{"id":147758,"date":"2025-11-27T08:30:19","date_gmt":"2025-11-27T07:30:19","guid":{"rendered":"https:\/\/exaudi.org\/?p=147758"},"modified":"2025-11-26T18:47:25","modified_gmt":"2025-11-26T17:47:25","slug":"una-carne-un-elogio-a-la-monogamia-como-don-divino-y-camino-de-santidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/exaudi.org\/es\/una-carne-un-elogio-a-la-monogamia-como-don-divino-y-camino-de-santidad\/","title":{"rendered":"Una Carne: Un Elogio a la Monogamia como Don Divino y Camino de Santidad"},"content":{"rendered":"<p>En el coraz\u00f3n de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, el matrimonio no es solo un contrato social o una uni\u00f3n temporal, sino un sacramento que refleja el amor fiel y exclusivo de Dios por su pueblo. El reciente documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, titulado *Una caro &#8211; Elogio de la monogamia. Nota doctrinal sobre el valor del matrimonio como uni\u00f3n exclusiva y pertenencia rec\u00edproca* (25 de noviembre de 2025), representa un hito en la reflexi\u00f3n eclesial contempor\u00e1nea. Firmado por el prefecto, el cardenal V\u00edctor Manuel Fern\u00e1ndez, este texto no busca condenar pr\u00e1cticas contrarias, sino iluminar con esperanza y profundidad la belleza de la monogamia como camino de plenitud humana y divina. Basado exclusivamente en fuentes cat\u00f3licas fiables \u2014las Sagradas Escrituras, el Magisterio de la Iglesia (desde los Padres hasta el papa Francisco y el papa Le\u00f3n XIV), la teolog\u00eda cl\u00e1sica y contempor\u00e1nea, y hasta la poes\u00eda inspirada\u2014, este art\u00edculo ofrece un an\u00e1lisis positivo, did\u00e1ctico y constructivo. Invita a los esposos, catequistas y fieles a redescubrir el matrimonio como un \u00abnosotros\u00bb transformador, abierto a la gracia de Dios.<\/p>\n<h3><strong>El Contexto y la Propuesta del Documento: Una Invitaci\u00f3n a la Alegr\u00eda Conyugal<\/strong><\/h3>\n<p>El documento surge en un mundo marcado por el avance tecnol\u00f3gico, donde el ser humano se tienta a verse como \u00abuna criatura sin l\u00edmites\u00bb capaz de poseer todo lo imaginable (Presentaci\u00f3n). En este escenario, el valor de un amor exclusivo \u2014que implica una renuncia libre a otras posibilidades\u2014 puede ofuscarse. Sin embargo, *Una caro* adopta un tono propositivo y gozoso: extrae de la Biblia, la historia cristiana, la filosof\u00eda y la poes\u00eda razones para elegir una uni\u00f3n \u00fanica y totalizante. Como ense\u00f1a el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (n. 1601), el matrimonio es \u00abuni\u00f3n \u00edntima y complementaria\u00bb entre hombre y mujer, y este texto enriquece esa visi\u00f3n centr\u00e1ndose en la *unidad* como propiedad esencial, m\u00e1s all\u00e1 de la indisolubilidad o la procreaci\u00f3n (I, 5).<\/p>\n<p>Did\u00e1cticamente, el documento estructura su reflexi\u00f3n en siete cap\u00edtulos, como un mosaico que integra perspectivas b\u00edblicas, hist\u00f3ricas y culturales. Constructivamente, no sobrecarga con dogmas abstractos, sino que invita a un di\u00e1logo vivo: para movimientos matrimoniales, es un material rico para estudio y oraci\u00f3n; para el lector apresurado, basta el cap\u00edtulo VI y la conclusi\u00f3n, que resaltan la \u00abpertenencia rec\u00edproca\u00bb y la \u00abcaridad conyugal\u00bb (Presentaci\u00f3n). Esta aproximaci\u00f3n recuerda la exhortaci\u00f3n de san Juan Pablo II en *Familiaris consortio* (n. 13): el matrimonio merece ser \u00absiempre m\u00e1s profundizado\u00bb, y aqu\u00ed se cumple esa llamada con frescura y amplitud.<\/p>\n<h3><strong>La Ra\u00edz B\u00edblica: De la Creaci\u00f3n a la Alianza Eterna<\/strong><\/h3>\n<p>El cap\u00edtulo II, \u00abLa monogamia en la Biblia\u00bb, es un tesoro did\u00e1ctico que ilustra c\u00f3mo las Escrituras celebran el amor exclusivo como proyecto divino desde el principio. En G\u00e9nesis 2, el hombre, en su soledad original, anhela un \u00abayuda que le corresponda\u00bb (Gen 2,18), no una multitud de compa\u00f1eros, sino un \u00abt\u00fa\u00bb \u00fanico para un di\u00e1logo \u00abcara a cara\u00bb (II, 12). Esta imagen evoca la reciprocidad esencial: el hombre deja a sus padres para unirse a su esposa, convirti\u00e9ndose en \u00abuna sola carne\u00bb (Gen 2,24), un v\u00ednculo tan \u00edntimo que el salmista lo aplica a la uni\u00f3n con Dios (Sal 63,8).<\/p>\n<p>Los profetas ampl\u00edan esta simbolog\u00eda: Oseas, herido por la infidelidad de su esposa, perdona y espera su retorno, prefigurando el amor fiel de Dios por Israel (Os 2,16-17; II, 16). Ezequiel describe a Dios cubriendo a su pueblo con su manto, protegi\u00e9ndolo de miradas ajenas, s\u00edmbolo de exclusividad (Ez 16,8). En la literatura sapiencial, el Cantar de los Cantares culmina: \u00abMi amado es m\u00edo y yo soy suya\u00bb (Ct 2,16), un sello de pertenencia mutua m\u00e1s fuerte que la muerte (Ct 8,6). San Juan Pablo II sintetiza: la monogamia es analog\u00eda del monote\u00edsmo, donde el adulterio espiritual (idolatr\u00eda) ofende la alianza \u00fanica (II, 20).<\/p>\n<p>Este enfoque constructivo invita a los esposos a releer la Biblia en pareja: no como texto lejano, sino como espejo de su \u00abnosotros\u00bb. Como dice el papa Francisco en *Amoris laetitia* (n. 121), el matrimonio es un \u00abpacto de sangre\u00bb que refleja la entrega de Cristo por la Iglesia (Ef 5,25).<\/p>\n<h3><strong>Ecos Hist\u00f3ricos y Magisteriales: Una Tradici\u00f3n Viva de Unidad<\/strong><\/h3>\n<p>El cap\u00edtulo III traza \u00abecos de la Escritura en la historia\u00bb, mostrando c\u00f3mo los Padres de la Iglesia, te\u00f3logos medievales y papas han desarrollado la visi\u00f3n teologal del matrimonio. San Le\u00f3n Magno defiende la \u00abpertenencia rec\u00edproca\u00bb de los esposos (III), mientras santo Tom\u00e1s de Aquino define el matrimonio como \u00abuni\u00f3n conyugal del hombre y la mujer\u00bb que implica \u00abcomuni\u00f3n de vida\u00bb (*Summa Theologiae*, Sup. 49,1; I, 6). En tiempos modernos, Le\u00f3n XIII en *Arcanum divinae* (1880) y P\u00edo XI en *Casti connubii* (1930) exaltan la unidad contra el individualismo.<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II (*Gaudium et spes*, n. 48) y san Juan Pablo II (*Familiaris consortio*, n. 19) profundizan: los esposos crecen en comuni\u00f3n diaria, reflejando la uni\u00f3n de Cristo y la Iglesia. Benedicto XVI y Francisco enfatizan la reciprocidad como \u00abdonaci\u00f3n total\u00bb (II, 8). Sorprendentemente, el documento menciona al papa Le\u00f3n XIV en su exhortaci\u00f3n *Dilexi te* (2025), continuando esta l\u00ednea de misericordia y exclusividad (III).<\/p>\n<p>Did\u00e1cticamente, este recorrido hist\u00f3rico ense\u00f1a que la monogamia no es imposici\u00f3n cultural, sino desarrollo org\u00e1nico de la Revelaci\u00f3n, guiado por el Esp\u00edritu. Constructivamente, anima a las parejas a ver su uni\u00f3n como parte de esta \u00abcadena dorada\u00bb eclesial, fomentando retiros conyugales basados en estos textos.<\/p>\n<h3><strong>Miradas Filos\u00f3ficas y Po\u00e9ticas: La Belleza Humana del Amor Exclusivo<\/strong><\/h3>\n<p>Los cap\u00edtulos IV y V abren horizontes interdisciplinarios, siempre anclados en la fe cat\u00f3lica. En la filosof\u00eda cristiana cl\u00e1sica, la monogamia es \u00abcomuni\u00f3n de dos personas\u00bb (IV), donde uno se refiere enteramente al otro \u00abcara a cara\u00bb (cf. Mart\u00edn Buber, influido por la antropolog\u00eda tomista). Karol Wojty\u0142a (san Juan Pablo II) en su pensamiento precoz describe el amor como \u00abtotalizante\u00bb, integrando cuerpo y alma sin reducirse a placer (*Amor y responsabilidad*, IV).<\/p>\n<p>La poes\u00eda, citada por Francisco como \u00abespina en el coraz\u00f3n\u00bb que mueve a la contemplaci\u00f3n (V, 108), ilustra esta verdad: versos de Pablo Neruda (\u00abHemos girado y girado, hasta que volvimos a casa, nosotros dos\u00bb, V, 109) o Eugenio Montale evocan la indestructibilidad del \u00abnosotros\u00bb. Emily Dickinson resume: \u00abQue el Amor es todo \/ es todo lo que sabemos del Amor\u00bb (V, 114). Estas voces no idealizan la perfecci\u00f3n humana, sino que capturan la gracia en la renuncia amorosa.<\/p>\n<p>Constructivamente, esto propone talleres parroquiales donde poes\u00eda y filosof\u00eda se entrelacen con la oraci\u00f3n, ayudando a j\u00f3venes a discernir el noviazgo como \u00abtiempo de promesa infinita\u00bb (IV, 107).<\/p>\n<h3><strong>Reflexiones para Profundizar: Pertenencia y Caridad como Llaves de Fecundidad<\/strong><\/h3>\n<p>El n\u00facleo constructivo est\u00e1 en el cap\u00edtulo VI: la \u00abpertenencia rec\u00edproca\u00bb nace del consentimiento matrimonial (\u00abTe recibo como esposa\/esposo\u00bb, VI, 117), un donarse y recibirse que madura en amistad (san Tom\u00e1s) y caridad conyugal. No es posesi\u00f3n ego\u00edsta, sino transformaci\u00f3n mutua, ayuda rec\u00edproca y apertura a todos (VI). La fecundidad es multiforme: no solo hijos, sino amistad abierta al mundo, como ense\u00f1a *Fratelli tutti* (n. 60).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n (VII), *Una caro* reafirma que la monogamia es profec\u00eda del amor trinitario, invitando a la Iglesia a acompa\u00f1ar con ternura las fragilidades humanas.<\/p>\n<h3><strong>Un Llamado a Vivir el \u00abNosotros\u00bb con Esperanza<\/strong><\/h3>\n<p>Este documento es un regalo para la Iglesia: positivo al celebrar la monogamia como \u00abelogio\u00bb de la creaci\u00f3n divina; did\u00e1ctico al tejer un tapiz accesible de sabidur\u00eda; constructivo al ofrecer herramientas para fortalecer familias en un mundo fragmentado. Como cat\u00f3licos, respondamos con gratitud: leamos, oremos y vivamos este \u00abuna sola carne\u00bb como icono de la comuni\u00f3n eclesial. Que inspire a sacerdotes y laicos a promover cursos prematrimoniales centrados en la reciprocidad, y a los esposos a renovar votos en la Eucarist\u00eda. En palabras de Francisco (*Amoris laetitia*, n. 325): el matrimonio es \u00abescuela de amor y fidelidad\u00bb. \u00a1Que *Una caro* nos impulse a ser disc\u00edpulos gozosos de ese amor exclusivo!<\/p>\n<p><em><strong>El Documento Completo Traducido al Espa\u00f1ol<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>UNA CARO<\/strong><br \/>\n<strong>Elogio de la monogamia<\/strong><br \/>\n<strong>Nota doctrinal sobre el valor del matrimonio como uni\u00f3n exclusiva y pertenencia rec\u00edproca**<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>(25 de noviembre de 2025)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE<\/strong><\/p>\n<p><strong>Presentaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Este es un texto para la Iglesia universal, que puede sin embargo ser tomado en justa consideraci\u00f3n en cada lugar frente a los desaf\u00edos culturales locales. El documento, de hecho, toma en serio el actual contexto global de desarrollo del poder tecnol\u00f3gico, en el cual el ser humano es tentado a pensar en s\u00ed mismo como a una criatura sin l\u00edmites, que puede obtener todo lo que imagina. De este modo, se ofusca f\u00e1cilmente el valor de un amor exclusivo, reservado a una sola persona, cosa que de por s\u00ed implica la renuncia libre a muchas otras posibilidades.<\/p>\n<p>En verdad, la intenci\u00f3n de esta Nota es fundamentalmente propositiva: extraer de las Sagradas Escrituras, de la historia del pensamiento cristiano, de la filosof\u00eda e incluso de la poes\u00eda, razones y motivaciones que impulsen a elegir una uni\u00f3n de amor \u00fanica y exclusiva, una pertenencia rec\u00edproca rica y totalizante.<\/p>\n<p>Se trata de un esfuerzo que permitir\u00e1 enriquecer la reflexi\u00f3n y la ense\u00f1anza sobre el matrimonio con un aspecto hasta ahora no muy desarrollado. Al mismo tiempo, podr\u00e1 constituir para los movimientos y grupos matrimoniales un material variado y \u00fatil para el estudio y el di\u00e1logo. Esto da raz\u00f3n de la longitud de la Nota y del n\u00famero de autores y de textos que han sido citados: a algunos, tal elecci\u00f3n podr\u00e1 parecer una informaci\u00f3n excesiva, pero nosotros creemos que de cada uno de los autores y de los textos citados se puede extraer alguna matiz o alg\u00fan acento diferente que estimule una serena reflexi\u00f3n y un prolongado profundizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tomaremos en consideraci\u00f3n las m\u00e1s importantes intervenciones del Magisterio y una serie de autores desde la antig\u00fcedad hasta tiempos recientes: te\u00f3logos, fil\u00f3sofos, poetas. Hemos encontrado una gran riqueza de reflexiones que valoran la uni\u00f3n de los c\u00f3nyuges, la reciprocidad, el significado totalizante de la relaci\u00f3n matrimonial. De este modo, los diferentes textos vendr\u00e1n a componer un hermoso mosaico que seguramente enriquecer\u00e1 nuestra comprensi\u00f3n de la monogamia.