{"id":45810,"date":"2021-12-03T14:00:08","date_gmt":"2021-12-03T13:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=45810"},"modified":"2021-12-16T10:15:33","modified_gmt":"2021-12-16T09:15:33","slug":"adviento-2021-1a-predicacion-del-cardenal-cantalamessa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/adviento-2021-1a-predicacion-del-cardenal-cantalamessa\/","title":{"rendered":"Adviento 2021: 1\u00aa predicaci\u00f3n del cardenal Cantalamessa"},"content":{"rendered":"<p>En la ma\u00f1ana de de hoy, 3 de diciembre de 2021, el cardenal <a href=\"https:\/\/exaudi.org\/es\/cuaresma-2021-cuarta-predicacion-cardenal-cantalamessa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Raniero Cantalamessa<\/a>, predicador de la Casa Pontificia ha pronunciado su 1\u00aa predicaci\u00f3n de Adviento.<\/p>\n<p>El tema de este a\u00f1o es: \u201cCuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo\u201d, tomado de los vers\u00edculos 4-7 del cap\u00edtulo 4 de la Carta de San Pablo a los G\u00e1latas, que resume todo el misterio cristiano. El cardenal tiene la intenci\u00f3n de continuar la predicaci\u00f3n de la pasada Cuaresma, en la que hab\u00eda \u201ctratado de poner de relieve el peligro de vivir &#8216;<em>etsi Christus non daretur<\/em>&#8216;, &#8216;como si Cristo no existiera&#8217;\u201d.<\/p>\n<p>En la meditaci\u00f3n de hoy, celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano y titulada \u201cDios envi\u00f3 a su Hijo para que recibi\u00e9ramos la adopci\u00f3n filial\u201d, el religioso capuchino se centro en la primera parte del texto del Ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, sigue el texto completo del serm\u00f3n del predicador de la Casa Pontificia, ofrecida por su <a href=\"http:\/\/www.cantalamessa.org\/?lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">p\u00e1gina web oficial<\/a>.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La pasada Cuaresma trat\u00e9 de resaltar el peligro de vivir \u201cetsi Christus non daretur\u201d, \u201ccomo si Cristo no existiera\u201d. Continuando en esta l\u00ednea, en las meditaciones de Adviento quisiera llamar la atenci\u00f3n sobre otro peligro similar: el de vivir \u201ccomo si la Iglesia fuera s\u00f3lo esto\u201d, es decir, esc\u00e1ndalos, controversias, choque de personalidades, chismes o a lo sumo alg\u00fan m\u00e9rito en el campo social. Dicho brevemente, cosa de hombres como todo lo dem\u00e1s a lo largo de la historia. Lo que me propongo es resaltar el esplendor interior de la Iglesia y de la vida cristiana. No para cerrar los ojos a la realidad de hecho o para eludir nuestras responsabilidades, sino para afrontarlas en la perspectiva correcta y no dejarnos aplastar por ellas. No podemos pedir a los periodistas y a los medios de comunicaci\u00f3n que tomen en cuenta c\u00f3mo la Iglesia se interpreta a s\u00ed misma (aunque ser\u00eda deseable que lo hicieran), pero lo m\u00e1s grave ser\u00eda si tambi\u00e9n nosotros hombres de la Iglesia y ministros del Evangelio termin\u00e1ramos perdiendo de vista el misterio que habita la Iglesia y nos resign\u00e1ramos a jugar siempre fuera de casa, fuera de campo y a la defensiva.