05 abril, 2025

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COP26: Vaticano pide “rostro humano” para crisis climática

Comunicado de la Delegación de la Santa Sede en la COP26 de Glasgow

COP26: Vaticano pide “rostro humano” para crisis climática
Niños © Cathopic

El Vaticano ha pedido a los líderes mundiales que pongan un ”rostro humano” a la crisis climática en el momento en que finaliza la conferencia COP26 en Glasgow, Escocia.

En un comunicado emitido por el Vaticano el 11 de noviembre de 2021, la Delegación de la Santa Sede en la COP26 dijo que apreciaba los esfuerzos realizados por las naciones para limitar el aumento de la temperatura media, pero subrayó que hay más trabajo por hacer. El Vaticano apuntó la necesidad de prestar especial atención a las poblaciones más vulnerables y pidió a las naciones desarrolladas que tomaran la iniciativa en esta importante labor.

“Los ambiciosos compromisos asumidos por los Estados para limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales y proporcionar los recursos financieros necesarios para ello son prometedores y, de hecho, esenciales para la supervivencia de las comunidades más vulnerables”, dice la declaración del Vaticano. ”La Delegación de la Santa Sede aprecia los compromisos que los Estados han asumido en sus promesas. Si bien hay más por hacer, es importante ser proactivo en la búsqueda de formas efectivas de implementar las promesas hechas”.

“La cuestión de las pérdidas y los daños es particularmente crítica para las comunidades más vulnerables al cambio climático, como también se reconoció en el llamamiento conjunto de los líderes religiosos y los científicos el 4 de octubre. El Papa Francisco ha subrayado claramente la deuda ecológica y la solidaridad que los países industrializados tienen con los pobres (Laudato Si’, n. 51 y 52)”.

A continuación, sigue el comunicado completo de la Santa Sede

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La Delegación de la Santa Sede ha llevado las preocupaciones del Papa Francisco por nuestra casa común ante los participantes de la COP26, destacando el rostro humano de la crisis climática, su impacto en los más pobres y en los que menos han hecho para provocarla.

Los ambiciosos compromisos asumidos por los Estados para limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales y proporcionar los recursos financieros necesarios para ello son prometedores y, de hecho, esenciales para la supervivencia de las comunidades más vulnerables”.

La Delegación de la Santa Sede aprecia los compromisos que los Estados han asumido en sus promesas. Si bien hay más por hacer, es importante ser proactivo en la búsqueda de formas efectivas de implementar las promesas hechas.

Durante estas dos semanas, han surgido varias “lagunas” en los ámbitos de la mitigación, la adaptación y la financiación. Los recursos puestos a disposición de estos tres aspectos, fundamentales para la consecución de los objetivos del Acuerdo de París, deberán ser reforzados y renovados para alcanzar estas metas. La Santa Sede espera que la COP26 pueda llegar a un acuerdo sobre una hoja de ruta clara para colmar estas lagunas en breve, con los países desarrollados a la cabeza.

La cuestión de las pérdidas y los daños es particularmente crítica para las comunidades más vulnerables al cambio climático, como también se reconoció en el llamamiento conjunto de los líderes religiosos y los científicos el 4 de octubre. El Papa Francisco ha subrayado claramente la deuda ecológica y la solidaridad que los países industrializados tienen con los pobres (Laudato Si’, n. 51 y 52).

La Delegación de la Santa Sede espera que las decisiones finales de esta Conferencia se inspiren en un auténtico sentido de responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras, así como en el cuidado de nuestra casa común, y que estas decisiones respondan verdaderamente al grito de la Tierra y al grito de los pobres (Laudato Si’, n. 49). “El tiempo se agota: no hay que desperdiciar esta ocasión”. (Carta del Papa Francisco a los católicos de Escocia).

Jim Fair

Jim Fair has spent the past two decades as a communicator for Catholic organizations. He is a convert to the Catholic faith and is grateful to his wife, Charmaine, for her continuing efforts to save his soul. They have a son and daughter, both happily married, and four grandchildren. Before devoting his life full-time to things Catholic, Jim enjoyed a 23-year career in various communications roles for large corporations. Before that, he worked as a newspaper reporter, photographer, and editor. He has served as president of the Chicago Public Relations Forum, chairman of the American Petroleum Institute General Committee on Communications, and a fellow of Greater Leadership Chicago. He was a member of the founding committee of the chemical industry’s Responsible Care Program. Jim is an active member of St. John Vianney Parish in Northlake, Illinois, where he chairs the finance council.