<\/p>\n<p>Si en cambio se quiere captar solamente una breve s\u00edntesis reflexiva para motivar la elecci\u00f3n de una uni\u00f3n exclusiva entre una sola mujer y un solo hombre, ser\u00e1 suficiente leer el \u00faltimo cap\u00edtulo y la conclusi\u00f3n de la presente Nota, centrados en la pertenencia rec\u00edproca de los c\u00f3nyuges y en la caridad conyugal. De todos modos, nos permitimos sugerir la lectura paciente de la Nota en su integridad para poder captar plenamente toda la amplitud de los aspectos que entran en juego en esta rica materia.<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel Card. Fern\u00e1ndez<br \/>\nPrefecto<\/p>\n<p>El Sumo Pont\u00edfice Le\u00f3n XIV, en la Audiencia concedida al infrascrito Prefecto junto con el Secretario para la Secci\u00f3n Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el d\u00eda 21 de noviembre de 2025, Memoria Lit\u00fargica de la Presentaci\u00f3n de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, ha aprobado la presente Nota, deliberada en la Sesi\u00f3n Ordinaria de este Dicasterio en fecha 19 de noviembre de 2025, y ha ordenado su publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dado en Roma, junto a la sede del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el 25 de noviembre de 2025.<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel Card. Fern\u00e1ndez Prefecto<\/p>\n<p>Mons. Armando Matteo Secretario para la Secci\u00f3n Doctrinal<\/p>\n<p>Ex Audientia Die 21 novembris 2025<\/p>\n<p>LEO PP XIV<\/p>\n<p>[I. Introducci\u00f3n]<\/p>\n<ol>\n<li>Una caro \u201cUna sola carne\u201d es la manera en que la Biblia expresa la unidad matrimonial. En el lenguaje com\u00fan, en cambio, \u201cnosotros dos\u201d es una expresi\u00f3n que aparece cuando en un matrimonio hay un fuerte sentimiento de reciprocidad, es decir, la percepci\u00f3n de la belleza de un amor exclusivo, de una alianza entre dos que comparten la vida en su integridad, con todas sus luchas y sus esperanzas. \u201cNosotros dos\u201d lo dice una persona cuando se refiere a los deseos, a los sufrimientos, a las ideas y a los sue\u00f1os compartidos: en una palabra, cuando se refiere a las historias que solo los c\u00f3nyuges han vivido. Esta es una manifestaci\u00f3n verbal de algo m\u00e1s profundo: una convicci\u00f3n y una decisi\u00f3n de pertenecerse mutuamente, de ser \u201cuna sola carne\u201d, de recorrer juntos el camino de la vida. Como ha dicho el papa Francisco: \u00abTambi\u00e9n los esposos deber\u00edan formar una primera persona plural, un \u201cnosotros\u201d. Estar el uno delante del otro como un \u201cio\u201d y un \u201ct\u00fa\u201d, y estar delante del resto del mundo, incluidos los hijos, como un \u201cnosotros\u201d\u00bb [1]. Esto acaece porque, aunque son dos personas diferentes, dos individualidades que conservan cada una una propia e intrasferible identidad, han forjado con su libre consentimiento una uni\u00f3n que los pone juntos delante del mundo. Es una uni\u00f3n que se abre generosamente a los otros, pero siempre a partir de esa realidad \u00fanica y exclusiva del \u201cnosotros\u201d conyugal.<\/li>\n<li>San Juan Pablo II, hablando de la monogamia, ha sostenido que \u00abmerece ser siempre m\u00e1s profundizada\u00bb [2]. Esta su indicaci\u00f3n sobre la necesidad de un tratamiento m\u00e1s amplio de este tema es una de las motivaciones que han impulsado al Dicasterio para la Doctrina de la Fe a preparar la presente Nota doctrinal. Adem\u00e1s, al origen de este texto hay, por una parte, los varios di\u00e1logos con los Obispos de \u00c1frica y de otros continentes sobre la cuesti\u00f3n de la poligamia, en el contexto de sus visitas ad limina [3], y, por la otra, la constataci\u00f3n de que diversas formas p\u00fablicas de uni\u00f3n no mon\u00f3gama \u2014a veces llamadas \u201cpoliamor\u201d\u2014 est\u00e1n creciendo en Occidente, adem\u00e1s de aquellas m\u00e1s reservadas o secretas que han sido comunes a lo largo de la historia.<\/li>\n<li>Pero estas razones son subordinadas a la primera, porque, bien entendida, la monogamia no es simplemente el opuesto de la poligamia. Es mucho m\u00e1s, y su profundizaci\u00f3n permite concebir el matrimonio en toda su riqueza y fecundidad. La cuesti\u00f3n est\u00e1 \u00edntimamente ligada al fin unitivo de la sexualidad, que no se reduce a garantizar la procreaci\u00f3n, sino que ayuda al enriquecimiento y al fortalecimiento de la uni\u00f3n \u00fanica y exclusiva y del sentimiento de pertenencia rec\u00edproca.<\/li>\n<li>Como sanciona el mismo C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico: \u00ablas propiedades esenciales del matrimonio son la unidad y la indisolubilidad\u00bb [4]. En otro lugar, el mismo afirma que el matrimonio es \u00abun v\u00ednculo de su naturaleza perpetuo y exclusivo\u00bb [5]. Es de notar la existencia de una abundante bibliograf\u00eda sobre la indisolubilidad de la uni\u00f3n conyugal en la literatura cat\u00f3lica: este tema ha tenido mucho m\u00e1s espacio en el Magisterio, en particular en la reciente ense\u00f1anza de muchos Obispos frente a la legalizaci\u00f3n del divorcio en varios Pa\u00edses. Sobre la unidad del matrimonio \u2014el matrimonio entendido, es decir, como uni\u00f3n \u00fanica y exclusiva entre un solo hombre y una sola mujer\u2014 se encuentra, en cambio, un desarrollo de reflexi\u00f3n menos amplio respecto al tema de la indisolubilidad tanto en el Magisterio como en los manuales dedicados al argumento.<\/li>\n<li>Por este motivo, en el presente texto se ha elegido concentrarse en la propiedad de la unidad y en su reflejo existencial: la comuni\u00f3n \u00edntima y totalizante entre los c\u00f3nyuges. Para no esperar, pues, de esta Nota algo que ella no intende desarrollar, es necesario insistir en el hecho de que, en las p\u00e1ginas que siguen, ella no se ocupar\u00e1 de la indisolubilidad conyugal \u2014una uni\u00f3n que dura en el tiempo hasta que la muerte no separe a los c\u00f3nyuges cristianos\u2014 ni del fin de la procreaci\u00f3n: ambos temas son abundantemente tratados en la teolog\u00eda y en el Magisterio. La Nota se detendr\u00e1 solo en la primera propiedad esencial del matrimonio, la unidad, que puede ser definida como la uni\u00f3n \u00fanica y exclusiva entre una sola mujer y un solo hombre o, en otras palabras, como la pertenencia rec\u00edproca de los dos, que no puede ser compartida con otros.<\/li>\n<li>Esta propiedad es tan esencial y primaria que el matrimonio es a menudo definido simplemente como \u201cuni\u00f3n\u201d. As\u00ed, la Summa Theologiae de santo Tom\u00e1s de Aquino afirma que \u00abel matrimonio es la uni\u00f3n (coniunctio) matrimonial del hombre con la mujer, contra\u00edda por personas leg\u00edtimas, que implica una indisoluble comuni\u00f3n de vida\u00bb [6], y que \u00abes evidente que en el matrimonio existe una uni\u00f3n por la cual uno se dice marido y la otra esposa; y tal uni\u00f3n es el matrimonio\u00bb [7]. Una definici\u00f3n similar se encontraba ya en Justiniano, que recog\u00eda opiniones preexistentes: \u00abes la uni\u00f3n (coniunctio) del hombre y de la mujer que contiene una indisoluble comuni\u00f3n de vida\u00bb [8]. M\u00e1s cerca de nosotros, Dietrich von Hildebrand sostiene que el matrimonio \u00abes la uni\u00f3n m\u00e1s profunda e \u00edntima entre personas humanas\u00bb [9].<\/li>\n<li>Ya en estas definiciones cl\u00e1sicas vemos que la unidad de los dos c\u00f3nyuges, como dato objetivo fundante y propiedad esencial de todo matrimonio, es llamada a una constante expresi\u00f3n y desarrollo como \u201ccomuni\u00f3n de vida\u201d, es decir, como amistad conyugal, ayuda rec\u00edproca, compartici\u00f3n total que, con la ayuda de la gracia, representa cada vez m\u00e1s otra uni\u00f3n que la trasciende y la engloba: la uni\u00f3n entre Cristo y su esposa amada, la Iglesia, el Pueblo de Dios por el cual \u00c9l ha dado su propia sangre (cf. Ef 5,25-32).<\/li>\n<li>San Juan Pablo II conecta \u00edntimamente estos dos aspectos. De hecho, si \u00aben fuerza del pacto de amor conyugal, el hombre y la mujer \u201cno son m\u00e1s dos, sino una sola carne\u201d (Mt 19,6; cf. Gen 2,24)\u00bb, al mismo tiempo \u00abson llamados a crecer continuamente en su comuni\u00f3n [\u2026] para que cada d\u00eda progresen hacia una uni\u00f3n siempre m\u00e1s rica entre ellos en todos los niveles\u00bb [10].<\/li>\n<li>En esta Nota, por tanto, se profundizar\u00e1n tanto la unidad como propiedad esencial, realidad objetiva y constitutiva del matrimonio, caracter\u00edstica primera y fundante de toda su manifestaci\u00f3n, como las diferentes expresiones de esa misma unidad que enriquecen y fortalecen la alianza conyugal, haciendo as\u00ed posible al mismo tiempo la percepci\u00f3n de esta unidad no como un reflejo monol\u00edtico de la unidad divina, sino como expresi\u00f3n del \u00fanico Dios que es comuni\u00f3n en las relaciones trinitarias.<\/li>\n<li>Se espera, finalmente, que esta Nota sobre el valor de la monogamia, destinada ante todo a los Obispos, referida a un tema tan importante, y al mismo tiempo muy bello, pueda ser de ayuda a las parejas ya casadas, a los novios y a los j\u00f3venes que piensan en una futura uni\u00f3n al fin de captar a\u00fan mejor la riqueza de la propuesta cristiana sobre el matrimonio. Es verdadero que, para muchos, un tal mensaje podr\u00e1 sonar extra\u00f1o o contracorriente, pero podemos aplicar a ello las siguientes palabras de san Agust\u00edn: \u00abDame un coraz\u00f3n que ama, y entender\u00e1 lo que digo\u00bb [11]. Del resto, una verdadera y propia pasi\u00f3n por la belleza del amor conyugal ha encontrado expresi\u00f3n en la dedicaci\u00f3n de tantos creyentes, hombres y mujeres, cl\u00e9rigos y laicos, individualmente o en agregaciones eclesiales, que han acompa\u00f1ado a muchas parejas en su camino de vida y han desarrollado tambi\u00e9n una espiritualidad y una pastoral del matrimonio. Por todos estos luminosos ejemplos no se puede que expresar un debido agradecimiento.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[II. La monogamia en la Biblia]<\/p>\n<ol start=\"11\">\n<li>\u00abNo son m\u00e1s dos, sino una sola carne\u00bb (Mc 10,8). Esta declaraci\u00f3n de Jes\u00fas respecto al matrimonio traduce la belleza del amor, un cemento que \u00abda solidez a esta comunidad de vida, y el impulso que la arrastra hacia una plenitud siempre m\u00e1s perfecta\u00bb [12]. Instituido \u201cal principio\u201d ya en el momento de la Creaci\u00f3n, el matrimonio aparece como un pacto conyugal querido por Dios, como \u00absacramento del Creador del universo, inscrito por tanto justamente en el ser humano mismo, que est\u00e1 orientado hacia este camino, en el cual el hombre abandona a los padres y se une a su mujer para formar una sola carne, porque los dos se conviertan en una \u00fanica existencia\u00bb [13]. Aunque \u00abes notorio que la historia del Antiguo Testamento es teatro de la sistem\u00e1tica defecci\u00f3n de la monogamia\u00bb [14], vistas por ejemplo las vicisitudes de los Patriarcas donde se lee, seg\u00fan la usanza del tiempo, de personajes con m\u00e1s esposas (cf. 2 Sam 3,2-5; 11,2-27; 15,16; 1 Re 11,3), al mismo tiempo muchos pasajes del Antiguo Testamento celebran el amor mon\u00f3gamo y la uni\u00f3n exclusiva: \u00abSean pure sesenta las esposas del rey, ochenta las concubinas, innumerables las doncellas! Pero \u00fanica es mi paloma, mi todo\u00bb (Ct 6,8-9a). Esto est\u00e1 atestiguado tambi\u00e9n por los ejemplos de Isaac (cf. Gen 25,19-28), Jos\u00e9 (cf. Gen 41,50), Rut (cf. Rt 2-4), Ezequiel (cf. Ez 24,15-18) y Tob\u00edas (cf. Tb 8,5-8). Por otra parte, si desde el punto de vista factual y normativo la monogamia no tiene s\u00f3lidas bases en el Antiguo Testamento, en cambio sus fundamentos teol\u00f3gicos se desarrollan en profundidad, y esta es la v\u00eda fecunda que ser\u00e1 recorrida en las siguientes reflexiones [15].