<\/p>\n<p>\u201cTenemos este tesoro en vasijas de barro\u201d, escribi\u00f3 el Ap\u00f3stol hablando del anuncio evang\u00e9lico (2 Cor 4,7). Ser\u00eda tonto pasar todo el tiempo discutiendo la \u201cvasija de barro\u201d, olvidando \u201cel tesoro\u201d. El Ap\u00f3stol nos ayuda a captar incluso lo positivo que existe en semejante situaci\u00f3n. Esto, dice, sucede \u201cpara que aparezca que este poder extraordinario pertenece a Dios, y no viene de nosotros\u201d (2 Cor 4,7).Sucede con la Iglesia como con las vidrieras de una catedral. (Lo experiment\u00e9 al visitar la de Chartres). Si uno mira las ventanas desde el exterior, desde la v\u00eda p\u00fablica, uno ve solo pedazos de vidrio oscuro unidos por tiras de plomo igualmente oscuras. Pero si se entra dentro y se miran esas mismas vidrieras a contra luz, \u00a1qu\u00e9 esplendor de colores, de historias y de significados ante nuestros ojos! Aqu\u00ed nos proponemos mirar a la Iglesia desde dentro, en el sentido m\u00e1s fuerte de la palabra, a la luz del misterio del que ella es portadora.<\/p>\n<p>En la Cuaresma, nos sirvi\u00f3 de gu\u00eda el dogma calcedoniano de Cristo, verdadero hombre, verdadero Dios y una persona. En el presente nos servir\u00e1 de gu\u00eda uno de los textos lit\u00fargicos m\u00e1s t\u00edpicos del Adviento, es decir, G\u00e1latas 4,4-7. Dice: \u201cCuando lleg\u00f3 la plenitud del tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibi\u00e9ramos la adopci\u00f3n filial. Como sois hijos, Dios envi\u00f3 a nuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo, que clama: \u201c\u00a1Abba, Padre!\u201d. As\u00ed que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres tambi\u00e9n heredero por voluntad de Dios.\u201d<\/p>\n<p>En su brevedad, este pasaje es una s\u00edntesis de todo el misterio cristiano. Est\u00e1 presente la Trinidad: Dios Padre, su Hijo y el Esp\u00edritu Santo; est\u00e1 la encarnaci\u00f3n: \u201cDios envi\u00f3 a su Hijo\u201d; todo esto no en abstracto y fuera del tiempo, sino en una historia de salvaci\u00f3n: \u201cen la plenitud del tiempo\u201d. Tampoco falta la presencia, discreta pero esencial, de Mar\u00eda: \u201cnacido de mujer\u201d. Finalmente est\u00e1 el fruto de todo esto: hombres y mujeres hechos hijos de Dios y templos del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<h2><strong>\u00a1Hijos de Dios!<\/strong><\/h2>\n<p>En esta primera meditaci\u00f3n reflexionamos sobre la primera parte del texto: \u201cDios envi\u00f3 a su Hijo, para que recibi\u00e9ramos la adopci\u00f3n filial\u201d. La paternidad de Dios est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Incluso en el Antiguo Testamento Dios es visto como padre. La novedad es que ahora Dios no es visto tanto como \u201cpadre de su pueblo Israel\u201d, en un sentido colectivo, por as\u00ed decirlo, sino como el padre de cada ser humano, por justo o pecador que sea: por tanto, en un sentido individual y personal. Se preocupa de cada uno como si fuera el \u00fanico; conoce las necesidades de cada uno, los pensamientos e incluso cuenta los pelos de la cabeza.<br \/>\nEl error de la teolog\u00eda liberal, a caballo de los siglos XIX y XX (especialmente en su representante m\u00e1s ilustre, Adolf von Harnack), fue hacer de esta paternidad la esencia del Evangelio, prescindiendo de la divinidad de Cristo y del Misterio Pascual. Otro error (que comenz\u00f3 con la herej\u00eda de Marci\u00f3n en el siglo II y nunca se super\u00f3 por completo) es ver en el Dios del Antiguo Testamento a un Dios justo, santo, poderoso y atronador, y en el Dios de Jesucristo un Dios pap\u00e1 tierno, afable y misericordioso.