26 febrero, 2026

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¿Te animas a transitar un desierto?

Ánimo, no te quedes atrapado en el mismo, pon medios concretos y créeme, esto pasará y saldrás fortalecido

¿Te animas a transitar un desierto?

Deseaba comenzar este artículo precisando que para la RAE la palabra desierto significa algo despoblado, solo e inhabitado. Por ello, si hoy hiciera una encuesta preguntando quién se anima a transitar un desierto, estoy seguro de que nadie, en su sano juicio, me respondería: “Si, yo estoy dispuesto”.

Asimismo, hace unos días, la Iglesia católica ha iniciado el tiempo litúrgico de Cuaresma, que es de 40 días de preparación antes de Semana Santa (conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo). Por ello, seas creyente y practicante o no, de seguro has escuchado, en algún momento, que Jesús estuvo en el desierto y fue tentado por el demonio tres veces.

Al respecto, mi familia y yo (cinco personas y una golden retriever) desde hace cuatro años no vivimos en Perú. Esto es por una oportunidad laboral de mi esposa Jessica. A la fecha hemos vivido en dos países, primero, en Argentina, todos juntos por 30 meses, luego, Jessica fue destacada a Colombia, en donde los primeros ocho meses estuvo sola. Y desde hace 10 meses la familia está dividida entre Argentina (mis dos hijas mayores en la universidad) y Colombia (Jessica, nuestra hija menor que aún está en el colegio, la mascota y yo).

En ese sentido, debo confesarles que algunas veces me he sentido transitar en el desierto, ya que la vida fuera de tu país no es sencilla y como dice un refrán popular: “la procesión va por dentro”.

Por eso, desde mi experiencia, transitar un desierto, no se trata de estar físicamente en uno y caminarlo. Creo que se trata de cómo vives, enfrentas o afrontas una enfermedad personal o familiar, un problema laboral o económico, una ansiedad, una separación no deseada, incertidumbre ante un futuro no conocido y muchas otras cosas. Porque es allí donde surge la tentación de dejarlo todo y hacer lo más fácil, que es volver a casa con la familia extendida, los amigos, la comida y muchas cosas más que dejaste.

Les comparto algunas enseñanzas asociadas y vividas en primera persona.

  • Vas a sentir en algún momento miedo a la soledad y al silencio.
  • No es malo vivir la experiencia de la soledad; aprovecha para entrar en ti mismo y escuchar a tu corazón.
  • Busca ayuda; acá aplica otro refrán: “una pena entre dos es menos atroz”.
  • A veces el consejo-reflexión llega en el momento y de la manera menos esperada.
  • Es parte de tu peregrinar en la tierra y, si quieres, llámalas pruebas o retos; te aseguro que te ayudarán a madurar.
  • Siempre confía y apóyate en DIOS.

¡Y tú, hoy en día, ¿qué desierto estás caminando? Ánimo, no te quedes atrapado en el mismo, pon medios concretos y créeme, esto pasará y saldrás fortalecido.

Y por favor, no te olvides:¡Sigue remando contracorriente y mar adentro!

Hugo Saldaña Estrada

Gerente de Showroom Ventas en Roca SAC. Veinte años de experiencia, generando valor en empresas transnacionales y de primer nivel a través de la gestión integral de procesos de recursos humanos, tales como selección de talento, estrategias de compensaciones, evaluación del desempeño y gestión del clima laboral.