{"id":154385,"date":"2015-05-24T11:45:23","date_gmt":"2015-05-24T09:45:23","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=154385"},"modified":"2026-02-24T14:59:12","modified_gmt":"2026-02-24T13:59:12","slug":"laudato-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/laudato-si\/","title":{"rendered":"Laudato Si"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span style=\"color: #663300;\">CARTA ENC\u00cdCLICA<br \/>\n<i><b><span style=\"font-size: large;\">LAUDATO SI\u2019<\/span><\/b><br \/>\n<\/i>DEL SANTO PADRE<br \/>\n<b>FRANCISCO<br \/>\n<\/b>SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COM\u00daN<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #663300; font-size: xx-small;\"><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/dam\/francesco\/pdf\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si_sp.pdf\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/dam\/francesco\/images\/latest\/sub_index\/img\/pdf.png\" width=\"22\" height=\"22\" border=\"0\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p><a name=\"1\"><\/a>1. \u00abLaudato si\u2019, mi\u2019 Signore\u00bb \u2013 \u00abAlabado seas, mi Se\u00f1or\u00bb, cantaba san Francisco de As\u00eds. En ese hermoso c\u00e1ntico nos recordaba que nuestra casa com\u00fan es tambi\u00e9n como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: \u00abAlabado seas, mi Se\u00f1or, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"2\"><\/a>2. Esta hermana clama por el da\u00f1o que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que \u00e9ramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el coraz\u00f3n humano, herido por el pecado, tambi\u00e9n se manifiesta en los s\u00edntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres m\u00e1s abandonados y maltratados, est\u00e1 nuestra oprimida y devastada tierra, que \u00abgime y sufre dolores de parto\u00bb (<i>Rm\u00a0<\/i>8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>2,7). Nuestro propio cuerpo est\u00e1 constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.<\/p>\n<p><i>Nada de este mundo nos resulta indiferente<\/i><\/p>\n<p><a name=\"3\"><\/a>3. Hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, cuando el mundo estaba vacilando al filo de una crisis nuclear, el santo Papa Juan XXIII escribi\u00f3 una enc\u00edclica en la cual no se conformaba con rechazar una guerra, sino que quiso transmitir una propuesta de paz. Dirigi\u00f3 su mensaje\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-xxiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html\">Pacem in terris<\/a>\u00a0<\/i>a todo el \u00abmundo cat\u00f3lico \u00bb, pero agregaba \u00aby a todos los hombres de buena voluntad \u00bb. Ahora, frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta. En mi exhortaci\u00f3n\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i>, escrib\u00ed a los miembros de la Iglesia en orden a movilizar un proceso de reforma misionera todav\u00eda pendiente. En esta enc\u00edclica, intento especialmente entrar en di\u00e1logo con todos acerca de nuestra casa com\u00fan.<\/p>\n<p><a name=\"4\"><\/a>4. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s de\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-xxiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html\">Pacem in terris<\/a><\/i>, en 1971, el beato Papa Pablo VI se refiri\u00f3 a la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica, present\u00e1ndola como una crisis, que es \u00ab una consecuencia dram\u00e1tica \u00bb de la actividad descontrolada del ser humano: \u00ab Debido a una explotaci\u00f3n inconsiderada de la naturaleza, [el ser humano] corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez v\u00edctima de esta degradaci\u00f3n \u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.Tambi\u00e9n habl\u00f3 a la FAO sobre la posibilidad de una \u00abcat\u00e1strofe ecol\u00f3gica bajo el efecto de la explosi\u00f3n de la civilizaci\u00f3n industrial\u00bb, subrayando la \u00aburgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad\u00bb, porque \u00ablos progresos cient\u00edficos m\u00e1s extraordinarios, las proezas t\u00e9cnicas m\u00e1s sorprendentes, el crecimiento econ\u00f3mico m\u00e1s prodigioso, si no van acompa\u00f1ados por un aut\u00e9ntico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"5\"><\/a>5. San Juan Pablo II se ocup\u00f3 de este tema con un inter\u00e9s cada vez mayor. En su primera enc\u00edclica, advirti\u00f3 que el ser humano parece \u00abno percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y consumo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Sucesivamente llam\u00f3 a una\u00a0<i>conversi\u00f3n\u00a0<\/i>ecol\u00f3gica global<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Pero al mismo tiempo hizo notar que se pone poco empe\u00f1o para \u00absalvaguardar las condiciones morales de una aut\u00e9ntica\u00a0<i>ecolog\u00eda humana<\/i>\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. La destrucci\u00f3n del ambiente humano es algo muy serio, porque Dios no s\u00f3lo le encomend\u00f3 el mundo al ser humano, sino que su propia vida es un don que debe ser protegido de diversas formas de degradaci\u00f3n. Toda pretensi\u00f3n de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en \u00ablos estilos de vida, los modelos de producci\u00f3n y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.El aut\u00e9ntico desarrollo humano posee un car\u00e1cter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero tambi\u00e9n debe prestar atenci\u00f3n al mundo natural y \u00abtener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexi\u00f3n en un sistema ordenado\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Por lo tanto, la capacidad de transformar la realidad que tiene el ser humano debe desarrollarse sobre la base de la donaci\u00f3n originaria de las cosas por parte de Dios<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"6\"><\/a>6. Mi predecesor Benedicto XVI renov\u00f3 la invitaci\u00f3n a \u00abeliminar las causas estructurales de las disfunciones de la econom\u00eda mundial y corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Record\u00f3 que el mundo no puede ser analizado s\u00f3lo aislando uno de sus aspectos, porque \u00abel libro de la naturaleza es uno e indivisible\u00bb, e incluye el ambiente, la vida, la sexualidad, la familia, las relaciones sociales, etc. Por consiguiente, \u00abla degradaci\u00f3n de la naturaleza est\u00e1 estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana \u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. El Papa Benedicto nos propuso reconocer que el ambiente natural est\u00e1 lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. Tambi\u00e9n el ambiente social tiene sus heridas. Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, es decir, a la idea de que no existen verdades indiscutibles que gu\u00eden nuestras vidas, por lo cual la libertad humana no tiene l\u00edmites. Se olvida que \u00abel hombre no es solamente una libertad que \u00e9l se crea por s\u00ed solo. El hombre no se crea a s\u00ed mismo. Es esp\u00edritu y voluntad, pero tambi\u00e9n naturaleza\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Con paternal preocupaci\u00f3n, nos invit\u00f3 a tomar conciencia de que la creaci\u00f3n se ve perjudicada \u00abdonde nosotros mismos somos las \u00faltimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra y el consumo es s\u00f3lo para nosotros mismos. El derroche de la creaci\u00f3n comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que s\u00f3lo nos vemos a nosotros mismos\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p><i>Unidos por una misma preocupaci\u00f3n<\/i><\/p>\n<p><a name=\"7\"><\/a>7. Estos aportes de los Papas recogen la reflexi\u00f3n de innumerables cient\u00edficos, fil\u00f3sofos, te\u00f3logos y organizaciones sociales que enriquecieron el pensamiento de la Iglesia sobre estas cuestiones. Pero no podemos ignorar que, tambi\u00e9n fuera de la Iglesia Cat\u00f3lica, otras Iglesias y Comunidades cristianas \u2013como tambi\u00e9n otras religiones\u2013 han desarrollado una amplia preocupaci\u00f3n y una valiosa reflexi\u00f3n sobre estos temas que nos preocupan a todos. Para poner s\u00f3lo un ejemplo destacable, quiero recoger brevemente parte del aporte del querido Patriarca Ecum\u00e9nico Bartolom\u00e9, con el que compartimos la esperanza de la comuni\u00f3n eclesial plena.<\/p>\n<p><a name=\"8\"><\/a>8. El Patriarca Bartolom\u00e9 se ha referido particularmente a la necesidad de que cada uno se arrepienta de sus propias maneras de da\u00f1ar el planeta, porque, \u00aben la medida en que todos generamos peque\u00f1os da\u00f1os ecol\u00f3gicos\u00bb, estamos llamados a reconocer \u00abnuestra contribuci\u00f3n \u2013peque\u00f1a o grande\u2013 a la desfiguraci\u00f3n y destrucci\u00f3n de la creaci\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Sobre este punto \u00e9l se ha expresado repetidamente de una manera firme y estimulante, invit\u00e1ndonos a reconocer los pecados contra la creaci\u00f3n: \u00abQue los seres humanos destruyan la diversidad biol\u00f3gica en la creaci\u00f3n divina; que los seres humanos degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio clim\u00e1tico, desnudando la tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas h\u00famedas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todos estos son pecados\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Porque \u00abun crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"9\"><\/a>9. Al mismo tiempo, Bartolom\u00e9 llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre las ra\u00edces \u00e9ticas y espirituales de los problemas ambientales, que nos invitan a encontrar soluciones no s\u00f3lo en la t\u00e9cnica sino en un cambio del ser humano, porque de otro modo afrontar\u00edamos s\u00f3lo los s\u00edntomas. Nos propuso pasar del consumo al sacrificio, de la avidez a la generosidad, del desperdicio a la capacidad de compartir, en una ascesis que \u00absignifica aprender a dar, y no simplemente renunciar. Es un modo de amar, de pasar poco a poco de lo que yo quiero a lo que necesita el mundo de Dios. Es liberaci\u00f3n del miedo, de la avidez, de la dependencia\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Los cristianos, adem\u00e1s, estamos llamados a \u00ab aceptar el mundo como sacramento de comuni\u00f3n, como modo de compartir con Dios y con el pr\u00f3jimo en una escala global. Es nuestra humilde convicci\u00f3n que lo divino y lo humano se encuentran en el m\u00e1s peque\u00f1o detalle contenido en los vestidos sin costuras de la creaci\u00f3n de Dios, hasta en el \u00faltimo grano de polvo de nuestro planeta \u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p><i>San Francisco de As\u00eds<\/i><\/p>\n<p><a name=\"10\"><\/a>10. No quiero desarrollar esta enc\u00edclica sin acudir a un modelo bello que puede motivarnos. Tom\u00e9 su nombre como gu\u00eda y como inspiraci\u00f3n en el momento de mi elecci\u00f3n como Obispo de Roma. Creo que Francisco es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es d\u00e9bil y de una ecolog\u00eda integral, vivida con alegr\u00eda y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecolog\u00eda, amado tambi\u00e9n por muchos que no son cristianos. \u00c9l manifest\u00f3 una atenci\u00f3n particular hacia la creaci\u00f3n de Dios y hacia los m\u00e1s pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegr\u00eda, su entrega generosa, su coraz\u00f3n universal. Era un m\u00edstico y un peregrino que viv\u00eda con simplicidad y en una maravillosa armon\u00eda con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En \u00e9l se advierte hasta qu\u00e9 punto son inseparables la preocupaci\u00f3n por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior.<\/p>\n<p><a name=\"11\"><\/a>11. Su testimonio nos muestra tambi\u00e9n que una ecolog\u00eda integral requiere apertura hacia categor\u00edas que trascienden el lenguaje de las matem\u00e1ticas o de la biolog\u00eda y nos conectan con la esencia de lo humano. As\u00ed como sucede cuando nos enamoramos de una persona, cada vez que \u00e9l miraba el sol, la luna o los m\u00e1s peque\u00f1os animales, su reacci\u00f3n era cantar, incorporando en su alabanza a las dem\u00e1s criaturas. \u00c9l entraba en comunicaci\u00f3n con todo lo creado, y hasta predicaba a las flores \u00abinvit\u00e1ndolas a alabar al Se\u00f1or, como si gozaran del don de la raz\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Su reacci\u00f3n era mucho m\u00e1s que una valoraci\u00f3n intelectual o un c\u00e1lculo econ\u00f3mico, porque para \u00e9l cualquier criatura era una hermana, unida a \u00e9l con lazos de cari\u00f1o. Por eso se sent\u00eda llamado a cuidar todo lo que existe. Su disc\u00edpulo san Buenaventura dec\u00eda de \u00e9l que, \u00ablleno de la mayor ternura al considerar el origen com\u00fan de todas las cosas, daba a todas las criaturas, por m\u00e1s despreciables que parecieran, el dulce nombre de hermanas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Esta convicci\u00f3n no puede ser despreciada como un romanticismo irracional, porque tiene consecuencias en las opciones que determinan nuestro comportamiento. Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relaci\u00f3n con el mundo, nuestras actitudes ser\u00e1n las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un l\u00edmite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos \u00edntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotar\u00e1n de modo espont\u00e1neo. La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo m\u00e1s radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio.<\/p>\n<p><a name=\"12\"><\/a>12. Por otra parte, san Francisco, fiel a la Escritura, nos propone reconocer la naturaleza como un espl\u00e9ndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y de su bondad: \u00abA trav\u00e9s de la grandeza y de la belleza de las criaturas, se conoce por analog\u00eda al autor\u00bb (<i>Sb\u00a0<\/i>13,5), y \u00absu eterna potencia y divinidad se hacen visibles para la inteligencia a trav\u00e9s de sus obras desde la creaci\u00f3n del mundo\u00bb (<i>Rm\u00a0<\/i>1,20). Por eso, \u00e9l ped\u00eda que en el convento siempre se dejara una parte del huerto sin cultivar, para que crecieran las hierbas silvestres, de manera que quienes las admiraran pudieran elevar su pensamiento a Dios, autor de tanta belleza<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. El mundo es algo m\u00e1s que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza.<\/p>\n<p><i>Mi llamado<\/i><\/p>\n<p><a name=\"13\"><\/a>13. El desaf\u00edo urgente de proteger nuestra casa com\u00fan incluye la preocupaci\u00f3n de unir a toda la familia humana en la b\u00fasqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atr\u00e1s en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad a\u00fan posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa com\u00fan. Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos los que, en los m\u00e1s variados sectores de la actividad humana, est\u00e1n trabajando para garantizar la protecci\u00f3n de la casa que compartimos. Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dram\u00e1ticas de la degradaci\u00f3n ambiental en las vidas de los m\u00e1s pobres del mundo. Los j\u00f3venes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan c\u00f3mo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos.<\/p>\n<p><a name=\"14\"><\/a>14. Hago una invitaci\u00f3n urgente a un nuevo di\u00e1logo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversaci\u00f3n que nos una a todos, porque el desaf\u00edo ambiental que vivimos, y sus ra\u00edces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecol\u00f3gico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientizaci\u00f3n. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no s\u00f3lo por el rechazo de los poderosos, sino tambi\u00e9n por la falta de inter\u00e9s de los dem\u00e1s. Las actitudes que obstruyen los caminos de soluci\u00f3n, aun entre los creyentes, van de la negaci\u00f3n del problema a la indiferencia, la resignaci\u00f3n c\u00f3moda o la confianza ciega en las soluciones t\u00e9cnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva. Como dijeron los Obispos de Sud\u00e1frica, \u00abse necesitan los talentos y la implicaci\u00f3n\u00a0<i>de todos\u00a0<\/i>para reparar el da\u00f1o causado por el abuso humano a la creaci\u00f3n de Dios\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>. Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creaci\u00f3n, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades.<\/p>\n<p><a name=\"15\"><\/a>15. Espero que esta Carta enc\u00edclica, que se agrega al Magisterio social de la Iglesia, nos ayude a reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desaf\u00edo que se nos presenta. En primer lugar, har\u00e9 un breve recorrido por distintos aspectos de la actual crisis ecol\u00f3gica, con el fin de asumir los mejores frutos de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica actualmente disponible, dejarnos interpelar por ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario \u00e9tico y espiritual como se indica a continuaci\u00f3n. A partir de esa mirada, retomar\u00e9 algunas razones que se desprenden de la tradici\u00f3n jud\u00edo-cristiana, a fin de procurar una mayor coherencia en nuestro compromiso con el ambiente. Luego intentar\u00e9 llegar a las ra\u00edces de la actual situaci\u00f3n, de manera que no miremos s\u00f3lo los s\u00edntomas sino tambi\u00e9n las causas m\u00e1s profundas. As\u00ed podremos proponer una ecolog\u00eda que, entre sus distintas dimensiones, incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea. A la luz de esa reflexi\u00f3n quisiera avanzar en algunas l\u00edneas amplias de di\u00e1logo y de acci\u00f3n que involucren tanto a cada uno de nosotros como a la pol\u00edtica internacional. Finalmente, puesto que estoy convencido de que todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo, propondr\u00e9 algunas l\u00edneas de maduraci\u00f3n humana inspiradas en el tesoro de la experiencia espiritual cristiana.<\/p>\n<p><a name=\"16\"><\/a>16. Si bien cada cap\u00edtulo posee su tem\u00e1tica propia y una metodolog\u00eda espec\u00edfica, a su vez retoma desde una nueva \u00f3ptica cuestiones importantes abordadas en los cap\u00edtulos anteriores. Esto ocurre especialmente con algunos ejes que atraviesan toda la enc\u00edclica. Por ejemplo: la \u00edntima relaci\u00f3n entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicci\u00f3n de que en el mundo todo est\u00e1 conectado, la cr\u00edtica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnolog\u00eda, la invitaci\u00f3n a buscar otros modos de entender la econom\u00eda y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecolog\u00eda, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la pol\u00edtica internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida. Estos temas no se cierran ni abandonan, sino que son constantemente replanteados y enriquecidos.<\/p>\n<p align=\"center\">CAP\u00cdTULO PRIMERO<\/p>\n<p align=\"center\"><b>LO QUE LE EST\u00c1 PASANDO A NUESTRA CASA<\/b><\/p>\n<p><a name=\"17\"><\/a>17. Las reflexiones teol\u00f3gicas o filos\u00f3ficas sobre la situaci\u00f3n de la humanidad y del mundo pueden sonar a mensaje repetido y abstracto si no se presentan nuevamente a partir de una confrontaci\u00f3n con el contexto actual, en lo que tiene de in\u00e9dito para la historia de la humanidad. Por eso, antes de reconocer c\u00f3mo la fe aporta nuevas motivaciones y exigencias frente al mundo del cual formamos parte, propongo detenernos brevemente a considerar lo que le est\u00e1 pasando a nuestra casa com\u00fan.<\/p>\n<p><a name=\"18\"><\/a>18. A la continua aceleraci\u00f3n de los cambios de la humanidad y del planeta se une hoy la intensificaci\u00f3n de ritmos de vida y de trabajo, en eso que algunos llaman \u00abrapidaci\u00f3n\u00bb. Si bien el cambio es parte de la din\u00e1mica de los sistemas complejos, la velocidad que las acciones humanas le imponen hoy contrasta con la natural lentitud de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. A esto se suma el problema de que los objetivos de ese cambio veloz y constante no necesariamente se orientan al bien com\u00fan y a un desarrollo humano, sostenible e integral. El cambio es algo deseable, pero se vuelve preocupante cuando se convierte en deterioro del mundo y de la calidad de vida de gran parte de la humanidad.<\/p>\n<p><a name=\"19\"><\/a>19. Despu\u00e9s de un tiempo de confianza irracional en el progreso y en la capacidad humana, una parte de la sociedad est\u00e1 entrando en una etapa de mayor conciencia. Se advierte una creciente sensibilidad con respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza, y crece una sincera y dolorosa preocupaci\u00f3n por lo que est\u00e1 ocurriendo con nuestro planeta. Hagamos un recorrido, que ser\u00e1 ciertamente incompleto, por aquellas cuestiones que hoy nos provocan inquietud y que ya no podemos esconder debajo de la alfombra. El objetivo no es recoger informaci\u00f3n o saciar nuestra curiosidad, sino tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y as\u00ed reconocer cu\u00e1l es la contribuci\u00f3n que cada uno puede aportar.<\/p>\n<p><b>I. Contaminaci\u00f3n y cambio clim\u00e1tico<\/b><\/p>\n<p><i>Contaminaci\u00f3n, basura y cultura del descarte<\/i><\/p>\n<p><a name=\"20\"><\/a>20. Existen formas de contaminaci\u00f3n que afectan cotidianamente a las personas. La exposici\u00f3n a los contaminantes atmosf\u00e9ricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los m\u00e1s pobres, provocando millones de muertes prematuras. Se enferman, por ejemplo, a causa de la inhalaci\u00f3n de elevados niveles de humo que procede de los combustibles que utilizan para cocinar o para calentarse. A ello se suma la contaminaci\u00f3n que afecta a todos, debida al transporte, al humo de la industria, a los dep\u00f3sitos de sustancias que contribuyen a la acidificaci\u00f3n del suelo y del agua, a los fertilizantes, insecticidas, fungicidas, controladores de malezas y agrot\u00f3xicos en general. La tecnolog\u00eda que, ligada a las finanzas, pretende ser la \u00fanica soluci\u00f3n de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las m\u00faltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros.<\/p>\n<p><a name=\"21\"><\/a>21. Hay que considerar tambi\u00e9n la contaminaci\u00f3n producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes. Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por a\u00f1o, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolici\u00f3n, residuos cl\u00ednicos, electr\u00f3nicos e industriales, residuos altamente t\u00f3xicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez m\u00e1s en un inmenso dep\u00f3sito de porquer\u00eda. En muchos lugares del planeta, los ancianos a\u00f1oran los paisajes de otros tiempos, que ahora se ven inundados de basura. Tanto los residuos industriales como los productos qu\u00edmicos utilizados en las ciudades y en el agro pueden producir un efecto de bioacumulaci\u00f3n en los organismos de los pobladores de zonas cercanas, que ocurre aun cuando el nivel de presencia de un elemento t\u00f3xico en un lugar sea bajo. Muchas veces se toman medidas s\u00f3lo cuando se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas.<\/p>\n<p><a name=\"22\"><\/a>22. Estos problemas est\u00e1n \u00edntimamente ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que r\u00e1pidamente se convierten en basura. Advirtamos, por ejemplo, que la mayor parte del papel que se produce se desperdicia y no se recicla. Nos cuesta reconocer que el funcionamiento de los ecosistemas naturales es ejemplar: las plantas sintetizan nutrientes que alimentan a los herb\u00edvoros; estos a su vez alimentan a los seres carn\u00edvoros, que proporcionan importantes cantidades de residuos org\u00e1nicos, los cuales dan lugar a una nueva generaci\u00f3n de vegetales. En cambio, el sistema industrial, al final del ciclo de producci\u00f3n y de consumo, no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos. Todav\u00eda no se ha logrado adoptar un modelo circular de producci\u00f3n que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al m\u00e1ximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar. Abordar esta cuesti\u00f3n ser\u00eda un modo de contrarrestar la cultura del descarte, que termina afectando al planeta entero, pero observamos que los avances en este sentido son todav\u00eda muy escasos.<\/p>\n<p><i>El clima como bien com\u00fan<\/i><\/p>\n<p><a name=\"23\"><\/a>23. El clima es un bien com\u00fan, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana. Hay un consenso cient\u00edfico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema clim\u00e1tico. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, este calentamiento ha estado acompa\u00f1ado del constante crecimiento del nivel del mar, y adem\u00e1s es dif\u00edcil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorol\u00f3gicos extremos, m\u00e1s all\u00e1 de que no pueda atribuirse una causa cient\u00edficamente determinable a cada fen\u00f3meno particular. La humanidad est\u00e1 llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producci\u00f3n y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acent\u00faan. Es verdad que hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la \u00f3rbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar), pero numerosos estudios cient\u00edficos se\u00f1alan que la mayor parte del calentamiento global de las \u00faltimas d\u00e9cadas se debe a la gran concentraci\u00f3n de gases de efecto invernadero (di\u00f3xido de carbono, metano, \u00f3xidos de nitr\u00f3geno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana. Al concentrarse en la atm\u00f3sfera, impiden que el calor producido por los rayos solares sobre la superficie de la tierra se disperse en el espacio. Esto se ve potenciado especialmente por el patr\u00f3n de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles f\u00f3siles, que hace al coraz\u00f3n del sistema energ\u00e9tico mundial. Tambi\u00e9n ha incidido el aumento en la pr\u00e1ctica del cambio de usos del suelo, principalmente la deforestaci\u00f3n para agricultura.<\/p>\n<p><a name=\"24\"><\/a>24. A su vez, el calentamiento tiene efectos sobre el ciclo del carbono. Crea un c\u00edrculo vicioso que agrava a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n, y que afectar\u00e1 la disponibilidad de recursos imprescindibles como el agua potable, la energ\u00eda y la producci\u00f3n agr\u00edcola de las zonas m\u00e1s c\u00e1lidas, y provocar\u00e1 la extinci\u00f3n de parte de la biodiversidad del planeta. El derretimiento de los hielos polares y de planicies de altura amenaza con una liberaci\u00f3n de alto riesgo de gas metano, y la descomposici\u00f3n de la materia org\u00e1nica congelada podr\u00eda acentuar todav\u00eda m\u00e1s la emanaci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono. A su vez, la p\u00e9rdida de selvas tropicales empeora las cosas, ya que ayudan a mitigar el cambio clim\u00e1tico. La contaminaci\u00f3n que produce el di\u00f3xido de carbono aumenta la acidez de los oc\u00e9anos y compromete la cadena alimentaria marina. Si la actual tendencia contin\u00faa, este siglo podr\u00eda ser testigo de cambios clim\u00e1ticos inauditos y de una destrucci\u00f3n sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros. El crecimiento del nivel del mar, por ejemplo, puede crear situaciones de extrema gravedad si se tiene en cuenta que la cuarta parte de la poblaci\u00f3n mundial vive junto al mar o muy cerca de \u00e9l, y la mayor parte de las megaciudades est\u00e1n situadas en zonas costeras.<\/p>\n<p><a name=\"25\"><\/a>25. El cambio clim\u00e1tico es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, econ\u00f3micas, distributivas y pol\u00edticas, y plantea uno de los principales desaf\u00edos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaer\u00e1n en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas sobre los pa\u00edses en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fen\u00f3menos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosist\u00e9micos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales. No tienen otras actividades financieras y otros recursos que les permitan adaptarse a los impactos clim\u00e1ticos o hacer frente a situaciones catastr\u00f3ficas, y poseen poco acceso a servicios sociales y a protecci\u00f3n. Por ejemplo, los cambios del clima originan migraciones de animales y vegetales que no siempre pueden adaptarse, y esto a su vez afecta los recursos productivos de los m\u00e1s pobres, quienes tambi\u00e9n se ven obligados a migrar con gran incertidumbre por el futuro de sus vidas y de sus hijos. Es tr\u00e1gico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradaci\u00f3n ambiental, que no son reconocidos como refugiados en las convenciones internacionales y llevan el peso de sus vidas abandonadas sin protecci\u00f3n normativa alguna. Lamentablemente, hay una general indiferencia ante estas tragedias, que suceden ahora mismo en distintas partes del mundo. La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la p\u00e9rdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil.<\/p>\n<p><a name=\"26\"><\/a>26. Muchos de aquellos que tienen m\u00e1s recursos y poder econ\u00f3mico o pol\u00edtico parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los s\u00edntomas, tratando s\u00f3lo de reducir algunos impactos negativos del cambio clim\u00e1tico. Pero muchos s\u00edntomas indican que esos efectos podr\u00e1n ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producci\u00f3n y de consumo. Por eso se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de pol\u00edticas para que en los pr\u00f3ximos a\u00f1os la emisi\u00f3n de di\u00f3xido de carbono y de otros gases altamente contaminantes sea reducida dr\u00e1sticamente, por ejemplo, reemplazando la utilizaci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles y desarrollando fuentes de energ\u00eda renovable. En el mundo hay un nivel exiguo de acceso a energ\u00edas limpias y renovables. Todav\u00eda es necesario desarrollar tecnolog\u00edas adecuadas de acumulaci\u00f3n. Sin embargo, en algunos pa\u00edses se han dado avances que comienzan a ser significativos, aunque est\u00e9n lejos de lograr una proporci\u00f3n importante. Tambi\u00e9n ha habido algunas inversiones en formas de producci\u00f3n y de transporte que consumen menos energ\u00eda y requieren menos cantidad de materia prima, as\u00ed como en formas de construcci\u00f3n o de saneamiento de edificios para mejorar su eficiencia energ\u00e9tica. Pero estas buenas pr\u00e1cticas est\u00e1n lejos de generalizarse.<\/p>\n<p><b>II. La cuesti\u00f3n del agua<\/b><\/p>\n<p><a name=\"27\"><\/a>27. Otros indicadores de la situaci\u00f3n actual tienen que ver con el agotamiento de los recursos naturales. Conocemos bien la imposibilidad de sostener el actual nivel de consumo de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados y de los sectores m\u00e1s ricos de las sociedades, donde el h\u00e1bito de gastar y tirar alcanza niveles inauditos. Ya se han rebasado ciertos l\u00edmites m\u00e1ximos de explotaci\u00f3n del planeta, sin que hayamos resuelto el problema de la pobreza.<\/p>\n<p><a name=\"28\"><\/a>28. El agua potable y limpia representa una cuesti\u00f3n de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acu\u00e1ticos. Las fuentes de agua dulce abastecen a sectores sanitarios, agropecuarios e industriales. La provisi\u00f3n de agua permaneci\u00f3 relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves consecuencias a corto y largo t\u00e9rmino. Grandes ciudades que dependen de un importante nivel de almacenamiento de agua, sufren per\u00edodos de disminuci\u00f3n del recurso, que en los momentos cr\u00edticos no se administra siempre con una adecuada gobernanza y con imparcialidad. La pobreza del agua social se da especialmente en \u00c1frica, donde grandes sectores de la poblaci\u00f3n no acceden al agua potable segura, o padecen sequ\u00edas que dificultan la producci\u00f3n de alimentos. En algunos pa\u00edses hay regiones con abundante agua y al mismo tiempo otras que padecen grave escasez.<\/p>\n<p><a name=\"29\"><\/a>29. Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los d\u00edas. Entre los pobres son frecuentes enfermedades relacionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias qu\u00edmicas. La diarrea y el c\u00f3lera, que se relacionan con servicios higi\u00e9nicos y provisi\u00f3n de agua inadecuados, son un factor significativo de sufrimiento y de mortalidad infantil. Las aguas subterr\u00e1neas en muchos lugares est\u00e1n amenazadas por la contaminaci\u00f3n que producen algunas actividades extractivas, agr\u00edcolas e industriales, sobre todo en pa\u00edses donde no hay una reglamentaci\u00f3n y controles suficientes. No pensemos solamente en los vertidos de las f\u00e1bricas. Los detergentes y productos qu\u00edmicos que utiliza la poblaci\u00f3n en muchos lugares del mundo siguen derram\u00e1ndose en r\u00edos, lagos y mares.<\/p>\n<p><a name=\"30\"><\/a>30. Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercanc\u00eda que se regula por las leyes del mercado. En realidad,\u00a0<i>el acceso al agua potable y segura es un derecho humano b\u00e1sico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condici\u00f3n para el ejercicio de los dem\u00e1s derechos humanos<\/i>. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso\u00a0<i>es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable<\/i>. Esa deuda se salda en parte con m\u00e1s aportes econ\u00f3micos para proveer de agua limpia y saneamiento a los pueblos m\u00e1s pobres. Pero se advierte un derroche de agua no s\u00f3lo en pa\u00edses desarrollados, sino tambi\u00e9n en aquellos menos desarrollados que poseen grandes reservas. Esto muestra que el problema del agua es en parte una cuesti\u00f3n educativa y cultural, porque no hay conciencia de la gravedad de estas conductas en un contexto de gran inequidad.<\/p>\n<p><a name=\"31\"><\/a>31. Una mayor escasez de agua provocar\u00e1 el aumento del costo de los alimentos y de distintos productos que dependen de su uso. Algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas d\u00e9cadas si no se act\u00faa con urgencia. Los impactos ambientales podr\u00edan afectar a miles de millones de personas, pero es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>.<\/p>\n<p><b>III. P\u00e9rdida de biodiversidad<\/b><\/p>\n<p><a name=\"32\"><\/a>32. Los recursos de la tierra tambi\u00e9n est\u00e1n siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la econom\u00eda y la actividad comercial y productiva. La p\u00e9rdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la p\u00e9rdida de especies que podr\u00edan significar en el futuro recursos sumamente importantes, no s\u00f3lo para la alimentaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para la curaci\u00f3n de enfermedades y para m\u00faltiples servicios. Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el futuro alguna necesidad humana o para regular alg\u00fan problema ambiental.<\/p>\n<p><a name=\"33\"><\/a>33. Pero no basta pensar en las distintas especies s\u00f3lo como eventuales \u00ab recursos \u00bb explotables, olvidando que tienen un valor en s\u00ed mismas. Cada a\u00f1o desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podr\u00e1n ver, perdidas para siempre. La inmensa mayor\u00eda se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acci\u00f3n humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no dar\u00e1n gloria a Dios con su existencia ni podr\u00e1n comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.<\/p>\n<p><a name=\"34\"><\/a>34. Posiblemente nos inquieta saber de la extinci\u00f3n de un mam\u00edfero o de un ave, por su mayor visibilidad. Pero para el buen funcionamiento de los ecosistemas tambi\u00e9n son necesarios los hongos, las algas, los gusanos, los insectos, los reptiles y la innumerable variedad de microorganismos. Algunas especies poco numerosas, que suelen pasar desapercibidas, juegan un rol cr\u00edtico fundamental para estabilizar el equilibrio de un lugar. Es verdad que el ser humano debe intervenir cuando un geosistema entra en estado cr\u00edtico, pero hoy el nivel de intervenci\u00f3n humana en una realidad tan compleja como la naturaleza es tal, que los constantes desastres que el ser humano ocasiona provocan una nueva intervenci\u00f3n suya, de tal modo que la actividad humana se hace omnipresente, con todos los riesgos que esto implica. Suele crearse un c\u00edrculo vicioso donde la intervenci\u00f3n del ser humano para resolver una dificultad muchas veces agrava m\u00e1s la situaci\u00f3n. Por ejemplo, muchos p\u00e1jaros e insectos que desaparecen a causa de los agrot\u00f3xicos creados por la tecnolog\u00eda son \u00fatiles a la misma agricultura, y su desaparici\u00f3n deber\u00e1 ser sustituida con otra intervenci\u00f3n tecnol\u00f3gica, que posiblemente traer\u00e1 nuevos efectos nocivos. Son loables y a veces admirables los esfuerzos de cient\u00edficos y t\u00e9cnicos que tratan de aportar soluciones a los problemas creados por el ser humano. Pero mirando el mundo advertimos que este nivel de intervenci\u00f3n humana, frecuentemente al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la tierra en que vivimos en realidad se vuelva menos rica y bella, cada vez m\u00e1s limitada y gris, mientras al mismo tiempo el desarrollo de la tecnolog\u00eda y de las ofertas de consumo sigue avanzando sin l\u00edmite. De este modo, parece que pretendi\u00e9ramos sustituir una belleza irreemplazable e irrecuperable, por otra creada por nosotros.<\/p>\n<p><a name=\"35\"><\/a>35. Cuando se analiza el impacto ambiental de alg\u00fan emprendimiento, se suele atender a los efectos en el suelo, en el agua y en el aire, pero no siempre se incluye un estudio cuidadoso sobre el impacto en la biodiversidad, como si la p\u00e9rdida de algunas especies o de grupos animales o vegetales fuera algo de poca relevancia. Las carreteras, los nuevos cultivos, los alambrados, los embalses y otras construcciones van tomando posesi\u00f3n de los h\u00e1bitats y a veces los fragmentan de tal manera que las poblaciones de animales ya no pueden migrar ni desplazarse libremente, de modo que algunas especies entran en riesgo de extinci\u00f3n. Existen alternativas que al menos mitigan el impacto de estas obras, como la creaci\u00f3n de corredores biol\u00f3gicos, pero en pocos pa\u00edses se advierte este cuidado y esta previsi\u00f3n. Cuando se explotan comercialmente algunas especies, no siempre se estudia su forma de crecimiento para evitar su disminuci\u00f3n excesiva con el consiguiente desequilibrio del ecosistema.