<\/p>\n<p>No, la novedad de Cristo no consiste en esto. M\u00e1s bien, consiste m\u00e1s bien en el hecho de que Dios, permaneciendo como lo que era en el Antiguo Testamento, es decir, tres veces santo, justo y omnipotente, \u00a1ahora se nos da como pap\u00e1! Esta es la imagen fijada por Jes\u00fas al principio del Padre Nuestro y que contiene in nuce todo lo dem\u00e1s: \u201cPadre nuestro que est\u00e1s en el cielo\u201d: \u201cque est\u00e1s en el cielo\u201d, es decir, que eres alt\u00edsimo, trascendente, que distas de nosotros como el cielo de la tierra; pero \u201cpadre nuestro\u201d, m\u00e1s a\u00fan, en el original \u201c\u00a1Abba!\u201d, algo similar a nuestro pap\u00e1, mi padre.Es tambi\u00e9n la imagen de Dios que la Iglesia puso al principio de su credo. \u201cCreo en Dios, Padre todopoderoso\u201d: padre, pero todopoderoso; todopoderoso, pero padre. Esto, por lo dem\u00e1s, es lo que todo hijo necesita: tener un padre que se incline sobre \u00e9l, que sea tierno, con quien pueda jugar, pero que sea, al mismo tiempo, fuerte y seguro para protegerlo, para infundirle coraje y libertad.<\/p>\n<p>En la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas comenzamos a vislumbrar la verdadera novedad que cambiar\u00e1 todo. Dios no es s\u00f3lo padre en sentido metaf\u00f3rico y moral, en cuanto que cre\u00f3 y cuida de su pueblo. \u00c9l es tambi\u00e9n \u2014y ante todo\u2014 el verdadero padre de un verdadero hijo que engendr\u00f3 \u201cantes de la aurora\u201d, es decir, antes del principio del tiempo, y gracias a este \u00fanico Hijo los hombres podr\u00e1n llegar a ser tambi\u00e9n ellos hijos de Dios en un sentido real y no s\u00f3lo metaf\u00f3rico. Esta novedad se desprende de la manera de Jes\u00fas de dirigirse a su Padre llam\u00e1ndolo Abba as\u00ed como de palabras: \u201cNadie conoce al Padre sino aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u201d (Mt 11,27).<br \/>\nDebe notarse, sin embargo, que en la predicaci\u00f3n del Jes\u00fas terrenal a\u00fan no aparece toda la novedad que trajo en cuanto a la paternidad de Dios hacia los hombres. El \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n del t\u00edtulo \u201cPadre\u201d sigue siendo el moral; es decir, sirve para definir la forma de actuar de Dios respecto de la humanidad y el sentimiento que los hombres deben alimentar respecto de Dios. La relaci\u00f3n es de tipo existencial, a\u00fan no ontol\u00f3gica y esencial. Por eso hac\u00eda falta el misterio pascual de su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pablo refleja esta etapa post-pascual de la fe. Gracias a la redenci\u00f3n obrada por Cristo y que se nos aplica en el bautismo, ya no somos hijos de Dios solo en sentido moral, sino tambi\u00e9n real y ontol\u00f3gico. Nos hemos convertido en \u201chijos en el Hijo\u201d; Cristo se ha convertido en \u201cel primog\u00e9nito entre muchos hermanos\u201d (Rom 8,29).<br \/>\nPara expresar todo esto, el Ap\u00f3stol se sirve de la idea de adopci\u00f3n: \u201c\u2026 para que recibi\u00e9ramos la adopci\u00f3n filial\u201d, \u201cNos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos\u201d (Ef 1,5). Es s\u00f3lo una analog\u00eda y, como toda analog\u00eda, insuficiente para expresar la plenitud del misterio.<\/p>\n<p>La adopci\u00f3n humana, en s\u00ed misma, es un hecho jur\u00eddico. El ni\u00f1o adoptado asume el apellido, la ciudadan\u00eda, la residencia de quien lo adopta, pero no comparte su sangre ni el ADN del padre; no ha habido concepci\u00f3n, dolores y parto. Este no es as\u00ed para nosotros. Dios nos transmite no s\u00f3lo el nombre de los hijos, sino tambi\u00e9n su vida \u00edntima, su Esp\u00edritu que es, por as\u00ed decirlo, su ADN. A trav\u00e9s del bautismo, la vida misma de Dios fluye en nosotros.En este punto, Juan es m\u00e1s atrevido que Pablo. \u00c9l no habla de adopci\u00f3n, sino de una aut\u00e9ntica generaci\u00f3n, de nacimiento de Dios. Los que creyeron en Cristo \u201cfueron engendrados por Dios\u201d (Jn 1,13); en el bautismo se realiza un nacimiento \u201cdel Esp\u00edritu\u201d, se \u201crenace de lo alto\u201d (cf. Jn 3,5-6).