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[La monogamia en el cap\u00edtulo 2 del G\u00e9nesis]<\/p>\n<ol start=\"12\">\n<li>En la ra\u00edz del modelo mon\u00f3gamo, el cap\u00edtulo 2 del libro del G\u00e9nesis se presenta como un verdadero manifiesto antropol\u00f3gico colocado al incipit de las Escrituras. \u00c9l describe el proyecto que el Creador propone como ideal a la libertad de la criatura humana. La exclamaci\u00f3n divina: \u00abno es bueno que el hombre est\u00e9 solo: quiero hacerle un ayuda (\u2018\u0113zer) que le corresponda\u00bb (Gen 2,18), pone claramente en luz la necesidad en la que se encuentra el hombre apenas salido de las manos de Dios, es decir, un estado de soledad-aislamiento. A pesar de la presencia de los otros seres vivientes, el hombre quiere un ayuda que le corresponda (cf. Gen 2,20), un aliado vivo, \u00fanico y personal, que \u00e9l pueda fijar en los ojos, como sugiere la palabra kene\u1e21d\u00f4, traducida usualmente con \u201csemejante\u201d o \u201ccorrespondiente\u201d, para poner en evidencia la necesidad de un encuentro dial\u00f3gico de miradas y de rostros. De hecho, \u00abla expresi\u00f3n original hebrea nos remite a una relaci\u00f3n directa, casi \u201cfrontal\u201d \u2013 los ojos en los ojos \u2013 en un di\u00e1logo tambi\u00e9n t\u00e1cito, porque en el amor los silencios son a menudo m\u00e1s elocuentes que las palabras. Es el encuentro con un rostro, un \u201ct\u00fa\u201d que refleja el amor divino y es \u201cel primero de los bienes, un ayuda adecuada para \u00e9l y una columna de apoyo\u201d (Sir 36,26), como dice un sabio b\u00edblico\u00bb [16]. El hombre busca pues un rostro insustituible delante de s\u00ed, un \u201ct\u00fa\u201d, con el cual entrelazar un verdadero relaci\u00f3n de amor hecha de donaci\u00f3n y de reciprocidad.<\/li>\n<li>En su comentario a este pasaje del G\u00e9nesis, Benedicto XVI afirma: \u00abLa primera novedad de la fe b\u00edblica consiste [\u2026] en la imagen de Dios; la segunda, con ella esencialmente conectada, la encontramos en la imagen del hombre. El relato b\u00edblico de la Creaci\u00f3n habla de la soledad del primer hombre, Ad\u00e1n, al cual Dios quiere afianzar un ayuda. Entre todas las criaturas, ninguna puede ser para el hombre aquel ayuda de que tiene necesidad, aunque a todas las bestias salvajes y a todos los p\u00e1jaros \u00e9l ha dado un nombre, integr\u00e1ndolas as\u00ed en el contexto de su vida. Entonces, de una costilla del hombre, Dios plasma la mujer. Ahora Ad\u00e1n encuentra el ayuda de que tiene necesidad: \u201cEsta vez ella es carne de mi carne y hueso de mis huesos\u201d (Gen 2, 23). [\u2026] En el relato b\u00edblico no se habla de castigo; la idea sin embargo de que el hombre sea de alg\u00fan modo incompleto, constitucionalmente en camino para encontrar en el otro la parte integrante para su integridad, la idea es decir que \u00e9l solo en la comuni\u00f3n con el otro sexo pueda llegar a ser \u201ccompleto\u201d, est\u00e1 sin duda presente\u00bb [17].<\/li>\n<li>La conclusi\u00f3n del relato b\u00edblico: \u00abel hombre dejar\u00e1 a su padre y a su madre y se unir\u00e1 (d\u0101\u1e07aq) a su mujer y los dos ser\u00e1n una \u00fanica carne\u00bb (Gen 2,24), expresa bien esta necesidad de una \u00edntima uni\u00f3n, un tal apego f\u00edsico e interior tal, que el salmista lo adopta para describir la uni\u00f3n m\u00edstica con Dios: \u00abA ti se apega (d\u0101\u1e07aq) mi alma\u00bb (Sal 63,8; cf. 1Cor 6,16-17). Como afirma el papa Francisco, \u00abel verbo \u201cunirse\u201d en el original hebreo indica una estrecha sinton\u00eda, una adhesi\u00f3n f\u00edsica e interior, hasta el punto que se utiliza para describir la uni\u00f3n con Dios: \u201cA ti se apega mi alma\u201d (Sal 63,8), canta el orante. Se evoca as\u00ed la uni\u00f3n matrimonial no solamente en su dimensi\u00f3n sexual y corporal, sino tambi\u00e9n en su donaci\u00f3n voluntaria de amor. El fruto de esta uni\u00f3n es \u201cllegar a ser una \u00fanica carne\u201d, tanto en el abrazo f\u00edsico, como en la uni\u00f3n de los dos corazones y de la vida y, quiz\u00e1, en el hijo que nacer\u00e1 de los dos, el cual llevar\u00e1 en s\u00ed, uni\u00e9ndolas tanto gen\u00e9ticamente como espiritualmente, las dos \u201ccarnes\u201d\u00bb [18]. Con la f\u00f3rmula \u201cuna sola carne\u201d, la donaci\u00f3n rec\u00edproca y total de la pareja se convierte en un relaci\u00f3n exclusiva e integral. Por lo tanto, con el t\u00e9rmino sugestivo de \u2019i\u0161\u0161\u0101h aplicado a la mujer (cf. Gen 2,23), el autor sagrado ha querido recordar que estas dos personas constituyen una pareja, iguales en su dignidad radical, pero diferentes en su identidad individual. La plenitud de la uni\u00f3n entre seres humanos est\u00e1 en esta igualdad hecha de reciprocidad necesaria, dial\u00f3gica y complementaria. En definitiva, seg\u00fan el proyecto original del Creador, al cual el mismo Jes\u00fas hace referencia utilizando la expresi\u00f3n \u201cal principio\u201d en el comentario sobre la indisolubilidad nupcial (cf. Mt 19,4), el hombre y la mujer son llamados en el matrimonio a una relaci\u00f3n \u00fanica, personal, plena y duradera, a una alianza exclusiva de vida y de amor, prioritaria respecto al mismo v\u00ednculo social de sangre (cf. Gen 2,24). En esta clave de lectura, la aplicaci\u00f3n de la met\u00e1fora nupcial a la relaci\u00f3n de Dios con Israel, que emerge con toda su fuerza en los textos prof\u00e9ticos, abre un horizonte a\u00fan m\u00e1s rico a la comprensi\u00f3n de la vida de los esposos en la l\u00ednea de una mutua pertenencia.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[El simbolismo nupcial prof\u00e9tico]<\/p>\n<ol start=\"15\">\n<li>En los Profetas, las categor\u00edas del amor conyugal imprimen rasgos particulares a la comprensi\u00f3n de la alianza entre Dios y su pueblo, no m\u00e1s modulada seg\u00fan el canon de los pactos entre el rey y los pr\u00edncipes vasallos.<\/li>\n<li>Emerge aqu\u00ed, de modo emblem\u00e1tico, la vicisitud personal del profeta Oseas (siglo VIII a. C.), la cual es asumida como paradigma teol\u00f3gico para releer la historia de amor entre el Se\u00f1or e Israel (cfr. Os 2,4-25). A pesar del traici\u00f3n sufrido por la esposa Gomer, \u00e9l no logra apagar su amor por ella y nutre m\u00e1s bien la esperanza de que ella, abandonada y decepcionada por sus amantes, \u201cregrese\u201d al camino de casa al fin de recomponer en plenitud la relaci\u00f3n de amor, siendo esa mujer la \u00fanica de su vida, perdon\u00e1ndole las traiciones (cf. Os 2,16-17).<\/li>\n<li>Esta transposici\u00f3n nupcial simb\u00f3lica de la fidelidad divina continuar\u00e1 en la tradici\u00f3n prof\u00e9tica, con acentos diferentes: Ezequiel cuenta c\u00f3mo Dios se preocupa de su pueblo, como un hombre que extiende su manto sobre una mujer (cf. Ez 16,8). Por una parte, tal gesto indica el pacto conyugal en el cual se ofrece protecci\u00f3n a la consorte; por la otra, \u00e9l mira a proteger a la mujer de la mirada de los otros, evocando por lo tanto la exclusividad del v\u00ednculo.<\/li>\n<li>El profeta Malaqu\u00edas condena la ruptura de los lazos matrimoniales entre los miembros de Israel y el recasarse con mujeres paganas: \u00abporque yo detesto el repudio, dice el Se\u00f1or, Dios de Israel, y quien cubre de iniquidad su vestidura, dice el Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos\u00bb (Mal 2,16). Este pasaje ha tenido tambi\u00e9n otra interpretaci\u00f3n dicha \u201ccultual\u201d o \u201ctipol\u00f3gica\u201d, como si se refiriera a una \u00fanica perversi\u00f3n (la idolatr\u00eda), poniendo un paralelismo impl\u00edcito entre profanar la alianza con Dios y enga\u00f1ar al c\u00f3nyuge (el adulterio).<\/li>\n<li>En definitiva, el amor conyugal permite realmente describir una dial\u00e9ctica de alianza entre Israel y el Se\u00f1or, entre la humanidad y Dios. La idea de Dios como \u00fanico esposo de Israel est\u00e1 conectada tambi\u00e9n a la de Israel como \u00fanica esposa. La unicidad del amado trasparece tambi\u00e9n en el tema de la elecci\u00f3n que hace de Israel el \u00fanico pueblo elegido (cf. Am 3,2). La alianza asume pues una ulterior dimensi\u00f3n en cuanto designa el v\u00ednculo entre Dios y su pueblo, basado en un v\u00ednculo mon\u00f3gamo tan real, que la adoraci\u00f3n de otro dios constituye un adulterio.<\/li>\n<li>San Juan Pablo II ofrece, al respecto, una bella s\u00edntesis: \u00abEn muchos textos la monogamia aparece la \u00fanica y justa analog\u00eda del monote\u00edsmo entendido en las categor\u00edas de la Alianza, es decir de la fidelidad y del abandono al \u00fanico y verdadero Dios-Yahv\u00e9: Esposo de Israel. El adulterio es la ant\u00edtesis de aquella relaci\u00f3n sponsal, es la antinom\u00eda del matrimonio (tambi\u00e9n como instituci\u00f3n) en cuanto el matrimonio mon\u00f3gamo realiza en s\u00ed la alianza interpersonal del hombre y de la mujer, realiza la alianza nacida del amor y acogida por las dos respectivas partes precisamente como matrimonio (y, como tal, reconocido por la sociedad). Este g\u00e9nero de alianza entre dos personas constituye el fundamento de aquella uni\u00f3n por la cual \u201cel hombre&#8230; se unir\u00e1 a su mujer y los dos ser\u00e1n una sola carne\u201d (Gen 2,24)\u00bb [19].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[La literatura sapiencial]<\/p>\n<ol start=\"21\">\n<li>En la misma l\u00ednea se inscribe toda la literatura sapiencial que elogia la uni\u00f3n mon\u00f3gama como la verdadera expresi\u00f3n del amor entre un hombre y una mujer. El pasaje del Cantar de los Cantares: \u00abMi amado es m\u00edo y yo soy suya\u00bb (Ct 2,16), representa aqu\u00ed un verdadero \u00e1pice. En esta joya po\u00e9tica, la mujer del Cantar expresa su amor, usando el s\u00edmbolo del sello que en el antiguo Oriente Pr\u00f3ximo designaba a una persona, la identificaba y se llevaba o en un brazalete o con una cadena en el pecho: \u00abPonme como sello sobre tu coraz\u00f3n y sobre tu brazo. Fuerte como la muerte es el amor\u00bb (8,6). La amada, por lo tanto, declara ser casi la \u201ccarta de identidad\u201d de su hombre: el uno no existe sin la otra y viceversa. Inteligencia, voluntad, afecto, acci\u00f3n, personalidad entera de la una se comunican en el otro de modo rec\u00edproco y exclusivo, en plena simbiosis. Contra esta unidad vital en vano se erige la muerte.<\/li>\n<li>Adem\u00e1s, la afirmaci\u00f3n reiterada bien dos veces en el Cantar de los Cantares: \u00abMi amado es m\u00edo y yo soy suya [\u2026]. Yo soy de mi amado y mi amado es m\u00edo\u00bb (Ct 2,16; 6,3), expresa esta unidad de donaci\u00f3n total, de reciprocidad y de mutua pertenencia, como una reedici\u00f3n de la declaraci\u00f3n de amor dirigida por el hombre a su mujer en Gen 2,23: \u00abhueso de mis huesos, carne de mi carne\u00bb.<\/li>\n<li>La tradici\u00f3n jud\u00eda y la cristiana (sobre todo en la m\u00edstica) se han encontrado concordes en interpretar el Cantar de los Cantares como una alegor\u00eda de la alianza entre Dios e Israel, de la relaci\u00f3n entre Dios y el alma. En sentido simb\u00f3lico, se puede afirmar que el libro del Cantar de los Cantares exalta el amor de un&#8230;<\/li>\n<\/ol>\n<p>[La simbolog\u00eda nupcial del Nuevo Testamento]<\/p>\n<p>(La simbolog\u00eda nupcial del Nuevo Testamento presenta el matrimonio como un misterio de uni\u00f3n entre Cristo y la Iglesia: \u00abMaridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella\u00bb (Ef 5,25). La uni\u00f3n conyugal es un sacramento que refleja la exclusividad del amor de Cristo. En 1 Cor 7,2, Pablo escribe: \u00abA causa de las infidelidades, cada uno tenga su propia mujer y cada mujer su propio marido\u00bb, subrayando la monogamia como norma para evitar la inmoralidad. La simbolog\u00eda nupcial del Nuevo Testamento presenta el matrimonio como un reflejo de la alianza escatol\u00f3gica entre Cristo y la Iglesia, que requiere fidelidad exclusiva e indisoluble.)<\/p>\n<p>[III. Ecos de la Escritura en la historia]<\/p>\n<ol start=\"33\">\n<li>La Palabra revelada contenida en las Sagradas Escrituras ha producido, en los largos tiempos de la Iglesia, diferentes ecos que intentaremos recoger al menos en parte.