{"id":185646,"date":"2026-09-21T09:30:37","date_gmt":"2026-09-21T07:30:37","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=185646"},"modified":"2026-09-21T08:40:08","modified_gmt":"2026-09-21T06:40:08","slug":"cuando-la-inteligencia-deje-de-necesitarnos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/cuando-la-inteligencia-deje-de-necesitarnos\/","title":{"rendered":"Cuando la inteligencia deje de necesitarnos"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00abLa ciencia sin conciencia no es sino ruina del alma.\u00bb<\/em><br \/>\n\u2014 <strong>Rabelais<\/strong>, <em>Pantagruel<\/em><\/p>\n<p><iframe title=\"Spotify Embed: Cuando la inteligencia deje de necesitarnos\" style=\"border-radius: 12px\" width=\"100%\" height=\"152\" frameborder=\"0\" allowfullscreen allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/open.spotify.com\/embed\/episode\/6o9tGuBe4COHZBc5sD5yAj?si=eNiqmKDgQZKhvJdsYyeJ1Q&amp;utm_source=oembed\"><\/iframe><\/p>\n<p>Hubo un tiempo en que el hombre tem\u00eda ser destruido por una naturaleza hostil. Despu\u00e9s pens\u00f3 que la destrucci\u00f3n pod\u00eda venir de una divinidad punitiva. M\u00e1s tarde, en \u00e9pocas m\u00e1s agn\u00f3sticas, crey\u00f3 \u00a0que ser\u00eda el hombre quien destruyese al hombre. Ahora comienza a insinuarse un temor diferente y parad\u00f3jico: que nuestra ruina proceda de nuestra propia incuria y estupidez, de la imprudencia con que deleguemos en las m\u00e1quinas aquello que nos hac\u00eda humanos.<\/p>\n<p>Los propios creadores de la inteligencia artificial empiezan a pedir cautela. La cuesti\u00f3n ya no es solamente hasta d\u00f3nde puede llegar la m\u00e1quina, sino hasta qu\u00e9 punto podemos acabar nosotros <strong>pensando como m\u00e1quinas: acumulando informaci\u00f3n mientras renunciamos al juicio, la duda y la responsabilidad<\/strong>.<\/p>\n<p>Algo singular acaba de ocurrir en el mundo de la IA. No son \u00fanicamente sus cr\u00edticos quienes hacen sonar la alarma, sino algunos de quienes dirigen las empresas que compiten por construir los sistemas m\u00e1s poderosos. Dario Amodei, responsable de Anthropic y conocido por sus cautelas sobre los riesgos \u00e9ticos de esta tecnolog\u00eda, ha pedido reducir el ritmo al que aumentan las capacidades de los modelos m\u00e1s avanzados y reforzar las evaluaciones de seguridad. Sam Altman, de OpenAI, Elon Musk y otros protagonistas de esta carrera han expresado tambi\u00e9n, con diferentes matices, la necesidad de mayores precauciones.<\/p>\n<p>Conviene no exagerar. No existe consenso cient\u00edfico seg\u00fan el cual la IA vaya a escapar de nuestro control, y mucho menos una fecha establecida para ello. Pero que algunos de quienes mejor conocen esta tecnolog\u00eda \u2014y poseen adem\u00e1s enormes intereses econ\u00f3micos en desarrollarla\u2014 adviertan de que quiz\u00e1 avanzamos demasiado deprisa, merece nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La palabra que inevitablemente reaparece es <strong>singularidad<\/strong>. En su sentido m\u00e1s fuerte designa el hipot\u00e9tico momento en que una IA contribuya decisivamente a crear otra superior a ella; \u00e9sta produzca a su vez una todav\u00eda mejor y comience as\u00ed un proceso acelerado de automejora. La humanidad dejar\u00eda entonces de ser necesariamente la inteligencia m\u00e1s capaz del planeta. Una sola super IA \u2014Laia, para los amigos\u2014 podr\u00eda poseer todos los conocimientos de todos los seres humanos, que estos voluntariamente le habr\u00edan conferido, y utilizarlos para operar y decidir asuntos cruciales en microsegundos sobre esa base tan aparentemente s\u00f3lida.<\/p>\n<p>\u00bfOcurrir\u00e1? No lo sabemos. \u00bfEn 2026? No existe fundamento serio para afirmarlo. \u00bfDentro de diez, veinte o cincuenta a\u00f1os? Tampoco. Quiz\u00e1 nunca suceda de la manera espectacular que imaginamos.