<\/p>\n<p><a name=\"36\"><\/a>36. El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya m\u00e1s all\u00e1 de lo inmediato, porque cuando s\u00f3lo se busca un r\u00e9dito econ\u00f3mico r\u00e1pido y f\u00e1cil, a nadie le interesa realmente su preservaci\u00f3n. Pero el costo de los da\u00f1os que se ocasionan por el descuido ego\u00edsta es much\u00edsimo m\u00e1s alto que el beneficio econ\u00f3mico que se pueda obtener. En el caso de la p\u00e9rdida o el da\u00f1o grave de algunas especies, estamos hablando de valores que exceden todo c\u00e1lculo. Por eso, podemos ser testigos mudos de grav\u00edsimas inequidades cuando se pretende obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los alt\u00edsimos costos de la degradaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p><a name=\"37\"><\/a>37. Algunos pa\u00edses han avanzado en la preservaci\u00f3n eficaz de ciertos lugares y zonas \u2013en la tierra y en los oc\u00e9anos\u2013 donde se proh\u00edbe toda intervenci\u00f3n humana que pueda modificar su fisonom\u00eda o alterar su constituci\u00f3n original. En el cuidado de la biodiversidad, los especialistas insisten en la necesidad de poner especial atenci\u00f3n a las zonas m\u00e1s ricas en variedad de especies, en especies end\u00e9micas, poco frecuentes o con menor grado de protecci\u00f3n efectiva. Hay lugares que requieren un cuidado particular por su enorme importancia para el ecosistema mundial, o que constituyen importantes reservas de agua y as\u00ed aseguran otras formas de vida.<\/p>\n<p><a name=\"38\"><\/a>38. Mencionemos, por ejemplo, esos pulmones del planeta repletos de biodiversidad que son la Amazonia y la cuenca fluvial del Congo, o los grandes acu\u00edferos y los glaciares. No se ignora la importancia de esos lugares para la totalidad del planeta y para el futuro de la humanidad. Los ecosistemas de las selvas tropicales tienen una biodiversidad con una enorme complejidad, casi imposible de reconocer integralmente, pero cuando esas selvas son quemadas o arrasadas para desarrollar cultivos, en pocos a\u00f1os se pierden innumerables especies, cuando no se convierten en \u00e1ridos desiertos. Sin embargo, un delicado equilibrio se impone a la hora de hablar sobre estos lugares, porque tampoco se pueden ignorar los enormes intereses econ\u00f3micos internacionales que, bajo el pretexto de cuidarlos, pueden atentar contra las soberan\u00edas nacionales. De hecho, existen \u00abpropuestas de internacionalizaci\u00f3n de la Amazonia, que s\u00f3lo sirven a los intereses econ\u00f3micos de las corporaciones transnacionales\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Es loable la tarea de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil que sensibilizan a las poblaciones y cooperan cr\u00edticamente, tambi\u00e9n utilizando leg\u00edtimos mecanismos de presi\u00f3n, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su pa\u00eds, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales.<\/p>\n<p><a name=\"39\"><\/a>39. El reemplazo de la flora silvestre por \u00e1reas forestadas con \u00e1rboles, que generalmente son monocultivos, tampoco suele ser objeto de un adecuado an\u00e1lisis. Porque puede afectar gravemente a una biodiversidad que no es albergada por las nuevas especies que se implantan. Tambi\u00e9n los humedales, que son transformados en terreno de cultivo, pierden la enorme biodiversidad que acog\u00edan. En algunas zonas costeras, es preocupante la desaparici\u00f3n de los ecosistemas constituidos por manglares.<\/p>\n<p><a name=\"40\"><\/a>40. Los oc\u00e9anos no s\u00f3lo contienen la mayor parte del agua del planeta, sino tambi\u00e9n la mayor parte de la vasta variedad de seres vivientes, muchos de ellos todav\u00eda desconocidos para nosotros y amenazados por diversas causas. Por otra parte, la vida en los r\u00edos, lagos, mares y oc\u00e9anos, que alimenta a gran parte de la poblaci\u00f3n mundial, se ve afectada por el descontrol en la extracci\u00f3n de los recursos pesqueros, que provoca disminuciones dr\u00e1sticas de algunas especies. Todav\u00eda siguen desarroll\u00e1ndose formas selectivas de pesca que desperdician gran parte de las especies recogidas. Est\u00e1n especialmente amenazados organismos marinos que no tenemos en cuenta, como ciertas formas de plancton que constituyen un componente muy importante en la cadena alimentaria marina, y de las cuales dependen, en definitiva, especies que utilizamos para alimentarnos.<\/p>\n<p><a name=\"41\"><\/a>41. Adentr\u00e1ndonos en los mares tropicales y subtropicales, encontramos las barreras de coral, que equivalen a las grandes selvas de la tierra, porque hospedan aproximadamente un mill\u00f3n de especies, incluyendo peces, cangrejos, moluscos, esponjas, algas, etc. Muchas de las barreras de coral del mundo hoy ya son est\u00e9riles o est\u00e1n en un continuo estado de declinaci\u00f3n: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha convertido el maravilloso mundo marino en cementerios subacu\u00e1ticos despojados de vida y de color?\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Este fen\u00f3meno se debe en gran parte a la contaminaci\u00f3n que llega al mar como resultado de la deforestaci\u00f3n, de los monocultivos agr\u00edcolas, de los vertidos industriales y de m\u00e9todos destructivos de pesca, especialmente los que utilizan cianuro y dinamita. Se agrava por el aumento de la temperatura de los oc\u00e9anos. Todo esto nos ayuda a darnos cuenta de que cualquier acci\u00f3n sobre la naturaleza puede tener consecuencias que no advertimos a simple vista, y que ciertas formas de explotaci\u00f3n de recursos se hacen a costa de una degradaci\u00f3n que finalmente llega\u00a0<i>hasta el fondo de los oc\u00e9anos<\/i>.<\/p>\n<p><a name=\"42\"><\/a>42. Es necesario invertir mucho m\u00e1s en investigaci\u00f3n para entender mejor el comportamiento de los ecosistemas y analizar adecuadamente las diversas variables de impacto de cualquier modificaci\u00f3n importante del ambiente. Porque todas las criaturas est\u00e1n conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiraci\u00f3n, y todos los seres nos necesitamos unos a otros. Cada territorio tiene una responsabilidad en el cuidado de esta familia, por lo cual deber\u00eda hacer un cuidadoso inventario de las especies que alberga en orden a desarrollar programas y estrategias de protecci\u00f3n, cuidando con especial preocupaci\u00f3n a las especies en v\u00edas de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>IV. Deterioro de la calidad de la vida humana y degradaci\u00f3n social<\/b><\/p>\n<p><a name=\"43\"><\/a>43. Si tenemos en cuenta que el ser humano tambi\u00e9n es una criatura de este mundo, que tiene derecho a vivir y a ser feliz, y que adem\u00e1s tiene una dignidad especial\u00edsima, no podemos dejar de considerar los efectos de la degradaci\u00f3n ambiental, del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte en la vida de las personas.<\/p>\n<p><a name=\"44\"><\/a>44. Hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminaci\u00f3n originada por las emisiones t\u00f3xicas, sino tambi\u00e9n al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminaci\u00f3n visual y ac\u00fastica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energ\u00eda y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, est\u00e1n congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez m\u00e1s inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto f\u00edsico con la naturaleza.<\/p>\n<p><a name=\"45\"><\/a>45. En algunos lugares, rurales y urbanos, la privatizaci\u00f3n de los espacios ha hecho que el acceso de los ciudadanos a zonas de particular belleza se vuelva dif\u00edcil. En otros, se crean urbanizaciones \u00ab ecol\u00f3gicas \u00bb s\u00f3lo al servicio de unos pocos, donde se procura evitar que otros entren a molestar una tranquilidad artificial. Suele encontrarse una ciudad bella y llena de espacios verdes bien cuidados en algunas \u00e1reas \u00ab seguras \u00bb, pero no tanto en zonas menos visibles, donde viven los descartables de la sociedad.<\/p>\n<p><a name=\"46\"><\/a>46. Entre los componentes sociales del cambio global se incluyen los efectos laborales de algunas innovaciones tecnol\u00f3gicas, la exclusi\u00f3n social, la inequidad en la disponibilidad y el consumo de energ\u00eda y de otros servicios, la fragmentaci\u00f3n social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad social, el narcotr\u00e1fico y el consumo creciente de drogas entre los m\u00e1s j\u00f3venes, la p\u00e9rdida de identidad. Son signos, entre otros, que muestran que el crecimiento de los \u00faltimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral y una mejora de la calidad de vida. Algunos de estos signos son al mismo tiempo s\u00edntomas de una verdadera degradaci\u00f3n social, de una silenciosa ruptura de los lazos de integraci\u00f3n y de comuni\u00f3n social.<\/p>\n<p><a name=\"47\"><\/a>47. A esto se agregan las din\u00e1micas de los medios del mundo digital que, cuando se convierten en omnipresentes, no favorecen el desarrollo de una capacidad de vivir sabiamente, de pensar en profundidad, de amar con generosidad. Los grandes sabios del pasado, en este contexto, correr\u00edan el riesgo de apagar su sabidur\u00eda en medio del ruido dispersivo de la informaci\u00f3n. Esto nos exige un esfuerzo para que esos medios se traduzcan en un nuevo desarrollo cultural de la humanidad y no en un deterioro de su riqueza m\u00e1s profunda. La verdadera sabidur\u00eda, producto de la reflexi\u00f3n, del di\u00e1logo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulaci\u00f3n de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminaci\u00f3n mental. Al mismo tiempo, tienden a reemplazarse las relaciones reales con los dem\u00e1s, con todos los desaf\u00edos que implican, por un tipo de comunicaci\u00f3n mediada por internet. Esto permite seleccionar o eliminar las relaciones seg\u00fan nuestro arbitrio, y as\u00ed suele generarse un nuevo tipo de emociones artificiales, que tienen que ver m\u00e1s con dispositivos y pantallas que con las personas y la naturaleza. Los medios actuales permiten que nos comuniquemos y que compartamos conocimientos y afectos. Sin embargo, a veces tambi\u00e9n nos impiden tomar contacto directo con la angustia, con el temblor, con la alegr\u00eda del otro y con la complejidad de su experiencia personal. Por eso no deber\u00eda llamar la atenci\u00f3n que, junto con la abrumadora oferta de estos productos, se desarrolle una profunda y melanc\u00f3lica insatisfacci\u00f3n en las relaciones interpersonales, o un da\u00f1ino aislamiento.<\/p>\n<p><b>V. Inequidad planetaria<\/b><\/p>\n<p><a name=\"48\"><\/a>48. El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradaci\u00f3n ambiental si no prestamos atenci\u00f3n a causas que tienen que ver con la degradaci\u00f3n humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los m\u00e1s d\u00e9biles del planeta: \u00abTanto la experiencia com\u00fan de la vida ordinaria como la investigaci\u00f3n cient\u00edfica demuestran que los m\u00e1s graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente m\u00e1s pobre\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>. Por ejemplo, el agotamiento de las reservas ict\u00edcolas perjudica especialmente a quienes viven de la pesca artesanal y no tienen c\u00f3mo reemplazarla, la contaminaci\u00f3n del agua afecta particularmente a los m\u00e1s pobres que no tienen posibilidad de comprar agua envasada, y la elevaci\u00f3n del nivel del mar afecta principalmente a las poblaciones costeras empobrecidas que no tienen a d\u00f3nde trasladarse. El impacto de los desajustes actuales se manifiesta tambi\u00e9n en la muerte prematura de muchos pobres, en los conflictos generados por falta de recursos y en tantos otros problemas que no tienen espacio suficiente en las agendas del mundo<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"49\"><\/a>49. Quisiera advertir que no suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos. Ellos son la mayor parte del planeta, miles de millones de personas. Hoy est\u00e1n presentes en los debates pol\u00edticos y econ\u00f3micos internacionales, pero frecuentemente parece que sus problemas se plantean como un ap\u00e9ndice, como una cuesti\u00f3n que se a\u00f1ade casi por obligaci\u00f3n o de manera perif\u00e9rica, si es que no se los considera un mero da\u00f1o colateral. De hecho, a la hora de la actuaci\u00f3n concreta, quedan frecuentemente en el \u00faltimo lugar. Ello se debe en parte a que muchos profesionales, formadores de opini\u00f3n, medios de comunicaci\u00f3n y centros de poder est\u00e1n ubicados lejos de ellos, en \u00e1reas urbanas aisladas, sin tomar contacto directo con sus problemas. Viven y reflexionan desde la comodidad de un desarrollo y de una calidad de vida que no est\u00e1n al alcance de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial. Esta falta de contacto f\u00edsico y de encuentro, a veces favorecida por la desintegraci\u00f3n de nuestras ciudades, ayuda a cauterizar la conciencia y a ignorar parte de la realidad en an\u00e1lisis sesgados. Esto a veces convive con un discurso \u00abverde\u00bb. Pero hoy no podemos dejar de reconocer que\u00a0<i>un verdadero planteo ecol\u00f3gico se convierte siempre en un planteo social<\/i>, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar\u00a0<i>tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres<\/i>.<\/p>\n<p><a name=\"50\"><\/a>50. En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan s\u00f3lo a proponer una reducci\u00f3n de la natalidad. No faltan presiones internacionales a los pa\u00edses en desarrollo, condicionando ayudas econ\u00f3micas a ciertas pol\u00edticas de \u00absalud reproductiva\u00bb. Pero, \u00absi bien es cierto que la desigual distribuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n y de los recursos disponibles crean obst\u00e1culos al desarrollo y al uso sostenible del ambiente, debe reconocerse que el crecimiento demogr\u00e1fico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. Culpar al aumento de la poblaci\u00f3n y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. Se pretende legitimar as\u00ed el modelo distributivo actual, donde una minor\u00eda se cree con el derecho de consumir en una proporci\u00f3n que ser\u00eda imposible generalizar, porque el planeta no podr\u00eda ni siquiera contener los residuos de semejante consumo. Adem\u00e1s, sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y \u00abel alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>. De cualquier manera, es cierto que hay que prestar atenci\u00f3n al desequilibrio en la distribuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n sobre el territorio, tanto en el nivel nacional como en el global, porque el aumento del consumo llevar\u00eda a situaciones regionales complejas, por las combinaciones de problemas ligados a la contaminaci\u00f3n ambiental, al transporte, al tratamiento de residuos, a la p\u00e9rdida de recursos, a la calidad de vida.<\/p>\n<p><a name=\"51\"><\/a>51. La inequidad no afecta s\u00f3lo a individuos, sino a pa\u00edses enteros, y obliga a pensar en una \u00e9tica de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera \u00ab deuda ecol\u00f3gica \u00bb, particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el \u00e1mbito ecol\u00f3gico, as\u00ed como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo hist\u00f3ricamente por algunos pa\u00edses. Las exportaciones de algunas materias primas para satisfacer los mercados en el Norte industrializado han producido da\u00f1os locales, como la contaminaci\u00f3n con mercurio en la miner\u00eda del oro o con di\u00f3xido de azufre en la del cobre. Especialmente hay que computar el uso del espacio ambiental de todo el planeta para depositar residuos gaseosos que se han ido acumulando durante dos siglos y han generado una situaci\u00f3n que ahora afecta a todos los pa\u00edses del mundo. El calentamiento originado por el enorme consumo de algunos pa\u00edses ricos tiene repercusiones en los lugares m\u00e1s pobres de la tierra, especialmente en \u00c1frica, donde el aumento de la temperatura unido a la sequ\u00eda hace estragos en el rendimiento de los cultivos. A esto se agregan los da\u00f1os causados por la exportaci\u00f3n hacia los pa\u00edses en desarrollo de residuos s\u00f3lidos y l\u00edquidos t\u00f3xicos, y por la actividad contaminante de empresas que hacen en los pa\u00edses menos desarrollados lo que no pueden hacer en los pa\u00edses que les aportan capital: \u00abConstatamos que con frecuencia las empresas que obran as\u00ed son multinacionales, que hacen aqu\u00ed lo que no se les permite en pa\u00edses desarrollados o del llamado primer mundo. Generalmente, al cesar sus actividades y al retirarse, dejan grandes pasivos humanos y ambientales, como la desocupaci\u00f3n, pueblos sin vida, agotamiento de algunas reservas naturales, deforestaci\u00f3n, empobrecimiento de la agricultura y ganader\u00eda local, cr\u00e1teres, cerros triturados, r\u00edos contaminados y algunas pocas obras sociales que ya no se pueden sostener\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"52\"><\/a>52. La deuda externa de los pa\u00edses pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecol\u00f3gica. De diversas maneras, los pueblos en v\u00edas de desarrollo, donde se encuentran las m\u00e1s importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los pa\u00edses m\u00e1s ricos a costa de su presente y de su futuro. La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satisfacer sus necesidades vitales les est\u00e1 vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso. Es necesario que los pa\u00edses desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energ\u00eda no renovable y aportando recursos a los pa\u00edses m\u00e1s necesitados para apoyar pol\u00edticas y programas de desarrollo sostenible. Las regiones y los pa\u00edses m\u00e1s pobres tienen menos posibilidades de adoptar nuevos modelos en orden a reducir el impacto ambiental, porque no tienen la capacitaci\u00f3n para desarrollar los procesos necesarios y no pueden cubrir los costos. Por eso, hay que mantener con claridad la conciencia de que en el cambio clim\u00e1tico hay\u00a0<i>responsabilidades diversificadas\u00a0<\/i>y, como dijeron los Obispos de Estados Unidos, corresponde enfocarse \u00abespecialmente en las necesidades de los pobres, d\u00e9biles y vulnerables, en un debate a menudo dominado por intereses m\u00e1s poderosos\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras pol\u00edticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalizaci\u00f3n de la indiferencia.<\/p>\n<p><b>VI. La debilidad de las reacciones<\/b><\/p>\n<p><a name=\"53\"><\/a>53. Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa com\u00fan como en los \u00faltimos dos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que \u00e9l so\u00f1\u00f3 al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud. El problema es que no disponemos todav\u00eda de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos, buscando atender las necesidades de las generaciones actuales incluyendo a todos, sin perjudicar a las generaciones futuras. Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya l\u00edmites infranqueables y asegure la protecci\u00f3n de los ecosistemas, antes que las nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoecon\u00f3mico terminen arrasando no s\u00f3lo con la pol\u00edtica sino tambi\u00e9n con la libertad y la justicia.<\/p>\n<p><a name=\"54\"><\/a>54. Llama la atenci\u00f3n la debilidad de la reacci\u00f3n pol\u00edtica internacional. El sometimiento de la pol\u00edtica ante la tecnolog\u00eda y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy f\u00e1cilmente el inter\u00e9s econ\u00f3mico llega a prevalecer sobre el bien com\u00fan y a manipular la informaci\u00f3n para no ver afectados sus proyectos. En esta l\u00ednea, el\u00a0<i>Documento de Aparecida\u00a0<\/i>reclama que \u00aben las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos econ\u00f3micos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. La alianza entre la econom\u00eda y la tecnolog\u00eda termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos. As\u00ed s\u00f3lo podr\u00edan esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantr\u00f3picas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas ser\u00e1 visto como una molestia provocada por ilusos rom\u00e1nticos o como un obst\u00e1culo a sortear.<\/p>\n<p><a name=\"55\"><\/a>55. Poco a poco algunos pa\u00edses pueden mostrar avances importantes, el desarrollo de controles m\u00e1s eficientes y una lucha m\u00e1s sincera contra la corrupci\u00f3n. Hay m\u00e1s sensibilidad ecol\u00f3gica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los h\u00e1bitos da\u00f1inos de consumo, que no parecen ceder sino que se ampl\u00edan y desarrollan. Es lo que sucede, para dar s\u00f3lo un sencillo ejemplo, con el creciente aumento del uso y de la intensidad de los acondicionadores de aire. Los mercados, procurando un beneficio inmediato, estimulan todav\u00eda m\u00e1s la demanda. Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se asombrar\u00eda ante semejante comportamiento que a veces parece suicida.<\/p>\n<p><a name=\"56\"><\/a>56. Mientras tanto, los poderes econ\u00f3micos contin\u00faan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulaci\u00f3n y una b\u00fasqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. As\u00ed se manifiesta que la degradaci\u00f3n ambiental y la degradaci\u00f3n humana y \u00e9tica est\u00e1n \u00edntimamente unidas. Muchos dir\u00e1n que no tienen conciencia de realizar acciones inmorales, porque la distracci\u00f3n constante nos quita la valent\u00eda de advertir la realidad de un mundo limitado y finito. Por eso, hoy \u00abcualquier cosa que sea fr\u00e1gil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"57\"><\/a>57. Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras, disfrazadas detr\u00e1s de nobles reivindicaciones. La guerra siempre produce da\u00f1os graves al medio ambiente y a la riqueza cultural de las poblaciones, y los riesgos se agigantan cuando se piensa en las armas nucleares y en las armas biol\u00f3gicas. Porque, \u00aba pesar de que determinados acuerdos internacionales proh\u00edban la guerra qu\u00edmica, bacteriol\u00f3gica y biol\u00f3gica, de hecho en los laboratorios se sigue investigando para el desarrollo de nuevas armas ofensivas, capaces de alterar los equilibrios naturales\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>. Se requiere de la pol\u00edtica una mayor atenci\u00f3n para prevenir y resolver las causas que puedan originar nuevos conflictos. Pero el poder conectado con las finanzas es el que m\u00e1s se resiste a este esfuerzo, y los dise\u00f1os pol\u00edticos no suelen tener amplitud de miras. \u00bfPara qu\u00e9 se quiere preservar hoy un poder que ser\u00e1 recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?<\/p>\n<p><a name=\"58\"><\/a>58. En algunos pa\u00edses hay ejemplos positivos de logros en la mejora del ambiente, como la purificaci\u00f3n de algunos r\u00edos que han estado contaminados durante muchas d\u00e9cadas, o la recuperaci\u00f3n de bosques aut\u00f3ctonos, o el embellecimiento de paisajes con obras de saneamiento ambiental, o proyectos edilicios de gran valor est\u00e9tico, o avances en la producci\u00f3n de energ\u00eda no contaminante, en la mejora del transporte p\u00fablico. Estas acciones no resuelven los problemas globales, pero confirman que el ser humano todav\u00eda es capaz de intervenir positivamente. Como ha sido creado para amar, en medio de sus l\u00edmites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado.<\/p>\n<p><a name=\"59\"><\/a>59. Al mismo tiempo, crece una ecolog\u00eda superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad. Como suele suceder en \u00e9pocas de profundas crisis, que requieren decisiones valientes, tenemos la tentaci\u00f3n de pensar que lo que est\u00e1 ocurriendo no es cierto. Si miramos la superficie, m\u00e1s all\u00e1 de algunos signos visibles de contaminaci\u00f3n y de degradaci\u00f3n, parece que las cosas no fueran tan graves y que el planeta podr\u00eda persistir por mucho tiempo en las actuales condiciones. Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con nuestros estilos de vida, de producci\u00f3n y de consumo. Es el modo como el ser humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos: intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera.<\/p>\n<p><b>VII. Diversidad de opiniones<\/b><\/p>\n<p><a name=\"60\"><\/a>60. Finalmente, reconozcamos que se han desarrollado diversas visiones y l\u00edneas de pensamiento acerca de la situaci\u00f3n y de las posibles soluciones. En un extremo, algunos sostienen a toda costa el mito del progreso y afirman que los problemas ecol\u00f3gicos se resolver\u00e1n simplemente con nuevas aplicaciones t\u00e9cnicas, sin consideraciones \u00e9ticas ni cambios de fondo. En el otro extremo, otros entienden que el ser humano, con cualquiera de sus intervenciones, s\u00f3lo puede ser una amenaza y perjudicar al ecosistema mundial, por lo cual conviene reducir su presencia en el planeta e impedirle todo tipo de intervenci\u00f3n. Entre estos extremos, la reflexi\u00f3n deber\u00eda identificar posibles escenarios futuros, porque no hay un solo camino de soluci\u00f3n. Esto dar\u00eda lugar a diversos aportes que podr\u00edan entrar en di\u00e1logo hacia respuestas integrales.<\/p>\n<p><a name=\"61\"><\/a>61. Sobre muchas cuestiones concretas la Iglesia no tiene por qu\u00e9 proponer una palabra definitiva y entiende que debe escuchar y promover el debate honesto entre los cient\u00edficos, respetando la diversidad de opiniones. Pero basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa com\u00fan. La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas. Sin embargo, parecen advertirse s\u00edntomas de un punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradaci\u00f3n, que se manifiestan tanto en cat\u00e1strofes naturales regionales como en crisis sociales o incluso financieras, dado que los problemas del mundo no pueden analizarse ni explicarse de forma aislada. Hay regiones que ya est\u00e1n especialmente en riesgo y, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier predicci\u00f3n catastr\u00f3fica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista, porque hemos dejado de pensar en los fines de la acci\u00f3n humana: \u00abSi la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">CAP\u00cdTULO SEGUNDO<\/p>\n<p align=\"center\"><b>EL EVANGELIO DE LA CREACI\u00d3N<\/b><\/p>\n<p><a name=\"62\"><\/a>62. \u00bfPor qu\u00e9 incluir en este documento, dirigido a todas las personas de buena voluntad, un cap\u00edtulo referido a convicciones creyentes? No ignoro que, en el campo de la pol\u00edtica y del pensamiento, algunos rechazan con fuerza la idea de un Creador, o la consideran irrelevante, hasta el punto de relegar al \u00e1mbito de lo irracional la riqueza que las religiones pueden ofrecer para una ecolog\u00eda integral y para un desarrollo pleno de la humanidad. Otras veces se supone que constituyen una subcultura que simplemente debe ser tolerada. Sin embargo, la ciencia y la religi\u00f3n, que aportan diferentes aproximaciones a la realidad, pueden entrar en un di\u00e1logo intenso y productivo para ambas.<\/p>\n<p><b>I. La luz que ofrece la fe<\/b><\/p>\n<p><a name=\"63\"><\/a>63. Si tenemos en cuenta la complejidad de la crisis ecol\u00f3gica y sus m\u00faltiples causas, deber\u00edamos reconocer que las soluciones no pueden llegar desde un \u00fanico modo de interpretar y transformar la realidad. Tambi\u00e9n es necesario acudir a las diversas riquezas culturales de los pueblos, al arte y a la poes\u00eda, a la vida interior y a la espiritualidad. Si de verdad queremos construir una ecolog\u00eda que nos permita sanar todo lo que hemos destruido, entonces ninguna rama de las ciencias y ninguna forma de sabidur\u00eda puede ser dejada de lado, tampoco la religiosa con su propio lenguaje. Adem\u00e1s, la Iglesia Cat\u00f3lica est\u00e1 abierta al di\u00e1logo con el pensamiento filos\u00f3fico, y eso le permite producir diversas s\u00edntesis entre la fe y la raz\u00f3n. En lo que respecta a las cuestiones sociales, esto se puede constatar en el desarrollo de la doctrina social de la Iglesia, que est\u00e1 llamada a enriquecerse cada vez m\u00e1s a partir de los nuevos desaf\u00edos.<\/p>\n<p><a name=\"64\"><\/a>64. Por otra parte, si bien esta enc\u00edclica se abre a un di\u00e1logo con todos, para buscar juntos caminos de liberaci\u00f3n, quiero mostrar desde el comienzo c\u00f3mo las convicciones de la fe ofrecen a los cristianos, y en parte tambi\u00e9n a otros creyentes, grandes motivaciones para el cuidado de la naturaleza y de los hermanos y hermanas m\u00e1s fr\u00e1giles. Si el solo hecho de ser humanos mueve a las personas a cuidar el ambiente del cual forman parte, \u00ablos cristianos, en particular, descubren que su cometido dentro de la creaci\u00f3n, as\u00ed como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su fe\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>. Por eso, es un bien para la humanidad y para el mundo que los creyentes reconozcamos mejor los compromisos ecol\u00f3gicos que brotan de nuestras convicciones.<\/p>\n<p><b>II. La sabidur\u00eda de los relatos b\u00edblicos<\/b><\/p>\n<p><a name=\"65\"><\/a>65. Sin repetir aqu\u00ed la entera teolog\u00eda de la creaci\u00f3n, nos preguntamos qu\u00e9 nos dicen los grandes relatos b\u00edblicos acerca de la relaci\u00f3n del ser humano con el mundo. En la primera narraci\u00f3n de la obra creadora en el libro del G\u00e9nesis, el plan de Dios incluye la creaci\u00f3n de la humanidad. Luego de la creaci\u00f3n del ser humano, se dice que \u00abDios vio todo lo que hab\u00eda hecho y era\u00a0<i>muy bueno<\/i>\u00bb (<i>Gn\u00a0<\/i>1,31). La Biblia ense\u00f1a que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios (cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>1,26). Esta afirmaci\u00f3n nos muestra la inmensa dignidad de cada persona humana, que \u00abno es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comuni\u00f3n con otras personas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>. San Juan Pablo II record\u00f3 que el amor especial\u00edsimo que el Creador tiene por cada ser humano le confiere una dignidad infinita<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. Quienes se empe\u00f1an en la defensa de la dignidad de las personas pueden encontrar en la fe cristiana los argumentos m\u00e1s profundos para ese compromiso. \u00a1Qu\u00e9 maravillosa certeza es que la vida de cada persona no se pierde en un desesperante caos, en un mundo regido por la pura casualidad o por ciclos que se repiten sin sentido! El Creador puede decir a cada uno de nosotros: \u00abAntes que te formaras en el seno de tu madre, yo te conoc\u00eda\u00bb (\u00a0<i>Jr\u00a0<\/i>1,5). Fuimos concebidos en el coraz\u00f3n de Dios, y por eso \u00abcada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"66\"><\/a>66. Los relatos de la creaci\u00f3n en el libro del G\u00e9nesis contienen, en su lenguaje simb\u00f3lico y narrativo, profundas ense\u00f1anzas sobre la existencia humana y su realidad hist\u00f3rica. Estas narraciones sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relaci\u00f3n con Dios, con el pr\u00f3jimo y con la tierra. Seg\u00fan la Biblia, las tres relaciones vitales se han roto, no s\u00f3lo externamente, sino tambi\u00e9n dentro de nosotros. Esta ruptura es el pecado. La armon\u00eda entre el Creador, la humanidad y todo lo creado fue destruida por haber pretendido ocupar el lugar de Dios, neg\u00e1ndonos a reconocernos como criaturas limitadas. Este hecho desnaturaliz\u00f3 tambi\u00e9n el mandato de \u00ab dominar \u00bb la tierra (cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>1,28) y de \u00ablabrarla y cuidarla\u00bb (cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>2,15). Como resultado, la relaci\u00f3n originariamente armoniosa entre el ser humano y la naturaleza se transform\u00f3 en un conflicto (cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>3,17-19). Por eso es significativo que la armon\u00eda que viv\u00eda san Francisco de As\u00eds con todas las criaturas haya sido interpretada como una sanaci\u00f3n de aquella ruptura. Dec\u00eda san Buenaventura que, por la reconciliaci\u00f3n universal con todas las criaturas, de alg\u00fan modo Francisco retornaba al estado de inocencia primitiva<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>. Lejos de ese modelo, hoy el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucci\u00f3n en las guerras, las diversas formas de violencia y maltrato, el abandono de los m\u00e1s fr\u00e1giles, los ataques a la naturaleza.<\/p>\n<p><a name=\"67\"><\/a>67. No somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada. Esto permite responder a una acusaci\u00f3n lanzada al pensamiento jud\u00edo-cristiano: se ha dicho que, desde el relato del G\u00e9nesis que invita a \u00ab dominar \u00bb la tierra (cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>1,28), se favorecer\u00eda la explotaci\u00f3n salvaje de la naturaleza presentando una imagen del ser humano como dominante y destructivo. Esta no es una correcta interpretaci\u00f3n de la Biblia como la entiende la Iglesia. Si es verdad que algunas veces los cristianos hemos interpretado incorrectamente las Escrituras, hoy debemos rechazar con fuerza que, del hecho de ser creados a imagen de Dios y del mandato de dominar la tierra, se deduzca un dominio absoluto sobre las dem\u00e1s criaturas. Es importante leer los textos b\u00edblicos en su contexto, con una hermen\u00e9utica adecuada, y recordar que nos invitan a \u00ablabrar y cuidar\u00bb el jard\u00edn del mundo (cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>2,15). Mientras \u00ablabrar\u00bb significa cultivar, arar o trabajar, \u00abcuidar\u00bb significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar. Esto implica una relaci\u00f3n de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero tambi\u00e9n tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras. Porque, en definitiva, \u00abla tierra es del Se\u00f1or \u00bb (<i>Sal\u00a0<\/i>24,1), a \u00e9l pertenece \u00ab la tierra y cuanto hay en ella \u00bb (<i>Dt\u00a0<\/i>10,14). Por eso, Dios niega toda pretensi\u00f3n de propiedad absoluta: \u00ab La tierra no puede venderse a perpetuidad, porque la tierra es m\u00eda, y vosotros sois forasteros y hu\u00e9spedes en mi tierra \u00bb (<i>Lv\u00a0<\/i>25,23).<\/p>\n<p><a name=\"68\"><\/a>68. Esta responsabilidad ante una tierra que es de Dios implica que el ser humano, dotado de inteligencia, respete las leyes de la naturaleza y los delicados equilibrios entre los seres de este mundo, porque \u00ab \u00e9l lo orden\u00f3 y fueron creados, \u00e9l los fij\u00f3 por siempre, por los siglos, y les dio una ley que nunca pasar\u00e1 \u00bb (<i>Sal\u00a0<\/i>148,5b-6). De ah\u00ed que la legislaci\u00f3n b\u00edblica se detenga a proponer al ser humano varias normas, no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s seres humanos, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s seres vivos: \u00ab Si ves ca\u00eddo en el camino el asno o el buey de tu hermano, no te desentender\u00e1s de ellos [\u2026] Cuando encuentres en el camino un nido de ave en un \u00e1rbol o sobre la tierra, y est\u00e9 la madre echada sobre los pichones o sobre los huevos, no tomar\u00e1s a la madre con los hijos \u00bb (<i>Dt\u00a0<\/i>22,4.6). En esta l\u00ednea, el descanso del s\u00e9ptimo d\u00eda no se propone s\u00f3lo para el ser humano, sino tambi\u00e9n \u00ab para que reposen tu buey y tu asno \u00bb (<i>Ex\u00a0<\/i>23,12). De este modo advertimos que la Biblia no da lugar a un antropocentrismo desp\u00f3tico que se desentienda de las dem\u00e1s criaturas.<\/p>\n<p><a name=\"69\"><\/a>69. A la vez que podemos hacer un uso responsable de las cosas, estamos llamados a reconocer que los dem\u00e1s seres vivos tienen un valor propio ante Dios y, \u00abpor su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a>, porque el Se\u00f1or se regocija en sus obras (cf.\u00a0<i>Sal\u00a0<\/i>104,31). Precisamente por su dignidad \u00fanica y por estar dotado de inteligencia, el ser humano est\u00e1 llamado a respetar lo creado con sus leyes internas, ya que \u00abpor la sabidur\u00eda el Se\u00f1or fund\u00f3 la tierra\u00bb (<i>Pr\u00a0<\/i>3,19). Hoy la Iglesia no dice simplemente que las dem\u00e1s criaturas est\u00e1n completamente subordinadas al bien del ser humano, como si no tuvieran un valor en s\u00ed mismas y nosotros pudi\u00e9ramos disponer de ellas a voluntad. Por eso los Obispos de Alemania ense\u00f1aron que en las dem\u00e1s criaturas \u00abse podr\u00eda hablar de la prioridad del\u00a0<i>ser\u00a0<\/i>sobre el\u00a0<i>ser \u00fatiles<\/i>\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>. El\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo<\/a>\u00a0<\/i>cuestiona de manera muy directa e insistente lo que ser\u00eda un antropocentrismo desviado: \u00abToda criatura posee su bondad y su perfecci\u00f3n propias [\u2026] Las distintas criaturas, queridas en su ser propio, reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabidur\u00eda y de la bondad infinitas de Dios. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada criatura para evitar un uso desordenado de las cosas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"70\"><\/a>70. En la narraci\u00f3n sobre Ca\u00edn y Abel, vemos que los celos condujeron a Ca\u00edn a cometer la injusticia extrema con su hermano. Esto a su vez provoc\u00f3 una ruptura de la relaci\u00f3n entre Ca\u00edn y Dios y entre Ca\u00edn y la tierra, de la cual fue exiliado. Este pasaje se resume en la dram\u00e1tica conversaci\u00f3n de Dios con Ca\u00edn. Dios pregunta: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Abel, tu hermano?\u00bb. Ca\u00edn responde que no lo sabe y Dios le insiste: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hiciste? \u00a1La voz de la sangre de tu hermano clama a m\u00ed desde el suelo! Ahora ser\u00e1s maldito y te alejar\u00e1s de esta tierra\u00bb (<i>Gn\u00a0<\/i>4,9-11). El descuido en el empe\u00f1o de cultivar y mantener una relaci\u00f3n adecuada con el vecino, hacia el cual tengo el deber del cuidado y de la custodia, destruye mi relaci\u00f3n interior conmigo mismo, con los dem\u00e1s, con Dios y con la tierra. Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida est\u00e1 en peligro. Esto es lo que nos ense\u00f1a la narraci\u00f3n sobre No\u00e9, cuando Dios amenaza con exterminar la humanidad por su constante incapacidad de vivir a la altura de las exigencias de la justicia y de la paz: \u00ab He decidido acabar con todos los seres humanos, porque la tierra, a causa de ellos, est\u00e1 llena de violencia \u00bb (<i>Gn\u00a0<\/i>6,13). En estos relatos tan antiguos, cargados de profundo simbolismo, ya estaba contenida una convicci\u00f3n actual: que todo est\u00e1 relacionado, y que el aut\u00e9ntico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><a name=\"71\"><\/a>71. Aunque \u00abla maldad se extend\u00eda sobre la faz de la tierra\u00bb (<i>Gn\u00a0<\/i>6,5) y a Dios \u00able pes\u00f3 haber creado al hombre en la tierra\u00bb (<i>Gn\u00a0<\/i>6,6), sin embargo, a trav\u00e9s de No\u00e9, que todav\u00eda se conservaba \u00edntegro y justo, decidi\u00f3 abrir un camino de salvaci\u00f3n. As\u00ed dio a la humanidad la posibilidad de un nuevo comienzo. \u00a1Basta un hombre bueno para que haya esperanza! La tradici\u00f3n b\u00edblica establece claramente que esta rehabilitaci\u00f3n implica el redescubrimiento y el respeto de los ritmos inscritos en la naturaleza por la mano del Creador. Esto se muestra, por ejemplo, en la ley del\u00a0<i>Shabbath.\u00a0<\/i>El s\u00e9ptimo d\u00eda<i>,\u00a0<\/i>Dios descans\u00f3 de todas sus obras. Dios orden\u00f3 a Israel que cada s\u00e9ptimo d\u00eda deb\u00eda celebrarse como un d\u00eda de descanso, un\u00a0<i>Shabbath\u00a0<\/i>(cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>2,2-3;\u00a0<i>Ex\u00a0<\/i>16,23; 20,10). Por otra parte, tambi\u00e9n se instaur\u00f3 un a\u00f1o sab\u00e1tico para Israel y su tierra, cada siete a\u00f1os (cf.\u00a0<i>Lv\u00a0<\/i>25,1-4), durante el cual se daba un completo descanso a la tierra, no se sembraba y s\u00f3lo se cosechaba lo indispensable para subsistir y brindar hospitalidad (cf.\u00a0<i>Lv\u00a0<\/i>25,4-6). Finalmente, pasadas siete semanas de a\u00f1os, es decir, cuarenta y nueve a\u00f1os, se celebraba el Jubileo, a\u00f1o de perd\u00f3n universal y \u00abde liberaci\u00f3n para todos los habitantes\u00bb (<i>Lv\u00a0<\/i>25,10). El desarrollo de esta legislaci\u00f3n trat\u00f3 de asegurar el equilibrio y la equidad en las relaciones del ser humano con los dem\u00e1s y con la tierra donde viv\u00eda y trabajaba. Pero al mismo tiempo era un reconocimiento de que el regalo de la tierra con sus frutos pertenece a todo el pueblo. Aquellos que cultivaban y custodiaban el territorio ten\u00edan que compartir sus frutos, especialmente con los pobres, las viudas, los hu\u00e9rfanos y los extranjeros: \u00abCuando coseches la tierra, no llegues hasta la \u00faltima orilla de tu campo, ni trates de aprovechar los restos de tu mies. No rebusques en la vi\u00f1a ni recojas los frutos ca\u00eddos del huerto. Los dejar\u00e1s para el pobre y el forastero\u00bb (<i>Lv\u00a0<\/i>19,9-10).<\/p>\n<p><a name=\"72\"><\/a>72. Los Salmos con frecuencia invitan al ser humano a alabar a Dios creador: \u00abAl que asent\u00f3 la tierra sobre las aguas, porque es eterno su amor\u00bb (<i>Sal\u00a0<\/i>136,6). Pero tambi\u00e9n invitan a las dem\u00e1s criaturas a alabarlo: \u00ab\u00a1Alabadlo, sol y luna, alabadlo, estrellas lucientes, alabadlo, cielos de los cielos, aguas que est\u00e1is sobre los cielos! Alaben ellos el nombre del Se\u00f1or, porque \u00e9l lo orden\u00f3 y fueron creados\u00bb (<i>Sal\u00a0<\/i>148,3-5). Existimos no s\u00f3lo por el poder de Dios, sino frente a \u00e9l y junto a \u00e9l. Por eso lo adoramos.<\/p>\n<p><a name=\"73\"><\/a>73. Los escritos de los profetas invitan a recobrar la fortaleza en los momentos dif\u00edciles contemplando al Dios poderoso que cre\u00f3 el universo. El poder infinito de Dios no nos lleva a escapar de su ternura paterna, porque en \u00e9l se conjugan el cari\u00f1o y el vigor. De hecho, toda sana espiritualidad implica al mismo tiempo acoger el amor divino y adorar con confianza al Se\u00f1or por su infinito poder. En la Biblia, el Dios que libera y salva es el mismo que cre\u00f3 el universo, y esos dos modos divinos de actuar est\u00e1n \u00edntima e inseparablemente conectados: \u00ab\u00a1Ay, mi Se\u00f1or! T\u00fa eres quien hiciste los cielos y la tierra con tu gran poder y tenso brazo. Nada es extraordinario para ti [\u2026] Y sacaste a tu pueblo Israel de Egipto con se\u00f1ales y prodigios\u00bb (\u00a0<i>Jr\u00a0<\/i>32,17.21)<i>.\u00a0<\/i>\u00abEl Se\u00f1or es un Dios eterno, creador de la tierra hasta sus bordes, no se cansa ni fatiga. Es imposible escrutar su inteligencia. Al cansado da vigor, y al que no tiene fuerzas le acrecienta la energ\u00eda\u00bb (<i>Is\u00a0<\/i>40,28b-29)<i>.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"74\"><\/a>74. La experiencia de la cautividad en Babilonia engendr\u00f3 una crisis espiritual que provoc\u00f3 una profundizaci\u00f3n de la fe en Dios, explicitando su omnipotencia creadora, para exhortar al pueblo a recuperar la esperanza en medio de su situaci\u00f3n desdichada. Siglos despu\u00e9s, en otro momento de prueba y persecuci\u00f3n, cuando el Imperio Romano buscaba imponer un dominio absoluto, los fieles volv\u00edan a encontrar consuelo y esperanza acrecentando su confianza en el Dios todopoderoso, y cantaban: \u00ab\u00a1Grandes y maravillosas son tus obras, Se\u00f1or Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos!\u00bb (<i>Ap\u00a0<\/i>15,3). Si pudo crear el universo de la nada, puede tambi\u00e9n intervenir en este mundo y vencer cualquier forma de mal. Entonces, la injusticia no es invencible.<\/p>\n<p><a name=\"75\"><\/a>75. No podemos sostener una espiritualidad que olvide al Dios todopoderoso y creador. De ese modo, terminar\u00edamos adorando otros poderes del mundo, o nos colocar\u00edamos en el lugar del Se\u00f1or, hasta pretender pisotear la realidad creada por \u00e9l sin conocer l\u00edmites. La mejor manera de poner en su lugar al ser humano, y de acabar con su pretensi\u00f3n de ser un dominador absoluto de la tierra, es volver a proponer la figura de un Padre creador y \u00fanico due\u00f1o del mundo, porque de otro modo el ser humano tender\u00e1 siempre a querer imponer a la realidad sus propias leyes e intereses.<\/p>\n<p><b>III. El misterio del universo<\/b><\/p>\n<p><a name=\"76\"><\/a>76. Para la tradici\u00f3n jud\u00edo-cristiana, decir \u00ab creaci\u00f3n \u00bb es m\u00e1s que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto del amor de Dios donde cada criatura tiene un valor y un significado. La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, comprende y gestiona, pero la creaci\u00f3n s\u00f3lo puede ser entendida como un don que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comuni\u00f3n universal.<\/p>\n<p><a name=\"77\"><\/a>77. \u00abPor la palabra del Se\u00f1or fueron hechos los cielos\u00bb (<i>Sal\u00a0<\/i>33,6). As\u00ed se nos indica que el mundo procedi\u00f3 de una decisi\u00f3n, no del caos o la casualidad, lo cual lo enaltece todav\u00eda m\u00e1s. Hay una opci\u00f3n libre expresada en la palabra creadora. El universo no surgi\u00f3 como resultado de una omnipotencia arbitraria, de una demostraci\u00f3n de fuerza o de un deseo de autoafirmaci\u00f3n. La creaci\u00f3n es del orden del amor. El amor de Dios es el m\u00f3vil fundamental de todo lo creado: \u00ab Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste, porque, si algo odiaras, no lo habr\u00edas creado \u00bb (<i>Sb\u00a0<\/i>11,24). Entonces, cada criatura es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo. Hasta la vida ef\u00edmera del ser m\u00e1s insignificante es objeto de su amor y, en esos pocos segundos de existencia, \u00e9l lo rodea con su cari\u00f1o. Dec\u00eda san Basilio Magno que el Creador es tambi\u00e9n \u00abla bondad sin envidia\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>, y Dante Alighieri hablaba del \u00ab amor que mueve el sol y las estrellas \u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>. Por eso, de las obras creadas se asciende \u00abhasta su misericordia amorosa \u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"78\"><\/a>78. Al mismo tiempo, el pensamiento jud\u00edo-cristiano desmitific\u00f3 la naturaleza. Sin dejar de admirarla por su esplendor y su inmensidad, ya no le atribuy\u00f3 un car\u00e1cter divino. De esa manera se destaca todav\u00eda m\u00e1s nuestro compromiso ante ella. Un retorno a la naturaleza no puede ser a costa de la libertad y la responsabilidad del ser humano, que es parte del mundo con el deber de cultivar sus propias capacidades para protegerlo y desarrollar sus potencialidades. Si reconocemos el valor y la fragilidad de la naturaleza, y al mismo tiempo las capacidades que el Creador nos otorg\u00f3, esto nos permite terminar hoy con el mito moderno del progreso material sin l\u00edmites. Un mundo fr\u00e1gil, con un ser humano a quien Dios le conf\u00eda su cuidado, interpela nuestra inteligencia para reconocer c\u00f3mo deber\u00edamos orientar, cultivar y limitar nuestro poder.<\/p>\n<p><a name=\"79\"><\/a>79. En este universo, conformado por sistemas abiertos que entran en comunicaci\u00f3n unos con otros, podemos descubrir innumerables formas de relaci\u00f3n y participaci\u00f3n. Esto lleva a pensar tambi\u00e9n al conjunto como abierto a la trascendencia de Dios, dentro de la cual se desarrolla. La fe nos permite interpretar el sentido y la belleza misteriosa de lo que acontece. La libertad humana puede hacer su aporte inteligente hacia una evoluci\u00f3n positiva, pero tambi\u00e9n puede agregar nuevos males, nuevas causas de sufrimiento y verdaderos retrocesos. Esto da lugar a la apasionante y dram\u00e1tica historia humana, capaz de convertirse en un despliegue de liberaci\u00f3n, crecimiento, salvaci\u00f3n y amor, o en un camino de decadencia y de mutua destrucci\u00f3n. Por eso, la acci\u00f3n de la Iglesia no s\u00f3lo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo \u00abdebe proteger sobre todo al hombre contra la destrucci\u00f3n de s\u00ed mismo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"80\"><\/a>80. No obstante, Dios, que quiere actuar con nosotros y contar con nuestra cooperaci\u00f3n, tambi\u00e9n es capaz de sacar alg\u00fan bien de los males que nosotros realizamos, porque \u00abel Esp\u00edritu Santo posee una inventiva infinita, propia de la mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los m\u00e1s complejos e impenetrables\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>.\u00a0\u00a0\u00c9l, de alg\u00fan modo, quiso limitarse a s\u00ed mismo al crear un mundo necesitado de desarrollo, donde muchas cosas que nosotros consideramos males, peligros o fuentes de sufrimiento, en realidad son parte de los dolores de parto que nos estimulan a colaborar con el Creador<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a>. \u00c9l est\u00e1 presente en lo m\u00e1s \u00edntimo de cada cosa sin condicionar la autonom\u00eda de su criatura, y esto tambi\u00e9n da lugar a la leg\u00edtima autonom\u00eda de las realidades terrenas<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a>. Esa presencia divina, que asegura la permanencia y el desarrollo de cada ser, \u00abes la continuaci\u00f3n de la acci\u00f3n creadora\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a>. El Esp\u00edritu de Dios llen\u00f3 el universo con virtualidades que permiten que del seno mismo de las cosas pueda brotar siempre algo nuevo: \u00abLa naturaleza no es otra cosa sino la raz\u00f3n de cierto arte, concretamente el arte divino, inscrito en las cosas, por el cual las cosas mismas se mueven hacia un fin determinado. Como si el maestro constructor de barcos pudiera otorgar a la madera que pudiera moverse a s\u00ed misma para tomar la forma del barco\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"81\"><\/a>81. El ser humano, si bien supone tambi\u00e9n procesos evolutivos, implica una novedad no explicable plenamente por la evoluci\u00f3n de otros sistemas abiertos. Cada uno de nosotros tiene en s\u00ed una identidad personal, capaz de entrar en di\u00e1logo con los dem\u00e1s y con el mismo Dios. La capacidad de reflexi\u00f3n, la argumentaci\u00f3n, la creatividad, la interpretaci\u00f3n, la elaboraci\u00f3n art\u00edstica y otras capacidades in\u00e9ditas muestran una singularidad que trasciende el \u00e1mbito f\u00edsico y biol\u00f3gico. La novedad cualitativa que implica el surgimiento de un ser personal dentro del universo material supone una acci\u00f3n directa de Dios, un llamado peculiar a la vida y a la relaci\u00f3n de un T\u00fa a otro t\u00fa. A partir de los relatos b\u00edblicos, consideramos al ser humano como sujeto, que nunca puede ser reducido a la categor\u00eda de objeto.<\/p>\n<p><a name=\"82\"><\/a>82. Pero tambi\u00e9n ser\u00eda equivocado pensar que los dem\u00e1s seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominaci\u00f3n humana. Cuando se propone una visi\u00f3n de la naturaleza \u00fanicamente como objeto de provecho y de inter\u00e9s, esto tambi\u00e9n tiene serias consecuencias en la sociedad. La visi\u00f3n que consolida la arbitrariedad del m\u00e1s fuerte ha propiciado inmensas desigualdades, injusticias y violencia para la mayor\u00eda de la humanidad, porque los recursos pasan a ser del primero que llega o del que tiene m\u00e1s poder: el ganador se lleva todo. El ideal de armon\u00eda, de justicia, de fraternidad y de paz que propone Jes\u00fas est\u00e1 en las ant\u00edpodas de semejante modelo, y as\u00ed lo expresaba con respecto a los poderes de su \u00e9poca: \u00abLos poderosos de las naciones las dominan como se\u00f1ores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. Que no sea as\u00ed entre vosotros, sino que el que quiera ser grande sea el servidor \u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>20,25-26).<\/p>\n<p><a name=\"83\"><\/a>83. El fin de la marcha del universo est\u00e1 en la plenitud de Dios, que ya ha sido alcanzada por Cristo resucitado, eje de la maduraci\u00f3n universal<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a>. As\u00ed agregamos un argumento m\u00e1s para rechazar todo dominio desp\u00f3tico e irresponsable del ser humano sobre las dem\u00e1s criaturas. El fin \u00faltimo de las dem\u00e1s criaturas no somos nosotros. Pero todas avanzan, junto con nosotros y a trav\u00e9s de nosotros, hacia el t\u00e9rmino com\u00fan, que es Dios, en una plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todo. Porque el ser humano, dotado de inteligencia y de amor, y atra\u00eddo por la plenitud de Cristo, est\u00e1 llamado a reconducir todas las criaturas a su Creador.<\/p>\n<p><b>IV. El mensaje de cada criatura en la armon\u00eda de todo lo creado<\/b><\/p>\n<p><a name=\"84\"><\/a>84. Cuando insistimos en decir que el ser humano es imagen de Dios, eso no deber\u00eda llevarnos a olvidar que cada criatura tiene una funci\u00f3n y ninguna es superflua. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cari\u00f1o hacia nosotros. El suelo, el agua, las monta\u00f1as, todo es caricia de Dios. La historia de la propia amistad con Dios siempre se desarrolla en un espacio geogr\u00e1fico que se convierte en un signo personal\u00edsimo, y cada uno de nosotros guarda en la memoria lugares cuyo recuerdo le hace mucho bien. Quien ha crecido entre los montes, o quien de ni\u00f1o se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad.<\/p>\n<p><a name=\"85\"><\/a>85. Dios ha escrito un libro precioso, \u00abcuyas letras son la multitud de criaturas presentes en el universo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a>. Bien expresaron los Obispos de Canad\u00e1 que ninguna criatura queda fuera de esta manifestaci\u00f3n de Dios: \u00abDesde los panoramas m\u00e1s amplios a la forma de vida m\u00e1s \u00ednfima, la naturaleza es un continuo manantial de maravilla y de temor. Ella es, adem\u00e1s, una continua revelaci\u00f3n de lo divino\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a>. Los Obispos de Jap\u00f3n, por su parte, dijeron algo muy sugestivo: \u00abPercibir a cada criatura cantando el himno de su existencia es vivir gozosamente en el amor de Dios y en la esperanza\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>. Esta contemplaci\u00f3n de lo creado nos permite descubrir a trav\u00e9s de cada cosa alguna ense\u00f1anza que Dios nos quiere transmitir, porque \u00abpara el creyente contemplar lo creado es tambi\u00e9n escuchar un mensaje, o\u00edr una voz parad\u00f3jica y silenciosa\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a>. Podemos decir que, \u00abjunto a la Revelaci\u00f3n propiamente dicha, contenida en la sagrada Escritura, se da una manifestaci\u00f3n divina cuando brilla el sol y cuando cae la noche\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a>. Prestando atenci\u00f3n a esa manifestaci\u00f3n, el ser humano aprende a reconocerse a s\u00ed mismo en la relaci\u00f3n con las dem\u00e1s criaturas: \u00abYo me autoexpreso al expresar el mundo; yo exploro mi propia sacralidad al intentar descifrar la del mundo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"86\"><\/a>86. El conjunto del universo, con sus m\u00faltiples relaciones, muestra mejor la inagotable riqueza de Dios. Santo Tom\u00e1s de Aquino remarcaba sabiamente que la multiplicidad y la variedad provienen \u00abde la intenci\u00f3n del primer agente\u00bb, que quiso que \u00ablo que falta a cada cosa para representar la bondad divina fuera suplido por las otras\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>, porque su bondad \u00abno puede ser representada convenientemente por una sola criatura\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a>. Por eso, nosotros necesitamos captar la variedad de las cosas en sus m\u00faltiples relaciones<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a>. Entonces, se entiende mejor la importancia y el sentido de cualquier criatura si se la contempla en el conjunto del proyecto de Dios. As\u00ed lo ense\u00f1a el\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo<\/a><\/i>: \u00abLa interdependencia de las criaturas es querida por Dios. El sol y la luna, el cedro y la florecilla, el \u00e1guila y el gorri\u00f3n, las innumerables diversidades y desigualdades significan que ninguna criatura se basta a s\u00ed misma, que no existen sino en dependencia unas de otras, para complementarse y servirse mutuamente\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn63\" name=\"_ftnref63\">[63]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"87\"><\/a>87. Cuando tomamos conciencia del reflejo de Dios que hay en todo lo que existe, el coraz\u00f3n experimenta el deseo de adorar al Se\u00f1or por todas sus criaturas y junto con ellas, como se expresa en el precioso himno de san Francisco de As\u00eds:<\/p>\n<p>\u00abAlabado seas, mi Se\u00f1or,<br \/>\ncon todas tus criaturas,<br \/>\nespecialmente el hermano sol,<br \/>\npor quien nos das el d\u00eda y nos iluminas.<br \/>\nY es bello y radiante con gran esplendor,<br \/>\nde ti, Alt\u00edsimo, lleva significaci\u00f3n.<br \/>\nAlabado seas, mi Se\u00f1or,<br \/>\npor la hermana luna y las estrellas,<br \/>\nen el cielo las formaste claras y preciosas, y bellas.<br \/>\nAlabado seas, mi Se\u00f1or, por el hermano viento<br \/>\ny por el aire, y la nube y el cielo sereno,<br \/>\ny todo tiempo,<br \/>\npor todos ellos a tus criaturas das sustento.<br \/>\nAlabado seas, mi Se\u00f1or, por la hermana agua,<br \/>\nla cual es muy humilde, y preciosa y casta.<br \/>\nAlabado seas, mi Se\u00f1or, por el hermano fuego,<br \/>\npor el cual iluminas la noche,<br \/>\ny es bello, y alegre y vigoroso, y fuerte\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn64\" name=\"_ftnref64\">[64]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"88\"><\/a>88. Los Obispos de Brasil han remarcado que toda la naturaleza, adem\u00e1s de manifestar a Dios, es lugar de su presencia. En cada criatura habita su Esp\u00edritu vivificante que nos llama a una relaci\u00f3n con \u00e9l<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn65\" name=\"_ftnref65\">[65]<\/a>. El descubrimiento de esta presencia estimula en nosotros el desarrollo de las \u00abvirtudes ecol\u00f3gicas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn66\" name=\"_ftnref66\">[66]<\/a>. Pero cuando decimos esto, no olvidamos que tambi\u00e9n existe una distancia infinita, que las cosas de este mundo no poseen la plenitud de Dios. De otro modo, tampoco har\u00edamos un bien a las criaturas, porque no reconocer\u00edamos su propio y verdadero lugar, y terminar\u00edamos exigi\u00e9ndoles indebidamente lo que en su peque\u00f1ez no nos pueden dar.<\/p>\n<p><b>V. Una comuni\u00f3n universal<\/b><\/p>\n<p><a name=\"89\"><\/a>89. Las criaturas de este mundo no pueden ser consideradas un bien sin due\u00f1o: \u00abSon tuyas, Se\u00f1or, que amas la vida\u00bb (<i>Sb\u00a0<\/i>11,26). Esto provoca la convicci\u00f3n de que, siendo creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comuni\u00f3n que nos mueve a un respeto sagrado, cari\u00f1oso y humilde. Quiero recordar que \u00abDios nos ha unido tan estrechamente al mundo que nos rodea, que la desertificaci\u00f3n del suelo es como una enfermedad para cada uno, y podemos lamentar la extinci\u00f3n de una especie como si fuera una mutilaci\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn67\" name=\"_ftnref67\">[67]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"90\"><\/a>90. Esto no significa igualar a todos los seres vivos y quitarle al ser humano ese valor peculiar que implica al mismo tiempo una tremenda responsabilidad. Tampoco supone una divinizaci\u00f3n de la tierra que nos privar\u00eda del llamado a colaborar con ella y a proteger su fragilidad. Estas concepciones terminar\u00edan creando nuevos desequilibrios por escapar de la realidad que nos interpela<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn68\" name=\"_ftnref68\">[68]<\/a>. A veces se advierte una obsesi\u00f3n por negar toda preeminencia a la persona humana, y se lleva adelante una lucha por otras especies que no desarrollamos para defender la igual dignidad entre los seres humanos. Es verdad que debe preocuparnos que otros seres vivos no sean tratados irresponsablemente. Pero especialmente deber\u00edan exasperarnos las enormes inequidades que existen entre nosotros, porque seguimos tolerando que unos se consideren m\u00e1s dignos que otros. Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superaci\u00f3n, mientras otros ni siquiera saben qu\u00e9 hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de s\u00ed un nivel de desperdicio que ser\u00eda imposible generalizar sin destrozar el planeta. Seguimos admitiendo en la pr\u00e1ctica que unos se sientan m\u00e1s humanos que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos.<\/p>\n<p><a name=\"91\"><\/a>91. No puede ser real un sentimiento de \u00edntima uni\u00f3n con los dem\u00e1s seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el coraz\u00f3n no hay ternura, compasi\u00f3n y preocupaci\u00f3n por los seres humanos. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tr\u00e1fico de animales en riesgo de extinci\u00f3n, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empe\u00f1a en destruir a otro ser humano que le desagrada. Esto pone en riesgo el sentido de la lucha por el ambiente. No es casual que, en el himno donde san Francisco alaba a Dios por las criaturas, a\u00f1ada lo siguiente: \u00abAlabado seas, mi Se\u00f1or, por aquellos que perdonan por tu amor\u00bb. Todo est\u00e1 conectado. Por eso se requiere una preocupaci\u00f3n por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad.<\/p>\n<p><a name=\"92\"><\/a>92. Por otra parte, cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 aut\u00e9nticamente abierto a una comuni\u00f3n universal, nada ni nadie est\u00e1 excluido de esa fraternidad. Por consiguiente, tambi\u00e9n es verdad que la indiferencia o la crueldad ante las dem\u00e1s criaturas de este mundo siempre terminan traslad\u00e1ndose de alg\u00fan modo al trato que damos a otros seres humanos. El coraz\u00f3n es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relaci\u00f3n con las dem\u00e1s personas. Todo ensa\u00f1amiento con cualquier criatura \u00abes contrario a la dignidad humana\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn69\" name=\"_ftnref69\">[69]<\/a>. No podemos considerarnos grandes amantes si excluimos de nuestros intereses alguna parte de la realidad: \u00abPaz, justicia y conservaci\u00f3n de la creaci\u00f3n son tres temas absolutamente ligados, que no podr\u00e1n apartarse para ser tratados individualmente so pena de caer nuevamente en el reduccionismo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn70\" name=\"_ftnref70\">[70]<\/a>. Todo est\u00e1 relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinaci\u00f3n, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une tambi\u00e9n, con tierno cari\u00f1o, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano r\u00edo y a la madre tierra.<\/p>\n<p><b>VI. Destino com\u00fan de los bienes<\/b><\/p>\n<p><a name=\"93\"><\/a>93. Hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia com\u00fan, cuyos frutos deben beneficiar a todos. Para los creyentes, esto se convierte en una cuesti\u00f3n de fidelidad al Creador, porque Dios cre\u00f3 el mundo para todos. Por consiguiente, todo planteo ecol\u00f3gico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los m\u00e1s postergados. El principio de la subordinaci\u00f3n de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por tanto, el derecho universal a su uso es una \u00abregla de oro\u00bb del comportamiento social y el \u00abprimer principio de todo el ordenamiento \u00e9tico-social\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn71\" name=\"_ftnref71\">[71]<\/a>. La tradici\u00f3n cristiana nunca reconoci\u00f3 como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subray\u00f3 la funci\u00f3n social de cualquier forma de propiedad privada. San Juan Pablo II record\u00f3 con mucho \u00e9nfasis esta doctrina, diciendo que \u00abDios ha dado la tierra a todo el g\u00e9nero humano para que ella sustente a todos sus habitantes,\u00a0<i>sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno<\/i>\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn72\" name=\"_ftnref72\">[72]<\/a>. Son palabras densas y fuertes. Remarc\u00f3 que \u00abno ser\u00eda verdaderamente digno del hombre un tipo de desarrollo que no respetara y promoviera los derechos humanos, personales y sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos, incluidos los derechos de las naciones y de los pueblos\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn73\" name=\"_ftnref73\">[73]<\/a>. Con toda claridad explic\u00f3 que \u00abla Iglesia defiende, s\u00ed, el leg\u00edtimo derecho a la propiedad privada, pero ense\u00f1a con no menor claridad que sobre toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social, para que los bienes sirvan a la destinaci\u00f3n general que Dios les ha dado\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn74\" name=\"_ftnref74\">[74]<\/a>. Por lo tanto afirm\u00f3 que \u00abno es conforme con el designio de Dios usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan s\u00f3lo a unos pocos\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn75\" name=\"_ftnref75\">[75]<\/a>. Esto cuestiona seriamente los h\u00e1bitos injustos de una parte de la humanidad<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn76\" name=\"_ftnref76\">[76]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"94\"><\/a>94. El rico y el pobre tienen igual dignidad, porque \u00aba los dos los hizo el Se\u00f1or\u00bb (<i>Pr\u00a0<\/i>22,2); \u00ab\u00c9l mismo hizo a peque\u00f1os y a grandes\u00bb (<i>Sb\u00a0<\/i>6,7) y \u00abhace salir su sol sobre malos y buenos\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>5,45). Esto tiene consecuencias pr\u00e1cticas, como las que enunciaron los Obispos de Paraguay: \u00abTodo campesino tiene derecho natural a poseer un lote racional de tierra donde pueda establecer su hogar, trabajar para la subsistencia de su familia y tener seguridad existencial. Este derecho debe estar garantizado para que su ejercicio no sea ilusorio sino real. Lo cual significa que, adem\u00e1s del t\u00edtulo de propiedad, el campesino debe contar con medios de educaci\u00f3n t\u00e9cnica, cr\u00e9ditos, seguros y comercializaci\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn77\" name=\"_ftnref77\">[77]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"95\"><\/a>95. El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien se apropia algo es s\u00f3lo para administrarlo en bien de todos. Si no lo hacemos, cargamos sobre la conciencia el peso de negar la existencia de los otros. Por eso, los Obispos de Nueva Zelanda se preguntaron qu\u00e9 significa el mandamiento \u00abno matar\u00e1s\u00bb cuando \u00abun veinte por ciento de la poblaci\u00f3n mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las futuras generaciones lo que necesitan para sobrevivir\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn78\" name=\"_ftnref78\">[78]<\/a>.<\/p>\n<p><b>VII. La mirada de Jes\u00fas<\/b><\/p>\n<p><a name=\"96\"><\/a>96. Jes\u00fas asume la fe b\u00edblica en el Dios creador y destaca un dato fundamental: Dios es Padre (cf.\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>11,25). En los di\u00e1logos con sus disc\u00edpulos, Jes\u00fas los invitaba a reconocer la relaci\u00f3n paterna que Dios tiene con todas las criaturas, y les recordaba con una conmovedora ternura c\u00f3mo cada una de ellas es importante a sus ojos: \u00ab\u00bfNo se venden cinco pajarillos por dos monedas? Pues bien, ninguno de ellos est\u00e1 olvidado ante Dios\u00bb (<i>Lc\u00a0<\/i>12,6)<i>.\u00a0<\/i>\u00abMirad las aves del cielo, que no siembran ni cosechan, y no tienen graneros. Pero el Padre celestial las alimenta\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>6,26)<i>.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"97\"><\/a>97. El Se\u00f1or pod\u00eda invitar a otros a estar atentos a la belleza que hay en el mundo porque \u00e9l mismo estaba en contacto permanente con la naturaleza y le prestaba una atenci\u00f3n llena de cari\u00f1o y asombro. Cuando recorr\u00eda cada rinc\u00f3n de su tierra se deten\u00eda a contemplar la hermosura sembrada por su Padre, e invitaba a sus disc\u00edpulos a reconocer en las cosas un mensaje divino: \u00abLevantad los ojos y mirad los campos, que ya est\u00e1n listos para la cosecha\u00bb (<i>Jn\u00a0<\/i>4,35). \u00abEl reino de los cielos es como una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es m\u00e1s peque\u00f1a que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace un \u00e1rbol\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>13,31-32)<i>.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"98\"><\/a>98. Jes\u00fas viv\u00eda en armon\u00eda plena con la creaci\u00f3n, y los dem\u00e1s se asombraban: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>8,27). No aparec\u00eda como un asceta separado del mundo o enemigo de las cosas agradables de la vida. Refiri\u00e9ndose a s\u00ed mismo expresaba: \u00abVino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen que es un comil\u00f3n y borracho\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>11,19). Estaba lejos de las filosof\u00edas que despreciaban el cuerpo, la materia y las cosas de este mundo. Sin embargo, esos dualismos malsanos llegaron a tener una importante influencia en algunos pensadores cristianos a lo largo de la historia y desfiguraron el Evangelio. Jes\u00fas trabajaba con sus manos, tomando contacto cotidiano con la materia creada por Dios para darle forma con su habilidad de artesano. Llama la atenci\u00f3n que la mayor parte de su vida fue consagrada a esa tarea, en una existencia sencilla que no despertaba admiraci\u00f3n alguna: \u00ab\u00bfNo es este el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u00bb (<i>Mc\u00a0<\/i>6,3). As\u00ed santific\u00f3 el trabajo y le otorg\u00f3 un peculiar valor para nuestra maduraci\u00f3n. San Juan Pablo II ense\u00f1aba que, \u00absoportando la fatiga del trabajo en uni\u00f3n con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el Hijo de Dios en la redenci\u00f3n de la humanidad\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn79\" name=\"_ftnref79\">[79]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"99\"><\/a>99. Para la comprensi\u00f3n cristiana de la realidad, el destino de toda la creaci\u00f3n pasa por el misterio de Cristo, que est\u00e1 presente desde el origen de todas las cosas: \u00abTodo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l \u00bb (<i>Col\u00a0<\/i>1,16)<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn80\" name=\"_ftnref80\">[80]<\/a>. El pr\u00f3logo del Evangelio de Juan (1,1-18) muestra la actividad creadora de Cristo como Palabra divina (<i>Logos<\/i>). Pero este pr\u00f3logo sorprende por su afirmaci\u00f3n de que esta Palabra \u00abse hizo carne\u00bb (<i>Jn\u00a0<\/i>1,14). Una Persona de la Trinidad se insert\u00f3 en el cosmos creado, corriendo su suerte con \u00e9l hasta la cruz. Desde el inicio del mundo, pero de modo peculiar a partir de la encarnaci\u00f3n, el misterio de Cristo opera de manera\u00a0oculta en el conjunto de la realidad natural, sin por ello afectar su autonom\u00eda.<\/p>\n<p><a name=\"100\"><\/a>100. El Nuevo Testamento no s\u00f3lo nos habla del Jes\u00fas terreno y de su relaci\u00f3n tan concreta y amable con todo el mundo. Tambi\u00e9n lo muestra como resucitado y glorioso, presente en toda la creaci\u00f3n con su se\u00f1or\u00edo universal: \u00abDios quiso que en \u00e9l residiera toda la Plenitud. Por \u00e9l quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz\u00bb (<i>Col\u00a0<\/i>1,19-20). Esto nos proyecta al final de los tiempos, cuando el Hijo entregue al Padre todas las cosas y \u00abDios sea todo en todos\u00bb (<i>1 Co\u00a0<\/i>15,28). De ese modo, las criaturas de este mundo ya no se nos presentan como una realidad meramente natural, porque el Resucitado las envuelve misteriosamente y las orienta a un destino de plenitud. Las mismas flores del campo y las aves que \u00e9l contempl\u00f3 admirado con sus ojos humanos, ahora est\u00e1n llenas de su presencia luminosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">CAP\u00cdTULO TERCERO<\/p>\n<p align=\"center\"><b>RA\u00cdZ HUMANA DE LA CRISIS ECOL\u00d3GICA<\/b><\/p>\n<p><a name=\"101\"><\/a>101. No nos servir\u00e1 describir los s\u00edntomas, si no reconocemos la ra\u00edz humana de la crisis ecol\u00f3gica. Hay un modo de entender la vida y la acci\u00f3n humana que se ha desviado y que contradice la realidad hasta da\u00f1arla. \u00bfPor qu\u00e9 no podemos detenernos a pensarlo? En esta reflexi\u00f3n propongo que nos concentremos en el paradigma tecnocr\u00e1tico dominante y en el lugar del ser humano y de su acci\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p><b>I. La tecnolog\u00eda: creatividad y poder<\/b><\/p>\n<p><a name=\"102\"><\/a>102. La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el poder\u00edo tecnol\u00f3gico nos pone en una encrucijada. Somos los herederos de dos siglos de enormes olas de cambio: el motor a vapor, el ferrocarril, el tel\u00e9grafo, la electricidad, el autom\u00f3vil, el avi\u00f3n, las industrias qu\u00edmicas, la medicina moderna, la inform\u00e1tica y, m\u00e1s recientemente, la revoluci\u00f3n digital, la rob\u00f3tica, las biotecnolog\u00edas y las nanotecnolog\u00edas. Es justo alegrarse ante estos avances, y entusiasmarse frente a las amplias posibilidades que nos abren estas constantes novedades, porque \u00abla ciencia y la tecnolog\u00eda son un maravilloso producto de la creatividad humana donada por Dios\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn81\" name=\"_ftnref81\">[81]<\/a>. La modificaci\u00f3n de la naturaleza con fines \u00fatiles es una caracter\u00edstica de la humanidad desde sus inicios, y as\u00ed la t\u00e9cnica \u00abexpresa la tensi\u00f3n del \u00e1nimo humano hacia la superaci\u00f3n gradual de ciertos condicionamientos materiales\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn82\" name=\"_ftnref82\">[82]<\/a>. La tecnolog\u00eda ha remediado innumerables males que da\u00f1aban y limitaban al ser humano. No podemos dejar de valorar y de agradecer el progreso t\u00e9cnico, especialmente en la medicina, la ingenier\u00eda y las comunicaciones. \u00bfY c\u00f3mo no reconocer todos los esfuerzos de muchos cient\u00edficos y t\u00e9cnicos, que han aportado alternativas para un desarrollo sostenible?<\/p>\n<p><a name=\"103\"><\/a>103. La tecnociencia bien orientada no s\u00f3lo puede producir cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano, desde objetos dom\u00e9sticos \u00fatiles hasta grandes medios de transporte, puentes, edificios, lugares p\u00fablicos. Tambi\u00e9n es capaz de producir lo bello y de hacer \u00ab saltar \u00bb al ser humano inmerso en el mundo material al \u00e1mbito de la belleza. \u00bfSe puede negar la belleza de un avi\u00f3n, o de algunos rascacielos? Hay preciosas obras pict\u00f3ricas y musicales logradas con la utilizaci\u00f3n de nuevos instrumentos t\u00e9cnicos. As\u00ed, en la intenci\u00f3n de belleza del productor t\u00e9cnico y en el contemplador de tal belleza, se da el salto a una cierta plenitud propiamente humana.<\/p>\n<p><a name=\"104\"><\/a>104. Pero no podemos ignorar que la energ\u00eda nuclear, la biotecnolog\u00eda, la inform\u00e1tica, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder econ\u00f3mico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre s\u00ed misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo est\u00e1 haciendo. Basta recordar las bombas at\u00f3micas lanzadas en pleno siglo XX, como el gran despliegue tecnol\u00f3gico ostentado por el nazismo, por el comunismo y por otros reg\u00edmenes totalitarios al servicio de la matanza de millones de personas, sin olvidar que hoy la guerra posee un instrumental cada vez m\u00e1s mort\u00edfero. \u00bfEn manos de qui\u00e9nes est\u00e1 y puede llegar a estar tanto poder? Es tremendamente riesgoso que resida en una peque\u00f1a parte de la humanidad.