<\/p>\n<h2><strong>De la fe al asombro<\/strong><\/h2>\n<p>Hasta aqu\u00ed las verdades de nuestra fe. Sin embargo, no me quiero detener en ellas. Son cosas que conocemos y que podemos leer en cualquier manual de teolog\u00eda b\u00edblica, en el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica y en los libros de espiritualidad\u2026 \u00bfQu\u00e9 es, entonces, lo diferente que nos proponemos con esta reflexi\u00f3n?Para descubrirlo, parto de una frase de nuestro Santo Padre en la catequesis sobre la Carta a los G\u00e1latas de la audiencia general del pasado 8 de septiembre. Despu\u00e9s de haber citado nuestro texto sobre la adopci\u00f3n filial, a\u00f1ad\u00eda: \u201cNosotros, los cristianos, a menudo damos por sentada esta realidad de ser hijos de Dios. En cambio, es bueno recordar siempre con agradecimiento el momento en que lo fuimos, el de nuestro bautismo, para vivir con mayor conciencia el gran don recibido\u201d.<\/p>\n<p>Este es nuestro peligro mortal: dar por descontadas las cosas m\u00e1s sublimes de nuestra fe, incluyendo la de ser nada menos que hijos de Dios, del creador del universo, del todopoderoso, del eterno, del dador de la vida. San Juan Pablo II, en su carta sobre la Eucarist\u00eda, escrita poco antes de su muerte, hablaba del \u201casombro eucar\u00edstico\u201d que los cristianos deber\u00edan redescubrir . Lo mismo debemos decir de la filiaci\u00f3n divina: pasar de la fe al asombro. Me atrevo a decir: \u00a1de la fe a la incredulidad! Una incredulidad muy especial: la del que cree, sin poderse capacitar de lo que cree, pues le parece algo enorme e impensable. De hecho, ser hijos de Dios comporta una consecuencia que apenas se atreve uno a formular, tan vertiginosa es. \u00a1Gracias a ella, la brecha ontol\u00f3gica que separa a Dios del hombre es m\u00e1s peque\u00f1a que la brecha ontol\u00f3gica que separa al hombre del resto de la creaci\u00f3n! S\u00ed, porque por gracia llegamos a ser \u201cpart\u00edcipes de la naturaleza divina\u201d (2 Pe 1,4).<\/p>\n<p>Un ejemplo servir\u00e1 mejor que muchos razonamientos para entender lo que significa no dar por descontado el ser hijos de Dios. Despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, santa Margarita de Cortona pas\u00f3 un per\u00edodo de terrible desolaci\u00f3n. Dios parec\u00eda enojado con ella y a veces la hac\u00eda recordar, uno por uno, todos los pecados cometidos en sus m\u00ednimos detalles, haciendo que deseara desaparecer de la faz de la tierra. Un d\u00eda, despu\u00e9s de la comuni\u00f3n, una voz se elev\u00f3 de repente dentro de ella: \u201c\u00a1Hija m\u00eda!\u201d Ella, que se hab\u00eda resistido a la visi\u00f3n de todas sus faltas, no pudo resistir la dulzura de esta voz, cay\u00f3 en el \u00e9xtasis y durante el \u00e9xtasis los testigos presentes la escucharon repetir fuera de s\u00ed por el asombro:<\/p>\n<p>Soy su hija, \u00e9l lo ha dicho. \u00a1Oh dulzura infinita de mi Dios! \u00a1Oh palabra tan largamente deseada! \u00a1Tan insistentemente pedida! \u00a1Palabra cuya dulzura supera toda dulzura! \u00a1Oc\u00e9ano de alegr\u00eda! \u00a1Hija m\u00eda! \u00a1Lo ha dicho mi Dios! \u00a1Hija m\u00eda! . Mucho antes de santa Margarita, el ap\u00f3stol Juan hab\u00eda experimentado esta misma fulguraci\u00f3n: \u201cMirad \u2014escrib\u00eda\u2014, qu\u00e9 amor tan grande ha tenido el Padre con nosotros para ser llamados hijos de Dios. \u00a1Y realmente lo somos!