El silenciamiento de la voz de la mujer
«Forbidden» (1928) como advertencia de Frank Capra para una bioética personalista
En Forbidden (1932) asistimos a una clarividente exposición por parte de Frank Capra de lo que supone el ninguneo de la voz de la mujer, gracias a una interpretación magistral de Barbara Stanwyck. La historia nos cuenta la inquietud de una joven bibliotecaria de un medio rural por vivir un verdadero amor. Pero cree que es algo que se puede vivir sólo con romanticismo y no se preocupa de compartir un proyecto más serio. Cuando descubre que el galán del que se ha enamorado y del que espera un hijo es un hombre casado, rompe con él. Pero cuando él la persigue hasta encontrarla se desencadena una serie de renuncias a cuál mayor. Su enamorado es un político de éxito, casado con una mujer inválida de la que no se quiere divorciar por ello mismo. Ella sacrifica todo por él: conformarse con verlo fugazmente, que él adopte a su hija, que no tenga más vida que ser la comparsa silente de sus victorias. Y por encima de todo, casarse con el director de su periódico, que parece estar prendado por ella, pero quiere destrozar la fama de íntegro del político, lo que le lleva tirotearle en la noche de bodas cuando comprueba que nada le va a detener. Al final el político, ya como gobernador muy enfermo, quiere dejarle la mitad de sus bienes. Lo escribe en un papel y muere. Ella rompe ese documento para que su hija, que nunca ha sabido su origen, no se vea perjudicada. Asume definitivamente su vida en anonimato y pobreza. Ninguno de los dos hombres supo ver en ella una persona completa. Silenciaron su voz en función de su propio egoísmo. Toda una advertencia para una bioética personalista.
Una película que sin ser optimista plantea un contrapunto de esperanza
En la filmografía de Capra, Forbidden (Amor prohibido, 1932) puede resultar una película desconcertante, que no encaja con el tono optimista de sus películas más conocidas. Pero si esto nos sucede probablemente necesitamos diferenciar, como hace Gabriel Marcel[1], el optimismo de la esperanza. Lo primero se deduce de los acontecimientos, y nada parece pedirnos más que una especie de confianza automática de que las cosas irán bien. La segunda es una virtud que requiere el propio concurso de la persona, pues va unida a su capacidad de amar.
Así Forbidden (1932) se nos ofrece, y no es un caso único en la obra del director estadounidense de origen italiano, como una especie de “prueba de contraste” con respecto a lo que el considera la manera apropiada, y por tanto esperanzada, de proponer la relación entre la mujer y el varón. Ya desde su primer largometraje The Strong Man (1926)[2] con Harry Langdon se nos ofrecía en la pantalla una relación de mutuo reconocimiento y diálogo entre el personaje que este encarnaba como Paul Vergot con su amada ciega Mary Brown (Priscilla Bonner). Y en muchas de las siguientes, como So this is Love (La virtud del amor, 1928); The Matinee Idol (El teatro de Minnie, 1928), The Way of Strong (1928) o Ladies of Leisure (Mujeres ligeras, 1930), entre otras, el descubrimiento del rostro[3] de la mujer era el acontecimiento que introducía una dimensión de trascendencia en la relación. Y de este modo se aseguraba que la atracción mutua no fuera una ocasión para el mutuo egoísmo, sino para el verdadero amor. Karol Wojtyla/sanJuan Pablo II lo explicó de manera muy clara.
… el amor es la realización más completa de las posibilidades del ser humano. Es la actualización máxima de la potencialidad propia de la persona, que encuentra en el amor la mayor plenitud de su ser, de su existencia objetiva. […] El amor del hombre y de la mujer que no pasase del deseo sensual también sería malo o por lo menos incompleto, porque el amor de concupiscencia no agota lo esencial del amor entre personas. No es suficiente desear a la persona como un bien para sí, sino, además y sobre todo, querer el bien para ella.[4]
La conveniencia de dar una versión propia de la novela de Fannie Hurst Back Street
¿Por qué se vio Capra impulsado a realizar esto que hemos caracterizado como “una prueba de contraste”? La explicación es biográfica. Parecía una buena idea para su estudio Columbia dar una versión propia de la novela de Fannie Hurst Back Street[5]. Y de este modo seguir la estela de éxito que John M. Stahl había cosechado ese mismo año con la película del mismo nombre, presentada en castellano como La usurpadora. En su autobiografía Capra recuerda este hecho con profundo rechazo.