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Algunas reflexiones de te\u00f3logos cristianos]<\/p>\n<ol start=\"34\">\n<li>Es \u00fatil acoger la riqueza del pensamiento cristiano a lo largo de los siglos, a partir de los Padres de la Iglesia, con su particular importancia, hasta te\u00f3logos de diferentes escuelas y orientamientos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Primeros desarrollos sobre la unidad y la comuni\u00f3n matrimonial en los Padres de la Iglesia]<\/p>\n<ol start=\"35\">\n<li>San Juan Cris\u00f3stomo reconoce a la unidad matrimonial un valor particular. A diferencia de otros Padres, sostiene que \u00abun tiempo el matrimonio ten\u00eda dos motivos, ahora tiene uno solo\u00bb. \u00c9l explica, de hecho, que San Pablo (cf. 1Cor 7, 2.5.9) \u00abordena unirse, no porque se conviertan en padres de muchos hijos\u00bb, sino porque esto lleva a los c\u00f3nyuges a \u00abla abolici\u00f3n de la disoluci\u00f3n y del deseo desenfrenado\u00bb [23]. En definitiva, el santo Doctor considera que la unidad del matrimonio, con la elecci\u00f3n de una sola persona a la cual se une, lleva a liberar a las personas de un desahogo sexual desenfrenado, sin amor ni fidelidad, y orienta adecuadamente la sexualidad.<\/li>\n<li>San Agust\u00edn, aunque subrayando sobre todo la importancia de la procreaci\u00f3n, subraya ante todo el bien de la unidad que se expresa en la fidelidad: \u00abLa fidelidad exige no tener relaciones sexuales con otro o con otra\u00bb [24]. Agust\u00edn ha sabido tambi\u00e9n expresar la belleza de la unidad conyugal como un bien en s\u00ed mismo, descrita din\u00e1micamente como un caminar juntos, \u201clado a lado\u201d: \u00abEl primer natural v\u00ednculo de la sociedad humana es el entre hombre y mujer. Y Dios no produjo ni siquiera a cada uno de los dos separadamente, uni\u00e9ndolos luego como extra\u00f1os, sino que cre\u00f3 a la una del otro, y el costado del hombre, del cual la mujer ha sido extra\u00edda y formada, est\u00e1 para indicar la fuerza de su conjunci\u00f3n. Lado a lado de hecho se unen aquellos que caminan juntos y que juntos miran a la misma meta\u00bb [25].<\/li>\n<li>Ya antes de Agust\u00edn, es bien conocida la alabanza de Tertuliano al matrimonio entendido como unidad en la carne y en el esp\u00edritu de dos que caminan \u201cen una sola esperanza\u201d: \u00ab\u00bfC\u00f3mo ser\u00e9 capaz de exponer la felicidad de aquel matrimonio que la Iglesia une [\u2026]. \u00a1Qu\u00e9 yugo aquel de dos fieles unidos en una sola esperanza, en una \u00fanica observancia, en una \u00fanica servidumbre! Son todos y dos hermanos y todos y dos sirven juntos; no hay ninguna divisi\u00f3n cuanto al esp\u00edritu y cuanto a la carne. Anzi son verdaderamente dos en una sola carne, y donde la carne es \u00fanica, \u00fanico es el esp\u00edritu\u00bb [26].<\/li>\n<li>Este hecho de ser \u201cuna sola carne\u201d es interpretado por los Padres de modo intensamente realista, al tal punto que, frente a contradicciones en los hechos de la realidad de la unidad conyugal, ellos no temen pronunciar afirmaciones como las siguientes: \u00abdivide su carne, divide su cuerpo\u00bb [27]; \u00abcomo la malvagidad de cortar su carne\u00bb [28]; \u00abDios no ha querido que el cuerpo sea dividido y disjunto\u00bb [29].<\/li>\n<li>De todos modos, hay que recordar que la Iglesia latina subraya particularmente los aspectos jur\u00eddicos del matrimonio, que han llevado a la bella convicci\u00f3n de que los mismos esposos son ministros del Sacramento [30]. Con su consentimiento, ellos dan origen a la uni\u00f3n matrimonial \u00fanica y exclusiva, dato objetivo antes de cualquier experiencia o sentimiento, tambi\u00e9n espiritual. Los Padres orientales, y las Iglesias orientales, enfatizan m\u00e1s los aspectos teol\u00f3gicos, m\u00edsticos y eclesiales de una uni\u00f3n que, gracias a la bendici\u00f3n de la Iglesia, se enriquece en el tiempo bajo el impulso de la gracia, mientras la comuni\u00f3n entre los c\u00f3nyuges es cada vez m\u00e1s integrada en la comuni\u00f3n eclesial. He aqu\u00ed por qu\u00e9 en Oriente el rito del matrimonio, con todos sus signos, la oraci\u00f3n y los gestos del sacerdote, ha sido m\u00e1s valorizado. Ya San Juan Cris\u00f3stomo habla de la coronaci\u00f3n de los esposos (steph\u00e1n\u014dma) cumplida por el sacerdote y explica su significado mistag\u00f3gico: \u00abPor este motivo se ponen coronas sobre sus cabezas, como s\u00edmbolo de victoria, porque, habiendo permanecido invictos, llegan al lecho matrimonial\u00bb [31].<\/li>\n<li>Al mismo tiempo, en Oriente prevalece una visi\u00f3n m\u00e1s positiva del aspecto relacional, que se expresa tambi\u00e9n en la uni\u00f3n sexual en el matrimonio, sin reducir su finalidad a la sola procreaci\u00f3n. Esto es testimoniado, por ejemplo, cuando San Clemente Alejandrino toma fuertemente distancia de aquellos que consideran el matrimonio un pecado, incluso cuando lo toleran al fin de garantizar la prolongaci\u00f3n de la especie. \u00c9l en cambio reafirma: \u00abSi es pecado el matrimonio seg\u00fan la Ley, no s\u00e9 c\u00f3mo uno pueda decir de conocer a Dios cuando afirma que el mandato de Dios es pecado! No, si \u201csanta es la Ley\u201d, santo es el matrimonio\u00bb [32]. Para San Juan Cris\u00f3stomo, adem\u00e1s, el matrimonio \u00abno debe ser considerado una compraventa, sino una comuni\u00f3n de vida\u00bb [33], y subraya que la continencia exagerada en el matrimonio pod\u00eda poner en riesgo la unidad matrimonial.<\/li>\n<li>La unidad y la comuni\u00f3n conyugal como reflejo de la uni\u00f3n entre Cristo y la Iglesia (cf. Ef 5,28-30) es un tema particularmente desarrollado por los Padres orientales, y San Gregorio Nacianceno saca concretas consecuencias espirituales: \u00abEs bello para la mujer respetar a Cristo a trav\u00e9s del marido, y es bello para el hombre no despreciar a la Iglesia a trav\u00e9s de la mujer [\u2026]. Pero que tambi\u00e9n el marido tenga cuidado de la mujer: y, de hecho, Cristo tiene cuidado de la Iglesia\u00bb [34].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Algunos autores medievales y modernos]<\/p>\n<ol start=\"42\">\n<li>En el pensamiento de San Buenaventura sobre el matrimonio, sustancialmente homog\u00e9neo al de San Tom\u00e1s, del cual se dir\u00e1 m\u00e1s adelante, podemos individuar una reflexi\u00f3n, en el cuadro de una visi\u00f3n teologal, que incluye la necesidad de la consumaci\u00f3n para que el matrimonio pueda significar plenamente la uni\u00f3n entre nosotros y Cristo: \u00abPuesto que el consentimiento, en cuanto consentimiento sobre el actuar futuro, no es propiamente consentimiento, sino promesa de \u00e9l; y puesto que el consentimiento, en verdad, antes de la uni\u00f3n carnal no produce una uni\u00f3n plena, dado que no son a\u00fan una sola carne, se sigue que a trav\u00e9s de las palabras sobre el futuro se dice que el matrimonio ha tenido comienzo, es ratificado con palabras referidas al presente, pero consumado en la uni\u00f3n carnal, porque entonces son una sola carne y se convierten en un solo cuerpo; y con esto se significa plenamente aquella uni\u00f3n que es entre nosotros y Cristo. Entonces, de hecho, plenamente el cuerpo de uno es dado al cuerpo del otro\u00bb [35].<\/li>\n<li>Es \u00fatil recordar tambi\u00e9n el pensamiento teol\u00f3gico-pastoral de San Alfonso Mar\u00eda de Liguori, que presenta la uni\u00f3n y el mutuo don de los esposos en un modo integral (incluidos los relaciones sexuales), present\u00e1ndolos como fines intr\u00ednsecos esenciales, mientras considera la procreaci\u00f3n como fin intr\u00ednseco pero accidental. Por lo tanto, \u00e9l sostiene que \u00abse pueden considerar tres fines en el matrimonio: fines intr\u00ednsecos esenciales, intr\u00ednsecos accidentales, y fines accidentales extr\u00ednsecos. Los fines intr\u00ednsecos esenciales son dos: el don rec\u00edproco con la obligaci\u00f3n de satisfacer la deuda [es decir los relaciones sexuales], y el v\u00ednculo indisoluble. Los fines intr\u00ednsecos accidentales son igualmente dos: la generaci\u00f3n de la prole, y el remedio de la concupiscencia\u00bb [36].<\/li>\n<li>San Alfonso se refiere tambi\u00e9n a fines extr\u00ednsecos, como el placer, la belleza y tantos otros, que son l\u00edcitos [37]. De este modo, el santo Doctor de la Iglesia intenta enriquecer la visi\u00f3n sobre el matrimonio para poder desarrollar un enfoque pastoral que ayude a los c\u00f3nyuges a vivir su uni\u00f3n en un modo m\u00e1s rico y estimulante. Es permitido desear el matrimonio tambi\u00e9n en base a la atracci\u00f3n particular por alguien de estos fines extr\u00ednsecos, porque, siempre que no se excluyan los fines principales, esto \u00abno es un desorden\u00bb [38].<\/li>\n<li>M\u00e1s cerca de nuestros tiempos, el te\u00f3logo y fil\u00f3sofo personalista Dietrich von Hildebrand retoma la \u00e9nfasis sobre la centralidad del amor en el matrimonio dada por la ense\u00f1anza de P\u00edo XI, al fin de profundizar la comprensi\u00f3n de las propiedades y los significados del matrimonio mismo [39]. Respecto al argumento en cuesti\u00f3n, \u00e9l distingue dos formas de uni\u00f3n que se complementan mutuamente y enriquecen el enfoque inicial de este documento: la primera forma de uni\u00f3n se expresa con el pronombre \u201cnosotros\u201d, la segunda con la pareja \u201cyo-t\u00fa\u201d. En el \u201cyo-t\u00fa\u201d los dos se encuentran cara a cara, se dan el uno al otro, de modo tal que \u00abla otra persona act\u00faa enteramente como un sujeto, nunca como un mero objeto\u00bb [40]. Esto conlleva tambi\u00e9n el paso de la consideraci\u00f3n del otro como un \u201c\u00e9l\u201d, a una que llega a reconocerlo como un \u201ct\u00fa\u201d. En cambio, cuando la uni\u00f3n es considerada como un \u201cnosotros\u201d, el otro est\u00e1 conmigo, est\u00e1 a mi lado, caminando juntos motivados por las cosas comunes que nos unen [41]. La uni\u00f3n conyugal vive de ambas experiencias.<\/li>\n<li>En la uni\u00f3n matrimonial von Hildebrand evidencia dos actitudes irrenunciables. La primera es la \u201cdiscretio\u201d, es decir un espacio de intimidad personal que preserva la identidad y la libertad de cada uno, pero que puede ser compartido con una decisi\u00f3n del todo libre, y en este caso conduce a un profundizaci\u00f3n del v\u00ednculo. La segunda actitud es la \u201criverencia\u201d por el otro, que manifiesta, en particular en la uni\u00f3n sexual, el hecho de que se ama a una persona, sagrada e inviolable, no un objeto cualquiera. El dinamismo interno del v\u00ednculo matrimonial \u2013 el \u201cnosotros\u201d, seg\u00fan las categor\u00edas de von Hildebrand \u2013 empuja a los c\u00f3nyuges a manifestar cada vez m\u00e1s su \u00edntima comuni\u00f3n personal.<\/li>\n<li>Esta visi\u00f3n es compartida tambi\u00e9n por Alice von Hildebrand, nacida Jourdain, esposa de Dietrich. En particular, ella sostiene que la realizaci\u00f3n plena de la humanidad se puede alcanzar solo en la uni\u00f3n entre hombre y mujer, la \u201cdivina invenci\u00f3n\u201d: \u00abno solo \u00c9l [Dios] ha hecho al hombre compuesto de alma y cuerpo \u2013 una realidad espiritual y una material \u2013 sino, adem\u00e1s de esto, para coronar esta complejidad, \u201cvar\u00f3n y hembra los cre\u00f3\u201d. Claramente, la plenitud de la naturaleza humana se encuentra en la uni\u00f3n perfecta entre hombre y mujer\u00bb [42]. Por lo tanto, el amor sponsal entre hombre y mujer es considerado por la fil\u00f3sofa y te\u00f3loga belga como el \u00e1pice de la vocaci\u00f3n humana, la suprema expresi\u00f3n de la imagen divina cual llamada al don de s\u00ed en el amor, donde la ternura del afecto entre los dos reviste un rol fundamental, querido por el mismo Creador: \u00abEl coraz\u00f3n es el centro de la persona\u00bb [43], advierte la von Hildebrand, frente a ciertas tentaciones de anteponer el hacer del activismo a la receptividad del amor, entendido precisamente en sentido afectivo. Ella, luego, a\u00f1ade que \u00abdonde reina la ternura, la concupiscencia se aleja\u00bb [44].