\u201d (1 Jn 3,1). Una frase, esta, que claramente hay que leer con un signo de exclamaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>Desatando el propio bautismo<\/strong><\/h2>\n<p>Por qu\u00e9 es tan importante pasar de la fe al asombro, de la fe cre\u00edda (la fides quae) a la fe creyente (fides qua)? \u00bfNo es suficiente creer? No, y por una raz\u00f3n muy simple: \u00a1porque esto \u2014y solo esto\u2014,cambia realmente la vida!<br \/>\nTratemos de ver cu\u00e1l es el camino que lleva a este nuevo nivel de fe. El Santo Padre \u2014hemos escuchado\u2014, invitaba a volver al propio bautismo. Para entender c\u00f3mo un sacramento recibido hace tantos a\u00f1os, a menudo al comienzo de la vida, puede volver repentinamente a revivir y liberar energ\u00eda espiritual, es necesario tener presentes algunos elementos de teolog\u00eda sacramental.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda cat\u00f3lica conoce la idea de sacramento v\u00e1lido y l\u00edcito, pero \u201catado\u201d. El bautismo es a menudo un sacramento atado. Un sacramento se dice \u201catado\u201d si su fruto permanece atado, no utilizado, por falta de ciertas condiciones que impiden su eficacia. Un ejemplo extremo es el sacramento del matrimonio o del orden sagrado recibido en estado de pecado mortal. En estas condiciones, tales sacramentos no pueden conferir ninguna gracia a las personas. Sin embargo, una vez eliminado el obst\u00e1culo del pecado con una buena confesi\u00f3n, se dice que el sacramento revive (reviviscit) gracias a la fidelidad e irrevocabilidad del don de Dios, sin necesidad de repetir el rito sacramental .<\/p>\n<p>El caso del matrimonio o del orden sagrado es, dec\u00eda, un caso extremo, pero son posibles otros casos en los que el sacramento, aun no estando del todo atado, tampoco est\u00e1 completamente disuelto, es decir, libre de obrar sus efectos. En el caso del bautismo, \u00bfqu\u00e9 hace que el fruto del sacramento permanezca atado? Los sacramentos no son ritos m\u00e1gicos que act\u00faan mec\u00e1nicamente, sin el conocimiento del hombre, o prescindiendo de toda colaboraci\u00f3n. Su eficacia es fruto de una sinergia, o colaboraci\u00f3n, entre la omnipotencia divina (concretamente: la gracia de Cristo o el Esp\u00edritu Santo) y la libertad humana. Todo lo que en el sacramento depende de la gracia y de la voluntad de Cristo se llama \u201cla obra realizada\u201d (opus operatum), es decir, una obra ya realizada, fruto objetivo e indefectible del sacramento, cuando se administra v\u00e1lidamente; todo eso, en cambio, que depende de la libertad y de las disposiciones del sujeto se llama \u201cla obra que hay que realizar\u201d (opus operantis), es decir, la obra a realizar, la contribuci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>La parte de Dios o la gracia del bautismo es m\u00faltiple y muy rica: filiaci\u00f3n divina, remisi\u00f3n de los pecados, morada del Esp\u00edritu Santo, virtudes teologales de fe, esperanza y caridad infundidas en germen en el alma. \u00a1La contribuci\u00f3n del hombre consiste esencialmente en la fe! \u201cEl que cree y se bautice se salvar\u00e1\u201d (Mc 16,16). Hay un sincronismo perfecto entre la gracia y la libertad; sucede como cuando los dos polos, positivo y negativo, se tocan entre