08 abril, 2026

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La Alegría que desborda el alma

Tercer Domingo de Adviento: ¡Gaudete! El domingo rosa que nos hace saltar de gozo

La Alegría que desborda el alma
S&B Vonlanthen . Unsplash

¡Mis rayos de sol, mis saltamontes del Señor! Hoy es el día más feliz del Adviento. Se llama domingo Gaudete, que en latín significa “¡Alegraos!”. Por eso la vela es rosa, como un amanecer que anuncia que la noche casi termina.

En la misa hasta el sacerdote se pone casulla rosa. Todo grita: ¡Ya casi está aquí!

La historia más bonita de este domingo es la Visitación. María, recién sabiendo que va a ser la Mamá de Dios, no se queda en casa pensando en sí misma: corre por los montes a ayudar a su prima Isabel, que también está embarazada y mayor. Cuando María saluda, ¡el pequeño Juan dentro de la barriga de Isabel da un salto enorme de alegría! Isabel exclama: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”. Y María canta el Magnificat, el canto más alegre de toda la Biblia:

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador…”

Desde entonces sabemos que la alegría cristiana no es ruido ni cosas: es tener a Jesús dentro y llevarlo a los demás.

En casa hoy hacemos tres cosas:

  1. Encendemos la vela rosa y cantamos muchos villancicos (aunque todavía no sea Navidad, hoy sí está permitido).
  2. Hacemos dulces para regalar: rosquillas, mantecados, polvorones… mientras los amasamos rezamos por las personas que los van a recibir.
  3. Sacamos la figura de María embarazada y la ponemos en sitio especial: ella es la gran protagonista de este domingo.

Oración rosa de hoy:

“Señor, Tú que hiciste saltar de alegría al pequeño Juan antes de nacer, ven también a nosotros. Haz saltar nuestros corazones de felicidad. Que nada ni nadie nos quite la sonrisa, porque Tú ya vienes. Amén.”

¡Sonreíd mucho hoy, mis niños! La alegría del Señor es nuestra fuerza.

Miguel Morales Gabriel

Soy un jubilado empresario católico, esposo devoto, padre esforzado, abuelo cariñoso y amigo leal; fundador de su empresa familiar donde lideró con integridad durante décadas generando empleo y desarrollo local, siempre guiado por su fe, la solidaridad comunitaria y el amor incondicional a su esposa, hijos y nietos, viviendo con el lema de servir con humildad.