<\/p>\n<p><a name=\"105\"><\/a>105. Se tiende a creer \u00abque todo incremento del poder constituye sin m\u00e1s un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energ\u00eda vital, de plenitud de los valores\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn83\" name=\"_ftnref83\">[83]<\/a>, como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espont\u00e1neamente del mismo poder tecnol\u00f3gico y econ\u00f3mico. El hecho es que \u00abel hombre moderno no est\u00e1 preparado para utilizar el poder con acierto\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn84\" name=\"_ftnref84\">[84]<\/a>, porque el inmenso crecimiento tecnol\u00f3gico no estuvo acompa\u00f1ado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia. Cada \u00e9poca tiende a desarrollar una escasa autoconciencia de sus propios l\u00edmites. Por eso es posible que hoy la humanidad no advierta la seriedad de los desaf\u00edos que se presentan, y \u00abla posibilidad de que el hombre utilice mal el poder crece constantemente \u00bb cuando no est\u00e1 \u00ab sometido a norma alguna reguladora de la libertad, sino \u00fanicamente a los supuestos imperativos de la utilidad y de la seguridad\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn85\" name=\"_ftnref85\">[85]<\/a>. El ser humano no es plenamente aut\u00f3nomo. Su libertad se enferma cuando se entrega a las fuerzas ciegas del inconsciente, de las necesidades inmediatas, del ego\u00edsmo, de la violencia. En ese sentido, est\u00e1 desnudo y expuesto frente a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta una \u00e9tica s\u00f3lida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una l\u00facida abnegaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>II. Globalizaci\u00f3n del paradigma tecnocr\u00e1tico<\/b><\/p>\n<p><a name=\"106\"><\/a>106. El problema fundamental es otro m\u00e1s profundo todav\u00eda: el modo como la humanidad de hecho ha asumido la tecnolog\u00eda y su desarrollo\u00a0<i>junto con un paradigma homog\u00e9neo y unidimensional<\/i>. En \u00e9l se destaca un concepto del sujeto que progresivamente, en el proceso l\u00f3gico-racional, abarca y as\u00ed posee el objeto que se halla afuera. Ese sujeto se despliega en el establecimiento del m\u00e9todo cient\u00edfico con su experimentaci\u00f3n, que ya es expl\u00edcitamente t\u00e9cnica de posesi\u00f3n, dominio y transformaci\u00f3n. Es como si el sujeto se hallara frente a lo informe totalmente disponible para su manipulaci\u00f3n. La intervenci\u00f3n humana en la naturaleza siempre ha acontecido, pero durante mucho tiempo tuvo la caracter\u00edstica de acompa\u00f1ar, de plegarse a las posibilidades que ofrecen las cosas mismas. Se trataba de recibir lo que la realidad natural de suyo permite, como tendiendo la mano. En cambio ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposici\u00f3n de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante. Por eso, el ser humano y las cosas han dejado de tenderse amigablemente la mano para pasar a estar enfrentados. De aqu\u00ed se pasa f\u00e1cilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecn\u00f3logos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a \u00abestrujarlo\u00bb hasta el l\u00edmite y m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite. Es el presupuesto falso de que \u00abexiste una cantidad ilimitada de energ\u00eda y de recursos utilizables, que su regeneraci\u00f3n inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser f\u00e1cilmente absorbidos\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn86\" name=\"_ftnref86\">[86]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"107\"><\/a>107. Podemos decir entonces que, en el origen de muchas dificultades del mundo actual, est\u00e1 ante todo la tendencia, no siempre consciente, a constituir la metodolog\u00eda y los objetivos de la tecnociencia en un paradigma de comprensi\u00f3n que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Los efectos de la aplicaci\u00f3n de este molde a toda la realidad, humana y social, se constatan en la degradaci\u00f3n del ambiente, pero este es solamente un signo del reduccionismo que afecta a la vida humana y a la sociedad en todas sus dimensiones. Hay que reconocer que los objetos producto de la t\u00e9cnica no son neutros, porque crean un entramado que termina condicionando los estilos de vida y orientan las posibilidades sociales en la l\u00ednea de los intereses de determinados grupos de poder. Ciertas elecciones, que parecen puramente instrumentales, en realidad son elecciones acerca de la vida social que se quiere desarrollar.<\/p>\n<p><a name=\"108\"><\/a>108. No puede pensarse que sea posible sostener otro paradigma cultural y servirse de la t\u00e9cnica como de un mero instrumento, porque hoy el paradigma tecnocr\u00e1tico se ha vuelto tan dominante que es muy dif\u00edcil prescindir de sus recursos, y m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda es utilizarlos sin ser dominados por su l\u00f3gica. Se volvi\u00f3 contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser al menos en parte independientes de la t\u00e9cnica, de sus costos y de su poder globalizador y masificador. De hecho, la t\u00e9cnica tiene una inclinaci\u00f3n a buscar que nada quede fuera de su f\u00e9rrea l\u00f3gica, y \u00abel hombre que posee la t\u00e9cnica sabe que, en el fondo, esta no se dirige ni a la utilidad ni al bienestar, sino al dominio; el dominio, en el sentido m\u00e1s extremo de la palabra\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn87\" name=\"_ftnref87\">[87]<\/a>. Por eso \u00abintenta controlar tanto los elementos de la naturaleza como los de la existencia humana\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn88\" name=\"_ftnref88\">[88]<\/a>. La capacidad de decisi\u00f3n, la libertad m\u00e1s genuina y el espacio para la creatividad alternativa de los individuos se ven reducidos.<\/p>\n<p><a name=\"109\"><\/a>109. El paradigma tecnocr\u00e1tico tambi\u00e9n tiende a ejercer su dominio sobre la econom\u00eda y la pol\u00edtica. La econom\u00eda asume todo desarrollo tecnol\u00f3gico en funci\u00f3n del r\u00e9dito, sin prestar atenci\u00f3n a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la econom\u00eda real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental. En algunos c\u00edrculos se sostiene que la econom\u00eda actual y la tecnolog\u00eda resolver\u00e1n todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma, con lenguajes no acad\u00e9micos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolver\u00e1n con el crecimiento del mercado. No es una cuesti\u00f3n de teor\u00edas econ\u00f3micas, que quiz\u00e1s nadie se atreve hoy a defender, sino de su instalaci\u00f3n en el desarrollo f\u00e1ctico de la econom\u00eda. Quienes no lo afirman con palabras lo sostienen con los hechos, cuando no parece preocuparles una justa dimensi\u00f3n de la producci\u00f3n, una mejor distribuci\u00f3n de la riqueza, un cuidado responsable del ambiente o los derechos de las generaciones futuras. Con sus comportamientos expresan que el objetivo de maximizar los beneficios es suficiente. Pero el mercado por s\u00ed mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusi\u00f3n social<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn89\" name=\"_ftnref89\">[89]<\/a>. Mientras tanto, tenemos un \u00absuperdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn90\" name=\"_ftnref90\">[90]<\/a>, y no se elaboran con suficiente celeridad instituciones econ\u00f3micas y cauces sociales que permitan a los m\u00e1s pobres acceder de manera regular a los recursos b\u00e1sicos. No se termina de advertir cu\u00e1les son las ra\u00edces m\u00e1s profundas de los actuales desajustes, que tienen que ver con la orientaci\u00f3n, los fines, el sentido y el contexto social del crecimiento tecnol\u00f3gico y econ\u00f3mico.<\/p>\n<p><a name=\"110\"><\/a>110. La especializaci\u00f3n propia de la tecnolog\u00eda implica una gran dificultad para mirar el conjunto. La fragmentaci\u00f3n de los saberes cumple su funci\u00f3n a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante. Esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas m\u00e1s complejos del mundo actual, sobre todo del ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses. Una ciencia que pretenda ofrecer soluciones a los grandes asuntos, necesariamente deber\u00eda sumar todo lo que ha generado el conocimiento en las dem\u00e1s \u00e1reas del saber, incluyendo la filosof\u00eda y la \u00e9tica social. Pero este es un h\u00e1bito dif\u00edcil de desarrollar hoy. Por eso tampoco pueden reconocerse verdaderos horizontes \u00e9ticos de referencia. La vida pasa a ser un abandonarse a las circunstancias condicionadas por la t\u00e9cnica, entendida como el principal recurso para interpretar la existencia. En la realidad concreta que nos interpela, aparecen diversos s\u00edntomas que muestran el error, como la degradaci\u00f3n del ambiente, la angustia, la p\u00e9rdida del sentido de la vida y de la convivencia. As\u00ed se muestra una vez m\u00e1s que \u00abla realidad es superior a la idea\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn91\" name=\"_ftnref91\">[91]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"111\"><\/a>111. La cultura ecol\u00f3gica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradaci\u00f3n del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminaci\u00f3n. Deber\u00eda ser una mirada distinta, un pensamiento, una pol\u00edtica, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocr\u00e1tico. De otro modo, aun las mejores iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma l\u00f3gica globalizada. Buscar s\u00f3lo un remedio t\u00e9cnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad est\u00e1n entrelazadas y esconder los verdaderos y m\u00e1s profundos problemas del sistema mundial.<\/p>\n<p><a name=\"112\"><\/a>112. Sin embargo, es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la t\u00e9cnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso m\u00e1s sano, m\u00e1s humano, m\u00e1s social, m\u00e1s integral. La liberaci\u00f3n del paradigma tecnocr\u00e1tico reinante se produce de hecho en algunas ocasiones. Por ejemplo, cuando comunidades de peque\u00f1os productores optan por sistemas de producci\u00f3n menos contaminantes, sosteniendo un modelo de vida, de gozo y de convivencia no consumista. O cuando la t\u00e9cnica se orienta prioritariamente a resolver los problemas concretos de los dem\u00e1s, con la pasi\u00f3n de ayudar a otros a vivir con m\u00e1s dignidad y menos sufrimiento. Tambi\u00e9n cuando la intenci\u00f3n creadora de lo bello y su contemplaci\u00f3n logran superar el poder objetivante en una suerte de salvaci\u00f3n que acontece en lo bello y en la persona que lo contempla. La aut\u00e9ntica humanidad, que invita a una nueva s\u00edntesis, parece habitar en medio de la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, casi imperceptiblemente, como la niebla que se filtra bajo la puerta cerrada. \u00bfSer\u00e1 una promesa permanente, a pesar de todo, brotando como una empecinada resistencia de lo aut\u00e9ntico?<\/p>\n<p><a name=\"113\"><\/a>113. Por otra parte, la gente ya no parece creer en un futuro feliz, no conf\u00eda ciegamente en un ma\u00f1ana mejor a partir de las condiciones actuales del mundo y de las capacidades t\u00e9cnicas. Toma conciencia de que el avance de la ciencia y de la t\u00e9cnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia, y vislumbra que son otros los caminos fundamentales para un futuro feliz. No obstante, tampoco se imagina renunciando a las posibilidades que ofrece la tecnolog\u00eda. La humanidad se ha modificado profundamente, y la sumatoria de constantes novedades consagra una fugacidad que nos arrastra por la superficie, en una \u00fanica direcci\u00f3n. Se hace dif\u00edcil detenernos para recuperar la profundidad de la vida. Si la arquitectura refleja el esp\u00edritu de una \u00e9poca, las megaestructuras y las casas en serie expresan el esp\u00edritu de la t\u00e9cnica globalizada, donde la permanente novedad de los productos se une a un pesado aburrimiento. No nos resignemos a ello y no renunciemos a preguntarnos por los fines y por el sentido de todo. De otro modo, s\u00f3lo legitimaremos la situaci\u00f3n vigente y necesitaremos m\u00e1s suced\u00e1neos para soportar el vac\u00edo.<\/p>\n<p><a name=\"114\"><\/a>114. Lo que est\u00e1 ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revoluci\u00f3n cultural. La ciencia y la tecnolog\u00eda no son neutrales, sino que pueden implicar desde el comienzo hasta el final de un proceso diversas intenciones o posibilidades, y pueden configurarse de distintas maneras. Nadie pretende volver a la \u00e9poca de las cavernas, pero s\u00ed es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles, y a la vez recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megal\u00f3mano.<\/p>\n<p><b>III. Crisis y consecuencias del antropocentrismo moderno<\/b><\/p>\n<p><a name=\"115\"><\/a>115. El antropocentrismo moderno, parad\u00f3jicamente, ha terminado colocando la raz\u00f3n t\u00e9cnica sobre la realidad, porque este ser humano \u00abni siente la naturaleza como norma v\u00e1lida, ni menos a\u00fan como refugio viviente. La ve sin hacer hip\u00f3tesis, pr\u00e1cticamente, como lugar y objeto de una tarea en la que se encierra todo, si\u00e9ndole indiferente lo que con ello suceda\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn92\" name=\"_ftnref92\">[92]<\/a>. De ese modo, se debilita el valor que tiene el mundo en s\u00ed mismo. Pero si el ser humano no redescubre su verdadero lugar, se entiende mal a s\u00ed mismo y termina contradiciendo su propia realidad: \u00abNo s\u00f3lo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intenci\u00f3n originaria de que es un bien, seg\u00fan la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para s\u00ed mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn93\" name=\"_ftnref93\">[93]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"116\"><\/a>116. En la modernidad hubo una gran desmesura antropoc\u00e9ntrica que, con otro ropaje, hoy sigue da\u00f1ando toda referencia com\u00fan y todo intento por fortalecer los lazos sociales. Por eso ha llegado el momento de volver a prestar atenci\u00f3n a la realidad con los l\u00edmites que ella impone, que a su vez son la posibilidad de un desarrollo humano y social m\u00e1s sano y fecundo. Una presentaci\u00f3n inadecuada de la antropolog\u00eda cristiana pudo llegar a respaldar una concepci\u00f3n equivocada sobre la relaci\u00f3n del ser humano con el mundo. Se transmiti\u00f3 muchas veces un sue\u00f1o prometeico de dominio sobre el mundo que provoc\u00f3 la impresi\u00f3n de que el cuidado de la naturaleza es cosa de d\u00e9biles. En cambio, la forma correcta de interpretar el concepto del ser humano como \u00ab se\u00f1or \u00bb del universo consiste en entenderlo como administrador responsable<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn94\" name=\"_ftnref94\">[94]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"117\"><\/a>117. La falta de preocupaci\u00f3n por medir el da\u00f1o a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es s\u00f3lo el reflejo muy visible de un desinter\u00e9s por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras. Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embri\u00f3n humano, de una persona con discapacidad \u2013por poner s\u00f3lo algunos ejemplos\u2013, dif\u00edcilmente se escuchar\u00e1n los gritos de la misma naturaleza. Todo est\u00e1 conectado. Si el ser humano se declara aut\u00f3nomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona, porque, \u00aben vez de desempe\u00f1ar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creaci\u00f3n, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebeli\u00f3n de la naturaleza\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn95\" name=\"_ftnref95\">[95]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"118\"><\/a>118. Esta situaci\u00f3n nos lleva a una constante esquizofrenia, que va de la exaltaci\u00f3n tecnocr\u00e1tica que no reconoce a los dem\u00e1s seres un valor propio, hasta la reacci\u00f3n de negar todo valor peculiar al ser humano. Pero no se puede prescindir de la humanidad. No habr\u00e1 una nueva relaci\u00f3n con la naturaleza sin un nuevo ser humano. No hay ecolog\u00eda sin una adecuada antropolog\u00eda. Cuando la persona humana es considerada s\u00f3lo un ser m\u00e1s entre otros, que procede de los juegos del azar o de un determinismo f\u00edsico, \u00abse corre el riesgo de que disminuya en las personas la conciencia de la responsabilidad\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn96\" name=\"_ftnref96\">[96]<\/a>. Un antropocentrismo desviado no necesariamente debe dar paso a un \u00abbiocentrismo\u00bb, porque eso implicar\u00eda incorporar un nuevo desajuste que no s\u00f3lo no resolver\u00e1 los problemas sino que a\u00f1adir\u00e1 otros. No puede exigirse al ser humano un compromiso con respecto al mundo si no se reconocen y valoran al mismo tiempo sus capacidades peculiares de conocimiento, voluntad, libertad y responsabilidad.<\/p>\n<p><a name=\"119\"><\/a>119. La cr\u00edtica al antropocentrismo desviado tampoco deber\u00eda colocar en un segundo plano el valor de las relaciones entre las personas. Si la crisis ecol\u00f3gica es una eclosi\u00f3n o una manifestaci\u00f3n externa de la crisis \u00e9tica, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos pretender sanar nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones b\u00e1sicas del ser humano. Cuando el pensamiento cristiano reclama un valor peculiar para el ser humano por encima de las dem\u00e1s criaturas, da lugar a la valoraci\u00f3n de cada persona humana, y as\u00ed provoca el reconocimiento del otro. La apertura a un \u00abt\u00fa\u00bb capaz de conocer, amar y dialogar sigue siendo la gran nobleza de la persona humana. Por eso, para una adecuada relaci\u00f3n con el mundo creado no hace falta debilitar la dimensi\u00f3n social del ser humano y tampoco su dimensi\u00f3n trascendente, su apertura al \u00abT\u00fa\u00bb divino. Porque no se puede proponer una relaci\u00f3n con el ambiente aislada de la relaci\u00f3n con las dem\u00e1s personas y con Dios. Ser\u00eda un individualismo rom\u00e1ntico disfrazado de belleza ecol\u00f3gica y un asfixiante encierro en la inmanencia.<\/p>\n<p><a name=\"120\"><\/a>120. Dado que todo est\u00e1 relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificaci\u00f3n del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres d\u00e9biles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embri\u00f3n humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades: \u00abSi se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, tambi\u00e9n se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn97\" name=\"_ftnref97\">[97]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"121\"><\/a>121. Est\u00e1 pendiente el desarrollo de una nueva s\u00edntesis que supere falsas dial\u00e9cticas de los \u00faltimos siglos. El mismo cristianismo, manteni\u00e9ndose fiel a su identidad y al tesoro de verdad que recibi\u00f3 de Jesucristo, siempre se repiensa y se reexpresa en el di\u00e1logo con las nuevas situaciones hist\u00f3ricas, dejando brotar as\u00ed su eterna novedad<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn98\" name=\"_ftnref98\">[98]<\/a>.<\/p>\n<p><i>El relativismo pr\u00e1ctico<\/i><\/p>\n<p><a name=\"122\"><\/a>122. Un antropocentrismo desviado da lugar a un estilo de vida desviado. En la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>me refer\u00ed al relativismo pr\u00e1ctico que caracteriza nuestra \u00e9poca, y que es \u00abtodav\u00eda m\u00e1s peligroso que el doctrinal\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn99\" name=\"_ftnref99\">[99]<\/a>. Cuando el ser humano se coloca a s\u00ed mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo dem\u00e1s se vuelve relativo. Por eso no deber\u00eda llamar la atenci\u00f3n que, junto con la omnipresencia del paradigma tecnocr\u00e1tico y la adoraci\u00f3n del poder humano sin l\u00edmites, se desarrolle en los sujetos este relativismo donde todo se vuelve irrelevante si no sirve a los propios intereses inmediatos. Hay en esto una l\u00f3gica que permite comprender c\u00f3mo se alimentan mutuamente diversas actitudes que provocan al mismo tiempo la degradaci\u00f3n ambiental y la degradaci\u00f3n social.<\/p>\n<p><a name=\"123\"><\/a>123. La cultura del relativismo es la misma patolog\u00eda que empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto, oblig\u00e1ndola a trabajos forzados, o convirti\u00e9ndola en esclava a causa de una deuda. Es la misma l\u00f3gica que lleva a la explotaci\u00f3n sexual de los ni\u00f1os, o al abandono de los ancianos que no sirven para los propios intereses. Es tambi\u00e9n la l\u00f3gica interna de quien dice: \u00ab Dejemos que las fuerzas invisibles del mercado regulen la econom\u00eda, porque sus impactos sobre la sociedad y sobre la naturaleza son da\u00f1os inevitables \u00bb. Si no hay verdades objetivas ni principios s\u00f3lidos, fuera de la satisfacci\u00f3n de los propios proyectos y de las necesidades inmediatas, \u00bfqu\u00e9 l\u00edmites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotr\u00e1fico, el comercio de diamantes ensangrentados y de pieles de animales en v\u00edas de extinci\u00f3n? \u00bfNo es la misma l\u00f3gica relativista la que justifica la compra de \u00f3rganos a los pobres con el fin de venderlos o de utilizarlos para experimentaci\u00f3n, o el descarte de ni\u00f1os porque no responden al deseo de sus padres? Es la misma l\u00f3gica del \u00abusa y tira\u00bb, que genera tantos residuos s\u00f3lo por el deseo desordenado de consumir m\u00e1s de lo que realmente se necesita. Entonces no podemos pensar que los proyectos pol\u00edticos o la fuerza de la ley ser\u00e1n suficientes para evitar los comportamientos que afectan al ambiente, porque, cuando es la cultura la que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente v\u00e1lidos, las leyes s\u00f3lo se entender\u00e1n como imposiciones arbitrarias y como obst\u00e1culos a evitar.<\/p>\n<p><i>Necesidad de preservar el trabajo<\/i><\/p>\n<p><a name=\"124\"><\/a>124. En cualquier planteo sobre una ecolog\u00eda integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo, tan sabiamente desarrollado por san Juan Pablo II en su enc\u00edclica\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html\">Laborem exercens<\/a><\/i>. Recordemos que, seg\u00fan el relato b\u00edblico de la creaci\u00f3n, Dios coloc\u00f3 al ser humano en el jard\u00edn reci\u00e9n creado (cf.\u00a0<i>Gn\u00a0<\/i>2,15) no s\u00f3lo para preservar lo existente (cuidar), sino para trabajar sobre ello de manera que produzca frutos (labrar). As\u00ed, los obreros y artesanos \u00abaseguran la creaci\u00f3n eterna\u00bb (<i>Si\u00a0<\/i>38,34). En realidad, la intervenci\u00f3n humana que procura el prudente desarrollo de lo creado es la forma m\u00e1s adecuada de cuidarlo, porque implica situarse como instrumento de Dios para ayudar a brotar las potencialidades que \u00e9l mismo coloc\u00f3 en las cosas: \u00abDios puso en la tierra medicinas y el hombre prudente no las desprecia\u00bb (<i>Si\u00a0<\/i>38,4).<\/p>\n<p><a name=\"125\"><\/a>125. Si intentamos pensar cu\u00e1les son las relaciones adecuadas del ser humano con el mundo que lo rodea, emerge la necesidad de una correcta concepci\u00f3n del trabajo porque, si hablamos sobre la relaci\u00f3n del ser humano con las cosas, aparece la pregunta por el sentido y la finalidad de la acci\u00f3n humana sobre la realidad. No hablamos s\u00f3lo del trabajo manual o del trabajo con la tierra, sino de cualquier actividad que implique alguna transformaci\u00f3n de lo existente, desde la elaboraci\u00f3n de un informe social hasta el dise\u00f1o de un desarrollo tecnol\u00f3gico. Cualquier forma de trabajo tiene detr\u00e1s una idea sobre la relaci\u00f3n que el ser humano puede o debe establecer con lo otro de s\u00ed. La espiritualidad cristiana, junto con la admiraci\u00f3n contemplativa de las criaturas que encontramos en san Francisco de As\u00eds, ha desarrollado tambi\u00e9n una rica y sana comprensi\u00f3n sobre el trabajo, como podemos encontrar, por ejemplo, en la vida del beato Carlos de Foucauld y sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p><a name=\"126\"><\/a>126. Recojamos tambi\u00e9n algo de la larga tradici\u00f3n del monacato. Al comienzo favorec\u00eda en cierto modo la fuga del mundo, intentando escapar de la decadencia urbana. Por eso, los monjes buscaban el desierto, convencidos de que era el lugar adecuado para reconocer la presencia de Dios. Posteriormente, san Benito de Nursia propuso que sus monjes vivieran en comunidad combinando la oraci\u00f3n y la lectura con el trabajo manual (<i>ora et labora<\/i>). Esta introducci\u00f3n del trabajo manual impregnado de sentido espiritual fue revolucionaria. Se aprendi\u00f3 a buscar la maduraci\u00f3n y la santificaci\u00f3n en la compenetraci\u00f3n entre el recogimiento y el trabajo. Esa manera de vivir el trabajo nos vuelve m\u00e1s cuidadosos y respetuosos del ambiente, impregna de sana sobriedad nuestra relaci\u00f3n con el mundo.<\/p>\n<p><a name=\"127\"><\/a>127. Decimos que \u00abel hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida econ\u00f3mico-social\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn100\" name=\"_ftnref100\">[100]<\/a>. No obstante, cuando en el ser humano se da\u00f1a la capacidad de contemplar y de respetar, se crean las condiciones para que el sentido del trabajo se desfigure<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn101\" name=\"_ftnref101\">[101]<\/a>. Conviene recordar siempre que el ser humano es \u00abcapaz de ser por s\u00ed mismo agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn102\" name=\"_ftnref102\">[102]<\/a>. El trabajo deber\u00eda ser el \u00e1mbito de este m\u00faltiple desarrollo personal, donde se ponen en juego muchas dimensiones de la vida: la creatividad, la proyecci\u00f3n del futuro, el desarrollo de capacidades, el ejercicio de los valores, la comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s, una actitud de adoraci\u00f3n. Por eso, en la actual realidad social mundial, m\u00e1s all\u00e1 de los intereses limitados de las empresas y de una cuestionable racionalidad econ\u00f3mica, es necesario que \u00abse siga buscando como\u00a0<i>prioridad el objetivo del acceso al trabajo\u00a0<\/i>por parte de todos\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn103\" name=\"_ftnref103\">[103]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"128\"><\/a>128. Estamos llamados al trabajo desde nuestra creaci\u00f3n. No debe buscarse que el progreso tecnol\u00f3gico reemplace cada vez m\u00e1s el trabajo humano, con lo cual la humanidad se da\u00f1ar\u00eda a s\u00ed misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduraci\u00f3n, de desarrollo humano y de realizaci\u00f3n personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una soluci\u00f3n provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo deber\u00eda ser siempre permitirles una vida digna a trav\u00e9s del trabajo. Pero la orientaci\u00f3n de la econom\u00eda ha propiciado un tipo de avance tecnol\u00f3gico para reducir costos de producci\u00f3n en raz\u00f3n de la disminuci\u00f3n de los puestos de trabajo, que se reemplazan por m\u00e1quinas. Es un modo m\u00e1s como la acci\u00f3n del ser humano puede volverse en contra de \u00e9l mismo. La disminuci\u00f3n de los puestos de trabajo \u00abtiene tambi\u00e9n un impacto negativo en el plano econ\u00f3mico por el progresivo desgaste del \u201ccapital social\u201d, es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fiabilidad, y respeto de las normas, que son indispensables en toda convivencia civil\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn104\" name=\"_ftnref104\">[104]<\/a>. En definitiva, \u00ab<i>los costes humanos son siempre tambi\u00e9n costes econ\u00f3micos\u00a0<\/i>y las disfunciones econ\u00f3micas comportan igualmente costes humanos\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn105\" name=\"_ftnref105\">[105]<\/a>. Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor r\u00e9dito inmediato es muy mal negocio para la sociedad.<\/p>\n<p><a name=\"129\"><\/a>129. Para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una econom\u00eda que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. Por ejemplo, hay una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos y de peque\u00f1a escala que sigue alimentando a la mayor parte de la poblaci\u00f3n mundial, utilizando una baja proporci\u00f3n del territorio y del agua, y produciendo menos residuos, sea en peque\u00f1as parcelas agr\u00edcolas, huertas, caza y recolecci\u00f3n silvestre o pesca artesanal. Las econom\u00edas de escala, especialmente en el sector agr\u00edcola, terminan forzando a los peque\u00f1os agricultores a vender sus tierras o a abandonar sus cultivos tradicionales. Los intentos de algunos de ellos por avanzar en otras formas de producci\u00f3n m\u00e1s diversificadas terminan siendo in\u00fatiles por la dificultad de conectarse con los mercados regionales y globales o porque la infraestructura de venta y de transporte est\u00e1 al servicio de las grandes empresas. Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los peque\u00f1os productores y a la variedad productiva. Para que haya una libertad econ\u00f3mica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces puede ser necesario poner l\u00edmites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero. Una libertad econ\u00f3mica s\u00f3lo declamada, pero donde las condiciones\u00a0<i>reales\u00a0<\/i>impiden que muchos puedan acceder realmente a ella, y donde se deteriora el acceso al trabajo, se convierte en un discurso contradictorio que deshonra a la pol\u00edtica. La actividad empresarial, que es una noble vocaci\u00f3n orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la regi\u00f3n donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creaci\u00f3n de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien com\u00fan.<\/p>\n<p><i>Innovaci\u00f3n biol\u00f3gica a partir de la investigaci\u00f3n<\/i><\/p>\n<p><a name=\"130\"><\/a>130. En la visi\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica de la creaci\u00f3n que he tratado de proponer, queda claro que la persona humana, con la peculiaridad de su raz\u00f3n y de su ciencia, no es un factor externo que deba ser totalmente excluido. No obstante, si bien el ser humano puede intervenir en vegetales y animales, y hacer uso de ellos cuando es necesario para su vida, el\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo<\/a>\u00a0<\/i>ense\u00f1a que las experimentaciones con animales s\u00f3lo son leg\u00edtimas \u00absi se mantienen en l\u00edmites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn106\" name=\"_ftnref106\">[106]<\/a>. Recuerda con firmeza que el poder humano tiene l\u00edmites y que \u00abes contrario a la dignidad humana hacer sufrir in\u00fatilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn107\" name=\"_ftnref107\">[107]<\/a>. Todo uso y experimentaci\u00f3n \u00abexige un respeto religioso de la integridad de la creaci\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn108\" name=\"_ftnref108\">[108]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"131\"><\/a>131. Quiero recoger aqu\u00ed la equilibrada posici\u00f3n de san Juan Pablo II, quien resaltaba los beneficios de los adelantos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos, que \u00abmanifiestan cu\u00e1n noble es la vocaci\u00f3n del hombre a participar responsablemente en la acci\u00f3n creadora de Dios\u00bb, pero al mismo tiempo recordaba que \u00abtoda intervenci\u00f3n en un \u00e1rea del ecosistema debe considerar sus consecuencias en otras \u00e1reas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn109\" name=\"_ftnref109\">[109]<\/a>. Expresaba que la Iglesia valora el aporte \u00abdel estudio y de las aplicaciones de la biolog\u00eda molecular, completada con otras disciplinas, como la gen\u00e9tica, y su aplicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica en la agricultura y en la industria\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn110\" name=\"_ftnref110\">[110]<\/a>, aunque tambi\u00e9n dec\u00eda que esto no debe dar lugar a una \u00abindiscriminada manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn111\" name=\"_ftnref111\">[111]<\/a>\u00a0que ignore los efectos negativos de estas intervenciones. No es posible frenar la creatividad humana. Si no se puede prohibir a un artista el despliegue de su capacidad creadora, tampoco se puede inhabilitar a quienes tienen especiales dones para el desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, cuyas capacidades han sido donadas por Dios para el servicio a los dem\u00e1s. Al mismo tiempo, no pueden dejar de replantearse los objetivos, los efectos, el contexto y los l\u00edmites \u00e9ticos de esa actividad humana que es una forma de poder con altos riesgos.<\/p>\n<p><a name=\"132\"><\/a>132. En este marco deber\u00eda situarse cualquier reflexi\u00f3n acerca de la intervenci\u00f3n humana sobre los vegetales y animales, que hoy implica mutaciones gen\u00e9ticas generadas por la biotecnolog\u00eda, en orden a aprovechar las posibilidades presentes en la realidad material. El respeto de la fe a la raz\u00f3n implica prestar atenci\u00f3n a lo que la misma ciencia biol\u00f3gica, desarrollada de manera independiente con respecto a los intereses econ\u00f3micos, puede ense\u00f1ar acerca de las estructuras biol\u00f3gicas y de sus posibilidades y mutaciones. En todo caso, una intervenci\u00f3n leg\u00edtima es aquella que act\u00faa en la naturaleza \u00abpara ayudarla a desarrollarse en su l\u00ednea, la de la creaci\u00f3n, la querida por Dios\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn112\" name=\"_ftnref112\">[112]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"133\"><\/a>133. Es dif\u00edcil emitir un juicio general sobre el desarrollo de organismos gen\u00e9ticamente modificados (OMG), vegetales o animales, m\u00e9dicos o agropecuarios, ya que pueden ser muy diversos entre s\u00ed y requerir distintas consideraciones. Por otra parte, los riesgos no siempre se atribuyen a la t\u00e9cnica misma sino a su aplicaci\u00f3n inadecuada o excesiva. En realidad, las mutaciones gen\u00e9ticas muchas veces fueron y son producidas por la misma naturaleza. Ni siquiera aquellas provocadas por la intervenci\u00f3n humana son un fen\u00f3meno moderno. La domesticaci\u00f3n de animales, el cruzamiento de especies y otras pr\u00e1cticas antiguas y universalmente aceptadas pueden incluirse en estas consideraciones. Cabe recordar que el inicio de los desarrollos cient\u00edficos de cereales transg\u00e9nicos estuvo en la observaci\u00f3n de una bacteria que natural y espont\u00e1neamente produc\u00eda una modificaci\u00f3n en el genoma de un vegetal. Pero en la naturaleza estos procesos tienen un ritmo lento, que no se compara con la velocidad que imponen los avances tecnol\u00f3gicos actuales, aun cuando estos avances tengan detr\u00e1s un desarrollo cient\u00edfico de varios siglos.<\/p>\n<p><a name=\"134\"><\/a>134. Si bien no hay comprobaci\u00f3n contundente acerca del da\u00f1o que podr\u00edan causar los cereales transg\u00e9nicos a los seres humanos, y en algunas regiones su utilizaci\u00f3n ha provocado un crecimiento econ\u00f3mico que ayud\u00f3 a resolver problemas, hay dificultades importantes que no deben ser relativizadas. En muchos lugares, tras la introducci\u00f3n de estos cultivos, se constata una concentraci\u00f3n de tierras productivas en manos de pocos debido a \u00abla progresiva desaparici\u00f3n de peque\u00f1os productores que, como consecuencia de la p\u00e9rdida de las tierras explotadas, se han visto obligados a retirarse de la producci\u00f3n directa\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn113\" name=\"_ftnref113\">[113]<\/a>.Los m\u00e1s fr\u00e1giles se convierten en trabajadores precarios, y muchos empleados rurales terminan migrando a miserables asentamientos de las ciudades. La expansi\u00f3n de la frontera de estos cultivos arrasa con el complejo entramado de los ecosistemas, disminuye la diversidad productiva y afecta el presente y el futuro de las econom\u00edas regionales. En varios pa\u00edses se advierte una tendencia al desarrollo de oligopolios en la producci\u00f3n de granos y de otros productos necesarios para su cultivo, y la dependencia se agrava si se piensa en la producci\u00f3n de granos est\u00e9riles que terminar\u00eda obligando a los campesinos a comprarlos a las empresas productoras.<\/p>\n<p><a name=\"135\"><\/a>135. Sin duda hace falta una atenci\u00f3n constante, que lleve a considerar todos los aspectos \u00e9ticos implicados. Para eso hay que asegurar una discusi\u00f3n cient\u00edfica y social que sea responsable y amplia, capaz de considerar toda la informaci\u00f3n disponible y de llamar a las cosas por su nombre. A veces no se pone sobre la mesa la totalidad de la informaci\u00f3n, que se selecciona de acuerdo con los propios intereses, sean pol\u00edticos, econ\u00f3micos o ideol\u00f3gicos. Esto vuelve dif\u00edcil desarrollar un juicio equilibrado y prudente sobre las diversas cuestiones, considerando todas las variables atinentes. Es preciso contar con espacios de discusi\u00f3n donde todos aquellos que de alg\u00fan modo se pudieran ver directa o indirectamente afectados (agricultores, consumidores, autoridades, cient\u00edficos, semilleras, poblaciones vecinas a los campos fumigados y otros) puedan exponer sus problem\u00e1ticas o acceder a informaci\u00f3n amplia y fidedigna para tomar decisiones tendientes al bien com\u00fan presente y futuro. Es una cuesti\u00f3n ambiental de car\u00e1cter complejo, por lo cual su tratamiento exige una mirada integral de todos sus aspectos, y esto requerir\u00eda al menos un mayor esfuerzo para financiar diversas l\u00edneas de investigaci\u00f3n libre e interdisciplinaria que puedan aportar nueva luz.<\/p>\n<p><a name=\"136\"><\/a>136. Por otra parte, es preocupante que cuando algunos movimientos ecologistas defienden la integridad del ambiente, y con raz\u00f3n reclaman ciertos l\u00edmites a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, a veces no aplican estos mismos principios a la vida humana. Se suele justificar que se traspasen todos los l\u00edmites cuando se experimenta con embriones humanos vivos. Se olvida que el valor inalienable de un ser humano va m\u00e1s all\u00e1 del grado de su desarrollo. De ese modo, cuando la t\u00e9cnica desconoce los grandes principios \u00e9ticos, termina considerando leg\u00edtima cualquier pr\u00e1ctica. Como vimos en este cap\u00edtulo, la t\u00e9cnica separada de la \u00e9tica dif\u00edcilmente ser\u00e1 capaz de autolimitar su poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">CAP\u00cdTULO CUARTO<\/p>\n<p align=\"center\"><b>UNA ECOLOG\u00cdA INTEGRA<\/b>L<\/p>\n<p><a name=\"137\"><\/a>137. Dado que todo est\u00e1 \u00edntimamente relacionado, y que los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial, propongo que nos detengamos ahora a pensar en los distintos aspectos de una\u00a0<i>ecolog\u00eda integral<\/i>, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales.<\/p>\n<p><b>I. Ecolog\u00eda ambiental, econ\u00f3mica y social<\/b><\/p>\n<p><a name=\"138\"><\/a>138. La ecolog\u00eda estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan. Tambi\u00e9n exige sentarse a pensar y a discutir acerca de las condiciones de vida y de supervivencia de una sociedad, con la honestidad para poner en duda modelos de desarrollo, producci\u00f3n y consumo. No est\u00e1 de m\u00e1s insistir en que todo est\u00e1 conectado. El tiempo y el espacio no son independientes entre s\u00ed, y ni siquiera los \u00e1tomos o las part\u00edculas subat\u00f3micas se pueden considerar por separado. As\u00ed como los distintos componentes del planeta \u2013f\u00edsicos, qu\u00edmicos y biol\u00f3gicos\u2013 est\u00e1n relacionados entre s\u00ed, tambi\u00e9n las especies vivas conforman una red que nunca terminamos de reconocer y comprender. Buena parte de nuestra informaci\u00f3n gen\u00e9tica se comparte con muchos seres vivos. Por eso, los conocimientos fragmentarios y aislados pueden convertirse en una forma de ignorancia si se resisten a integrarse en una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de la realidad.