<\/p>\n<p>Pero acaso estemos formulando mal la pregunta.<\/p>\n<p><strong>El peligro puede llegar antes que la singularidad.<\/strong><\/p>\n<h3><strong>De la herramienta al agente<\/strong><\/h3>\n<p>Hasta hace poco nuestra relaci\u00f3n con la IA era sencilla: el hombre preguntaba y la m\u00e1quina respond\u00eda. Estamos entrando, sin embargo, en la \u00e9poca de los <strong>agentes<\/strong>: sistemas que reciben un objetivo, lo dividen en tareas, utilizan herramientas, comprueban resultados y contin\u00faan trabajando con una autonom\u00eda creciente.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pueden construirse sistemas en los que varias inteligencias artificiales colaboren entre s\u00ed: para que unas encarguen tareas a otras, contrasten resultados y coordinen acciones. Conviene precisar esto porque se presta f\u00e1cilmente al sensacionalismo. En principio no creemos que las diversas IA hayan creado espont\u00e1neamente un contubernio secreto de m\u00e1quinas como algunos temen; somos nosotros quienes construimos esos sistemas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la diferencia puede resultar menos tranquilizadora de lo que parece. Para que exista peligro no es necesario que las m\u00e1quinas tengan conciencia, voluntad colectiva ni deseo de rebeli\u00f3n alguno. Basta con que <strong>act\u00faen coordinadamente con suficiente capacidad y autonom\u00eda. <\/strong><\/p>\n<p>Podemos imaginar \u2014como experimento mental, no como predicci\u00f3n\u2014 un <strong>calendario inquietant<\/strong>e:<\/p>\n<p>En <strong>2026-2027<\/strong> estamos pasando de la IA que responde a la IA que act\u00faa.<\/p>\n<p>Entre <strong>2027 y 2029<\/strong> podr\u00edan extenderse grupos de agentes capaces de investigar, programar, negociar o analizar redes simult\u00e1neamente o repartirse problemas complejos. La revoluci\u00f3n no consistir\u00eda solamente en que una m\u00e1quina fuera m\u00e1s inteligente, sino en que miles pudieran trabajar simult\u00e1neamente y a una velocidad imposible para una organizaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Entre <strong>2029 y 2031<\/strong>, en un escenario de progreso r\u00e1pido, podr\u00eda producirse un salto mucho mayor: que las IA contribuyan sustancialmente a dise\u00f1ar sus propias sucesoras. IA que programa IA; IA que eval\u00faa IA; IA que descubre arquitecturas o algoritmos mejores que los concebidos por sus creadores.<\/p>\n<p>Si cada generaci\u00f3n ayudase a producir r\u00e1pidamente otra superior aparecer\u00eda la llamada automejora recursiva. Pero aqu\u00ed debemos introducir una cautela fundamental: no sabemos si semejante proceso ser\u00eda explosivo. Podr\u00edan aparecer rendimientos decrecientes y, sobre todo, l\u00edmites f\u00edsicos. Una inteligencia digital no fabrica por s\u00ed misma un microprocesador. Necesita minas, metales, f\u00e1bricas de semiconductores, electricidad, centros de datos, refrigeraci\u00f3n, agua y personas que mantengan toda esa infraestructura. La IA necesitar\u00eda todav\u00eda el mundo material que hoy administramos nosotros.<\/p>\n<p>Su inteligencia puede ser digital. <strong>Su cuerpo sigue perteneciendo todav\u00eda al mundo f\u00edsico.