s\u00ed y as\u00ed liberan la luz.En el bautismo recibido de ni\u00f1os (pero tambi\u00e9n en el recibido de adultos, si no ha ido\u00a0 acompa\u00f1ado por \u00edntima convicci\u00f3n y participaci\u00f3n), falta este sincronismo. No se trata de abandonar la pr\u00e1ctica del bautismo de los ni\u00f1os. La Iglesia siempre lo ha practicado y defendido justamente, viendo en el bautismo un don de Dios, incluso antes que fruto de una decisi\u00f3n humana. M\u00e1s bien, se trata de reconocer lo que esta pr\u00e1ctica implica en la nueva situaci\u00f3n hist\u00f3rica en la que vivimos.<\/p>\n<p>Una vez, cuando todo el ambiente era cristiano e impregnado de fe, esta fe pod\u00eda florecer, aunque gradualmente. El acto de fe libre y personal era \u201csuplido por la Iglesia\u201d y expresado, como a trav\u00e9s de una persona intermediaria, por padres y padrinos. Ahora ya no es as\u00ed. El ambiente en el que el ni\u00f1o crece no es tal que le ayude a hacer florecer la fe en \u00e9l; la familia a menudo no suele serlo, la escuela no lo es todav\u00eda m\u00e1s, y menos que todo lo es la sociedad y la cultura. Por eso hablaba del bautismo como un sacramento \u201catado\u201d. Es como un paquete de regalo muy rico, pero que ha permanecido sellado, como ciertos regalos de Navidad olvidados en alg\u00fan lugar, incluso antes de que se hayan abierto. Quien lo posee tiene los \u201ct\u00edtulos\u201d para realizar todos los actos necesarios para la vida cristiana y tambi\u00e9n sacar un cierto fruto, aunque parcial, pero no posee la plenitud de la realidad. En el lenguaje de san Agust\u00edn, posee el sacramento (sacramentum), pero no \u2014al menos plenamente\u2014, la realidad del mismo (el res sacramenti).<\/p>\n<p>Si estamos aqu\u00ed para meditar en esto, significa que hemos cre\u00eddo, que en nosotros la fe se ha a\u00f1adido al sacramento. Entonces, \u00bfqu\u00e9 nos falta todav\u00eda? Nos falta la fe-asombro, ese desgranar los ojos y ese \u00a1Oh! de asombro al abrir el regalo que es la recompensa m\u00e1s agradecida para quien ha hecho el regalo. El bautismo \u2014dec\u00edan los Padres griegos\u2014 es \u201ciluminaci\u00f3n\u201d (photismos). \u00bfSe ha producido alguna vez esta iluminaci\u00f3n en nosotros? Nos preguntamos: \u00bfes posible \u2014m\u00e1s a\u00fan, es l\u00edcito\u2014 aspirar a este nivel diferente de fe en el que no s\u00f3lo se cree, sino que se experimenta y se \u201csaborea\u201d la verdad cre\u00edda? La espiritualidad cristiana ha ido a menudo acompa\u00f1ada de una reserva, o incluso (como en el caso de los reformadores) por un rechazo de la dimensi\u00f3n experiencial y m\u00edstica de la vida cristiana, vista como cosa inferior y contraria a la fe pura. Pero, a pesar de los abusos, que tambi\u00e9n se han producido, en la tradici\u00f3n cristiana nunca ha faltado la corriente sapiencial que coloca la cima de la fe en \u201csaborear\u201d la verdad de las cosas cre\u00eddas, en el \u201cgusto\u201d de la verdad, incluido el sabor amargo de la verdad de la cruz.<\/p>\n<p>En el lenguaje b\u00edblico, conocer no significa tener la idea de algo que permanece fuera y separado de m\u00ed; significa entrar en relaci\u00f3n con ella, experimentarla. (\u00a1Incluso se habla de conocer a la propia esposa, o de conocer la p\u00e9rdida de los hijos!). El evangelista Juan exclama: \u201cNosotros hemos conocido y cre\u00eddo en el amor que Dios nos tiene\u201d (1 Jn 4,16) y de nuevo: \u201cHemos cre\u00eddo y conocido que t\u00fa eres el Santo de Dios\u201d (Jn 6,69). \u00bfPor qu\u00e9 \u201cconocido y cre\u00eddo\u201d? \u00bfQu\u00e9 a\u00f1ade \u201cconocido\u201d a \u201ccre\u00eddo\u201d? A\u00f1ade esa certeza interior por la que la verdad se impone al esp\u00edritu y uno se ve obligado a exclamar dentro de s\u00ed mismo: \u201c\u00a1S\u00ed, es verdad, no hay duda, es as\u00ed!