Este juicio ya nos deja alguna pista importante. Para Capra el melodrama, como el resto del cine, no debe jugar a manipular las emociones. Debe encaminarse en otra dirección: conectar con un esquema antropológico adecuado que de este modo se verifica a través de los sentimientos. Sin embargo, hay una parte de falta de justicia histórica en esta afirmación. En su momento tanto la novela como la versión de John M. Stahl supusieron una indagación significativa sobre el mundo de las mujeres. Saberla responder desde Forbidden (1932) tenía mucho sentido.
En efecto, la obra de Fannie Hurst ha sido cada vez más considerada en una clave feminista. Ray Scmidt, la protagonista, supone una reivindicación de unas mujeres que habían recibido con frecuencia el desprecio social. En su condición de mantenidas por un hombre casado se las consideraba cazadoras de fortunas indecentes, gold diggers. Pero aquí se asiste al relato de la vida de una mujer que amó con sinceridad a un hombre, del que por puro azar del destino no pudo contraer un legítimo matrimonio, y al que siguió amando a pesar de vivir una vida de penalidades económicas y de desprecio social: sin reconocimiento, sin hijos, siempre viviendo en un callejón oculto, back street.
John M. Stahl, de una manera más austera y realista que las otras versiones que se hicieron de la novela[7], fue muy fiel al espíritu que había impregnado la escritura de Fannie Hurst. No resulta difícil aceptar el mensaje de tolerancia que evita el juicio de la vida difícil de algunas mujeres, especialmente frente a la hipocresía que podía esconderse en los criterios de una moral victoriana. Incluso algunos podrán ir más allá, y encontrar que tanto el texto novelado como la cinta de Stahl aparecía más amor, y por tanto, más autenticidad, en la relación adulterina, que en el matrimonio formalmente establecido ante los ojos sociales. Algo que con el tiempo estaría llamado a poner en crisis el llamado matrimonio legal.[8]
Hombres que se han perdido por no buscar el verdadero bien de las mujeres
Precisamente es ante esa segunda derivada ante la que cobra todo el sentido la obra de Capra. Una relación de este tipo puede dar una apariencia sentimental de amor. Pero no es algo verdadero porque el hombre no busca el verdadero bien de la mujer, y, por tanto, tampoco el suyo. Son relatos de hombres que no han sabido tratar como se merece la dignidad de la mujer con la que han tenido ese tipo de relación oculta. Se han perdido ellos, y han hecho perder a ellas la posibilidad de conocer y experimentar el verdadero amor.
Por eso en Forbidden (1932) Lulu Smith la protagonista es una mujer con carácter, que rompe con el medio rural en el que no se le permitía vivir más que como una acartonada bibliotecaria, privada de la posibilidad de conocer el matrimonio auténtico. No es como Ray Schmidt (Irene Dunne) que desde el primer momento aparece como una joven coqueta que le gusta provocar el mundo de los deseos del varón, como si ese fuese el buen camino para encontrar un buen esposo. Pero la idea romántica del amor de Lulu le lleva también a absolutizar el sentimiento y a dejarse guiar por un flirteo en el que nada saben uno del otro, viviendo en unas vacaciones La Habana como en un sueño. Cuando regresan a la vida Bob Grover (Adolphe Menjou), el hombre del que se había prendado, le muestra que es un abogado con una carrera política de éxito, casado y que no puede dejar a su esposa inválida. Con belleza plástica la noche en que Bob dice la verdad de su situación, ambos juegan a ponerse y quitarse caretas de Halloween. Lulu lo expulsa de su apartamento antes de confesarle que está embarazada.