<\/p>\n<p><a name=\"139\"><\/a>139. Cuando se habla de \u00abmedio ambiente\u00bb, se indica particularmente una relaci\u00f3n, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados. Las razones por las cuales un lugar se contamina exigen un an\u00e1lisis del funcionamiento de la sociedad, de su econom\u00eda, de su comportamiento, de sus maneras de entender la realidad. Dada la magnitud de los cambios, ya no es posible encontrar una respuesta espec\u00edfica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre s\u00ed y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las l\u00edneas para la soluci\u00f3n requieren una aproximaci\u00f3n integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simult\u00e1neamente para cuidar la naturaleza.<\/p>\n<p><a name=\"140\"><\/a>140. Debido a la cantidad y variedad de elementos a tener en cuenta, a la hora de determinar el impacto ambiental de un emprendimiento concreto, se vuelve indispensable dar a los investigadores un lugar preponderante y facilitar su interacci\u00f3n, con amplia libertad acad\u00e9mica. Esta investigaci\u00f3n constante deber\u00eda permitir reconocer tambi\u00e9n c\u00f3mo las distintas criaturas se relacionan conformando esas unidades mayores que hoy llamamos \u00abecosistemas\u00bb. No los tenemos en cuenta s\u00f3lo para determinar cu\u00e1l es su uso racional, sino porque poseen un valor intr\u00ednseco independiente de ese uso. As\u00ed como cada organismo es bueno y admirable en s\u00ed mismo por ser una criatura de Dios, lo mismo ocurre con el conjunto armonioso de organismos en un espacio determinado, funcionando como un sistema. Aunque no tengamos conciencia de ello, dependemos de ese conjunto para nuestra propia existencia. Cabe recordar que los ecosistemas intervienen en el secuestro de di\u00f3xido de carbono, en la purificaci\u00f3n del agua, en el control de enfermedades y plagas, en la formaci\u00f3n del suelo, en la descomposici\u00f3n de residuos y en much\u00edsimos otros servicios que olvidamos o ignoramos. Cuando advierten esto, muchas personas vuelven a tomar conciencia de que vivimos y actuamos a partir de una realidad que nos ha sido previamente regalada, que es anterior a nuestras capacidades y a nuestra existencia. Por eso, cuando se habla de \u00abuso sostenible\u00bb, siempre hay que incorporar una consideraci\u00f3n sobre la capacidad de regeneraci\u00f3n de cada ecosistema en sus diversas \u00e1reas y aspectos.<\/p>\n<p><a name=\"141\"><\/a>141. Por otra parte, el crecimiento econ\u00f3mico tiende a producir automatismos y a homogeneizar, en orden a simplificar procedimientos y a reducir costos. Por eso es necesaria una ecolog\u00eda econ\u00f3mica, capaz de obligar a considerar la realidad de manera m\u00e1s amplia. Porque \u00abla protecci\u00f3n del medio ambiente deber\u00e1 constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podr\u00e1 considerarse en forma aislada\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn114\" name=\"_ftnref114\">[114]<\/a>. Pero al mismo tiempo se vuelve actual la necesidad imperiosa del humanismo, que de por s\u00ed convoca a los distintos saberes, tambi\u00e9n al econ\u00f3mico, hacia una mirada m\u00e1s integral e integradora. Hoy el an\u00e1lisis de los problemas ambientales es inseparable del an\u00e1lisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relaci\u00f3n de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los dem\u00e1s y con el ambiente. Hay una interacci\u00f3n entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de referencia social, y as\u00ed se muestra una vez m\u00e1s que \u00abel todo es superior a la parte\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn115\" name=\"_ftnref115\">[115]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"142\"><\/a>142. Si todo est\u00e1 relacionado, tambi\u00e9n la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: \u00abCualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce da\u00f1os ambientales\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn116\" name=\"_ftnref116\">[116]<\/a>. En ese sentido, la ecolog\u00eda social es necesariamente institucional, y alcanza progresivamente las distintas dimensiones que van desde el grupo social primario, la familia, pasando por la comunidad local y la naci\u00f3n, hasta la vida internacional. Dentro de cada uno de los niveles sociales y entre ellos, se desarrollan las instituciones que regulan las relaciones humanas. Todo lo que las da\u00f1e entra\u00f1a efectos nocivos, como la perdida de la libertad, la injusticia y la violencia. Varios pa\u00edses se rigen con un nivel institucional precario, a costa del sufrimiento de las poblaciones y en beneficio de quienes se lucran con ese estado de cosas. Tanto en la administraci\u00f3n del Estado, como en las distintas expresiones de la sociedad civil, o en las relaciones de los habitantes entre s\u00ed, se registran con excesiva frecuencia conductas alejadas de las leyes. Estas pueden ser dictadas en forma correcta, pero suelen quedar como letra muerta. \u00bfPuede esperarse entonces que la legislaci\u00f3n y las normas relacionadas con el medio ambiente sean realmente eficaces? Sabemos, por ejemplo, que pa\u00edses poseedores de una legislaci\u00f3n clara para la protecci\u00f3n de bosques siguen siendo testigos mudos de la frecuente violaci\u00f3n de estas leyes. Adem\u00e1s, lo que sucede en una regi\u00f3n ejerce, directa o indirectamente, influencias en las dem\u00e1s regiones. As\u00ed, por ejemplo, el consumo de narc\u00f3ticos en las sociedades opulentas provoca una constante y creciente demanda de productos originados en regiones empobrecidas, donde se corrompen conductas, se destruyen vidas y se termina degradando el ambiente.<\/p>\n<p><b>II. Ecolog\u00eda cultural<\/b><\/p>\n<p><a name=\"143\"><\/a>143. Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio hist\u00f3rico, art\u00edstico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad com\u00fan de un lugar y una base para construir una ciudad habitable. No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente m\u00e1s ecol\u00f3gicas, donde no siempre se vuelve deseable vivir. Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original. Por eso, la ecolog\u00eda tambi\u00e9n supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido m\u00e1s amplio. De manera m\u00e1s directa, reclama prestar atenci\u00f3n a las culturas locales a la hora de analizar cuestiones relacionadas con el medio ambiente, poniendo en di\u00e1logo el lenguaje cient\u00edfico-t\u00e9cnico con el lenguaje popular. Es la cultura no s\u00f3lo en el sentido de los monumentos del pasado, sino especialmente en su sentido vivo, din\u00e1mico y participativo, que no puede excluirse a la hora de repensar la relaci\u00f3n del ser humano con el ambiente.<\/p>\n<p><a name=\"144\"><\/a>144. La visi\u00f3n consumista del ser humano, alentada por los engranajes de la actual econom\u00eda globalizada, tiende a homogeneizar las culturas y a debilitar la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad. Por eso, pretender resolver todas las dificultades a trav\u00e9s de normativas uniformes o de intervenciones t\u00e9cnicas lleva a desatender la complejidad de las problem\u00e1ticas locales, que requieren la intervenci\u00f3n activa de los habitantes. Los nuevos procesos que se van gestando no siempre pueden ser incorporados en esquemas establecidos desde afuera, sino que deben partir de la misma cultura local. As\u00ed como la vida y el mundo son din\u00e1micos, el cuidado del mundo debe ser flexible y din\u00e1mico. Las soluciones meramente t\u00e9cnicas corren el riesgo de atender a s\u00edntomas que no responden a las problem\u00e1ticas m\u00e1s profundas. Hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y as\u00ed entender que el desarrollo de un grupo social supone un proceso hist\u00f3rico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales\u00a0<i>desde\u00a0<\/i>su propia cultura. Ni siquiera la noci\u00f3n de calidad de vida puede imponerse, sino que debe entenderse dentro del mundo de s\u00edmbolos y h\u00e1bitos propios de cada grupo humano.<\/p>\n<p><a name=\"145\"><\/a>145. Muchas formas altamente concentradas de explotaci\u00f3n y degradaci\u00f3n del medio ambiente no s\u00f3lo pueden acabar con los recursos de subsistencia locales, sino tambi\u00e9n con capacidades sociales que han permitido un modo de vida que durante mucho tiempo ha otorgado identidad cultural y un sentido de la existencia y de la convivencia. La desaparici\u00f3n de una cultura puede ser tanto o m\u00e1s grave que la desaparici\u00f3n de una especie animal o vegetal. La imposici\u00f3n de un estilo hegem\u00f3nico de vida ligado a un modo de producci\u00f3n puede ser tan da\u00f1ina como la alteraci\u00f3n de los ecosistemas.<\/p>\n<p><a name=\"146\"><\/a>146. En este sentido, es indispensable prestar especial atenci\u00f3n a las comunidades abor\u00edgenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minor\u00eda entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien econ\u00f3mico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atenci\u00f3n a la degradaci\u00f3n de la naturaleza y de la cultura.<\/p>\n<p><b>III. Ecolog\u00eda de la vida cotidiana<\/b><\/p>\n<p><a name=\"147\"><\/a>147. Para que pueda hablarse de un aut\u00e9ntico desarrollo, habr\u00e1 que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana, y esto implica analizar el espacio donde transcurre la existencia de las personas. Los escenarios que nos rodean influyen en nuestro modo de ver la vida, de sentir y de actuar. A la vez, en nuestra habitaci\u00f3n, en nuestra casa, en nuestro lugar de trabajo y en nuestro barrio, usamos el ambiente para expresar nuestra identidad. Nos esforzamos para adaptarnos al medio y, cuando un ambiente es desordenado, ca\u00f3tico o cargado de contaminaci\u00f3n visual y ac\u00fastica, el exceso de est\u00edmulos nos desaf\u00eda a intentar configurar una identidad integrada y feliz.<\/p>\n<p><a name=\"148\"><\/a>148. Es admirable la creatividad y la generosidad de personas y grupos que son capaces de revertir los l\u00edmites del ambiente, modificando los efectos adversos de los condicionamientos y aprendiendo a orientar su vida en medio del desorden y la precariedad. Por ejemplo, en algunos lugares, donde las fachadas de los edificios est\u00e1n muy deterioradas, hay personas que cuidan con mucha dignidad el interior de sus viviendas, o se sienten c\u00f3modas por la cordialidad y la amistad de la gente. La vida social positiva y ben\u00e9fica de los habitantes derrama luz sobre un ambiente aparentemente desfavorable. A veces es encomiable la ecolog\u00eda humana que pueden desarrollar los pobres en medio de tantas limitaciones. La sensaci\u00f3n de asfixia producida por la aglomeraci\u00f3n en residencias y espacios con alta densidad poblacional se contrarresta si se desarrollan relaciones humanas cercanas y c\u00e1lidas, si se crean comunidades, si los l\u00edmites del ambiente se compensan en el interior de cada persona, que se siente contenida por una red de comuni\u00f3n y de pertenencia. De ese modo, cualquier lugar deja de ser un infierno y se convierte en el contexto de una vida digna.<\/p>\n<p><a name=\"149\"><\/a>149. Tambi\u00e9n es cierto que la carencia extrema que se vive en algunos ambientes que no poseen armon\u00eda, amplitud y posibilidades de integraci\u00f3n facilita la aparici\u00f3n de comportamientos inhumanos y la manipulaci\u00f3n de las personas por parte de organizaciones criminales. Para los habitantes de barrios muy precarios, el paso cotidiano del hacinamiento al anonimato social que se vive en las grandes ciudades puede provocar una sensaci\u00f3n de desarraigo que favorece las conductas antisociales y la violencia. Sin embargo, quiero insistir en que el amor puede m\u00e1s. Muchas personas en estas condiciones son capaces de tejer lazos de pertenencia y de convivencia que convierten el hacinamiento en una experiencia comunitaria donde se rompen las paredes del yo y se superan las barreras del ego\u00edsmo. Esta experiencia de salvaci\u00f3n comunitaria es lo que suele provocar reacciones creativas para mejorar un edificio o un barrio<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn117\" name=\"_ftnref117\">[117]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"150\"><\/a>150. Dada la interrelaci\u00f3n entre el espacio y la conducta humana, quienes dise\u00f1an edificios, barrios, espacios p\u00fablicos y ciudades necesitan del aporte de diversas disciplinas que permitan entender los procesos, el simbolismo y los comportamientos de las personas. No basta la b\u00fasqueda de la belleza en el dise\u00f1o, porque m\u00e1s valioso todav\u00eda es el servicio a otra belleza: la calidad de vida de las personas, su adaptaci\u00f3n al ambiente, el encuentro y la ayuda mutua. Tambi\u00e9n por eso es tan importante que las perspectivas de los pobladores siempre completen el an\u00e1lisis del planeamiento urbano.<\/p>\n<p><a name=\"151\"><\/a>151. Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensaci\u00f3n de arraigo, nuestro sentimiento de \u00abestar en casa\u00bb dentro de la ciudad que nos contiene y nos une. Es importante que las diferentes partes de una ciudad est\u00e9n bien integradas y que los habitantes puedan tener una visi\u00f3n de conjunto, en lugar de encerrarse en un barrio priv\u00e1ndose de vivir la ciudad entera como un espacio propio compartido con los dem\u00e1s. Toda intervenci\u00f3n en el paisaje urbano o rural deber\u00eda considerar c\u00f3mo los distintos elementos del lugar conforman un todo que es percibido por los habitantes como un cuadro coherente con su riqueza de significados. As\u00ed los otros dejan de ser extra\u00f1os, y se los puede sentir como parte de un \u00ab nosotros \u00bb que construimos juntos. Por esta misma raz\u00f3n, tanto en el ambiente urbano como en el rural, conviene preservar algunos lugares donde se eviten intervenciones humanas que los modifiquen constantemente.<\/p>\n<p><a name=\"152\"><\/a>152. La falta de viviendas es grave en muchas partes del mundo, tanto en las zonas rurales como en las grandes ciudades, porque los presupuestos estatales s\u00f3lo suelen cubrir una peque\u00f1a parte de la demanda. No s\u00f3lo los pobres, sino una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesi\u00f3n de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias. Es una cuesti\u00f3n central de la ecolog\u00eda humana. Si en un lugar ya se han desarrollado conglomerados ca\u00f3ticos de casas precarias, se trata sobre todo de urbanizar esos barrios, no de erradicar y expulsar. Cuando los pobres viven en suburbios contaminados o en conglomerados peligrosos, \u00aben el caso que se deba proceder a su traslado, y para no a\u00f1adir m\u00e1s sufrimiento al que ya padecen, es necesario proporcionar una informaci\u00f3n adecuada y previa, ofrecer alternativas de alojamientos dignos e implicar directamente a los interesados\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn118\" name=\"_ftnref118\">[118]<\/a>. Al mismo tiempo, la creatividad deber\u00eda llevar a integrar los barrios precarios en una ciudad acogedora: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integraci\u00f3n un nuevo factor de desarrollo! \u00a1Qu\u00e9 lindas son las ciudades que, aun en su dise\u00f1o arquitect\u00f3nico, est\u00e1n llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro!<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn119\" name=\"_ftnref119\">[119]<\/a>\u00bb.<\/p>\n<p><a name=\"153\"><\/a>153. La calidad de vida en las ciudades tiene mucho que ver con el transporte, que suele ser causa de grandes sufrimientos para los habitantes. En las ciudades circulan muchos autom\u00f3viles utilizados por una o dos personas, con lo cual el tr\u00e1nsito se hace complicado, el nivel de contaminaci\u00f3n es alto, se consumen cantidades enormes de energ\u00eda no renovable y se vuelve necesaria la construcci\u00f3n de m\u00e1s autopistas y lugares de estacionamiento que perjudican la trama urbana. Muchos especialistas coinciden en la necesidad de priorizar el transporte p\u00fablico. Pero algunas medidas necesarias dif\u00edcilmente ser\u00e1n pac\u00edficamente aceptadas por la sociedad sin una mejora sustancial de ese transporte, que en muchas ciudades significa un trato indigno a las personas debido a la aglomeraci\u00f3n, a la incomodidad o a la baja frecuencia de los servicios y a la inseguridad.<\/p>\n<p><a name=\"154\"><\/a>154. El reconocimiento de la dignidad peculiar del ser humano muchas veces contrasta con la vida ca\u00f3tica que deben llevar las personas en nuestras ciudades. Pero esto no deber\u00eda hacer perder de vista el estado de abandono y olvido que sufren tambi\u00e9n algunos habitantes de zonas rurales, donde no llegan los servicios esenciales, y hay trabajadores reducidos a situaciones de esclavitud, sin derechos ni expectativas de una vida m\u00e1s digna.<\/p>\n<p><a name=\"155\"><\/a>155. La ecolog\u00eda humana implica tambi\u00e9n algo muy hondo: la necesaria relaci\u00f3n de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente m\u00e1s digno. Dec\u00eda Benedicto XVI que existe una \u00abecolog\u00eda del hombre\u00bb porque \u00abtambi\u00e9n el hombre posee una naturaleza que \u00e9l debe respetar y que no puede manipular a su antojo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn120\" name=\"_ftnref120\">[120]<\/a>. En esta l\u00ednea, cabe reconocer que nuestro propio cuerpo nos sit\u00faa en una relaci\u00f3n directa con el ambiente y con los dem\u00e1s seres vivientes. La aceptaci\u00f3n del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa com\u00fan, mientras una l\u00f3gica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una l\u00f3gica a veces sutil de dominio sobre la creaci\u00f3n. Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecolog\u00eda humana. Tambi\u00e9n la valoraci\u00f3n del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a s\u00ed mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don espec\u00edfico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse rec\u00edprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda \u00abcancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn121\" name=\"_ftnref121\">[121]<\/a>.<\/p>\n<p><b>IV. El principio del bien com\u00fan<\/b><\/p>\n<p><a name=\"156\"><\/a>156. La ecolog\u00eda integral es inseparable de la noci\u00f3n de bien com\u00fan, un principio que cumple un rol central y unificador en la \u00e9tica social. Es \u00abel conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro m\u00e1s pleno y m\u00e1s f\u00e1cil de la propia perfecci\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn122\" name=\"_ftnref122\">[122]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"157\"><\/a>157. El bien com\u00fan presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos b\u00e1sicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral. Tambi\u00e9n reclama el bienestar social y el desarrollo de los diversos grupos intermedios, aplicando el principio de la subsidiariedad. Entre ellos destaca especialmente la familia, como la c\u00e9lula b\u00e1sica de la sociedad. Finalmente, el bien com\u00fan requiere la paz social, es decir, la estabilidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atenci\u00f3n particular a la justicia distributiva, cuya violaci\u00f3n siempre genera violencia. Toda la sociedad \u2013y en ella, de manera especial el Estado\u2013 tiene la obligaci\u00f3n de defender y promover el bien com\u00fan.<\/p>\n<p><a name=\"158\"><\/a>158. En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son m\u00e1s las personas descartables, privadas de derechos humanos b\u00e1sicos, el principio del bien com\u00fan se convierte inmediatamente, como l\u00f3gica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opci\u00f3n preferencial por los m\u00e1s pobres. Esta opci\u00f3n implica sacar las consecuencias del destino com\u00fan de los bienes de la tierra, pero, como he intentado expresar en la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a><\/i><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn123\" name=\"_ftnref123\">[123]<\/a>, exige contemplar ante todo la inmensa dignidad del pobre a la luz de las m\u00e1s hondas convicciones creyentes. Basta mirar la realidad para entender que esta opci\u00f3n hoy es una exigencia \u00e9tica fundamental para la realizaci\u00f3n efectiva del bien com\u00fan.<\/p>\n<p><b>V. Justicia entre las generaciones<\/b><\/p>\n<p><a name=\"159\"><\/a>159. La noci\u00f3n de bien com\u00fan incorpora tambi\u00e9n a las generaciones futuras. Las crisis econ\u00f3micas internacionales han mostrado con crudeza los efectos da\u00f1inos que trae aparejado el desconocimiento de un destino com\u00fan, del cual no pueden ser excluidos quienes vienen detr\u00e1s de nosotros. Ya no puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional. Cuando pensamos en la situaci\u00f3n en que se deja el planeta a las generaciones futuras, entramos en otra l\u00f3gica, la del don gratuito que recibimos y comunicamos. Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar s\u00f3lo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuesti\u00f3n b\u00e1sica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece tambi\u00e9n a los que vendr\u00e1n. Los Obispos de Portugal han exhortado a asumir este deber de justicia: \u00abEl ambiente se sit\u00faa en la l\u00f3gica de la recepci\u00f3n. Es un pr\u00e9stamo que cada generaci\u00f3n recibe y debe transmitir a la generaci\u00f3n siguiente\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn124\" name=\"_ftnref124\">[124]<\/a>. Una ecolog\u00eda integral posee esa mirada amplia.<\/p>\n<p><a name=\"160\"><\/a>160. \u00bfQu\u00e9 tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los ni\u00f1os que est\u00e1n creciendo? Esta pregunta no afecta s\u00f3lo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuesti\u00f3n de modo fragmentario. Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientaci\u00f3n general, su sentido, sus valores. Si no est\u00e1 latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras preocupaciones ecol\u00f3gicas puedan lograr efectos importantes. Pero si esta pregunta se plantea con valent\u00eda, nos lleva inexorablemente a otros cuestionamientos muy directos: \u00bfPara qu\u00e9 pasamos por este mundo? \u00bfpara qu\u00e9 vinimos a esta vida? \u00bfpara qu\u00e9 trabajamos y luchamos? \u00bfpara qu\u00e9 nos necesita esta tierra? Por eso, ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere advertir que lo que est\u00e1 en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos suceder\u00e1. Es un drama para nosotros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra.<\/p>\n<p><a name=\"161\"><\/a>161. Las predicciones catastr\u00f3ficas ya no pueden ser miradas con desprecio e iron\u00eda. A las pr\u00f3ximas generaciones podr\u00edamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteraci\u00f3n del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, s\u00f3lo puede terminar en cat\u00e1strofes, como de hecho ya est\u00e1 ocurriendo peri\u00f3dicamente en diversas regiones. La atenuaci\u00f3n de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuir\u00e1n los que deber\u00e1n soportar las peores consecuencias.<\/p>\n<p><a name=\"162\"><\/a>162. La dificultad para tomar en serio este desaf\u00edo tiene que ver con un deterioro \u00e9tico y cultural, que acompa\u00f1a al deterioro ecol\u00f3gico. El hombre y la mujer del mundo posmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas, y muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo ego\u00edsta actual, con las crisis de los lazos familiares y sociales, con las dificultades para el reconocimiento del otro. Muchas veces hay un consumo inmediatista y excesivo de los padres que afecta a los propios hijos, quienes tienen cada vez m\u00e1s dificultades para adquirir una casa propia y fundar una familia. Adem\u00e1s, nuestra incapacidad para pensar seriamente en las futuras generaciones est\u00e1 ligada a nuestra incapacidad para ampliar los intereses actuales y pensar en quienes quedan excluidos del desarrollo. No imaginemos solamente a los pobres del futuro, basta que recordemos a los pobres de hoy, que tienen pocos a\u00f1os de vida en esta tierra y no pueden seguir esperando. Por eso, \u00abadem\u00e1s de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn125\" name=\"_ftnref125\">[125]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">CAP\u00cdTULO QUINTO<\/p>\n<p align=\"center\"><b>ALGUNAS L\u00cdNEAS DE ORIENTACI\u00d3N Y ACCI\u00d3N<\/b><\/p>\n<p><a name=\"163\"><\/a>163. He intentado analizar la situaci\u00f3n actual de la humanidad, tanto en las grietas que se observan en el planeta que habitamos, como en las causas m\u00e1s profundamente humanas de la degradaci\u00f3n ambiental. Si bien esa contemplaci\u00f3n de la realidad en s\u00ed misma ya nos indica la necesidad de un cambio de rumbo y nos sugiere algunas acciones, intentemos ahora delinear grandes caminos de di\u00e1logo que nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucci\u00f3n en la que nos estamos sumergiendo.<\/p>\n<p><b>I. Di\u00e1logo sobre el medio ambiente en la pol\u00edtica internacional<\/b><\/p>\n<p><a name=\"164\"><\/a>164. Desde mediados del siglo pasado, y superando muchas dificultades, se ha ido afirmando la tendencia a concebir el planeta como patria y la humanidad como pueblo que habita una casa de todos. Un mundo interdependiente no significa \u00fanicamente entender que las consecuencias perjudiciales de los estilos de vida, producci\u00f3n y consumo afectan a todos, sino principalmente procurar que las soluciones se propongan desde una perspectiva global y no s\u00f3lo en defensa de los intereses de algunos pa\u00edses. La interdependencia nos obliga a pensar en\u00a0<i>un solo mundo, en un proyecto com\u00fan.\u00a0<\/i>Pero la misma inteligencia que se utiliz\u00f3 para un enorme desarrollo tecnol\u00f3gico no logra encontrar formas eficientes de gesti\u00f3n internacional en orden a resolver las graves dificultades ambientales y sociales. Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resueltos por acciones de pa\u00edses aislados, es indispensable un consenso mundial que lleve, por ejemplo, a programar una agricultura sostenible y diversificada, a desarrollar formas renovables y poco contaminantes de energ\u00eda, a fomentar una mayor eficiencia energ\u00e9tica, a promover una gesti\u00f3n m\u00e1s adecuada de los recursos forestales y marinos, a asegurar a todos el acceso al agua potable.<\/p>\n<p><a name=\"165\"><\/a>165. Sabemos que la tecnolog\u00eda basada en combustibles f\u00f3siles muy contaminantes \u2013sobre todo el carb\u00f3n, pero aun el petr\u00f3leo y, en menor medida, el gas\u2013 necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora. Mientras no haya un amplio desarrollo de energ\u00edas renovables, que deber\u00eda estar ya en marcha, es leg\u00edtimo optar por la alternativa menos perjudicial o acudir a soluciones transitorias. Sin embargo, en la comunidad internacional no se logran acuerdos suficientes sobre la responsabilidad de quienes deben soportar los costos de la transici\u00f3n energ\u00e9tica. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, las cuestiones ambientales han generado un gran debate p\u00fablico que ha hecho crecer en la sociedad civil espacios de mucho compromiso y de entrega generosa. La pol\u00edtica y la empresa reaccionan con lentitud, lejos de estar a la altura de los desaf\u00edos mundiales. En este sentido se puede decir que, mientras la humanidad del per\u00edodo post-industrial quiz\u00e1s sea recordada como una de las m\u00e1s irresponsables de la historia, es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades.<\/p>\n<p><a name=\"166\"><\/a>166. El movimiento ecol\u00f3gico mundial ha hecho ya un largo recorrido, enriquecido por el esfuerzo de muchas organizaciones de la sociedad civil. No ser\u00eda posible aqu\u00ed mencionarlas a todas ni recorrer la historia de sus aportes. Pero, gracias a tanta entrega, las cuestiones ambientales han estado cada vez m\u00e1s presentes en la agenda p\u00fablica y se han convertido en una invitaci\u00f3n constante a pensar a largo plazo. No obstante, las Cumbres mundiales sobre el ambiente de los \u00faltimos a\u00f1os no respondieron a las expectativas porque, por falta de decisi\u00f3n pol\u00edtica, no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces.<\/p>\n<p><a name=\"167\"><\/a>167. Cabe destacar la Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992 en R\u00edo de Janeiro. All\u00ed se proclam\u00f3 que \u00ablos seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn126\" name=\"_ftnref126\">[126]<\/a>. Retomando contenidos de la Declaraci\u00f3n de Estocolmo (1972), consagr\u00f3 la cooperaci\u00f3n internacional para cuidar el ecosistema de toda la tierra, la obligaci\u00f3n por parte de quien contamina de hacerse cargo econ\u00f3micamente de ello, el deber de evaluar el impacto ambiental de toda obra o proyecto. Propuso el objetivo de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atm\u00f3sfera para revertir el calentamiento global. Tambi\u00e9n elabor\u00f3 una agenda con un programa de acci\u00f3n y un convenio sobre diversidad biol\u00f3gica, declar\u00f3 principios en materia forestal. Si bien aquella cumbre fue verdaderamente superadora y prof\u00e9tica para su \u00e9poca, los acuerdos han tenido un bajo nivel de implementaci\u00f3n porque no se establecieron adecuados mecanismos de control, de revisi\u00f3n peri\u00f3dica y de sanci\u00f3n de los incumplimientos. Los principios enunciados siguen reclamando caminos eficaces y \u00e1giles de ejecuci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p><a name=\"168\"><\/a>168. Como experiencias positivas se pueden mencionar, por ejemplo, el Convenio de Basilea sobre los desechos peligrosos, con un sistema de notificaci\u00f3n, est\u00e1ndares y controles; tambi\u00e9n la Convenci\u00f3n vinculante que regula el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre, que incluye misiones de verificaci\u00f3n del cumplimiento efectivo. Gracias a la Convenci\u00f3n de Viena para la protecci\u00f3n de la capa de ozono y a su implementaci\u00f3n mediante el Protocolo de Montreal y sus enmiendas, el problema del adelgazamiento de esa capa parece haber entrado en una fase de soluci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"169\"><\/a>169. En el cuidado de la diversidad biol\u00f3gica y en lo relacionado con la desertificaci\u00f3n, los avances han sido mucho menos significativos. En lo relacionado con el cambio clim\u00e1tico, los avances son lamentablemente muy escasos. La reducci\u00f3n de gases de efecto invernadero requiere honestidad, valent\u00eda y responsabilidad, sobre todo de los pa\u00edses m\u00e1s poderosos y m\u00e1s contaminantes. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible denominada Rio+20 (R\u00edo de Janeiro 2012) emiti\u00f3 una extensa e ineficaz Declaraci\u00f3n final. Las negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los pa\u00edses que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien com\u00fan global. Quienes sufrir\u00e1n las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordar\u00e1n esta falta de conciencia y de responsabilidad. Mientras se elaboraba esta Enc\u00edclica, el debate ha adquirido una particular intensidad. Los creyentes no podemos dejar de pedirle a Dios por el avance positivo en las discusiones actuales, de manera que las generaciones futuras no sufran las consecuencias de imprudentes retardos.<\/p>\n<p><a name=\"170\"><\/a>170. Algunas de las estrategias de baja emisi\u00f3n de gases contaminantes buscan la internacionalizaci\u00f3n de los costos ambientales, con el peligro de imponer a los pa\u00edses de menores recursos pesados compromisos de reducci\u00f3n de emisiones comparables a los de los pa\u00edses m\u00e1s industrializados. La imposici\u00f3n de estas medidas perjudica a los pa\u00edses m\u00e1s necesitados de desarrollo. De este modo, se agrega una nueva injusticia envuelta en el ropaje del cuidado del ambiente. Como siempre, el hilo se corta por lo m\u00e1s d\u00e9bil. Dado que los efectos del cambio clim\u00e1tico se har\u00e1n sentir durante mucho tiempo, aun cuando ahora se tomen medidas estrictas, algunos pa\u00edses con escasos recursos necesitar\u00e1n ayuda para adaptarse a efectos que ya se est\u00e1n produciendo y que afectan sus econom\u00edas. Sigue siendo cierto que hay responsabilidades comunes pero diferenciadas, sencillamente porque, como han dicho los Obispos de Bolivia, \u00ablos pa\u00edses que se han beneficiado por un alto grado de industrializaci\u00f3n, a costa de una enorme emisi\u00f3n de gases invernaderos, tienen mayor responsabilidad en aportar a la soluci\u00f3n de los problemas que han causado\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn127\" name=\"_ftnref127\">[127]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"171\"><\/a>171. La estrategia de compraventa de \u00ab bonos de carbono \u00bb puede dar lugar a una nueva forma de especulaci\u00f3n, y no servir para reducir la emisi\u00f3n global de gases contaminantes. Este sistema parece ser una soluci\u00f3n r\u00e1pida y f\u00e1cil, con la apariencia de cierto compromiso con el medio ambiente, pero que de ninguna manera implica un cambio radical a la altura de las circunstancias. M\u00e1s bien puede convertirse en un recurso diversivo que permita sostener el sobreconsumo de algunos pa\u00edses y sectores.<\/p>\n<p><a name=\"172\"><\/a>172. Los pa\u00edses pobres necesitan tener como prioridad la erradicaci\u00f3n de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes, aunque deban analizar el nivel escandaloso de consumo de algunos sectores privilegiados de su poblaci\u00f3n y controlar mejor la corrupci\u00f3n. Tambi\u00e9n es verdad que deben desarrollar formas menos contaminantes de producci\u00f3n de energ\u00eda, pero para ello requieren contar con la ayuda de los pa\u00edses que han crecido mucho a costa de la contaminaci\u00f3n actual del planeta. El aprovechamiento directo de la abundante energ\u00eda solar requiere que se establezcan mecanismos y subsidios de modo que los pa\u00edses en desarrollo puedan acceder a transferencia de tecnolog\u00edas, asistencia t\u00e9cnica y recursos financieros, pero siempre prestando atenci\u00f3n a las condiciones concretas, ya que \u00abno siempre es adecuadamente evaluada la compatibilidad de los sistemas con el contexto para el cual fueron dise\u00f1ados\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn128\" name=\"_ftnref128\">[128]<\/a>.Los costos ser\u00edan bajos si se los compara con los riesgos del cambio clim\u00e1tico. De todos modos, es ante todo una decisi\u00f3n \u00e9tica, fundada en la solidaridad de todos los pueblos.<\/p>\n<p><a name=\"173\"><\/a>173. Urgen acuerdos internacionales que se cumplan, dada la fragilidad de las instancias locales para intervenir de modo eficaz. Las relaciones entre Estados deben resguardar la soberan\u00eda de cada uno, pero tambi\u00e9n establecer caminos consensuados para evitar cat\u00e1strofes locales que terminar\u00edan afectando a todos. Hacen falta marcos regulatorios globales que impongan obligaciones y que impidan acciones intolerables, como el hecho de que empresas o pa\u00edses poderosos expulsen a otros pa\u00edses residuos e industrias altamente contaminantes.<\/p>\n<p><a name=\"174\"><\/a>174. Mencionemos tambi\u00e9n el sistema de gobernanza de los oc\u00e9anos. Pues, si bien hubo diversas convenciones internacionales y regionales, la fragmentaci\u00f3n y la ausencia de severos mecanismos de reglamentaci\u00f3n, control y sanci\u00f3n terminan minando todos los esfuerzos. El creciente problema de los residuos marinos y la protecci\u00f3n de las \u00e1reas marinas m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras nacionales contin\u00faa planteando un desaf\u00edo especial. En definitiva, necesitamos un acuerdo sobre los reg\u00edmenes de gobernanza para toda la gama de los llamados \u00abbienes comunes globales\u00bb.<\/p>\n<p><a name=\"175\"><\/a>175. La misma l\u00f3gica que dificulta tomar decisiones dr\u00e1sticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza. Necesitamos una reacci\u00f3n global m\u00e1s responsable, que implica encarar al mismo tiempo la reducci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n y el desarrollo de los pa\u00edses y regiones pobres. El siglo XXI, mientras mantiene un sistema de gobernanza propio de \u00e9pocas pasadas, es escenario de un debilitamiento de poder de los Estados nacionales, sobre todo porque la dimensi\u00f3n econ\u00f3mico-financiera, de caracter\u00edsticas transnacionales, tiende a predominar sobre la pol\u00edtica. En este contexto, se vuelve indispensable la maduraci\u00f3n de instituciones internacionales m\u00e1s fuertes y eficazmente organizadas, con autoridades designadas equitativamente por acuerdo entre los gobiernos nacionales, y dotadas de poder para sancionar. Como afirmaba Benedicto XVI en la l\u00ednea ya desarrollada por la doctrina social de la Iglesia, \u00abpara gobernar la econom\u00eda mundial, para sanear las econom\u00edas afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad pol\u00edtica mundial, como fue ya esbozada por mi Predecesor, [san] Juan XXIII\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn129\" name=\"_ftnref129\">[129]<\/a>. En esta perspectiva, la diplomacia adquiere una importancia in\u00e9dita, en orden a promover estrategias internacionales que se anticipen a los problemas m\u00e1s graves que terminan afectando a todos.<\/p>\n<p><b>II. Di\u00e1logo hacia nuevas pol\u00edticas nacionales y locales<\/b><\/p>\n<p><a name=\"176\"><\/a>176. No s\u00f3lo hay ganadores y perdedores entre los pa\u00edses, sino tambi\u00e9n dentro de los pa\u00edses pobres, donde deben identificarse diversas responsabilidades. Por eso, las cuestiones relacionadas con el ambiente y con el desarrollo econ\u00f3mico ya no se pueden plantear s\u00f3lo desde las diferencias entre los pa\u00edses, sino que requieren prestar atenci\u00f3n a las pol\u00edticas nacionales y locales.