y se girara para dar las gracias. La sordera, en lugar de apagar su m\u00fasica, la hizo m\u00e1s pura y tambi\u00e9n lo hace la aridez con nuestra oraci\u00f3n si perseveramos en ella.<\/p>\n<p>Cuando se habla de la exclamaci\u00f3n \u201c\u00a1Abb\u00e1 Padre!\u201d, solemos pensar solo en lo que esta palabra significa para quien la pronuncian, en lo que nos concierne. Uno casi nunca piensa en lo que significa para Dios que la escucha y lo que produce en \u00e9l. En definitiva, no se piensa en la alegr\u00eda de Dios por sentirse llamado pap\u00e1. Pero es Padre, sabe lo que se experimenta al ser llamado as\u00ed con el inconfundible timbre de voz del propio hijo o hija. Es como convertirse en padre cada vez, porque cada vez ese llanto te recuerda y te hace darte cuenta de que lo eres; llama a la existencia a la parte m\u00e1s rec\u00f3ndita de ti mismo.Jes\u00fas sab\u00eda esto, por eso llam\u00f3 a Dios tan a menudo. \u00a1Abb\u00e1! y\u00a0 nos ense\u00f1\u00f3 a hacer lo mismo. Le damos a Dios una alegr\u00eda simple y \u00fanica al llamarlo pap\u00e1: la alegr\u00eda de la paternidad. Su coraz\u00f3n \u201cse conmueve\u201d dentro de \u00e9l, sus entra\u00f1as \u201cse estremecen de compasi\u00f3n\u201d, al sentirse llamado as\u00ed (cf. Os 11, 8). Y todo esto dije que lo podemos hacer incluso cuando no \u201csentimos\u201d nada.<\/p>\n<p>Precisamente en este tiempo de aparente lejan\u00eda de Dios y aridez descubrimos toda la importancia del Esp\u00edritu Santo para nuestra vida de oraci\u00f3n. \u00c9l \u2014a quien no hemos visto y o\u00eddo\u2014, \u201cviene en ayuda de nuestra debilidad\u201d, llena nuestras palabras y nuestros gemidos de deseo de Dios, de humildad y de amor, \u201cy quien escudri\u00f1a los corazones y sabe cu\u00e1les son los deseos del Esp\u00edritu\u201d (cf. Rom 8, 26-27). El Esp\u00edritu se convierte, entonces, en la fuerza de nuestra oraci\u00f3n \u201cd\u00e9bil\u201d, en la luz de nuestra oraci\u00f3n apagada; en una palabra, en el alma de nuestra oraci\u00f3n. Realmente, \u201criega lo que est\u00e1 \u00e1rido\u201d, como decimos en la secuencia en su honor. Todo esto sucede por fe. Basta con que yo diga o piense: \u201cPadre, me has dado el Esp\u00edritu de Jes\u00fas tu Hijo; formando as\u00ed \u201cun solo esp\u00edritu con \u00e9l\u201d (1 Cor 6,17), recito este salmo, celebro esta Santa Misa, o simplemente estoy en silencio, aqu\u00ed en tu presencia. Quiero darte esa gloria y esa alegr\u00eda que Jes\u00fas te dar\u00eda, si fuera \u00e9l quien te rezara de nuevo desde la tierra\u201d.<\/p>\n<h2><strong>Lo que el Esp\u00edritu le dice a la Iglesia<\/strong><\/h2>\n<p>Antes de concluir, quisiera aludir a una aplicaci\u00f3n pastoral de esta reflexi\u00f3n sobre el papel del Esp\u00edritu Santo. He citado en otras ocasiones las palabras que el metropolita ortodoxo Ignacio de Latakia pronunci\u00f3 en una solemne reuni\u00f3n ecum\u00e9nica en 1968, pero vale la pena escucharlas de nuevo aqu\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cSin el Esp\u00edritu Santo:<br \/>\nDios est\u00e1 muy lejos,<br \/>\nCristo permanece en el pasado,<br \/>\nel Evangelio es letra muerta,<br \/>\nla Iglesia, una organizaci\u00f3n sencilla,<br \/>\nla autoridad una dominaci\u00f3n,<br \/>\nla misi\u00f3n una propaganda,<br \/>\nel culto una evocaci\u00f3n,<br \/>\nel obrar cristiano una moral de esclavos.<\/p>\n<p>Pero, con el Esp\u00edritu Santo:<br \/>\nel cosmos se levanta y gime en el nacimiento del reino,<br \/>\nel hombre lucha contra la carne,<br \/>\nCristo est\u00e1 presente,<br \/>\nel evangelio es el potencia de vida,<br \/>\nla Iglesia, signo de la comuni\u00f3n trinitaria,<br \/>\nla autoridad servicio liberador,<br \/>\nla misi\u00f3n un Pentecost\u00e9s,<br \/>\nla liturgia memorial y anticipaci\u00f3n,<br \/>\nel obrar humano es divinizado\u201d .