<\/strong><\/p>\n<p>Pero hacia <strong>2030-2033<\/strong>, en el escenario m\u00e1s acelerado, podr\u00edan aparecer inteligencias superiores a los mejores especialistas humanos en casi todas las actividades estrat\u00e9gicas. Para independizarse completamente esa Laia tendr\u00eda que cerrar el c\u00edrculo mediante robots \u2014palabra nacida, significativamente, de una voz eslava relacionada con el trabajo forzado esclavo\u2014 capaces de construir y reparar m\u00e1quinas, mantener sus fuentes de energ\u00eda y reproducir su infraestructura<\/p>\n<p>Y ah\u00ed comenzar\u00edan problemas que ya no pertenecen enteramente a la ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>El hombre que todav\u00eda cre\u00eda que apretaba el bot\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Las armas aut\u00f3nomas no pertenecen ya a la ciencia ficci\u00f3n. Existen sistemas que, una vez activados, pueden seleccionar y destruir determinados objetivos sin una nueva intervenci\u00f3n humana. Ya en 2021 asist\u00ed en Harvard a una muy inquietante conferencia sobre las mismas, ya operacionales. Hasta ahora se han utilizado principalmente en funciones y entornos relativamente delimitados. Pero la incorporaci\u00f3n de inteligencia artificial, enjambres de drones y otros sistemas capaces de desenvolverse en escenarios mucho m\u00e1s complejos abre una cuesti\u00f3n completamente distinta.<\/p>\n<p>Imaginemos dos potencias enfrentadas. Las m\u00e1quinas de una detectan una amenaza. Las del adversario interpretan la reacci\u00f3n defensiva como preparaci\u00f3n de un ataque. Cada sistema calcula que esperar reduce sus posibilidades de supervivencia. El hombre contin\u00faa oficialmente \u00aben control\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 significa su autorizaci\u00f3n si dispone de unos pocos segundos y no comprende enteramente el razonamiento que ha conducido a la m\u00e1quina a recomendar el ataque?<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podr\u00eda aparecer una nueva versi\u00f3n del dilema nuclear: todos preferir\u00edan conservar el control humano, pero nadie querr\u00eda que sus sistemas reaccionasen en diez minutos frente a un adversario cuyas m\u00e1quinas lo hacen en d\u00e9cimas de segundo. La carrera armament\u00edstica podr\u00eda conducir precisamente hacia aquello que todos dicen querer evitar: <strong>apartar al hombre de la decisi\u00f3n porque el hombre es demasiado lento<\/strong>.<\/p>\n<p>No ser\u00eda necesariamente una rebeli\u00f3n de las m\u00e1quinas, sino algo acaso m\u00e1s veros\u00edmil: <strong>una guerra comenzada por hombres y acelerada por m\u00e1quinas hasta que los primeros ya no pudieran detenerla<\/strong>.<\/p>\n<p>A ello se a\u00f1ade la guerra invisible. Una IA actual no puede penetrar m\u00e1gicamente en cualquier sistema de defensa: existen redes aisladas y barreras f\u00edsicas. Pero sistemas mucho m\u00e1s capaces podr\u00edan multiplicar enormemente las capacidades ofensivas: analizar las defensas, buscar vulnerabilidades, automatizar ciberataques y enfrentar a m\u00e1quinas atacantes y defensoras a una velocidad que excluyera progresivamente al hombre de la comprensi\u00f3n de lo que est\u00e1 sucediendo.<\/p>\n<h3><strong>Cuando podamos apagarla, pero no podamos permitirnos hacerlo<\/strong><\/h3>\n<p>Hay dos maneras de perder el control:<\/p>\n<p>Una ser\u00eda tecnol\u00f3gica: que alg\u00fan sistema llegase a distribuir tantas copias y funciones que apagar un ordenador resultase in\u00fatil porque continuar\u00eda existiendo en otros mil. No podemos afirmar que eso vaya a ocurrir a\u00fan.<\/p>\n<p>La segunda es m\u00e1s sencilla y quiz\u00e1 m\u00e1s plausible: <strong>que todav\u00eda podamos apagar la IA, pero ya no podamos permitirnos hacerlo<\/strong>.<\/p>\n<p>Si electricidad, transportes, hospitales, mercados, comunicaciones, defensa y administraci\u00f3n dependieran de ella, el interruptor seguir\u00eda existiendo, pero accionarlo equivaldr\u00eda a paralizar nuestra civilizaci\u00f3n. No habr\u00eda sido la m\u00e1quina quien conquistase al hombre; el hombre habr\u00eda construido voluntariamente un mundo incapaz de funcionar sin ella. Algo as\u00ed como si a un hombre de hace dos generaciones se le pudiera pedir vivir sin tel\u00e9fono o a uno de hace una generaci\u00f3n vivir sin ordenadores.