Mientras que el amante de Ray Schmidt, Walter Saxel (John Boles) le impide que trabaje, lo que le obliga a ser una mantenida, Lulu no dejará de emplearse en un periódico. En un primer momento, hasta que desaparece para dar a luz a su hija, como archivista del medio de comunicación, de modo próximo a sus habilidades como bibliotecaria. Allí un reportero Al Holland (Ralph Bellamy) se enamora de ella. Cuando Bob que ha ascendido a Fiscal del Distrito es capaz de reencontrarla y de conocer a su hija a la que ha llamado Roberta, Lulu vuelve a trabajar en el periódico, en el que Al es ahora el Editor jefe y le encomienda ser la responsable de la columna de consejos de amor.
En Back Street Ray Schmidt tuvo la ocasión de casarse con Kurt Shendler (George Meeker) un vecino mecánico que siempre estuvo enamorado de ella, y que ahora ha prosperado como empresario del negocio del automóvil. El chantaje emocional que Walter ejerce sobre ella se lo impide, unido con toda seguridad a que buscaba con Kurt una respetabilidad sin verdadero amor. En Forbidden el chantaje de Al sobre ella es continuo, porque es enemigo declarado de Bob Grover y tiene la sospecha de que su vida no es íntegra, que es un político farsante de doble moral. Ante su amenaza Lulu se ve forzada a entregar a su hija Roberta para que Bob la adopte y que Al no vea nada raro. Cuando el periodista sigue investigando y quiere arruinar que Bob llegue a gobernador por su affaire con Lulu del que ya sabe que ha nacido su hija adoptiva, ella acepta casarse con él creyendo que con ello le aplacaría. Como no lo consigue, en un arrebato de desesperación, ante el daño que lo que iba a denunciar iba crear a Bob y a Roberta, lo abate a balazos. Una reacción de extremada protección de su hija, que Capra ya había ensayado en la película perdida Say It With Sables (1928). No la justifica pero la comprende. Lulu estará menos de un año en la cárcel porque recibe un indulto escandalosos de Bob.
El melodrama de la mujer desconocida frente a la comedia de renovación matrimonial
Lulu formaría parte de lo Stanley Cavell[9] calificó del melodrama de la mujer desconocida[10]. Un género en el que la mujer no encuentra un hombre con el que desarrollar una verdadera complementariedad que le permita una conversación, un diálogo que le
favorezca crecer como persona. Bob Grover nunca fue capaz de entender que el verdadero bien de Lulu era vivir sin divisiones como esposa y como madre, y no ser una comparsa ni una beneficiaria de sus éxitos. El enamoramiento de Al Holland por Lulu pronto se tornó en algo instrumental conducido por su odio hacia Grover y su deseo de masacrar su credibilidad pública. Nunca se planteó cuál era el bien de Lulu. Bob y Al silenciaron la voz de lulu para hacer que estuviera al servicio de sus egoístas pretensiones.
Al final de Back Street, Ray muere al poco que fallece Walter, en un sueño romántico de lo que pudo ser su amor si hubiesen llegado a casarse. Lulu al final de Forbidden se diluye por las calles de la ciudad satisfecha de haber renunciado al testamento de Bob, que la hubiera dejado en riqueza, pero que hubiese arrojado una afrenta insoportable sobre su hija. Así, ni Al ni Bob consiguieron silenciar su voz. Su vida aparece como el contrapunto de las mujeres felices de las comedias de renovación matrimonial expuestas por Cavell[11]. Ese es también el contrapunto de Capra. Una seria advertencia para una bioética personalista.
Conclusión: elogio de la monogamia como criterio para una bioética personalista
Reflexionando sobre la Nota del Dicasterio de la Fe. Una caro, una sola carne. Elogio de la monogamia[12], la Dra. Carola Minguet ha expuesto en fecha reciente unas conclusiones que perfectamente nos hacen entender esta obra de Capra. De este modo queda clara la propuesta de la monogamia como criterio para una bioética personalista.
Hay algo paradójico en que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publique en pleno siglo XXI la nota titulada Una caro. Elogio de la monogamia. Suena como si alguien hubiera desempolvado un códice medieval para advertirnos de los peligros del harén. Y, sin embargo, el documento […] no es un eco arqueológico, sino una respuesta sorprendentemente contemporánea. Porque lo anticuado no es la monogamia, sino la idea de que el deseo basta para fundar un reino. Las civilizaciones no se sostienen sobre emociones cambiantes, sino sobre promesas que resisten.