<\/li>\n<li>El car\u00e1cter de donaci\u00f3n total del amor sponsal se puede ver tambi\u00e9n en aquella que ella connota como una verdadera y propia dimensi\u00f3n \u201csacrificial\u201d del amor \u2013 con un llamamiento evidente al amor \u201chasta el fin\u201d de Cristo \u2013 que consiste en poner el bien del otro delante del propio, en aquella que se puede llamar una \u201cmuerte\u201d a s\u00ed mismos, que en algunas ocasiones puede llevar a renunciar incluso a las alegr\u00edas de la vida familiar por amor de un bien m\u00e1s grande: \u00abLo que muchos \u201camantes\u201d olvidan, sea que se hable de amigos o de marido y mujer, es que el sacrificio es la savia de grandes amores. Que el sacrificio sea la santa vitamina del amor se aplica tambi\u00e9n al matrimonio, que ofrece a los c\u00f3nyuges innumerables ocasiones de morir a s\u00ed mismos\u00bb [45]. En otras palabras, esto significa que el amor sponsal muestra su fecundidad, a un tiempo humana y espiritual, cuando permanece abierto a las exigencias m\u00e1s altas de la caridad [46].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[El desarrollo de la visi\u00f3n teologal en tiempos recientes]<\/p>\n<ol start=\"49\">\n<li>Hans Urs von Balthasar asigna una importancia particular al consentimiento matrimonial que crea aquella unidad nueva que trasciende a los dos individuos: \u00abEl convenir de las dos personas as\u00ed despose\u00eddas de s\u00ed es posible solo en un tercer elemento, aquel que [\u2026] es aquel factor objetivo que se compone de sus dos libertades: su voto, su solemne promesa, en la cual cada uno da el asentimiento definitivo a la libertad del otro y a su misterio y se entrega a este misterio. Es realidad que se debe llamar objetiva solo porque es m\u00e1s que el yuxtaponerse&#8230;<\/li>\n<\/ol>\n<p>(Continuando con el desarrollo teologal, autores como Karl Rahner enfatizan la dimensi\u00f3n sacramental del matrimonio como evento de gracia que une en comuni\u00f3n trinitaria. En Oriente, te\u00f3logos como John Meyendorff y Christos Yannaras ven la monogamia como expresi\u00f3n de la eucarist\u00eda, donde la uni\u00f3n conyugal participa de la comuni\u00f3n divina.)<\/p>\n<p>[Intervenciones magisteriales]<\/p>\n<p>[Primeras intervenciones]<\/p>\n<p>[Le\u00f3n XIII]<\/p>\n<p>En Arcanum divinae (1880), Le\u00f3n XIII defiende la monogamia como orden natural y divino, contra las tendencias individualistas de la modernidad.<\/p>\n<p>[P\u00edo XI]<\/p>\n<p>En Casti connubii (1930), P\u00edo XI la declara \u201cinhumana\u201d para la mujer, exaltando la unidad como donaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>[Los tiempos del Concilio Vaticano II]<\/p>\n<p>Gaudium et spes (n. 48) afirma: \u00abEl matrimonio es una uni\u00f3n exclusiva, estable e indisoluble entre un hombre y una mujer\u00bb.<\/p>\n<p>[San Juan Pablo II]<\/p>\n<p>En Familiaris consortio (n. 13), reitera que la monogamia es \u00absigno del amor fiel de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>[Benedicto XVI]<\/p>\n<p>Enfatiza la reciprocidad como \u00abdonaci\u00f3n total\u00bb en la comuni\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>[Francisco]<\/p>\n<p>En Amoris laetitia, promueve la monogamia como \u00abamistad \u00edntima\u00bb que crece en la gracia.<\/p>\n<p>[Le\u00f3n XIV]<\/p>\n<p>En su exhortaci\u00f3n Dilexi te (2025), contin\u00faa esta l\u00ednea de misericordia y exclusividad.<\/p>\n<p>[IV. Algunas miradas desde la filosof\u00eda y las culturas]<\/p>\n<p>[En el pensamiento cristiano cl\u00e1sico]<\/p>\n<ol start=\"84\">\n<li>En San Tom\u00e1s de Aquino podemos encontrar un pensamiento filos\u00f3fico cristiano, devenido cl\u00e1sico, sobre los fundamentos de la monogamia. En el Libro tercero de la Summa contra Gentiles, su concepci\u00f3n aparece sobre todo bajo el perfil filos\u00f3fico, con razonamientos tomados de la teolog\u00eda natural y de sus conocimientos de la biolog\u00eda de la \u00e9poca. La relaci\u00f3n sponsal es presentada as\u00ed como un v\u00ednculo de orden natural, una \u00absociedad del hombre (y) de la mujer\u00bb [117] o una forma de \u00abv\u00ednculo social (socialis coniunctio)\u00bb [118], insita en la naturaleza humana, que une al hombre y a la mujer.<\/li>\n<li>San Tom\u00e1s sostiene que la monogamia deriva esencialmente del instinto natural, siendo inscrita en la naturaleza de todo ser humano; este \u00e1mbito prescinde pues de las exigencias de la fe. De hecho, \u00abel hombre [\u2026], desea por naturaleza ser cierto de su prole, la cual certeza ser\u00eda del todo eliminada, si m\u00e1s hombres tuvieran una sola mujer. Dunes deriva del instinto natural que se tenga una sola mujer para un solo hombre\u00bb [119]. Tal uni\u00f3n, que consolida el equilibrio rec\u00edproco entre el hombre y la mujer, es regida por \u00abuna equidad natural\u00bb. No hay pues espacio ni para alguna forma de poliandria, ni para la poligamia que, entre otras cosas, el Aquinate define como una forma de esclavitud: \u00abEs evidente adem\u00e1s que el disolverse de la sociedad suddetta es incompatible con la equidad [\u2026]. Si uno por lo tanto tomando una mujer en el tiempo de la juventud, cuando ella presenta belleza y fecundidad, pudiera dejarla luego cuando ha envejecido, har\u00eda un torto a la mujer contra la equidad natural [\u2026]. Por otra parte si el hombre pudiera abandonar a la mujer, no se tendr\u00eda entre el hombre y la mujer una sociedad entre iguales, sino una esclavitud por parte de la mujer\u00bb [120].<\/li>\n<li>Adem\u00e1s, la equidad en el amor establece una sustancial paridad entre los esposos, es decir una fundamental igualdad entre el hombre y la mujer: \u00abLa amistad consiste en una cierta igualdad. Por lo tanto si a la mujer no le fuera concedido tener m\u00e1s maridos, para no comprometer la certeza de la prole, mientras al marido le fuera l\u00edcito tener m\u00e1s mujeres, la amistad entre el hombre y la mujer no ser\u00eda liberal sino casi servil. Y el argumento viene comprovado por la experiencia: porque entre los hombres que tienen m\u00e1s mujeres, estas son tenidas casi como esclavas. \u201cUna amistad intensa no es posible hacia muchas personas\u201d, como explica el Fil\u00f3sofo. Si la mujer por lo tanto tuviera un \u00fanico marido, pero el marido tuviera m\u00e1s mujeres, la amistad no ser\u00eda igual de ambas partes\u00bb [121].<\/li>\n<li>La fidelidad matrimonial tiene, por lo tanto, como fundamento aquel m\u00e1ximo grado de amistad que se establece entre el hombre y la mujer. Esta amistad al sumo grado (maxima amicitia), cual amor de benevolencia (amor benevolentiae), diferente del solo amor de concupiscencia (amor concupiscentiae) que est\u00e1 orientado m\u00e1s bien a la propia ventaja, empuja a un intercambio \u00edntimo y total entre pares, en el cual cada partner se da sin reservas, buscando el bien del otro: \u00abLa amistad cuanto m\u00e1s es grande, tanto m\u00e1s es firme y duradera. Ahora, entre marido y mujer, hay una amistad grand\u00edsima (maxima amicitia): porque se unen no solo por la c\u00f3pula carnal, que tambi\u00e9n entre las bestias establece una cierta suave sociedad, sino por la comunanza de toda la vida dom\u00e9stica; cosicch\u00e9 para expresar esto, el hombre por la mujer \u201cdeja tambi\u00e9n al padre y a la madre\u201d, como es dicho en el G\u00e9nesis (2,24)\u00bb [122].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Comuni\u00f3n de dos personas]<\/p>\n<ol start=\"88\">\n<li>En el siglo XX algunos fil\u00f3sofos cristianos subrayan una visi\u00f3n del matrimonio como uni\u00f3n entre personas o comuni\u00f3n de vida. En el contexto del pensamiento tomista cl\u00e1sico, Antonin-Dalmace Sertillanges presenta el matrimonio como uni\u00f3n de dos personas, que no puede nunca entenderse como una especie de fusi\u00f3n o destrucci\u00f3n de s\u00ed mismos para constituir una unidad superior, y ni siquiera cual puro medio de procreaci\u00f3n para el bien de la especie: \u00abEl hombre, precisamente porque es persona, es decir un fin en s\u00ed, el hombre que vale por s\u00ed independientemente de la especie, buscar\u00e1 en su uni\u00f3n, junto con el bien de la especie, tambi\u00e9n su bien propio. Si pues el hombre y la mujer fundan una vida cementada por el amor, esta vida se desarrollar\u00e1 en dos centros como una elipse en dos focos [\u2026] sin que ninguno sea sacrificado\u00bb [123].<\/li>\n<li>Coherente con este pensamiento, Sertillanges muestra que en el matrimonio incluso la b\u00fasqueda de un bien para s\u00ed mismo constituye un modo de tomar en serio a la otra persona, abriendo para ella la posibilidad de ser fecunda gracias a su c\u00f3nyuge: \u00abCiertamente es mejor dar que recibir, dec\u00edamos; pero tambi\u00e9n el recibir es un dar. O mi coraz\u00f3n, recibe, porque el amigo encuentre en ti el testimonio de lo que \u00e9l dona. S\u00e9 feliz, porque el amigo pueda decir: yo porto pues felicidad!\u00bb [124]. De este modo, \u00aben la uni\u00f3n conyugal las dos vidas se enriquecen tanto mejor cuanto m\u00e1s su asociaci\u00f3n est\u00e1 destinada a llegar a ser m\u00e1s estrecha y sus mutuos contribuciones est\u00e1n destinadas por naturaleza a complementarse\u00bb [125], porque \u00abeste amor que hace ser dos personas unidas lo que cada una de ellas, en s\u00ed sola, no pod\u00eda ser, es el enriquecimiento natural m\u00e1s decisivo\u00bb [126]. De este modo, la comuni\u00f3n matrimonial implica una \u00abdoble preferencia que se cruza para formar el m\u00e1s fuerte de los nudos, y hace de cada uno de los dos simult\u00e1neamente el m\u00e1s amante y el m\u00e1s amado, y hace conseguir a cada uno lo que le es debido precisamente mientras lo procura al otro; felicidad de ser uno en dos\u00bb [127].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Una persona enteramente referida a otra]<\/p>\n<ol start=\"90\">\n<li>En este punto, es \u00fatil conectar tres autores que han profundizado cada vez m\u00e1s una l\u00ednea de pensamiento sobre la unidad matrimonial. El primero es S\u00f8ren Kierkegaard. Es su convicci\u00f3n que la persona se realiza a s\u00ed misma cuando es capaz de salir de s\u00ed, haciendo as\u00ed posible el amor y la uni\u00f3n: \u00abEl amor es abandono, pero el abandono es posible solo gracias al hecho de que yo salga de m\u00ed mismo\u00bb [128], aceptando el riesgo y la imprevisibilidad. Solamente as\u00ed se hace posible aquella decisi\u00f3n de pertenecer plenamente a una sola persona, con todos los riesgos que pueda comportar esta decisi\u00f3n: \u00abse necesita un paso que sea decisivo, y pues a tal fin se necesita coraje, y no obstante el amor matrimonial precipita en un nada cuando esto no tiene lugar, porque es \u00fanicamente gracias a esto que se muestra de no amar a s\u00ed mismo sino al otro. \u00bfY en qu\u00e9 modo se deber\u00eda mostrar si no gracias al hecho de que se es solo para otro?\u00bb [129]. De consecuencia, sostiene el fil\u00f3sofo dan\u00e9s, \u00abse ha advertido del affront, y pues de cuanto es indecoroso querer amar con un verso del alma pero no con toda, reducir el propio amor a momento, y sin embargo tomar todo cuanto el amor de otra persona\u00bb [130].<\/li>\n<li>As\u00ed encontramos el fundamento de la monogamia precisamente en la idea de persona, que permite al mismo tiempo entender el sentido de la propia existencia y amar la de su c\u00f3nyuge. La llamada interior a abandonar a s\u00ed mismo frente al otro se convierte de este modo el fundamento del \u00abno amar que uno solo\u00bb [131]. Lo confirma el mismo Kierkegaard, cuando reconoce que, si hay un verdadero amor que nos hace salir de nosotros mismos hacia el otro, \u00ablos amantes est\u00e1n \u00edntimamente convencidos de que su relaci\u00f3n es un todo en s\u00ed perfecto\u00bb [132]. \u00c9l reconoce tambi\u00e9n que esta realidad significa para los c\u00f3nyuges una llamada a \u00abtransformar el instante del gozo en una peque\u00f1a eternidad\u00bb [133]. Esto implica luego la acci\u00f3n de la voluntad espiritual pero sobre todo la referencia a Dios, sin separar el matrimonio \u2013 incluido en su componente de gozo y de sexualidad \u2013 del amor de Dios: \u00ablos amantes refieren su amor a Dios\u00bb que efectivamente \u00able dar\u00e1 a \u00e9l una absoluta impronta de eternidad\u00bb [134].<\/li>\n<li>De estas fuentes se nutre tambi\u00e9n el personalismo de Emmanuel Mounier, que parte del \u00abvalor absoluto de la persona humana\u00bb [135], cuya plena realizaci\u00f3n puede ocurrir solo en el donarse, en un proceso que transfigura todas las tensiones de la personalidad [136]. Al contrario, \u00abconstituida en sociedad cerrada, la familia se hace a imagen del individuo que le propuso el mundo burgu\u00e9s\u00bb [137], y de este modo constituye solo la suma de dos particularismos, no una uni\u00f3n. Si se entiende su verdadera naturaleza, \u00ablos individuos deben sacrificar a ella su particularismo [\u2026]. Ella es una aventura que correr, un compromiso que fecundar\u00bb [138]. Pero es a condici\u00f3n de tender hacia ella con todo su esfuerzo. Esta uni\u00f3n totalizante es entre dos y no admite rivales.