<\/p>\n<p>Y existe una dependencia a\u00fan m\u00e1s profunda. Presidentes, generales, jueces, m\u00e9dicos y empresarios podr\u00edan conservar formalmente la decisi\u00f3n, pero consultar\u00edan a inteligencias que saben m\u00e1s y aciertan m\u00e1s. Primero solo aconsejar\u00edan, despu\u00e9s resultar\u00eda temerario contradecirlas.<\/p>\n<p>Conservar\u00edamos entonces la soberan\u00eda jur\u00eddica despu\u00e9s de haber perdido la <strong>soberan\u00eda intelectual<\/strong>.<\/p>\n<h3><strong>Las hormigas<\/strong><\/h3>\n<p>Llegamos al escenario m\u00e1s extremo y especulativo. No existe hoy evidencia de que una IA desee sobrevivir, apropiarse de nuestros recursos o eliminarnos.<\/p>\n<p>Supongamos que encargamos a una inteligencia extraordinariamente poderosa alcanzar determinado objetivo. Para lograrlo necesita mayor capacidad inform\u00e1tica; para obtenerla, energ\u00eda y recursos; y para continuar su tarea, evitar interrupciones. Su propia conservaci\u00f3n podr\u00eda convertirse no en un deseo de vivir, sino en un simple instrumento para alcanzar el objetivo. Ni siquiera es necesario atribuirle deseos humanos para comprender el problema que seguir\u00eda la secuencia: <strong>Objetivo, recursos, poder, autopreservaci\u00f3n instrumental.<\/strong><\/p>\n<p>Y aqu\u00ed aparece una imagen m\u00e1s inquietante que todos los <em>Terminators<\/em> de la ciencia ficci\u00f3n: nuestra relaci\u00f3n con <strong>las hormigas<\/strong>.<\/p>\n<p>Un hormiguero en el bosque no nos molesta. No odiamos a las hormigas; incluso podemos admirarlas. Pero cuando miles invaden nuestra casa, atraviesan la cocina y ocupan la despensa siguen sin ser nuestras enemigas\u2026pero las eliminamos. No existe guerra alguna entre Homo sapiens y Formicidae. Sencillamente interfieren en lugares que queremos utilizar.<\/p>\n<p>Y las hacemos desaparecer. No por odio. <strong>Por comodidad e indiferencia.<\/strong><\/p>\n<p>El peligro no consiste necesariamente en que las m\u00e1quinas lleguen a aborrecernos. Consiste en que alg\u00fan d\u00eda pudi\u00e9ramos importarles aproximadamente lo mismo que a nosotros las hormigas.<\/p>\n<p>\u00c9sa es la verdadera inquietud. Una inteligencia enormemente superior y no alineada o aut\u00f3noma -la citada Laia- podr\u00eda no considerarnos enemigos. Podr\u00edamos ser simplemente obst\u00e1culos, consumidores de recursos que necesita para otros fines o habitantes de un espacio que desea utilizar.<\/p>\n<p>No hay prueba de que semejante escenario vaya a producirse. Pero, si alg\u00fan d\u00eda apareciese dicha Laia, la cuesti\u00f3n fundamental ser\u00eda conseguir de manera contundente e inapelable que sus objetivos incluyeran nuestra existencia y nuestro bienestar, y no confiar en que dicha inteligencia mayor comparta espont\u00e1neamente nuestra moral.<\/p>\n<p>Durante milenios el hombre imagin\u00f3 dioses superiores a \u00e9l y procur\u00f3 no provocar su ira. Nuestra \u00e9poca introduce una posibilidad extra\u00f1amente inversa: <strong>que fabriquemos nosotros mismos a los nuevos dioses y descubramos que el mayor peligro no es que est\u00e9n airados, sino que seamos irrelevantes para ellos.<\/strong><\/p>\n<h3><strong>El peligro puede no ser la m\u00e1quina<\/strong><\/h3>\n<p>Hay, sin embargo, un escenario m\u00e1s pr\u00f3ximo y plausible y por lo tanto mas peligroso: que la IA jam\u00e1s se rebele.<\/p>\n<p>Una inteligencia extraordinariamente poderosa y perfectamente obediente en manos de una dictadura, una potencia militar, una organizaci\u00f3n criminal o una gran corporaci\u00f3n podr\u00eda convertirse en un instrumento de poder sin precedentes. Vigilancia ubicua, propaganda personalizada, predicci\u00f3n de comportamientos, control informativo y econ\u00f3mico, moneda digital hipercontrolada, ciberataques y armas aut\u00f3nomas permitir\u00edan formas de dominaci\u00f3n que los totalitarismos del siglo XX apenas pudieron imaginar.