Polonia: Hace dos años los alemanes intervinieron para elegir a Tusk; hoy quieren cambiar al presidente elegido por los polacos
Las injerencias alemanas según el diputado Mularczyk
La elección que hicieron los polacos en las elecciones presidenciales no fue del agrado de las oligarquías de Bruselas, especialmente de los políticos alemanes, que activaron a los medios, también aquellos alemanes de lengua polaca. Y no se trató solo de críticas: casi inmediatamente después de la elección de Karol Nawrocki, ciertos medios occidentales insinuaron que la Unión Europea debería congelar los fondos para Polonia si el nuevo presidente no aprobaba todas las leyes deseadas por la UE. Entre estas amenazas estuvo la de un joven eurodiputado alemán, Moritz Körner. Se trata de una enésima injerencia en la vida política de Polonia por parte de políticos alemanes.
Conviene recordar que, cuando el gobierno polaco era conservador, de 2015 a 2023, las oligarquías de la Unión Europea no toleraban que el país no se plegara a las presiones comunitarias y se atreviera a defender sus intereses nacionales. Ya en 2020, Katarina Barley, eurodiputada alemana, pedía ejercer mayor presión sobre Hungría y Polonia para que respetaran el “estado de derecho”: «Países como Polonia y Hungría deben ser presionados financieramente. Los subsidios de la UE son una herramienta eficaz». Y, en efecto, a la Polonia gobernada por el PiS se le negaron fondos europeos.
Pero la intervención decisiva del establishment europeo se produjo antes de las elecciones parlamentarias polacas de 2023. Basta recordar las declaraciones de Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo (PPE), en una entrevista al Frankfurter Allgemeine Zeitung en otoño de 2023: «Estamos construyendo un cortafuegos. Somos la única fuerza que puede reemplazar al PiS en Polonia y devolver este país a Europa». Tras esa declaración, Marek Jakubiak, secretario general del partido KUKIZ15, afirmó: «El presidente del PPE, Manfred Weber, ha dicho abiertamente que Tusk regresó a Polonia desde Bruselas para tomar el poder en interés del IV Reich alemán que él llama Europa».
También intervino la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresando su preferencia por Donald Tusk: cuando Tusk dejó la presidencia del PPE y volvió a Polonia para presentarse a las elecciones, dijo: «Cuando nos volvamos a ver, tú serás primer ministro».
De este modo, los políticos alemanes, utilizando todos los medios —incluso las estructuras de la UE—, lograron que fuera elegido el primer ministro más proalemán de las últimas décadas en Polonia. Pero para controlar completamente a Polonia también querían tener “su” presidente, por lo que los medios mainstream europeos y los medios en lengua polaca pero de propiedad alemana, como el mayor portal web ONET, lanzaron una enorme campaña a favor del vicepresidente de Tusk en el partido Plataforma Cívica, Rafal Trzaskowski, denigrando de forma mentirosa al candidato conservador Karol Nawrocki.
Ni los entornos políticos de Alemania ni los medios alemanes han aceptado la decisión de los votantes polacos, y tras las elecciones han continuado los ataques contra el presidente electo Nawrocki. Por un lado, se sigue difamando su figura con acusaciones de presuntos fraudes electorales, y por otro, se amenaza con “hambrear a Polonia” retirándole los fondos europeos por haber elegido al presidente “equivocado”, como ya sucediera durante el gobierno conservador.
Alemania está interfiriendo nuevamente en la historia de Polonia: lo hizo cuando durante 123 años participó en el reparto del país junto con la Rusia zarista y el Imperio austrohúngaro; lo hizo durante la Segunda Guerra Mundial ocupando Polonia, destruyéndola y provocando la muerte de seis millones de polacos; y lo hace ahora, queriendo imponer gobernantes proalemanes. Por ello, las amenazas de Körner han indignado especialmente a Arkadiusz Mularczyk, diputado polaco en el Parlamento Europeo, exviceministro de Asuntos Exteriores y plenipotenciario del gobierno para las reparaciones de guerra por parte de Alemania.
He hablado con el diputado Mularczyk:
Usted, que como nadie conoce el daño que causaron los alemanes a los polacos y los perjuicios sufridos por Polonia, ¿cómo reaccionó ante las amenazas de Moritz Körner de castigar nuevamente a Polonia?
Fue una declaración muy arrogante. Por eso no dejé pasarla sin respuesta y personalmente entregué al diputado Körner el informe sobre las pérdidas polacas causadas por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
¿A qué se debe esta actitud de los alemanes hacia Polonia?
Los políticos alemanes tienen la mentalidad de quienes creen que pueden tratar a Polonia como un socio menor, un país subordinado, en el que ellos decidirán quién será el primer ministro y cómo deben votar los polacos en las elecciones, y que, si votan mal, serán castigados. Esa actitud debe recibir una respuesta firme. Por eso les recuerdo a los alemanes que tienen una gran deuda histórica con Polonia y que no tienen ningún derecho moral a darnos lecciones. Pero nos enfrentamos a políticos absolutamente cínicos, que eligen a políticos polacos como Donald Tusk y su coalición, que desde hace año y medio están implementando un programa de política económica —y también de política histórica— favorable a Alemania.
El diputado Körner es un político joven. ¿No conoce la historia?
Los jóvenes políticos alemanes, de treinta o cuarenta años, piensan que Alemania es maravillosa, que ha superado su pasado y no relacionan en absoluto los asuntos históricos con la política actual. Por eso creen que tienen el derecho moral de dar lecciones a los demás.
Usted, honorable diputado, presidió durante años el consejo del Instituto de Daños de Guerra, encargado de evaluar los daños causados por Alemania a Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo se calculan esos daños?
Polonia, bajo el anterior gobierno conservador del PiS, solicitó a Alemania una compensación por los daños materiales e inmateriales, que fueron evaluados en 2022 por un monto de 6.220.000 millones de zlotys (PLN), lo que en su momento equivalía a 1.300.000 millones de euros. Pero, según el gobierno alemán, la cuestión de las reparaciones e indemnizaciones por los daños de guerra está cerrada, y no tiene intención alguna de abrir negociaciones al respecto.
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