\u201d La verdad creida se convierte en realidad vivida. \u201cFides non terminatur ad enuntiabile sed ad rem\u201d, escribi\u00f3 santo Tom\u00e1s de Aquino: \u201cLa fe no termina en el enunciado, sino en la realidad\u201d . Nunca se deja de descubrir las consecuencias pr\u00e1cticas que se derivan de este principio.<\/p>\n<h2><strong>El papel de la Palabra de Dios<\/strong><\/h2>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacer posible este salto cualitativo de la fe al asombro de saber que somos hijos de Dios? La primera respuesta es: \u00a1la palabra de Dios! (Hay un segundo medio igualmente esencial \u2014el Esp\u00edritu Santo\u2014, pero lo dejamos para la pr\u00f3xima meditaci\u00f3n). San Gregorio Magno compara la Palabra de Dios con el pedernal, es decir, con la piedra que un tiempo sirvi\u00f3 para producir chispas y encender fuego. Es necesario, dec\u00eda, hacer con la Palabra de Dios lo que se hace con el pedernal: golpearla repetidamente hasta que se produzca la chispa . Rumiarla, repetirla, incluso en voz alta.<\/p>\n<p>En un tiempo de oraci\u00f3n o adoraci\u00f3n tratamos de repetir dentro de nosotros mismos, incansablemente y con un deseo vivo: \u201c\u00a1Hijo de Dios! Soy hijo, soy hija de Dios. \u00a1Dios es mi padre!\u201d O simplemente decir: \u201cPadre nuestro que est\u00e1s en el cielo\u201d, repiti\u00e9ndolo durante mucho tiempo, sin pasar adelante. Aqu\u00ed es m\u00e1s necesario que nunca recordar las palabras de Jes\u00fas: \u201cLlamad y se os abrir\u00e1\u201d (Mt 7,7). Tarde o temprano, cuando quiz\u00e1s menos lo esperes, suceder\u00e1: la realidad de las palabras, aunque solo sea por un momento, explotar\u00e1 dentro de ti y ser\u00e1 suficiente para el resto de tu vida. Pero incluso si no sucede nada llamativo, has de saber que has obtenido lo esencial; el resto se te dar\u00e1 en el cielo. Porque \u201cahora somos hijos de Dios y a\u00fan no se ha manifestado todav\u00eda lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a \u00e9l, porque le veremos tal cual es\u201d (1 Jn 3, 2)<\/p>\n<h2><strong>\u00a1Hermanos todos!<\/strong><\/h2>\n<p>Un resultado inmediato de todo esto es que tomas conciencia de tu dignidad. \u201cReconoce, oh cristiano, tu dignidad \u2014nos exhortar\u00e1 san Le\u00f3n Magno en la noche de Navidad\u2014 y, hecho part\u00edcipe de la naturaleza divina, no quieras volver a la abyecci\u00f3n del pasado\u201d . \u00bfQu\u00e9 dignidad puede haber mayor que la de ser hijo de Dios? Se dice que la hija de un rey de Francia, orgullosa y astuta, reprend\u00eda constantemente a uno de sus sirvientas y un d\u00eda le grit\u00f3 en la cara: \u201c\u00bfNo sabes que soy la hija de tu rey?\u201d A lo que la sirvienta respondi\u00f3: \u201c\u00bfY no sabes que soy la hija de tu Dios?\u201d Otro resultado, a\u00fan m\u00e1s importante, es que tomas conciencia de la dignidad de los dem\u00e1s, tambi\u00e9n ellos hijos e hijas de Dios. Para nosotros, los cristianos, la fraternidad humana tiene su raz\u00f3n \u00faltima en el hecho de que Dios es padre de todos, que todos somos hijos e hijas de Dios y, por lo tanto, hermanos y hermanas entre nosotros. No puede haber un v\u00ednculo m\u00e1s fuerte que este y, para nosotros los cristianos, una raz\u00f3n m\u00e1s urgente para promover la fraternidad universal. San Cipriano dec\u00eda: \u201cNo puede tener a Dios como padre quien no tiene a la Iglesia como madre\u201d . Hay que a\u00f1adir: \u201cNo puede tener a Dios como padre el que no tiene al pr\u00f3jimo como hermano\u201d.