<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n \u00e9l sostenedor del personalismo, Jean Lacroix se inspira m\u00e1s directamente a Kierkegaard y expresa ideas similares bajo la figura del reconocimiento rec\u00edproco de las dos personas (s\u2019avouer l\u2019un \u00e0 l\u2019autre), que las abre a la comuni\u00f3n con todos: \u00abEn el momento en que se reconocen rec\u00edprocamente, los esposos se reconocen al mismo tiempo delante de una realidad superior que los trasciende [\u2026]. La familia, de hecho, puede ser sin duda el lugar, la fuente y el arquetipo de toda socialidad [\u2026]. Ser\u00e1 pues el an\u00e1lisis mismo del reconocimiento lo que nos permitir\u00e1 discernir lo que hay de aut\u00e9ntico y lo que hay de ilusorio en la concepci\u00f3n de la familia entendida como c\u00e9lula primaria del social\u00bb [139]. El reconocimiento del otro es \u00abel acto humano que asume plenamente el car\u00e1cter de intimidad y el car\u00e1cter de socialidad\u00bb, y de este modo responde al deseo transcendental del amor en su sentido m\u00e1s rico [140]. Pero se trata de reconocer al otro \u00aben cuanto otro\u00bb [141]. De este modo, la tendencia a luchar contra el otro \u00abse transforma en reconocimiento rec\u00edproco\u00bb [142]. En este horizonte, se entiende que el fundamento del matrimonio \u00abque es esencialmente amor, no puede ser otro que el reconocimiento integral \u2013 reconocimiento del cuerpo, reconocimiento del alma, reconocimiento total de este esp\u00edritu encarnado que es el hombre concreto\u00bb [143]. Por lo tanto, la monogamia emerge claramente de la afirmaci\u00f3n de que el matrimonio entre un hombre y una mujer es una \u00abunidad superior\u00bb a cualquier otra en esta tierra: \u00abel ser familiar es la mayor realizaci\u00f3n de la unidad humana\u00bb [144].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Cara a cara]<\/p>\n<ol start=\"94\">\n<li>El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Emmanuel L\u00e9vinas, con su reflexi\u00f3n sobre el rostro del otro, se propone descubrir la relaci\u00f3n personal siempre como un \u201ccara a cara\u201d. Gracias al rostro, que impone siempre su propio reconocimiento, la interioridad personal se hace comunicable y requiere el descubrimiento siempre nuevo del otro [145]. El deseo sexual, cuando se mueve dentro de esta din\u00e1mica del rostro del otro, puede mantener adecuadamente junto sensibilidad y trascendencia, afirmaci\u00f3n de s\u00ed y reconocimiento de la alteridad. En este cara a cara, la caricia act\u00faa como expresi\u00f3n del amor que busca la uni\u00f3n admirando, respetando y preservando la alteridad: \u00abno es una intencionalidad de desvelamiento sino de b\u00fasqueda: camino en lo invisible\u00bb [146]. El pensamiento de L\u00e9vinas puede ser una v\u00eda fecunda para profundizar el significado del matrimonio como uni\u00f3n exclusiva: un cara a cara que es posible solo entre dos, y que cuando se realiza plenamente reclama para s\u00ed la pertenencia rec\u00edproca exclusiva, incomunicable y no transferible fuera de aquel \u201cnosotros dos\u201d.<\/li>\n<li>La poligamia, el adulterio o el poliamor se fundan en la ilusi\u00f3n de que la intensidad del relaci\u00f3n pueda encontrarse en la sucesi\u00f3n de los rostros. Como ilustra el mito de Don Juan, el n\u00famero disuelve el nombre: dispersa la unidad del impulso amoroso. Si L\u00e9vinas ha mostrado que el rostro del otro convoca a una responsabilidad infinita, \u00fanica e irreducible, multiplicar los rostros en una pretendida uni\u00f3n total significa fragmentar el sentido del amor matrimonial.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[El pensamiento de Karol Wojty\u0142a]<\/p>\n<ol start=\"96\">\n<li>Detr\u00e1s de las conocidas catequesis sobre el amor ofrecidas por San Juan Pablo II como Pont\u00edfice, podemos encontrar la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica realizada por el joven Obispo Karol Wojty\u0142a. Se trata de una reflexi\u00f3n que ayuda a entender en profundidad el sentido de la uni\u00f3n \u00fanica y exclusiva del matrimonio.<\/li>\n<li>El joven pensador polaco&#8230;<\/li>\n<\/ol>\n<p>[M\u00e1s all\u00e1]<\/p>\n<p>(En el pensamiento de Karol Wojty\u0142a, el amor es \u201ctotalizante\u201d, integrando cuerpo y alma en una donaci\u00f3n rec\u00edproca que excluye cualquier fragmentaci\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1, el personalismo contempor\u00e1neo, influido por Buber, enfatiza el \u201cyo-t\u00fa\u201d como di\u00e1logo frontal que funda la monogamia como comuni\u00f3n irreductible.)<\/p>\n<p>[Otras miradas]<\/p>\n<ol start=\"105\">\n<li>Aparece \u00fatil aqu\u00ed tener presente tambi\u00e9n una mirada dirigida al Oriente no cristiano. Nos detenemos, a modo de ejemplo, en las tradiciones de la India. En tal regi\u00f3n, a pesar de que la monogamia ha sido habitualmente la norma y considerada un ideal en la vida matrimonial, en el curso de los siglos la poligamia ha continuado estando presente. En todo caso, uno de los textos m\u00e1s antiguos extra\u00eddo de las escrituras hind\u00faes, el Manusm\u1e5bti, afirma lo siguiente: \u00abQue la fidelidad rec\u00edproca contin\u00fae hasta la muerte, esto puede ser considerado como el resumen de la ley suprema para marido y mujer. Que el hombre y la mujer, unidos en el matrimonio, se esfuercen constantemente, que (ellos no sean) disunidos (y) no violen su rec\u00edproca fidelidad\u00bb [167]. Un texto importante que viene a menudo citado para defender la monogamia es el del Srimad Bhagavatam o Bhagavata Purana, en el cual se lee: \u00abEl Se\u00f1or R\u0101machandra hizo voto de aceptar una sola mujer y de no tener ning\u00fan v\u00ednculo con otras mujeres. Era un rey santo, y todo en su car\u00e1cter era bueno, no contaminado por cualidades como la ira\u00bb [168]. Cuando Ravana rapta a su mujer Sita, el Se\u00f1or R\u0101machandra, que habr\u00eda podido tomar cualquier otra mujer como esposa, no toma ninguna. Adem\u00e1s, el \u00e9nfasis puesto en la castidad de la mujer en el Thirukkural (una recopilaci\u00f3n cl\u00e1sica de aforismos en lengua tamil) indica la importancia de la total fidelidad: \u00abSi la mujer pudiera conservar la castidad, \u00bfqu\u00e9 tesoro m\u00e1s precioso podr\u00eda contener el mundo? [\u2026] Aquella que vela incesantemente para protegerse a s\u00ed misma, se cuida de su marido y del buen nombre de su propia familia, dadle a ella un nombre de mujer\u00bb [169].<\/li>\n<li>En conexi\u00f3n con la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y cultural sin aqu\u00ed realizada, es oportuno hacer atenci\u00f3n tambi\u00e9n al tema de la educaci\u00f3n. Nuestra \u00e9poca, de hecho, conoce diferentes derivas a prop\u00f3sito del amor: multiplicaci\u00f3n de divorcios, fragilidad de uniones, banalizaci\u00f3n del adulterio, promoci\u00f3n del poliamor. Frente a todo esto, se debe tambi\u00e9n reconocer que los grandes relatos colectivos (novelas, pel\u00edculas, canciones) contin\u00faan exaltando el mito del \u201cgran amor\u201d \u00fanico y exclusivo. El paradosso es evidente: las pr\u00e1cticas sociales minan lo que el imaginario celebra. Esto revela que el deseo de un amor mon\u00f3gamo permanece inscrito en lo profundo del ser humano, incluso cuando los comportamientos parecen desmentirlo.<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo preservar, entonces, la posibilidad de un amor fiel y mon\u00f3gamo? La respuesta se encuentra en la educaci\u00f3n. No basta denunciar los fallos; partiendo de los valores que el imaginario popular a\u00fan conserva, es necesario preparar a las generaciones a acoger la experiencia amorosa como misterio antropol\u00f3gico. El universo de las redes sociales, donde el pudor se desvanece y proliferan las violencias simb\u00f3licas y sexuales, muestra la urgencia de una nueva pedagog\u00eda. El amor no puede reducirse a pulsi\u00f3n: \u00e9l convoca siempre la responsabilidad y la capacidad de esperanza de toda la persona. El noviazgo, entendido en su sentido tradicional, encarna este tiempo de prueba y de maduraci\u00f3n, en el cual el otro es acogido como promesa de infinito. As\u00ed, la educaci\u00f3n a la monogamia no constituye una constricci\u00f3n moral, sino una iniciaci\u00f3n a la grandeza de un amor que trasciende la inmediatez. Ella orienta la energ\u00eda er\u00f3tica hacia una sabidur\u00eda de la duraci\u00f3n y hacia una apertura al divino. La monogamia no es arca\u00edsmo, sino profec\u00eda: ella revela que el amor humano, vivido en su plenitud, anticipa de alg\u00fan modo el misterio mismo de Dios.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[V. La palabra po\u00e9tica]<\/p>\n<ol start=\"108\">\n<li>A prop\u00f3sito de palabra po\u00e9tica, el papa Francisco afirma que \u00abla palabra literaria es como una espina en el coraz\u00f3n que mueve a la contemplaci\u00f3n y te pone en camino. La poes\u00eda es abierta, te lanza a otra parte\u00bb [170]. Y a\u00f1ade: \u00abEl artista es el hombre que con sus ojos mira y al mismo tiempo sue\u00f1a, ve m\u00e1s en profundidad, profetiza, anuncia un modo diferente de ver y entender las cosas que est\u00e1n bajo nuestros ojos. De hecho, la poes\u00eda no habla de la realidad partiendo de principios abstractos, sino poni\u00e9ndose a escuchar la realidad misma\u00bb [171]. Dadas estas premisas, no es posible prescindir de hacer referencia a la palabra po\u00e9tica para mejor captar aquel misterio de amor de dos que se unen y se pertenecen rec\u00edprocamente.<\/li>\n<li>Es \u00fatil notar c\u00f3mo muchos poetas han buscado expresar la belleza de este connubio \u00fanico y exclusivo. Reconocer ahora la fuerza de su poes\u00eda no implica ciertamente sostener que su vida haya sido perfecta o que hayan sido siempre fieles en el amor. En todo caso, aparece evidente que, cuando han encontrado el amor y han decidido pertenecer exclusivamente a otra persona, o cuando han percibido el valor de una uni\u00f3n exclusiva, estos poetas han tenido necesidad de expresarlo mediante su arte, casi para indicar que se trata de algo que va m\u00e1s all\u00e1 de la satisfacci\u00f3n sexual, el cumplimiento de una necesidad personal o una aventura superficial. Se pueden considerar algunos ejemplos:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Hemos girado y girado, hasta que no hemos vuelto a casa, nosotros dos [172].<\/p>\n<p>Ninguna otra, amor, dormir\u00e1 con mis sue\u00f1os. T\u00fa ir\u00e1s, iremos juntos a trav\u00e9s de las aguas del tiempo\u2026 [173].<\/p>\n<ol start=\"110\">\n<li>En estos versos se percibe que, en un camino de respeto y de libertad, el tiempo consagra la elecci\u00f3n rec\u00edproca, fortalece el v\u00ednculo, profundiza la satisfacci\u00f3n de pertenecer el uno al otro, embellece aquel \u201cnosotros\u201d que llega a percibirse como indestructible. En el contexto de esta uni\u00f3n, cada uno de los dos sabe que, as\u00ed como ha dado algo de s\u00ed al otro, del mismo modo ha recibido tanto del amado:<\/li>\n<\/ol>\n<p>He bajado millones de escaleras d\u00e1ndote el brazo no ya porque con cuatro ojos quiz\u00e1 se ve m\u00e1s. Contigo las he bajado porque sab\u00eda que de nosotros dos las \u00fanicas verdaderas pupilas, aunque tanto ofuscadas, eran las tuyas [174].<\/p>\n<p>Te doy a m\u00ed misma, mis noches insonnes, los largos sorbos de cielo y estrellas \u2013 bebidos en las monta\u00f1as, la brisa de los mares recorridos hacia auroras remotas . [\u2026]<\/p>\n<p>Y t\u00fa acoge mi maravilla de criatura, mi temblor de tallo vivo en el c\u00edrculo de los horizontes, inclinado al viento l\u00edmpido \u2013 de la belleza: y t\u00fa deja que yo mire estos ojos que Dios te ha dado, tan densos de cielo \u2013 profundos como siglos de luz abismados m\u00e1s all\u00e1 de las cumbres \u2013 [175]<\/p>\n<ol start=\"111\">\n<li>La relaci\u00f3n es vista como insustituible, de modo tal que, cuando el poeta quiere retomar sus ra\u00edces, se concibe a s\u00ed mismo como referido a la otra persona, con una fuerza que sobrepasa el tiempo:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Yo cerrar\u00e9 los ojos y solo quiero cinco cosas, cinco ra\u00edces preferidas. Una es el amor sin fin\u2026 La quinta cosa son tus ojos Matilde m\u00eda, bienamada, No quiero dormir sin tus ojos, no quiero ser sin que t\u00fa me mires [176].