Una caro recuerda, en el fondo, algo profundamente humano: que la fidelidad no es una mutilación de la libertad, sino que la revela. Y que la monogamia, lejos de ser un vestigio de otra época, puede ser la más audaz de las revoluciones culturales en la nuestra. Quizá por eso no es la reliquia de un mundo superado, sino el escándalo permanente de un mundo que no se cree que el amor pueda ser intercambiable. El corazón humano puede distraerse, pero no se resigna.[13]
Ficha técnica:
Título original: «Forbidden» (“Amor prohibido”).
Año: 1932.
Duración: 1h. 25m.
País: Estados Unidos
Dirección: Frank Capra
Gracia Prats-Arolas . Profesora e investigadora en Filosofía y Cine . Universidad Católica de Valencia
José Alfredo Peris-Cancio . Profesor e investigador en Filosofía y Cine . Miembro del Observatorio de Bioética . Universidad Católica de Valencia
***
[1] Marcel, G. (2022a). Homo viator. Prolegómenos a una metafísica de la esperanza. (M. J. Torres, Trad.). Salamanca: Sígueme, p. 56.
[2] Cfr. nuestros comentarios en esta misma web de esta película y la siguientes.
[3] La referencia filosófica más contundente sobre la densidad del rostro humano la encontramos en la obra de Max Picard, Picard, M. (1929). Dans Menschen Gesicht. Munchen: Delphin-Velag. [Picard, M. (1931). The Human Face. London: Cassell and Company Limited].
[4] Wojtyla, K. (2016). Amor y responsabilidad. (Jonio González y Dorota Szmidt, Trad.). Madrid: Palabra, pp. 102-103.
[5] Hurst, F. (1946). Back Street. New York, USA; Middlesex, En: Penguin [Traducción española,
Hust, F. (1963). Su vida íntima. (M. Bosch Barret, Trad.) Madrid: Círculo de Lectores.
[6] Capra, F. (2007), El nombre delante del título. Autobiografía. (Domingo Santos, Trad.). Madrid: T&B, p. 157
[7] Cfr. Gallafent, E. (2025). Lonely Parade: Three Filmed Versions of Fannie Hurst´s Back Street. Quaterly Review of Film and Video, 42(1), 261-281. doi:10.1080/10509208.2024.2420489
[8] Cfr. Viladrich, Pedro Juan (2010), La agonía del matrimonio legal.
Una introducción a los elementos conceptuales básicos del matrimonio, Pamplona: Instituto para Ciencias de la Familia.
[9] Cavell, S. (1996). Contesting Tears. The Hollywood Melodrama of the Unknown Woman. Chicago: The University of Chicago Press. [Cavell, S. (2009). Más allá de las lágrimas. (D. Pérez Chico, Trad.). Boadilla del Monte, Madrid: Machadolibros].
[10] Algo en lo que coincidimos con Leland Poague (1994), Another Frank Capra, Cambridge, Cambridge University Press, pp. 64-93. Cfr. también Sanmartín Esplugues, J., & Peris-Cancio, J.-A. (2017b). Cuadernos de Filosofía y Cine 02. Los principios personalistas en la filmografía de Frank Capra. Valencia: Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, pp. 167-197.
[11] Cavell, S. (1981). Pursuits of Happiness. The Hollywood Comedy of Remarriage. Cambridge MA: Harvard University Press. [Cavell, S. (1999). La búsqueda de la felicidad. La comedia de enredo matrimonial en Hollywood. (E. Iriarte, & J. Cerdán, Trads.). Barcelona: Paidós-Ibérica].
[12] Fernández-Card., V. M., & Doctrina-de-la-fe, D.-p.-l. (2025). Una caro. Elogio de la monogamia. Nota doctrinal sobre el valor del matrimonio como unión exclusiva y pertenencia recíproca. Roma: Vatican.va. Obtenido de https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_ddf_doc_20251125_una-caro_sp.html
[13] Minguet Civera, C. (2026b). Elogio de la monogamia. Religión confidencial, https://www.elconfidencialdigital.com/religion/author/carola-minguet-civera/.
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