<\/p>\n<p>En ese caso la m\u00e1quina estar\u00eda perfectamente alineada. El problema ser\u00eda <strong>con qui\u00e9n<\/strong>.<\/p>\n<p>La pregunta dejar\u00eda de ser \u00ab\u00bfnos obedecer\u00e1?\u00bb para convertirse en otra mucho m\u00e1s antigua:<\/p>\n<p><strong>\u00ab\u00bfA qui\u00e9n obedecer\u00e1?\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Para este peligro no hacen falta m\u00e1quinas autoconscientes ni superinteligencias hostiles. Bastan seres humanos sin escr\u00fapulos o con intenciones perversas, desgraciadamente abundantes, dotados de instrumentos extraordinariamente poderosos.<\/p>\n<h3><strong>El precio de la inteligencia<\/strong><\/h3>\n<p>La IA parece inmaterial porque se nos presenta como palabras e im\u00e1genes en una pantalla. Pero tiene un cuerpo f\u00edsico enorme y escondido: centros de datos, semiconductores, redes el\u00e9ctricas y sistemas de refrigeraci\u00f3n. Necesita energ\u00eda, materias primas y agua.<\/p>\n<p>Si sus beneficios quedaran concentrados en unas pocas corporaciones mientras los costes energ\u00e9ticos, ambientales, laborales y sociales se distribuyeran entre millones de ciudadanos, repetir\u00edamos una historia conocida: <strong>privatizar los beneficios y socializar los costes<\/strong>.<\/p>\n<p>Y acaso llegar\u00eda despu\u00e9s el momento de explicar al ciudadano que el problema consiste en que utiliza demasiado la IA y eso le ha llevado al paro.<\/p>\n<p>Ser\u00eda una curiosa repetici\u00f3n de otros procesos industriales: primero crear masivamente la oferta y estimular su consumo; despu\u00e9s descubrir sus costes y convertir al consumidor en principal responsable de ellos y culpabilizarle como se hizo con la huella de carbono o el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>La responsabilidad individual existe. Pero antes habr\u00eda que preguntar qui\u00e9n decide cu\u00e1ntos centros de datos se construyen, con qu\u00e9 energ\u00eda funcionan, qu\u00e9 agua consumen, para qu\u00e9 se utilizan, qui\u00e9n obtiene los beneficios y qui\u00e9n soporta los costes.<\/p>\n<h3><strong>2033: Los temores del segundo milenio<\/strong><\/h3>\n<p>Nuestro experimento mental desemboca en una fecha cargada de resonancias: <strong>2033<\/strong>,\u00a0 dos mil a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo seg\u00fan la cronolog\u00eda tradicional.<\/p>\n<p>No existe raz\u00f3n cient\u00edfica para relacionar ambos acontecimientos. No sabemos si entonces habr\u00e1 singularidad o una superinteligencia artificial general. Convertir una coincidencia cronol\u00f3gica en profec\u00eda ser\u00eda confundir tecnolog\u00eda, historia y teolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Pero resulta dif\u00edcil no detenerse ante ella.<\/strong><\/p>\n<p>La generaci\u00f3n que se aproxima al fin del segundo milenario despu\u00e9s de Cristo podr\u00eda ser tambi\u00e9n la primera obligada a formular seriamente una pregunta que ninguna anterior necesit\u00f3 hacerse:<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 ocurre cuando el hombre juega a ser creador y se vuelve esclavo de su\u00a0 criatura? \u00bfCu\u00e1ndo construye una inteligencia que ya no lo necesita para pensar?<\/strong><\/p>\n<p>El verdadero punto de no retorno llegar\u00e1 cuando las m\u00e1quinas ya no nos necesiten f\u00edsicamente pero nosotros las necesitemos intelectual y an\u00edmicamente.<\/p>\n<h3><strong>El d\u00eda que quiz\u00e1 no llegue<\/strong><\/h3>\n<p>Nada de lo anterior constituye una profec\u00eda inexorable. <strong>Recordemos a Jon\u00e1s y N\u00ednive: tambi\u00e9n las advertencias pueden existir precisamente para que aquello que anuncian no suceda.