<\/p>\n<p><a name=\"177\"><\/a>177. Ante la posibilidad de una utilizaci\u00f3n irresponsable de las capacidades humanas, son funciones impostergables de cada Estado planificar, coordinar, vigilar y sancionar dentro de su propio territorio. La sociedad, \u00bfc\u00f3mo ordena y custodia su devenir en un contexto de constantes innovaciones tecnol\u00f3gicas? Un factor que act\u00faa como moderador ejecutivo es el derecho, que establece las reglas para las conductas admitidas a la luz del bien com\u00fan. Los l\u00edmites que debe imponer una sociedad sana, madura y soberana se asocian con: previsi\u00f3n y precauci\u00f3n, regulaciones adecuadas, vigilancia de la aplicaci\u00f3n de las normas, control de la corrupci\u00f3n, acciones de control operativo sobre los efectos emergentes no deseados de los procesos productivos, e intervenci\u00f3n oportuna ante riesgos inciertos o potenciales. Hay una creciente jurisprudencia orientada a disminuir los efectos contaminantes de los emprendimientos empresariales. Pero el marco pol\u00edtico e institucional no existe s\u00f3lo para evitar malas pr\u00e1cticas, sino tambi\u00e9n para alentar las mejores pr\u00e1cticas, para estimular la creatividad que busca nuevos caminos, para facilitar las iniciativas personales y colectivas.<\/p>\n<p><a name=\"178\"><\/a>178. El drama del inmediatismo pol\u00edtico, sostenido tambi\u00e9n por poblaciones consumistas, provoca la necesidad de producir crecimiento a corto plazo. Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no se exponen f\u00e1cilmente a irritar a la poblaci\u00f3n con medidas que puedan afectar al nivel de consumo o poner en riesgo inversiones extranjeras. La miop\u00eda de la construcci\u00f3n de poder detiene la integraci\u00f3n de la agenda ambiental con mirada amplia en la agenda p\u00fablica de los gobiernos. Se olvida as\u00ed que \u00abel tiempo es superior al espacio\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn130\" name=\"_ftnref130\">[130]<\/a>,que siempre somos m\u00e1s fecundos cuando nos preocupamos por generar procesos m\u00e1s que por dominar espacios de poder. La grandeza pol\u00edtica se muestra cuando, en momentos dif\u00edciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien com\u00fan a largo plazo. Al poder pol\u00edtico le cuesta mucho asumir este deber en un proyecto de naci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"179\"><\/a>179. En algunos lugares, se est\u00e1n desarrollando cooperativas para la explotaci\u00f3n de energ\u00edas renovables que permiten el autoabastecimiento local e incluso la venta de excedentes. Este sencillo ejemplo indica que, mientras el orden mundial existente se muestra impotente para asumir responsabilidades, la instancia local puede hacer una diferencia. Pues all\u00ed se puede generar una mayor responsabilidad, un fuerte sentido comunitario, una especial capacidad de cuidado y una creatividad m\u00e1s generosa, un entra\u00f1able amor a la propia tierra, as\u00ed como se piensa en lo que se deja a los hijos y a los nietos. Estos valores tienen un arraigo muy hondo en las poblaciones abor\u00edgenes. Dado que el derecho a veces se muestra insuficiente debido a la corrupci\u00f3n, se requiere una decisi\u00f3n pol\u00edtica presionada por la poblaci\u00f3n. La sociedad, a trav\u00e9s de organismos no gubernamentales y asociaciones intermedias, debe obligar a los gobiernos a desarrollar normativas, procedimientos y controles m\u00e1s rigurosos. Si los ciudadanos no controlan al poder pol\u00edtico \u2013nacional, regional y municipal\u2013, tampoco es posible un control de los da\u00f1os ambientales. Por otra parte, las legislaciones de los municipios pueden ser m\u00e1s eficaces si hay acuerdos entre poblaciones vecinas para sostener las mismas pol\u00edticas ambientales.<\/p>\n<p><a name=\"180\"><\/a>180. No se puede pensar en recetas uniformes, porque hay problemas y l\u00edmites espec\u00edficos de cada pa\u00eds o regi\u00f3n. Tambi\u00e9n es verdad que el realismo pol\u00edtico puede exigir medidas y tecnolog\u00edas de transici\u00f3n, siempre que est\u00e9n acompa\u00f1adas del dise\u00f1o y la aceptaci\u00f3n de compromisos graduales vinculantes. Pero en los \u00e1mbitos nacionales y locales siempre hay mucho por hacer, como promover las formas de ahorro de energ\u00eda. Esto implica favorecer formas de producci\u00f3n industrial con m\u00e1xima eficiencia energ\u00e9tica y menos cantidad de materia prima, quitando del mercado los productos que son poco eficaces desde el punto de vista energ\u00e9tico o que son m\u00e1s contaminantes. Tambi\u00e9n podemos mencionar una buena gesti\u00f3n del transporte o formas de construcci\u00f3n y de saneamiento de edificios que reduzcan su consumo energ\u00e9tico y su nivel de contaminaci\u00f3n. Por otra parte, la acci\u00f3n pol\u00edtica local puede orientarse a la modificaci\u00f3n del consumo, al desarrollo de una econom\u00eda de residuos y de reciclaje, a la protecci\u00f3n de especies y a la programaci\u00f3n de una agricultura diversificada con rotaci\u00f3n de cultivos. Es posible alentar el mejoramiento agr\u00edcola de regiones pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, en la organizaci\u00f3n del mercado local o nacional, en sistemas de riego, en el desarrollo de t\u00e9cnicas agr\u00edcolas sostenibles. Se pueden facilitar formas de cooperaci\u00f3n o de organizaci\u00f3n comunitaria que defiendan los intereses de los peque\u00f1os productores y preserven los ecosistemas locales de la depredaci\u00f3n. \u00a1Es tanto lo que s\u00ed se puede hacer!<\/p>\n<p><a name=\"181\"><\/a>181. Es indispensable la continuidad, porque no se pueden modificar las pol\u00edticas relacionadas con el cambio clim\u00e1tico y la protecci\u00f3n del ambiente cada vez que cambia un gobierno. Los resultados requieren mucho tiempo, y suponen costos inmediatos con efectos que no podr\u00e1n ser mostrados dentro del actual per\u00edodo de gobierno. Por eso, sin la presi\u00f3n de la poblaci\u00f3n y de las instituciones siempre habr\u00e1 resistencia a intervenir, m\u00e1s a\u00fan cuando haya urgencias que resolver. Que un pol\u00edtico asuma estas responsabilidades con los costos que implican, no responde a la l\u00f3gica eficientista e inmediatista de la econom\u00eda y de la pol\u00edtica actual, pero si se atreve a hacerlo, volver\u00e1 a reconocer la dignidad que Dios le ha dado como humano y dejar\u00e1 tras su paso por esta historia un testimonio de generosa responsabilidad. Hay que conceder un lugar preponderante a una sana pol\u00edtica, capaz de reformar las instituciones, coordinarlas y dotarlas de mejores pr\u00e1cticas, que permitan superar presiones e inercias viciosas. Sin embargo, hay que agregar que los mejores mecanismos terminan sucumbiendo cuando faltan los grandes fines, los valores, una comprensi\u00f3n humanista y rica de sentido que otorguen a cada sociedad una orientaci\u00f3n noble y generosa.<\/p>\n<p><b>III. Di\u00e1logo y transparencia en los procesos decisionales<\/b><\/p>\n<p><a name=\"182\"><\/a>182. La previsi\u00f3n del impacto ambiental de los emprendimientos y proyectos requiere procesos pol\u00edticos transparentes y sujetos al di\u00e1logo, mientras la corrupci\u00f3n, que esconde el verdadero impacto ambiental de un proyecto a cambio de favores, suele llevar a acuerdos espurios que evitan informar y debatir ampliamente.<\/p>\n<p><a name=\"183\"><\/a>183. Un estudio del impacto ambiental no deber\u00eda ser posterior a la elaboraci\u00f3n de un proyecto productivo o de cualquier pol\u00edtica, plan o programa a desarrollarse. Tiene que insertarse desde el principio y elaborarse de modo interdisciplinario, transparente e independiente de toda presi\u00f3n econ\u00f3mica o pol\u00edtica. Debe conectarse con el an\u00e1lisis de las condiciones de trabajo y de los posibles efectos en la salud f\u00edsica y mental de las personas, en la econom\u00eda local, en la seguridad. Los resultados econ\u00f3micos podr\u00e1n as\u00ed deducirse de manera m\u00e1s realista, teniendo en cuenta los escenarios posibles y eventualmente previendo la necesidad de una inversi\u00f3n mayor para resolver efectos indeseables que puedan ser corregidos. Siempre es necesario alcanzar consensos entre los distintos actores sociales, que pueden aportar diferentes perspectivas, soluciones y alternativas. Pero en la mesa de discusi\u00f3n deben tener un lugar privilegiado los habitantes locales, quienes se preguntan por lo que quieren para ellos y para sus hijos, y pueden considerar los fines que trascienden el inter\u00e9s econ\u00f3mico inmediato. Hay que dejar de pensar en \u00abintervenciones\u00bb sobre el ambiente para dar lugar a pol\u00edticas pensadas y discutidas por todas las partes interesadas. La participaci\u00f3n requiere que todos sean adecuadamente informados de los diversos aspectos y de los diferentes riesgos y posibilidades, y no se reduce a la decisi\u00f3n inicial sobre un proyecto, sino que implica tambi\u00e9n acciones de seguimiento o monitorizaci\u00f3n constante. Hace falta sinceridad y verdad en las discusiones cient\u00edficas y pol\u00edticas, sin reducirse a considerar qu\u00e9 est\u00e1 permitido o no por la legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"184\"><\/a>184. Cuando aparecen eventuales riesgos para el ambiente que afecten al bien com\u00fan presente y futuro, esta situaci\u00f3n exige \u00abque las decisiones se basen en una comparaci\u00f3n entre los riesgos y los beneficios hipot\u00e9ticos que comporta cada decisi\u00f3n alternativa posible\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn131\" name=\"_ftnref131\">[131]<\/a>. Esto vale sobre todo si un proyecto puede producir un incremento de utilizaci\u00f3n de recursos naturales, de emisiones o vertidos, de generaci\u00f3n de residuos, o una modificaci\u00f3n significativa en el paisaje, en el h\u00e1bitat de especies protegidas o en un espacio p\u00fablico. Algunos proyectos, no suficientemente analizados, pueden afectar profundamente la calidad de vida de un lugar debido a cuestiones tan diversas entre s\u00ed como una contaminaci\u00f3n ac\u00fastica no prevista, la reducci\u00f3n de la amplitud visual, la p\u00e9rdida de valores culturales, los efectos del uso de energ\u00eda nuclear. La cultura consumista, que da prioridad al corto plazo y al inter\u00e9s privado, puede alentar tr\u00e1mites demasiado r\u00e1pidos o consentir el ocultamiento de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"185\"><\/a>185. En toda discusi\u00f3n acerca de un emprendimiento, una serie de preguntas deber\u00edan plantearse en orden a discernir si aportar\u00e1 a un verdadero desarrollo integral: \u00bfPara qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfD\u00f3nde? \u00bfCu\u00e1ndo? \u00bfDe qu\u00e9 manera? \u00bfPara qui\u00e9n? \u00bfCu\u00e1les son los riesgos? \u00bfA qu\u00e9 costo? \u00bfQui\u00e9n paga los costos y c\u00f3mo lo har\u00e1? En este examen hay cuestiones que deben tener prioridad. Por ejemplo, sabemos que el agua es un recurso escaso e indispensable y es un derecho fundamental que condiciona el ejercicio de otros derechos humanos. Eso es indudable y supera todo an\u00e1lisis de impacto ambiental de una regi\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"186\"><\/a>186. En la Declaraci\u00f3n de R\u00edo de 1992, se sostiene que, \u00abcuando haya peligro de da\u00f1o grave o irreversible, la falta de certeza cient\u00edfica absoluta no deber\u00e1 utilizarse como raz\u00f3n para postergar la adopci\u00f3n de medidas eficaces\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn132\" name=\"_ftnref132\">[132]<\/a>\u00a0que impidan la degradaci\u00f3n del medio ambiente. Este principio precautorio permite la protecci\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles, que disponen de pocos medios para defenderse y para aportar pruebas irrefutables. Si la informaci\u00f3n objetiva lleva a prever un da\u00f1o grave e irreversible, aunque no haya una comprobaci\u00f3n indiscutible, cualquier proyecto deber\u00eda detenerse o modificarse. As\u00ed se invierte el peso de la prueba, ya que en estos casos hay que aportar una demostraci\u00f3n objetiva y contundente de que la actividad propuesta no va a generar da\u00f1os graves al ambiente o a quienes lo habitan.<\/p>\n<p><a name=\"187\"><\/a>187. Esto no implica oponerse a cualquier innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que permita mejorar la calidad de vida de una poblaci\u00f3n. Pero en todo caso debe quedar en pie que la rentabilidad no puede ser el \u00fanico criterio a tener en cuenta y que, en el momento en que aparezcan nuevos elementos de juicio a partir de la evoluci\u00f3n de la informaci\u00f3n, deber\u00eda haber una nueva evaluaci\u00f3n con participaci\u00f3n de todas las partes interesadas. El resultado de la discusi\u00f3n podr\u00eda ser la decisi\u00f3n de no avanzar en un proyecto, pero tambi\u00e9n podr\u00eda ser su modificaci\u00f3n o el desarrollo de propuestas alternativas.<\/p>\n<p><a name=\"188\"><\/a>188. Hay discusiones sobre cuestiones relacionadas con el ambiente donde es dif\u00edcil alcanzar consensos. Una vez m\u00e1s expreso que la Iglesia no pretende definir las cuestiones cient\u00edficas ni sustituir a la pol\u00edtica, pero invito a un debate honesto y transparente, para que las necesidades particulares o las ideolog\u00edas no afecten al bien com\u00fan.<\/p>\n<p><b>IV. Pol\u00edtica y econom\u00eda en di\u00e1logo para la plenitud humana<\/b><\/p>\n<p><a name=\"189\"><\/a>189. La pol\u00edtica no debe someterse a la econom\u00eda y \u00e9sta no debe someterse a los dict\u00e1menes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien com\u00fan, necesitamos imperiosamente que la pol\u00edtica y la econom\u00eda, en di\u00e1logo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvaci\u00f3n de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la poblaci\u00f3n, sin la firme decisi\u00f3n de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que s\u00f3lo podr\u00e1 generar nuevas crisis despu\u00e9s de una larga, costosa y aparente curaci\u00f3n. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasi\u00f3n para el desarrollo de una nueva econom\u00eda m\u00e1s atenta a los principios \u00e9ticos y para una nueva regulaci\u00f3n de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacci\u00f3n que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo. La producci\u00f3n no es siempre racional, y suele estar atada a variables econ\u00f3micas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real. Eso lleva muchas veces a una sobreproducci\u00f3n de algunas mercanc\u00edas, con un impacto ambiental innecesario, que al mismo tiempo perjudica a muchas econom\u00edas regionales<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn133\" name=\"_ftnref133\">[133]<\/a>. La burbuja financiera tambi\u00e9n suele ser una burbuja productiva. En definitiva, lo que no se afronta con energ\u00eda es el problema de la econom\u00eda real, la que hace posible que se diversifique y mejore la producci\u00f3n, que las empresas funcionen adecuadamente, que las peque\u00f1as y medianas empresas se desarrollen y creen empleo.<\/p>\n<p><a name=\"190\"><\/a>190. En este contexto, siempre hay que recordar que \u00abla protecci\u00f3n ambiental no puede asegurarse s\u00f3lo en base al c\u00e1lculo financiero de costos y beneficios. El ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn134\" name=\"_ftnref134\">[134]<\/a>. Una vez m\u00e1s, conviene evitar una concepci\u00f3n m\u00e1gica del mercado, que tiende a pensar que los problemas se resuelven s\u00f3lo con el crecimiento de los beneficios de las empresas o de los individuos. \u00bfEs realista esperar que quien se obsesiona por el m\u00e1ximo beneficio se detenga a pensar en los efectos ambientales que dejar\u00e1 a las pr\u00f3ximas generaciones? Dentro del esquema del r\u00e9dito no hay lugar para pensar en los ritmos de la naturaleza, en sus tiempos de degradaci\u00f3n y de regeneraci\u00f3n, y en la complejidad de los ecosistemas, que pueden ser gravemente alterados por la intervenci\u00f3n humana. Adem\u00e1s, cuando se habla de biodiversidad, a lo sumo se piensa en ella como un dep\u00f3sito de recursos econ\u00f3micos que podr\u00eda ser explotado, pero no se considera seriamente el valor real de las cosas, su significado para las personas y las culturas, los intereses y necesidades de los pobres.<\/p>\n<p><a name=\"191\"><\/a>191. Cuando se plantean estas cuestiones, algunos reaccionan acusando a los dem\u00e1s de pretender detener irracionalmente el progreso y el desarrollo humano. Pero tenemos que convencernos de que desacelerar un determinado ritmo de producci\u00f3n y de consumo puede dar lugar a otro modo de progreso y desarrollo. Los esfuerzos para un uso sostenible de los recursos naturales no son un gasto in\u00fatil, sino una inversi\u00f3n que podr\u00e1 ofrecer otros beneficios econ\u00f3micos a medio plazo. Si no tenemos estrechez de miras, podemos descubrir que la diversificaci\u00f3n de una producci\u00f3n m\u00e1s innovativa y con menor impacto ambiental, puede ser muy rentable. Se trata de abrir camino a oportunidades diferentes, que no implican detener la creatividad humana y su sue\u00f1o de progreso, sino orientar esa energ\u00eda con cauces nuevos.<\/p>\n<p><a name=\"192\"><\/a>192. Por ejemplo, un camino de desarrollo productivo m\u00e1s creativo y mejor orientado podr\u00eda corregir el hecho de que haya una inversi\u00f3n tecnol\u00f3gica excesiva para el consumo y poca para resolver problemas pendientes de la humanidad; podr\u00eda generar formas inteligentes y rentables de reutilizaci\u00f3n, refuncionalizaci\u00f3n y reciclado; podr\u00eda mejorar la eficiencia energ\u00e9tica de las ciudades. La diversificaci\u00f3n productiva da ampl\u00edsimas posibilidades a la inteligencia humana para crear e innovar, a la vez que protege el ambiente y crea m\u00e1s fuentes de trabajo. Esta ser\u00eda una creatividad capaz de hacer florecer nuevamente la nobleza del ser humano, porque es m\u00e1s digno usar la inteligencia, con audacia y responsabilidad, para encontrar formas de desarrollo sostenible y equitativo, en el marco de una noci\u00f3n m\u00e1s amplia de lo que es la calidad de vida. En cambio, es m\u00e1s indigno, superficial y menos creativo insistir en crear formas de expolio de la naturaleza s\u00f3lo para ofrecer nuevas posibilidades de consumo y de r\u00e9dito inmediato.<\/p>\n<p><a name=\"193\"><\/a>193. De todos modos, si en algunos casos el desarrollo sostenible implicar\u00e1 nuevas formas de crecer, en otros casos, frente al crecimiento voraz e irresponsable que se produjo durante muchas d\u00e9cadas, hay que pensar tambi\u00e9n en detener un poco la marcha, en poner algunos l\u00edmites racionales e incluso en volver atr\u00e1s antes que sea tarde. Sabemos que es insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen m\u00e1s y m\u00e1s, mientras otros todav\u00eda no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana. Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes. Dec\u00eda Benedicto XVI que \u00abes necesario que las sociedades tecnol\u00f3gicamente avanzadas est\u00e9n dispuestas a favorecer comportamientos caracterizados por la sobriedad, disminuyendo el propio consumo de energ\u00eda y mejorando las condiciones de su uso\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn135\" name=\"_ftnref135\">[135]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"194\"><\/a>194. Para que surjan nuevos modelos de progreso, necesitamos \u00abcambiar el modelo de desarrollo global\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn136\" name=\"_ftnref136\">[136]<\/a>, lo cual implica reflexionar responsablemente \u00absobre el sentido de la econom\u00eda y su finalidad, para corregir sus disfunciones y distorsiones\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn137\" name=\"_ftnref137\">[137]<\/a>. No basta conciliar, en un t\u00e9rmino medio, el cuidado de la naturaleza con la renta financiera, o la preservaci\u00f3n del ambiente con el progreso. En este tema los t\u00e9rminos medios son s\u00f3lo una peque\u00f1a demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso. Un desarrollo tecnol\u00f3gico y econ\u00f3mico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso. Por otra parte, muchas veces la calidad real de la vida de las personas disminuye \u2013por el deterioro del ambiente, la baja calidad de los mismos productos alimenticios o el agotamiento de algunos recursos\u2013 en el contexto de un crecimiento de la econom\u00eda. En este marco, el discurso del crecimiento sostenible suele convertirse en un recurso diversivo y exculpatorio que absorbe valores del discurso ecologista dentro de la l\u00f3gica de las finanzas y de la tecnocracia, y la responsabilidad social y ambiental de las empresas suele reducirse a una serie de acciones de marketing e imagen.<\/p>\n<p><a name=\"195\"><\/a>195. El principio de maximizaci\u00f3n de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideraci\u00f3n, es una distorsi\u00f3n conceptual de la econom\u00eda: si aumenta la producci\u00f3n, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente; si la tala de un bosque aumenta la producci\u00f3n, nadie mide en ese c\u00e1lculo la p\u00e9rdida que implica desertificar un territorio, da\u00f1ar la biodiversidad o aumentar la contaminaci\u00f3n. Es decir, las empresas obtienen ganancias calculando y pagando una parte \u00ednfima de los costos. S\u00f3lo podr\u00eda considerarse \u00e9tico un comportamiento en el cual \u00ablos costes econ\u00f3micos y sociales que se derivan del uso de los recursos ambientales comunes se reconozcan de manera transparente y sean sufragados totalmente por aquellos que se benefician, y no por otros o por las futuras generaciones\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn138\" name=\"_ftnref138\">[138]<\/a>.La racionalidad instrumental, que s\u00f3lo aporta un an\u00e1lisis est\u00e1tico de la realidad en funci\u00f3n de necesidades actuales, est\u00e1 presente tanto cuando quien asigna los recursos es el mercado como cuando lo hace un Estado planificador.<\/p>\n<p><a name=\"196\"><\/a>196. \u00bfQu\u00e9 ocurre con la pol\u00edtica? Recordemos el principio de subsidiariedad, que otorga libertad para el desarrollo de las capacidades presentes en todos los niveles, pero al mismo tiempo exige m\u00e1s responsabilidad por el bien com\u00fan a quien tiene m\u00e1s poder. Es verdad que hoy algunos sectores econ\u00f3micos ejercen m\u00e1s poder que los mismos Estados. Pero no se puede justificar una econom\u00eda sin pol\u00edtica, que ser\u00eda incapaz de propiciar otra l\u00f3gica que rija los diversos aspectos de la crisis actual. La l\u00f3gica que no permite prever una preocupaci\u00f3n sincera por el ambiente es la misma que vuelve imprevisible una preocupaci\u00f3n por integrar a los m\u00e1s fr\u00e1giles, porque \u00aben el vigente modelo \u201cexitista\u201d y \u201cprivatista\u201d no parece tener sentido invertir para que los lentos, d\u00e9biles o menos dotados puedan abrirse camino en la vida\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn139\" name=\"_ftnref139\">[139]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"197\"><\/a>197. Necesitamos una pol\u00edtica que piense con visi\u00f3n amplia, y que lleve adelante un replanteo integral, incorporando en un di\u00e1logo interdisciplinario los diversos aspectos de la crisis. Muchas veces la misma pol\u00edtica es responsable de su propio descr\u00e9dito, por la corrupci\u00f3n y por la falta de buenas pol\u00edticas p\u00fablicas. Si el Estado no cumple su rol en una regi\u00f3n, algunos grupos econ\u00f3micos pueden aparecer como benefactores y detentar el poder real, sinti\u00e9ndose autorizados a no cumplir ciertas normas, hasta dar lugar a diversas formas de criminalidad organizada, trata de personas, narcotr\u00e1fico y violencia muy dif\u00edciles de erradicar. Si la pol\u00edtica no es capaz de romper una l\u00f3gica perversa, y tambi\u00e9n queda subsumida en discursos empobrecidos, seguiremos sin afrontar los grandes problemas de la humanidad. Una estrategia de cambio real exige repensar la totalidad de los procesos, ya que no basta con incluir consideraciones ecol\u00f3gicas superficiales mientras no se cuestione la l\u00f3gica subyacente en la cultura actual. Una sana pol\u00edtica deber\u00eda ser capaz de asumir este desaf\u00edo.<\/p>\n<p><a name=\"198\"><\/a>198. La pol\u00edtica y la econom\u00eda tienden a culparse mutuamente por lo que se refiere a la pobreza y a la degradaci\u00f3n del ambiente. Pero lo que se espera es que reconozcan sus propios errores y encuentren formas de interacci\u00f3n orientadas al bien com\u00fan. Mientras unos se desesperan s\u00f3lo por el r\u00e9dito econ\u00f3mico y otros se obsesionan s\u00f3lo por conservar o acrecentar el poder, lo que tenemos son guerras o acuerdos espurios donde lo que menos interesa a las dos partes es preservar el ambiente y cuidar a los m\u00e1s d\u00e9biles. Aqu\u00ed tambi\u00e9n vale que \u00abla unidad es superior al conflicto\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn140\" name=\"_ftnref140\">[140]<\/a>.<\/p>\n<p><b>V. Las religiones en el di\u00e1logo con las ciencias<\/b><\/p>\n<p><a name=\"199\"><\/a>199. No se puede sostener que las ciencias emp\u00edricas explican completamente la vida, el entramado de todas las criaturas y el conjunto de la realidad. Eso ser\u00eda sobrepasar indebidamente sus confines metodol\u00f3gicos limitados. Si se reflexiona con ese marco cerrado, desaparecen la sensibilidad est\u00e9tica, la poes\u00eda, y aun la capacidad de la raz\u00f3n para percibir el sentido y la finalidad de las cosas<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn141\" name=\"_ftnref141\">[141]<\/a>. Quiero recordar que \u00ablos textos religiosos cl\u00e1sicos pueden ofrecer un significado para todas las \u00e9pocas, tienen una fuerza motivadora que abre siempre nuevos horizontes [\u2026] \u00bfEs razonable y culto relegarlos a la oscuridad, s\u00f3lo por haber surgido en el contexto de una creencia religiosa?\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn142\" name=\"_ftnref142\">[142]<\/a>. En realidad, es ingenuo pensar que los principios \u00e9ticos puedan presentarse de un modo puramente abstracto, desligados de todo contexto, y el hecho de que aparezcan con un lenguaje religioso no les quita valor alguno en el debate p\u00fablico. Los principios \u00e9ticos que la raz\u00f3n es capaz de percibir pueden reaparecer siempre bajo distintos ropajes y expresados con lenguajes diversos, incluso religiosos.<\/p>\n<p><a name=\"200\"><\/a>200. Por otra parte, cualquier soluci\u00f3n t\u00e9cnica que pretendan aportar las ciencias ser\u00e1 impotente para resolver los graves problemas del mundo si la humanidad pierde su rumbo, si se olvidan las grandes motivaciones que hacen posible la convivencia, el sacrificio, la bondad. En todo caso, habr\u00e1 que interpelar a los creyentes a ser coherentes con su propia fe y a no contradecirla con sus acciones, habr\u00e1 que reclamarles que vuelvan a abrirse a la gracia de Dios y a beber en lo m\u00e1s hondo de sus propias convicciones sobre el amor, la justicia y la paz. Si una mala comprensi\u00f3n de nuestros propios principios a veces nos ha llevado a justificar el maltrato a la naturaleza o el dominio desp\u00f3tico del ser humano sobre lo creado o las guerras, la injusticia y la violencia, los creyentes podemos reconocer que de esa manera hemos sido infieles al tesoro de sabidur\u00eda que deb\u00edamos custodiar. Muchas veces los l\u00edmites culturales de diversas \u00e9pocas han condicionado esa conciencia del propio acervo \u00e9tico y espiritual, pero es precisamente el regreso a sus fuentes lo que permite a las religiones responder mejor a las necesidades actuales.<\/p>\n<p><a name=\"201\"><\/a>201. La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes, y esto deber\u00eda provocar a las religiones a entrar en un di\u00e1logo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcci\u00f3n de redes de respeto y de fraternidad. Es imperioso tambi\u00e9n un di\u00e1logo entre las ciencias mismas, porque cada una suele encerrarse en los l\u00edmites de su propio lenguaje, y la especializaci\u00f3n tiende a convertirse en aislamiento y en absolutizaci\u00f3n del propio saber. Esto impide afrontar adecuadamente los problemas del medio ambiente. Tambi\u00e9n se vuelve necesario un di\u00e1logo abierto y amable entre los diferentes movimientos ecologistas, donde no faltan las luchas ideol\u00f3gicas. La gravedad de la crisis ecol\u00f3gica nos exige a todos pensar en el bien com\u00fan y avanzar en un camino de di\u00e1logo que requiere paciencia, ascesis y generosidad, recordando siempre que \u00abla realidad es superior a la idea\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn143\" name=\"_ftnref143\">[143]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">CAP\u00cdTULO SEXTO<\/p>\n<p align=\"center\"><b>EDUCACI\u00d3N Y ESPIRITUALIDAD ECOL\u00d3GICA<\/b><\/p>\n<p><a name=\"202\"><\/a>202. Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen com\u00fan, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Esta conciencia b\u00e1sica permitir\u00eda el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida. Se destaca as\u00ed un gran desaf\u00edo cultural, espiritual y educativo que supondr\u00e1 largos procesos de regeneraci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>I. Apostar por otro estilo de vida<\/b><\/p>\n<p><a name=\"203\"><\/a>203. Dado que el mercado tiende a crear un mecanismo consumista compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vor\u00e1gine de las compras y los gastos innecesarios. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoecon\u00f3mico. Ocurre lo que ya se\u00f1alaba Romano Guardini: el ser humano \u00abacepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificaci\u00f3n y por los productos fabricados en serie y, despu\u00e9s de todo, act\u00faa as\u00ed con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn144\" name=\"_ftnref144\">[144]<\/a>. Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minor\u00eda que detenta el poder econ\u00f3mico y financiero. En esta confusi\u00f3n, la humanidad posmoderna no encontr\u00f3 una nueva comprensi\u00f3n de s\u00ed misma que pueda orientarla, y esta falta de identidad se vive con angustia. Tenemos demasiados medios para unos escasos y raqu\u00edticos fines.<\/p>\n<p><a name=\"204\"><\/a>204. La situaci\u00f3n actual del mundo \u00abprovoca una sensaci\u00f3n de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de ego\u00edsmo colectivo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn145\" name=\"_ftnref145\">[145]<\/a>. Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se a\u00edslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras m\u00e1s vac\u00edo est\u00e1 el coraz\u00f3n de la persona, m\u00e1s necesita objetos para comprar, poseer y consumir. En este contexto, no parece posible que alguien acepte que la realidad le marque l\u00edmites. Tampoco existe en ese horizonte un verdadero bien com\u00fan. Si tal tipo de sujeto es el que tiende a predominar en una sociedad, las normas s\u00f3lo ser\u00e1n respetadas en la medida en que no contradigan las propias necesidades. Por eso, no pensemos s\u00f3lo en la posibilidad de terribles fen\u00f3menos clim\u00e1ticos o en grandes desastres naturales, sino tambi\u00e9n en cat\u00e1strofes derivadas de crisis sociales, porque la obsesi\u00f3n por un estilo de vida consumista, sobre todo cuando s\u00f3lo unos pocos puedan sostenerlo, s\u00f3lo podr\u00e1 provocar violencia y destrucci\u00f3n rec\u00edproca.<\/p>\n<p><a name=\"205\"><\/a>205. Sin embargo, no todo est\u00e1 perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, tambi\u00e9n pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, m\u00e1s all\u00e1 de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan. Son capaces de mirarse a s\u00ed mismos con honestidad, de sacar a la luz su propio hast\u00edo y de iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacci\u00f3n que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle.<\/p>\n<p><a name=\"206\"><\/a>206. Un cambio en los estilos de vida podr\u00eda llegar a ejercer una sana presi\u00f3n sobre los que tienen poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social. Es lo que ocurre cuando los movimientos de consumidores logran que dejen de adquirirse ciertos productos y as\u00ed se vuelven efectivos para modificar el comportamiento de las empresas, forz\u00e1ndolas a considerar el impacto ambiental y los patrones de producci\u00f3n. Es un hecho que, cuando los h\u00e1bitos de la sociedad afectan el r\u00e9dito de las empresas, estas se ven presionadas a producir de otra manera. Ello nos recuerda la responsabilidad social de los consumidores. \u00abComprar es siempre un acto moral, y no s\u00f3lo econ\u00f3mico\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn146\" name=\"_ftnref146\">[146]<\/a>. Por eso, hoy \u00abel tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn147\" name=\"_ftnref147\">[147]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"207\"><\/a>207. La Carta de la Tierra nos invitaba a todos a dejar atr\u00e1s una etapa de autodestrucci\u00f3n y a comenzar de nuevo, pero todav\u00eda no hemos desarrollado una conciencia universal que lo haga posible. Por eso me atrevo a proponer nuevamente aquel precioso desaf\u00edo: \u00abComo nunca antes en la historia, el destino com\u00fan nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo [\u2026] Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resoluci\u00f3n de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebraci\u00f3n de la vida\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn148\" name=\"_ftnref148\">[148]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"208\"><\/a>208. Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de s\u00ed hacia el otro. Sin ella no se reconoce a las dem\u00e1s criaturas en su propio valor, no interesa cuidar algo para los dem\u00e1s, no hay capacidad de ponerse l\u00edmites para evitar el sufrimiento o el deterioro de lo que nos rodea. La actitud b\u00e1sica de autotrascenderse, rompiendo la conciencia aislada y la autorreferencialidad, es la ra\u00edz que hace posible todo cuidado de los dem\u00e1s y del medio ambiente, y que hace brotar la reacci\u00f3n moral de considerar el impacto que provoca cada acci\u00f3n y cada decisi\u00f3n personal fuera de uno mismo. Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad.<\/p>\n<p><b>II. Educaci\u00f3n para la alianza entre la humanidad y el ambiente<\/b><\/p>\n<p><a name=\"209\"><\/a>209. La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecol\u00f3gica necesita traducirse en nuevos h\u00e1bitos. Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al coraz\u00f3n humano, pero no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece. En los pa\u00edses que deber\u00edan producir los mayores cambios de h\u00e1bitos de consumo, los j\u00f3venes tienen una nueva sensibilidad ecol\u00f3gica y un esp\u00edritu generoso, y algunos de ellos luchan admirablemente por la defensa del ambiente, pero han crecido en un contexto de alt\u00edsimo consumo y bienestar que vuelve dif\u00edcil el desarrollo de otros h\u00e1bitos. Por eso estamos ante un desaf\u00edo educativo.<\/p>\n<p><a name=\"210\"><\/a>210. La educaci\u00f3n ambiental ha ido ampliando sus objetivos. Si al comienzo estaba muy centrada en la informaci\u00f3n cient\u00edfica y en la concientizaci\u00f3n y prevenci\u00f3n de riesgos ambientales, ahora tiende a incluir una cr\u00edtica de los \u00abmitos\u00bb de la modernidad basados en la raz\u00f3n instrumental (individualismo, progreso indefinido, competencia, consumismo, mercado sin reglas) y tambi\u00e9n a recuperar los distintos niveles del equilibrio ecol\u00f3gico: el interno con uno mismo, el solidario con los dem\u00e1s, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios. La educaci\u00f3n ambiental deber\u00eda disponernos a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una \u00e9tica ecol\u00f3gica adquiere su sentido m\u00e1s hondo. Por otra parte, hay educadores capaces de replantear los itinerarios pedag\u00f3gicos de una \u00e9tica ecol\u00f3gica, de manera que ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cuidado basado en la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"211\"><\/a>211. Sin embargo, esta educaci\u00f3n, llamada a crear una \u00abciudadan\u00eda ecol\u00f3gica\u00bb, a veces se limita a informar y no logra desarrollar h\u00e1bitos. La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo para limitar los malos comportamientos, aun cuando exista un control efectivo. Para que la norma jur\u00eddica produzca efectos importantes y duraderos, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas, y que reaccione desde una transformaci\u00f3n personal. S\u00f3lo a partir del cultivo de s\u00f3lidas virtudes es posible la donaci\u00f3n de s\u00ed en un compromiso ecol\u00f3gico. Si una persona, aunque la propia econom\u00eda le permita consumir y gastar m\u00e1s, habitualmente se abriga un poco en lugar de encender la calefacci\u00f3n, se supone que ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al cuidado del ambiente. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creaci\u00f3n con peque\u00f1as acciones cotidianas, y es maravilloso que la educaci\u00f3n sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educaci\u00f3n en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material pl\u00e1stico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar s\u00f3lo lo que razonablemente se podr\u00e1 comer, tratar con cuidado a los dem\u00e1s seres vivos, utilizar transporte p\u00fablico o compartir un mismo veh\u00edculo entre varias personas, plantar \u00e1rboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo r\u00e1pidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad.<\/p>\n<p><a name=\"212\"><\/a>212. No hay que pensar que esos esfuerzos no van a cambiar el mundo. Esas acciones derraman un bien en la sociedad que siempre produce frutos m\u00e1s all\u00e1 de lo que se pueda constatar, porque provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse, a veces invisiblemente.\u00a0 Adem\u00e1s, el desarrollo de estos comportamientos nos devuelve el sentimiento de la propia dignidad, nos lleva a una mayor profundidad vital, nos permite experimentar que vale la pena pasar por este mundo.<\/p>\n<p><a name=\"213\"><\/a>213. Los \u00e1mbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicaci\u00f3n, la catequesis, etc. Una buena educaci\u00f3n escolar en la temprana edad coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida. Pero quiero destacar la importancia central de la familia, porque \u00abes el \u00e1mbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los m\u00faltiples ataques a que est\u00e1 expuesta, y puede desarrollarse seg\u00fan las exigencias de un aut\u00e9ntico crecimiento humano. Contra la llamada cultura de la muerte, la familia constituye la sede de la cultura de la vida\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn149\" name=\"_ftnref149\">[149]<\/a>. En la familia se cultivan los primeros h\u00e1bitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protecci\u00f3n de todos los seres creados. La familia es el lugar de la formaci\u00f3n integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, \u00edntimamente relacionados entre s\u00ed, de la maduraci\u00f3n personal. En la familia se aprende a pedir permiso sin avasallar, a decir \u00ab gracias \u00bb como expresi\u00f3n de una sentida valoraci\u00f3n de las cosas que recibimos, a dominar la agresividad o la voracidad, y a pedir perd\u00f3n cuando hacemos alg\u00fan da\u00f1o. Estos peque\u00f1os gestos de sincera cortes\u00eda ayudan a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a lo que nos rodea.