<\/p>\n<p>Una cosa, por lo tanto, trataremos de no hacer m\u00e1s. No diremos, ni siquiera t\u00e1citamente, a Dios Padre: \u201cEscoge: o yo, o mi adversario; \u00a1declara de qu\u00e9 lado est\u00e1s!\u201d No se puede imponer a un padre esta cruel alternativa de elegir entre dos hijos, solo porque est\u00e1n peleados entre s\u00ed. Por lo tanto, no tentaremos a Dios, pidi\u00e9ndole que se case con nuestra causa contra el hermano. Cuando estemos en desacuerdo con un hermano, incluso antes de hacer valer y discutir nuestro punto de vista (que tambi\u00e9n es l\u00edcito y a veces debido), le diremos a Dios: \u201cPadre, salva a ese hermano m\u00edo, s\u00e1lvanos a los dos; no deseo tener raz\u00f3n y que \u00e9l est\u00e9 equivocado. Quiero que tambi\u00e9n \u00e9l est\u00e9 en la verdad, o al menos en la buena fe\u201d. Esta misericordia de unos a otros es indispensable para vivir la vida del Esp\u00edritu y la vida comunitaria en todas sus formas. Es indispensable para la familia y para toda comunidad humana y religiosa, incluida la Curia Romana. Nosotros, dice san Agust\u00edn, somos vasijas de barro: nos hacemos da\u00f1o s\u00f3lo toc\u00e1ndonos .<\/p>\n<p>Hemos recordado antes las exclamaciones de santa Margarita de Cortona al sentirse interiormente llamada por Dios \u201chija m\u00eda\u201d: \u201cSoy su hija, \u00e9l lo ha dicho\u2026 \u00a1Oc\u00e9ano de alegr\u00eda! \u00a1Hija m\u00eda! \u00a1Lo ha dicho mi Dios! \u00a1Hija m\u00eda!\u201d Si pudi\u00e9ramos experimentar algo parecido, escuchando esa misma voz de Dios, no resonando en nuestra mente (\u00a1que se puede enga\u00f1ar!), sino escrita, en blanco y negro, en la p\u00e1gina de la Biblia que estamos meditando: \u201cYa no eres esclavo, sino hijo. \u00a1Y si hijo, tambi\u00e9n heredero!\u201d El Esp\u00edritu Santo, veremos la pr\u00f3xima vez si Dios quiere, est\u00e1 listo para ayudarnos en esta empresa.<\/p>\n<p>_______________________________________<\/p>\n<p>\u00a9 Traducci\u00f3n de Pablo Cervera Barranco<\/p>\n<p>1.JUAN PABLO II, Ecclesia de Eucharistia, 6.<br \/>\n2.G. BEVEGNATI, Vita e miracoli della Beata Margherita da Cortona, II, 6 (Vicenza 1978) 19s.).<br \/>\n3.Cf. A. MICHEL, \u00abReviviscence des sacrements\u00bb: en DTC XIII,2 (Par\u00eds 1937) coll. 2618-2628.<br \/>\n4.Summa theologiae, II-II, q. 1, a. 2, ad 2.<br \/>\n5.GREGORIO MAGNO, Homil\u00edas sobre Ezequiel, I,2,1.<br \/>\n6.LE\u00d3N MAGNO, Serm\u00f3n 1 sobre la Navidad, 3.<br \/>\n7.CIPRIANO, De unitate Ecclesiae, 6.<br \/>\n8.AGUST\u00cdN, Discursos, 69: PL 38,440 (lutea vasa sibi invicem angustias facientes).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cDios envi\u00f3 a su hijo para que recibi\u00e9ramos la adopci\u00f3n filial\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":88,"featured_media":45811,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[146],"tags":[5024,1257,5206],"class_list":["post-45810","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudad-del-vaticano","tag-adviento","tag-cardenal-cantalamessa","tag-predicacion"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Adviento 2021: 1\u00aa predicaci\u00f3n del cardenal Cantalamessa &#8211; 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