<\/p>\n<p>Debemos basar todo en el Esp\u00edritu Santo. No basta con recitar un Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria, al comienzo de nuestras reuniones pastorales, para luego pasar r\u00e1pidamente al orden del d\u00eda. Cuando las circunstancias lo permiten, hay que permanecer expuestos al Esp\u00edritu Santo durante un tiempo, darle tiempo para manifestarse. Sintonizarse con \u00e9l. Sin estas premisas, las resoluciones y los documentos siguen siendo palabras que se a\u00f1aden a palabras. Sucede como en el sacrificio de El\u00edas en el Carmelo. El\u00edas recogi\u00f3 la madera, la moj\u00f3 siete veces; hizo todo lo que pod\u00eda; luego or\u00f3 al Se\u00f1or para que hiciera bajar el fuego del cielo y consumara el sacrificio. Sin ese fuego de lo alto, todo habr\u00eda quedado solo en madera h\u00fameda (cf. 1 Re 18,20s.). Estas son cosas que, sin aspavientos, comienzan a realizarse en la Iglesia. Este a\u00f1o recib\u00ed una carta del p\u00e1rroco de una di\u00f3cesis francesa. Dijo: \u201cDesde hace casi tres a\u00f1os, nuestro arzobispo nos ha lanzado a todos a la aventura misionera y ha constituido una fraternidad de misioneros diocesanos. Nos hemos propuesto vivir un ciclo de preparaci\u00f3n para el bautismo en el Esp\u00edritu. Fue una experiencia muy hermosa con 300 cristianos de toda la di\u00f3cesis, junto con el Arzobispo.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, las 28 clarisas de un monasterio cercano pidieron hacer la misma experiencia\u201d. No se deben esperar respuestas inmediatas y espectaculares. La nuestra no es una danza del fuego, como la de los sacerdotes de Baal en el Carmelo. Los tiempos y los caminos son conocidos por Dios. Recordemos la palabra de Cristo a sus ap\u00f3stoles: \u201cNo os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha reservado para su poder, sino que recibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00edritu Santo que descender\u00e1 sobre vosotros, y ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra\u201d (Hch 1,7-8). Lo importante es pedir y recibir fuerza de lo alto; la forma de manifestarse debe dejarse a Dios. la\u00a0 Esta necesidad se impone de modo particular en el momento en que la Iglesia se lanza a la aventura sinodal. Sobre este punto s\u00f3lo queda releer y meditar las palabras pronunciadas por el Santo Padre en la homil\u00eda para la apertura del S\u00ednodo del pasado 10 de octubre. En ella exhortaba a tomar \u201cun tiempo para dar espacio a la oraci\u00f3n, a la adoraci\u00f3n, a lo que el Esp\u00edritu quiere decir a la Iglesia\u201d.<\/p>\n<p>Me pregunto si, al menos en las asambleas plenarias de cada circunscripci\u00f3n, local o universal, es posible designar a un animador espiritual para organizar tiempos de oraci\u00f3n y de escucha de la Palabra, al margen de las reuniones. \u201cEl testimonio de Jes\u00fas es el esp\u00edritu de profec\u00eda\u201d, dice el libro del Apocalipsis (Apoc 19,10). El esp\u00edritu de profec\u00eda se manifiesta preferentemente en un contexto de oraci\u00f3n comunitaria.Tenemos un ejemplo\u00a0 maravilloso de todo esto con ocasi\u00f3n de la primera crisis que la Iglesia tuvo que afrontar en su misi\u00f3n de proclamar el Evangelio. Pedro y Juan son arrestados y encarcelados por haber \u201canunciado en Jes\u00fas la resurrecci\u00f3n de los muertos\u201d. Son liberados por el Sanedr\u00edn con el mandato de \u201cno hablar en modo alguno ni ense\u00f1ar en el nombre de Jes\u00fas\u201d. Los ap\u00f3stoles se encuentran ante una situaci\u00f3n que se repetir\u00e1 muchas veces a lo largo de la historia: callar, fallando al mandato de Jes\u00fas, o hablar con el riesgo de una intervenci\u00f3n brutal de la autoridad que ponga fin a todo. \u00bfQu\u00e9 hacen los ap\u00f3stoles? Van a la comunidad. Esta reza. Uno proclama el vers\u00edculo del salmo: \u201cLos reyes de la tierra se levantaron, y los pr\u00edncipes se aliaron contra el Se\u00f1or y contra su Cristo\u201d (Sal 2,2). Otro lo aplica a lo que sucedi\u00f3 en la alianza entre Herodes y Poncio Pilato respecto de Jes\u00fas. \u201cCuando terminaron la oraci\u00f3n \u2014se lee\u2014, el lugar donde estaban reunidos tembl\u00f3 y todos fueron llenados del Esp\u00edritu Santo y proclamaban la palabra de Dios con franqueza (parrhesia)\u201d (cf. Hch 4,1-31). Pablo muestra que esta praxis no qued\u00f3 aislada en la Iglesia: \u201cCuando os reun\u00eds \u2014escribe a los Corintios\u2014, uno tiene un salmo, otro tiene una ense\u00f1anza; uno tiene una revelaci\u00f3n, uno tiene el don de lenguas, otro tiene el don de interpretarlas\u201d (1 Cor 14,26).