<\/p>\n<p><a name=\"214\"><\/a>214. A la pol\u00edtica y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concientizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n. Tambi\u00e9n a la Iglesia. Todas las comunidades cristianas tienen un rol importante que cumplir en esta educaci\u00f3n. Espero tambi\u00e9n que en nuestros seminarios y casas religiosas de formaci\u00f3n se eduque para una austeridad responsable, para la contemplaci\u00f3n agradecida del mundo, para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente. Dado que es mucho lo que est\u00e1 en juego, as\u00ed como se necesitan instituciones dotadas de poder para sancionar los ataques al medio ambiente, tambi\u00e9n necesitamos controlarnos y educarnos unos a otros.<\/p>\n<p><a name=\"215\"><\/a>215. En este contexto, \u00abno debe descuidarse la relaci\u00f3n que hay entre una adecuada educaci\u00f3n est\u00e9tica y la preservaci\u00f3n de un ambiente sano\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn150\" name=\"_ftnref150\">[150]<\/a>. Prestar atenci\u00f3n a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista. Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extra\u00f1o que todo se convierta para \u00e9l en objeto de uso y abuso inescrupuloso. Al mismo tiempo, si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas de pensamiento realmente influyen en los comportamientos. La educaci\u00f3n ser\u00e1 ineficaz y sus esfuerzos ser\u00e1n est\u00e9riles si no procura tambi\u00e9n difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relaci\u00f3n con la naturaleza. De otro modo, seguir\u00e1 avanzando el paradigma consumista que se transmite por los medios de comunicaci\u00f3n y a trav\u00e9s de los eficaces engranajes del mercado.<\/p>\n<p><b>III. Conversi\u00f3n ecol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><a name=\"216\"><\/a>216. La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas l\u00edneas de espiritualidad ecol\u00f3gica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos ense\u00f1a tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasi\u00f3n por el cuidado del mundo. Porque no ser\u00e1 posible comprometerse en cosas grandes s\u00f3lo con doctrinas sin una m\u00edstica que nos anime, sin \u00abunos m\u00f3viles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acci\u00f3n personal y comunitaria\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn151\" name=\"_ftnref151\">[151]<\/a>. Tenemos que reconocer que no siempre los cristianos hemos recogido y desarrollado las riquezas que Dios ha dado a la Iglesia, donde la espiritualidad no est\u00e1 desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comuni\u00f3n con todo lo que nos rodea.<\/p>\n<p><a name=\"217\"><\/a>217. Si \u00ablos desiertos exteriores se multiplican en el mundo porque se han extendido los desiertos interiores\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn152\" name=\"_ftnref152\">[152]<\/a>, la crisis ecol\u00f3gica es un llamado a una profunda conversi\u00f3n interior. Pero tambi\u00e9n tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus h\u00e1bitos y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una\u00a0<i>conversi\u00f3n ecol\u00f3gica<\/i>, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocaci\u00f3n de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.<\/p>\n<p><a name=\"218\"><\/a>218. Recordemos el modelo de san Francisco de As\u00eds, para proponer una sana relaci\u00f3n con lo creado como una dimensi\u00f3n de la conversi\u00f3n \u00edntegra de la persona. Esto implica tambi\u00e9n reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de coraz\u00f3n, cambiar desde adentro. Los Obispos australianos supieron expresar la conversi\u00f3n en t\u00e9rminos de reconciliaci\u00f3n con la creaci\u00f3n: \u00abPara realizar esta reconciliaci\u00f3n debemos examinar nuestras vidas y reconocer de qu\u00e9 modo ofendemos a la creaci\u00f3n de Dios con nuestras acciones y nuestra incapacidad de actuar. Debemos hacer la experiencia de una conversi\u00f3n, de un cambio del coraz\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn153\" name=\"_ftnref153\">[153]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"219\"><\/a>219. Sin embargo, no basta que cada uno sea mejor para resolver una situaci\u00f3n tan compleja como la que afronta el mundo actual. Los individuos aislados pueden perder su capacidad y su libertad para superar la l\u00f3gica de la raz\u00f3n instrumental y terminan a merced de un consumismo sin \u00e9tica y sin sentido social y ambiental. A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales: \u00abLas exigencias de esta tarea van a ser tan enormes, que no hay forma de satisfacerlas con las posibilidades de la iniciativa individual y de la uni\u00f3n de particulares formados en el individualismo. Se requerir\u00e1n una reuni\u00f3n de fuerzas y una unidad de realizaci\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn154\" name=\"_ftnref154\">[154]<\/a>. La conversi\u00f3n ecol\u00f3gica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es tambi\u00e9n una conversi\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p><a name=\"220\"><\/a>220. Esta conversi\u00f3n supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca: \u00abQue tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha [\u2026] y tu Padre que ve en lo secreto te recompensar\u00e1\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>6,3-4). Tambi\u00e9n implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las dem\u00e1s criaturas, de formar con los dem\u00e1s seres del universo una preciosa comuni\u00f3n universal. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres. Adem\u00e1s, haciendo crecer las capacidades peculiares que Dios le ha dado, la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo, para resolver los dramas del mundo, ofreci\u00e9ndose a Dios \u00abcomo un sacrificio vivo, santo y agradable\u00bb (<i>Rm\u00a0<\/i>12,1). No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe.<\/p>\n<p><a name=\"221\"><\/a>221. Diversas convicciones de nuestra fe, desarrolladas al comienzo de esta Enc\u00edclica, ayudan a enriquecer el sentido de esta conversi\u00f3n, como la conciencia de que cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que ense\u00f1arnos, o la seguridad de que Cristo ha asumido en s\u00ed este mundo material y ahora, resucitado, habita en lo \u00edntimo de cada ser, rode\u00e1ndolo con su cari\u00f1o y penetr\u00e1ndolo con su luz. Tambi\u00e9n el reconocimiento de que Dios ha creado el mundo inscribiendo en \u00e9l un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar. Cuando uno lee en el Evangelio que Jes\u00fas habla de los p\u00e1jaros, y dice que \u00ab ninguno de ellos est\u00e1 olvidado ante Dios \u00bb (<i>Lc\u00a0<\/i>12,6), \u00bfser\u00e1 capaz de maltratarlos o de hacerles da\u00f1o? Invito a todos los cristianos a explicitar esta dimensi\u00f3n de su conversi\u00f3n, permitiendo que la fuerza y la luz de la gracia recibida se explayen tambi\u00e9n en su relaci\u00f3n con las dem\u00e1s criaturas y con el mundo que los rodea, y provoque esa sublime fraternidad con todo lo creado que tan luminosamente vivi\u00f3 san Francisco de As\u00eds.<\/p>\n<p><b>IV. Gozo y paz<\/b><\/p>\n<p><a name=\"222\"><\/a>222. La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida prof\u00e9tico y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo. Es importante incorporar una vieja ense\u00f1anza, presente en diversas tradiciones religiosas, y tambi\u00e9n en la Biblia. Se trata de la convicci\u00f3n de que \u00ab menos es m\u00e1s \u00bb. La constante acumulaci\u00f3n de posibilidades para consumir distrae el coraz\u00f3n e impide valorar cada cosa y cada momento. En cambio, el hacerse presente serenamente ante cada realidad, por peque\u00f1a que sea, nos abre muchas m\u00e1s posibilidades de comprensi\u00f3n y de realizaci\u00f3n personal. La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo peque\u00f1o, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos. Esto supone evitar la din\u00e1mica del dominio y de la mera acumulaci\u00f3n de placeres.<\/p>\n<p><a name=\"223\"><\/a>223. La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. No es menos vida, no es una baja intensidad sino todo lo contrario. En realidad, quienes disfrutan m\u00e1s y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aqu\u00ed y all\u00e1, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo m\u00e1s simple. As\u00ed son capaces de disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesi\u00f3n. Se puede necesitar poco y vivir mucho, sobre todo cuando se es capaz de desarrollar otros placeres y se encuentra satisfacci\u00f3n en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la m\u00fasica y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oraci\u00f3n. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando as\u00ed disponibles para las m\u00faltiples posibilidades que ofrece la vida.<\/p>\n<p><a name=\"224\"><\/a>224. La sobriedad y la humildad no han gozado de una valoraci\u00f3n positiva en el \u00faltimo siglo. Pero cuando se debilita de manera generalizada el ejercicio de alguna virtud en la vida personal y social, ello termina provocando m\u00faltiples desequilibrios, tambi\u00e9n ambientales. Por eso, ya no basta hablar s\u00f3lo de la integridad de los ecosistemas. Hay que atreverse a hablar de la integridad de la vida humana, de la necesidad de alentar y conjugar todos los grandes valores. La desaparici\u00f3n de la humildad, en un ser humano desaforadamente entusiasmado con la posibilidad de dominarlo todo sin l\u00edmite alguno, s\u00f3lo puede terminar da\u00f1ando a la sociedad y al ambiente. No es f\u00e1cil desarrollar esta sana humildad y una feliz sobriedad si nos volvemos aut\u00f3nomos, si excluimos de nuestra vida a Dios y nuestro yo ocupa su lugar, si creemos que es nuestra propia subjetividad la que determina lo que est\u00e1 bien o lo que est\u00e1 mal.<\/p>\n<p><a name=\"225\"><\/a>225. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no est\u00e1 en paz consigo mismo. Parte de una adecuada comprensi\u00f3n de la espiritualidad consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho m\u00e1s que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecolog\u00eda y con el bien com\u00fan, porque, aut\u00e9nticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiraci\u00f3n que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza est\u00e1 llena de palabras de amor, pero \u00bfc\u00f3mo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracci\u00f3n permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Una ecolog\u00eda integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armon\u00eda con la creaci\u00f3n, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia \u00abno debe ser fabricada sino descubierta, develada\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn155\" name=\"_ftnref155\">[155]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"226\"><\/a>226. Estamos hablando de una actitud del coraz\u00f3n, que vive todo con serena atenci\u00f3n, que sabe estar plenamente presente ante alguien sin estar pensando en lo que viene despu\u00e9s, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido. Jes\u00fas nos ense\u00f1aba esta actitud cuando nos invitaba a mirar los lirios del campo y las aves del cielo, o cuando, ante la presencia de un hombre inquieto, \u00ab detuvo en \u00e9l su mirada, y lo am\u00f3 \u00bb (<i>Mc\u00a0<\/i>10,21). \u00c9l s\u00ed que estaba plenamente presente ante cada ser humano y ante cada criatura, y as\u00ed nos mostr\u00f3 un camino para superar la ansiedad enfermiza que nos vuelve superficiales, agresivos y consumistas desenfrenados.<\/p>\n<p><a name=\"227\"><\/a>227. Una expresi\u00f3n de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y despu\u00e9s de las comidas. Propongo a los creyentes que retomen este valioso h\u00e1bito y lo vivan con profundidad. Ese momento de la bendici\u00f3n, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creaci\u00f3n, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p><b>V. Amor civil y pol\u00edtico<\/b><\/p>\n<p><a name=\"228\"><\/a>228. El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comuni\u00f3n. Jes\u00fas nos record\u00f3 que tenemos a Dios como nuestro Padre com\u00fan y que eso nos hace hermanos. El amor fraterno s\u00f3lo puede ser gratuito, nunca puede ser un pago por lo que otro realice ni un anticipo por lo que esperamos que haga. Por eso es posible amar a los enemigos. Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control. Por eso podemos hablar de una\u00a0<i>fraternidad universal<\/i>.<\/p>\n<p><a name=\"229\"><\/a>229. Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los dem\u00e1s y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradaci\u00f3n moral, burl\u00e1ndonos de la \u00e9tica, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y lleg\u00f3 la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco. Esa destrucci\u00f3n de todo fundamento de la vida social termina enfrent\u00e1ndonos unos con otros para preservar los propios intereses, provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente.<\/p>\n<p><a name=\"230\"><\/a>230. El ejemplo de santa Teresa de Lisieux nos invita a la pr\u00e1ctica del peque\u00f1o camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier peque\u00f1o gesto que siembre paz y amistad. Una ecolog\u00eda integral tambi\u00e9n est\u00e1 hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la l\u00f3gica de la violencia, del aprovechamiento, del ego\u00edsmo. Mientras tanto, el mundo del consumo exacerbado es al mismo tiempo el mundo del maltrato de la vida en todas sus formas.<\/p>\n<p><a name=\"231\"><\/a>231. El amor, lleno de peque\u00f1os gestos de cuidado mutuo, es tambi\u00e9n civil y pol\u00edtico, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor. El amor a la sociedad y el compromiso por el bien com\u00fan son una forma excelente de la caridad, que no s\u00f3lo afecta a las relaciones entre los individuos, sino a \u00ablas macro-relaciones, como las relaciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn156\" name=\"_ftnref156\">[156]<\/a>. Por eso, la Iglesia propuso al mundo el ideal de una \u00abcivilizaci\u00f3n del amor\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn157\" name=\"_ftnref157\">[157]<\/a>. El amor social es la clave de un aut\u00e9ntico desarrollo: \u00abPara plasmar una sociedad m\u00e1s humana, m\u00e1s digna de la persona, es necesario revalorizar el amor en la vida social \u2013a nivel pol\u00edtico, econ\u00f3mico, cultural\u2013, haci\u00e9ndolo la norma constante y suprema de la acci\u00f3n\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn158\" name=\"_ftnref158\">[158]<\/a>. En este marco, junto con la importancia de los peque\u00f1os gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradaci\u00f3n ambiental y alienten una\u00a0<i>cultura del cuidado\u00a0<\/i>que impregne toda la sociedad. Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los dem\u00e1s en estas din\u00e1micas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo madura y se santifica.<\/p>\n<p><a name=\"232\"><\/a>232. No todos est\u00e1n llamados a trabajar de manera directa en la pol\u00edtica, pero en el seno de la sociedad germina una innumerable variedad de asociaciones que intervienen a favor del bien com\u00fan preservando el ambiente natural y urbano. Por ejemplo, se preocupan por un lugar com\u00fan (un edificio, una fuente, un monumento abandonado, un paisaje, una plaza), para proteger, sanear, mejorar o embellecer algo que es de todos. A su alrededor se desarrollan o se recuperan v\u00ednculos y surge un nuevo tejido social local. As\u00ed una comunidad se libera de la indiferencia consumista. Esto incluye el cultivo de una identidad com\u00fan, de una historia que se conserva y se transmite. De esa manera se cuida el mundo y la calidad de vida de los m\u00e1s pobres, con un sentido solidario que es al mismo tiempo conciencia de habitar una casa com\u00fan que Dios nos ha prestado. Estas acciones comunitarias, cuando expresan un amor que se entrega, pueden convertirse en intensas experiencias espirituales.<\/p>\n<p><b>VI. Signos sacramentales y descanso celebrativo<\/b><\/p>\n<p><a name=\"233\"><\/a>233. El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay m\u00edstica en una hoja, en un camino, en el roc\u00edo, en el rostro del pobre<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn159\" name=\"_ftnref159\">[159]<\/a>. El ideal no es s\u00f3lo pasar de lo exterior a lo interior para descubrir la acci\u00f3n de Dios en el alma, sino tambi\u00e9n llegar a encontrarlo en todas las cosas, como ense\u00f1aba san Buenaventura: \u00abLa contemplaci\u00f3n es tanto m\u00e1s eminente cuanto m\u00e1s siente en s\u00ed el hombre el efecto de la divina gracia o tambi\u00e9n cuanto mejor sabe encontrar a Dios en las criaturas exteriores\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn160\" name=\"_ftnref160\">[160]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"234\"><\/a>234. San Juan de la Cruz ense\u00f1aba que todo lo bueno que hay en las cosas y experiencias del mundo \u00abest\u00e1 en Dios eminentemente en infinita manera, o, por mejor decir, cada una de estas grandezas que se dicen es Dios\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn161\" name=\"_ftnref161\">[161]<\/a>. No es porque las cosas limitadas del mundo sean realmente divinas, sino porque el m\u00edstico experimenta la \u00edntima conexi\u00f3n que hay entre Dios y todos los seres, y as\u00ed \u00absiente ser todas las cosas Dios\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn162\" name=\"_ftnref162\">[162]<\/a>. Si le admira la grandeza de una monta\u00f1a, no puede separar eso de Dios, y percibe que esa admiraci\u00f3n interior que \u00e9l vive debe depositarse en el Se\u00f1or: \u00abLas monta\u00f1as tienen alturas, son abundantes, anchas, y hermosas, o graciosas, floridas y olorosas. Estas monta\u00f1as es mi Amado para m\u00ed. Los valles solitarios son quietos, amenos, frescos, umbrosos, de dulces aguas llenos, y en la variedad de sus arboledas y en el suave canto de aves hacen gran recreaci\u00f3n y deleite al sentido, dan refrigerio y descanso en su soledad y silencio. Estos valles es mi Amado para m\u00ed\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn163\" name=\"_ftnref163\">[163]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"235\"><\/a>235. Los Sacramentos son un modo privilegiado de c\u00f3mo la naturaleza es asumida por Dios y se convierte en mediaci\u00f3n de la vida sobrenatural. A trav\u00e9s del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto. El agua, el aceite, el fuego y los colores son asumidos con toda su fuerza simb\u00f3lica y se incorporan en la alabanza. La mano que bendice es instrumento del amor de Dios y reflejo de la cercan\u00eda de Jesucristo que vino a acompa\u00f1arnos en el camino de la vida. El agua que se derrama sobre el cuerpo del ni\u00f1o que se bautiza es signo de vida nueva. No escapamos del mundo ni negamos la naturaleza cuando queremos encontrarnos con Dios. Esto se puede percibir particularmente en la espiritualidad cristiana oriental: \u00abLa belleza, que en Oriente es uno de los nombres con que m\u00e1s frecuentemente se suele expresar la divina armon\u00eda y el modelo de la humanidad transfigurada, se muestra por doquier: en las formas del templo, en los sonidos, en los colores, en las luces y en los perfumes\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn164\" name=\"_ftnref164\">[164]<\/a>. Para la experiencia cristiana, todas las criaturas del universo material encuentran su verdadero sentido en el Verbo encarnado, porque el Hijo de Dios ha incorporado en su persona parte del universo material, donde ha introducido un germen de transformaci\u00f3n definitiva: \u00abel Cristianismo no rechaza la materia, la corporeidad; al contrario, la valoriza plenamente en el acto lit\u00fargico, en el que el cuerpo humano muestra su naturaleza \u00edntima de templo del Esp\u00edritu y llega a unirse al Se\u00f1or Jes\u00fas, hecho tambi\u00e9n \u00e9l cuerpo para la salvaci\u00f3n del mundo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn165\" name=\"_ftnref165\">[165]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"236\"><\/a>236. En la Eucarist\u00eda lo creado encuentra su mayor elevaci\u00f3n. La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresi\u00f3n asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su criatura. El Se\u00f1or, en el colmo del misterio de la Encarnaci\u00f3n, quiso llegar a nuestra intimidad a trav\u00e9s de un pedazo de materia. No desde arriba, sino desde adentro, para que en nuestro propio mundo pudi\u00e9ramos encontrarlo a \u00e9l. En la Eucarist\u00eda ya est\u00e1 realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucarist\u00eda, todo el cosmos da gracias a Dios. En efecto, la Eucarist\u00eda es de por s\u00ed un acto de amor c\u00f3smico: \u00ab\u00a1S\u00ed, c\u00f3smico! Porque tambi\u00e9n cuando se celebra sobre el peque\u00f1o altar de una iglesia en el campo, la Eucarist\u00eda se celebra, en cierto sentido,\u00a0<i>sobre el altar del mundo<\/i>\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn166\" name=\"_ftnref166\">[166]<\/a>. La Eucarist\u00eda une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que sali\u00f3 de las manos de Dios vuelve a \u00e9l en feliz y plena adoraci\u00f3n. En el Pan eucar\u00edstico, \u00abla creaci\u00f3n est\u00e1 orientada hacia la divinizaci\u00f3n, hacia las santas bodas, hacia la unificaci\u00f3n con el Creador mismo\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn167\" name=\"_ftnref167\">[167]<\/a>. Por eso, la Eucarist\u00eda es tambi\u00e9n fuente de luz y de motivaci\u00f3n para nuestras preocupaciones por el ambiente, y nos orienta a ser custodios de todo lo creado.<\/p>\n<p><a name=\"237\"><\/a>237. El domingo, la participaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda tiene una importancia especial. Ese d\u00eda, as\u00ed como el s\u00e1bado jud\u00edo, se ofrece como d\u00eda de la sanaci\u00f3n de las relaciones del ser humano con Dios, consigo mismo, con los dem\u00e1s y con el mundo. El domingo es el d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n, el \u00abprimer d\u00eda\u00bb de la nueva creaci\u00f3n, cuya primicia es la humanidad resucitada del Se\u00f1or, garant\u00eda de la transfiguraci\u00f3n final de toda la realidad creada. Adem\u00e1s, ese d\u00eda anuncia \u00abel descanso eterno del hombre en Dios\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn168\" name=\"_ftnref168\">[168]<\/a>. De este modo, la espiritualidad cristiana incorpora el valor del descanso y de la fiesta. El ser humano tiende a reducir el descanso contemplativo al \u00e1mbito de lo infecundo o innecesario, olvidando que as\u00ed se quita a la obra que se realiza lo m\u00e1s importante: su sentido. Estamos llamados a incluir en nuestro obrar una dimensi\u00f3n receptiva y gratuita, que es algo diferente de un mero no hacer. Se trata de otra manera de obrar que forma parte de nuestra esencia. De ese modo, la acci\u00f3n humana es preservada no \u00fanicamente del activismo vac\u00edo, sino tambi\u00e9n del desenfreno voraz y de la conciencia aislada que lleva a perseguir s\u00f3lo el beneficio personal. La ley del descanso semanal impon\u00eda abstenerse del trabajo el s\u00e9ptimo d\u00eda \u00abpara que reposen tu buey y tu asno y puedan respirar el hijo de tu esclava y el emigrante\u00bb (<i>Ex\u00a0<\/i>23,12). El descanso es una ampliaci\u00f3n de la mirada que permite volver a reconocer los derechos de los dem\u00e1s. As\u00ed, el d\u00eda de descanso, cuyo centro es la Eucarist\u00eda, derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres.<\/p>\n<p><b>VII. La Trinidad y la relaci\u00f3n entre las criaturas<\/b><\/p>\n<p><a name=\"238\"><\/a>238. El Padre es la fuente \u00faltima de todo, fundamento amoroso y comunicativo de cuanto existe. El Hijo, que lo refleja, y a trav\u00e9s del cual todo ha sido creado, se uni\u00f3 a esta tierra cuando se form\u00f3 en el seno de Mar\u00eda. El Esp\u00edritu, lazo infinito de amor, est\u00e1 \u00edntimamente presente en el coraz\u00f3n del universo animando y suscitando nuevos caminos. El mundo fue creado por las tres Personas como un \u00fanico principio divino, pero cada una de ellas realiza esta obra com\u00fan seg\u00fan su propiedad personal. Por eso, \u00abcuando contemplamos con admiraci\u00f3n el universo en su grandeza y belleza, debemos alabar a toda la Trinidad\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn169\" name=\"_ftnref169\">[169]<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"239\"><\/a>239. Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comuni\u00f3n trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria. San Buenaventura lleg\u00f3 a decir que el ser humano, antes del pecado, pod\u00eda descubrir c\u00f3mo cada criatura \u00abtestifica que Dios es trino\u00bb. El reflejo de la Trinidad se pod\u00eda reconocer en la naturaleza \u00abcuando ni ese libro era oscuro para el hombre ni el ojo del hombre se hab\u00eda enturbiado\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn170\" name=\"_ftnref170\">[170]<\/a>. El santo franciscano nos ense\u00f1a que\u00a0<i>toda criatura lleva en s\u00ed una estructura propiamente trinitaria,\u00a0<\/i>tan real que podr\u00eda ser espont\u00e1neamente contemplada si la mirada del ser humano no fuera limitada, oscura y fr\u00e1gil. As\u00ed nos indica el desaf\u00edo de tratar de leer la realidad en clave trinitaria.<\/p>\n<p><a name=\"240\"><\/a>240. Las Personas divinas son relaciones subsistentes, y el mundo, creado seg\u00fan el modelo divino, es una trama de relaciones. Las criaturas tienden hacia Dios, y a su vez es propio de todo ser viviente tender hacia otra cosa, de tal modo que en el seno del universo podemos encontrar un sinn\u00famero de constantes relaciones que se entrelazan secretamente<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn171\" name=\"_ftnref171\">[171]<\/a>.Esto no s\u00f3lo nos invita a admirar las m\u00faltiples conexiones que existen entre las criaturas, sino que nos lleva a descubrir una clave de nuestra propia realizaci\u00f3n. Porque la persona humana m\u00e1s crece, m\u00e1s madura y m\u00e1s se santifica a medida que entra en relaci\u00f3n, cuando sale de s\u00ed misma para vivir en comuni\u00f3n con Dios, con los dem\u00e1s y con todas las criaturas. As\u00ed asume en su propia existencia ese dinamismo trinitario que Dios ha impreso en ella desde su creaci\u00f3n. Todo est\u00e1 conectado, y eso nos invita a madurar una espiritualidad de la solidaridad global que brota del misterio de la Trinidad.<\/p>\n<p><b>VIII. Reina de todo lo creado<\/b><\/p>\n<p><a name=\"241\"><\/a>241. Mar\u00eda, la madre que cuid\u00f3 a Jes\u00fas, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. As\u00ed como llor\u00f3 con el coraz\u00f3n traspasado la muerte de Jes\u00fas, ahora se compadece del sufrimiento de los pobres crucificados y de las criaturas de este mundo arrasadas por el poder humano. Ella vive con Jes\u00fas completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer \u00ab vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza \u00bb (<i>Ap\u00a0<\/i>12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado. En su cuerpo glorificado, junto con Cristo resucitado, parte de la creaci\u00f3n alcanz\u00f3 toda la plenitud de su hermosura. Ella no s\u00f3lo guarda en su coraz\u00f3n toda la vida de Jes\u00fas, que \u00abconservaba\u00bb cuidadosamente (cf\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>2,19.51), sino que tambi\u00e9n comprende ahora el sentido de todas las cosas. Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos m\u00e1s sabios.<\/p>\n<p><a name=\"242\"><\/a>242. Junto con ella, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san Jos\u00e9. \u00c9l cuid\u00f3 y defendi\u00f3 a Mar\u00eda y a Jes\u00fas con su trabajo y su presencia generosa, y los liber\u00f3 de la violencia de los injustos llev\u00e1ndolos a Egipto. En el Evangelio aparece como un hombre justo, trabajador, fuerte. Pero de su figura emerge tambi\u00e9n una gran ternura, que no es propia de los d\u00e9biles sino de los verdaderamente fuertes, atentos a la realidad para amar y servir humildemente. Por eso fue declarado custodio de la Iglesia universal. \u00c9l tambi\u00e9n puede ense\u00f1arnos a cuidar, puede motivarnos a trabajar con generosidad y ternura para proteger este mundo que Dios nos ha confiado.<\/p>\n<p><b>IX. M\u00e1s all\u00e1 del sol<\/b><\/p>\n<p><a name=\"243\"><\/a>243. Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios (cf.\u00a0<i>1 Co\u00a0<\/i>13,12) y podremos leer con feliz admiraci\u00f3n el misterio del universo, que participar\u00e1 con nosotros de la plenitud sin fin. S\u00ed, estamos viajando hacia el s\u00e1bado de la eternidad, hacia la nueva Jerusal\u00e9n, hacia la casa com\u00fan del cielo. Jes\u00fas nos dice: \u00abYo hago nuevas todas las cosas\u00bb (<i>Ap\u00a0<\/i>21,5). La vida eterna ser\u00e1 un asombro compartido, donde cada criatura, luminosamente transformada, ocupar\u00e1 su lugar y tendr\u00e1 algo para aportar a los pobres definitivamente liberados.<\/p>\n<p><a name=\"244\"><\/a>244. Mientras tanto, nos unimos para hacernos cargo de esta casa que se nos confi\u00f3, sabiendo que todo lo bueno que hay en ella ser\u00e1 asumido en la fiesta celestial. Junto con todas las criaturas, caminamos por esta tierra buscando a Dios, porque, \u00absi el mundo tiene un principio y ha sido creado, busca al que lo ha creado, busca al que le ha dado inicio, al que es su Creador\u00bb<a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftn172\" name=\"_ftnref172\">[172]<\/a>. Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupaci\u00f3n por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza.<\/p>\n<p><a name=\"245\"><\/a>245. Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir adelante. En el coraz\u00f3n de este mundo sigue presente el Se\u00f1or de la vida que nos ama tanto. \u00c9l no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos. Alabado sea.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"246\"><\/a>246. Despu\u00e9s de esta prolongada reflexi\u00f3n, gozosa y dram\u00e1tica a la vez, propongo dos oraciones, una que podamos compartir todos los que creemos en un Dios creador omnipotente, y otra para que los cristianos sepamos asumir los compromisos con la creaci\u00f3n que nos plantea el Evangelio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p><i>Oraci\u00f3n por nuestra tierra<\/i><\/p>\n<p>Dios omnipotente,<br \/>\nque est\u00e1s presente en todo el universo<br \/>\ny en la m\u00e1s peque\u00f1a de tus criaturas,<br \/>\nT\u00fa, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,<br \/>\nderrama en nosotros la fuerza de tu amor<br \/>\npara que cuidemos la vida y la belleza.<br \/>\nIn\u00fandanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas<br \/>\nsin da\u00f1ar a nadie.<br \/>\nDios de los pobres,<br \/>\nay\u00fadanos a rescatar<br \/>\na los abandonados y olvidados de esta tierra<br \/>\nque tanto valen a tus ojos.<br \/>\nSana nuestras vidas,<br \/>\npara que seamos protectores del mundo<br \/>\ny no depredadores,<br \/>\npara que sembremos hermosura<br \/>\ny no contaminaci\u00f3n y destrucci\u00f3n.<br \/>\nToca los corazones<br \/>\nde los que buscan s\u00f3lo beneficios<br \/>\na costa de los pobres y de la tierra.<br \/>\nEns\u00e9\u00f1anos a descubrir el valor de cada cosa,<br \/>\na contemplar admirados,<br \/>\na reconocer que estamos profundamente unidos<br \/>\ncon todas las criaturas<br \/>\nen nuestro camino hacia tu luz infinita.<br \/>\nGracias porque est\u00e1s con nosotros todos los d\u00edas.<br \/>\nAli\u00e9ntanos, por favor, en nuestra lucha<br \/>\npor la justicia, el amor y la paz.<\/p>\n<p><i>Oraci\u00f3n cristiana con la creaci\u00f3n<\/i><\/p>\n<p>Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas,<br \/>\nque salieron de tu mano poderosa.<br \/>\nSon tuyas,<br \/>\ny est\u00e1n llenas de tu presencia y de tu ternura.<br \/>\nAlabado seas.<\/p>\n<p>Hijo de Dios, Jes\u00fas,<br \/>\npor ti fueron creadas todas las cosas.<br \/>\nTe formaste en el seno materno de Mar\u00eda,<br \/>\nte hiciste parte de esta tierra,<br \/>\ny miraste este mundo con ojos humanos.<br \/>\nHoy est\u00e1s vivo en cada criatura<br \/>\ncon tu gloria de resucitado.<br \/>\nAlabado seas.<\/p>\n<p>Esp\u00edritu Santo, que con tu luz<br \/>\norientas este mundo hacia el amor del Padre<br \/>\ny acompa\u00f1as el gemido de la creaci\u00f3n,<br \/>\nt\u00fa vives tambi\u00e9n en nuestros corazones<br \/>\npara impulsarnos al bien.<br \/>\nAlabado seas.<\/p>\n<p>Se\u00f1or Uno y Trino,<br \/>\ncomunidad preciosa de amor infinito,<br \/>\nens\u00e9\u00f1anos a contemplarte<br \/>\nen la belleza del universo,<br \/>\ndonde todo nos habla de ti.<br \/>\nDespierta nuestra alabanza y nuestra gratitud<br \/>\npor cada ser que has creado.<br \/>\nDanos la gracia de sentirnos \u00edntimamente unidos<br \/>\ncon todo lo que existe.<\/p>\n<p>Dios de amor,<br \/>\nmu\u00e9stranos nuestro lugar en este mundo<br \/>\ncomo instrumentos de tu cari\u00f1o<br \/>\npor todos los seres de esta tierra,<br \/>\nporque ninguno de ellos est\u00e1 olvidado ante ti.<br \/>\nIlumina a los due\u00f1os del poder y del dinero<br \/>\npara que se guarden del pecado de la indiferencia,<br \/>\namen el bien com\u00fan, promuevan a los d\u00e9biles,<br \/>\ny cuiden este mundo que habitamos.<br \/>\nLos pobres y la tierra est\u00e1n clamando:<br \/>\nSe\u00f1or, t\u00f3manos a nosotros con tu poder y tu luz,<br \/>\npara proteger toda vida,<br \/>\npara preparar un futuro mejor,<br \/>\npara que venga tu Reino<br \/>\nde justicia, de paz, de amor y de hermosura.<br \/>\nAlabado seas.<br \/>\nAm\u00e9n.<\/p>\n<p><i>Dado en Roma, junto a San Pedro, el 24 de mayo, Solemnidad de Pentecost\u00e9s, del a\u00f1o 2015, tercero de mi Pontificado.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>Franciscus<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a><i>\u00a0C\u00e1ntico de las criaturas<\/i>:\u00a0<i>Fonti Francescane (FF)\u00a0<\/i>263.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0Carta ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/apost_letters\/documents\/hf_p-vi_apl_19710514_octogesima-adveniens.html\">Octogesima adveniens<\/a>\u00a0<\/i>(14 mayo 1971), 21:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>63 (1971), 416-417<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/speeches\/1970\/documents\/hf_p-vi_spe_19701116_xxv-istituzione-fao.html\">Discurso a la FAO en su 25 aniversario<\/a>\u00a0<\/i>(16 noviembre 1970):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>62 (1970), 833.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_04031979_redemptor-hominis.html\">Redemptor hominis<\/a>\u00a0<\/i>(4 marzo 1979), 15:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>71 (1979), 287.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/2001\/documents\/hf_jp-ii_aud_20010117.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(17 enero 2001), 4:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (19 enero 2001), p. 12.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a>\u00a0<\/i>(1 mayo 1991), 38:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>83 (1991), 841.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a><i>\u00a0Ib\u00edd.<\/i>, 58, p. 863.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html\">Sollicitudo rei socialis<\/a>\u00a0<\/i>(30 diciembre 1987), 34:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>80 (1988), 559.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>\u00a0Cf. Id., Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a>\u00a0<\/i>(1 mayo 1991), 37:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>83 (1991), 840.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2007\/january\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20070108_diplomatic-corps.html\">Discurso al Cuerpo diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede<\/a>\u00a0<\/i>(8 enero 2007):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>99 (2007), 73.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 51:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 687<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2011\/september\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20110922_reichstag-berlin.html\">Discurso al Deutscher Bundestag, Berl\u00edn<\/a>\u00a0<\/i>(22 septiembre 2011):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>103 (2011)<i>,\u00a0<\/i>664.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2008\/august\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20080806_clero-bressanone.html\">Discurso al clero de la Di\u00f3cesis de Bolzano-Bressanone<\/a>\u00a0<\/i>(6 agosto 2008):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>100 (2008), 634.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a>\u00a0<i>Mensaje para el d\u00eda de oraci\u00f3n por la protecci\u00f3n de la creaci\u00f3n\u00a0<\/i>(1 septiembre 2012).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a><i>\u00a0Discurso en Santa B\u00e1rbara<\/i>, California (8 noviembre 1997); cf. John Chryssavgis,\u00a0<i>On Earth as in Heaven: Ecological Vision and Initiatives of Ecumenical Patriarch Bartholomew<\/i>, Bronx, New York 2012.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd.<\/i>9.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a><i>\u00a0Conferencia en el Monasterio de Utstein<\/i>, Noruega (23 junio 2003).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>\u00a0Discurso \u00ab\u00a0<i>Global Responsibility and Ecological Sustainability: Closing Remarks\u00a0<\/i>\u00bb, I V\u00e9rtice de Halki, Estambul (20 junio 2012).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a>\u00a0Tom\u00e1s de Celano,\u00a0<i>Vida primera de San Francisco<\/i>, XXIX, 81:\u00a0<i>FF\u00a0<\/i>460.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a><i>\u00a0Legenda maior<\/i>, VIII, 6:\u00a0<i>FF\u00a0<\/i>1145.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a>\u00a0Cf. Tom\u00e1s de Celano,\u00a0<i>Vida segunda de San Francisco<\/i>, CXXIV, 165:\u00a0<i>FF\u00a0<\/i>750.