10 febrero, 2026

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La inversión en innovadoras tecnologías gana la partida a la investigación con tejido fetal humano

El NIH prioriza la innovación: adiós a la financiación de tejido fetal de abortos electivos

La inversión en innovadoras tecnologías gana la partida a la investigación con tejido fetal humano

En una reciente publicación científica se da cuenta de la medida que ha tomado el NIH (National Institutes of Healt) de los EE. UU.: suprimir la financiación de las investigaciones con tejido fetal humano procedente de abortos provocados (ahora los llaman electivos). Se seguirá financiando con fondos federales los estudios con tejido procedente de abortos espontáneos y mortinatos (bebés que nacen muertos).

“Esta decisión busca impulsar la ciencia mediante la inversión en tecnologías innovadoras con mayor capacidad para modelar la salud y las enfermedades humanas”, declaró el director del NIH, Jayanta Bhattacharya, en un comunicado. Se refería a los llamados órganos en un chip, los modelos informáticos y  los organoides, que son cultivos celulares tridimensionales.

Algunos, sostienen que estas nuevas tecnologías no pueden modelar con exactitud la enfermedad y la salud humanas y consideran que el trabajo con tejido fetal humano, así como con líneas celulares derivadas de este tejido ha sido fundamental para el avance de la investigación biomédica.

Sin embargo “El NIH está impulsando la ciencia biomédica estadounidense hacia el siglo XXI”, explicó Bhattacharya. “Esta decisión se trata de avanzar en la ciencia invirtiendo en tecnologías revolucionarias más capaces de modelar la salud y la enfermedad humanas”. También recordó “la responsabilidad del NIH de garantizar que la investigación respaldada por fondos de los contribuyentes sea científicamente rigurosa, éticamente sólida y justificada por un retorno máximo de la inversión pública”.

En su reciente anunció, el NIH reveló que “la investigación respaldada por el NIH que utiliza tejido fetal humano ha disminuido constantemente desde 2019, con solo 77 proyectos financiados en el año fiscal 2024”. Esta disminución se debe tanto a la aparición de tecnologías alternativas más prometedoras como al trabajo de la Junta Asesora de Ética en Investigación de Tejido Fetal Humano.

Una de las alternativas tecnológicas al uso de tejido fetal humano son los llamados “órganos en un chip”. Se trata de microdispositivos poliméricos transparentes que contienen canales microfluídicos revestidos con células humanas vivas, capaces de recrear la estructura, el microambiente y la función de órganos humanos (pulmón, hígado, corazón). Esta tecnología revolucionaria acelera el desarrollo de fármacos, mejora la medicina personalizada y reduce la experimentación animal.

También la declaración del NIH alude a los organoides como otra posibilidad que evite recurrir a la utilización del tejido fetal humano. Los organoides son estructuras tridimensionales (3D) miniaturizadas, desarrolladas en laboratorio a partir de células madre, como las pluripotentes inducidas o células tumorales, que imitan la estructura y funciones de órganos humanos reales. Funcionan como «mini-órganos» (cerebro, intestino, riñón, etc.) utilizados para investigar enfermedades, probar fármacos personalizados y reducir la experimentación con animales, revolucionando la medicina regenerativa. Algunos de estos organoides generan sus propias redes capilares sanguíneas.

Es importante señalar que, desde el punto de vista ético, no se justifica el uso de tejido fetal humano proveniente de abortos provocados. Por muy útiles que resulten los descubrimientos que se pudieran hacer a partir de estos trabajos, el fin nunca justifica los medios. Hay que recordar que la vida de un ser humano comienza con la fertilización del ovocito. No hay otro momento clave que señale el inicio de este organismo biológico. Los siguientes períodos serán de crecimiento y desarrollo, con asombrosos cambios como la aparición de la cresta neural o el latido cardíaco, pero siempre con la continuidad y gradualidad propias de un ser preexistente.

Jaime Millás

Licenciado en Ciencias Biológicas, por la Universidad de Valencia (España), ciudad donde nació en 1953, es licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Piura (Perú) y Máster en Dirección de Instituciones Educativas por el Centro Universitario Villanueva, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid. También es Máster en Bioética por la Universidad de Murcia (España) y Doctor en Bioética por la Universidad Católica de Valencia (España) con una tesis sobre “Reflexión bioética sobre la opinión de los médicos peruanos acerca de la aplicación de la terapia con células madre en clínicas de Latinoamérica” (Sobresaliente Cum Laude). En Valencia fue subdirector del Colegio Mayor “Albalat” y, tras fijar su residencia en el Perú, en 1977, director de varios Centros Culturales de Lima y del Colegio Alpamayo desde 1988 hasta 2004. Ha sido vicepresidente del Centro de Orientación Familiar (COFAM) y trabajó en la oficina de proyectos de la Asociación para el Desarrollo de la Enseñanza Universitaria (ADEU), entidad promotora de la Universidad de Piura. Asimismo ha sido secretario de la Asociación Civil “Piura 450”, promotora de colegios en Chiclayo y Piura. También ha sido director del Colegio “Turicará” de Piura entre los años 2005 y 2012. Actualmente se desempeña como presidente del Comité Institucional de Ética en Investigación de la Universidad de Piura. Director del Departamento de Ciencias Básicas y Bioética, y director de Estudios de la Facultad de Medicina de la Universidad de Piura. Coautor del libro “Bioética en Investigación. Fundamentos, principios, aplicaciones”. Y autor de otros libros de Bioética y educación, así como artículos de Bioética en revistas indexadas.