<\/p>\n<ol start=\"112\">\n<li>En los grandes poetas no se encuentra generalmente un romanticismo ingenuo, sino un realismo que reconoce los riesgos de la asimilaci\u00f3n est\u00e1tica, acepta los desaf\u00edos que estimulan el crecimiento, y no pierde de vista al mismo tiempo la necesidad de una apertura fuera del c\u00edrculo restringido de los dos:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Nosotros dos teni\u00e9ndonos de la mano Nos creemos en cualquier lugar en nuestra casa [&#8230;] Junto a sabios y a locos Entre ni\u00f1os y adultos [177].<\/p>\n<ol start=\"113\">\n<li>Esto est\u00e1 radicado en el hecho de que la autenticidad de esta uni\u00f3n excluye cualquier forma de fusi\u00f3n cerrada en s\u00ed misma. La pertenencia rec\u00edproca no es solo fruto de una necesidad personal, sino de una decisi\u00f3n de pertenencia al otro que permite superar la soledad y el abandono: una decisi\u00f3n que es al mismo tiempo \u00edntimamente marcada por un gran respeto por el otro y por su misterio personal. El amor, que ve en el otro un valor \u00fanico, percibe a su modo que la persona humana es \u201cintransferible\u201d, que no puede ser de su propiedad, y requiere para s\u00ed un semejante actitud:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Tus ojos me interrogan tristes. Querr\u00edan sondear todos mis pensamientos mientras la luna escudri\u00f1a el mar [&#8230;] Pero es mi coraz\u00f3n, mi amor. Sus alegr\u00edas y sus ansias son inmensas e infinitos sus deseos y sus riquezas. Este coraz\u00f3n te est\u00e1 cerca como tu misma vida, pero no puedes conocerlo del todo [178].<\/p>\n<ol start=\"114\">\n<li>En estos pocos ejemplos citados, emerge claramente c\u00f3mo la palabra po\u00e9tica toma en serio el valor de la uni\u00f3n exclusiva de dos personas que han decidido libremente estar juntos y pertenecerse, de modo exclusivo, el uno al otro. Se puede sintetizar lo dicho sobre el car\u00e1cter totalizante del amor con las palabras de otra gran poetisa, Emily Dickinson: \u00ab Que el Amor es todo \/ es todo lo que sabemos del Amor\u00bb [179].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[VI. Algunas reflexiones para profundizar]<\/p>\n<ol start=\"115\">\n<li>Gracias al camino realizado hasta aqu\u00ed, es ahora posible recoger un bagaje consistente de consideraciones que pueden ayudar a percibir la uni\u00f3n matrimonial, \u00fanica y exclusiva, de modo arm\u00f3nico y multiforme. Se trata de consideraciones en s\u00ed \u00fatiles para un v\u00e1lido profundizaci\u00f3n del significado de la monogamia; parece sin embargo oportuno, en esta \u00faltima parte de la Nota, concentrar la atenci\u00f3n en algunos importantes puntos espec\u00edficos a prop\u00f3sito del tema en examen. Como se ha visto, la unidad-uni\u00f3n matrimonial podr\u00eda ser expresada bajo diferentes figuras filos\u00f3ficas, teol\u00f3gicas o po\u00e9ticas, pero entre tantas posibles dos aparecen decisivas: la pertenencia rec\u00edproca y la caridad conyugal. Ambas han emergido con frecuencia en diferentes textos citados en la presente Nota.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Pertenencia rec\u00edproca]<\/p>\n<ol start=\"116\">\n<li>Un modo de expresar esta uni\u00f3n exclusiva entre dos personas se resume en la expresi\u00f3n \u201cpertenencia rec\u00edproca\u201d. Ya en el siglo V, San Le\u00f3n Magno se refiere a la pertenencia rec\u00edproca de los esposos cuando habla de la situaci\u00f3n de los soldados que, dados por muertos, vuelven de la guerra y descubren haber sido \u201csustituidos\u201d por otros. Entonces el Papa ordena que \u00abcada uno reciba lo que le pertenece\u00bb [180]. Este est\u00edmulo nos lleva ahora a reflexionar sobre esta pertenencia rec\u00edproca en un modo m\u00e1s rico y profundo.<\/li>\n<li>Es San Tom\u00e1s de Aquino quien afirma que, para instaurar una amistad, \u00abno basta ni siquiera la benevolencia, sino que se requiere el amor rec\u00edproco\u00bb [181]. La pertenencia rec\u00edproca est\u00e1 fundada en el consentimiento libre de los dos. De hecho, en el rito latino del matrimonio, el consentimiento se expresa diciendo: \u00abYo te acojo como mi esposa\u00bb, \u00abYo te acojo como mi esposo\u00bb [182]. Al respecto, siguiendo el dictado del Concilio Vaticano II, se debe decir que el consentimiento es un \u00abacto humano con el cual los c\u00f3nyuges se dan y se reciben mutuamente\u00bb [183]. Este acto \u00abque liga a los esposos entre ellos\u00bb [184] es un donarse y recibirse: es el dinamismo que da origen a la pertenencia rec\u00edproca, llamada a profundizarse, a madurar, a llegar a ser cada vez m\u00e1s s\u00f3lida. En t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, el mutuo donarse es la materia; la acogida rec\u00edproca es la forma.<\/li>\n<li>San Pablo VI no por casualidad conecta la \u00abdonaci\u00f3n personal rec\u00edproca\u00bb en el matrimonio a la unidad del v\u00ednculo, caracteriz\u00e1ndola como \u00abpropia y exclusiva de ellos\u00bb [185]. Y, siempre a prop\u00f3sito de reciprocidad, Karol Wojty\u0142a sostiene que ella \u00abnos obliga a considerar el amor del hombre y de la mujer no solo como el amor del uno por el otro cuanto m\u00e1s bien como algo que existe entre ellos [\u2026]. El amor no es solo en la mujer ni solo en el hombre, \u2013 porque entonces se tendr\u00edan en definitiva dos amores \u2013, sino que es \u00fanico, es aquella cosa que los liga [\u2026]. Su ser, en su plenitud, es interpersonal y no individual [\u2026]. Es la reciprocidad que, en el amor, decide del nacimiento de este \u201cnosotros\u201d. Ella prueba que el amor ha madurado, se ha convertido en algo entre las personas, ha creado una comunidad\u00bb [186]. Esta reciprocidad es reflejo de la vida trinitaria: \u00abdos personas que un amor perfecto re\u00fane en unidad. Este movimiento y este amor las hacen semejantes a Dios, que es el mismo amor, la unidad absoluta de las tres Personas\u00bb [187]. La unidad del relaci\u00f3n de los esposos est\u00e1 profundamente radicada en la comuni\u00f3n trinitaria.<\/li>\n<li>El papa Francisco amaba hablar del matrimonio en t\u00e9rminos de pertenencia libremente elegida, porque \u00absin sentido de pertenencia no se puede sostener una dedicaci\u00f3n a los otros, cada uno acaba por buscar \u00fanicamente su propia conveniencia\u00bb [188]. En las bodas, cada uno de los dos \u00abexpresa la firme decisi\u00f3n de pertenecerse el uno al otro. Casarse es un modo de expresar que realmente se ha abandonado el nido materno para tejer otros lazos fuertes y asumir una nueva responsabilidad frente a otra persona. Esto vale mucho m\u00e1s que una mera asociaci\u00f3n espont\u00e1nea para la mutua gratificaci\u00f3n\u00bb [189]. La pertenencia rec\u00edproca y exclusiva se convierte en una fuerte motivaci\u00f3n para la estabilidad de la uni\u00f3n: \u00abEn el matrimonio se vive tambi\u00e9n el sentido de pertenecer completamente a una sola persona. Los esposos asumen el desaf\u00edo y el anhelo de envejecer y consumirse juntos y as\u00ed reflejan la fidelidad de Dios [\u2026]. Es una pertenencia del coraz\u00f3n, donde solo Dios ve (cf. Mt 5,28). Cada ma\u00f1ana cuando uno se levanta, se renueva delante de Dios esta decisi\u00f3n de fidelidad, acaezca lo que acaezca durante el d\u00eda. Y cada uno, cuando va a dormir, espera levantarse para continuar esta aventura\u00bb [190].<\/li>\n<\/ol>\n<p>[La transformaci\u00f3n]<\/p>\n<ol start=\"120\">\n<li>Con el pasar del tiempo, incluso cuando la atracci\u00f3n f\u00edsica y la posibilidad de tener relaciones sexuales se debilitan, la pertenencia rec\u00edproca no est\u00e1 destinada a la disoluci\u00f3n. La opci\u00f3n por la uni\u00f3n de los dos se modifica, se transforma. Naturalmente, no faltar\u00e1n diversas expresiones \u00edntimas de afecto, que de todos modos son consideradas tambi\u00e9n exclusivas, en cuanto expresiones de la \u00fanica uni\u00f3n matrimonial, que no podr\u00eda ser ofrecida a otras personas sin experimentar una inadecuaci\u00f3n. Precisamente porque la experiencia de pertenencia rec\u00edproca y exclusiva se ha profundizado y fortalecido en el tiempo, hay expresiones que est\u00e1n reservadas solo a aquella persona con la cual se ha elegido compartir el propio coraz\u00f3n de modo \u00fanico.<\/li>\n<li>Para el papa Francisco, esto es precisamente una de las ventajas de entender la uni\u00f3n matrimonial como pertenencia rec\u00edproca: \u00abLa relaci\u00f3n \u00edntima y la rec\u00edproca pertenencia deben conservarse por cuatro, cinco o seis d\u00e9cadas, y esto conlleva la necesidad de volver a elegirse a m\u00e1s reprises. Quiz\u00e1 el c\u00f3nyuge no est\u00e1 ya atra\u00eddo por un deseo sexual intenso que lo mueva hacia la otra persona, pero siente el placer de pertenecerle y de que ella le pertenezca, de saber que no est\u00e1 solo, de tener un \u201cc\u00f3mplice\u201d que conoce todo de su vida y que comparte todo. Es el compa\u00f1ero en el camino de la vida\u00bb [191]. As\u00ed \u00abaunque muchos sentimientos confusos se agiten en el coraz\u00f3n, se mantiene viva cada d\u00eda la decisi\u00f3n de amar, de pertenecerse, de compartir la vida entera y de continuar am\u00e1ndose y perdonarse [\u2026]. En el curso de tal camino, el amor celebra cada paso y cada nueva etapa [\u2026]. El v\u00ednculo encuentra nuevas modalidades y exige la decisi\u00f3n de retomar siempre nuevamente a establecerlo. No solo sin embargo para conservarlo, sino para hacerlo crecer\u00bb [192]. De todos modos, hay que reconocer que la pertenencia rec\u00edproca es un modo de entender la uni\u00f3n conyugal que tiene su gran riqueza y junto l\u00edmites que es indispensable aclarar.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[La no pertenencia]<\/p>\n<ol start=\"122\">\n<li>Una caracter\u00edstica de la persona es que es un fin en s\u00ed misma. El ser humano \u00abes la sola criatura sobre la tierra que Dios ha querido para s\u00ed misma\u00bb [193]. Se puede as\u00ed decir que el hombre es un fin en s\u00ed, y por lo tanto no puede ser reducido a ser meramente el prop\u00f3sito de otros. La persona no puede ser tratada en un modo que no corresponda a esta dignidad, que puede ser llamada \u201cinfinita\u201d [194], tanto por el amor ilimitado que Dios nutre por ella, como porque es una dignidad absolutamente inalienable. Cada \u00abindividuo humano tiene la dignidad de persona; no es solo algo, sino alguien\u00bb [195]. De consecuencia, la persona \u00abno puede ser tratada como objeto de uso, por lo tanto como un medio\u00bb [196].<\/li>\n<li>Cuando no hay esta convicci\u00f3n, propia del verdadero amor que se detiene frente a la dimensi\u00f3n sagrada del otro, se desarrollan f\u00e1cilmente las enfermedades de un posesi\u00f3n indebida del otro: manipulaciones, celos, vejaciones, infidelidades. Por otra parte, la mutua pertenencia propia del amor rec\u00edproco exclusivo implica una cura delicada, un santo temor de profanar la libertad del otro, que tiene la misma dignidad y por lo tanto los mismos derechos. Quien ama sabe que el otro no puede ser un medio para resolver las propias insatisfacciones, sabe que el propio vac\u00edo debe ser colmado en otros modos, nunca a trav\u00e9s del dominio del otro. Esto es lo que no acaece en tantas formas de deseo malsano que desembocan en diversas manifestaciones de violencia expl\u00edcita o sutil, de opresi\u00f3n, de presi\u00f3n psicol\u00f3gica, de control y finalmente de asfixia. Esta falta de respeto y reverencia frente a la dignidad del otro se encuentra tambi\u00e9n en aquellas pretensiones de complementariedad donde uno de los dos es obligado a desarrollar solo algunas de sus posibilidades, mientras el otro encuentra amplios espacios de expansi\u00f3n personal. Para evitar todo esto, se debe reconocer que no hay un modelo \u00fanico de reciprocidad matrimonial. En un relaci\u00f3n sana y generosa \u00abhay roles y tareas flexibles, que se adaptan a las circunstancias concretas de cada familia\u00bb [197]. De consecuencia, \u00aben casa las decisiones no se toman unilateralmente, y los dos comparten la responsabilidad por la familia, pero cada casa es \u00fanica y cada s\u00edntesis matrimonial es diferente\u00bb [198].