<\/p>\n<p>Lo ideal para cualquier resoluci\u00f3n sinodal ser\u00eda poderla anunciar \u2014al menos idealmente\u2014 a la Iglesia con las palabras de su primer concilio. \u201cNos ha parecido bien al Esp\u00edritu Santo y a nosotros\u2026\u201d (Hch 15,28). El Esp\u00edritu Santo es el \u00fanico que abre nuevos caminos, sin negar nunca los antiguos. \u00a1No hace cosas nuevas, sino que hace nuevas las cosas! Es decir, no crea nuevas doctrinas o nuevas instituciones, sino que renueva y vivifica las que Jes\u00fas ha instituido. Sin \u00e9l, siempre llegaremos tarde a la historia. \u201cEl Esp\u00edritu Santo \u2014dec\u00eda el Santo Padre en la homil\u00eda recordada\u2014 sopla de manera siempre sorprendente, para sugerir nuevos itinerarios y lenguajes\u201d. \u00c9l \u2014a\u00f1ado yo\u2014, es el maestro de ese aggiornamento que san Juan XXIII plante\u00f3 como objetivo del Concilio. \u00a1El Concilio deb\u00eda llevar a cabo un nuevo Pentecost\u00e9s y el nuevo Pentecost\u00e9s debe ahora llevar a cabo el Concilio!<\/p>\n<p>La Iglesia latina posee un tesoro para este fin: el himno Veni Creador Spiritus. Desde que fue compuesto en el siglo IX, ha resonado incesantemente en la cristiandad, como una ep\u00edclesis prolongada sobre toda la creaci\u00f3n y sobre la Iglesia. Desde los primeros a\u00f1os del segundo milenio, cada nuevo a\u00f1o, cada siglo, cada c\u00f3nclave, cada concilio ecum\u00e9nico, cada s\u00ednodo, cada ordenaci\u00f3n sacerdotal o episcopal, cada encuentro importante en la vida de la Iglesia se han abierto con el canto de este himno. Recuerdo que con un solemne canto del mismo, san Juan Pablo II abri\u00f3 el nuevo milenio en San Pedro. Se ha llenado de toda la fe, la devoci\u00f3n y el ardiente deseo del Esp\u00edritu de las generaciones que lo han cantado antes que nosotros. Y ahora, cuando es cantado, incluso por el coro m\u00e1s modesto de fieles, Dios lo escucha de esta manera, con esta inmensa \u201corquestaci\u00f3n\u201d que es la comuni\u00f3n de los santos.Os pido la caridad, venerados Padres, hermanos y hermanas, de que os levant\u00e9is y lo cant\u00e9is\u00a0 conmigo para invocar una renovada efusi\u00f3n del Esp\u00edritu sobre nosotros y sobre toda la Iglesia.<\/p>\n<p>_______________________________________<\/p>\n<p>\u00a9 Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco<\/p>\n<p>1.En Enchiridion Fontium Historiae Ecclesiasticae Antiquae (Herder 1965) 92-94.<br \/>\n2.Cf. H.U. VON BALTHASAR, \u00abCasta meretrix\u00bb, en Sponsa Christi (Morcelliana, Brescia 1969).<br \/>\n3.BUENAVENTURA, Itinerario de la mente a Dios 7,4.<br \/>\n4.Cf. LUTERO, Serm\u00f3n de Pentecost\u00e9s (WA, 12, 568s.).<br \/>\n5.RAIMUNDO DE CAPUA, Leyenda mayor, 113.<br \/>\n6.METROPOLITA IGNACIO DE LATAKIA, en The Uppsala Report Ginebra 1969) 298.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cDios envi\u00f3 a nuestros corazones el esp\u00edritu de su hijo\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":88,"featured_media":45826,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[146],"tags":[5024,1257,5206],"class_list":["post-45814","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudad-del-vaticano","tag-adviento","tag-cardenal-cantalamessa","tag-predicacion"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Adviento 2021: 2\u00aa predicaci\u00f3n del cardenal Cantalamessa &#8211; 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