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a>Conferencia de los Obispos Cat\u00f3licos del Sur de \u00c1frica,\u00a0<i>Pastoral Statement on the Environmental Crisis\u00a0<\/i>(5 septiembre 1999).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2014\/november\/documents\/papa-francesco_20141120_visita-fao.html#SALUDO_AL_PERSONAL_DE_LA_FAO\">Saludo al personal de la FAO<\/a>\u00a0<\/i>(20 noviembre 2014):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>106 (2014), 985.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a>\u00a0V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe,\u00a0<i>Documento de Aparecida\u00a0<\/i>(29 junio 2007), 86.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a>\u00a0Conferencia de los Obispos Cat\u00f3licos de Filipinas, Carta pastoral\u00a0<i>What is Happening to our Beautiful Land?\u00a0<\/i>(29 enero 1988).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a>\u00a0Conferencia Episcopal Boliviana, Carta pastoral sobre medio ambiente y desarrollo humano en Bolivia\u00a0<i>El universo, don de Dios para la vida<\/i>(2012), 17.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a>\u00a0Cf. Conferencia Episcopal Alemana. Comisi\u00f3n para Asuntos Sociales,\u00a0<i>Der Klimawandel: Brennpunkt globaler, intergenerationeller und \u00f6kologischer Gerechtigkeit\u00a0<\/i>(septiembre 2006), 28-30.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a>\u00a0Consejo Pontificio Justicia y Paz,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/justpeace\/documents\/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html\">Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/a><\/i>, 483.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2013\/documents\/papa-francesco_20130605_udienza-generale.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(5 junio 2013):\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (7 junio 2013), p. 12.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a>\u00a0Obispos de la regi\u00f3n de Patagonia-Comahue (Argentina)<i>, Mensaje de Navidad\u00a0<\/i>(diciembre 2009), 2.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a>\u00a0Conferencia de los Obispos Cat\u00f3licos de los Estados Unidos,\u00a0<i>Global Climate Change: A Plea for Dialogue, Prudence and the Common Good\u00a0<\/i>(15 junio 2001).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a>\u00a0V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe,\u00a0<i>Documento de Aparecida\u00a0<\/i>(29 junio 2007), 471.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 56:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1043.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a>\u00a0Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990<\/a><\/i>, 12:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>82 (1990), 154.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a>\u00a0Id.,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/2001\/documents\/hf_jp-ii_aud_20010117.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(17 enero 2001), 3:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (19 enero 2001), p. 12.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a>\u00a0Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990<\/a><\/i>, 15:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>82 (1990), 156.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, 357.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/angelus\/1980\/documents\/hf_jp-ii_ang_19801116.html\">Angelus<\/a>\u00a0<\/i>(16 noviembre 1980):\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano,\u00a0<\/i>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (23 noviembre 1980), p. 9.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a>\u00a0Benedicto XVI,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2005\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20050424_inizio-pontificato.html\">Homil\u00eda en el solemne inicio del ministerio petrino<\/a>\u00a0<\/i>(24 abril 2005):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>97 (2005), 711.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i>Legenda maior<\/i>, VIII, 1:\u00a0<i>FF\u00a0<\/i>1134.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, 2416.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a>\u00a0Conferencia Episcopal Alemana,\u00a0<i>Zukunft der Sch\u00f6pfung \u2013 Zukunft der Menschheit. Erkl\u00e4rung der Deutschen Bischofskonferenz zu Fragen der Umwelt und der Energieversorgung\u00a0<\/i>(1980), II, 2.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, 339.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a><i>\u00a0Hom. in Hexaemeron<\/i>, 1, 2, 10:\u00a0<i>PG\u00a0<\/i>29, 9.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a>\u00a0<i>Divina Comedia. Para\u00edso,\u00a0<\/i>Canto XXXIII, 145.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a>\u00a0Benedicto XVI,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/audiences\/2005\/documents\/hf_ben-xvi_aud_20051109.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(9 noviembre 2005), 3:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (11 noviembre 2005), p. 20.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a>\u00a0Id., Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 51:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 687.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a>\u00a0Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1991\/documents\/hf_jp-ii_aud_19910424.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(24 abril 1991), 6:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano,\u00a0<\/i>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (26 abril 1991), p. 6.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a>\u00a0El\u00a0<i>Catecismo\u00a0<\/i>explica que Dios quiso crear un mundo en camino hacia su perfecci\u00f3n \u00faltima y que esto implica la presencia de la imperfecci\u00f3n ydel mal f\u00edsico; cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, 310.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a>\u00a0Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, sobre la Iglesia en el mundo actual, 36.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a>\u00a0Tom\u00e1s de Aquino,\u00a0<i>Summa Theologiae\u00a0<\/i>I, q. 104, art. 1, ad 4.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a>\u00a0Id.,\u00a0<i>In octo libros Physicorum Aristotelis expositio<\/i>, lib. II, lectio 14.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]\u00a0<\/a>En esta perspectiva se sit\u00faa la aportaci\u00f3n del P. Teilhard de Chardin; cf. Pablo VI,\u00a0<i>Discurso en un establecimiento qu\u00edmico-farmac\u00e9utico\u00a0<\/i>(24 febrero 1966):\u00a0<i>Insegnamenti\u00a0<\/i>4 (1966), 992-993; Juan Pablo II,\u00a0<i>Carta al reverendo P. George V. Coyne\u00a0<\/i>(1 junio 1988):\u00a0<i>Insegnamenti\u00a0<\/i>5\/2 (2009), 60; Benedicto XVI,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2009\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20090724_vespri-aosta.html\">Homil\u00eda para la celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas en Aosta<\/a>\u00a0<\/i>(24 julio 2009):\u00a0<i>L\u2019Osservatore romano,\u00a0<\/i>ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (31 julio 2009), p. 3s.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a>\u00a0Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/2002\/documents\/hf_jp-ii_aud_20020130.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(30 enero 2002), 6:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (1 febrero 2002), p. 12.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a>\u00a0Conferencia de los Obispos Cat\u00f3licos de Canad\u00e1. Comisi\u00f3n para los \u0104suntos Sociales, Carta pastoral\u00a0<i>You love all that exists&#8230; all things are yours, God, Lover of Life\u00a0<\/i>(4 octubre 2003), 1.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a>\u00a0Conferencia de los Obispos Cat\u00f3licos de Jap\u00f3n,\u00a0<i>Reverence for Life. A Message for the Twenty-First Century\u00a0<\/i>(1 enero 2001), n. 89.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a>\u00a0Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/2000\/documents\/hf_jp-ii_aud_20000126.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(26 enero 2000), 5:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (28 enero 2000), p. 3.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a>\u00a0Id.,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/2000\/documents\/hf_jp-ii_aud_20000802.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(2 agosto 2000), 3:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (4 agosto 2000), p. 8.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a>\u00a0Paul Ricoeur,\u00a0<i>Philosophie de la volont\u00e9\u00a0<\/i>II.\u00a0<i>Finitude et culpabilit\u00e9,\u00a0<\/i>Paris 2009, 2016 (ed. esp.:\u00a0<i>Finitud y culpabilidad<\/i>, Madrid 1967, 249).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a>\u00a0<i>Summa Theologiae\u00a0<\/i>I, q. 47, art. 1.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd<\/i>.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i>ib\u00edd.<\/i>, art. 2, ad 1; art. 3.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref63\" name=\"_ftn63\">[63]<\/a><i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, 340.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref64\" name=\"_ftn64\">[64]<\/a><i>\u00a0C\u00e1ntico de las criaturas: FF\u00a0<\/i>263.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref65\" name=\"_ftn65\">[65]<\/a>\u00a0Cf. Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil,\u00a0<i>A Igreja e a quest\u00e3o ecol\u00f3gica\u00a0<\/i>(1992), 53-54.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref66\" name=\"_ftn66\">[66]<\/a><i>\u00a0Ib\u00edd.<\/i>, 61.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref67\" name=\"_ftn67\">[67]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 215:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1109.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref68\" name=\"_ftn68\">[68]<\/a>\u00a0Cf. Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 14:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 650.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref69\" name=\"_ftn69\">[69]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, 2418.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref70\" name=\"_ftn70\">[70]<\/a>\u00a0Conferencia del Episcopado Dominicano, Carta pastoral\u00a0<i>Sobre la relaci\u00f3n del hombre con la naturaleza\u00a0<\/i>(21 enero1987).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref71\" name=\"_ftn71\">[71]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html\">Laborem exercens<\/a>\u00a0<\/i>(14 septiembre 1981), 19:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>73 (1981), 626.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref72\" name=\"_ftn72\">[72]<\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a>\u00a0<\/i>(1 mayo 1991), 31:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>83 (1991), 831.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref73\" name=\"_ftn73\">[73]<\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html\">Sollicitudo rei socialis<\/a>\u00a0<\/i>(30 diciembre 1987), 33:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>80 (1988), 557.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref74\" name=\"_ftn74\">[74]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1979\/january\/documents\/hf_jp-ii_spe_19790129_messico-cuilapan-indios.html\">Discurso a los ind\u00edgenas y campesinos de M\u00e9xico<\/a><\/i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1979\/january\/documents\/hf_jp-ii_spe_19790129_messico-cuilapan-indios.html\">,\u00a0<i>Cuilap\u00e1n<\/i><\/a><i>\u00a0<\/i>(29 enero 1979), 6:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>71 (1979), 209.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref75\" name=\"_ftn75\">[75]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1980\/documents\/hf_jp-ii_hom_19800707_recife-brazil.html\">Homil\u00eda durante la Misa celebrada para los agricultores en Recife, Brasil<\/a>\u00a0<\/i>(7 julio 1980), 4:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>72 (1980), 926.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref76\" name=\"_ftn76\">[76]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990<\/a><\/i>, 8:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>82 (1990), 152.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref77\" name=\"_ftn77\">[77]<\/a>\u00a0Conferencia Episcopal Paraguaya, Carta pastoral\u00a0<i>El campesino paraguayo y la tierra\u00a0<\/i>(12 junio 1983), 2, 4, d.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref78\" name=\"_ftn78\">[78]<\/a>\u00a0Conferencia Episcopal de Nueva Zelanda,\u00a0<i>Statement on Environmental Issues<\/i>, Wellington (1 septiembre 2006).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref79\" name=\"_ftn79\">[79]<\/a>\u00a0Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html\">Laborem exercens<\/a>\u00a0<\/i>(14 septiembre 1981), 27:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>73 (1981), 645.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref80\" name=\"_ftn80\">[80]<\/a>\u00a0Por eso san Justino pod\u00eda hablar de \u00absemillas del Verbo\u00bb en el mundo; cf.\u00a0<i>II Apolog\u00eda\u00a0<\/i>8, 1-2; 13, 3-6:\u00a0<i>PG\u00a0<\/i>6, 457-458; 467.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref81\" name=\"_ftn81\">[81]<\/a>\u00a0Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1981\/february\/documents\/hf_jp-ii_spe_19810225_giappone-hiroshima-scienziati-univ.html\">Discurso a los representantes de la ciencia, de la cultura y de los altos estudios en la Universidad de las Naciones Unidas<\/a><\/i>, Hiroshima (25 febrero 1981), 3:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>73 (1981), 422.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref82\" name=\"_ftn82\">[82]<\/a>\u00a0Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 69:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 702.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref83\" name=\"_ftn83\">[83]<\/a>\u00a0Romano Guardini,\u00a0<i>Das Ende der Neuzeit<\/i>, W\u00fcrzburg 1965<sup>9<\/sup>, 87 (ed. esp.:\u00a0<i>El ocaso de la Edad Moderna,\u00a0<\/i>Madrid 1958, 111-112).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref84\" name=\"_ftn84\">[84]<\/a><i>\u00a0Ib\u00edd.\u00a0<\/i>(ed. esp.: 112).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref85\" name=\"_ftn85\">[85]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd.,\u00a0<\/i>87-88 (ed. esp.: 112).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref86\" name=\"_ftn86\">[86]<\/a>\u00a0Consejo Pontificio Justicia y Paz,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/justpeace\/documents\/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html\">Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/a><\/i>, 462.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref87\" name=\"_ftn87\">[87]<\/a>\u00a0Romano Guardini,\u00a0<i>Das Ende der Neuzeit<\/i>, 63s (ed. esp.:\u00a0<i>El ocaso de la Edad Moderna,\u00a0<\/i>83-84).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref88\" name=\"_ftn88\">[88]<\/a><i>\u00a0Ib\u00edd.<\/i>, 64 (ed. esp.: 84).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref89\" name=\"_ftn89\">[89]<\/a>\u00a0Cf. Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 35:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 671.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref90\" name=\"_ftn90\">[90]<\/a><i>\u00a0Ib\u00edd<\/i>., 22: p. 657.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref91\" name=\"_ftn91\">[91]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 231:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1114.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref92\" name=\"_ftn92\">[92]<\/a>\u00a0Romano Guardini,\u00a0<i>Das Ende der Neuzeit<\/i>, 63 (ed. esp.:\u00a0<i>El ocaso de la Edad Moderna<\/i>, 83).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref93\" name=\"_ftn93\">[93]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a>\u00a0<\/i>(1 mayo 1991), 38:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>83 (1991), 841.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref94\" name=\"_ftn94\">[94]<\/a>\u00a0Cf. Declaraci\u00f3n\u00a0<i>Love for Creation. An Asian Response to the Ecological Crisis,\u00a0<\/i>Coloquio promovido por la Federaci\u00f3n de las Conferencias Episcopales de Asia (Tagaytay 31 enero \u2013 5 febrero 1993), 3.3.2.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref95\" name=\"_ftn95\">[95]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a>\u00a0<\/i>(1 mayo 1991), 37:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>83 (1991), 840.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref96\" name=\"_ftn96\">[96]<\/a>\u00a0Benedicto XVI,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_ben-xvi_mes_20091208_xliii-world-day-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010<\/a><\/i>, 2:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>102 (2010), 41.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref97\" name=\"_ftn97\">[97]<\/a>\u00a0Id., Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 28:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 663.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref98\" name=\"_ftn98\">[98]<\/a>\u00a0Cf. Vicente de Lerins,\u00a0<i>Commonitorium primum<\/i>, cap. 23:\u00a0<i>PL\u00a0<\/i>50, 668 : \u00ab Ut annis scilicet consolidetur, dilatetur tempore, sublimetur aetate \u00bb.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref99\" name=\"_ftn99\">[99]<\/a>\u00a0N. 80:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1053.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref100\" name=\"_ftn100\">[100]<\/a>\u00a0Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, sobre la Iglesia en el mundo actual, 63.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref101\" name=\"_ftn101\">[101]<\/a>Cf. Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a>\u00a0<\/i>(1 mayo 1991), 37:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>83 (1991), 840.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a>\u00a0Pablo VI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_26031967_populorum.html\">Populorum progressio<\/a>\u00a0<\/i>(26 marzo 1967), 34:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>59 (1967), 274.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref103\" name=\"_ftn103\">[103]<\/a>Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 32:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 666.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref104\" name=\"_ftn104\">[104]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd.<\/i><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref105\" name=\"_ftn105\">[105]<\/a><i>\u00a0Ib\u00edd.<\/i>101.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref106\" name=\"_ftn106\">[106]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, 2417.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref107\" name=\"_ftn107\">[107]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd.<\/i>, 2418.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref108\" name=\"_ftn108\">[108]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd.<\/i>, 2415.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref109\" name=\"_ftn109\">[109]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990<\/a><\/i>, 6:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>82 (1990), 150.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref110\" name=\"_ftn110\">[110]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1981\/october\/documents\/hf_jp-ii_spe_19811003_accademia-scienze.html\">Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias<\/a>\u00a0<\/i>(3 octubre 1981), 3:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (8 noviembre 1981), p. 7.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref111\" name=\"_ftn111\">[111]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990<\/a><\/i>, 7:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>82 (1990), 151.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref112\" name=\"_ftn112\">[112]<\/a>\u00a0Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1983\/october\/documents\/hf_jp-ii_spe_19831029_ass-medica-mondiale.html\">Discurso a la 35 Asamblea General de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica Mundial<\/a>\u00a0<\/i>(29 octubre 1983), 6:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>76 (1984), 394.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref113\" name=\"_ftn113\">[113]<\/a>\u00a0Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral social de Argentina,\u00a0<i>Una tierra para todos\u00a0<\/i>(junio 2005), 19.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref114\" name=\"_ftn114\">[114]<\/a><i>\u00a0Declaraci\u00f3n de R\u00edo sobre el medio ambiente y el desarrollo\u00a0<\/i>(14 junio 1992), Principio 4.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref115\" name=\"_ftn115\">[115]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 237:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1116.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref116\" name=\"_ftn116\">[116]<\/a>\u00a0Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 51:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 687.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref117\" name=\"_ftn117\">[117]<\/a>\u00a0Algunos autores han mostrado los valores que suelen vivirse, por ejemplo, en las \u00ab villas \u00bb, chabolas o favelas de Am\u00e9rica Latina: cf. Juan Carlos Scannone, S.J., \u00abLa irrupci\u00f3n del pobre y la l\u00f3gica de la gratuidad\u00bb, en Juan Carlos Scannone y Marcelo Perine (eds.),\u00a0<i>Irrupci\u00f3n del pobre y quehacer filos\u00f3fico. Hacia una nueva racionalidad<\/i>, Buenos Aires 1993, 225-230.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref118\" name=\"_ftn118\">[118]<\/a>\u00a0Consejo Pontificio Justicia y Paz,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/justpeace\/documents\/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html\">Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/a><\/i>, 482.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref119\" name=\"_ftn119\">[119]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 210:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1107.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref120\" name=\"_ftn120\">[120]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2011\/september\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20110922_reichstag-berlin.html\">Discurso al Deutscher Bundestag, Berl\u00edn<\/a>\u00a0<\/i>(22 septiembre 2011):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>103 (2011), 668.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref121\" name=\"_ftn121\">[121]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/audiences\/2015\/documents\/papa-francesco_20150415_udienza-generale.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(15 abril 2015):\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (17 abril 2015), p. 2.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref122\" name=\"_ftn122\">[122]<\/a>\u00a0Conc. Ecum. Vat. II, Const. past.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, sobre la Iglesia en el mundo actual, 26.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref123\" name=\"_ftn123\">[123]<\/a>\u00a0Cf. n. 186-201:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1098-1105.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref124\" name=\"_ftn124\">[124]<\/a>\u00a0Conferencia Episcopal Portuguesa, Carta pastoral\u00a0<i>Responsabilidade solid\u00e1ria pelo bem comum\u00a0<\/i>(15 septiembre 2003), 20.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref125\" name=\"_ftn125\">[125]<\/a>\u00a0Benedicto XVI,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_ben-xvi_mes_20091208_xliii-world-day-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010<\/a><\/i>, 8:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>102 (2010), 45.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref126\" name=\"_ftn126\">[126]<\/a>\u00a0<i>Declaraci\u00f3n de R\u00edo sobre el medio ambiente y el desarrollo\u00a0<\/i>(14 junio 1992), Principio 1.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref127\" name=\"_ftn127\">[127]<\/a>\u00a0Conferencia Episcopal Boliviana, Carta pastoral sobre medio ambiente y desarrollo humano en Bolivia\u00a0<i>El universo, don de Dios para la vida\u00a0<\/i>(2012), 86.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref128\" name=\"_ftn128\">[128]<\/a>\u00a0Consejo Pontificio Justicia y Paz,\u00a0<i>Energ\u00eda, justicia y paz,\u00a0<\/i>IV, 1, Ciudad del Vaticano 2013, 57.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref129\" name=\"_ftn129\">[129]<\/a>\u00a0Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 67:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 700.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref130\" name=\"_ftn130\">[130]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 222:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1111.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref131\" name=\"_ftn131\">[131]<\/a>\u00a0Consejo Pontificio Justicia y Paz,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/justpeace\/documents\/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html\">Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/a><\/i>, 469.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref132\" name=\"_ftn132\">[132]<\/a>\u00a0<i>Declaraci\u00f3n de R\u00edo sobre el medio ambiente y el desarrollo\u00a0<\/i>(14 junio 1992), Principio 15.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref133\" name=\"_ftn133\">[133]<\/a>\u00a0Cf. Conferencia del Episcopado Mexicano. Comisi\u00f3n Episcopal para la Pastoral Social,\u00a0<i>Jesucristo, vida y esperanza de los ind\u00edgenas y campesinos\u00a0<\/i>(14 enero 2008).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref134\" name=\"_ftn134\">[134]<\/a>\u00a0Consejo Pontificio Justicia y Paz,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/justpeace\/documents\/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html\">Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/a><\/i>, 470.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref135\" name=\"_ftn135\">[135]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_ben-xvi_mes_20091208_xliii-world-day-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010<\/a><\/i>, 9:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>102 (2010), 46.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref136\" name=\"_ftn136\">[136]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd<\/i>.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref137\" name=\"_ftn137\">[137]<\/a><i>\u00a0Ib\u00edd.<\/i>, 5: p. 43.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref138\" name=\"_ftn138\">[138]<\/a>\u00a0Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 50:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 686.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref139\" name=\"_ftn139\">[139]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 209:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1107.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref140\" name=\"_ftn140\">[140]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd.<\/i>, 228: p. 1113.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref141\" name=\"_ftn141\">[141]<\/a>\u00a0Cf. Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20130629_enciclica-lumen-fidei.html\">Lumen fidei<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2013), 34:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 577: \u00abLa luz de la fe, unida a la verdad del amor, no es ajena al mundo material, porque el amor se vive siempre en cuerpo y alma; la luz de la fe es una luz encarnada, que procede de la vida luminosa de Jes\u00fas. Ilumina incluso la materia, conf\u00eda en su ordenamiento, sabe que en ella se abre un camino de armon\u00eda y de comprensi\u00f3n cada vez m\u00e1s amplio. La mirada de la ciencia se beneficia as\u00ed de la fe: esta invita al cient\u00edfico a estar abierto a la realidad, en toda su riqueza inagotable. La fe despierta el sentido cr\u00edtico, en cuanto que no permite que la investigaci\u00f3n se conforme con sus f\u00f3rmulas y la ayuda a darse cuenta de que la naturaleza no se reduce a ellas. Invitando a maravillarse ante el misterio de la creaci\u00f3n, la fe ensancha los horizontes de la raz\u00f3n para iluminar mejor el mundo que se presenta a los estudios de la ciencia\u00bb.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref142\" name=\"_ftn142\">[142]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 256:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1123.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref143\" name=\"_ftn143\">[143]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd.<\/i>, 231: p. 1114.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref144\" name=\"_ftn144\">[144]<\/a><i>\u00a0Das Ende der Neuzeit<\/i>, W\u00fcrzburg 19659, 66-67 (ed. esp.:\u00a0<i>El ocaso de la Edad Moderna<\/i>, Madrid 1958, 87).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref145\" name=\"_ftn145\">[145]<\/a>\u00a0Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990<\/a><\/i>, 1:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>82 (1990), 147.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref146\" name=\"_ftn146\">[146]<\/a>\u00a0Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 66:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 699.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref147\" name=\"_ftn147\">[147]<\/a>\u00a0Id.,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_ben-xvi_mes_20091208_xliii-world-day-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010<\/a><\/i>, 11:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>102 (2010), 48.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref148\" name=\"_ftn148\">[148]<\/a><i>\u00a0Carta de la Tierra<\/i>, La Haya (29 junio 2000).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref149\" name=\"_ftn149\">[149]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a>\u00a0<\/i>(1 mayo 1991), 39:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>83 (1991), 842.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref150\" name=\"_ftn150\">[150]<\/a>\u00a0Id.,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19891208_xxiii-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990<\/a><\/i>, 14:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>82 (1990), 155.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref151\" name=\"_ftn151\">[151]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 261:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1124.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref152\" name=\"_ftn152\">[152]<\/a>\u00a0Benedicto XVI,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2005\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20050424_inizio-pontificato.html\">Homil\u00eda en el solemne inicio del ministerio petrino<\/a>\u00a0<\/i>(24 abril 2005):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>97 (2005), 710.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref153\" name=\"_ftn153\">[153]<\/a>\u00a0Conferencia de los Obispos cat\u00f3licos de Australia,\u00a0<i>A New Earth \u2013 The Environmental Challenge\u00a0<\/i>(2002).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref154\" name=\"_ftn154\">[154]<\/a>\u00a0Romano Guardini,\u00a0<i>Das Ende der Neuzeit<\/i>, 72 (ed. esp.:\u00a0<i>El ocaso de la Edad Moderna<\/i>, 93).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref155\" name=\"_ftn155\">[155]<\/a>\u00a0Exhort. ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\">Evangelii gaudium<\/a>\u00a0<\/i>(24 noviembre 2013), 71:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>105 (2013), 1050.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref156\" name=\"_ftn156\">[156]<\/a>\u00a0Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>\u00a0<\/i>(29 junio 2009), 2:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>101 (2009), 642.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref157\" name=\"_ftn157\">[157]<\/a>\u00a0Pablo VI,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/paul-vi\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_p-vi_mes_19761208_x-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1977<\/a><\/i>:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>68 (1976), 709.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref158\" name=\"_ftn158\">[158]<\/a>\u00a0Consejo Pontificio Justicia y Paz,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/justpeace\/documents\/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html\">Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/a><\/i>, 582.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref159\" name=\"_ftn159\">[159]<\/a>\u00a0Un maestro espiritual, Ali Al-Kawwas, desde su propia experiencia, tambi\u00e9n destacaba la necesidad de no separar demasiado las criaturas del mundo de la experiencia de Dios en el interior. Dec\u00eda: \u00abNo hace falta criticar prejuiciosamente a los que buscan el \u00e9xtasis en la m\u00fasica o en la poes\u00eda. Hay un secreto sutil en cada uno de los movimientos y sonidos de este mundo. Los iniciados llegan a captar lo que dicen el viento que sopla, los \u00e1rboles que se doblan, el agua que corre, las moscas que zumban, las puertas que crujen, el canto de los p\u00e1jaros, el sonido de las cuerdas o las flautas, el suspiro de los enfermos, el gemido de los afligidos\u2026\u00bb (Eva De Vitray-Meyerovitch [ed.],\u00a0<i>Anthologie du soufisme<\/i>, Paris 1978, 200).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref160\" name=\"_ftn160\">[160]<\/a>\u00a0<i>In II Sent.<\/i>, 23, 2, 3.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref161\" name=\"_ftn161\">[161]<\/a><i>\u00a0C\u00e1ntico espiritual,\u00a0<\/i>XIV-XV, 5.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref162\" name=\"_ftn162\">[162]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd<\/i>.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref163\" name=\"_ftn163\">[163]<\/a>\u00a0<i>Ib\u00edd.<\/i>, XIV-XV, 6-7.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref164\" name=\"_ftn164\">[164]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Carta ap.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/1995\/documents\/hf_jp-ii_apl_19950502_orientale-lumen.html\">Orientale lumen<\/a>\u00a0<\/i>(2 mayo 1995), 11:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>87 (1995), 757.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref165\" name=\"_ftn165\">[165]<\/a><i>\u00a0Ib\u00edd.<\/i><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref166\" name=\"_ftn166\">[166]<\/a>\u00a0Id., Carta enc.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_20030417_eccl-de-euch.html\">Ecclesia de Eucharistia<\/a>\u00a0<\/i>(17 abril 2003), 8:\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>95 (2003), 438.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref167\" name=\"_ftn167\">[167]<\/a>\u00a0Benedicto XVI,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2006\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20060615_corpus-christi.html\">Homil\u00eda en la Misa del Corpus Christi<\/a>\u00a0<\/i>(15 junio 2006):\u00a0<i>AAS\u00a0<\/i>98 (2006), 513.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref168\" name=\"_ftn168\">[168]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a><\/i>, 2175.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref169\" name=\"_ftn169\">[169]<\/a>Juan Pablo II,\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/2000\/documents\/hf_jp-ii_aud_20000802.html\">Catequesis<\/a>\u00a0<\/i>(2 agosto 2000), 4:\u00a0<i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola (4 agosto 2000), p. 8.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref170\" name=\"_ftn170\">[170]<\/a>\u00a0<i>Quaest. disp. de Myst. Trinitatis<\/i>, 1, 2, concl.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref171\" name=\"_ftn171\">[171]<\/a>\u00a0Cf. Tom\u00e1s de Aquino,\u00a0<i>Summa Theologiae\u00a0<\/i>I, q. 11, art. 3; q. 21, art. 1, ad 3; q. 47, art. 3.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#_ftnref172\" name=\"_ftn172\">[172]<\/a>\u00a0Basilio Magno<i>, Hom. in Hexaemeron<\/i>, 1, 2, 6:\u00a0<i>PG\u00a0<\/i>29, 8.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta Enc\u00edclica del Papa Francisco (24 de mayo de 2015)<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":154387,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[102],"tags":[89985,542,89981,2142,9096,89987,21375,47148,89983,10168,47176,21605,89984,854,57293,16166,17860,66522,39056,1767,9279,89986,158,19584,89982,3610,89988],"class_list":["post-154385","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos","tag-antropocentrismo","tag-bien-comun","tag-biodiversidad","tag-cambio-climatico","tag-carta-enciclica","tag-clamor-de-la-tierra","tag-contaminacion","tag-conversion-ecologica","tag-creacion-divina","tag-crisis-ecologica","tag-cuidado-de-la-casa-comun","tag-desarrollo-sostenible","tag-destino-comun-de-los-bienes","tag-dialogo-interreligioso-es","tag-doctrina-social-iglesia","tag-ecologia-integral","tag-enciclica-laudato-si","tag-espiritualidad-ecologica","tag-fraternidad-universal","tag-justicia-social","tag-laudato-si-3","tag-medio-ambiente-catolico","tag-papa-francisco","tag-paradigma-tecnocratico","tag-pobreza-y-medio-ambiente","tag-san-francisco-de-asis","tag-sostenibilidad-ambiental"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Laudato Si &#8211; 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Exaudi News es un medio de comunicaci\u00f3n cat\u00f3lico internacional que informa, forma y transforma, diariamente en espa\u00f1ol, ingl\u00e9s e italiano. A trav\u00e9s de noticias, art\u00edculos de an\u00e1lisis y transmisiones en directo de los eventos del Papa, Exaudi busca fortalecer la unidad de los cristianos y contribuir a la evangelizaci\u00f3n del mundo, siempre guiados por la doctrina social de la Iglesia. Trabajamos para acercar la verdad y los valores cristianos a cada rinc\u00f3n del planeta. \u00a1Ay\u00fadanos a transformar el mundo con Exaudi! En Exaudi creemos que la evangelizaci\u00f3n y la informaci\u00f3n de calidad pueden cambiar vidas. Para continuar con nuestra misi\u00f3n y expandir nuestro alcance, necesitamos tu ayuda. Adem\u00e1s, buscamos personas comprometidas que deseen unirse a nuestro equipo. 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