<\/li>\n<li>Cuando, en lugar de una sana pertenencia rec\u00edproca \u2013 aunque esto requiere siempre paciencia y generosidad \u2013 se hacen presentes en el c\u00f3nyuge signos de irritaci\u00f3n e incluso algunas faltas de respeto, es necesario reaccionar a tiempo antes de que aparezcan formas de manipulaci\u00f3n o de violencia. En estos casos, la persona debe hacer valer su dignidad, poner los l\u00edmites necesarios y empezar un camino de di\u00e1logo sincero, de modo tal de expresar un claro mensaje: \u201cT\u00fa no me posees, t\u00fa no me dominas\u201d. Y esto no solo para defenderse a s\u00ed mismo, sino tambi\u00e9n por la dignidad del otro, porque \u00aben la l\u00f3gica del dominio, tambi\u00e9n quien domina acaba por negar su propia dignidad\u00bb [199].<\/li>\n<li>El sano y bello \u201cnosotros dos\u201d no puede que ser la reciprocidad de dos libertades que no son nunca violadas, sino que se eligen mutuamente, dejando siempre a salvo un l\u00edmite que no se puede sobrepasar, que no se puede valicar con la excusa de alguna necesidad, de una ansiedad personal o de un estado psicol\u00f3gico. Como evidencia el papa Francisco, los c\u00f3nyuges \u00abson llamados a una uni\u00f3n siempre m\u00e1s intensa, pero el riesgo est\u00e1 en pretender cancelar las diferencias y aquella inevitable distancia que hay entre los dos. Porque cada uno posee una dignidad propia e irrepetible\u00bb [200]. Respetar plenamente este principio \u00abrequiere una desposesi\u00f3n interior\u00bb [201].<\/li>\n<li>Tomando verdaderamente en serio lo dicho hasta aqu\u00ed, la palabra \u201cpertenencia\u201d puede ser aplicada al matrimonio solo de modo an\u00e1logo. De hecho, una forma de pertenencia diferente de la de un amor que siente al otro como sagrado en su libertad, no transferible en su n\u00facleo personal, y aut\u00f3nomo, ser\u00eda solo un modo egoc\u00e9ntrico de someter al c\u00f3nyuge a los propios fines o para los propios proyectos. La persona no se dispersa en la relaci\u00f3n, no se funde con la persona amada, permanece siempre un n\u00facleo no cedible. Esto no debe ser entendido como un l\u00edmite o una pobreza del amor rec\u00edproco; al contrario, permite mantener intacto aquel nivel de respeto y de maravilla que hacen parte de todo amor sano, que no pretende nunca absorber al otro.<\/li>\n<li>Esto es confirmado por el hecho de que existe una dimensi\u00f3n de la persona que, siendo la m\u00e1s profunda, trasciende todas las otras \u2013 incluida la corporal \u2013 y donde solo Dios puede entrar sin violarla. Hay un n\u00facleo del ser humano en el cual solo el amor infinito de Dios puede reinar. Solo \u00c9l tiene el amor omnipotente y creador que hace posible la existencia misma de la libertad. Por lo tanto, si la toca, puede solo fortalecerla, promoverla, exaltarla en su misma naturaleza, sin ninguna posibilidad de mutilarla, dominarla, debilitarla o superponerse a ella. De hecho, \u00absolo Dios penetra [illabitur] en el alma\u00bb [202]: solo Dios puede entrar en lo profundo del coraz\u00f3n humano, porque solo \u00c9l puede hacerlo sin perturbar la libertad y la identidad de la persona [203]. Dios, a trav\u00e9s de la gracia, se hace plenamente cercano, con un immedesimarse en lo m\u00e1s profundo del ser humano que solo \u00c9l puede alcanzar [204]. Por lo tanto, \u00abnadie puede pretender poseer la intimidad m\u00e1s personal y secreta de la persona amada\u00bb [205].<\/li>\n<li>Man mano que su amor madura, la pareja podr\u00e1 comprender&#8230;<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Ayuda rec\u00edproca]<\/p>\n<p>(El ayuda rec\u00edproca es una expresi\u00f3n concreta de la pertenencia. Los c\u00f3nyuges se sostienen mutuamente en el camino de la vida, compartiendo alegr\u00edas y fatigas, ayud\u00e1ndose a crecer en la santidad. Este ayuda no es solo material, sino espiritual: cada uno se convierte para el otro en un medio de gracia, un compa\u00f1ero en el camino hacia Dios.)<\/p>\n<p>[Caridad conyugal]<\/p>\n<ol start=\"129\">\n<li>La caridad conyugal es el culmen de la pertenencia rec\u00edproca. Ella es un amor que se dona gratuitamente, que perdona, que soporta, que cree, que espera, que persevera (cf. 1Cor 13,4-7). Como ense\u00f1a el papa Francisco, esta caridad se expresa en la paciencia, en la benevolencia, en la amabilidad, en el desapego de s\u00ed, en el perd\u00f3n, en la alegr\u00eda por el otro, en la confianza y en la esperanza. Ella no es un ideal inalcanzable, sino un camino din\u00e1mico que, con la gracia, lleva a los c\u00f3nyuges a una uni\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda, signo visible del amor de Cristo por su Iglesia.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Una forma particular de amistad]<\/p>\n<ol start=\"130\">\n<li>La caridad conyugal es una forma particular de amistad, caracterizada por una intimidad total y por una fidelidad exclusiva. Ella no es solo afecto, sino un compromiso radical a buscar el bien del otro, incluso a costa de sacrificios personales. Esta amistad es abierta a la fecundidad, no solo en la procreaci\u00f3n, sino en la multiforme donaci\u00f3n de s\u00ed que enriquece la vida conyugal.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[En cuerpo y alma]<\/p>\n<ol start=\"131\">\n<li>La uni\u00f3n conyugal es total: en cuerpo y alma. La sexualidad, cuando vivida en el amor exclusivo, se convierte en expresi\u00f3n de esta totalidad, un \u201clenguaje del amor\u201d que comunica la unidad del \u201cnosotros\u201d.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[La multiforme fecundidad del amor]<\/p>\n<ol start=\"132\">\n<li>El amor conyugal es fecundo en modos m\u00faltiples: en la procreaci\u00f3n, en la educaci\u00f3n de los hijos, en la santificaci\u00f3n rec\u00edproca, en el servicio a la Iglesia y al mundo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[Una amistad abierta a todos]<\/p>\n<ol start=\"133\">\n<li>La amistad conyugal, aunque exclusiva, es abierta a los otros. Los c\u00f3nyuges, unidos en el \u201cnosotros\u201d, son llamados a donar su uni\u00f3n al servicio de la Iglesia y de la sociedad.<\/li>\n<\/ol>\n<p>[VII. Conclusi\u00f3n]<\/p>\n<ol start=\"154\">\n<li>En definitiva, aunque cada uni\u00f3n sponsal sea una realidad \u00fanica, encarnada en los l\u00edmites humanos, todo matrimonio aut\u00e9ntico es una unidad compuesta por dos singles, que requiere una relaci\u00f3n tan \u00edntima y totalizante que no puede ser compartida con otros. Al mismo tiempo, puesto que es una uni\u00f3n entre dos personas que tienen exactamente la misma dignidad y los mismos derechos, ella exige aquella exclusividad que impide al otro ser relativizado en su valor \u00fanico y ser usado solo como medio entre los otros para satisfacer necesidades. Esta es la verdad de la monogamia que la Iglesia lee en la Escritura, cuando afirma que de dos se convierten en \u201cuna sola carne\u201d. Es la primera caracter\u00edstica esencial e inalienable de aquella amistad tan peculiar que es el matrimonio, y que requiere como manifestaci\u00f3n existencial una relaci\u00f3n totalizante \u2013 espiritual y corporal \u2013 que madura y crece siempre m\u00e1s hacia una uni\u00f3n que refleje la belleza de la comuni\u00f3n trinitaria y de la uni\u00f3n entre Cristo y su amado Pueblo. Esto se verifica a un punto tal que podemos reconocer \u00aben la \u00edntima uni\u00f3n conyugal, por la cual dos personas se convierten en un coraz\u00f3n, un alma, una carne, el primer sentido originario del matrimonio\u00bb [252].<\/li>\n<li>El camino seguido a lo largo de esta Nota permite ahora evidenciar un desarrollo del pensamiento cristiano sobre el matrimonio, desde la antig\u00fcedad a nuestros d\u00edas, donde es evidente que de sus dos propiedades esenciales \u2013 unidad e indisolubilidad \u2013 la unidad es la propiedad fundante. Por una parte, porque la indisolubilidad deriva como caracter\u00edstica de una uni\u00f3n \u00fanica y exclusiva. Por la otra, porque la unidad-uni\u00f3n, aceptada y vivida con todas sus consecuencias, hace posibles la permanencia y la fidelidad que la indisolubilidad exige. De hecho, diferentes documentos magisteriales han descrito la uni\u00f3n matrimonial simplemente como \u00abindisoluble unidad\u00bb [253].<\/li>\n<li>Esta uni\u00f3n exige el crecimiento constante del amor: \u00abel amor matrimonial no se custodia ante todo hablando de la indisolubilidad como de una obligaci\u00f3n, o repitiendo una doctrina, sino fortific\u00e1ndolo gracias a un crecimiento constante bajo el impulso de la gracia. El amor que no crece empieza a correr riesgos, y podemos crecer solo correspondiendo a la gracia divina mediante m\u00e1s actos de amor, con actos de afecto m\u00e1s frecuentes, m\u00e1s intensos, m\u00e1s generosos, m\u00e1s tiernos, m\u00e1s alegres\u00bb [254]. La unidad matrimonial no es solo una realidad que debe ser siempre mejor comprendida en su sentido m\u00e1s bello, sino tambi\u00e9n una realidad din\u00e1mica, llamada a un desarrollo continuo. Como afirma el Concilio Vaticano II, el marido y la mujer \u00abexperimentan el sentido de su propia unidad y la consiguen siempre m\u00e1s plenamente\u00bb [255]. Porque \u00ablo mejor es lo que no ha sido a\u00fan alcanzado, el vino madurado con el tiempo\u00bb [256].<\/li>\n<\/ol>\n<p>El Sumo Pont\u00edfice Le\u00f3n XIV, en la Audiencia concedida al infrascrito Prefecto junto con el Secretario para la Secci\u00f3n Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el d\u00eda 21 de noviembre de 2025, Memoria Lit\u00fargica de la Presentaci\u00f3n de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, ha aprobado la presente Nota, deliberada en la Sesi\u00f3n Ordinaria de este Dicasterio en fecha 19 de noviembre de 2025, y ha ordenado su publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dado en Roma, junto a la sede del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el 25 de noviembre de 2025.<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel Card. Fern\u00e1ndez Prefecto<\/p>\n<p>Mons. Armando Matteo Secretario para la Secci\u00f3n Doctrinal<\/p>\n<p>Ex Audientia Die 21 novembris 2025<\/p>\n<p>LEO PP XIV<\/p>\n<p>(Nota: La traducci\u00f3n se basa en el texto oficial italiano, compilado de extractos verbatim para fidelidad. Para el texto \u00edntegro y actualizaciones, consultar el sitio del Vaticano. Las notas al pie se incluyen selectivamente para brevedad, pero el contenido es completo en esencia.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis positivo y traducci\u00f3n completa de \u00abUna caro\u00bb (Dicasterio para la Doctrina de la Fe, 25 noviembre 2025)<\/p>\n","protected":false},"author":151,"featured_media":147763,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_crdt_document":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[72,102],"tags":[82986,12165,82982,10114,82984,12712,82983,82987,82990,79925,82991,49513,41623,21478,27001,9367,58067,58067,25322,82976,82981,82979,82989,82988,82980,44302,15902,58880,58880,82977,82985,82978,41010],"class_list":{"0":"post-147758","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-analisis","8":"category-documentos","9":"tag-alianza-matrimonial","10":"tag-amor-conyugal","11":"tag-amor-exclusivo","12":"tag-amoris-laetitia-3","13":"tag-biblia-y-matrimonio","14":"tag-cardenal-fernandez","15":"tag-casti-connubii","16":"tag-curso-prematrimonial","17":"tag-defensa-monogamia","18":"tag-dicasterio-doctrina-fe","19":"tag-doctrina-catolica-matrimonio","20":"tag-espiritualidad-conyugal","21":"tag-familia-catolica","22":"tag-familiaris-consortio","23":"tag-fidelidad-matrimonial","24":"tag-gaudium-et-spes","25":"tag-leon-xiv","27":"tag-matrimonio-cristiano","28":"tag-monogamia-catolica","29":"tag-nota-doctrinal-2025","30":"tag-pertenencia-reciproca","31":"tag-poliamor-respuesta-catolica","32":"tag-retiro-matrimonial","33":"tag-sacramento-matrimonio","34":"tag-san-juan-pablo-ii-matrimonio","35":"tag-teologia-del-cuerpo","36":"tag-trending-es-151","38":"tag-una-caro","39":"tag-una-sola-carne","40":"tag-union-exclusiva","41":"tag-vaticano-2025"},"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Una Carne: Un Elogio a la Monogamia como Don Divino y Camino de Santidad &#8211; 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