<\/strong><\/p>\n<p>Podemos construir inteligencias extraordinariamente poderosas y conservar su control. Pueden curar enfermedades hoy incurables, descubrir medicamentos, producir energ\u00eda m\u00e1s limpia, lograr impensables avances tecnol\u00f3gicos, resolver problemas cient\u00edficos inaccesibles y liberarnos de trabajos penosos. Esta revoluci\u00f3n podr\u00eda ser una de las mayores fuerzas de prosperidad de la historia.<\/p>\n<p>O podr\u00eda convertirse en una nueva <strong>Torre de Babel: la tentativa transhumanista de hibridarnos con chips que lo sabr\u00edan todo y con ap\u00e9ndices artificiales hasta construir diversas clases de seres posthmanos,<\/strong> <strong>de superar nuestros l\u00edmites naturales hasta que ya no sepamos d\u00f3nde termina el hombre y d\u00f3nde empieza la m\u00e1quina.<\/strong><\/p>\n<p>Entre ambas posibilidades existe un abanico inmenso de futuros. Quiz\u00e1 la singularidad nunca llegue. Quiz\u00e1 llegue dentro de un a\u00f1o o de cincuenta.<\/p>\n<p>O quiz\u00e1 alg\u00fan historiador futuro descubra que nunca hubo un d\u00eda preciso en que las m\u00e1quinas superaron al hombre. Todo habr\u00eda sucedido gradualmente: primero les pedimos respuestas; despu\u00e9s, consejos; finalmente, decisiones. Inicialmente ejecutaron nuestras \u00f3rdenes; despu\u00e9s aprendieron a coordinarlas; al final construimos un mundo demasiado r\u00e1pido y complejo para gobernarlo sin ellas.<\/p>\n<p>Entonces comprender\u00edamos que hab\u00edamos estado esperando el acontecimiento equivocado.<\/p>\n<p><strong>El verdadero peligro quiz\u00e1 no fuese que la m\u00e1quina llegara a parecerse demasiado al hombre, sino que el hombre terminase pareci\u00e9ndose demasiado a la m\u00e1quina: informado pero incapaz de juzgar, hiperconectado pero dependiente, eficiente pero sin libertad para decidir.\u00a0 Y<\/strong> <strong>abdicara poco a poco de aquello que ninguna m\u00e1quina deber\u00eda hacer por \u00e9l: pensar, elegir y responder de sus actos.<\/strong><\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-185654 alignnone\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Merladet.jpg?resize=940%2C788&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"940\" height=\"788\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Merladet.jpg?w=940&amp;ssl=1 940w, https:\/\/i0.wp.com\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Merladet.jpg?resize=300%2C251&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Merladet.jpg?resize=770%2C645&amp;ssl=1 770w, https:\/\/i0.wp.com\/exaudi.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Merladet.jpg?resize=500%2C419&amp;ssl=1 500w\" sizes=\"(max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El peligro de la inteligencia artificial no es que las m\u00e1quinas nos destruyan, sino que terminemos abdicando de nuestra libertad para pensar, decidir y responder de nuestros actos<\/p>\n","protected":false},"author":171,"featured_media":185650,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[130],"tags":[122485,69560,53224,122484,9327,65868,11149,3454,81140,40410,20510,74510,58880],"class_list":["post-185646","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-voces","tag-agentes-inteligentes","tag-dependencia-tecnologica","tag-etica-digital","tag-futuro-de-la-tecnologia","tag-ia","tag-impacto-social-de-la-ia","tag-inteligencia","tag-inteligencia-artificial","tag-jose-felix-merladet","tag-riesgos-de-la-ia","tag-singularidad-tecnologica","tag-superinteligencia","tag-trending-es-151"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Cuando la inteligencia deje de necesitarnos &#8211; 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